¡Uy, les RE cabió! jueves, 27 de noviembre de 2008

por Podeti

Bueno, repitiendo un juego que me gusta mucho hacer, esta vez agarré el infame artículo de Fernando Peña contra los infantes, y reemplacé “niños” por “negros”, “padres” por “amos”, “nacer” o “adoptar” por “comprar”, “niñera” por “capataz”, “adultos” por “blancos”. Es sólo para ver cómo queda.

“Ya está claro y es ley que no se puede fumar en espacios cerrados, también que no se puede entrar con perros en lugares cerrados, ¿cuándo se acordarán de la gente a la cual no le gustan los negros?

“Antes de que me tiren a la jaula de los leones o de que me quemen como a las brujas en una hoguera quiero aclarar que no me gusten los negros no significa que los odie y que los quiera matar, es simplemente que no los prefiero cerca, no conecto con ellos, ¿me puede pasar esto sin dejar de ser humano y bueno? ¿Pueden entender los que aman a los negros que hay una porción de gente a la cual no le gustan y esto no es un crimen?

“Entiendo perfectamente bien que para los amos es difícil seguir una vida normal cuando compran los negros. Ya no pueden salir de noche a no ser que tengan el dinero para pagar una capataza y deben hacer muchísimos cambios que son difíciles de aceptar, pero, señores amos, tener negros es una responsabilidad, casi un trabajo, una tarea que conlleva un cambio de vida y una madurez. La misma madurez que hace falta para tener el sentido común y el tino de darse cuenta de que no se puede llevar a un negro a un restorán y tener una sobremesa de una hora.

“Un restorán no es plan para un negro. Para el negro –y acuérdense ustedes cuando eran negros– el comer es una necesidad biológica que a veces ni siquiera se hace presente. Rara vez los negros tienen hambre, y si llegan a ese estado, lo apagan con un mordiscón de una pavadita, pero de ahí a sentarse a comer, esperar al mozo, esperar el plato, que se lo corte el ama y comer comidas elaboradas hay un abismo. Partamos de la base de que a los negros no les gusta sentarse.

“Otros ejemplos son el cine y el teatro. ¡Cómo vas a llevar a un negro a que se trague una obra de teatro o una película para blancos si a veces ni los blancos las entendemos! “Es que no tengo con quién dejarlo”, dicen los amos”. Es también un pensamiento maduro el saber que todo no se puede a veces, no se puede tener negros, ir al cine, ir a bailar, ir a comer afuera a la noche y la mar en coche.

“En sociedades maduras el respeto de los que tienen negros a los que no tienen es notable. Los amos están permanentemente enseñándoles, callándolos cuando gritan y explicándoles por qué no deben gritar, los llevan de la mano en todo momento para que así no se escapen y se pierdan y también evitar el patético grito de: “¡Vení para acá, vení para acá te digo!”. Hay restoranes donde no se puede ir con negros y en los teatros y en los cines no se puede entrar con negritos. Un teatro y un cine no son un aguantadero o una guardería negra.

“Estoy cansado de los carritos que ya parecen Audis A4: te los tiran encima cuando vas caminando por al vereda, como diciendo: “Correte que yo tengo negros”.

“Estoy cansado de los negros que se me acercan y me hablan. Me pasó el otro día en una heladería. Ahora: ¿no vieron los amos que estaba con alguien tomando un helado y hablando tranquilo, y que el negro venía a molestar? Y si no lo vieron, ¿no lo escucharon cuando preguntaba cosas que no tengo ganas de contestar? No, no lo habían ni visto ni escuchado.

“Así como nos cagamos en el uso del cinturón de seguridad, así como pasamos luces rojas, como no ponemos guiño, como todo vale, vale también que porque tengo un negro todo está permitido. Tarjeta verde y genuflexión de parte de los demás…

“Planteé días pasados el tema en la radio y un energúmeno ignorante me dejó un mensaje por el cual me decía que yo opinaba y pensaba de esa forma porque era sidoso y no podía tener negros. Otra vez ahí se ven la inmadurez y la falta de criterio al plantear los temas en nuestro país. Podría perfectamente comprar un negro, y el sida no es una imposibilidad para nada.

“Los que no tenemos negros porque no queremos no pretendemos una matanza de negros ni tampoco pretendemos no verlos nunca más. Lo único que queremos es poder estar en paz entre blancos en los pocos lugares que quedan para nosotros.”

Post Data 1: Bueno, convengamos en que es cierto que a los chicos hay que ponerles límites; incluso aunque los chicos tengan 48 años, estén podridos en guita y un micrófono abierto para decir cualquier gansada que se le ocurra. Así que procedamos: Peña, hay que com-par-tiiiiiir.

Post Data 2: Recuerdo claramente cuando salió la ley antitabaco los quejidos primigenios de Jorge “Jabba-el-Huttt” Lanata contra el “fascismo anti tabacal” e incluso una tapa de su propia revista dedicada al tema. En cambio, parece que no tiene nada en contra de la campaña fascista contra el segmento social más perseguido, desprotegido, dependiente y que –a diferencia, de negros, judíos u homosexuales- no tiene NINGUNA POSIBILIDAD de defenderse solo. Mi conclusión final es que Lanata es un pelotudo, pero no un pelotudo así del montón digamos, un pelotudo como vos y como yo, sino un pelotudo excepcional, de esos que se dan cada extensas eras inmemoriales.

10 comentarios:

darktide-baires dijo...

Fede, no estoy de acuerdo.
A veces pareciera que meterse con los niños y decir "francamente no tendría hijos ni a palos" o que los niños no me gustan, es como un sacrilegio.

Y no lo digo específicamente por esta nota de Peña, sino por otra nota parecída de Osvaldo Bazán, en la que muchos lectores de Crítica se sintieron medio ofendidos por los comentarios que dejaron.

La verdad es que las situaciones que plantea Peña no son taaan disparatadas: imaginate si yo quisiera ir con mi gata a un restorán y dejara que se subiera a la mesa del resto de los comensales. Y, en vez de sacarla, reaccione cagándome de risa (como reaccionan muchos padres cuando ven que sus hijos hacen cagadas...)

Con esto no digo que haya algo contra los chicos, pero convengamos que criar un pibe requiere responsabilidad y cierto compromiso, que pareciera que algunos no están dispuestos a asumir. Entonces dejan que lxs pendejxs hagan lo que se les canta y les chupe un huevo todo (y no me refiero al pibe que nació en un hogar humilde, sino paradógicamente pienso mas en el nene burgués de clase media que tiene como padres a unos pelotudos que dejan que haga lo que se le cante. Como, por ejemplo, despotricar contra los negros... ;-))

Salu2,

DT

Fede dijo...

Dark Tide: Lo de los niños es anecdótico. Lo que queda al desnudo con el ejercicio lúdico de Podeti es una manera de ver al mundo.


Pat- says:
mirá hagamos un juego

Pat- says:
"me encanta el helado de coco, quiero comerlo todas las semanas y me encantaría que todos pudieran disfrutar del helado de coco como yo"

Pat- says:
ahora cambio la palabra por "cocaína"

Pat- says:
estoy haciendo apología

Fede says:
bancá un segundo. segun el juego de podeti [y siguiendo tu ejemplo], el tipo como lo unico que quedaría, es como un entusiasta

Fede says:
porque todos sabemos que "cocaina" lo puso podeti, pero la estructura es simplemente la de un tipo muy consciente de sus gustos y medio pesado

Fede says:
(como yo con zizek, suponete. y no por eso soy reaccionario)

Fede says:
en cambio con peña... todos sabemos que "negro" y "amo" los puso podeti

Fede says:
pero cuando se va la risa, lo que queda es un esqueleto de intolerancia

***

Hoy comentaba con algunos amigos: las columnas de Peña me hacen acordar al sketch de Micky Vainilla. Lo primero que vemos es la escena de victimización: "me atacan porque soy diferente / porque soy puto / porque tengo sida". Pero acto seguido el hombre se encarga de delimitar, separar, denunciar y hacer histeriqueo social sistemático contra cualquier otro grupo social. Ayer fueron las señoras "frígidas", hoy son los "niños que deberían prohibírsele al entrada a los restaurants", mañana son los cuidacoches (bah, acá me comentan que ya pasaron por sus columnas), pasado son los morochos. Hay una forma de concebir lo social en Peña que es la de una exclusión un poco jodida por parte de alguien que tiene "48 años, estén podridos en guita y un micrófono abierto para decir cualquier gansada que se le ocurra" (Podeti dixit).

Saludos!

Nacho dijo...

Podeti exagera un poco (en la PD2 por ejemplo, que se la estoy discutiendo en los comments; eso del "grupo más desprotegido" me parece una exageración", espero que me publique el segundo que me dejé a ver qué me contesta -si es que lo hace-), pero el artículo es tan gracioso (y en cierto modo, como pasa con muchas buenas obras de arte, iluminador de una zona poco iluminada) que se lo perdono...

Nacho dijo...

Para el que no haya leído el mucho peor artículo de Peña contra los cuidacoches, acá lo tienen, deléitense.

Dante dijo...

Uh el de los cuidacoches es terrible...

Laura dijo...

Me recuerda al artículo de Bazán y también estoy de acuerdo con Peña. No estoy de acuerdo con la ironía de reemplazar las palabras para ver "qué-intolerante-es-peña".

Primero porque no creo que se las dé de "santo" (aunque se victimice).

Segundo porque es cierto que existe una mentalidad, como menciona dark-tide, según la cual el que tiene hijos tiene coronita y el que no quiere tenerlo es un hereje.

Lo he visto, sobre todo si una mujer no quiere tener hijos..la miran como si fuera una bruja.

Y los "nuevos padres" que tienen ese complejo de tenerles miedo a los nenes y querer ser sus amigos.
Yo he visto como un bebé de 3 años le pedía a la madre que le haga upa para tirarle el pelo a una señora. Y la madre lo alzaba.

Por que? Porque le es más fácil darles el gusto que sentarse 2 minutos a explicarles y educarlos.
Porque no quieren ser "los malos de la película".
Porque el bebé "llegó" de sorpresa o porque "ya era hora de tener un hijo" , porque "no sabía que requerían tanto trabajo y estoy cansado/a".
Y hablo con conocimiento de causa y sé que cuando decida tener un hijo voy a tener que estar más que preparada.

Creo que discutir el contenido de lo que decía Peña es más importante que pretender dejarlo al decubierto.

Además con los blogs todos tenemos el micrófono abierto para decir lo que queremos, o no?

saludos!!

Fede dijo...

Muchos de lo que aquí comentan se quedan discutiendo la anécdota (si los padres deberían ponerle mayores límites a los hijos, o si los restaurants deberían prohibir la entrada a las parejas con chicos pequeños) en lugar de centrarse en lo que el ¿chiste? de Podeti deja al desnudo, que es un núcleo de intolerancia y soberbia poco disimulado.
Y sino, lean la nota que linkeó Nacho. Porque sino vamos a estar discutiendo cada uno de los fotogramas (niños, cuidacoches, señoras frígidas), en lugar de ver la película de Peña, el intolerante.

Leandro Gonzalez de León dijo...

Laura y Darktide-baires defienden a Peña explicando "como son los chicos en realidad", sumándose a la generalización reaccionaria de Peña. Demostrar que los chicos no son "así" no resuelve el problema, lo reproduce.

La pregunta "¿Qué hacemos con los bolivanos?" será racista aunque alguien diga "hay que meterlos a todos en un micro y llevarlos a Disneylandia"

Fede dijo...

Mi estimado Leandro, usted acaba de hacer lo que en mi barrio le llaman "batir la justa". Clap clap.

darktide-baires dijo...

En efecto. Si no les gusta el artículo de Peña, lean el de Bazán: ahí dice las cosas mas suavemente y de un modo mas tolerante. Y eso no evita que haya gente que se lo quiera comer crudo.

Porque pareciera que el ser padres es un salvoconducto de santidad. Mas o menos como cuando se dice que los tacheros pueden hacer lo que se les canta el orto cuando manejan, porque están laburando ¿y los demás están paseando acaso?

Acá pasa lo mismo: algunos tienen los hijos pero no son conscientes de la gran responsabilidad que eso significa.

Tal vez Peña no haya dicho las cosas del mejor modo, pero Bazán dijo algo parecido de un modo menos chocante y, aún así, casi se lo comen vivo igual. ¿acaso no hay gente que puede decir "en general, no me gustan los nenes"?

Mirá...a mi me encantan los perros y los gatos, pero a otra gente no. Si bien me cuesta entender como hay gente que no puede gustarle un ser tan adorable como mi gata, tampoco los ando queriendo quemar en la hoguera por ello, siempre y cuando respeten mi amor por mi gata.

Y, querer poco menos que linchar a alguien porque no le gusta algo que a vos si, también es ser intolerante. Mucho mas que el artículo de Peña.

Salu2,

DT