Madurez, con M de Mercado miércoles, 27 de febrero de 2013
por Fede / Billie a las 12:33 p.m. 0 comentarios
Etiquetas: El Mundo, Mercaderes
Juegos de azar: ¿Límites a un negocio fabuloso? jueves, 20 de septiembre de 2012
Juegos de azar en la mira
Que no siempre gane la banca
Quiénes son los protagonistas detrás del negocio de las salas de juego en Argentina. Cuánto le ingresa al Estado por impuestos y por qué la provincia de Buenos Aires es el epicentro del debate sobre un nuevo marco regulatorio para la actividad.
Informe especial de 16 páginas.
Escriben y opinan: Federico Poore, Ignacio Portes, Malena Azcona, Mariano Kestelboim, Ingrid Sarchman, Jorge Lozano.
En la edición de septiembre de revista Debate, desde hoy en kioscos.
por Fede / Billie a las 4:42 p.m. 0 comentarios
Etiquetas: El País, Mercaderes
Las luchas de clases en Alemania miércoles, 4 de julio de 2012
El otro lado del boom
Muchos países del mundo envidian el modelo económico alemán y lo toman como ejemplo a seguir. Pero un
análisis profundo revela una imagen más sombría. Sólo
unos pocos se benefician con
la prosperidad de esa nación.
por Sven Böll, Markus Dettmer, Catalina
Schröder, Janko Tietz y Florian Zerfass, de Der Spiegel
Debate, 09-06-2012
Fue un gran año para la automotriz Audi y su personal, en el que se obtuvieron las ganancias más importantes de la historia de la compañía. Su presidente, Rupert Stadler, fue laureado con una prima millonaria y muchos de sus empleados, con bonificaciones muy generosas. Pero quienes cobran los salarios más bajos de la compañía recibieron poco y nada como premio.
En términos técnicos, Nadja Klöden, de 28 años, no ocupa los puestos más bajos de la jerarquía de Audi, cuyo principal centro de producción se encuentra en Ingolstadt, cerca de Munich. Klöden tiene un puesto secundario, aunque con grandes responsabilidades a su cargo. Estudió gestión empresarial y ahora trabaja como asistente en administración de proyectos. Pero su empleador es BFFT, un proveedor de servicios que organiza la distribución de autopartes entre las subsidiarias del Grupo Volkswagen, que incluye a Audi. Por eso, Klöden gana 800 euros (1.050 dólares) menos que los empleados de Audi por el mismo trabajo de cuarenta horas a la semana. En otras palabras, aunque Klöden contribuye al éxito de la compañía, no recibe beneficios de parte de ella. Su remuneración no está al nivel de los empleados de Audi ni tampoco recibe ningún tipo de bonificación.
Helen Kozilek, de 26 años, está en una situación similar. Trabaja jornada completa en la línea de montaje de Audi, pero la automotriz no le paga su salario. Lo hace Tuja, una agencia de empleo temporario y subsidiaria del gigante Adecco. Sin embargo, si se la compara con Klöden, Kozilek puede considerarse mejor paga. La tasa promedio para los trabajadores temporarios en su grupo salarial es normalmente de 10 euros la hora. Pero IG Metall, el principal sindicato de los trabajadores metalúrgicos de Alemania, firmó un acuerdo con Adecco que le permitió elevar sus ingresos a 16 euros la hora. No obstante, Kozilek no recibe ningún tipo de bonificación.
Por otro lado, a Franz Wolff, un mecánico calificado de 57 años, le está yendo muy bien. Hace 32 años que trabaja en mantenimiento, en la división de pintura de automóviles en la planta de Audi de Ingolstadt. Wolff trabaja 35 horas a la semana y cobra un salario bruto de 3.300 euros por mes, basado en un acuerdo industrial entre varios empleadores. Mediante un acuerdo salarial interno entre el comité de empresa (el cuerpo que representa los intereses de los trabajadores) y la patronal, Wolff también recibe ingresos por el reparto de utilidades. Este año, Audi le abonará una bonificación de 10 mil euros. La bonificación promedio en Audi es de 8.251 euros, todo un récord. La automotriz valora la contribución de Wolff en el éxito de la empresa, y por eso lo premia con un proporcional de sus dividendos.
Entretanto, el salario de Rupert Stadler, el CEO de Audi, probablemente haya roto todos los récords, cuando el último año aumentó un 73 por ciento y así alcanzó los 7,6 millones de euros anuales. Una compañía, cuatro empleados y cuatro mundos distintos.
PROMESAS ROTAS
“Prosperidad para todos” fue una vez el credo de Ludwig Erhard, el primer ministro de Economía de la Alemania de posguerra. Esa promesa determinó el futuro del país durante décadas y lo diferenció de muchas otras economías. Pero, ¿qué vigencia tiene en la actualidad esa promesa?
El mundo laboral se está desintegrando. Por un lado, están los directivos, los especialistas y los miembros del grupo de trabajadores “centrales”, quienes reciben grandes beneficios porque escasean los trabajadores altamente calificados. Del otro lado, se ubica el conjunto de trabajadores que pueden ser utilizados cuando sea necesario y luego prescindirse de ellos, como los trabajadores por contrato o mediante contratos de obra, de media jornada o temporarios. Muchos de ellos se quedan sin las ventajas de los acuerdos de las negociaciones colectivas.
Los expertos del mercado del trabajo consideran este aumento de la flexibilidad como el precio del éxito, un mal necesario que transformó la economía alemana del “hombre enfermo de Europa” a un ejemplo económico para el resto del continente. De hecho, la economía alemana está en mejores condiciones que nunca. Las compañías informan ganancias sin precedentes, el tamaño de la población ocupada alcanzó un nuevo pico en 2011 y, según la Agencia Federal de Empleo de Alemania, la cantidad de de-sempleados cayó a sólo tres millones de personas. En marzo, el país tenía una tasa de desocupación del 7,2 por ciento.
Algunas compañías permiten que sus empleados obtengan réditos del crecimiento económico, mediante modelos de participación en las ganancias. Una de ellas es Sedus Stoll, una mediana empresa de la ciudad de Dogern, al sudoeste de Alemania, que fabrica muebles para oficina y hace sesenta años que comparte sus ganancias con el personal. El objetivo es asegurarse que los 950 empleados “se identifiquen con la compañía” y aprendan a pensar por sí mismos, aunque sean parte de una organización más amplia, dice Carl-Heinz Osten, su director de finanzas. Una parte se paga directamente, pero la mayor parte del dinero va al plan de jubilación de la compañía. Herbert Ebner, presidente del comité de empresa, señala que “en los buenos tiempos” los empleados se llevaban a sus casas el equivalente a 15 o 16 salarios mensuales por año.
De todos modos, es raro encontrar condiciones tan favorables como ésas. Contrariamente a lo que sugieren los titulares periodísticos sobre las bonificaciones récords en la industria automotriz y química, pocos empleados se benefician con ellas, puesto que sólo el nueve por ciento de las empresas alemanas tiene acuerdos de reparto de utilidades con su personal.
La mayoría de los trabajadores se siente al margen de lo que The Economist ha denominado “el milagro económico alemán”. Durante décadas, los empleados tuvieron que conformarse con salarios reales estancados o en retroceso. “En ningún otro país europeo ha crecido tanto la desigualdad social como en Alemania”, asegura Gerhard Bosch, especialista en sociología industrial que dirige el Instituto de Trabajo, Competencias y Capacitación (IAQ) de la Universidad de Duisburg-Essen.
SINDICATOS EN APRIETOS
Las ruedas de negociaciones colectivas en curso no alterarán esencialmente nada de lo mencionado. Ver.di, el sindicato del sector de servicios, logró su mejor acuerdo en mucho tiempo en las negociaciones laborales para los trabajadores municipales y federales del sector público. Sin embargo, su responsable, Frank Bsirske, no pudo aprobar el deseado “componente social”, un incremento mínimo mensual de 200 euros en los asalariados de menores ingresos.
Mientras tanto, el poderoso gremio IG Metall está luchando para asegurarles a sus miembros un incremento del 6,5 por ciento en sus salarios. En las últimas semanas, fracasó la tercera rueda de negociaciones, y ahora es posible que se produzcan huelgas y que se endurezca la disputa laboral. Por otra parte, si bien las mujeres calificadas pueden recibir aumentos, no son alentadoras las perspectivas para quienes ocupan la base de la pirámide salarial. Los representantes patronales han dejado en claro que resistirán la demanda de IG Metall.
Los sindicatos se encuentran ante un dilema. Tienen poca representación entre los empleados en circunstancias precarias, precisamente quienes más necesitan su ayuda. Con la clientela que más gana, sin embargo, se enfrentan con la competición de nuevos sindicatos especializados, que prometen condiciones especiales para los grupos profesionales privilegiados, como los maquinistas de trenes o los controladores de tráfico aéreo. Uno de los “lados oscuros del boom”, dice el sociólogo laboral Bosch, es que los que menos ganan no se llevan una “parte justa” del éxito económico alemán.
UNA SOCIEDAD FRACTURADA
En una época en que las elites económicas de Estados Unidos y Gran Bretaña recurren a las recetas alemanas del éxito industrial como modelo a seguir, la estructura social alemana tiende cada vez más a ser una sociedad de tres clases. Se trata de un cambio fundamental para una economía social de mercado cuyas políticas estaban dirigidas fundamentalmente a asegurar que la prosperidad del país se distribuyera equitativamente en todos los niveles sociales. Ahora, ese sistema parece estar erosionándose rápidamente.
En la actualidad, con sus compensaciones multimillonarias, la punta de la pirámide la ocupan los ejecutivos. El segundo nivel está conformado por las legiones de oficinistas capacitados y trabajadores calificados bien pagos de la moderna sociedad industrial y de la información. Cerrando la lista se encuentran los grupos profesionales que una vez fueron considerados parte fundamental del tradicional mundo del trabajo: vendedores, cocineros, mozos y maestros, por ejemplo, quienes a menudo ganan menos que una década atrás.
En su discurso inaugural, el nuevo presidente alemán, Joachim Gauck, elogió a su país por “hacer posibles la justicia social, la participación y las oportunidades para el progreso”. Pero advirtió que los alemanes no deberían aceptar que “la gente tenga la impresión de que el progreso está lejos de su alcance a pesar de todos sus esfuerzos”.
No obstante, eso es lo que sucede ahora y, como resultado, se plantean nuevamente las viejas preguntas sobre la distribución de la riqueza: ¿cómo reducir la brecha entre los ricos y los pobres?, ¿de qué manera beneficiar a todos los empleados con la creciente prosperidad? Y, principalmente, ¿qué papel deben jugar los políticos y los trabajadores en los acuerdos de negociaciones colectivas?
No solamente se sienten marginados los desempleados que hace tiempo buscan trabajo, sino también, cada vez más, las personas que trabajan en industrias y obtienen pequeños márgenes de ganancias. También están quienes trabajan en el sector público, donde a menudo hay pocas oportunidades para el ascenso profesional.
LA DIVISIÓN DEL TRABAJO
En diciembre de 2011 se celebró una pequeña fiesta para conmemorar el aniversario de Sabine Rieckermann en su trabajo, aunque difícilmente se hayan reducido sus frustraciones. “Hace 25 años que trabajo para la ciudad-estado de Hamburgo, y estoy atascada en el mismo trabajo hace 16 años”, cuenta Rieckermann. Y agrega: “Para mí, prácticamente no hay oportunidades de progresar. Ya no puedo crecer más”.
Rieckermann, miembro del sindicato Ver.di, ha desempeñado muchos trabajos a lo largo de los años. “Aprendí mucho, me desarrollé personal y profesionalmente y gané experiencia en gestión. Pero, en cierto punto, me di cuenta de que toqué el techo. Es muy angustiante”, relata. Como directora de escuela, no puede ingresar a un grupo con salarios más altos. “No hay ninguna diferencia en absoluto: da lo mismo hacer mi trabajo bien o hacer evaluaciones erróneas. Mi verdadero desempeño simplemente no importa”, agrega. Siente que se encuentra en un callejón sin salida, a pesar de ser relativamente una privilegiada, con un trabajo bastante seguro e ingresos bastante aceptables. Varios millones de empleados envidiarían su situación.
Pero ahora hay cerca de un millón de trabajadores temporarios en Alemania y, a veces, hacen el mismo trabajo que sus compañeros de jornada completa por un salario significativamente menor. En muchos casos, no saben dónde trabajarán la semana siguiente o si podrán mantener sus puestos si su empleador no tiene suficiente trabajo para ellos.
El auge comenzó, en 2003, con la desregulación por ley del trabajo temporario. Antes, las restricciones legales altamente prohibitivas hacían casi imposible el trabajo temporario a escala masiva. Desde 2003, el número de trabajadores temporarios casi se triplicó, de poco más de 300 mil a más de 900 mil. Sus ingresos son bajos, a pesar de que ahora existe un salario mínimo. En 2010, los empleados normales de jornada completa -que tenían que hacer contribuciones a la seguridad social- cobraban un salario bruto mensual de 2.700 euros, en comparación con los escasos 1.400 euros que recibían los empleados temporarios. “Es el signo más visible de la degradación de las convenciones del mercado laboral”, afirma Detlef Wetzel, el vicepresidente del sindicato IG Metall.
Pero los trabajadores temporarios son sólo una parte del sector de más bajos ingresos. Según el centro de estudios IAQ de Duisburg, en Alemania trabajan cerca de ocho millones de personas por menos de 9,15 euros por hora, mientras que 1,4 millones reciben menos de cinco euros por hora.
TRABAJAR MÁS PARA GANAR MENOS
Como nadie puede sobrevivir con este nivel de salarios, muchos trabajadores tienen que depender de la asistencia pública para complementar sus ingresos. Muchos son también trabajadores de media jornada, pero unas 329.000 personas con empleos de jornada completa también encuentran dificultades para llegar a fin de mes.
Jens Vandrei, de 43 años, es una de ellas. Después de casi seis años de trabajo y varios ascensos, volvió a su punto de partida: “el club”, dice, en referencia a la oficina de empleo local adonde van los alemanes desempleados para recibir sus beneficios y también para buscar un nuevo trabajo. Vandrei recibía beneficios de asistencia social del programa Hartz IV para los desempleados de largo plazo cuando, en junio de 2006, lo destinaron a una escuela secundaria de Hamburgo para trabajar en los denominados “trabajos de un euro”, que pagaban ese monto por hora mientras le permitían seguir recibiendo regularmente la asistencia social. En la escuela, trabajó como factótum, y le iba muy bien. La escuela le aumentó sus horas de trabajo hasta que le ofrecieron una posición de media jornada y luego, de jornada completa.
Su historia es admirable, puesto que estuvo fuera del mercado laboral muchos años antes de conseguir el trabajo en la escuela. Pero Vandrei y su familia -que incluye su esposa, sus tres hijos y otro hijo más de una relación previa al matrimonio- no pueden vivir con un ingreso bruto de cerca de dos mil euros por mes. A fines de febrero, Vandrei volvió al “club” para aplicar por beneficios suplementarios del programa Hartz IV. “El ajuste de 217 euros de fin de año de la factura de electricidad nos destruyó”, dice, y agrega que va todos los días al trabajo “hecho un manojo de nervios” por los problemas económicos que tiene que afrontar. Vandrei y su esposa usan ropa de segunda mano que les regalan sus familiares y conocidos, pero encontrar indumentaria para sus hijos es naturalmente un problema mayor.
Cuando Vandrei, miembro del sindicato, pasó al trabajo de jornada completa en la escuela hace dos años, su situación no mejoró en absoluto. Al contrario, “tenía el doble de trabajo pero ganaba menos dinero”, señala. Puesto que su trabajo era de jornada completa, no lo aceptaron más en el servicio de asistencia suplementaria Hartz IV que ofrecía la oficina de empleo. Y, como estaba ganando más dinero, la cuota de la guardería de sus hijos aumentó significativamente. A fin de cuentas, su ingreso mensual cayó 25 euros. “Nuestro sistema tiene grandes fallas”, dispara Vandrei.
TRABAJADORES CONTRA TRABAJADORES
Dado que la situación es tan precaria en los grupos que obtienen los salarios más escasos, Bsirske, el presidente de Ver.di, está empeñado en establecer un “componente social”. Berthold Huber, titular de IG Metall, también quiere luchar por algo más que un incremento salarial en la actual disputa de los trabajadores. A principios de marzo, cuando recién empezaban las negociaciones, Huber expresó que IG Metall “no es sólo una máquina de hacer dinero”. En el pasado, esa declaración habría generado un inmenso escándalo, luego de décadas en que IG Metall se dedicó a servir a su clientela más acaudalada. Pero, ahora, el sindicato también está haciendo hincapié en las necesidades de los trabajadores más relegados, intentando darles un punto de apoyo. El gremio ya convenció a más de 1.200 compañías para que a los trabajadores temporarios se les pague el mismo salario negociado para los miembros de IG Metall. Y, finalmente, la organización de los trabajadores está intentando convencer al sector de empleo temporario para que les exija a las compañías pagos extra para los trabajadores que se dedican a las industrias metalúrgica y electrónica.
El objetivo del sindicato es hacer que el trabajo temporario sea muy poco atractivo para las compañías, de forma tal que empiecen a considerar la posibilidad de emplearlos en períodos regulares. También busca evitar cualquier reducción de la fuerza de trabajo primaria.
Pero los grandes gremios están atrapados en un dilema. A la hora de presentar sus exigencias salariales -y especialmente cuando firman acuerdos salariales colectivos-, siempre han tenido que ofrecer concesiones a las industrias y compañías que no son tan rentables como otras. Este tipo de consenso requiere la solidaridad de todas las partes involucradas. Pero en la actualidad, no todos los grupos profesionales están dispuestos a ofrecer concesiones. De hecho, quieren más, y hay nuevos sindicatos interviniendo para llenar el vacío.
El establishment sindical les tiene pánico a las personas como Dirk Vogelsang, de 55 años. Este abogado de Bremen, al norte de Alemania, es el estratega detrás de varios sindicatos especializados que sólo representan a los miembros de profesiones específicas dentro de una compañía, como los pilotos o los maquinistas de trenes.
Los separatistas han obtenido muchos logros en los últimos años con su atención puesta sobre unos pocos y, a veces, lograron importantes aumentos salariales para su clientela. Los miembros de estos minisindicatos parecen disfrutar de un crecimiento constante, independientemente de las fluctuaciones de la economía. Vogelsang se beneficia con la debilidad de los grandes gremios y analiza su crisis con deleite. Simplemente da vuelta la acusación de que sus sindicatos especializados carecen de solidaridad. “Urgidos por la obediencia, la mayoría de los sindicatos abona a la idea de que sólo se negocie un salario fijo en las negociaciones colectivas. Es falso decir que algunos empleados estén luchando contra otros empleados. Todos peleamos contra los empleadores, y a ese oponente queremos sacarle lo máximo que podamos”, señala.
Aun así, Vogelsand no se atreve a afirmar que sea mejor que cada grupo profesional luche por separado y no por el bien de todos. En cambio, destaca que los sindicatos especializados seguirán siendo la excepción, porque hay muy pocos empleados que puedan ser una amenaza potencial tan fuerte como los pilotos y los maquinistas de trenes, por ejemplo. Dicho de otro modo, los poderosos se impondrán y recibirán más compensaciones en las buenas épocas, mientras que los sustituibles se tendrán que conformar con menos incluso en las épocas de prosperidad. “Hasta ahora, los sindicatos especializados surgieron principalmente en lugares donde la competición es débil”, cuenta Justus Haucap, economista de la Universidad Heinrich Heine y director de la Comisión Alemana de Monopolios, que asesora al gobierno alemán en políticas competitivas. Como Vogelsang, observa una tendencia a favor de los mini sindicatos que representan a grupos profesionales que no pueden ser reemplazados por otros empleados de la compañía. También cree que, si la presión aumenta, el poder de negociación de los especialistas es mayor que el de los grandes sindicatos.
Pero, a diferencia de Vogelsang, Haucap está convencido de que la torta salarial no crecerá si aparecen más sindicatos reclamando una parte de ella, sino más bien al contrario, se reducirá. “La batalla por la distribución ya no se lucha solamente entre el trabajo y el capital”, asegura, “sino también entre los empleados mismos”.
LAS TAREAS DE LOS POLÍTICOS
Si no se hace nada, la brecha entre los que pueden participar de la creciente prosperidad y aquéllos que están excluidos de ella, no parará de crecer. Las reformas de los últimos años no han logrado uno de sus dos objetivos: la creación de más trabajo temporal. A corto plazo, buscaba que el mercado laboral se volviera más flexible y se generara más empleo, lo cual se ha logrado. Pero, también, se intentaba crear un puente desde el desempleo hasta puestos de trabajo bien remunerados, lo cual no ha sucedido.
“Los deseos de los trabajadores periféricos y de los temporarios de entrar a la fuerza de trabajo central, y así participar en la prosperidad, hasta ahora no se han alcanzado para nada”, asegura Lutz Bellmann, especialista del mercado laboral del Instituto de Investigación de Empleo (IAB) de Nüremberg, una división de la Agencia Federal de
Empleo. Sólo el ocho por ciento de los trabajadores temporarios obtiene al año un contrato permanente en las compañías donde trabaja -explica- y muy pocos negocian exitosamente la transición de los mini trabajos y los contratos a corto plazo hacia el mundo de los acuerdos salariales y las bonificaciones. Como en la sociedad en general, dice Bellmann, “la permeabilidad decrece a medida que se asciende en la escala social”.
Ulrich Walwei, vicedirector del IAB, acaba de examinar toda la información disponible sobre el mercado laboral. Los resultados son claros: a menos calificación, el riesgo del desempleo se multiplica. En otras palabras, la educación aumenta exponencialmente las posibilidades laborales. Como señala Walwei, la brecha “entre los salarios de las personas con buena y mala calificación ha crecido en los últimos años”. Aquéllos que no ostentan una buena formación tienen muchas más probabilidades de terminar en precarias situaciones laborales.
De hecho, este creciente abismo entre la punta y la base de la pirámide no sólo está aumentando en Alemania, sino también en muchos países del mundo, según organizaciones como el Fondo Monetario Internacional y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). De acuerdo con los expertos, la progresiva división resulta una amenaza para el crecimiento económico a largo plazo. “Sólo alcanzaremos esa meta si la prosperidad se distribuye más equitativamente en los ingresos”, sentencia Peter Bofinger, economista y asesor gubernamental.
DIFERENTES ÉPOCAS, DIFERENTES DESAFÍOS
Pero, ¿cómo hacer para que los empleados reciban una parte de la creciente prosperidad? Diez años atrás, cuando Alemania estaba atascada en el cuello de botella de la reforma y se perdían miles de trabajos que se trasladaban a países de bajo costo, se necesitaban políticas que promovieran más trabajo y competitividad económica. Hoy, los desafíos son diferentes. Para reducir la brecha entre los ricos y los pobres, hay que modificar el mercado del trabajo y los sistemas impositivos y sociales:
• Una razón que explica el gran crecimiento del sector de bajos salarios en los últimos años es que el sueldo mínimo por ley sólo existe en algunos sectores. Si se impusiera un mínimo de 8,50 euros por hora en toda Alemania, el 25 por ciento de todas las mujeres empleadas ganarían instantáneamente más dinero, y un 15 por ciento de los trabajadores masculinos también recibiría un aumento.
• La carga impositiva para quienes ostentan grandes salarios se ha reducido significativamente en los últimos años. Primero fue Helmut Kohl, miembro de la Unión Demócrata Cristiana, que ejerció como canciller alemán entre 1982 y 1998, quien eliminó el impuesto sobre la riqueza. Y luego Gerhard Schröder, canciller de Alemania por el Partido Socialdemócrata entre 1998 y 2005, redujo el impuesto sobre la renta. Pero tanto el FMI como la OCDE dicen que esas medidas fueron excesivas y recomiendan que el gobierno imponga nuevamente gravámenes impositivos sobre los más ricos, posiblemente a través de mayores impuestos sobre la propiedad y la herencia.
• Los trabajadores de salarios bajos y normales se llevan la carga más importante del sistema de seguridad social alemán porque, por ejemplo, los recargos sobre el seguro de salud se pagan progresivamente hasta un salario bruto anual de 45.900 euros. Todos los ingresos que superen ese umbral no están sujetos a un pago con recargos. Como resultado, un ingeniero senior con un ingreso anual de 150 mil euros sólo debe abonar el 6,6 por ciento de su ingreso total en contribuciones a la seguridad social, mientras que un trabajador que gana el décimo de esa cifra tiene que destinar el 20,7 por ciento de sus ingresos para el seguro de salud. Sin embargo, las compensaciones de desempleo o la pensión que obtengan en proporción a sus ingresos no tienen esas restricciones. Para contrarrestar esa desventaja, la Federación Alemana de Sindicatos (DBG) exige un sistema de exenciones impositivas que alivie la carga sobre los salarios más precarios.
LA NECESARIA AGENDA 2020
Quienes quieran reducir la brecha entre los ricos y los pobres no pueden poner toda la confianza en el poder de los sindicatos y en las fuerzas del cambio demográfico. También tienen que hacer hincapié en las reformas políticas. Se necesita más inversión en educación y cambios en el sistema de impuestos y de transferencias para beneficiar a quienes ganan menos.
La serie de reformas del mercado laboral conocidas como “Agenda 2010” -y promovidas por el canciller Schröder en 2003-, reorganizaron completamente el Estado de bienestar, y fueron necesarias para que la economía alemana fuera competitiva a nivel mundial nuevamente. Pero para lograr mayor igualdad social, ahora se necesita una “Agenda 2020”.
En efecto, lo que se precisa no es ni más ni menos que un cambio tan radical en el sistema que haga que las dolorosas reformas de Hartz (que llevan el nombre del ex ejecutivo de Volkswagen Peter Hartz, quien asesoró de cerca al gobierno de Schröder en sus ambiciosas reformas estructurales) parezcan en comparación apenas una cirugía estética. Hilmar Schneider, director de políticas del mercado laboral del Instituto para el Estudio del Trabajo (IZA, por sus siglas en alemán) y uno de los expertos en empleo más reconocidos de Alemania, está de acuerdo en que las medidas tienen que ser de fondo y agrega: “Se terminaron los días de los pequeños cambios”.
Traducción: Ignacio Mackinze
por Fede / Billie a las 1:55 p.m. 1 comentarios
Etiquetas: El Mundo, Mercaderes
Salvataje martes, 15 de mayo de 2012
por Fede / Billie a las 12:32 p.m. 1 comentarios
Etiquetas: El Mundo, Mercaderes
Combatiendo, el capital lunes, 14 de mayo de 2012
por Fede / Billie a las 2:01 p.m. 1 comentarios
Etiquetas: Mercaderes
Capitalismo y subsidios a los trenes viernes, 24 de febrero de 2012
Una protesta de consumidores
Para dar una adecuada interpretación a los hechos ocurridos la semana pasada en la estación Constitución es necesario recordar cómo entienden los países capitalistas el subsidio al transporte y los derechos de los usuarios.
por Susana Torrado*
21-05-2007
El martes pasado, en la estación ferroviaria de Constitución, tuvo lugar una gresca de proporciones motivada por la suspensión de la salida de trenes por parte de Transportes Metropolitanos, la empresa concesionaria del servicio.
Este hecho dispara varias reflexiones. En primer término, se señala que esa empresa recibe significativos subsidios del Estado argentino, los que estarían motivados por el propósito de ayudar a la gente de menores recursos, ya que ésta es la principal usuaria de esos servicios. Creo que hay aquí un error de perspectiva: lo que se subsidia no es el bolsillo de los pobres; lo que se subsidia es la posibilidad de que los empresarios y los gobiernos cuenten en sus lugares de trabajo con la mano de obra necesaria para el desempeño de sus actividades, es decir, lo que se subsidia es el desplazamiento laboral indispensable para mantener la actividad económica.
En todos los países capitalistas se realizan sin cuestionamiento los subsidios al transporte, no ya porque ayudan a los más débiles sino porque su inexistencia comprometería la disponibilidad de trabajadores y/o tendería a disminuir la ganancia empresaria, ya que el costo del transporte al lugar de trabajo forma parte del salario.
Paradojalmente, en la Argentina, el único sector en el que esta premisa es aceptada sin polémica es el servicio doméstico "cama afuera" (el costo del desplazamiento de la empleada se adiciona a la remuneración horaria), una actividad no empresaria. Por lo tanto, lo que hay que discutir no es sólo la legitimidad del subsidio a la firma concesionaria sino el hecho de que, con los impuestos pagados por todos los trabajadores, se subsidie la ganancia empresaria en general, con el argumento de que el salario no debe incluir el costo del transporte.
En segundo término, no he escuchado ningún análisis en el que la revuelta del martes 15 sea encarada no ya como una protesta de trabajadores sino como una protesta de consumidores. En las sociedades de capitalismo avanzado, los trabajadores fueron reconocidos primero como fuerza de trabajo, luego como ciudadanos (cuando se universalizó el derecho a votar) y, finalmente, como consumidores de los propios productos que producen.
Sin este consumo no podría realizarse la ganancia capitalista. Este último reconocimiento parece estar muy retrasado en nuestro país, al menos por parte de la clase empresaria. Son los trabajadores los que empiezan a reivindicar condiciones aceptables para realizar un consumo (el desplazamiento laboral) que, además de costearse con su propio salario a través de las rentas generales del Estado, beneficia directamente a sus empleadores.
En tercer término, he oído numerosas voces que, concediendo que la protesta tiene alguna justificación por las condiciones infrahumanas en las que se viaja, enfatizan que la misma fue "desproporcionada" respecto a las causas que la originaron.
Como si los ciudadanos que intervinieron en los hechos del martes 15 hubieran debido primero analizar hasta qué punto podían llevar sus actos de protesta, para pasar luego a su ejecución. Lo que pasó aquel día fue un estallido de cólera colectiva, de personas que sintieron que se colmaba el límite del maltrato. En situaciones semejantes no hay lugar para la racionalidad ni tiempo para evaluar los efectos de la conducta inmediata. Reclamar "racionalidad" en este tipo de sucesos es perder por completo de vista la naturaleza de su aparición y, por lo tanto, errar en el diagnóstico que prevenga futuras manifestaciones. Cabe destacar, de paso, que algunos medios informaron acerca de perjuicios causados a locaciones de Transportes Metropolitanos (boleterías, oficinas, maquinarias dispensadoras, etc.), pero no dan cuenta de daños causados a comercios particulares en el mismo lugar de los hechos.
Todo lo anterior no significa justificar el uso de la violencia en la reivindicación de derechos. Tampoco negar la posibilidad de que grupúsculos inherentemente violentos hayan aprovechado la ocasión para añadir leña al fuego. De lo que se trata es de incorporar al análisis de la protesta social dimensiones (por ejemplo, la de consumidor-usuario) que tienen igual legitimidad que la reivindicación por salarios e ingresos.
* SOCIOLOGA, PROFESORA EMERITA DE LA UBA, INVESTIGADORA DEL CONICET
por Fede / Billie a las 11:39 a.m. 0 comentarios
Etiquetas: El País, Mercaderes
Una respuesta a Marcelo Birmajer lunes, 6 de febrero de 2012
El escritor Marcelo Birmajer publicó el sábado una comentada columna de opinión en Clarín titulada A mi sí me gusta la SOPA. Más allá de su afán polémico, el texto sufre de un problema central: plantea la pregunta equivocada. El escritor comienza interrogándose: "¿Es perjudicial o beneficioso el actual sistema de tráfico de películas y canciones por Internet?".
Ante todo, algo en lo que coincidimos: a diferencia de varios defensores del copyright, Birmajer entiende que al empresario que lucra con derechos que no les pertenecen no le cabe la misma responsabilidad que al "consumidor final" de algunas canciones por la que no abonó (como la conocida publicidad de "no robarás..." que reduce todos los actos de distribución a la idea burguesa del robo).
Pero a continuación comenta algunas sandeces (como que que la libertad de expresión rige plenamente en Occidente y sólo falla "en países como Irán o Cuba") y repite algunas de las muletillas preferidas de las cámaras empresarias. La primera: que "hay que trabajar para vivir" (¿quiénes? ¿todos? ¿algunos? ¿trabajadores, rentistas, capitalistas?). La segunda: que los artistas viven de lo que cobran por derechos de autor (¿cuántos de ellos?). Si se me permite un juego con el título de su columna, me parece que a Birmajer le gusta la SOPA porque es uno de los laburantes mejor pagos de Knorr. Habría que ver qué piensan los demás "creadores".
Más interesante resulta su metáfora del semáforo, donde Birmajer concluye que sin una fuerte regulación estatal (con "castigos lógicos") los usuarios terminan haciéndose "como pueden" del material protegido. Desnuda así el estatus histórico, artificial y convencional del sistema de derechos de autor, que tantos intentan naturalizar como si fuera (y siempre hubiese sido) el aire que respiramos.
Entonces, frente a la duda inicial de Birmajer ("¿Es perjudicial o beneficioso el actual sistema de tráfico de películas y canciones por Internet?") me gustaría plantear la pregunta opuesta: "¿Es perjudicial o beneficioso el actual sistema propietario de derechos de autor?".
¿Qué tan compatible con "vivir del trabajo" es que el post mortem auctoris, es decir, el plazo desde la muerte del autor para que su obra pase al dominio público, sea de setenta años? ¿Privatizamos también los chistes solo porque muchos comediantes que pretenden "vivir de su trabajo" escriben libros? ¿Tiene sentido multar a una mina con un quinto de millón de dólares por bajarse del Kazaa veinte canciones de No Doubt? Llegados al año 2012, el sistema que Birmajer defiende con uñas y dientes presenta serios problemas prácticos, que el escritor se niega a reconocer.
Update: Los amigos de derechoaleer.org me acercaron este link en el que Birmajer se muestra menos condescendiente con "los delincuentes que, por medio de Internet, distribuían masiva y gratuitamente canciones ajenas". Más lejos, entonces, de poder llegar un acuerdo con alguien con una visión tan reaccionaria.
por Fede / Billie a las 10:06 a.m. 4 comentarios
Etiquetas: Mercaderes
Creatividad y derechos de propiedad intelectual jueves, 2 de febrero de 2012
La Organización de Estados Americanos (OEA) recibió esta semana un informe de la World Intellectual Property Organization (WIPO) donde se mide la "importancia económica" de los derechos de autor medidos como porcentaje del PBI de una serie de países seleccionados. Pero lo que me llamó la atención fueron las declaraciones del presidente de la WIPO, Dimiter Gantchev:
Continuing this line of thought, Gantchev said that Intellectual Property is one of the tools that can “protect and promote creativity,” continued Mr. Gantchev. “In fact, we don’t know whether we have become more creative today than what we were one hundred or two hundred years ago (...)”
Luego explica que lo que sí puede medirse es el impacto económico de esta legislación por medio de "marcos conceptuales", como el que mide la creación de empleos o el aumento del intercambio que genera la explotación de derechos de autor.
Vamos de vuelta, por si no se entendió: el titular de la organización que defiende el copyright a nivel mundial confiesa que no hay forma de saber si los derechos de autor generan o no obras más creativas, derrumbando así el principal caballito de batalla quienes la impulsan hasta niveles insospechables.
por Fede / Billie a las 12:12 p.m. 1 comentarios
Etiquetas: Mercaderes
Preguntas y respuestas sobre la nueva política de privacidad de Google jueves, 26 de enero de 2012
Los usuarios de Google recibieron hoy en sus casillas un mail en donde la empresa anticipa la entrada en vigencia de una nueva política de privacidad. ¿Qué implican estos cambios? Analicemos la noticia paso a paso.
1. ¿Qué nos dice Google? "If you have a Google Account and are signed in, we may combine information you’ve provided from one service with information from others". Es decir,
uno de los principales puntos del cambio es que Google va a "trackearte" a través de todos sus servicios. Para que quede claro: Google siempre guardó datos de usuarios. ¿Te diste cuenta cómo a veces en Google Maps aparece una dirección que buscaste un año atrás? Bueno, ahora una aplicación de Google puede ver lo que buscaste en otra, así que si (por alguna extraña razón) buscaste "Furbies" en la home de Google y luego vas a YouTube, quizás aparezcan videos de Furbies. Eso es nuevo. Antes los datos estaban "compartimentalizados" entre aplicaciones.
2. ¿Cuáles son los sitios a partir de los cuales Google va a armar un registro mucho más acabado de nuestro historial en Internet? Google Analytics, el sistema Android (y su mercado de aplicaciones Android Market), Blogger, el sitio de fotos Picassa, Google Calendar, tus contactos, Google Docs, Gmail (incluyendo tu chat history), Google Maps, iGoogle, Google Reader, tu historial de búsquedas en Google, YouTube y más. Además de tu perfil público de Google, con nombre y foto. ¿Creés que no tenés una cuenta en todos esos servicios? Chequeá y sorprendete. ¿Viste que todas las imágenes que subiste a Blogger, incluyendo la de perfil, están en una cuenta de Picassa a tu nombre que Google abrió sin consultarte? Bueno, así con otros tantos servicios. "Google, ¿qué pasó? Pasaste de eficiente a impertinente, de intuitivo a invasivo. Te estás convirtiendo en una repetición inepta de todo lo que ya nos molestaba cuando Facebook lo hacía", denunció Alexandra Petri, columnista del Washington Post.
3. ¿Por qué Google hace esto? Google dice que así podrá hacer un montón de "cool things" cuando integre la información de los distintos productos. Según promete la empresa, hay "muchísimas más cosas que Google puede hacer para ayudarte" si compartís toda tu información con ellos. Un ejemplo de la empresa: "We'll better understand which version of Pink or Jaguar you're searching for and get you those results faster". Sin embargo, me permito pensar que la mayoría de los usuarios de la web no está buscando comprar autos de lujo cada vez que entra a Google. Aunque, claro, otras variedades de publicidad segmentada (quizás no justo la de Jaguar...) componen la principal fuente de financiamiento de estos muchachos. Tal como escribí en este espacio en 2010,
parece como si todos los datos personales que las leyes protegieron durante tanto tiempo de repente aparecieran en la red, voluntariamente ingresados por un montón de individuos que "le cuentan al mundo" sus gustos e intereses. En esto consiste ni más ni menos que el propio business model de las redes sociales: agrupar personas en torno a determinados intereses, y luego venderles productos específicamente dirigidos a su segmento. En ese sentido, Facebook y sus milimétricas categorías de clasificación de consumidores son el paraíso de la mercadotecnica.
Todo esto sin mencionar en los riesgos para el conocimiento y el pluralismo informativo que implica el tema de los "resultados personalizados". Algo así como un diario de Yrigoyen para cada ciudadano.
4. ¿Qué hay si no acepto la nueva política de privacidad? Según se explica aquí, a joderse. "Any user with a Google account —used to sign in to services such as Gmail, YouTube and personalized search— must agree to the policy. Users who don’t want to have their data shared have the option to close their accounts with Google". Y como todos los datos están integrados, esto significa que aquel que quiera darse de baja por el cambio en las reglas del juego, deberá desaparecer no sólo de Gmail, sino también de Picassa o YouTube, además de mudar el blog desde Blogger a WordPress. Aparecen dos problemas. El primero: si me compré un teléfono con el sistema operativo Android, ¿cuál es mi "alternativa"? El segundo: ¿Qué tan lícito es armar un servicio que promete ciertos niveles de privacidad, convocar a millones de usuarios y luego de un tiempo modificar unilateralmente este acuerdo?
5. ¿Qué puedo hacer yo en el corto plazo?
Esta es la atada con alambre parcial, provisoria. Primero: eliminá todos los datos que no quieras darle a conocer a Google entrando a tu Dashboard. Fijate qué elementos figuran como públicos y si querés que esto se vea así (es posible que mucha de la información que preferirías tener privada aparezca como pública). Desuscribite de todos los servicios que no uses o cuyos datos no querés que Google comparta con anunciantes. Y, sobre todo, buscate acá y marcá opt out: de esta manera Google dejará de mostrarte "avisos personalizados" basados en elementos tales como tu historial de búsquedas. Por último, pensá dos veces antes de ingresar a la red fotos, intereses y datos personales.
6. ¿Qué debemos hacer de aquí en adelante? Exigirle al Estado que cuide mejor nuestros datos personales. Y ojo que acá no vale la ley 25.326 de Protección de los Datos Personales porque, a diferencia de bancos y otras empresas, Google o Facebook no venden nuestros datos, sino que (tal como me explicó amablemente Gustavo Arballo) los usuarios se los dieron a Google o Facebook y sólo ellos los conocen. Mi humilde propuesta: que nuestras leyes establezcan por definición el más amplio nivel de privacidad en todas las redes sociales, lo contrario de lo que ocurre hoy en día. Lo dije en septiembre, a propósito de Facebook: "Una vez cada cuatro meses, Zuckerberg me desnuda por default con la excusa de que con dos clicks me puedo volver a subir los pantalones". La idea es que medidas similares, como campañas de concientización y resoluciones que reduzcan al mínimo la cantidad de datos obligatorios requeridos por las empresas para anotarse en un sitio, acaben con el reino de la joda para el marketing segmentado.
por Fede / Billie a las 5:03 p.m. 4 comentarios
Etiquetas: Mercaderes
SOPA, Megaupload y el tema del copyright jueves, 19 de enero de 2012
Ante todo, una breve declaración de principios. Tanto la ley como nosotros deberíamos esforzarnos más por distinguir entre compartir música y películas, por un lado, y lucrar con el filesharing, por otro. Compartir películas y discos, en tanto no persiga el lucro, debería estar despenalizado. Punto. El bien común por encima del derecho de propiedad. No es "lo mismo" un pibe que comparte una película en BitComet que el videoclub que alquila películas truchas: este último está violando la ley.
Este parece ser el caso de Megaupload.
Ahora bien, debemos separar el caso de Megaupload del proyecto SOPA: como bien recuerda Fabio, ni siquiera era necesaria para meter presos a los dueños de la empresa. El negocio de Megaupload, al igual que el videoclub que alquila DVDs truchos, lucra con el trabajo de otros sin reversión, mejora o remix alguno. Gustavo Arballo resume el fallo con la siguiente sentencia: "Megaupload sabía que existían materiales no autorizados y no hacía el takedown".
Ahora bien, el problema que plantea Fabio es el siguiente:
Si Megaupload es punible ¿volvemos a foja cero? Es decir, de ahora en más cada sistema "en la nube" para alojar archivos y compartirlos sin autenticación ¿deberá rever sus métodos y forzar una suscripción para, en caso de denuncia, escrachar a sus usuarios y librarse de culpa y cargo?Como leí en Twitter: "Con SOPA, te pueden dar cinco años de cárcel por subir una canción de Michael Jackson. Uno más que al doctor que lo mató." A mi entender se trata de una lucha que la industria del entretenimiento tiene perdida de antemano. (Y ojo, no la pierde tanto contra "los valientes usuarios" como con otras corporaciones, pero de la rama digital. Capitalismo, que le dicen). Como recuerda Celeste Gay Fuentes:
A pesar del reconocimiento de estos derechos casi absolutos de los titulares de la propiedad intelectual, el éxito de este derecho frente a los actos de acceso de utilización no autorizados de obras y prestaciones protegidos es muy incierto. No basta la formulación de derechos sobre el papel, ni la amenaza potencial de un sistema de sanciones jurídicas dirigido a todos los que intervengan en las transmisiones en línea (...) En los sistemas de distribución descentralizada de contenidos que proliferan en Internet, la policía del copyright y los sistemas judiciales de los Estados miembros difícilmente podrán enfrentarse contra millones de actos de desobediencia cometidos por los usuarios.
Lo dije hace tres años, luego de ver el documental RIP: A Remix Manifesto y comprobar que la propiedad intelectual había sido una cuestión muy poco discutida por fuera de los círculos informáticos (entre otras cosas, porque estamos hablando de un tipo de propiedad privada, el núcleo incuestionable del capitalismo monopolista): el principal problema con el artificio legislativo del concepto de "derecho de autor" es que parte de un concepto de "creación" individual, autónomo, absolutamente falaz. Y en este sentido -recordaba allá por 2009- la principal tesis del documental era muy clara: toda cultura se elabora en base a algo pasado. Cualquier obra se teje sobre otras obras previas, en un juego intertextual al que ni los mayores "genios" le han escapado.
¿Cómo es posible alentar nuevas creaciones si la propiedad intelectual se concentra en cada vez menos manos, si se otorga por períodos cada vez mayores, si las obras ofrecen mínimas (o nulas) chances de ser reproducidas en el marco del fair use? ¿Cómo se sigue sosteniendo el cuento de que los artistas "se ganan la vida con lo que cobran por derechos de autor", cuando músicos, escritores y cineastas cobran porcentajes ínfimos de lo que se le factura al usuario, cuando está probado que los mayores ingresos se vienen dando por otro lado (recitales, conferencias)?
Esto no es un canto al copyleft. Sabemos bien que
entre estos dos polos opuestos, los creadores -autores y artistas intérpretes o ejecutantes- son los convidados de piedra en el debate internacional acerca de la propiedad intelectual en el entorno digital. Sus intereses no pueden identificarse enteramente con el de los grandes grupos, de los cuales pueden incluso liberarse en un entorno de descentralización de la distribución de los contenidos como es Internet; pero tampoco podrán ser garantizados por el discurso de oposición a la propiedad intelectual, que no ha sido capaz hasta el momento de formular los mecanismos para que los creadores obtengan una remuneración adecuada a su trabajo intelectual si se prescinde de los sistemas de propiedad intelectual.Sin embargo, algo es seguro: llegó la hora de acabar con este sistema policíaco de copyright corporativo. No te pueden multar por u$s 222.000 por bajarte unas canciones del Kazaa. Walt Disney no le puede hacer un juicio a tu jardín de infantes por pintar un Mickey Mouse en el patio. Los abogados de Metallica no pueden exigirle a Fibertel que revele tu paradero porque te bajaste algunas de sus canciones sueltas sólo porque los tipos no sacaron un disco entero decente desde su autotitulado de 1991.
Lo viejo no termina de morir, lo nuevo no termina de nacer. En el medio se desarrolla una lucha abierta, inconclusa, entre arte y mercado.
por Fede / Billie a las 10:44 p.m. 6 comentarios
Etiquetas: El Mundo, Mercaderes
La Rana René lunes, 16 de enero de 2012
También hubo tiempo para discusiones más ligeras, pero no menos urgentes, como el drama que significa para gente de cierta edad el cambio que hacen las productoras de cine en los nombres de los personajes emblemáticos de las historietas y dibujos animados. Disney, por ejemplo, continúa con su política de erradicar todos aquellos nombres de personajes que, en el pasado no globalizado, admitían variaciones regionales. Así, desde hace años ya, ningún chico sabe quién es Tribilín, o, peor aún, Dippy. El lobezno torpe y grandote internacionalizó ya su Goofy original, y cualquier menor de 10 años que oiga llamarlo de otra forma no lo reconocerá. «Campanita» también desapareció: las chicas post-new age sólo la llaman «Tinkerbell», forma con la cual se estrenaron en la Argentina las tres películas dedicadas a este subpersonaje de Peter Pan. Pero el caso más emblemático de estos rebautismos ocurre en estos días con el lanzamiento en los cines de «Los Muppets», que si bien no es un producto Disney, ahora está distribuido por esa empresa. La famosa Rana René ya no es tal, sino la rana Kermit, como siempre se la conoció en EE.UU. En este caso, además, hubo una campaña adicional, que despertó protestas y furias varias, según la latitud donde ocurría el esclarecimiento. Kermit protagonizó una serie de spots televisivos, arrancando en México, donde declaraba que él (o ella, que es lo de menos en este caso) nunca había sido René, y que años atrás, para no «corregir» el error mexicano y evitar ser descortés, permitió que lo llamaran así. La descortesía actual tiene una razón atendible: en aquellos años, los 80, el único producto vendible era la televisión, y por lo tanto, la hispanización de los nombres contribuía con la tarea. Pero ahora, con el merchandising global (desde remeras, mochilas y almohadones hasta muñequitos de cajitas felices), la denominación única se impone. Serán Muppets, pero no tontos.
por Fede / Billie a las 3:22 p.m. 0 comentarios
Etiquetas: Mercaderes
Decretazo / 6 miércoles, 4 de enero de 2012
CONSIDERANDO:
Que el fenómeno de la bancarización ha alcanzado a gran parte de la población argentina.
Que este hecho se produjo no tanto por la voluntad de sus habitantes como por la integración forzosa de quienes aún se encontraban fuera del sistema.
Que buena parte de estos nuevos integrantes pertenece al sector menos favorecido de la población o al segmento de trabajadores precarizados conocidos como freelancers o cuentapropistas.
Que estos últimos pasan una porción considerable de su tiempo en ententidades bancarias intentando cobrar trabajos realizados.
Que las entidades bancarias no han incorporado personal de manera acorde al incremento de su clientela, lo que redunda en un servicio más lento y repetidos reclamos por parte del público usuario.
Que las enormes filas advertidas a toda hora en las terminales "de autoservicio" demuestran, de manera elocuente, la insuficiencia de los sistemas alternativos al de las cajas presenciales.
Que una enorme porción del público, incluyendo personas mayores de edad y quienes acuden al banco en busca de cambio en monedas (a menudo por debajo de lo estipulado por las normas del Banco Central), deben recurrir obligatoriamente a estas cajas.
Que, paralelamente, durante los últimos años se intensificó la estratificación de servicios bancarios, llegando a conformar un verdadero sistema de castas conocidas como "Cuentas Premium", "Banca Prefer" o "Éminent".
Que ante el colapso de los servicios de atención al cliente estos clientes "premium" terminan accediendo, en la práctica, a un servicio decente mientras que el resto de los usuarios es condenado a hacer filas de no menos de diez minutos, tiempo que quienes trabajan terminan perdiendo de su horario de almuerzo.
Que el objetivo del Estado debe ser el de garantizar un servicio decente para TODOS los usuarios del sistema bancario, no solamente para una pequeña elite.
Que los bancos argentinos y las sucursales locales de los bancos extranjeros, aún habiendo sido responsables directos de una masiva estafa reciente a la población argentina, han gozado de pingües márgenes de ganancia en los últimos años.
Por ello y en uso de facultades que le son propias:
El Tribunal Revolucionario de la República Argentina
DECRETA:
Artículo 1: Elimínese cualquier categoría diferencial en la clientela de los bancos en todo el territorio nacional, incluyendo las variedades platinum, gold, éminent, premium, prefer y similares.
Artículo 2: Incorpórese de manera efectiva personal de ventanilla de manera tal que reduzca el tiempo de espera en hora pico a un promedio de no más de cinco (5) minutos, en un plazo máximo de ciento ochenta (180) días corridos.
Artículo 3: Créase la SUBSECRETARÍA DE CONTROL DE SERVICIOS BANCARIOS, dependiente del Ministerio de Economía de la Nación, que nombrará un (1) Controlador Bancario por cada 30.000 habitantes. El Controlador Bancario estará facultado para inspeccionar al menos una vez a la semana el cumplimiento de los Artículos 1 y 2. El incumplimiento de estas normas redundará en una sanción en los términos que establezca la reglamentación.
Artículo 4: El incumplimiento reiterado de esta directiva redundará en la nacionalización efectiva de la empresa sancionada, sin derecho a indemnización.
Artículo 5: Comuníquese, publíquese y archívese.
por Fede / Billie a las 3:28 p.m. 7 comentarios
Etiquetas: Decretazo, Mercaderes
Hay que estar siempre on-line miércoles, 19 de octubre de 2011
por Juan Pablo Ringelheim
Sería posible hacer una historia de dos regímenes de dominación a partir de los modelos telefónicos hegemónicos.
Hubo un tiempo en que el teléfono ocupaba un lugar central y estable en la casa, como el santuario o la cocina-comedor. Cuando sonaba, los miembros de la familia se entregaban a una sutil carrera, como si llegaran noticias del otro mundo. Alguien preguntaba: “¿Quién es?”. Una voz desde el otro lado respondía: “Soy Ricardo, el doctor”. Un nombre y una función social. Había, entonces, un lugar en la casa desde el cual se hacía una pregunta por el ser, y se encontraba una respuesta con una identidad estable. Y también había otro mundo. Un mundo de plena realización religiosa o política: utópico, del que se esperaba una palabra. Esa palabra, si llegaba, regiría la vida de la familia, hoy diríamos: de modo “autoritario”.
En la actualidad nadie pregunta “¿quién es?”. La respuesta a la pregunta por el ser la devela el CallerID. En cambio se le pregunta “¿dónde está?”. Si antes se decía la identidad, ahora se dice el lugar. Estoy yendo, llegando, subiendo: la obsesión por la localización se da en el contexto de un sistema económico en el cual la valorización del producto se da en el movimiento: te mando el trabajo adjunto, está yendo, modificá lo que quieras, enviámelo, lo retoco y se lo envío a los brasileños. Producir es poner en movimiento. La circulación incrementa el valor, y la policía de los gobiernos neoliberales lo indicó tempranamente: circule.
En aquella casa el teléfono permanecía fijo como el lugar del trabajador en la fábrica. En la actualidad, el teléfono es móvil y el trabajador no permanece sino que se mueve, rota en la empresa.
La identidad ya no la da el nombre y la función social sino el lugar en la red: el nick. Y el nick varía de acuerdo con el contexto, las plataformas, el color de la pantalla; varía como un electorado maleable y “transmediático”, surfeando por las ondulaciones de la prensa amarillo PRO.
Quizás el teléfono fijo correspondía a un modelo autoritario donde un más allá metafísico, religioso o político determinaba las acciones familiares. Ahora aquel mundo fue reemplazado por un lenguaje publicitario que evangeliza acerca de lo veloz y lo viejo, de lo limpio y lo peligroso, lo último y lo off-line.
El riesgo del teléfono fijo era el malentendido. Un silencio de más, una palabra de menos, y ¡clack! El teléfono antiguo dio lugar al corte fuerte, relacionado con el teléfono roto. El riesgo del teléfono móvil es el accidente automovilístico. Un volantazo de menos, y ¡crash! El accidente está relacionado con el caos de tránsito, que es un obstáculo a la libre circulación.
El teléfono fijo imponía el reposo del hablante en una silla y un diálogo amplio. El teléfono celular impone el movimiento, se habla caminando y el lenguaje se contrae hasta el calambre. ¿Hay una pérdida de la capacidad reflexiva? Se dirá que asistimos a un cambio de época que deja atrás toda una cultura de lectura y escritura grave, profunda, que pretendía crear una humanidad más reflexiva, pacífica y libre. Y que ese proyecto basado en la palabra fracasó. Se dirá que quienes fabricaron las bombas atómicas habían concurrido a la escuela y leído textos antiguos y modernos; más aún: un mismo cable telefónico puede haber unido a la antigua Atenas con los laboratorios del Proyecto Manhattan. Esto indicaría que la palabra no es un eficaz antídoto contra la barbarie humana. En cambio, las tecnologías digitales, que serían capaces de prescindir de la palabra, del logocentrismo, darían lugar al nacimiento de una nueva cultura fundada en la cooperación.
Pero las tecnologías como el teléfono celular o Twitter no prescinden de una ilustración pesada. Hay manuales tácitos de instrucción cívica destinados a educar sobre la circulación de mensajitos deserotizados, sin el cuerpo, sin la voz del emisor y el destinatario. Manuales tácitos destinados a educar sobre dónde poner el signo de exclamación, que sería la forma vicaria de los órganos sexuales. La mayor instrucción la dan los discursos acerca de la conexión constante: hay que estar siempre on-line: un servicio de disponibilidad obligatorio. Y hay una onda eléctrica que puede estar uniendo la vibración del celular con el cuerpo que se estremece de pánico por una saturación de la atención.
Claro que los teléfonos celulares pueden ser útiles para derrocar a un tirano en Africa o para coordinar la asistencia a una marcha. Habrá quienes vean en las nuevas tecnologías digitales herramientas de formación de comunidad. ¿Quién podría decir lo contrario? Si hasta lo dice la televisión: Comunidad Movistar.
por Fede / Billie a las 1:27 p.m. 2 comentarios
Etiquetas: Mercaderes, Pensamientos
"Grecia aprueba el ajuste y alivia a todo el mundo" lunes, 4 de julio de 2011
Son tiempos difíciles para los propagandistas del libre mercado. Aún así, son (siguen siendo) tiempos fáciles para el libre mercado. Gran paradoja, cuya persistencia queda confirmada por dos ejemplos recientes.
Lima, Perú. Elecciones presidenciales. El candidato de la izquierda nacionalista, Ollanta Humala, logró una trabajosa victoria: obtuvo más votos que la postulante de la derecha, Keiko Fujimori, a pesar de los voceros del empresariado (que pronosticaban catástrofes si Humala se imponía) y de la prensa mainstream (que armó una campaña sucia en su contra con los mismos argumentos). Los comicios fueron transparentes y concurridos: un verdadero triunfo de la democracia.
Pero las grandes mayorías no tuvieron la última palabra.
Una nota de la BBC publicada horas después de las elecciones destacó la tan importante reacción empresarial: "Los malos augurios de algunos analistas se cumplieron", comienza diciendo la bajada. "Pocas horas después de que se confirmara la victoria de Ollanta Humala en las elecciones presidenciales celebradas en Perú, la Bolsa de Valores de Lima registró la caída más importante de su historia". ¡Oh no! ¿Qué debemos hacer? "Se va a mantener este tipo de volatilidad hasta que el presidente electo no dé señalas más claras al mercado de su intención en política económica", es la sugerencia de Luis Oganes, jefe de investigación económica de la firma JP Morgan. ¿Qué esperan "los mercados"? Sin medias tintas, que Humala haga "nombramientos de tecnócratas, con tendencia ortodoxa y moderada que generen confianza".
Resumiendo: la mayor parte de los peruanos votó por un candidato de izquierda, para que lleve adelante un plan heterodoxo, mientras que unos tipos de Nueva York a los que nadie votó le reclaman (mejor dicho: lo extorsionan, mediante golpes de mercado) un masivo plan ortodoxo. Lo mismo opina el escritor Mario Vargas Llosa, para quien "una izquierda genuinamente democrática" debe mantener "el sistema de libre empresa": es decir, no ser izquierda. Cito el párrafo porque no tiene desperdicio
El sistema de libre empresa y de mercado vale más que ellos y por eso el nuevo gobierno debe mantenerlo y perfeccionarlo, abriéndolo a nuevos empresarios, que entiendan por fin y para siempre que la libertad económica no es separable de la libertad política y de la libertad social, y que la igualdad de oportunidades es un principio irrenunciable en todo sistema genuinamente democrático. Si el gobierno de Ollanta Humala lo entiende así y procede en consecuencia por fin tendremos, como en Chile, Uruguay y Brasil, una izquierda genuinamente democrática y liberal y el Perú no volverá a correr el riesgo que ha corrido en estos meses, de volver a empantanarse en el atraso y la barbarie de una dictadura.
Atenas, Grecia. Todos los países de la zona euro adhieren al "pacto de estabilidad y de crecimiento", una cláusula monetarista y ortodoxa que marca un límite del déficit público de un máximo del 3% del PBI. Desde su ingreso al euro, Grecia falló al cumplir con ese objetivo -en 2011 su déficit será tres veces mayor- y por eso perdió "credibilidad" frente a sus financiadores, es decir, que los capitalistas creen posible que Grecia no pueda pagar su deuda.
¿Pero por qué está tan endeudado el país? En primer lugar, por los préstamos concedidos décadas atrás a dictadores y coroneles (similar al salto que pegó la deuda externa argentina en la última dictadura); en segundo lugar, recuerda Eric Toussaint, "el recurso al préstamo sirvió desde los años noventa para rellenar el agujero producido en las finanzas públicas por la reducción del impuesto de sociedades y sobre las rentas más altas".
¿A quién le debe todo ese dinero? Principalmente a bancos extranjeros y sociedades financieras del resto de Europa: Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo. ¿Qué pasa cuando un país relativamente débil le debe dinero a un grupo de poderosos países europeos? Pues claro: vienen la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional con un plan de "rescate". Pero si leemos entre líneas más que rescatar al país vienen a rescatar sus fondos. ¿Y cómo los obtendrán? Mediante un bonito préstamo. De allí los "paquetes" que el FMI le ofrece a Grecia a cambio de una serie de medidas de "austeridad": despidos masivos de trabajadores municipales, cierre de empresas públicas, aumento de los impuestos directos (el IVA pasó del 19 al 23%), privatización de aeropuertos, ferrocarriles, distribución de agua y electricidad, reducción y congelamiento de pensiones, aumento de la edad de jubilación, aumento del transporte público... Terapia de shock, recordaba Naomi Klein.
¿Cómo tituló el diario La Nación al día siguiente? "Grecia aprueba el ajuste y alivia a todo el mundo". Juro que recordaré esa tapa por mucho tiempo. Sobre todo, porque el título muestra a las claras cómo funciona la ideología, incluso en su versión más burda: disfrazando un interés particular (el de banqueros y capitalistas) como el interés general, que ciertamente no lo era.
Así es precisamente como se "vende" -se fabrica el consenso, diría Chomsky- la "necesidad objetiva" de un recorte: naturalizándolo. El capitalismo representa una forma de organizar la producción y las sociedades: hoy hegemónica, por supuesto, pero antes y después hubo y habrá otros. Ésta es la visión histórica que se pierde cuando algo se vende como dado, de una vez y para siempre.
En algún momento debemos haber comprado este buzón de que el capitalismo is here to stay, de alguna manera nuestras coordenadas ideológicas no conciben otra cosa que no sea el avance del mercado y la mundialización capitalista. Somos los Jensen de la película de Sidney Lumet, que creen -realmente creen- que las fuerzas del mercado son las fuerzas de la naturaleza. Si no, no se explica cómo se filtran, incuestionados, conceptos como estos "paquetes", "rescates" o "planes de ayuda".
¿Qué tenemos que oponer a esta visión? Apenas un poco de historicismo, ya que como decía Slavoj Zizek
uno siempre debe de tener en cuenta que entre la "causa" (el gasto social creciente) y el "efecto" (la crisis económica) no hay una relación causal objetiva directa: ésta siempre se halla inserta en una situación de lucha y antagonismo social: El hecho de que si uno no obedece los limites impuestos por el capital "verdaderamente se desencadena" una crisis, no "prueba" en modo alguno que esos límites sean una necesidad objetiva de la vida económica. Mas bien debería verse como una prueba de la posición privilegiada que tiene el capital en la lucha económica y política, como ocurre cuando un compañero mas fuerte te amenaza con que si haces X, vas a ser castigado por Y, y luego, cuando estas haciendo X, efectivamente resulta Y.La modesta sugerencia es leer entre líneas y cuestionar, cada vez que se pueda, el núcleo de estas proposiciones. Porque, en última instancia, ¿para qué organizamos como humanos un sistema económico? ¿Para garantizar las necesidades y el bienestar de miles de millones de personas? ¿O para cuidar, mantener y velar por la "salud" de "los mercados"?
Vivimos en una época donde ambas visiones comienzan a ser cada vez más contrapuestas. Por eso me pareció más honesta la mirada del diario El Cronista, que sin medias tintas resumió la noticia griega, acaso el mejor ejemplo actual de por qué la democracia y el libre mercado son, en última instancia, incompatibles.
La nota se titulaba: "Arde Grecia pero suben los mercados".
por Fede / Billie a las 11:04 p.m. 4 comentarios
Etiquetas: El Mundo, Mercaderes
Something is rotten in the state of Chile jueves, 16 de junio de 2011
80 mil estudiantes chilenos salieron a la calle a protestar en defensa de la educación pública, en lo que constituyó una de las mayores manifestaciones públicas de los últimos años. Carabineros lanzaron gas lacrimógeno y corrieron a los estudiantes por las distintas ciudades. Hubo decenas de menores detenidos y heridos.
En fin, otro día más en Chile.
***
Recuerda la nota de AFP que apoyados por los profesores, los alumnos "exigen que el Estado destine más recursos a la educación pública, con un desembolso que hoy equivale a cerca del 4,4% del PIB chileno, frente a un recomendado del 7% por la UNESCO". Y agrega: "En colegios públicos estudia cerca del 40% de los casi 3,5 millones de escolares chilenos, mientras que alrededor del 50% lo hace en escuelas subvencionadas, en que el Estado y los padres contribuyen con el pago de las mensualidades. El restante 10% lo hace en colegios privados. En tanto, hoy Chile tiene cerca de un millón de estudiantes universitarios, un 80% de los cuales asiste a instituciones privadas y el resto a públicas. Ambas cobran altos aranceles y tienen un sistema de créditos con intereses de mercado, y un mínimo acceso a becas."
"La manifestación ocurre en momentos en que la popularidad del presidente Sebastián Piñera alcanzó su nivel más bajo (36%) desde que asumió hace 15 meses."
por Fede / Billie a las 11:08 p.m. 0 comentarios
Etiquetas: El Mundo, Mercaderes
Barrick, preocupada por la Ley de Glaciares lunes, 2 de mayo de 2011
Barrick Gold, la multinacional canadiense que desde 2001 opera en el país con enormes ventajas fiscales y económicas, publicó su reporte cuatrimestral de resultados. El texto, destinado a sus inversores y accionistas, destina varios pasajes a explicar la situación de sus proyectos en Argentina.
En la portada, el informe asegura que la compañía "continuó con la construcción de los proyectos de Pueblo Viejo y Pascua-Lama durante el cuatrimestre" y celebra que "una vez operando a pleno, se espera que estas dos minas contribuyan con 1,4 onzas de producción anual con un costo promedio de u$s 150 por onza", siendo que los precios del oro están a u$s 1.100 la onza.
Barrick le dedica un apartado completo a la ley de glaciares aprobada en septiembre pasado. "Esta ley federal prohíbe nuevas actividades de exploración y explotación en glaciares y en el ambiente 'periglaciar', y condiciona las actividades mineras actuales a una auditoría ambiental. En caso de que la auditoría identifique impactos suficientes en el ambiente glaciar y periglaciar, la autoridad relevante puede tomar acciones, que de acuerdo a la legislación podrían incluir la suspensión o reubicación de la actividad". También recuerda que en noviembre una acción presentada por Barrick y los sindicatos mineros contra el Estado nacional logró la suspensión de la ley en la provincia. En diciembre, agrega el informe, la provincia de San Juan se unió al amparo, desafiando la constitucionalidad de la legislación federal, provocando que el caso ahora esté en manos de la Corte Suprema.
Descargar Barrick Reports Q1 2011 Financial and Operating Results (archivo PDF)
por Fede / Billie a las 3:29 p.m. 0 comentarios
Etiquetas: El País, Mercaderes
Los dos tipos de espectadores de cine jueves, 28 de abril de 2011
Imagen: Donostia Kultura
[...] Hay algunas realidades en cuanto a los espectadores que se van haciendo cada vez más claras y que las cifras vienen corroborando hace tiempo: (...) incluso cuando vemos que la variedad de la cartelera es mayor (este año así lo será), la respuesta del público ante ciertas apuestas se hace más débil.
Cada vez se constituyen con mayor claridad dos tipos de público: uno es el masivo, constituido principalmente por niños, adolescentes y adultos jóvenes, que van a ver películas-acontecimiento, las lanzadas con muchas copias y mucha publicidad. Ese público, el de los tanques, cada vez se arriesga menos, es menos curioso, menos abierto, más conservador. El promedio de este tipo de espectador no quiere sorpresas: si va a ver Hulk, quiere que le recuerde a la serie y que se parezca a otras películas de superhéroes. (En el caso de los adultos jóvenes, el ejemplar promedio quiere que la música que escucha -si es que escucha música- sea la misma de cuando era adolescente, ya "probada", ni más nueva ni más vieja; libros, no lee, salvo best sellers). El otro público es un público mayor, no menor de 50 años en promedio, con un buen pasar económico, quizás con menor acceso a copias en DVD o a tecnologías de pirateo, o simplemente con más ganas de ir al cine. Los éxitos de películas con títulos como El nido vacío o La cuestión humana y las experiencias de ir a ver esas películas en funciones más o menos llenas dan una idea bastante aproximada de cómo es ese otro público. Es probable que cuando se estrene la película de Roy Anderson bajo el título de La comedia de la vida no le vaya mal. Pero, ¿qué pasará con Shara?
En los ochenta, Pauline Kael se preguntaba por qué la gente seguía yendo al cine a pesar de lo mala que eran las películas, y se respondía que se seguía yendo al cine porque queremos ir al cine. Sí, nos gusta ir al cine, al cine, al cine, a los cines. Por supuesto que será bienvenida toda mejora de la visión y la escucha hogareñas, pero el cine no es reemplazable, y queremos seguir yendo a las salas, incluso los que no tenemos 50 años, los que no queremos ver solamente tanques, los que queremos que la entrada baje de precio para poder ver más películas, más variadas. Esperemos que las condiciones no nos hagan seguir desistiendo.
por Fede / Billie a las 12:31 p.m. 10 comentarios
Etiquetas: Cine, Mercaderes
Somos los freelancers lunes, 25 de abril de 2011
"Los freelancers"
Letra: Quien suscribe
Música: Los Auténticos Decadentes
En toda la semana
sin horas calculadas
izamos la bandera
un grupo de freelancers
Llamadas numerosas
pagas por uno mismo
a prenseros, voceros
y al restaurante chino
No tenemos lujos de clasemedieros
y vivimos laburando como negros
Somos los freelancers
Nos gusta la aventura
de cobrar tres migajas
Somos los freelancers
toda una vida fiel
a la PC de casa
Un viaje hasta el centro,
reuniones de trabajo
problemas con el auto:
quilombos del freelancer
Facturas y cobranzas,
escribo todo el día
Una agenda abierta
con una sola vida
No tenemos vacaciones ni feriados
el gremio del freelancer es muy sacrificado.
Soy de los freelancers
Amigo de la gente
que a la noche trabaja
Soy de los freelancers
Después de ir a la AFIP...
me agarra taquicardia
por Fede / Billie a las 8:53 p.m. 0 comentarios
Etiquetas: Mercaderes
Acerca de la incorrección política miércoles, 19 de enero de 2011
¿Me parece a mí o ahora es "políticamente incorrecta" hasta mi tía Carlota?
por Podeti, 30-06-2005¿No está bien ya de la cosa esa de la "incorrección política"?
¿No como que ya perdió un poquito la gracia como cuando contás muchas veces el mismo chiste o después de contarlo seguís repitiendo el final o haciendo variaciones medio tentado hasta que los que están cerca tuyo dicen "bueno, sí, sí, ya está, se cortó, se cortó"?
¿Cuántos chistes más se pueden hacer sobre negros, judíos, coreanos, homosexuales, villeros, mujeres, jubilados, feministas, madres solteras, bolivianos, cabecitas, travestis, mendigos, mendigos travestis, niños desnutridos, famosos suicidas, ciegos, genocidios, personas con cáncer, con HIV, con Alzheimer, con operaciones, curas pedófilos, estrellas del pop pedófilas, pedofilia en general, organizaciones ecológicas, jipis y violaciones a los derechos humanos, sobre todo teniendo en cuenta que básicamente es el mismo chiste y que el mensaje subliminal es "mirá cómo no me como ninguna"?
¿No está, ya? ¿No nos pusimos medio cargosos? ¿No que ya hace muchos años que dale que dale que dale con lo mismo?
¿Soy el único que se da cuenta de que South Park es básicamente un refrito de Los Simpsons, Ren y Stimpy y Beavis & Butt-Head, sólo que más berreta, más lento y hecho una década más tarde?
¿No es medio una farsa que la famosa "incorrección política" sea un recurso del 95% de los contenidos de internet, que esté completamente instalada en la radio y en la televisión oficial como para que tan tan tan "incorrecta" no se pueda decir que sea?
Si hay algo "incorrecto", ¿no debería ser respecto de una situación general "correcta" que francamente cada vez parece menos general porque todo el mundo se se subió al carro?
¿No es un poco pobre un chiste cuyo objetivo principal es asustar a nuestra abuelita o a nuestra tía socialdemócrata?
¿Nadie sabe que hace TREINTA Y CINCO AÑOS ya existía este hombre, y que hacía más o menos lo mismo aunque con bastante más gracia y elaboración que lo que tenemos que soportar ahora con una sonrisa boba, asintiendo con la cabeza y diciendo "uuuh, qué hijo de puta"?
¿No se aburrieron? ¿No están aburridos, como en esos momentos de desolación en que escuchamos a un amigo de hace treinta años que cuenta la misma anécdota y encima el muy subnormal lo cuenta de la misma manera, sólo que a él se lo perdonamos porque es un amigo muy querido mientras que a un locutor de la Rock & Pop o de MTV no tengo por qué perdonarle nada, con lo que gana encima?
¿No es hora tal vez de volver a los chistes de elefantes o a los chistes esos cordobeses de "no, si vuá ser una cosa o tal otra", tal vez a aprendernos extensísimos cuentos gauchescos de Landriscina, contados muuuuuuuuuuuuy lentamente ante la mirada atónita de nuestros interlocutores que están esperando que digamos algo gracioso sobre una CATÁSTROFE RECIENTE?
por Fede / Billie a las 1:28 a.m. 2 comentarios
Etiquetas: Mercaderes, Pensamientos
Una postura política frente al fenómeno de las redes sociales sábado, 24 de abril de 2010
Sobre conspiraciones digitales
El sábado pasado, almorzando con mi amigo Lucas, comentamos al pasar nuestro desprecio por las llamadas "teorías conspirativas". Como los dos teníamos posiciones coincidentes frente al fenómeno, no hubo demasiado para discutir y rápidamente pasamos a otro tema, aunque Lucas aprovechó para citar la muy buena entrevista que La Nación le hizo al escritor Guillermo Martínez. Allí, Martínez afirmaba que los ciudadanos comunes tienen la tendencia a creer en las teorías del complot, porque ese mecanismo contribuye a elevarles la autoestima. Según el escritor,
"La gente tiende a descreer de las explicaciones más sencillas y lógicas y, en cambio, cree con facilidad en historias de poderes ocultos que conspiran para producirlos. Esa creencia genera la sensación de que uno es un iluminado y no un ingenuo, como todos los que «compran» la versión oficial. Por eso digo que es un mecanismo que está al servicio de elevar la autoestima. Aunque, ojo, a veces los paranoicos tienen razón. Es obvio que las logias existen, pero de ahí a suponer que todo lo publicado es falso hay un trecho largo".En efecto, una de las batallas ideológicas más importantes que debemos dar en este momento es aquella que apunta a este tipo de teorías totalizadoras y simplificantes. Y no se trata sólo de discutir si el hombre llegó a la Luna o si a John F. Kennedy lo mataron los extraterrestres. También hay que evitar las estupideces maniqueas que le adjudican todos los males de este mundo a "los medios" o al control de alguna logia secreta. En otras palabras: Zeitgeist, la tenés adentro.
Algunas de las teorías conspirativas más desacertadas de los últimos tiempos tienen como protagonista a la red social Facebook. Se llegó a afirmar, por ejemplo, que el verdadero dueño detrás del sitio es el mismísimo FBI. Las aseveraciones son fuertes pero las pruebas fidedignas de aquellas denuncias brillan por su ausencia. En ese sentido, resulta sintomático el siguiente párrafo de un artículo publicado por Rebelion.org en 2008:
Según precisó una fuente especializada que pidió el anonimato, se descubrió que Facebook es un arma militar de espionaje y desestabilización, creada por los sectores más extremistas de derecha (los siniestros "neocons" o neoconservadores) para captar información de los usuarios y manipularlos con fines geopolíticos y estratégicos.Las intenciones pueden ser las mejores, pero huevadas como estas no hacen más que empobrecer el debate y deslegitimar una necesaria tarea de un análisis crítico de determinados fenómenos de nuestro tiempo.
"El plan de Facebook para apropiarse de la red"
Hago esta extensa aclaración porque lo que sigue es, en efecto, una mirada crítica de Facebook, pero una mirada que esquiva los lugares comunes y los anuncios apocalípticos. Sin ir más lejos, el autor de esta columna -el periodista Farhad Manjoo- es alguien insospechado de luddismo. Manjoo escribe para la revista digital Slate, dependiente de los editores del Washington Post, y en varios pasajes del artículo (que acá pueden leer completo, en inglés) celebra la tarea emprendida en los últimos meses por la red social. En otras palabras: Manjoo no adscribe a ninguna teoría conspirativa, sino que -como buen experto web- se limita a analizar y a poner en perspectiva una serie de cambios recientes en el modelo de negocio de las redes sociales. (Más allá de que el título de su nota, "pochoclero" por demás, parece ir en esa dirección). Sostiene el experto web:
Tus sitios favoritos ahora están conectados al cerebro de Facebook. En el servicio de stream de música Pandora, ahora podés pulsar "Me gusta" en cualquier canción que escuchás; esa preferencia será enviada de vuelta a la red social, alertándole a tus amigos sobre tu nuevo gusto musical. Podés hacer lo mismo con una película en IMDb, un restaurant en Yelp, una noticia en CNN.com, cosméticos en Sephora.com, jeans en Levi's, y decenas de otros productos y servicios de toda la web, incluyendo todo lo publicado aquí en Slate. Estos diminutos, nuevos botones "Me gusta" parecen bastante simples y amigables. No te dejes engañar. Son la vanguardia del brillante e imparable plan de Facebook para catalogar la web entera, y existe la probabilidad de que en los próximos años le ayuden a la red social a rehacer todo el mundo online.
Los botones "Me gusta" son parte de una gran iniciativa que el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, reveló esta semana en una conferencia de desarrolladores de la compañía que tuvo lugar en San Francisco. Los detalles son técnicos, pero es fácil de entender a grandes rasgos: Facebook está cooptando el resto de la Web. A menudo, a Facebook se lo calificó peyorativamente como un "jardín amurallado", un servicio que no permite a los usuarios interactuar demasiado con aquello afuera de sus bordes azules monocromáticos. El conocimiento convencional entre los techies es que los jardines amurallados nunca duran --no importa cuántos miembros atraigan, la gente atrapada en el jardín eventualmente intentará escapar a pastos más verdes. Zuckerberg y Cía. están bastante al tanto de estos peligros, y durante los últimos años el sitio se fue abriendo gradualmente a servicios externos. Pero Facebook no está tirando abajo sus muros. Simplemente los está expandiendo. Está invitando al resto de la web a jugar en el jardín, desdibujando las líneas entre lo que es Facebook y lo que no.
A partir de ahora, estarás interactuando con Facebook incluso cuando estés lejos de Facebook.com. Además de los botones "Me Gusta", los desarrolladores web pueden instalar una serie de plug-ins de Facebook. Los sitios pueden dejar que uses tu cuenta de Facebook para loguearse a sus servicios y dejar comentarios. También pueden mostrarte cuáles de tus amigos de Facebook se unió al sitio y cuáles páginas les "gustaron", así como enviarte recomendaciones basadas en tus preferencias y las de tus amigos. Zuckerberg dice que estos plug-ins harán más "social" a la web, y que al "volver social" una página es más probable que la gente interactúe con ella.
Parece tener razón: yo visitaría Yelp más seguido si mi experiencia allí fuese personalizada --si mis calificaciones a restaurants pudieran ser destacadas para mis amigos, o si pudiera ver una lista de recomendaciones para cafés locales basados en los lugares que les "gustaron" a mis amigos en Facebook. Piensen de qué manera Pandora usará el sistema de Facebook. Los sitios de recomendaciones musicales toman tiempo para instalarse, ya que personalizan su lista de reproducción basadas en los temas que vos escuchás durante un largo período de tiempo. No obstante, al acceder a tu perfil de Facebook, Pandora debería poder determinar al instante qué canciones tocar, incluso si nunca antes visitaste el sitio. Prácticamente todos los sitios de internet podrían beneficiarse de personalizaciones similares. Pensá cuán más útil encontrarías un sitio de compras si te hiciera todo el tiempo buenas recomendaciones basadas en lo que te gusta y lo que no. O considerá qué tan más seguro te sentirías registrándote en una nueva compañía de preparación de impuestos si vieras que a tus amigos les gustó. A partir de ahora, ningun de nosotros surfeará la web solo; la gente en la que confiás puede ayudarte a organizar y explorar cada esquina de la web.
Pero el anuncio de Facebook no sería revolucionario si sólo se tratara de plug-ins. Después de todo, la web ya tiene un montón de ellos (...) ¿Qué vuelve a los "Me Gusta" de Facebook más poderosos que aquellos? Un par de cosas. Primero, Facebook es extremadamente popular: tiene 400 millones de usuarios frecuentes, y no sólo continúa creciendo, sino que continúa creciendo rápidamente. Lo que es más: los miembros de Facebook son ferozmente activos --no puede dejar de clickear alrededor de Facebook y el resto de la web. Cada mes, la gente en Facebook comparte colectivamente 25 billones de links con los demás. Facebook Connect, el servicio de ingreso que la red social lanzó hace dos años, ya fue adoptada por más de 80.000 otros sitios, y más de 100 millones de miembros de Facebook lo usan. En las 24 horas posteriores al lanzamiento de los botones "Me Gusta" en sitios como Slate, Facebook estima que recibirá un billón de clicks.
Y esta es la segunda parte de esta historia. Cada uno de estos "Me Gusta" --un billón de declaraciones de preferencia cada día, 365 billones cada año, por lo menos-- serán enviadas de vuelta a las oficinas de Facebook. Resulta difícil sobreestimar el valor, para Facebook, de toda esta actividad. Recuerden que la red social ya tiene la base de datos con conexiones entre personas más grande del mundo. Ahora, muy pronto, también tendrá la base de datos que conecta a toda esa gente con las cosas que les gustan, ya sean noticias, restaurants, canciones, libros, películas, jeans, cosméticos o cualquier otra cosa. Claro, un montón de otras compañías extraen datos de nuestra actividad online, pero el sistema de Facebook es mucho más poderoso porque es voluntario. Nosotros, las hordas de Facebook, estamos activamente llenando los slots en su base de datos, dándole a la compañía una imagen extremadamente detallada sobre nosotros y sobre nuestros amigos. Ninguna compañía --ni siquiera Google-- tendrá nada parecido a la eminente base de datos de intenciones y deseos humanos de Facebook. (...)
Facebook seguramente encontrará maneras de hacer dinero con todos los datos que reúne. Mientras más cliquees "Me Gusta", más fácil le será a Facebook el enviarte avisos hechos a medida de tus preferencias. Pero Facebook no necesita limitar sus avisos al interior de su propio sitio. La compañía ya está usando plug-ins nuevos que le permiten a otros sitios como Slate obtener información demográfica sobre los usuarios que visitan sus páginas. No resulta descabellado esperar que Facebook construya su propia red de behavioral targeting, una técnica de segmentación de mercado que permite que los sitios ubiquen publicidades específicamente diseñadas. (...)
¿No se relaciona todo esto con el ya remanido tema de la reapropiación de los mensajes por parte del sistema? Para ponerlo en términos concretos: ¿Qué hacen un montón de grupos de Facebook a favor del comunismo o en contra de Estados Unidos sino legitimar más aún al mismo sistema capitalista norteamericano? ¿Qué pasa cuando mi interés expresado en Lenin, The Clash o Hitchcock se transforman en caminos para que me vendan más rápidamente una edición encuadernada de Qué Hacer, los mp3 de London Calling o un DVD de Vertigo?
Decía Bob Patiño en Los Simpson: "Sé que es una ironia usar un medio para destruir al mismo". ¿Por qué insistimos en usarlo, entonces, creyendo que "la técnica no es buena o mala, depende del uso que se le de", siendo que el propio desarrollo de esa red está teñido por los intereses socioeconómicos imperantes que guían sus diseños? No me refiero sólo al (ahora sí, verdadero) hecho de que un organismo como la CIA pueda obtener hoy, sin demasiado esfuerzo, información sobre la religión o adscripción política declarada de cuatrocientas millones de personas de todo el mundo. Va más allá del uso estrictamente partidario o de servicios de inteligencia: parece como si todos los datos personales que las leyes protegieron durante tanto tiempo de repente aparecieran en la red, voluntariamente ingresados por un montón de individuos que "le cuentan al mundo" sus gustos e intereses. En esto consiste ni más ni menos que el propio business model de las redes sociales: agrupar personas en torno a determinados intereses, y luego venderles productos específicamente dirigidos a su segmento. En ese sentido, Facebook y sus milimétricas categorías de clasificación de consumidores son el paraíso de la mercadotecnica. Las empresas de marketing están todas descorchando.
¿Cómo podemos abrir un espacio de libertad que redefina las coordenadas del debate? Que no sea, claro está, "armar un grupo de Facebook que critique a Facebook". A propósito de este complejo problema me quedaron picando algunas de las últimas líneas del recientemente citado Visión de Paralaje de Zizek:
La violencia es necesaria. ¿Pero qué violencia? Hay violencias y violencias: existen violentos pasajes que simplemente demuestran la impotencia del agente; existe una violencia cuya verdadera intención es evitar que algo efectivamente cambie; en una demostración fascista de violencia, debe ocurrir todo el tiempo algo espectacular de modo que precisamente nada cambie; y existe el acto de violencia que cambia efectivamente las coordenadas básicas de una constelación. Para que esta última violencia tenga lugar, su mismo lugar debe ser abierto por medio de un gesto que es claramente violento en su mismo rechazo impávido, por medio de un gesto de puro alejamiento en el cual, para citar a Mallarmé, rien n'aura eu lieu que le lieu, nada tiene lugar salvo el lugar mismo.
Y esto nos lleva al Bartleby de Melville. Su "preferiría no hacerlo" debe ser tomado literalmente: dice "preferiría no hacerlo" y no "prefiero no hacerlo (o no me importa)": de este modo, nos retrotraemos a la distinción de Kant entre juicio negativo e infinito. En su rechazo de la orden del Amo, Bartleby no niega el predicado, en realidad afirma un no-predicado: lo que dice no es que no quiere hacerlo; dice que preferiría (querría) no hacerlo. De este modo, pasamos de la política de la "resistencia" o de la "protesta" que se alimenta de aquello que niega a una política que abre un nuevo espacio por fuera de la posición hegemónica y de su negación.
Podemos imaginar las variaciones de ese gesto en el espacio público actual: no sólo el obvio "Existen grandes posibilidades de una nueva carrera. Únase" -- "Preferiría no hacerlo"--, sino también "Descubra las profundidades de su verdadero ser, encuentre la paz interior" --"Preferiría no hacerlo"--, o "¿Es consciente de que su medio ambiente está en peligro? Haga algo por la ecología" --"Preferiría no hacerlo"--, o "¿Qué actitud tomar ante todas las injusticias raciales y sexuales que vemos a nuestro alrededor? ¿No es tiempo de hacer algo más?" --"Preferiría no hacerlo"-- Éste es el gesto de sustracción en su forma más pura, la reducción de todas las diferencias cualitativas a una mínima diferencia puramente formal.
Bartleby repite "preferíria no hacerlo" y no "no lo haré": su rechazo no es respecto de determinado contenido sino en realidad el gesto formal del rechazo como tal.
Volvemos a Facebook y pensamos en algunas respuestas. "¡Agregá tus intereses!" -- "Preferíria no hacerlo", "Votá en nuestra encuesta!" -- "Preferiría no hacerlo" -- "Ingresá tus películas favoritas" -- "Preferiría no hacerlo"...
¿Qué lógicas pueden llegar a cambiarse si esta "política de la sustracción" se transforma en un acto digital colectivo?
por Fede / Billie a las 1:49 p.m. 3 comentarios
Etiquetas: El Mundo, Mercaderes
