Mostrando las entradas con la etiqueta Viajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Viajes. Mostrar todas las entradas

Karl-Marx Allee miércoles, 20 de febrero de 2013




























Berlín, 17 de enero.

Partiendo desde Alexanderplatz, la continuación al este está marcada por la Karl-Marx Allee, un boulevard socialista construido entre 1952 y 1965. Originalmente llamada Stalinallee, esta avenida de 89 metros de ancho imita las grandes avenidas de Moscú y está marcada por la presencia de viviendas sobrias y funcionales, monoblocks de hasta nueve pisos diagramados por el arquitecto Hermann Henselmann. La obra se extiende durante más de dos kilómetros y atraviesa el barrio obrero de Friedrichshain. Hay pocos negocios pero se destaca el Cafe Moskau, uno de los siete restaurants/hoteles de la RDA que representaban a las capitales comunistas y el único que sigue en pie (aunque desde 2010 se convirtió en un centro de conferencias).
Tiene un Sputnik en el techo.




























Museo de la KGB viernes, 15 de febrero de 2013



























Praga, 20 de enero.

Sobre la calle Vlašska, a cien metros de la embajada norteamericana en la República Checa y a seiscientos del Castillo de Praga, encontramos el Museo de la KGB. Ni bien llegamos descubrimos que se trata de un one-man-show: tres cuartos de hora de historia soviética a cargo de un solo hombre de unos cincuenta años que oficia de presentador, cajero, guía y guardia de seguridad, todo a la vez. "Where are you from? Argentina? Good, very good". En un inglés rústico y acelerado, el hombre cuenta cómo se creó la KGB, el Comité de Seguridad Estatal de la Unión Soviética, luego de la separación de un número de departamentos que respondían al Ministerio de Asuntos Internos de la URSS en 1954. Todo en un local de cuatro metros de frente, lleno de memorabilia ad hoc y elementos originales: cámaras espía, banderas, gorros originales y hasta una afeitadora soviética que todavía funciona.

El tipo nos deja probarnos los uniformes, nos presta las armas y deja que saquemos fotos mientras explica las numerosas tareas del centro de inteligencia durante la era soviética, como el combate a la subversión interna y el desmantelamiento de planes potencialmente desestabilizadores para el bloque. También dice que muchos criminales soviéticos se hacían tatuar la cara de Stalin en el pecho para que, al momento de su ejecución, los oficiales no se animaran a dispararle al líder.
Se animaban, por supuesto.

Al terminar la visita, nos hace bajar por una escalera (en el subsuelo hay más objetos de colección), pero él se queda en planta baja. ¿El motivo? Estaba cuidando la puerta.

Berlin sábado, 26 de enero de 2013





























Berlín, 16 de enero.
Hace seis grados bajo cero y estamos esperando un taxi a la salida del Palacio de Charlottenburg. A los cinco minutos ya estamos atravesando el Tiergarten rumbo al este. Viajo en el asiento del acompañante y me saco el sombrero cosaco con la hoz y el martillo, souvenir que compré en Berlín oriental. El conductor, un taxista croata, cuenta que la ciudad es una de las capitales más baratas de europa hasta que el tráfico se ralentiza y aparecen varias decenas de policías rodeando a un grupo de jóvenes manifestantes vestidos de negro. Es una marcha del NPD. El taxista no confía en nuestro nivel de instrucción y aclara, por las dudas: "These are neonazis, bad people". Explica que en Alemania las cosas, a pesar de la crisis, no están tan mal. "Unemployment here is 7 per cent, in Italy is like 40", lanza, aunque las cifras son erróneas (en Italia es algo más del 11 por ciento). Dice que vive en Alemania hace más de treinta años, siempre en el Este. Le pregunto qué piensa de la reunificación. "East Germany, really bad. Living there, ten times worse than in Croatia", relata.
De pronto, mi gorrita ostalgie no es tan canchera.

***

Tomamos el subte en Französische hasta Weinmeinsterstrasse a encontrarnos con Malu, una amiga que este año estuvo viviendo en Berlín. Saliendo de la estación, la temperatura es de diez grados bajo cero y con mi novia no tenemos muchas ganas de caminar, así que los tres nos metemos en el primer bar que encontramos, que ofrece tres chopps de cerveza por 3,30 euros. Es la primera vez que veo algo que sería una constante en los bares europeos: un jackpot. Slots. Tragamonedas. Juegos de azar a la vuelta de la esquina y estimulados por alcohol barato. Un combo explosivo, la caja de pandora.

Museo del Louvre miércoles, 22 de agosto de 2007

El museo del Louvre es una de las galerías de arte más importantes del planeta. Ostenta una colección increíble de pintura y escultura y recorrerlo entero tomaría una semana entera, o más. Entre los 35.000 objetos artísticos en exposición hay antigüedades egipcias, romanas, griegas, orientales, arte islámico, esculturas, artes decorativas, y -por supuesto- la colección de arte pictórico occidental más destacada del globo. Rembrandt, Rubens, Delacroix, Vam Dyck, Rafael, Poussin, David.
Y sin embargo, el único lugar en todo el museo -visitado por más de ocho millones de personas al año- en donde sufrimos amontonamiento, empujones, largas colas e interminables flashes fue la sala en donde está exhibida la Mona Lisa, de Leonardo Da Vinci.

***

Creímos que los franceses se la iban a bancar mejor. Que teniendo en exposición diez mil obras de arte capital ni les iba a hacer falta. Pero se ve que sí: ni bien entramos, notamos carteles por todos lados indicando -ya de entrada, ya sin más, cómo si no fuésemos a buscar otra cosa- dónde encontrar la Mona Lisa. Los cartelitos tenían una reproducción de la pintura y todo, como por si acaso.



***

El danbrowninsmo ha hecho estragos acá también. La alta cultura pasada por el inevitable, inescapable, infalible filtro de la cultura pop. Esa cultura que tan bien se lleva con el capitalismo de libre mercado.

***

Un guardia jovencito, simpático, custodiaba la sala en donde estaba la obra en cuestión. Estaba prohibido sacar fotos, pero qué mas: flashes de todas las nacionalidades estallaban sin cesar, rebotando contra el vidrio que protegía a la célebre pinturita. Me acerqué al muchacho y le pregunté qué tanto había cambiado la sala desde el libro -y la película- El Código Da Vinci:
- Ahora es mucho peor, la verdad. Y eso que hoy es un día tranquilo -destacó-. Hay días en los que realmente uno no puede entrar a la sala.
- ¿Y no le prestan atención al resto de los cuadros, incluso dentro de esta misma sala?
Miré a mi alrededor: había obras de Rafael, de Delacroix. Digamos que no hacía falta ser un experto, ni mucho menos, para que los trabajos destacaran por sí mismos, que dieran ganas de pararse dos minutos a observarlos.
- La verdad que no mucho. Vienen, le sacan la foto a éste, y se van. La Mona Lisa ya era una obra popular pero después del libro...
Revoleó los ojos. Lo saludé y lo dejé custodiando la obra del momento.



***

Escribía Martín Caparrós: "El turismo de masas -gran invento de la segunda mitad del siglo XX- es un problema. Por supuesto, ningún espíritu democrático negaría que está bien que muchos accedan a todo lo posible; la contradicción es que la cantidad arruina a aquello a lo que acceden."

***

Mientras publico estas líneas, oigo que el flamante presidente electo Nicolas Sarkozy -en una línea sorprendentemente progre- ha propuesto que los museos franceses sean gratuitos. El mandatario sostiene que las exposiciones rebalsan de turistas extranjeros, y que su objetivo es que los propios franceces -poco interesados por los museos locales- comiencen a concurrir a ellos.

Roma - El Vaticano martes, 21 de agosto de 2007

La ciudad en sí es tan linda como París. Las callecitas, los callejones angostos, las veredas finitas, tienen ese nosequé.



***

El problema, claro, es haber caído en una época del año en la que los tanos se van a la mirta, y en la ciudad solo quedan los turistas extranjeros.
Como ya le he comentado a varios amigos, la Fontana di Trevi estaba tan llena de turistas con anteojos oscuros y remeras de Roma y mapas en los bolsillos y mochilas enormes que en realidad la escena me recordaba la interminable y ruidosa cola para sacarse la foto con los reyes magos en el patio de comidas de algún shopping porteño.
Sacamos la foto mandatoria y nos fuimos rápidamente.

***

El helado de sandía nunca estuvo tan rico como aquella tarde.

***



Último día en Roma (y en el continente europeo), otra visita obligada fue la del Coliseo Romano. Se supone que quedó como una de las marketineras "nuevas siete maravillas del mundo". Ya hablaremos de ello en otra ocasión: por lo pronto nos las vamos a tomar un poco a la chacota. Como sostiene mi amigo Fedefer: "No está muy bien mantenido (le faltan pedazos enteros, y alguien se afanó los maceteros de los vomitorios), pero es famoso y vende. Es el único que conozco personalmente y la verdad, la verdad es una cosa ENORME. Tiene más capacidad que la cancha de Platense. La única objeción que se le podría hacer es que allí se torturó y mató a mucha gente, y encima por diversión. No cierra que un monumento de la humanidad sea un ex-centro de tortura con tribunas. No está lindo. Mejor que hagan un museo de la memoria y dejen la maravilla para otros edificios más nobles."

***

El hotel tenía dos metros de frente -y no miento. Al lado tenía una suerte de local nocturno con luces de neón y lap dance. Las piezas medían dos por dos. Como si fuera poco, para darse vuelta en la ducha uno tenía que vencer la peor claustrofobia imaginable.
Y a pesar de todo, la vista desde la ventana era tan linda...



***

No vimos al papa nazi por ningún lado. Una lástima.

***

Adentro de la cúpula que da a San Pedro había un gift shop, por supuesto. A los calendarios llaveros rosarios gorrita vincha y choripán. La cara que más se veía era la de Juan Pablo II. El nuevo todavía no pagó derecho de piso, me parece.
Le quise preguntar al que atendía quién de los dos papas vendía más, pero después me dio un poco de cosa.

Varsovia miércoles, 15 de agosto de 2007

Al aterrizar en Varsovia venía con las expectativas relativamente bajas. Pensaba que a nivel estético las ciudades jóvenes de Europa del Este, sometidas a cincuenta años de realismo socialista, iban a empalidecer frente al esplendor aristocrático, medieval y/o antiguo que ostentaban otras capitales de Occidente. Pero la verdad que la primer nochecita, caminando por las callecitas cerca de la Ciudad Vieja, me di cuenta que esta parte de la ciudad, esta parte del paseo, no tenía nada que envidiarle, por caso, a las mejores calles de Barcelona.

***

Día de niebla en Varsovia. A lo lejos se vislumbra el Palac Kultury i Nauki (Palacio de la Cultura y de la Ciencia), un bondadoso regalo de papá Stalin al pueblo polaco, por entonces uno de sus satélites soviéticos. Pero hoy, más que por la niebla, el palacio está tapado por las coloridas banderas del Mc Donald's local y entonces la metáfora se vuelve demasiado obvia, casi torpe.



***

Al día siguiente fuimos al terreno que hace siete décadas fue la casa de mis bisabuelos, en pleno centro de Varsovia. De la casa que tenían, bombardeo nazi de por medio, no queda nada. En su exacto lugar hoy vemos una vereda repleta de puestitos precarios. Un polishopping -un bolishopping polaco. Venden souvenirs, gorritas y recuerdos de Polonia.

***

Llueve en Varsovia y de repente la parte vieja de la ciudad me parece todavía más linda.



***

Me decepcionó el goulasch. Pedí especialmente recordando el tremendo goulasch que hace mi abuela Aurora, pero se ve que la nona usa la receta croata, o la húngara. La versión polaca del mismo plato está tres escalones por debajo.

***

Pedimos un taxi hasta el aeropuerto. El conductor, un bigotudo muy simpático, nos habló durante todo el viaje. Su entonación en inglés era idéntica a la de Borat.
- You like Warsaw? Is good, is good -insistía.
Nosotros le dijimos que sí, un poco para cumplir y otro tanto de en serio. A medida que recorríamos por última vez la ciudad, nos iba indicando:
- Blue building, built for the students, very cheap. 200 złoty a month.
200 złoty eran algo así como 220 pesos. Nada mal, pensé. Y de vuelta por el Palacio de Cultura:
- This was a gift from Stalin, from Rásha, not good, you know, communist.

Dublin jueves, 9 de agosto de 2007

Aeropuerto de Heatrow, en las afueras de Londres. Los tipos se comieron, en los últimos años, media docena de atentados o intentos de, así que las cosas estaban inquietas.
Pasamos las mochilas por los rayos X, pasan todos menos mi mochila. Aparece un guardia inglés y la abre. Tira una latita de cerveza de medio litro -la regla dice: no más de 100 ml de líquido; afuera mi Axe -por el mismo motivo. Lo del desodorante es una tragedia: comprado en Argentina fueron cuatro mangos, mientras que reponerlo en Europa va a costar unos cinco euros. El momento más tenso de la inspección fue cuando abrieron un estuche negro en donde, se suponía, estaba mi cámara digital. Lo abrieron de a poco, con guantes y detector de metales, pero yo ya sabía que no tenía nada adentro. Cuando se encontraron con el vacío, con el cero absoluto, pensé en el "¡¡Ahaa, pequeña broma!!" de los Simpson. Pero no dije nada.
La verdad de la milanesa es que con tanto viaje encima no tuve ni tiempo de poner cada cosa en su debido lugar. Y es que soy olvidadizo, distraído y un poco irresponsable. No sé por qué me paran. ¿No se dan cuenta? Sería un pésimo terrorista.

***



Dublin es una ciudad chiquita, tranquila. Contando los suburbios, debe tener algo más de un millón de habitantes. Me gustan este tipo de ciudades: no tan monstruosas como otras metrópolis (Nueva York, Buenos Aires, París, Londres), y cuyos principales paseos pueden hacerse a pie sin problemas. Quizás resulte aburrida en el largo plazo; por lo pronto, para una visita de dos o tres días como la que hicimos, parece ser la ciudad perfecta.



***

Los irlandeses no corren riesgo de perder sus tradiciones. Son muy orgullosos de su folklore y, afortunadamente, sus principales íconos no están a la venta.

***

Entramos a la fábrica de Guinness, la célebre cerveza stout irlandesa para un tour guiado. Vamos a pagar la entrada y en el mostrador nos atiende un muchacho joven.
- How many of you?
- Five
- Any student IDs?
- No, but we two are students, from Arshentina
- ¡No jodan! Yo también soy de Argentina
El cambio brusco de idioma y de tono me causó mucha gracia. El pibe se llamaba Sergio, vivía en Monte Grande, y hace un año y monedas que se vino a probar suerte en Dublin. Se queja del clima pero está contento con la ciudad, que es tranquila y tiene una buena movida nocturna. Nos hizo precio y nos deseó suerte. Escuchar un "no jodan", bien argento, en Irlanda... me alegró el día.

***



El Clarence Hotel es uno de los hoteles más caros de Dublin. Su dueño es ni más ni menos que Bono Vox. A pedido de mi hermana, entramos a tomar una copa, y después a comer. Digamos que si hasta ahora todos nuestros alumuerzos habían sido el equivalente europeo al menú ejecutivo (plato fijo, relativamente barato) las cosas acá se pusieron pesadas y cuando llegó la cuenta pensamos seriamente en saltar por la ventana.
También resultó curioso notar que los otros comensales parecían calcados del estereotipo de cerdo capitalista que Bono, se supone, intenta atraer hacia sus nobles causas.

***



El Trinity College es la universidad más antigua de Dublin, y es precioso. Aunque si le ponemos un poco de imaginación a la cosa yo creo que la sede de Parque Centenario de la UBA no tiene nada que envidiarle. (?)

***



Temple Bar es la zona de los bares en Dublin. Hay artistas callejeros, locales abiertos hasta tarde, música y otras actividades. Temple Bar es uno de esos lugares en donde se respira buena onda.
En una de las esquinas un joven dibujante ofrece "Amateur Paintings" y abajo exhibe una gorra en donde pibe una monedita pa' los pencils. Nos dio un poco de lástima y la convencí a mi hermana para que posara. El chico se parecía al pibe de Perfume de Mujer y por el retrato que hizo dio la impresión de que recién iba por el segundo año en bellas artes, pero resultó simpático y nos sentimos contentos de colaborar con su "causa".

***

Mi hermana le contó a Sergio que había ido al "hotel de U2" pero que no había encontrado a Bono. "¿Bono? Bono está contando los billetes", nos dijo. Y nos comentó que vivía en una zona muy cheta en las afueras de la ciudad. De todas formas, no esperábamos otra cosa.

***



Del séptimo piso de la cervecería Guinness se tenía una vista inmejorable de la ciudad. Y era tal cual la imaginaba desde abajo: tranquila pero activa, poblada pero con espacios verdes, industrial pero ciudada. Un equilibrio genial.

Salisbury - Stonehenge lunes, 6 de agosto de 2007



Ayer a la mañana tomamos el tren con rumbo a Salisbury, una pequeña ciudad a unos 120 kilómetros de Londres. Allí se encuentra una catedral que data del siglo XII, la cual posee el reloj en funcionamiento más antiguo de Europa. Hasta ahí nada especial: un lugar por el cual podríamos pasar si estuviesemos al toque, pero que no merecería semejante desvío en nuestros planes. Lo curioso es que quien ordenó a construir la Salisbury Cathedral en 1223 fue un tal Richard Poore. Para quien no sabe amplío: nuestro apellido es, precisamente, ese. Y lo que es más: mi viejo se llama así -Richard Poore.
Mi prima rastreó hace unos años el arbol familiar y llegó a la conclusión de que eran esos mismos. Los Poore vivieron en Inglaterra durante siglos hasta algunos años después la Segunda Guerra Mundial, cuando abandonaron una Europa devastada y se vinieron para Argentina.
Mientras caminaba adentro de la catedral pensé que era muy loco el hecho de que el viejo del viejo del viejo del viejo del viejo del viejo del viejo del viejo del viejo del viejo del viejo del viejo del viejo del viejo del viejo del viejo del viejo del viejo del viejo del viejo del viejo del viejo de mi viejo haya vivido en Inglaterra hace ochocientos años, haya sido un obispo zarpado y haya construido una catedral en donde todavía se celebran misas todos los domingos. Pero todavía me esperaban más sorpresas.



***

En la Salisbury Cathedral hay varias placas recordatorias. Algunas de ellas son la de los Poore. Uno de ellos fue a Sudáfrica como soldado del Imperio Británico; otro peleó en la Primera Guerra Mundial. Pensar en cómo uno llegó a este mundo no sólo depende del ya azaroso cálculo de cómo hicieron los padres para conocerse. A medida que uno va subiendo las variables son aún más increíbles. De cómo una guerra, una hambruna, un accidente, una caída, una enfermedad, se combinaron así -y no de otra manera- para que todo terminara instituido como finalmente se dio. Semejante priorización del factor suerte es angustiante para cualquier ser humano. Por eso nos inventamos teorías, relatos, matrices explicativas, para poder pensar que todo tenía un sentido, para tranquilizarnos al menos por un momento y decirnos a nosotros mismos: tenía que darse así. La expresión más acabada de esto es el pensamiento religioso.
Aunque la actitud opuesta -la celebración del caos, la afirmación de la imposibilidad de explicar- se acerca mucho al todo vale posmoderno.

***

Mi viejo estaba muy ansioso y en una de esas esperaba a que alguien lo recibiera calurosamente. Pero cuando le contó al tipo que estaba en la puerta que él también era un Poore, el hombre se limitó a decir "Oh, really?" y avisarle que en todo caso podía combinarle una entrevista con el obispo alguna mañana. Eso sí: el obispo estaba de viaje y volvía el 30. Mi viejo le agradeció, se dio vuelta y nos dijo, irónico, "claro, porque no tengo un carajo que hacer el treinta. Decíle que si no estoy tipo nueve, nueve y cuarto, que empiecen sin mí".

***

Igual qué bueno que no se les ocurrió hacer una misa por los Poore, o algo así. Hubiese sido un clavo.

***

Volvimos al centro de Salisbury y sacamos un boleto que nos llevaría a Stonehenge. El colectivo salía a las tres: ya eran eran las dos y veinte y todavía no habíamos comido. Decidimos entrar en el primer lugar cercano abierto, que resultó ser un restaurant indio.
Los tipos te recibían de a tres y eran muy atentos. Les explicamos que teníamos que comer rápido y enseguida nos trajeron las bebidas y la carta. Mi viejo se pidió una cerveza india, y se la trajeron en un chopp muy bonito. Pedimos distintos tipos de pollo, todos más o menos picantes, y comimos con ganas porque el hambre nos estaba matando. A las tres menos diez, pedimos la cuenta y mientras todos íbamos agarrando las cosas mi viejo lo llamó al mozo y le preguntó si podía comprar el chopp indio.
- Déjeme preguntarle al dueño -dijo, en inglés binladenesco.
A los quince segundos apareció el dueño, y mi viejo repitió el extraño pedido:
- ¿Cuánto pide por el vaso?
El tipo se río.
- ¿Cuánto me da?
- ¿Está bien 5 pounds?
- ¡Ok! -dijo el indio comerciante, mientras se guardaba el billete de cinco. Agarramos el vaso y salimos del restaurant corriendo como en Little Miss Sunshine. Dos cuadras y estabamos en la terminal, subiendonos al micro que ya se estaba yendo.

***



Stonehenge es una de las ruinas prehistóricas mejor conservadas del mundo. El alto rating que ostenta este monumento proviene en su mayor parte del halo de misterio que lo envuelve. Y todos sabemos que el misterio vende: a los arqueólogos, historiadores y curisos de siempre se le suma el equivalente mundial a los que en Argentina miran el canal Infinito.
¿Cómo transportaron las piedras? ¿Las trajo Merlín, el diablo, los extraterrestres? ¿Era un centro arqueológico antiguo? Stonehenge sería como el Uritorco británico. Un poco más vistoso, claro.

***

Una joven pareja japonesa está admirando las ruinas de Stonehenge. Al lado suyo, una familia británica (compuesta por mamá, papá y bebé) hace lo mismo. La japonesa mira a la bebé rubia y lanza un grito de alegría. Enseguida, le pasa la cámara a la sorprendida mamá británica y le pide "Picture, picture". ¿Foto de qué? De japonesito y japonesita posando... con la bebé british. Sale la extraña foto y la ponja agradece.Mira a su novio y ambos se ríen.

Londres / 3 domingo, 5 de agosto de 2007

5 de Agosto
Hotel St. Giles
En el hotel seguimos encontrándonos con gente que nos da mucha verguenza ajena. Y estoy hablando de gente grande, eh. Viejas que se suben al ascensor abrazadas porque una de ellas está pasada de copas y la otra le dice -en inglés- algo así como "recatáte que hay chicos"; hordas de cincuentones que parecen salidos de algún grupo de tupperware y que gritan como estúpidos; viejos de pelo blanco y anteojos que saludan a todos los que se bajan del ascensor, se rien de nada y emanan un holor a Jack Daniels o alguno de sus parientes pobres.
Me quiero ir ya de este reservorio de lunáticos.

***

Ayer viajé en el famoso tube de Londres y me di cuenta que si le sumaba la estación de Atocha (la semana pasada) y el Ground Zero (en febrero de 2006), estaba a punto de completar el Terrorism Tour. De haber sabido antes, mi diario de viaje podría haber tenido un título más Pro, del tipo "La ruta de Al Qaeda".

***

Mi perdición son las librerías de Tottenham Court Road. Hace unas horas entré en una y me clavé en una obra de tapa dura, un librazo sobre el CBGB. Mi primer pensamiento fue "¡Glorioso! 9,90 libras".
Al toque hice el traspaso a pesos: volví a dejar el libro lentamente sobre la mesa.

***

Todos estos días estuve comiendo bien y variado. Como muestra un botón: los desayunos continentales, incluso los que parecen inspirados en un continente pobre, superan con creces a mi rompeayuno porteño cotidiano. Sin embargo, en estas jornadas caminé tanto, pero tanto, pero tanto, pero tanto, pero tanto, que creo que bajé de peso. El jean que me compré hace unas semanas ya me queda grande.

Londres / 2 sábado, 4 de agosto de 2007

3 de Agosto
Hotel St. Giles
"And it's like and her face was like and she would go... it's not that it's bad but she would have lots of boots... sometimes she'll talk like um and it's like ... she's flying tonight... because oh! actually flies, she's crying and it's like..."

En esta interminable conversación entre un numeroso grupo de quinceañeras yanquis en un hotel de Londres, escuché no menos de cien veces la palabra "like" -y no es una hipérbole. Para cuando se fueron a dormir, yo todavía estaba luchando con la clave del acceso a internet.

***

La noche en Camden los viernes a la noche es sencillamente gloriosa. Por fin cortamos con la rutina hecha para turistas, y con mi hermana nos fuimos a la noche a ver a una banda under que habíamos escuchado en MySpace y que tocaba en un club por la zona.
Mientras que la salida en París había sido una escapada a un boliche del tipo Wild On, -básicamente un reviente yanqui en donde Francia era solo el decorado de fondo-, la noche en el Barfly fue una experiencia londinense de principio a fin. De lo mejor del viaje, lejos. Prometo una crónica extendida para cuando tengas las fotos.

***

4 de Agosto
Hotel St. Giles. Mientras escribo estas líneas hay un hombre sacándole fotos a un grupo de cincuentonas gordas con antifaces rosas. La escena es decadente: lo juro. Yo no sé qué tipo de convenciones se celebran en este hotel, y calculo que no quiero enterarme.

Paris (B-Sides) viernes, 3 de agosto de 2007

Ideología: En casi todos los barrios céntricos de París se ven autos caros -terriblemente caros, escandalosamente caros- estacionados, en la calle, a la noche. En otras palabras: los dueños llegan con la coupé, entran a sus deptos, se van a dormir y dejan su Porsche estacionado en la puerta. Nadie los roba, escupe, raya o toca.

***

El boliche al que fuimos era bastante internacional, y nos era más fácil hablar en inglés. Al rato de estar ahí, me fui a quemar la consumición que venía con la entrada. "Got the screwdriver?" tiré, a ver si el negro enorme que oficiaba de barman lo ubicaba. Efectivamente: salió un riquísimo vodka con jugo de naranja. Atrás mío un grupo de orientales bailaba marcha: sentí un poco de gracia y otro tanto de verguenza ajena.

***



En París hay líneas de subte que van un poco por arriba, un poco por abajo, y que tienen vagones de dos pisos. Fue divertido viajar en ellos.



***

Decimocuarto viaje en subte en cinco días. (Esto de que los taxis no lleven cinco personas nos está cagando la vida.) Mientras esperamos en el andén escuchamos a unos tipos a los que identificamos como típicos argentos. Oído al pasar:
- Nah, no es lo mismo un puto que un homosexual.
- ¿Vos decís?
- Si. Todos los putos son homosexuales, pero hay homosexuales que no son putos.
La alta filosofía seguía su curso y llegó el subte. Subimos, y atrás nuestro, estos dos muchachos. Otra mujer más hablaba español -les preguntó algo- y nos dimos cuenta que todos los que estábamos en ese vagón en ese subte de París éramos hispanoparlantes. Curioso.
- ¿De dónde son? -disparó la mujer, mapa en mano.
Resultó ser que los pibes eran dos uruguayos, y la mina que les hablaba una mexicana. Cada uno alardeó un poco sobre su hogar de nacimiento y preguntó si el otro había ido -la mexicana fue a Punta del Este, los uruguayos a Cancún.
Con respecto al viaje actual, la mexicana comentó que estaba por unos días, porque su padre tenía una casita en el sur de Francia. Los uruguayos la pasaban mejor, parece: según escuché, se vinieron por cuarenta días. La mexicana tenía voz de Doña Florinda:
- ¿Y ustedes estudian?
- Administración de empresas -respondieron los uruguayos, que después -dijeron- se iban a Italia y a Grecia.

***

Londres



Lo primero que vi de Londres -pero lo primero primerísimo, lo primero de a de veras, lo primero de en serio- fue que es muy caro. Sólo déjenme decirles que la libra esterlina cotiza a poco más de dos dólares es de decir por encima del 6 a 1.
Londres: contigo, pan y cebolla.

***

Londres es, según investigaciones recientes, la segunda ciudad más cara del mundo.

***

A veces me aburro con las visitas clásicas -el puente, el palacio, la cabina telefónica. Los locales los consideran cosas viejas, pintorescas pero relativamente inservibles, clásicos para la guilada que viene a gastarse sus buenas libras. De repente me siento con ganas de hacer acá lo mismo que haría un londinense -excepto laburar, claro. El domingo juega el Manchester contra el Chelsea: parece lindo. Pregunto por los tickets. La joda se llama 90 libras -por si no quedó claro, quinientos cincuenta pesos. ¿Conclusión? El domingo a la tarde espero poder verlo en algún barcito. La cerveza no cuesta media luca -todavía.

***

Ayer fuimos a comer al restaurant del hotel. La moza, una treinteañera muy simpática, parecía demasiado políglota para haber nacido en algún país anglosajón. Le preguntamos.
Resultó ser que la tal Rocío -así se llamaba- era colombiana, y se vino a Europa hace cinco años. Empezó en Italia, se casó con un tano más o menos guitudo, y hace tres cayó en Londres. Luego se separaron, y ella se quedó acá, laburando de mesera. Cinco años y este trabajo -como la argentina que nos atendió en Barcelona.

***

¿Alguien me puede decir quién carajo sacó los shampoos de todos los hoteles de Europa y los reemplazó con inutilizables "shower and hair gels"?

***

"¿De compras aquí?", nos pregunta Rocío: "¡Ni forma! Ni para el que trabaja acá. Aquí todo es expensive. Pues ni forma de gastar el sólido aquí", nos advierte.

***

Las comunicaciones son un afano. No hay forma de contactarse con la gente que uno quiere si no es dejando un riñón en el camino. Me fue imposible hablar con mi amigo Agus en su cumpleaños y no pude llamar a Juli desde que llegué -suerte que ella compra tarjetas y me viene contactando ella a mí. Pensé que en ese sentido daría más o menos lo mismo irse de vacaciones "lejos" o "muy lejos" -y no.

***

Hay cámaras de seguridad por todos lados. Las siglas de CCTV alertan sobre la presencia de un circuito cerrado de vigilancia y los lentes omniscientes invaden la ciudad. Bares, pubs, licorerías, calles, monumentos, plazas y parques están monitoreados de sol a sol, de lunes a lunes. ¿Quién vigila, cómo funciona el sistema? Le pueden preguntar al difunto Foucault.

***

No a la 24. Todos los locales que ostentan muchas banderas inglesas y venden memorabilia nacional son atendidas por indios. Guan tisher, ten pauns. Para imaginarse la escena, ver el capítulo en que van a deportar a Apu.

***

Del buen dia al bonjour al good morning al por favor al s'il vous plait al please al gracias al merci al thank you al cuanto cuesta al combien coute al how much a la cuenta al l'addition al the check. Hasta ahora venimos bien. Eso sí: no me pregunten cómo voy a hacer en Varsovia.

Paris martes, 31 de julio de 2007



Mitos y verdades sobre París
En París hay mimos. MITO (afortunadamente)
En París hay parejas tan lindas como Ethan Hawke y Julie Delpy. MITO (desafortunadamente)
En París hay cafecitos preciosos. VERDAD (afortunadamente)
En París los locales te corrigen si pronunciás mal alguna palabra porque creen que su idioma es el más perfecto del universo. VERDAD (desafortunadamente).

***

Fuimos a bailar a La Loco, un boliche que es parte del Moulin Rouge. Había muchos turistas y algún que otro local. El ambiente rememoraba el reviente de prepa yanqui: mucha gente top a full con el baile y el apriete, el grupito de chinos, el típico personaje tímido al que llamarían loser tirado en un sillón, el pibe que se sienta en la barra y espera que los tragos lo vuelvan más lindo o le atraigan chicas bonitas, las trolas feas, las trolas lindas.
Entramos con dos tanos que estaban perdidísimos. Se llamaban Ricardo y Mateo, pero a efectos humorísticos los llamaremos Mario y Luigi.

***

No encuentro a Amélie por ningún lado.

***

Versalles es el paradigma de la ostentación aristocrática. Fuimos por la mañana y estaba lleno de gente, se nota el efecto Kristen Dunst. Lo mismo, calculo, sucederá mañana en el Louvre, donde sufriremos las secuelas del danbrownismo. Cultura histórica como cultura pop.

***

A pesar de todo, París está plagado de lo que el francés Marc Augé llamo "no-lugares": espacios ascépticos, pasteurizados, sin restos de anclajes localistas, que podrían ser los mismos en Hong Kong, París, San Antonio o La Paz. Starbucks, Mc Donald's, H&M, KFC...

***

Lo público respeta a los franceses y los franceses respetan lo público. El transporte es eficiente, las plazas están radiantes. A contramano de la tendencia privatiadora, Europa es un ejemplo cabal de cómo lo colectivo, lo público, lo de todos, todavía puede ser. Habrá que ver qué pasa ahora que en Francia ganó la derecha liberal.

***

Como dijo Carlos Mangone: los europeos quieren más derechos, los norteamericanos quieren menos obligaciones.

***

En París los taxis no llevan más de tres personas. Cuatro, como mucho -y somos cinco. La única que nos queda antes de fundirnos es usar y abusar del transporte público. Ya combinamos líneas de subte, y todo. Y como aprovechamos las jornadas de sol a sol, no nos perdemos mucho volviendo en el metro cada vez.

***

Estoy tan cansado que cada vez que me siento en cualquier transporte, me quedo dormido. Aunque sea diez minutos, a esta altura todo sirve.

Barcelona jueves, 26 de julio de 2007



Barcelona se propone como la ciudad del diseño. Todo es "diseño", cualquier elemento es decorativo, ornamental, artístico-funcional. Como si la ciudad viniera siendo gobernada por Telerman hace veinte años.

***

Hay mucha pica entre catalanes y madrilenses que va más allá del Real - Barça. El taxista que nos llevó al hotel dedicó todo el viaje a bardear a la capital española. "Nosotros tenemos dos mil años de historia, ellos apenas quinientos." Y dijo que de España los más culturales eran los vascos, y ellos: Madrid y sus quinientos años de historia no alcanzan, parece. Por las dudas no le dijimos que éramos argentinos, a ver si con su criterio de fugacidad quedábamos al nivel de hormigas.

***

Cenamos en un sucucho que quedaba enfrente del hotel. El típico lugar con pizza, pasta y un par de combos más. Nos atendió una mina menudita, demasiado bronceada. Sin motivo aparente, nos aclaró que además de lo que veíamos en el menu también tenían milanesas napolitanas, y empanadas. Bueno, la razón: ya sabía que éramos argentinos.
Le preguntamos. Ella era de Buenos Aires, también: San Isidro, más especificamente. Era la hija del dueño. "Nos vinimos hace unos años con toda la familia. Mucha inseguridad", contó. Y enseguida agregó "Pero acá hay que trabajar, eh." Estaba claro: de San Isidro en 2002 a mesera en un barcito en el centro de Barcelona cinco años después, el sueño no era tan rosa después de todo. Me pregunté cuántos otros miles de argentinos habrán probado suerte por los pagos del primer mundo. Y cuánto habrá de real, y cuánto de ilusión, en toda esta promesa.

***

En la calle no se ven chicos -exceptuando los hijos de los turistas, que también son pocos. La generación yuppie gana bien, pero se la guarda toda para sí misma.
Hace unas semanas Rodríguez Zapatero anunció un plan, que no por poco original parece que vaya a ser menos efectivo, para revertir la tendencia: "cada familia con residencia legal en España, recibirá 2.500 euros por cada hijo que tengan". Es probable que en este preciso momento haya más gallegos follando que de costumbre.

***

A la salida del Museo Picasso está la clásica tiendita, en donde venden todo tipo de banalidades. ¿La más increíble? El "Guernica" en su versión Memory Game.
Se me ocurre que la obra apelaba a otro tipo de memoria. Digo, me parece.

***

La mesera argentina nos dijo que no tenía dulce de leche para el flan. Pero nos podía ofrecer dulce de leche como sabor de helado. Era un potecito de Hagen-Dazs.

Madrid - Toledo - Barcelona



Madrid
Cristina Kirchner pasó por Madrid en visita oficial y estuvo en todos los televisores de España. Ahora que es la candidata del oficialismo, le puso play al casette electoral: "...el presidente de todos los argentinos...", "...fui elegida senadora de la provincia de Buenos Aires con el 47% de los votos...", "...primer presidenta electa..." y otras gansadas por el estilo. El "periodista" que conducía el programa -aparentemente, egresado del Luis Majul College of Light Journialists- escuchaba atentamente y hacía preguntas tan poco incisivas que no sabía quién me daba más lástima de los dos.

***

A propósito, su campaña "Cristina: El cambio recién empieza" (nombre de pila + algún slogan protomarketinero) parece diseñada por el mismo publicista cocainómano de las campañas de "Mauricio y Gabriela".

***

Pasamos por una autopista que pasa por debajo del estadio del Atlético de Madrid. Me quedé pensando si significaba algo más que eso, pero no: el hecho de que una autopista le pase por debajo a un estadio es el típico comentario de los que curran una visita al Mundial y son las tres de la tarde y tienen que llenar 24 horas de Tyc Sports y faltan como seis horas para el partido.

***

Toledo
Por ahí me alcanzan las palabras para describir la tremenda iglesia a la que entré en Toledo.




Bueno, por ahí no.

***

Hace unos cuantos siglos, convivían en Toledo las tres grandes religiones monoteístas. Cristianos, judíos e islámicos, cada uno tenía su lugar en lo que entonces era la capital del Imperio español.
Después se armó la Inquisición y llegó Isabel La Católica y los judíos e islámicos fueron expulsados, torturados y asesinados. Y como no alcanzaba con matar en un solo lugar, mandaron a Cristóbal a buscar oro del otro lado del Océano.

***

Hay una pintada nazi en una pared de Toledo. O se equivocaron de ciudad, o llegaron tarde. O ambas.

***

En Barcelona hubo por estos días un apagón más o menos importante que fue destacada en todos los medios (total, nunca tienen mucho para poner por estos pagos). Hoy todavía había 10.000 casas sin luz. Hubo cacerolazos y quejas. En la tele y en los diarios los catalanes se horrorizaban: "parecemos del tercer mundo", decían.

***

Mi hermanito se está portando re bien. Digamos que no debe ser la gran joda ir dos horas al Museo del Prado ni estar escuchando a una guía hablar de la España medieval, pero siempre encuentra algo para hacer y se está portando como un santo. Pobre.
Ahora está anotando cosas en su cuaderno, se ve que salió al hermano.
Pobre.



Madrid miércoles, 25 de julio de 2007

23 de Julio

Aeropuerto de Barajas
En las últimas 36 horas dormí una y media. Caminé me tomé un avión viaje doce horas hice tramites bajé subí y corrí valijas y bolsos se hizo de dia llegué a un hotel salí a recorrer una ciudad caminé kilómetros saqué fotos tomé colectivos.
Y el diccionario aún no tiene una palabra más zarpada que "exhausto".

Madrid
"Las cosas están más caras desde que se implementó el Euro", comenta Asunción, nacida en Bilbao pero que labura en la capital. "Han aprovechado el pasaje para redondear. Por ejemplo, un café antes costaba 100.000 pesetas, es decir, 0,66 euros, ahora cuesta 1 euro, es decir 166.000 pesetas. Y pues así con todo". El tío también cuenta cuentos en el Primer Mundo, parece.

Los alquileres son la pesadilla de un joven primermundista. Asunción nos comenta que los precios están por las nubes. El alquiler mensual de un departamento muy básico, de un ambiente, está a unos 800 euros. "Solo coges el diario y ya ves..."

***

El hotel donde paramos está en refacción. La fachada está tapada por esas redes verdes y no se ve si estamos entrando a un hotel, a un telo, a una tienda de El Corte Inglés -hay tantas que es altamente probable que estemos entrando allí.
En realidad todo Madrid está en refacción. Aprovechando que los locales se fueron casi todos de vacaciones, así la cosa.

- Puesh está duro el asunto -resumía un joven taxista madrilense.- Los madrileños se han ido todos de vacaciones, y estoy trabajando poco.
En la radio que escuchaba el taxista comentaban el último disco de Prince. Aliviado por partida doble: no encontré locutores equivalentemente fachos a los de la radio más potente del país, ni escuché cosas como las que sí escuché, todo el tiempo, en el resto de la ciudad. Y es que en Madrid uno está lejos, muy lejos, pero no tanto como para escaparle a Enrique Iglesias o a Ale Sanz. ¿Alguien sabe qué pasó con esa junta de firmas?

***

Si económicamente España pertenece al "Primer Mundo", televisivamente está en el cuarto.
No hay nada para ver. Pero en serio.

***

Enfrente del hotel hay un kiosquito que vende Criollitos, mates y otros productos no muy gallegos que digamos. Lo atiende una peruana que vivió en Argentina.

***

Los que turistiqueamos somos muchos. Franceces, alemanes, ingleses, estadounidenses. Pero sobre todo, brasileños. Muchos brasileños. Después me cayó la ficha: supongamos que los ABC1 allá sean el diez por ciento. El diez por ciento de doscientos millones de brasileños da veinte palos de verdeamarelhos con mucha guita. Con razón están en todas partes.

***

El problema de estar sólo dos días es tener que limitarse a recorrer las zonas designadas para turistas: lo preparado, reparado, armado para una figura teórica llamada El Turista Medio, un ocioso mediocre que espera que "la realidad" reproduzca en vivo las fotitos que vio en la Guía y que una serie de personajes extintos (el Gaucho, el Vikingo, otros según la región)* se le aparezcan y hagan la gracia que se supone que hacen a diario. Un recorrido cuidado, pasteurizado, sin sobresaltos que ya alguien planificó por nosotros.

* La excepción, por supuesto, son los mimos. Nadie quiere ver mimos. En ningún lado.

***

24 de Julio

Estación de Atocha
Venimos a tomarnos el tren a Barcelona. Hace tres años, este lugar voló por los aires. Hoy me parece que no. (Lo mismo en Londres, que desde 2005 sufrieron atentados de en serio y tantos otros en potencia). Debe ser difícil el día a día cuando no sabes cosas como esas. Es terreno fértil para la paranoia y el miedo. Y ya sabemos la frase de Bretch. Y entonces.

***

Tomamos el tren de las 19.40. Mi viejo dice que está más lindo que el Buenos Aires - Mar del Plata: yo, por si acaso, le comento que por este viaje no pagó treinta pesos. El paisaje es normal, tirando a lindo. No es Tilcara, pero calculo que ni siquiera es la idea. Los demás pasajeros hacen su vida, o miran la película que pasan.
Miro brevemente la presentación. Es "En búsqueda de la felicidad", con Will Smith. Mi viejo, que está con ganas de hablar, me pregunta qué tal.
"No la vi", le digo, "pero tengo entendido que es una de esas películas consolativas. De cómo salir adelante de una crisis económica, de luchas por tus sueños, de triunfar y blabla. A vos te va a gustar.". Después pensé que me estaba volviendo muy prejuicioso. Y recién voy por los 21.
Se siente raro que aún sea -muy- de día a las diez menos cuarto de la noche.

***

Ah, la película era tal cual la imaginaba. Predecible, voluntarista, levemente lacrimógena y la búsqueda de la felicidad resultaba ser la búsqueda del dinero.

En tránsito

22 de Julio

Llevamos diez horas de vuelo. Desde las 13.30 hubo lluvia, sol, nubes y oscuridad, pasaron tres películas -una más mala que la otra- y un pequeño almuerzo. Ahora son las once y media de la noche y todos en la familia duermen, menos Nico (8, pongo la edad como en la revista Caras) y yo.
Mi hermanito me pide de ir al baño. Lo acompaño:
- No hace falta que entre con vos, ¿no?
- No, ya conozco.
Lo espero en la puerta. Sale rápido, apurado. Le pregunto si se asustó con el ruido del baño.
- Si, siempre me asusto. Es que tocás el botón y hace pfff...¡¡JIUUUUUUU!!
Volvemos al asiento. Se pone a jugar con un jueguito y me comenta.
- Me late fuerte el corazón. -Y corrije: - No, el corazón no, el pecho.
Yo vuelvo a mi libro, pero Nico sigue haciendo observaciones sobre sí mismo.
- Creo que soy el único de todo el avión que no durmió nada.

Sobre viajes y oportunidades sábado, 21 de julio de 2007

Privilegio: "...ventaja exclusiva o especial que goza alguien... por determinada circunstancia propia"

¿Cómo no sentirse un privilegiado si en veinticuatro horas voy a estar arriba de un avión con rumbo a Europa? ¿Acaso entiendo lo que estoy escribiendo? ¿Puedo procesar la propia dimensión del acontecimiento?

Lo sé: hay personas -en Argentina, sí- que hacen estos viajes con regularidad, para quienes irse de vacaciones a un continente que no es el propio es igual de excitante que el último capitulo de "Lost" o la final del torneo de la URBA. Pero miro para el lado equivocado: me la estoy haciendo fácil. Porque también hay personas -en Argentina, sí- que no conocen el mar ni la nieve, que no entienden cuál es la idea misma de "vacaciones" cuando lo que los desvela es poder llegar a fin de mes -si llegan. Y son los más. Y yo, en el otro extremo, con las necesidades básicas más que satisfechas, trabajando porque quiero y no porque deba, me estoy yendo con mi familia al continente más caro del globo de visita, de paseo, de vacacaciones. Digo: es fuerte.
Quizás deba empezar por desnaturalizar esta grosera oportunidad.

Mientras mastico todo esto, voy preparando la valija. Ustedes vuelvan pronto: prometo noticias y crónicas desde el otro lado del océano.

Las Grutas, allá vamos martes, 2 de enero de 2007



¡Hasta la vuelta!

Happiness is... lunes, 1 de enero de 2007

PRONÓSTICO PARA LAS GRUTAS


Así da gusto irse de vacaciones.