Reseña: "La intimidad como espectáculo", de Paula Sibilia viernes, 23 de mayo de 2008



La intimidad como espectáculo
Paula Sibilia
Fondo de Cultura Económica, 2008


Crítica del yo espectacular

Una ex prostituta brasileña abre un blog relatando sus experiencias y alcanza la fama. Un joven norteamericano expone sus pensamientos suicidas en su perfil de Facebook. Una quinceañera porteña coloca fotos suyas en ropa interior en su Fotolog.

Se ha desencadenado un verdadero “festival de vidas privadas” y los nuevos medios de comunicación se han puesto a su servicio. Estas nuevas formas de exposición pública de la intimidad son un síntoma de importantes transformaciones en la subjetividad contemporánea, relacionadas con una cierta crisis de la “vida interior” y una tendencia a la “espectacularización del yo” con recursos performáticos.

Esto es lo que sostiene la comunicóloga y antropóloga Paula Sibilia en su último libro, La intimidad como espectáculo, en el que intenta rastrear el desplazamiento que se produjo desde una subjetividad “interiorizada” (con el diario íntimo como actividad típicamente moderna) hacia nuevas formas de autoconstrucción, con el blog personal como ideal y el diario éx-timo como formato dominante.

“Aparece un tipo de yo más epidérmico y dúctil, que se exhibe en la superficie de la piel y de las pantallas. Se trata de personalidades alterdirigidas y no más introdirigidas, construcciones de sí orientadas hacia la mirada ajena, o exteriorizadas”, afirma Sibilia. Estas personalidades encuentran en las nuevas tecnologías un dispositivo ideal para “hacerse conocer”. Ciertos usos de blogs, fotologs, webcams serían “estrategias que los sujetos contemporáneos ponen en acción para responder a estas nuevas demandas socioculturales”.

Sibilia afirma que estas nuevas prácticas generen al género autobiográfico: “Los acontecimientos relatados se consideran auténticos y verdaderos porque se supone que son experiencias íntimas de un individuo real: el autor, narrador y personaje principal de la historia. Un ser siempre único y original, por más diminuto que pueda ser.”

Narrarse a uno mismo, hacerse visible
Pensemos en las transformaciones que tuvieron lugar en los formatos audiovisuales en los últimos años. La hegemonía de la ficción realista, típicamente burguesa, va perdiendo popularidad en detrimento de una nueva estrella en ascenso: el documental ficcionalizado. “Si la paradoja del realismo clásico consistía en inventar ficciones que pareciesen realidades, manipulando todos los recursos de verosimilitud imaginables, hoy asistimos a otra versión de ese aparente contrasentido: una voluntad de inventar realidades que parezcan ficciones. Espectacularizar el yo consiste precisamente en eso. Transformar nuestras personalidades y vidas (ya no tan) privadas en realidades ficcionalizadas con recursos mediáticos.” ¿Alguien vio Tarnation?

Explica el novelista Juan Forn, citado en el libro: “La ficción fue perdiendo efecto sobre el lector, entre otras cosas porque la recreación del mundo que proponen las novelas queda opacada por el flujo global de información que existe hoy”. Y una vez más, la necesaria comparación con la era burguesa: el formato cultural prevaleciente a fines del siglo XIX y principios del XX era aún la novela (Balzac, Proust, Joyce), viable en un momento en el cual donde las subjetividades estaban moldeadas en torno a una demarcación clara de un tiempo de ocio; ¿cuál es el lugar del lector hoy, cuando los noticieros anuncian nuevas alertas cada hora y el home de Clarín.com se actualiza constantemente?

“Además de haber abatido la eficacia de la ficción tradicional, esos torrentes de información que al mismo tiempo conforman y devastan la realidad contemporánea, también provocan una sensación de fluidez que amenaza disolver todo en el aire. Así, asediados por la falta de autoevidencia que afecta la realidad altamente mediatizada y espectacularizada de nuestros días, los sujetos contemporáneos sienten la presión cotidiana de la obsolescencia de todo lo que existe.” Inclusive, la fragilidad del propio yo. “Tras haberse desvanecido la noción de identidad, que ya no puede mantener la ilusión de ser fija y estable, la subjetividad contemporánea oyó rechinar casi todos los pilares que solían sostenerla. Además de haber perdido el amparo de todo un conjunto de instituciones tan sólidas como los viejos muros del hogar, el yo no se siente más protegido por el perdurable rastro del pasado individual ni tampoco por el ancla de una intensa vida interior. Para fortalecerse y para constatar su existencia debe, a cualquier precio, hacerse visible.”

Ésta es la importante transformación que señala Sibilia: el desplazamiento del eje en torno al cual este yo se construye: una interioridad que se exterioriza. Lo que cada uno es no está más adentro suyo: es lo que se ve. De la interioridad a la visibilidad está la espectacularización del yo: hoy, las apariencias son las esencias.

“Tendencias exhibicionistas y performáticas alimentan la persecución de un efecto: el reconocimiento en los ojos ajenos y, sobre todo, el codiciado trofeo de ser visto. Cada vez más, hay que aparecer para ser.” Como ironizaba Guy Debord en La sociedad del espectáculo: “Lo que aparece es bueno y lo que es bueno aparece”. Esta es la tiranía de la visibilidad: “En este monopolio de la apariencia, todo lo que quede del lado de afuera simplemente no existe.”

En este nuevo contexto, concluye Sibilia, “aquellos ‘quince minutos de fama’ previstos por Andy Warhol como un derecho de cualquier mortal en la era mediática expresan una intuición visionaria pero todavía atada a otro paradigma: aquel ambiente dominado por la televisión y los demás medios de comunicación bajo el esquema broadcasting.” Los que toman la posta y lo vuelven realidad son entonces las redes informáticas. “La Web 2.0 ostenta una “peculiar combinación del viejo slogan hágalo usted mismo con el flamante nuevo mandato muéstrese como sea” que está desbordando las fronteras de Internet, cumpliendo así esa promesa que ni la televisión ni el cine pudieron satisfacer: Broadcast yourself!

Hacia una crítica de la razón bloggera
Pero hay algo que no cierra en este panorama idílico que los medios se encargan de anunciar como una “explosión de creatividad” y una “democratización sin precedentes”.

La vida privada revelada por las webcams y diarios personales se transforma en un espectáculo para ojos curiosos, espectáculo que es simplemente “la vida en su banalidad radical”, según la feliz expresión de André Lemos. “Sería necio negar que la democratización de los medios posibilitada por todos estos dispositivos es una novedad histórica de dimensiones aún inconmensurables, que puede llegar a cambiar la cara del mundo, y que probablemente ya lo esté haciendo. Pero como también es difícil negar que buena parte de lo que se hace, se dice y se muestra en esos escenarios de la confesión virtual no tienen ningún valor. Es digital trash, un gran género sin pretensiones. (…) No se trata de obras de arte, no lo pretenden y ni siquiera sueñan con serlo. Se presentan apenas como lo que son: pequeños espectáculos descartables, algún entretenimiento ingenioso sin mayores ambiciones, o bien celebraciones de la estupidez más vulgar.”

Hoy, en la página principal de YouTube, los videos más vistos o destacados son: una parodia de la melodía de Indiana Jones, una roca gigante hecha de Lego, una imitación de una publicidad de Budweiser, un tal David Archuleta en ropa interior y un perro con un parche en un ojo. Y la lista sigue.

“Así, acompañando los desplazamientos de los ejes alrededor de los cuales se construían las subjetividades modernas, la multiplicación de los emisores posibilitada por los nuevos medios electrónicos permite que cualquiera sea visto, leído y oído por millones de personas. La paradoja es que esa multitud quizás no tenga nada para decir. Se expande, así, esta multiplicación de voces que no dicen nada –al menos, ‘nada’ en el sentido moderno del término– aunque no dejen de vociferar. Todo ocurre como si aquellos grandes relatos que estallaron en las últimas décadas hubiesen dejado un enorme vacío al despedazarse. En ese espacio hueco que restó, fueron surgiendo todas estas pequeñas narrativas diminutas y reales, que muchas veces no hacen más que celebrar y afirmar ese vacío, esa flagrante falta de sentido que flota sobre muchas experiencias subjetivas contemporáneas”, concluye Sibilia.

Si bien puede ser leída apenas como una interpretación histórica de la explosión de los medios interactivos, La intimidad como espectáculo resulta una obra rigurosa y crítica que se acerca, más bien, a una teoría fundamental de los modos de construcción de subjetividades en el siglo XXI.


Lectura suplementaria:
"La sociedad del espectáculo" (Guy Debord)
"Dialéctica del Iluminismo" (Theodor Adorno y Max Horkheimer)
"La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica" (Walter Benjamin)
"Historia de la vida privada" (Roger Chartier)
"Cómo estar solo" (Jonathan Franzen)
"La condición de la posmodernidad" (David Harvey)
"Posdata sobre las sociedades de control" (Gilles Deleuze)
"El declive del hombre público" (Richard Sennett)

Audiovisual suplementario:
"The Truman Show" (1998), de Peter Weir
"Tarnation" (2003), de Jonathan Caouette

Gracias al hambre miércoles, 21 de mayo de 2008

Gracias al hambre
por Martín Caparrós
Crítica, 21-05-2008



El hambre tiene causas, efectos, víctimas, beneficiarios. Nosotros, argentinos, ahora vivimos del hambre. En África, las grandes ciudades como Addis se explican por el hambre. Por hambre migran millones desde los campos hacia esas ciudades: está, antes que nada, la esperanza de que allí la vida va a ser otra. La mayoría se desengaña pero igual se queda: el hambre en la ciudad es espantoso y sucio pero siempre puede aparecer algún recurso, la limosna, la changa, la basura de los ricos o de los no tan pobres. En el campo, en cambio, el hambre es sólido, macizo: si no hay grano no hay grano, y no se come. Hambre es una palabra deplorable. Poetas de cuarta, políticos de octava y todo tipo de plumíferos fáciles la han usado tanto y tan barato que debería estar prohibida.

El problema con esos conceptos viejos y gastados, neutralizados por el uso berreta, es que de pronto un día algo te hace volver a verlos como si fueran nuevos, y ahí explotan. Aquí, en Addis, el hambre es algo que salta todo el tiempo, en cualquier calle. Es intolerable que haya personas –hay, en la Argentina, demasiadas– que no comen todo lo que debieran; aquí el hambre es morirse de hambre, pueblos enteros que no comen.

El primer ministro inglés, Gordon Brown, dijo la semana pasada que cada día se mueren 25.000 personas por causa del hambre. Es mucho 25.000 personas: son más de mil por hora, son 17 por minuto.

Va de nuevo: son, en los diez segundos que usted tarda en leer esta frase, mi estimado, tres hambrientos menos. En un país como Etiopía, con 75 millones de habitantes, hay 15 millones que están todo el tiempo al borde de la hambruna. A veces caen: entonces vemos 42 segundos terribles en la tele, chicos raquíticos con panzas como globos, madres ramitas secas estirando la mano como quien ya no espera, y lo olvidamos: está lejos, qué relación con nuestras vidas.

Pero el mundo es una máquina hipercompleja e integrada, por más que los argentinos actuales hayan decidido hacerse tanto más provincianos ciegos que sus padres y olvidarlo: hacer como si no existiera. O, por lo menos, como si no importara.

En los últimos meses hubo revueltas de hambre en más de veinte países –y en casi todos viven negros– porque en los últimos años el precio global de los alimentos ha subido al doble. Hay varias causas: malas cosechas, desajustes climáticos, el uso del maíz para hacer biocombustible y, sobre todo, el aumento de la demanda china e india. Para mí, ese aumento implica una molestia; para un africano que vivía con dos dólares por día, que no vive. Ya había 850 millones de malnutridos: en lo que va de esta crisis se calcula que hay 100 millones más.

Y nosotros ganamos con esos aumentos. Nos hacemos los boludos, no queremos verlo: nuestra prosperidad le está costando carísima a millones y millones de personas. La Argentina salió de la crisis gracias al aumento del precio de los granos: por estos precios, millones se mueren de hambre. O sea: las ganancias tan legítimas por las que discuten encarnizados los presidentes K y el campo producen sufrimientos espantosos. No digo que sea a propósito. No, por favor. Nosotros pasábamos por ahí cuando los chinos decidieron empezar a comer y las leyes del mercado hicieron que los precios subieran y las leyes del mercado hicieron que millones no pudieran comprar más comida y se murieran pero a mí por qué me miran, yo hago mi trabajo, yo defiendo lo mío y trato de venderlo lo más caro posible porque así son las leyes del mercado y yo justo estaba ahí, qué culpa tengo.

Es cierto, supongamos que sea cierto. Pero es bueno tenerlo presente: cada centavo gastado en punteros y gobernadores y trembalas y prebendas varias, cada Hilux nueva reluciente, cada día de joda en Maldonado, cada departamento a estrenar en Rosario sólo son posibles porque aumenta la demanda de granos, los precios suben, los más pobres ya no llegan a pagarlos, no comen y se mueren o matan o solamente agonizan lo más largo que pueden.

La plata de nuestra prosperidad es plata muy sangrienta. Y es probable que siga llegando: sería bueno, entonces, por lo menos, recordar lo que cuesta y no gastarla al pedo. Usarla, al menos, para pensar y hacer un país en serio.

Y hacerse cargo de ese costo y buscar el modo de compensarlo un poco. Una posibilidad: que, en la larga discusión por las retenciones, las partes acepten que la solución salomónica no consiste en cortar el niño en dos sino en dárselo entero a quien le corresponde. O sea: que ese seis, ocho, diez por ciento tan peleado se use íntegro para formar un fondo contra el hambre –en la Argentina, para empezar y, si queda, en el resto del mundo– que sería administrado por un organismo autonómo, absolutamente no gubernamental, con participación de los sectores afectados y un sistema de control extremo. Es una idea, sólo una idea, y quizá valga la pena discutirla. Pero es, sobre todo, una forma de hacerse cargo de que si estamos prósperos es a costa del hambre de millones. Y que no debería resultarnos tan cómodo, tan fácil, tan barato.

Seamos realistas, pidamos lo imposible domingo, 18 de mayo de 2008



Mayo del 68 visto con ojos de hoy
por Slavoj Žižek

El País, 01-05-2008

Uno de los graffiti que aparecieron en los muros de París en Mayo del 68 decía: “¡Las estructuras no andan por la calle!”. Pero la respuesta de Jacques Lacan fue que eso era precisamente lo que había ocurrido en 1968: las estructuras salieron a la calle. Los sucesos más visibles y explosivos fueron la consecuencia de un desequilibrio estructural, el paso de una forma de dominación a otra, en términos de Lacan, del discurso del amo al discurso de la universidad.

Existen buenos motivos para mantener una opinión tan escéptica. Como dicen Luc Boltanski y Eve Chiapello en The New Spirit of Capitalism, a partir de 1970 apareció gradualmente una nueva forma de capitalismo, que abandonó la estructura jerárquica del proceso de producción al estilo de Ford y desarrolló una organización en red, basada en la iniciativa de los empleados y la autonomía en el lugar de trabajo. En vez de una cadena de mando centralizada y jerárquica, tenemos redes con una multitud de participantes que organizan el trabajo en equipos o proyectos, buscan la satisfacción del cliente y el bienestar público, se preocupan por la ecología, etcétera. Es decir, el capitalismo usurpó la retórica izquierdista de la autogestión de los trabajadores, hizo que dejara de ser un lema anticapitalista para convertirse en capitalista. El socialismo, empezó a decirse,no valía porque era conservador, jerárquico, administrativo, y la verdadera revolución era la del capitalismo digital. [1]

De la liberación sexual de los sesenta ha sobrevivido el hedonismo tolerante cómodamente incorporado a nuestra ideología hegemónica: hoy, no sólo se permite, sino que se ordena disfrutar del sexo, y las personas que no lo logran se sienten culpables. El impulso de buscar formas radicales de disfrute (mediante experimentos sexuales y drogas u otros métodos para provocar un trance) surgió en un momento político concreto: cuando “el espíritu del 68” estaba agotando su potencial político. En ese momento crítico (a mediados de los setenta), la única opción que quedó fue un empuje directo y brutal hacia lo real, que asumió tres formas fundamentales: la búsqueda de formas extremas de disfrute sexual, el giro hacia la realidad de una experiencia interior (misticismo oriental) y el terrorismo político de izquierdas (Fracción del Ejército Rojo en Alemania, Brigadas Rojas en Italia, etcétera). La apuesta del terrorismo político de izquierdas era que, en una época en la que las masas están inmersas en el sueño ideológico del capitalismo, la crítica normal de la ideología ya no sirve, así que lo único que puede despertarlas es el recurso a la cruda realidad de la violencia directa, l’action directe.

Recordemos el reto de Lacan a los estudiantes que se manifestaban: “Como revolucionarios, son unos histéricos en busca de un nuevo amo. Y lo tendrán”. Y lo tuvimos, disfrazado del amo “permisivo” posmoderno cuyo dominio es aún mayor porque es menos visible. Aunque no hay duda de que esa transición fue acompañada de muchos cambios positivos -baste con mencionar las nuevas libertades y el acceso a puestos de poder para las mujeres-, no hay más remedio que insistir en la pregunta crucial: ¿tal vez fue ese paso de un “espíritu del capitalismo” a otro lo único que realmente sucedió en el 68, y todo el ebrio entusiasmo de la libertad no fue más que un modo de sustituir una forma de dominación por otra?

Muchos elementos indican que las cosas no son tan sencillas. Si observamos nuestra situación desde la perspectiva del 68, debemos recordar su verdadero legado: el 68 fue, en esencia, un rechazo al sistema liberal-capitalista, un no a todo él. Es fácil reírse de la idea del fin de la historia de Fukuyama, pero la mayoría, hoy día, es fukuyamaísta: se acepta que el capitalismo liberal-democrático es la fórmula definitiva para la mejor sociedad posible y que lo único que se puede hacer es lograr que sea más justa y tolerante. La única pregunta que cuenta hoy es: ¿respaldamos esta naturalización del capitalismo, o el capitalismo globalizado actual contiene antagonismos lo suficientemente fuertes como para impedir su reproducción indefinida?

Dichos antagonismos son (por lo menos) cuatro: la amenaza inminente de la catástrofe ecológica; lo inadecuado de la propiedad privada para la llamada “propiedad intelectual”; las implicaciones socio-éticas de los nuevos avances tecnocientíficos (sobre todo en biogenética); y las nuevas formas de apartheid, los nuevos muros y guetos. El 11 de septiembre de 2001, cayeron las Torres Gemelas; 12 años antes, el 9 de noviembre de 1989, cayó el Muro de Berlín. El 9 de noviembre anunció los “felices noventa”, el sueño del “fin de la historia” de Fukuyama, la convicción de que la democracia liberal había ganado, de que la búsqueda se había terminado, de que la llegada de una comunidad mundial estaba a la vuelta de la esquina, de que los obstáculos a ese final feliz digno de Hollywood eran meramente empíricos y contingentes (bolsas locales de resistencia cuyos líderes no habían comprendido aún que había pasado su hora). Por el contrario, el 11-S es el gran símbolo del fin de los felices noventa de Clinton, el símbolo de la era que se avecina, en la que aparecen nuevos muros en todas partes, entre Israel y Cisjordania, alrededor de la Unión Europea, en la frontera entre Estados Unidos y México.

Los tres primeros antagonismos antes citados afectan a los elementos que Michael Hardt y Toni Negri denominan “comunes”, la sustancia común de nuestro ser social, cuya privatización es un acto violento al que hay que resistirse por todos los medios, incluso violentos, si es necesario. Son los elementos comunes de la naturaleza externa, amenazados por la contaminación y la explotación (el petróleo, los bosques, el hábitat natural); los elementos comunes de la naturaleza interna (la herencia biogenética de la humanidad), y los elementos comunes de la cultura, las formas inmediatamente socializadas de capital “cognitivo”, sobre todo el lenguaje, nuestro medio de comunicación y educación, pero también las infraestructuras comunes del transporte público, la electricidad, el correo, etcétera.

Si se hubiera permitido el monopolio a Bill Gates, nos encontraríamos en la absurda situación de que un individuo concreto poseyera literalmente todo el tejido de software de nuestra red esencial de comunicación. Lo que estamos comprendiendo de manera gradual son las posibilidades destructivas, hasta la autoaniquilación de la propia humanidad, que se harán realidad si se da carta blanca a la lógica capitalista de encerrar esos elementos comunes. Nicholas Stern tiene razón al caracterizar la crisis climática como “el mayor fracaso de mercado de la historia humana”. ¿Acaso la necesidad de establecer el espacio para una acción política mundial que sea capaz de neutralizar y canalizar los mecanismos de mercado no sustituye a una perspectiva propiamente comunista? Así, la referencia a los “elementos comunes” justifica la resurrección de la idea de comunismo: nos permite ver el “encerramiento” progresivo de esos elementos comunes como proceso de proletarización de quienes, con él, quedan excluidos de su propia sustancia.

Así, en contraste con la imagen clásica de los proletarios que no tienen “nada que perder más que sus cadenas”, todos corremos el peligro de perderlo todo; la amenaza es que nos veamos reducidos a vacíos sujetos cartesianos abstractos, carentes de todo contenido sustancial, desposeídos de nuestra sustancia simbólica, con nuestra base genética manipulada, seres que vegetan en un entorno inhabitable. Esta triple amenaza a todo nuestro ser nos vuelve a todos, en cierto sentido, proletarios, y la única forma de no convertirse en ello es actuar de antemano para prevenirlo.

Lo que mejor condensa el auténtico legado del 68 es la fórmula Soyons realistes, demandons l’impossible! (“Seamos realistas, pidamos lo imposible”). La verdadera utopía es la creencia de que el sistema mundial actual puede reproducirse de forma indefinida; la única forma de ser verdaderamente realistas es prever lo que, en las coordenadas de este sistema, no tiene más remedio que parecer imposible.



[1] “El nuevo espíritu del capitalismo ... describe el funcionamiento del capitalismo contemporáneo a partir de un formidable análisis de discurso de los manuales de management con los que las empresas forman a sus jóvenes ejecutivos. Y lo que encuentran es provocador. Boltanski y Chiapello vienen a decirnos que aquellos valores y deseos que en los 60 poseían un carácter contracultural, revolucionario, vital, en los 90 se volvieron los motores ideológicos del capitalismo. Consignas que en los 60 implicaban un corte radical con el pasado, con la familia, con la historia inmediata hoy funcionan como instrumentos de cohesión social, como la ideología de la época. ¿Cuáles eran esos deseos revolucionarios de los 60? Mayor flexibilidad en la vida cotidiana; mayor autonomía personal; el elogio del cambio permanente, de la incertidumbre, de la creatividad; la crítica a las estructuras rígidas, a la burocracia, al Estado; el cuestionamiento de las instituciones cerradas y la defensa de los vínculos en red; la búsqueda del placer por el placer en sí mismo, la preponderancia del deseo como motor del consumo; la utopía de un mundo global. ¿No es acaso éste el programa del capitalismo actual?”, Damián Tabarovsky en Perfil, 10-02-2008

El filántropo músico Bono huye de Hacienda jueves, 15 de mayo de 2008



El grupo irlandés U2 y su cantante solista, Paul Hewson, artísticamente Bono, conocido también por sus acciones filantrópicas, su afición a comparecer como un ecologista conspicuo y su lucha contra el hambre en África, han decidido trasladar su negocio musical a Holanda. La razón es la inminente entrada en vigor de una nueva ley, auspiciada por el Gobierno de Dublín, que impondrá el pago de la mitad de sus ingresos a los artistas que ganen más de 500.000 euros con esta clase de trabajo. Hasta ahora, la Hacienda irlandesa disponía de una cláusula que excluía de las tasas obligatorias los derechos de autor, a la que podían acogerse los artistas, incluidos los escritores. La revista 'Forbes' ha seguido el cambio de sede fiscal del grupo y ha calculado que si el año pasado ganaron 110 millones de euros, ahora pagarán en Holanda un 5% en impuestos sobre sus derechos de autor. Menos de la mitad de lo que hubieran desembolsado en Irlanda. No deja de ser una ironía que Bono haya exigido al primer ministro irlandés, Bertie Ahern, que incremente la ayuda al desarrollo que presta Irlanda al continente africano y que después le niegue los recursos vía impuestos que harían posible tal aportación.

Fuente: El Diario Montañés y El País

The Final Cut / 2 miércoles, 14 de mayo de 2008

A propósito del peso de los productores en los cortes del cine comercial o la televisión:



David Lynch venía desarrollando una incipiente carrera independiente que había tocado su punto más alto con el largometraje Eraserhead, un film de culto que pronto atrajo la atención de buena parte del ambiente. Fue entonces que el productor Mel Brooks lo contrató para dirigir The Elephant Man, film por el que obtuvo una nominación al Oscar como mejor director.

Posteriormente, el cineasta aceptó dirigir una superproducción que adaptaba la novela de ciencia ficción Dune, del escritor Frank Herbert, para el productor italiano Dino De Laurentiis, con la condición de que la productora se comprometiera a financiar un segundo proyecto sobre el cual Lynch mantendría control creativo total. Aunque el productor esperaba que Dune fuera algo así como la nueva Guerra de las galaxias, la película resultó un gran fiasco comercial, siendo además vapuleada por la crítica. Para compensar pérdidas, el estudio elaboró una versión alargada para la televisión que desvirtuaba el montaje del director y que Lynch desautorizó inmediatamente.

¿Qué sucedió? El primer montaje (rough cut) de Dune duraba unas cuatro horas sin los efectos de post-producción, y el corte que Lynch quería se reflejó en el último guión que duraba tres horas. Sin embargo, Universal Pictures y los financistas de la película esperaban un corte estándar de 120 minutos. Para acortarlo, los productores se juntaron con Lynch y removieron numerosas escenas, filmaron otras que comprimían elementos concentrados o simplificados de la trama, y agregaron narraciones en off, incluyendo una nueva introducción, en el corte final. Muchas de las escenas más "gory" fueron eliminadas para el lanzamiento cinematográfico. [1]

Lynch más tarde diría: "Estaba haciéndola para los productores, no para mí. Es por eso que el derecho al corte final es crucial. Una persona debe ser el filtro para todo. Creo que esto es toda una lección: se supone que tenemos que aprender cosas. Pero tres años y medio para aprender aquella lección... es demasiado." [2] Y en otra entrevista concluía: "No debí haber hecho esa película, pero vi toneladas y toneladas de posibilidades para cosas que amaba, y ésa era la estructura para hacerlas. Había tanto lugar para crear un mundo. Pero recibí fuertes indicaciones de De Laurentiis sobre qué tipo de película esperaban, y supe que no tendría el corte final. Y poco a poco -y ese es el peligro, porque no sucede de a trozos, sucede en las más minúsculas depilaciones-, poco a poco cada decisión se fue haciendo con ellos y con su tipo de película en mente. Entonces estaba destinado a ser un fracaso, para mí." [3]


[1] "David Lynch" en Wikipedia
[2] Richard Corliss, "Czar of the Bizarre", revista Time, octubre 1990
[3] "Star Wars Origins: Dune" Moongadget.com

Tarea para el hogar miércoles, 7 de mayo de 2008

Me voy por el fin de semana pero les dejo una tarea para el hogar.



Relacione la siguiente publicidad con los conceptos "relativismo posmoderno" e "imperialismo cultural". Comente brevemente. Fecha límite de publicación del comentario: lunes 12 de mayo.

La libertad y el Mayo Francés martes, 6 de mayo de 2008



(...) En 1968 fue muy significativo encontrar refugio en la palabra. En realidad, no se podía hacer nada, pero se podía proclamar con palabras la revolución: de ese modo, al menos, era posible. Cuando se sostiene que se había "tomado la palabra", que los jóvenes habían "tomado la palabra como sus antepasados habían tomado la Bastilla" se escuchaba una afirmación muy iluminante. Cuando todo ha fallado se puede decir que todo se ha logrado; con tal que se salven la grandeza y una dimensión ética dilatada hasta las estrellas.

Jamás Napoleón pronunció un discurso tan exaltante sobre la victoria como después de Marengo, que fue una derrota. En 1968 no se podía "tomar" otra cosa, pero en sustancia se trataba sólo de demostrar que la toma de la palabra era la única cosa importante y verdaderamente liberadora. Recuérdese el sabio diagnóstico de Glucksman: gracias a ese acto inaudito, han desorientado completamente al adversario. El mundo burgués los esperaaba a un lado de la barricada con su ley, su moral, su estructura económica del dar y del tener y con sus policías; ellos han descuidado todas esas insidias, han vencido la revolución de la liberad, justamente, porque han cumplido una acción gratuita. No han atacado allí donde se esperaba: han hablado espontáneamente; ese flujo de palabras libres es la libertad misma a la cual los burgueses no podían oponer nada. La libertad asume dimensiones grandiosas cuando se abstrae de la pequeña, mezquina batalla por la posesión efectiva de los medios de producción y por el vuelco del Estado. Pero ¿cómo no ver el carácter puramente ilusorio de la operación? No es otra cosa que el canto de la libertad de los esclavos negros. Ciertamente la palabra es propia del hombre pero él habla, habla y habla cuando no puede hacer nada.

No por casualidad, justamente, en nuestro mundo occidental, rígido y tecnológico, prospera una filosofía del lenguaje y del discurso. La insistencia del estudio del lenguaje es la expresión involuntaria de una sociedad que no tiene otra libertad salvo la de hablar. (...)


Jacques Ellul, "Las estructuras de la libertad"

Blogs o el espectáculo del yo domingo, 4 de mayo de 2008

Esta época espera que cada hombre y cada mujer, cada niño y cada anciano, sean ricos o pobres, se transformen en "emisores". ¿De qué? Carece de relevancia, puesto que la experiencia del mundo se ha vuelto definitivamente fugaz.

por Christian Ferrer



Los hombres que daban forma a una generación literaria podía ser encontrados, en otros tiempos, sentados en cafés estratégicos y sacando filo o espoleta a un manifiesto más o menos tremebundo, cuanto menos quejoso e invariablemente urgente.

Si algún destino existía para ellos, se resumía en fama u olvido. Las revistas culturales solían ser portavoces, o altavoces, de las intenciones grupales, es decir engranajes esenciales de su cadena de distribución. Hoy, además, hay blogs en Internet, cuyos precursores fueron las secciones concedidas por los diarios a las letras y las bellas artes, "espacios" luego confirmados por la televisión.

El blog "de ideas" ya es una institución de la cultura y los debates actuales en torno a su consistencia ontológica y técnica suponen una trifulca altisonante acerca de sus incumbencias, no menos que por la porción de prestigio e influencia que otros medios ya consagrados o habituales necesariamente han de ceder. No obstante, se sabe que de tales grupos literarios o intelectuales la posteridad picotea, a lo sumo, algún autor, algún título, si es que lo hace.

La causa de la preferencia por ciertos "soportes" de ideas, sea en papel o en pantalla, difícilmente será encontrada en el contenido, siempre perecedero, sino en la potencia articuladora y amplificadora de su forma técnica, que es mayor, incluso inmensa, a las posibilitadas por una revista o un libro.

A juzgar por las "visitas", los lectores se multiplican como peces, en el supuesto de que los números computados por el "contador" del sitio informático signifiquen algo. En todo caso, los números altos de tirada de edición siempre han significado éxito, y no valor.

De Internet se dice que es una "revolución", palabra que ha demostrado ser un concepto productivo, además de coartada y consigna. En su momento, también la invención del automóvil modificó "el soporte" y la celeridad de la circulación de la carne humana sin cambiar por ello el lugar de destino ni el motivo de la cita: fábricas, oficinas, ventanillas para trámites, complejos turísticos. Lo importante era la circulación en sí misma, y la novedad. Por debajo, sosteniéndolas, una enorme trama de intereses económicos y políticos.

En fin, que no faltó el exaltado que calificó al zapping de manivela libertaria de la audiencia. Ahora, al igual que cien años atrás, se cree que el desinterés o el escepticismo por los símbolos del "progreso" es una actitud poco menos que bárbara, parecida a la de esa gente que afea el paisaje urbano por no respetar los dictados de la moda. Es inevitable que cada época se ilusione con sus juguetes nuevos.

Nada a objetar: los sitios informáticos de ideas son tan útiles y significativos como lo eran las revistas y las bibliotecas. Pero suponerlos un trastrocamiento revolucionario en el orden de la cultura es el tipo de exageración enfática que suele acompañar a los discursos de sobremesa. Lo cierto es que el contenido raramente confirma otra cosa que no sea la apoteosis y el espectáculo del "yo", esa antigua muletilla de la vanidad y el narcisismo. Internet podrá parecerse a una galería de espejos deformantes, pero la retórica circulante se remite a un pronombre personal.

Ya es bastante difícil escribir dos o tres buenos ensayos o ficciones al año. La sola idea de publicarlos tres veces al día da vértigo, salvo que la opinión, por sí misma, haya devenido en género literario hegemónico, no menos que el carneo, el vómito y la maledicencia, juicios soeces que abundan en ese módico circo romano aunque sin el gracejo que el ingenio popular suele dejar en las paredes de los mingitorios públicos.

Esta época espera que cada hombre y cada mujer, cada niño y cada anciano, sean ricos o pobres, se transformen en "emisores". ¿De qué? Eso carece de relevancia, puesto que la experiencia inmediata del mundo se ha vuelto tan fugaz como una primera plana de periódico. Y por cierto, que los matutinos debatan la naturaleza de estos sitios informáticos es algo muy natural, puesto que nada hay más parecido a un diario que un blog con pretensiones culturales. Ambos han de ser llenados todos los días.

El blog, al igual que antes la revista de cenáculo, es menos una herramienta generacional que una tradición moderna: hay que hacer algo de ruido allí abajo para que los de arriba hagan lugar a las nuevas generaciones, si es que éstas mismas no son otra cosa que un abuso académico de fechas de nacimiento concordantes. El barullo ha de ser lo más sonoro posible, pues hay gente aún más joven en las gateras exigiendo inclusión social. Quizás por eso la edad de los pregones más entusiasmados por la novedad técnica suele estar más cercana al nicho del cementerio que a la sala de partos del hospital.

Separados al nacer sábado, 3 de mayo de 2008


Sergio Lapegüe, me cae mal / Mex Urtizberea, me cae bien

Sobre velocidades y fragilidades posmodernas jueves, 1 de mayo de 2008



«La futura desaparición de los cables es mucho más que un avance tecnológico, es todo un símbolo: ya nada estará atado a nada. No se necesitará afincarse en ningún lado para poder estar donde todos están, es decir, en el espacio virtual.»

Guillermo Oliveto, presidente de la Asociación Argentina de Marketing


«La tecnología... ha logrado acortar distancias y eliminar fronteras. La velocidad con que viaja la información, actualmente, es uno de sus logros más impresionantes y esto originará una mejor condición de convivencia entre todas las naciones y pueblos»

Alberto Paiva, Gerente General de Lenovo Venezuela


***

«Hay otra regulación del caminar, que proviene del tipo de suelo que se pisa. Las capas delgadas de hielo, los caminos muy húmedos, requieren velocidad para mantenerse en la superficie. Quien se mueve por temor al hundimiento se refugia en la velocidad.»

Daniel H. Cabrera, profesor y ensayista

Curso literario miércoles, 30 de abril de 2008



Aprovecho el espacio para recomendar ampliamente el curso literario "Relatos de viajes". Comienza este 14 de mayo y hay cupos limitados. ¡Llame ya!

Un espejo de lagente martes, 29 de abril de 2008

por Pablo Alabarces
Crítica, 28-04-2008



Uno de los problemas enormes del concepto de “representación” es que nos dispara, simultáneamente, para varios lados. Especialmente, para dos; y los dos son a su vez tan complicados y tan actuales, de discusión tan urgente, que puede ser una buena idea pensarlos un poco.

El primer lado es el político: en un sistema democrático, la representación es la clave que organiza toda la comunidad, e implica problemas tales como decidir cuándo, qué y quién es representativo. Este aspecto es el que prefiero dejar a los politólogos, que saben mucho más del asunto. Apenas permítanme un apunte mediático: esa representatividad se discute también en los medios de comunicación, porque aunque la clave es la elección (el político repite, obsesivamente, “a mí me eligió la gente”, sin olvidar aquellos anacrónicos que prefieren decir “me eligió el pueblo de mi provincia” o los más modernos y paquetes que sostienen que los eligieron “los vecinos”), la telepolítica contemporánea exige que esa delegación (“el pueblo delibera y gobierna por medio de sus representantes”) se reconfirme día a día: el humor ciudadano es cambiante, las traiciones políticas están a la orden del día (desde el Punto Final para acá, veinte años nos contemplan), las representatividades se evaporan, y los medios son el escenario mediocre de ese debate. Es atrapante, por decir algo, escuchar simultáneamente a un sesudo periodista de cable afirmando “lagente dice que…”, al mismo tiempo que el político gruñe un “lagente por la calle me pide que…”, como si ambos bajaran alguna vez del auto. Más aún: como si “lagente” existiera, y no fuera más que un invento cómodo para no decir nada. Si lo que se representa, política o mediáticamente, es la voz de lagente, estamos sonados: lo lamento, pero tal cosa no existe. Como mucho, hay gentes: las hay altas y gordas, las hay flacas y negras, las hay cordobesas y jóvenes, las hay mujeres y burguesas, las hay campesinas y quechuahablantes. Y si todos y todas opinaran y desearan lo mismo, como hace lagente de la que hablan los políticos y los medios, lo nuestro no sería una sociedad, sino un cementerio.

Y esto nos lleva a nuestra segunda posibilidad: “representar” es también poner en escena, narrar, poner algo en lugar de otra cosa. Lo que hace todo lenguaje, digamos: la palabra “perro” no muerde, como recuerdan los profesores de lengua. Al hablar, al poner cosas en palabras o en imágenes, estamos condenados a representar. En general, los seres humanos y humanas normales la llevamos con bastante dignidad: sabemos que elegimos, que exageramos, que mentimos, que deformamos. Los medios de comunicación, en cambio, sostienen que no es así; afirman que ellos son seres excepcionales condenados a “reflejar la realidad”, con lo que terminan afirmando dos cosas al mismo tiempo: que hay una sola realidad y que los medios son gigantescos espejos. Aclaremos: no vamos a caer en un relativismo exasperado que sostenga que hay tantas realidades como sujetos y sujetas. No, no es así: pero sí tenemos que aceptar alguna vez que las percepciones de los seres vivos, condicionadas por montones de factores, pueden ser distintas.

Lo de los espejos, en cambio, es a esta altura intolerable. Cada vez que un periodista o una cámara empresarial afirman orondos que ellos y ellas reflejan la realidad, escandalizan por su ignorancia, la que no resistiría un examen parcial en cualquier facultad de humanidades o sociales. Ni siquiera pueden ver (en realidad, no lo quieren ver o no lo pueden reconocer) que los espejos deforman e invierten: que las derechas, por ejemplo, se transforman en izquierdas. La cobertura del conflicto campestre lo demostró palmariamente: pero no necesariamente por los “intereses de los medios”, sino por las propias cosmovisiones de sus cronistas y movileros; donde ellos y ellas ven clases medias, los iguales, la gentecomouno, se trata de “gentes”. Cuando las pieles se ennegrecen, yo no soy racista, le digo más, tengo un amigo negro, pero no es piquetero, como todos estos. Y entonces el famoso espejo de la realidad se transforma groseramente en la puesta en escena de los miedos y los etnocentrismos de clase de sus periodistas.

Todo esto es tan innegable como inmodificable: porque está en las leyes de la lengua (“no se puede no representar, no se puede ser objetivo, el lenguaje es arbitrario”), en las leyes del periodismo (“serán tan objetivo como tus limitaciones culturales, los intereses de tu medio y los caprichos de tu jefe de redacción así lo permitan”) y en las de la política (“si hubiera dicho la verdad, este montón de idiotas no me hubiera votado”). Lo que enternece es ver los esfuerzos que se hacen para disimularlo. Generalmente, con tan poca fortuna.

Speedificate lunes, 28 de abril de 2008

BiLLiE dice:
hoy a la mañana no daba mas, pero realmente
y fui al kiosco de corrientes y angel gallardo y me pedi un speed, lamentable

Julian dice:
yo de eso no tomo más, entre que sale re caro y es nocivo para salud.

BiLLiE dice:
a cuatro pesos la "dosis", puf, mejor que me empiece a pellizcar

Julian dice:
si, es mucho más barato una dosis de paco.

BiLLiE dice:
si, o un pete en un boliche
"ahora dicen que..."

Julian dice:
es una linda epoca para ser joven.

Noticias de ayer, extra extra viernes, 25 de abril de 2008



Interminables cadenas de video
la presión sujetan
Buenas noticias, sabrosas telefotos
A tragar sin culpa!


Noticias de ayer, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota



La propia esencia de una publicación no periódica permite no estar corriendo detrás de la noticia: es su principal ventaja. Es por eso que pensaba en sacar provecho de la situación y no andar escribiendo ideas sueltas al día siguiente de la renuncia de un ministro. Sin embargo, pudieron más las ganas de sacar algunas cosas en claro. Y entonces, las aproximaciones:

La renuncia de Lousteau muestra cómo, durante la gestión K, la partida de un ministro de economía en Argentina ha dejado de ser un hecho traumático. Hasta la asunción de Kirchner cada reuncia era un sacudón institucional y político de dimensiones (pensemos sino en las renuncias de Machinea, López Murphy, Cavallo o Remes Lenicov), y a partir de ese momento han pasado Lavagna, Miceli, Peirano, Lousteau sin que se advirtieran grandes cambios.

Lo cual me lleva al segundo dato duro de todo esto, y es que el gobierno de Kirchner concentra las decisiones económicas muy atadas al Poder Ejecutivo. Dice Claudio Lozano: "El nombramiento no entraña ninguna modificación en las políticas económicas. La designación muestra que la economía sigue en manos de Kirchner, De Vido y Moreno". Lo cual en principio no me parece tan grave per se como algunos tecnócratas se encargan de señalar. El tema es, claro, cuál es ese grupo y qué tipo de decisiones económicas está llevando a cabo.

Entre otras cosas, Lousteau había propuesto "aumentar las tarifas de gas y luz para los consumos residenciales altos en un porcentaje significativo, porque se cree que hoy están a nivel de subsidio", mientras que mantendría sin cambios esas tarifas para los sectores populares. En el tema Indec, escribió que "la única manera" de resolverlo "es terminar con la intervención, poner a su cargo un equipo idóneo y convocar un grupo de expertos que sean usuarios de las estadísticas que den su aval al trabajo que se haga". Estas y unas pocas más son las únicas medidas en las que el gobierno y Lousteau y se encuentran en veredas enfrentadas.

El problema que el gobierno vio en Lousteau fue su falta de "actitud" (o de personalidad, o de ánimo de confrontación primaria) que mostró el ministro frente al conflicto económico en general y el lock-out del campo en particular. Pero el factor capital de la renuncia -y sobre esto ya se sospechaba desde un principio- fue la propia impotencia del joven economista, ya que su función como ministro se había ido reduciendo cada vez más: hace unas semanas le habían "quitado" unas partidas millonarias que terminaron asignadas en Guillermo Moreno, el secretario de comercio interior. Moreno tiene la principal relación con los empresarios, supervisa la intervención del Indec y se encarga del control de los precios. Los Kirchner no necesitan un ministro de economía. O mejor dicho: necesitan uno que oficie de tal, pero que a la hora de los bifes sea un no-ministro.

***

Sin embargo, todo esto son apenas fotogramas en el plan de una película más extensa. La pregunta más grande, la que puede extraer conclusiones históricas más importantes es: ¿De dónde proviene esta creciente crisis, quizás la primera de importancia en la era K? Pensar que es un efecto del conflicto del campo es ver el árbol y no el bosque. Y he aquí la tercera y más importante aproximación a la noticia: el gobierno de Cristina se ve obligado a enfrentar problemas mucho mayores, lo cual implica un nivel de desgaste al que Néstor Kirchner jamás se vio sometido.

A ver si me explico mejor: Duhalde había agarrado el país en un momento crítico en términos económicos, políticos e institucionales. Lo que Duhalde "cerró", con relativo éxito, fue el proceso abierto por los movimientos de protesta que convergieron en 2001, a través de una combinación casi improvisada de planes sociales, represión y sobre todo el haberse exhibido como la única herramienta de salvación para varios sectores -políticos y empresarios- frente a la supuesta "anarquía" reinante.

Hubo claros ganadores durante su mandato: el sector agrario, las privatizadas que renegociaron sus contratos y lo poco que quedaba de la "industria" nacional. Pero incluso los sectores de poder que no se beneficiaron directamente de sus políticas tuvieron que reconocerle al duhaldismo-lavagnismo su capacidad de encauzamiento del conflicto social y, aunque a regañadientes, acompañaron el proceso. El mejor ejemplo fueron las elecciones de 2003: derrotadas las primeras opciones de la City -Menem y López Murphy- se plegaron a Kirchner que era -recordemos- el delfín de Duhalde y prometía, al menos, una continuidad del proceso garantizada en la figura de Lavagna -que se quedó en el puesto.

Kirchner juntó tanto capital político a partir de ese famoso veintidós por ciento, que incluso los sectores más reaccionarios del capital y de la clase política aceptaron ciertas actitudes de K como su revitalización del concepto de "derechos humanos" y cierta retórica nacional popular -siempre y cuando, claro, se garantizara el "capitalismo nacional" como prometió en su discurso inaugural (e internacional, también, aunque no lo dijo).

Como parte de este pacto entre grandes, Kirchner pudo mantener congeladas las tarifas de varios servicios e incluso hacer un tibio intento de control de precios -todo garantizado por el incremento del consumo que garantizaba a su vez un aumento de la recaudación: de allí salió la plata para los subsidios que hoy reciben algunas de las privatizadas más amigas del gobierno (caso Metrovías).

Ahora bien: después de cuatro años de gobierno, y con una derecha absolutamente fragmentada, K resulta reelegido -esta vez, en la figura de su esposa, como para darle mayor frescura al nuevo mandato. El bobo eslogan de campaña decía "el cambio recién empieza" y es a partir de esa línea que todos los sectores de poder se agarraron. ¿Fueron ilusos? No: pero venían a reclamar con más énfasis, y ahora sí, la porción de torta que creían que les correspondía. Recuerden que ni bien asumió se autorizaron aumentos en taxis, colegios privados y prepagadas. En enero subió el transporte público del conurbano y en marzo empezó a agitar "el campo" con tal fuerza que incluso sectores históricamente progresistas terminaron en la misma vereda que la Sociedad Rural.

En resumen: Néstor tuvo el apoyo casi incondicional de la clase política y empresaria siempre que pudo demostrar que el conflicto social existía y sólo él podía neutralizarlo -digo, piensen: estamos en un plano clásicamente peronista. Cristina asumió en un momento en el cual los sectores de poder ya no creen en el cuco del conflicto y piensan (pero evitan decir en voz muy alta) que llegó la hora de "sincerar" tarifas y precios.

La mandataria intentó -sin éxito- advertir que iba a gobernar para todos -en otro movimiento clásicamente peronista- pero esto está condenado al fracaso: los conflictos entre facciones no tardaron en surgir y comenzó a castigar a los sectores más vulnerables -que ya vienen jodidos porque sus salarios (si es que tienen) siempre corren detrás de la inflación. El índice de pobreza -que el Indec intervenido dejó de publicar- volvió a subir al 30% o sea que -incluso para los moderados estándares del instituto- tres de cada diez argentinos no llegan a cubrir todas sus necesidades.

El Observatorio de Medios no existe

El Observatorio de Medios no existe
por Guillermo Mastrini *



Durante las últimas semanas asistimos a un intenso debate sobre el rol de los medios de comunicación en la sociedad y su vínculo con el poder político. Tal vez ésta sea otra de las consecuencias del conflicto derivado del aumento de las retenciones. Durante las manifestaciones que tuvieron lugar en Plaza de Mayo diversos periodistas describieron sin alarmarse el enfrentamiento entre “gente normal” y “piqueteros”. Estas afirmaciones, aun cuando no sean realizadas con intención, son claramente discriminatorias. Lamentablemente son más frecuentes en los medios de lo que es deseable. Un canal de noticias informó sobre un accidente en el que murieron “tres personas y un boliviano”. Desde hace tres años existe un Observatorio de la Discriminación en los Medios destinado a estudiar los casos donde pueden afectarse derechos elementales de las personas, como verse discriminadas por su raza o su ideología. Dicho Observatorio no tiene ninguna capacidad para censurar ni para multar a medios. Sólo emite declaraciones indicando en qué situaciones se han cometido actos discriminatorios. De hecho, cabría decir que tiene la potestad de hacerlo porque hasta ahora sus escasas declaraciones no han merecido ni objeciones ni difusión. El Observatorio no tiene mayor capacidad para hacer trascender sus declaraciones a la opinión pública y para tal función dependerá del lugar que los medios de comunicación quieran asignarle. Decir que se trata de un Observatorio de Medios no sólo constituye un grave error, sino que contribuye a la desinformación ciudadana.

El martes 1º de abril la Facultad de Ciencias Sociales reclamó, en una declaración de su Consejo Directivo, que el Observatorio tuviera más actividad. El gobierno nacional, con picardía política, citó el viernes 4 a los directivos de la Facultad y decidió poner en acción el Observatorio que, aunque sea reiterativo, fue creado hace tres años sin merecer mayores objeciones. A partir de la reunión entre la Presidente y las autoridades de la Facultad de Ciencias Sociales se desató una campaña destinada a desacreditar el Observatorio y, casi de paso, cualquier política gubernamental en relación con los medios de comunicación con el argumento de la defensa de la irrestricta libertad de expresión y su derivada, la libertad de prensa. Los grandes grupos de comunicación y las entidades representativas de los propietarios de medios hábilmente unieron el relanzamiento del Observatorio con la muy desafortunada mención de la Presidenta a un dibujo de Hermenegildo Sábat, para anunciar con bombos y platillos “una iniciativa del kirchnerismo para controlar la prensa”. Es llamativo que nadie mencionara que entre los fundamentos normativos del Observatorio de la Discriminación está la Declaración de Chapultepec elaborada, entre otros, por la Sociedad Interamericana de Prensa. No creo que los editores de periódicos acusen a la SIP de procurar restringir la libertad de expresión.

En este punto parece importante analizar algunas cuestiones. La política comunicacional del kirchnerismo en sus dos etapas de gobierno presenta dos caras bien diferenciadas. Por un lado la disputa de la agenda con los medios, por el otro las medidas vinculadas con la regulación de los medios de comunicación. En relación con la primera, el Gobierno adoptó desde 2003 un estilo que no reconoce antecedentes en el país, en el que el/la jefe de gobierno aprovecha su condición para disputar con la prensa la construcción de una agenda de temas. Varias veces desde la Casa de Gobierno se criticó ciertos contenidos mediáticos. Esto no es atacar la libertad de prensa. Porque, salvo que alguien demuestre lo contrario, la prensa ha seguido denunciando casos de corrupción en el gobierno, y criticando varios aspectos de las políticas gubernamentales sin sufrir ningún tipo de censura.

Me interesa destacar el otro aspecto, aquel del que los grandes medios no hablan. Las principales regulaciones del kirchnerismo en relación con los medios de comunicación fueron absolutamente favorables a las corporaciones mediáticas. De forma inaudita se les regaló 10 años de licencias, así como se impidió a las cooperativas de servicio público brindar servicios de cable. Durante el kirchnerismo se conformó, con su aprobación, un cuasi monopolio del cable. Sin embargo, esto no preocupa a las entidades periodísticas, ni es visto siquiera como riesgoso para la libertad de expresión. Sí lo fue para la Facultad de Ciencias Sociales que emitió una condena a las políticas gubernamentales. Por supuesto, ningún pícaro le dio mayor repercusión mediática.

La parte por el todo. No toda mención a la prensa es un ataque a su libertad. Tampoco puede argumentarse que sólo el gobierno amenaza las capacidades expresivas de empresas y periodistas. El verdadero principio a defender es la libertad de expresión, la de todos los ciudadanos, y no exclusivamente la de aquellos privilegiados que acceden a los escasos recursos comunicacionales masivos.

Hasta aquí un relato de los hechos. Por supuesto, tan subjetivo éste como el que cotidianamente realizan los medios.

* Licenciado en Comunicación. Docente e investigador, Facultad de Ciencias Sociales, UBA

¡Adivine el pensador argentino! jueves, 24 de abril de 2008

1.
Una china devenida
en liberal republicana;
tiene columna en la "Viva"
una vez a la semana

2.
El pensador oficial
del kirchnerismo marxista
casi un incondicional
del Partido Justicialista

3.
Un filósofo cool
que produce desperdicios
da su apoyo a los pools
y es del riñón de Mauricio

Adivinen en los comentarios.

El recuerdo del Mayo Francés, en Buenos Aires martes, 22 de abril de 2008

Comunicado de prensa de la Embajada de Francia en Argentina:

A cuarenta años de los eventos de mayo de 1968 en Francia y en el resto del mundo, el Centro Franco Argentino de Altos Estudios de la Universidad de Buenos Aires, la Embajada de Francia en la Argentina, la Alianza Francesa, la Sala Lugones y el Centro Cultural Rojas organizan 7 conferencias y debates, una muestra de afiches y un ciclo de cine desde el 24 de abril hasta fines de mayo de 2008 en varias sedes de la Ciudad de Buenos Aires.

Con el objetivo de analizar los eventos de Mayo de 1968 “como acontecimiento del mundo”, las actividades reunirán invitados franceses y latino-americanos para pensar su actualidad y sus memorias, las raíces filosóficas y políticas, mucho más allá de Francia, en las calles de Praga, en los campamentos guerrilleros y en las prisiones de las dictaduras militares de América del Sur.

En la Sala Lugones tendrá lugar el ciclo de cine La imaginación al poder: Mayo del ’68 / 40 años después que estará integrada por 23 films documentales y de ficción de Guy Debord, Helke Sander, Chris Marker, Harun Farocki, Hervé Le Roux, Alexander Kluge, Jean-Luc Godard, Helga Reidemeister, Philippe Garrel y el Grupo Medvekine, entre otros - la mayoría inéditos en Argentina-.



Algunas actividades destacadas:

Lunes 28 de abril, 18 hs.
Mesa redonda: “El año 1968 y el juicio de la Historia”
Sala Domingo F. Sarmiento, Feria del Libro, La Rural

Participantes: Danielle Tartakowsky (Universidad Paris VIII), Philippe Artières (CNRS), Federico Schuster (UBA), Sonia Combes (BDIC), Horacio Tarcus (CEDINCI), Hugo Quiroga (UNR), Barbara Cassin (CNRS, Universidad Paris IV).


Sábado 3 de mayo, 19.30 hs.
Aullidos a favor de Sade (1952)
Sobre el pasaje de algunas personas a través de una unidad de tiempo bastante corta (1959)
y Crítica de la separación (1961)
de Guy Debord
Sala Leopoldo Lugones, Teatro General San Martín


Domingo 4 de mayo, 19.30 hs.
La Sociedad del Espectáculo (1973)
y Refutación de todos los juicios, tanto elogiosos como hostiles, que fueron inducidos por el film 'La Sociedad del Espectáculo' (1975)
de Guy Debord
Sala Leopoldo Lugones, Teatro General San Martín


Jueves 8 de mayo, 17.30 hs.
Mesa redonda: “Los desplazamientos de la filosofía francesa"
Sala Javier Villafañe, Feria del Libro, La Rural

Participantes: Horacio González (Biblioteca Nacional), Monica Cragnolini (UBA), Patrice Vermeren (Universidad Paris VIII), Raúl Cerdeiras (Revista Acontecimiento) Manuel Mauer (UBA), Axel Cherniavsky (UBA, Universidad Paris I), Eduardo Rinesi (UNGS)


Sábado 10 de mayo, 17 hs.
El fondo del aire es rojo (1977-1998)
de Chris Marker
Sala Leopoldo Lugones, Teatro General San Martín


Descargar el programa de actividades

BAFICI 2008: My Winnipeg viernes, 18 de abril de 2008



My Winnipeg
de Guy Maddin
Canadá, 2007
80'


My Winnipeg es una especie de documental onírico que intenta retratar una ciudad excéntrica y querible. Lleno de hipérboles maníacas y humor negro, es una de las películas que más disfruté en este festival.

Como un adiós a su familia y a su ciudad, el film narra la despedida de la ciudad del propio Maddin (interpretado por otro actor), en un estado de letargo y arriba de un tren, con una somnoliencia marcada por ritmos de poesía. Pero My Winnipeg pronto agarra ritmo y arma un exquisito recorrido por una ciudad delirante en un vistoso blanco y negro.

¿Les gustan las etiquetas? Acá tienen una, para irse aproximando: Maddin es el Lynch canadiense. Y me cae bien.


8 billies

BAFICI 2008: En la ciudad de Sylvia jueves, 17 de abril de 2008



En la ciudad de Sylvia
de José Luis Guerín
España, 2007
84'


[Este film reemplazó a Import/Export en la función de ayer a la noche en el Cine Cosmos -la programada originalmente nunca llegó-, así que nos tuvimos que conformar con la película suplente].

Me fascinan las ciudades. Soy un ser urbano por definición -o por costumbre, quién sabe. Amo las callecitas, los pasajes, la mezcla de sonidos, el espacio público, el ritmo, los sonidos, el conflicto.
Antes de que entregara mi alma al ritmo monótono y acelerado de la vida industrial, me encantaba sentarme en alguna plaza y ver las personas pasar. Me hipnotizaba verlos entrar y salir de mi encuadre, de propia mi película en vivo. Si hoy me preguntan -desde el actual lugar de frenesí y cafeina- qué carajo me atrae de las ciudades, me costaría explicarlo. Porque se conjuga una paradoja que es: cómo los distintos cotidianos anónimos -posiblemente aburridos para cada uno de los actores- a mí me parecen fascinantes.

Quizás haya algo de eso en esta película. Un protagonista joven, cuya historia previa no se nos presenta, sale de su piecita de hotel en Estrasburgo y se sienta en un café. Y observa. Y dibuja. Y observa de nuevo. Hay algo en esa mirada -que es, por momentos, nuestra mirada como espectadores-: Algo fresco, abierto, envolvente. Todo En la ciudad de Sylvia son climas. Atmósferas. Ambientes. Y mujeres, claro. La actriz, Pilar López de Ayala, vale por sí sola el precio de la entrada: una muchacha que derrocha serenidad, sencillez, belleza y elegancia.

El argumento no avanza mucho más. El muchacho en cuestión busca -sin éxito- a una mujer a la que amó hace seis años. Hay pocos diálogos y una tensión silenciosa. (Me hizo acordar a La Coleccionista, única peli de Eric Rohmer que vi hasta el momento).

Me cuesta encontrar qué no me gustó en la historia. Ensayo alternativas. Quizás tanto minimalismo se vaya a veces un poco de mambo. Quiero decir: me da la impresión de que al film le sobre el último tercio, ¿puede ser?. Por otra parte, la historia es tan mínima que incluso sus mayores logros son, justamente, triunfos pequeños.

Aunque no puedo dejar de pensar en lo bueno que es que exista una celebración así de lo urbano-femenino.


6 billies

Medios de Comunicación: preparando el terreno para el debate martes, 15 de abril de 2008

Una de las principales cosas que dejó lock-out de las entidades del campo fue un grosero tratamiento mediático, lo cual resultó en una acertada resolución emitida por la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA que -vaya "sorpresa"- no fue recogido por los medios masivos -solo Página/12 hizo eco del documento.

Por supuesto que esta la "no-ticia" se convirtió repentinamente en Noticia para todos cuando Cristina Kirchner se reunió con el decano de la facultad, Federico Schuster, para comentar la resolución y anunciar la incorporación de las carreras nacionales de Comunicación a un Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión.

Antes que surgiera la idea de incorporar a las universidades, este espacio estaba conformado por el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER), el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) y el Consejo Nacional de la Mujer (CNM). Éste había sido formado en noviembre de 2006 con el aval de Naciones Unidas en el marco de un plan de coordinación internacional con el gobierno que comenzó en 2002.

***

Primera cuestión: Los medios rápidamente bautizaron al Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión como "Observatorio de Medios", que es lo mismo que tomar una noticia relacionada con la Secretaría de Prevención para la Drogadicción y referirse a ella como "La Secretaría de Drogas". Es decir, no solo una simplificación sino una inversión en el sentido. Una mentira, bah.

Segunda cuestión: Como ya mencionamos, el organismo en cuestión tiene ya un año y medio de vida. Sin embargo, los principales medios corrieron a anunciar la "creación" del organismo, demostrando, si no malicia, una absoluta falta de investigación acerca de lo que comunican. Segunda mentira, entonces: anunciar como noticia la creación de algo que ya estaba "creado" hace rato.

Tercera cuestión: Dice el investigador del Conicet Martín Becerra: "En este esquema dual, en el que toda intervención connota funcionalidad a uno de los intereses en pugna, una declaración de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA fue velozmente caracterizada de oficialista". Y sino lean, entre otras, la nota de Ricardo Roa de Clarín diciéndoles, justamente, "académicos oficialistas" a los profesores y directivos de la Facultad. Si se hubiesen tomado el trabajo de levantar alguna de las tantas declaraciones que emite la Facultad de Sociales, hubiesen encontrado entre las últimas resoluciones aquella que reclama por el "avance en la recuperación del INDEC como un organismo de funcionamiento transparente y libre de manipulaciones políticas." ¿Oficialistas, dijeron?

Cuarta cuestión: Las tareas de este observatorio son, según el INADI, el "seguimiento y análisis sobre el formato y los contenidos de las emisiones de radio y televisión estatales, privados y comunitarios que incluyan cualquier discriminación, prejuicio, burla, agresión, y/o estigmatización a distintos grupos o sectores de la población que por sus características puedan ser víctimas de discriminación". Y acto seguido agrega: "Cabe destacar que de ningún modo se imponen sanciones, multas ni recursos judiciales sino que se sugieren recomendaciones que se ponen a consideración de las/os productoras/es que construyen el mensaje."

¿Quieren saber qué hizo de este organismo super censor en un año y medio de salvaje autoritarismo? "Desde el inicio de mi gestión", explica la presidenta del instituto, "el INADI ha recibido 21 denuncias de discriminación en los medios de comunicación". O sea, esta herramienta estalinista de censura ya hizo... veinte declaraciones. ¿Quieren ejemplos?

- Recibieron una queja por el pornográfico mensaje que pululaba en la superficie textual de la publicidad de Movistar ("Gerardo"). Este tribunal inquisidor jacobino concluyó, simplemente, que "el aviso televisivo no presenta ningún tipo de evidencia que pudiera constituir un mensaje discriminatorio, puesto que la caracterización realizada por el spot no llegaría a conformar un estereotipo que pudiera reflejar a un sector social determinado e identificable cuyos derechos, o el acceso a los mismos, se vieran vulnerados a raíz de lo propuesto por el comercial".

- Antes habían tratado otra denuncia a propósito de los dichos de Lucho Avilés en su programa "Convicciones": "Hay dos formas de arreglar [el 'problema' de los cartoneros]: con educación, la más correcta. Hay otra también, es la de poner granadas en las bolsas de basura y los tipos abren y les explota: andá a cagar, les voló la cabeza." En tal caso, los sádicos jueces de este sistema de vigilancia omniprescente resolvieron: "que las expresiones del periodista resultarían discriminatorias con relación al mencionado grupo y que el tono sensacionalista y el tratamiento agresivo respecto a este sector de la sociedad naturaliza e instala en el sentido común una visión hostigadora para con las personas en situación de calle."

¡Oh, peligra la libertad de expresión! ¿A esto le tienen tanto pavor? Digo, ya que lo llaman "comisariato oficial", "tribunal parcial que no acepta apelaciones" e -incluso- "una especie de policía periodística"... Hasta ahora, el papel de este Observatorio se ocupó o bien de nimiedades o bien de señalar actitudes racistas o clasistas que, efectivamente, merecen ser denunciadas y expuestas. ¿Dónde vieron la mordaza a la "prensa libre"?

***

Hay muchas cosas que quedan por saber con respecto a este organismo de seguimiento: entre otras, cuál es su grado de autonomía con respecto al Estado y cuáles serán los aportes de la sociedad civil en esta tarea.

Por lo pronto, la reacción mediática parece desmedida y solo puede explicarse a partir del lugar en el que han querido colocarse los medios masivos de comunicación en Argentina: el de la "objetividad" y del "periodismo independiente". Como sostiene Viviana Mariño, atrasan treinta años de teoría periodística: mientras todas las escuelas de periodismo del planeta plantean la construcción de la realidad por parte de los medios masivos, empresas como La Nación o el Grupo Clarín insisten con presentarse como un espejo de lo real. ¿Por qué lo hacen? Porque ese lugar los vuelve más invulnerables a la crítica. Cuando uno se posiciona como la Verdad, prohíbe tácitamente cualquier cuestionamiento. Si uno, en cambio, se acepta como un discurso entre otros, la crítica se vuelve posible.

***

Dos cuestiones de fondo
- Los medios masivos cambiaron el eje del debate, ya que fueron acusados de de algo y respondieron con otra cosa. Más allá del nuevo tema que han instalado (si el ya existente observatorio es una suerte de vigilancia oficial o no), jamás respondieron a lo que se señaló en primer lugar, a saber: que "durante el tratamiento periodístico de los hechos vinculados al lock out de la actividad agrícola-ganadera, han existido expresiones de periodistas –no corregidas ni enmendadas por colegas del propio medio o sus superiores– que lejos de importar afirmaciones de hechos o apreciaciones opinables, llenan de vergüenza e indignación por sus contenidos clasistas y racistas, y por la supina ignorancia que revelan".

- Schuster le planteó a Cristina Kirchner su preocupación por la permanencia de la Ley de Radiodifusión promulgada durante la última dictadura. Desde entonces, su única modificación fue para peor: en 1989 la Ley de Emergencia Económica permitió, entre otras cosas, la conformación de multimedios. Allí comenzó el grosero proceso de concentración, sostenido por Néstor Kirchner durante su mandato (les renovó por diez años las licencias a los grandes medios porque éstos aducían que no habían podido superar aún la crisis de 2001-02 y necesitaban más tiempo para refinanciar sus deudas). A octubre de 2007 el -grosero- mapa de medios era este.

Ahora, el Comfer estrena nuevo interventor -Gabriel Mariotto- que llega con el expreso mandato de elaborar un proyecto que sustituya la actual ley de radiodifusión. ¿Prosperará?

BAFICI 2008: Lou Reed's Berlin lunes, 14 de abril de 2008



Lou Reed's Berlin
de Julian Schnabel
EEUU / Reino Unido, 2007
85'


Lou Reed venía de pegarla con el tremendo álbum glam Transformer y, siempre impredecible, su próximo disco fue una oscura ópera rock titulada Berlin. La crítica lo destrozó y la respuesta comercial fue pobre: jamás pudo presentarlo en vivo.

Con el tiempo -y ya en época de recuperaciones- el disco fue rescatado y elevado al status de clásico (cosa que me parece algo sobredimensionada: Berlin NO ES Transformer), y finalmente, en diciembre de 2006 Lou Reed pudo presentar su álbum completo.

Lou Reed's Berlin es, efectivamente, ese esperado concierto. Aunque detrás de cámaras tenemos a nada menos que al pintor y director Julian Schnabel, y entonces el valor agregado es definitivamente otro. El sonido es impecable, la intimidad con el artista es tal que casi puede palparse. Las imágenes son coloridas, estimulantes, hay interludios coloridos y oníricos que completan una experiencia cinematográfica imperdible.


9 billies

Próxima función:
Jueves 17 de abril - 18.15 (Hoyts)

BAFICI 2008: Joe Strummer, The Future is Unwritten



Joe Strummer: The Future Is Unwritten
de Julien Temple
Reino Unido, 2007
123'

Si bien no deja de ser un documental de manual, es difícil imaginarse una oda más adecuada para un punk hecho y derecho como el fallecido Joe Strummer. Desde sus inicios como músico con los 101ers hasta sus últimos días con los Mescaleros, pasando -cómo no- por su ascenso a la fama con The Clash, The Future is Unwritten glorifica la figura del líder punk pero también la pone en constante cuestionamiento.

Su ego, sus problemas para manejar la fama ("hicimos todo lo que una banda puede hacer mal cuando se le sube la fama a la cabeza"), la dificultad de un grupo con diferencias ideológicas y musicales (hacia 1981-82 Strummer se mostraba como el más ecléctico, mientras Jones ya estaba completamente orientado al rock de estadios) se muestran como las aristas más interesantes de este rockumentary, algo así como dos horas de buen panzazo de biografía punk.

Al principio mencionaba que era un documental de manual. Sí y no: lo es en tanto narra cronológicamente la biografía de un personaje a través de archivos y entrevistas con allegados; pero toda la cinta se estructura alrededor de distintos pedazos del programa de radio que conducía Strummer, lo que incrementa su una cuota de originalidad. ¡Ah! Y cuenta con una brillante secuencia de apertura.


8 billies

BAFICI 2008: Up the Yangtze domingo, 13 de abril de 2008



Up the Yangtze
de Yung Chang
Canadá, 2007
93'


Inmenso y cinemático. Así es, de principio a fin, este documental de épicas proporciones. Lo primero que impactan son las dimensiones: el film está situado en el río Yangtze, el más largo de Asia, sobre el cual se está construyendo la represa hidroelectrica mas grande del planeta.

Cuando termine de construirse, el nivel de agua subirá a 175 metros. Por tal motivo, millones -remarco el punto: no cientos, no miles: millones- de personas están siendo reubicadas por el gobierno chino. Entre ellas la familia de Yu Shui, eje central de la narración. Yu Shui es muy pobre: sus padres no pueden enviarla al colegio secundario, y con apenas dieciséis años se ve obligada a trabajar en uno de los tantos cruceros de lujo que pasean por el Yangtze en una suerte de "viaje de despedida" (del rio, claro: del paisaje que está por extinguirse). Completa este panorama la historia de Chen Bo Yu, un joven de clase media que va en busca de sus buenos dólares y también se suma a la tripulación del "Victoria Queen".

Antes de la función, el director -allí presente- definió su película como "la historia de un viaje en barco sobre una amenaza a la naturaleza --una mezcla entre Love Boat y Apocalypse Now". En esta suerte de parábola sobre la modernización capitalista, los distintos niveles quedan interrelacionados y expuestos: los pobres lavando los platos y los estudiantes mediopelo sirviendo la comida o cantando en el karaoke; ambos sirviéndole, en relaciones de semiesclavitud, a los occidentales con dinero.

Pocas veces quedan tan bien expuestas en un documental las relaciones de clase en un país supuestamente "comunista" en plena etapa de "modernización", es decir, su conversión al capitalismo occidental y su inserción subordinada en el mercado mundial. Sin olvidar su valor humano y sus bellísimas imágenes, que conjugan una una suerte de honda tristeza poética.


9 billies


Próxima función:
Lunes 14 - 12.00 (Hoyts)

BAFICI 2008: Profit Motive and the Whispering Wind sábado, 12 de abril de 2008



Profit Motive and the Whispering Wind
de John Gianvito
EEUU, 2007
58'


Antes del fenómeno Michael Moore, el tipo de documental que todos conocíamos era el expositivo: un texto leído en off en donde una voz narraba una Verdad y utilizaba las imágenes a modo de explicación de aquello que contaba. Lo que Moore -Lanata, Tognetti, en fin, cierto progresismo denuncista- llevó al mainstream fue el documental de intervención: el periodista-justiciero, las preguntas incómodas al poder, el realizador delante de la cámara.

Pero existe un tercer tipo de documental, más bien descriptivo, en donde las imágenes son las que hablan. Su menor alcance en términos de masividad se explica -en parte- porque exige cierto trabajo del espectador: las cosas no están masticadas. ¿Qué tipo de obra suele crear un documentalista de izquierda? La primera o la segunda; la contrainformación narrada o la verdad expuesta. Ahora bien, ¿qué sucede cuando se elige el camino menos sencillo -el documental descriptivo- a partir de decisiones formales que son igual de arriesgadas?

Profit Motive and the Whispering Wind está basada en el popular libro de Howard Zinn "A People's History of the United States" (traducido como "La Otra Historia de los EEUU", una monumental obra que recorre la historia norteamericana poniendo el foco en los actores menos reconocidos por la historia oficial) y su mayor acierto radica en que no solo su contenido es revolucionario, sino también su forma.

Durante casi una hora, Gianvito nos acerca a los cementerios en donde yacen algunos de los principales actores de la izquierda norteamericana y rescata todos los datos que nos puedan dar sus imágenes y sonidos -el lugar donde hoy yacen, el tipo de placas que ostentan, sus epitafios, las intervenciones que otros hicieron sobre las tumbas. Esta apuesta por una vanguardia a la vez política y estética (rara combinación en estos días) termina haciendo de Profit making... una suerte de "poema fúnebre" o de "memorial cinematográfico", como comenta Iván Ambruñeiras.

La clave está en cuestionar el lugar del espectador. En la charla con el realizador que se dio a continuación, Gianvito explicó la topología que había armado un director amigo. Según esta clasificación, el cine clásico tendría una suerte de "fascismo de la forma", al llevar al público de las pestañas, llenándolo de explicaciones e indicándole en cada momento hacia dónde mirar; mientras que, por otra parte, el mejor cine político presentaría otros espacios hacia donde fugar la mirada, otros ritmos, de manera tal que el espectador pueda estar meditando durante el film, una suerte de forma democrática, una "democracia del ojo".

Pero a esta especie de documental político avant-garde le faltaba algo más. Las tumbas y los árboles armaban una dialéctica interesante, pero ¿dónde entraba el capitalismo en todo esto? ¿Cómo representarlo? "Quería buscar figuras y gestos que describieran la escencia del comercio y rompieran el hechizo de trance de la película". Y ahí están animaciones de la búsqueda del oro o la compra-venta de acciones: el profit making. Y ahí están, escondidos detrás de los árboles, los logos de las grandes multinacionales.

Gianvito explicó: "Antes creía que el capitalismo era la fuente de todos los males. Hoy ya no. Quiero decir, ¡el capitalismo todavía rankea alto! Pero los mayores males creo que han pasado a ser la complacencia y el cinismo". Contra eso apuntan los últimos -fascinantes, estimulantes- cinco minutos, que redondean esta "devolución poética" del libro de Zinn, que aprovecho para recomendar ampliamente.


8 billies

Próxima función:
Sábado 12 - 15.30 (Hoyts)

BAFICI 2008: Patti Smith, Dream of Life viernes, 11 de abril de 2008



Patti Smith: Dream of Life
de Steven Sebring
EEUU, 2008
109'


Bob Dylan estuvo hace poco en Argentina y la prensa local se encargó de subrayar una y otra vez su carácter de "leyenda (viviente)": la etiqueta se repitió hasta el hartazo y terminó agotando su sentido más cabal. Ahora bien, ¿acaso por eso resultó ser menos cierta?

A la hora de definir "leyenda", la Real Academia saca a relucir su positivismo más arcaico y lo explica como una "relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos". Ensayemos una redefinición de lo que sería una leyenda, aplicado a un ser humano: aquel que ha ganado cierto aura, cierto carácter mítico, a lo largo de la historia y a través de sus acciones. ¿Notan la diferencia? La historia está puesta no como opuesta a algún sentido maravilloso o sobrenatural, sino justamente como proceso que hizo posible este carácter mítico, glorioso.

Patti Smith comparte con Dylan y con muy pocos más la merecida etiqueta de leyenda viviente. Carácter que se ganó no en algún concurso mediático de dioses sino a través de una historia de música, poesía y militancia. Patti Smith es una voz, una de las grandes voces populares de los Estados Unidos, y Dream of Life es su historia.

Este documento reconstruye, fragmentariamente, instantáneas sobre su figura. Su director, Steven Sebring, tomó contacto con Smith en un momento muy doloroso para ella, y la fotografió y filmó durante diez años. Dream of Life son reflexiones, canciones, shows y actividades políticas de la artista, así como su lado su lado enojado, optimista o sensible -según el caso.

No tiene pretensión de cronología: son postales, postales de una vida tan fascinante como estimulante. El principal acierto de Dream of Life es reconstruir una persona -no un personaje-, y así volver casi palpable una vida cada vez que esta leyenda viviente de sesenta años se acerca a la cámara y ríe como una niña. Y ver cómo las etiquetas, merecidas o no, se desmoronan.


8 billies

Próximas funciones:
Lunes 14 - 15.30 (Teatro 25 de Mayo)
Jueves 17 - 23.45 (Cine Cosmos)

BAFICI 2008: Glastonbury jueves, 10 de abril de 2008



Glastonbury
de Julien Temple
Reino Unido, 2006
135'


Glastonbury es un evento musical que se celebra todos los años desde 1970 en el medio de la campiña inglesa, y que de a poco se fue convirtiendo en el festival más importante de Gran Bretaña. En sus treinta ediciones han pasado cosas fabulosas aunque el paso del tiempo le ha impreso otro carácter, esperable de un evento cuya evolución acompaña a la del estado de cosas global.
Compilado a partir de distintos registros -que van de cámaras viejas a filmaciones caseras y al pulido digital del tiempo presente- Glastonbury narra la historia del festival, sus principales tensiones o contradicciones y algunos momentos bizarros, intercalados entre algunas interpretaciones recientes -casi nunca completas- de artistas como David Bowie, Radiohead, Coldplay, Pulp, Morrissey, Björk, Primal Scream. Este estilo narrativo le hace perder algo de ritmo a la película.
El film se detiene para señalar algunas de las principales contradicciones del evento "popular": las gigantescas vallas de seguridad, la policía persiguiendo a los que se cuelan, las cámaras de seguridad (defenestradas por Joe Strummer en una escena excelente), pero en la obra no pasan de ser eso: aspectos negativos que los propios protagonistas se encargan de señalar como menores frente a las potencialidades "rebeldes" y "contraculturales" del evento. Este abordaje más condescendiente y celebratorio que crítico puede explicarse a partir del apoyo que el film recibió de la BBC, que hace diez años posee los derechos de televisación del festival y que también financió esta película, que entonces se llama simplemente Glastonbury. Flotando -pero jamás planteada- queda la pregunta de si todo evento contracultural (musical, cinematográfico, de cualquier tipo) está irremediablemente destinado a institucionalizarse.


7 billies


Próximas funciones:
Viernes 11 - 15.30 (Teatro 25 de Mayo)
Miércoles 16 - 23.45 (Cine Cosmos)

Yo no fui martes, 8 de abril de 2008



- SE VENDEN títulos truchos en Internet desde 900 pesos
- CRECIERON 30% las muertes por el transito en la Ciudad
- Cristina vio a Sarkozy y NO SE HABLÓ de la deuda
- ROBÓ, CHOCÓ Y ESCAPÓ
- En San Isidro GOLPEÓ otra vez la violencia escolar
- VOLVIÓ la carne, pero con precios muy altos

En Clarín las cosas pasan sin que nadie las haga.

BAFICI 2008: La previa sábado, 5 de abril de 2008


Up the Yangtze (2007)

- El Bafici concentra, cada año, unos cuantos cientos de films alternativos en doce días, lo cual genera una dosis de histeria de la juventud cool porteña solo parecida a la que se da cuando toca algún solista indie en lugares como La Trastienda. Pero multiplicado, claro.

- Los rumores que mandaron largar los ladriprogresistas a propósito del primer "Bafici macrista" fueron absolutamente infundados. En primer lugar, el festival efectivamente se hizo; en segundo lugar, está claro que el ingeniero no ha metido mano o bajado línea o mandado pseudocensores para la programación. Digo, de pronto, me parece: ¿qué pensará la católica Michetti de Go go second time virgin?

- Como sostenía en el post anterior, la entrada para estudiantes y jubilados sale cuatro pesos. Está claro que el el enfoque alternativo que se le da a la programación limita el alcance de la propuesta, pero a partir de ahí un boleto tan accesible no hace sino abrirse lo más posible hacia un público que, con un poco de suerte, quizás lo descubra por primera vez.

- Saqué anticipadas para Profit motive and the whispering wind, Up the Yangtze, Import/Export y una serie de documentales rockeros: Glastonbury, Patti Smith: Dream of Life, Joe Strummer: The Future is Unwritten, Lou Reed's Berlin. A medida que las vaya viendo las iré comentando.

- Ante tanto malo conocido, vale esta apuesta por el bueno por conocer.

The Salchicha Times - Número 52 viernes, 4 de abril de 2008

No-Ticia

Llegué corriendo a la redacción con dos hojas escritas a máquina. Todavía fatigado por la corrida alcancé a balbucear, sin mucho modular: "¡Escuche sinior, sinior, oh todopoderoso Editor! El Equipo Salchicha volvió a las canchas después de varios meses de desencuentros, con su formación original -como Roxy Music-, para su primer partido oficial de la temporada. Escuche, sinior, Agus estaba más lesionado y quejoso que de costubre asíque se quedó mucho abajo pero clavó un gol. Escuche, sinior, Fede hacía décadas que no tocaba una pelota y estuvo en un nivel esperable, con algunos aciertos, un tanto, y otras inseguridades arriba y abajo, pa' variar. Escúcheme, Lucas estuvo ambivalente también, tuvo lo suyo, algo distraído pero por suerte intentó más al arco y estuvo acertado en las marcas casi todo el partido. Oigame bien, mi estimado, Mante corrió toda la cancha y se mandó algunos mocos abajo pero es que no se le acercaban a recibir, escucheme, y para bien marcó como cinco o seis goles. Y lo mejor, lo mejor-mejor, fueron esas atajadas del Tío que fueron puro reflejo se nota que este chico la está volviendo a poner, es más tengo una sesión de fotos que le sacó Pancho Dotto mientras volaba por los aires, la verdad que no fue así una cosa que digan "ohhh ahhh uhhh acabé" pero mire, fue un partido digno que estuvieron ganando la mayor parte del tiempo, vea pues, qué gran crónica"
"Macho", me dijo, escupiendo un pollo al verdeo que le había quedado en la garganta desde la mañana, "No me des más vueltas, que me empieza el partido de Racing. Los Salchicha, ¿ganaron o perdieron?"
"Perdieron"
"Eso no es noticia", me dijo, y se fue.

Señora Cuasi jueves, 3 de abril de 2008

Cuasi carta cuasi abierta a la señora Cuasi
por Martín Caparrós


Señora presidenta –¿o debería decir cuasi presidenta?–: en estos días le debe escribir mucha gente. Se ve que con esto de que habla tanto hay quienes quieren contestarle y, claro, no es tan fácil. Así que disculpemé si la molesto. No era mi intención. Y le juro que yo al Padrino sólo lo he visto en la pantalla.

La escuché con mucha atención esta semana y por momentos me confundieron algunas cosas que dijo, porque me pareció que también decía lo contrario: no entendí, por ejemplo, cuando habló mucho de la historia y los setentas y el golpe y los crímenes pero después dijo que no importa de dónde venimos sino hacia dónde vamos. O cuando dijo que el peronismo nunca había impulsado la lucha de los pobres contra los ricos y después no dijo qué hacía con una tal Eva Duarte. Y mejor no contarle cómo me enfurruño cuando la escucho hablar de los derechos humanos como si nadie o cuasi nadie más hubiera hecho nada, ni del simplismo de que no apoyar sus medidas equivalga a ser un golpista antipatria oligarca pampeano.

Pero lo que realmente me mató fue cuando dijo que el dibujo de Menchi Sábat era un “mensaje cuasi mafioso”. Le juro que le di vueltas, señora: ¿Cómo es ser cuasi mafioso? ¿Es como ser un poco virgen? ¿Ligeramente muerto? ¿Bastante robado? Primero no lo entendí, después lo detesté: señora, detesté ese cuasi.

Cuasi es una palabra particular –como lo son todas las palabras. Cuasi viene del lenguaje leguleyo, es lo que se solía llamar un latinajo, una palabra que marca diferencias entre los cultos y los incultos: usted podría haber dicho casi pero dijo cuasi, para hacer juego con la presentación que le hace el locutor: la doctora Cristina Fernández, todo eso. Es su estilo: algunas referencias populares pero que nadie se olvide de que es una abogada, faltaba más. Me dirá que eso no importa mucho, y yo le diré que es cierto, que cuasi no importa. Pero el tema es que usted no dijo cuasirrefleja, cuasi concluido, cuasimodo, cuasi cuasi: dijo cuasi mafioso, señora, lo llamó cuasi mafioso. Dijo algo muy pesado, y pensó que lo iba a aminorar con ese cuasi.

Si tiene que decir algo, señora cuasi presidenta, ¿por qué no lo dice de verdad, haciéndose cargo? Porque al final igual lo dice, claro, todos lo escuchamos –porque a usted, cuando habla, todos debemos escucharla, al fin y al cabo por voluntad electoral usted tiene el micrófono más grande–, pero lo dice como si lo dijera un poco menos. Lo dice pero le dará miedito o vergüenza o vaya a saber qué y lo dice más o menos, lo cuasi dice.

Y me da la impresión de que ahí hay una clave. Así hablan muchos argentinos, y así funciona mucho en su gobierno. No quieren decir lo que quieren decir o quieren decir lo que no quieren decir o tienen miedo de que no los entiendan o tienen miedo de que los entiendan y entonces cuasi dicen. Pero lo peor es que cuasi hacen: hacen pero no terminan de hacer, o hacen distinto.

A veces me cuasi gusta lo que usted cuasi dice, señora. Cuando dice que va a redistribuir, por ejemplo. Pero cuando dice que estas medidas económicas que le trajeron tantos problemas son redistributivas, ¿no debería decir cuasi redistributivas? Digo, porque hasta ahora se ve que, de la supuesta redistribución, ustedes hacen o intentan hacer la primera parte, recaudar el dinero; todos le creeríamos mucho más –o cuasi le creeríamos– si viéramos más clara la segunda parte: que usen ese dinero para cumplir con las necesidades urgentes de tantos argentinos, en lugar de sentarse encima y acumular poderes.

Pero no hablábamos de eso, hablábamos de cuasi. Usted acusó al Menchi Sábat de haberle mandado un mensaje cuasi mafioso. ¿O será que acusó a Clarín? Si quiere pelearse con uno de los mayores grupos monopólicos de la patria, que maneja como pocos las ideas e ideologías de los argentinos, señora cuasi, avise y vamos todos. Pero no parece, porque con ellos hace negocios, les ofrece prebendas. Así que el cuasi mafioso será Sábat, y entonces no: no nos toque al Menchi, mire vea, uno de los tipos más íntegros y respetados y queridos que hay en este país. Se equivocó, señora cuasi: se cuasi metió con el que no debía. Y hubiera sido más digno si, por lo menos, se hubiera metido de frente, sin el cuasi.

Cuasi respetuosamente,
M. C.



¡Ah! También Podeti bate la justa.

BAFICI 2008: Algunas palabras previas miércoles, 2 de abril de 2008



El martes próximo y hasta el 20 de abril comienza la décima edición del Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI), una de las políticas culturales más consistentes de la Ciudad.
Con Sergio Wolf como nuevo director, el festival continúa con su temática de presentar un cine anticonvencional y provocativo. En conferencia de prensa, Wolf señaló que "es importante que el Festival no pierda su condición de contrahegemonía", ya que desde su creación "marcó su apuesta por todas aquellas películas que revelaban de un solo golpe el estado del cine y el estado del mundo".

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En un campo en donde siempre prevalece la opinión de que "lo que hay es lo que la gente quiere ver" bien vale la intención de un espacio que se plante como un opuesto (si bien a veces sobreactúa esta oposición, exacerbando lo abrasivo o lo bizarro) y que logre nutrir, aunque sea mínimamente, a una cartelera raquítica y chata. En ese sentido cabe destacar el laburo de distribuidores como Alpha o 791 que consiguen estrenan, a menudo con gran éxito, algunas de las mejores películas independientes del mundo en Argentina. Fíjense sino el éxito que han tenido en la taquilla películas como "Tarnation" o "Bucarest 12:08" a pesar de haberse estrenado en un número bastante limitado de salas.
La apuesta, claro, es que las mejores películas del BAFICI no terminen el último día del festival sino que tengan una sobrevida en la cartelera porteña. Veremos cómo viene este año.

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(Después habrá que discutir qué tan independiente es un festival auspiciado por el Grupo Clarín y con su principal sede en los cines Hoyts del shopping Abasto.)

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Ayer salieron a la venta las entradas (son realmente accesibles: la entrada general es de $6, y de $4 para estudiantes y jubilados). Para más datos pueden llamar al 0-800-333-7848

Foucault TV martes, 1 de abril de 2008

Hoy me acordé del programa infantil ese que terminaba diciendo "¡Conocimiento es poder!", y pensé que estaba copado que Discovery Kids hubiese formado con ideas foucaultianas a toda una generación.