Las cien mejores películas de la década 2000-2009. Puestos 30 a 21 miércoles, 19 de diciembre de 2012

# 30 | Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos
Eternal Sunshine of the Spotless Mind
de Michel Gondry
con Jim Carrey, Kate Winslet y Tom Wilkinson
Estados Unidos, 2004, 108'
Posición anterior en el ranking: # 7

Un artículo periodístico comentaba el caso de una mujer que, después de divorciarse, decidió eliminar a su ex marido de todas las fotos de su colección familiar. "Cada vez que las miraba, me sentía mal", confiesa, "por eso decidí sacarlo de las fotos". Hoy es posible deletear con total rapidez y facilidad todo aquello -y a todo aquel- que no merezca quedar en el desván de la memoria. En este sentido, las herramientas digitales prometen ser mucho más eficaces que el antiguo método analógico del "pasado pisado" y la lenta digestión intestina.
(Paula Sibilia, La intimidad como espectáculo)

Luego de fracasar como pareja, Joey (Jim Carrey) y Clementine (Kate Winslet) deciden borrarse parte de sus memorias, eliminando los recuerdos que tienen uno del otro. Pero una vez iniciado el proceso, Joel descubre que hay cosas que no quiere olvidar...
Pocas películas lograron mostrar con semejante inventiva lo difícil que puede ser a veces el amor. Esta es, sin dudas, la mejor colaboración entre el director francés Michel Gondry y el escritor Charlie Kaufman, que elaboró en Eternal Sunshine... un guión sólido, surrealista y desordenado pero fácil de seguir, que responde, con mucha creatividad, una de las preguntas que más nos hemos hechos nosotros, los modernos: ¿Somos lo que recordamos?


 # 29 | Caché
de Michel Haneke
con Daniel Auteuil, Juliette Binoche y Maurice Bénichou
Francia / Austria / Alemania / Italia / Estados Unidos, 2005, 117'
Posición anterior en el ranking: # 53

Segunda película del subgénero "films que empiezan con una pareja recibiendo extraños videos que muestran el exterior de su casa" (la otra es Lost Highway). Enormes actuaciones de Daniel Auteuil y Juliette Binoche. La forma más refinada de terror modelo siglo XXI, la vigilancia, se suma a una clásica: el retorno de lo reprimido (ambas fueron temas de grandes películas, como The Conversation).
Una de las definiciones del arte habla de todo aquello que provoca algo en el espectador, y vaya si Haneke lo hace. Pero no con "mensajes" (lo dijimos con La Cinta Blanca: cada intento por reducir las películas de Haneke a alguna sentencia culposa es pura elucubración progre y simplona) sino mediante recursos formales ajustadísimos, que lo acercan a una especie de Hitchcock menos inocente, que retrata la imagen de una Europa cansada, paranoica, y de una burguesía que teme ser descubierta, visibilizada, cuyo máximo terror es que cualquiera de los condenados de la tierra los vaya a buscar a su trabajo y entre gritando sus nombres. Mientras tanto nosotros, los espectadores, somos apenas voyeurs, mirando este drama a través de la ventana indiscreta desde la comodidad de nuestro hogar. Propietario. Privado. Seguro. Hasta que un día, un video...


# 28 | El Señor de los Anillos
The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring
The Lord of the Rings: The Two Towers
The Lord of the Rings: The Return of the King

de Peter Jackson
con Elijah Wood, Ian McKellen y Viggo Mortensen
Estados Unidos / Nueva Zelanda, 2001 / 2002 / 2003, 558' (178' + 179' + 201')
Posición anterior en el ranking: # 18

No me considero un gran simpatizante de lo fantástico, pero cuando una película es excelente trasciende los límites de su género de origen. Con El Señor de los Anillos, Peter Jackson no sólo logró recrear un mundo mítico con los mejores recursos técnicos disponibles (algo que, para sorpresa de muchos, no lograría repetir en su remake de King Kong) sino que manejó a su favor y sin lagunas los mejores recursos de la tensión dramática. Cualquiera que no haya leído los libros -me cuento entre ellos- y no sepa qué sucede a continuación va a estar enganchado con la historia y expectante por todo lo que va pasando. Eso quiere decir que estamos en presencia de un muy buen narrador. En el rubro actoral, creo que no todos los intérpretes están a la altura (Sean Astin, el personaje de Sam, está mucho mejor que el lavado Elijah Wood como Frodo, algo que se nota mucho en El Retorno del Rey), pero la acción tampoco lo exige demasiado. Cuando dentro de cincuenta años se hable de grandes películas de aventuras, esta épica de casi diez horas (en su versión original, estrenada en cines; las ediciones especiales de la saga llevan la experiencia a las doce horas) seguramente esté entre las más recordadas.


# 27 | La Noche del Señor Lazarescu
Moartea domnului Lazarescu
de Cristi Puiu
con Ion Fiscuteanu, Doru Ana y Monica Barladeanu
Rumania, 2005, 150'
Posición anterior en el ranking: # 36

El mundo que habitamos se está volviendo cada vez más opaco. ¿Quiéren pruebas? Échenle un vistazo a los titulares de los diarios, recorran esas frases vacías de sentido. El Tamaño del Estado, los Planes de Rescate, el Humor de los Mercados, el Riesgo País. ¿En qué medida responden a necesidades humanas? (La pregunta parece tan inocente, y sin embargo, cada vez me convenzo más de que la única manera de salvarnos es no perder nuestra capacidad de asombro). Menciono esto porque veo que el malestar en la cultura es, cada vez más, el malestar en las instituciones. ¿Qué nos transmiten hoy los hospitales, estos centros que alguna vez sirvieron para curar gente? Desfinanciados, burocráticos, indiferentes, los centros de salud de los suburbios de Bucarest no parecen estar muy lejos de aquellos de Capital y Gran Buenos Aires, pensado -claro está- por fuera del OSDE 610.
El segundo largometraje de Cristi Puiu se parece a la pata de ficción, o mejor dicho, ficcionalizada, de algún documental de Frederick Wiseman. Así como The Wire diseccionaba el (mal)funcionamiento de una estación de policía o de una escuela estatal, La Noche del Señor Lazarescu desciende a los infiernos del sistema de salud del capitalismo neoliberal, un mundo de autorizaciones, tercerizaciones, demoras y copagos que median entre un enfermo y su cura. Todos morimos solos -pero algunos mueren más solos que otros. O al menos eso pensaba aquella noche que acompañé a mi abuelo Tito en la parte de atrás de una ambulancia subcontratada por alguna prepaga de mala muerte en un viaje nocturno, accidentado, a un centro privado del Microcentro, todo para terminar peleando la firma o la letra de un doctor con las caras visibles de este calvario.


# 26 | El Niño
L'Enfant
de Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne
con Jérémie Renier, Déborah François y Jérémie Segard
Bélgica / Francia, 2005, 95'
Posición anterior en el ranking: #45

Con una puesta en escena austera pero sólida, los hermanos Dardenne cuentan la historia de una joven pareja pobre que vive de la seguridad social y algún que otro robo hasta que encuentran una nueva fuente de ingresos: su hijo recién nacido. Donde la mayor parte de los cineastas (y los medios de comunicación, hay que decir) se apurarían a trazar juicios morales, los belgas se limitan a seguir las acciones de los protagonistas. Una obra memorable y contundente por su propio peso, sin subrayados.









# 25 | Grizzly Man
de Werner Herzog
Estados Unidos, 2005, 103'
Nueva en el ranking

Un documental atrapante, hecho con muchísima honestidad intelectual y verdadero sentido de la curiosidad, sobre Timothy Treadwell, el amante de los osos que terminó siendo matado y comido por uno de ellos. No quiero adelantar detalles sobre la vida de este personaje, al que Herzog nos ayuda a conocer por medio de found footage, filmaciones del lugar donde trabajó y entrevistas con quienes mejor lo conocieron, sólo agrego una cita de Stanley Kubrick que refleja, de alguna manera, la impresión que me dejó la película: "The most terrifying fact about the universe is not that it is hostile but that it is indifferent".









# 24 | El Laberinto del Fauno
de Guillermo del Toro
con Ivana Baquero, Sergi López y Maribel Verdú
España / México / Estados Unidos, 2006, 118'
Posición anterior en el ranking: # 25

España post guerra civil. Ofelia (Ivana Baquero) viaja con su madre viuda (Adriana Gil) a encontrarse con su actual marido, el capitán Vidal (Sergi López). Los franquistas han vencido, pero algunos rebeldes aún resisten en los alrededores. Soñadora, pero solitaria y aterrorizada por el mundo que la rodea, Ofelia se refugia en la lectura, una vía de escape que tomará ribetes muy reales cuando se encuentre con un fauno que le propondrá pasar una serie de pruebas....
Diego Lerer compara el mundo propio creado por la protagonista con aquellos de Tim Burton, David Lynch y Peter Jackson. Y si bien es cierto que los momentos más oníricos del film tienen un aire a films como Terciopelo Azul, esta idea de "pesadilla fantástica" y su intersección constante con el relato desarrollado en la superficie la acerca más al retorcido mundo de Tideland, otra de mis favoritas recientes. Por momentos cruda y explícita, esta suerte de "fábula antifascista" cautiva al espectador como sólo pueden hacerlo los grandes trabajos. Y es que, despues de todo, nosotros ya somos grandes y la inocencia ya la perdimos; pero por momentos, nos sucede como a la pequeña protagonista y el horror nos sorprende como si fuera la primera vez.


# 23 | Los Amantes
Two Lovers
de James Gray
con Joaquin Phoenix, Gwyneth Paltrow y Vinessa Shaw
Estados Unidos, 2008, 110'
Posición anterior en el ranking: # 68

No encontré mejores palabras para definir esta película que aquellas que escribió Marina Yuszczuk. "Los amantes es también una película sobre las miradas, sobre la nuestra especialmente. Vemos a Leonard mirar a Michelle, vemos a Michelle ignorar a Leonard, vemos a Sandra que vaya a saber por qué malentendido ve cosas en Leonard que sabemos que no están, la vemos decir “Me gustás porque no aparentás ser otra cosa”, y sabemos que está equivocada. Lo que pasa que el amor es un poco ese malentendido, esa ilusión de que hay algo en el otro, todo un mundo desconocido que se nos puede abrir (lo dijo Proust) si tan sólo accedemos al amado. En eso consiste la acción de amar, en ver de esa manera, por eso el título de la película tiene que ver con los que aman y no con los que son amados, es decir, con los que están inmersos en esa condición que en este caso Gray nos obliga a mirar desde afuera, horriblemente". En última instancia, lo que sugiere Los amantes es que "la vida no está hecha de grandes decisiones sino a veces, también, de esos descartes, y que la felicidad puede ser gris justamente por eso".


# 22 | Petróleo Sangriento
There Will Be Blood
de Paul Thomas Anderson
con Daniel Day-Lewis, Paul Dano y Dillon Freasier
Estados Unidos, 2007, 158'
Posición anterior en el ranking: # 8

Dice Cornelius Castoriadis que en todas las grandes obras, desde la Ilíada hasta El Castillo pasando por Macbeth, el Réquiem o Tristán, "la obra mantiene esta relación extraña, más que paradójica, con los valores de la sociedad; los afirma al mismo tiempo que los pone en duda y los cuestiona". Petróleo Sangriento mantiene esa relación extraña, más que paradójica, con los valores de la sociedad (norteamericana). A través de la historia del magnate petrolero Daniel Plainview y sus entrecruzamientos con la religión y la moral de un país naciente, Paul Thomas Anderson se permite poner en tela de juicio, desde un lugar novedoso, abrasivo, los propios cimientos de un país que calcula su riqueza en billetes que dicen in God we trust.
There Will Be Blood teje una dialéctica entre lo clásico y la experimentación, coronado por una fotografía impactante y un score (cortesía de John Greenwood) que, al hacer de contrapunto y no de acompañamiento con las imágenes, crea nuevos sentidos y llevan a la obra hacia ese lugar extrañamente conocido al que sólo las grandes obras nos han llevado. Y mejor ni hablar sobre ese sensacional final...


# 21 | The Host
Gwoemul
de Bong Joon-ho
con Song Kang-ho, Byeon Hie-bong y Park Hae-il
Corea del Sur / Japón, 2006, 119'
Posición anterior en el ranking: # 22

La "película de monstruos" que todos fuimos a ver es simplemente una excusa. Excusa que Bong Joon-ho utiliza para expresarse sobre el estado del mundo a través de una sátira tremenda, combinada con una tierna comedia sobre el valor de la familia. La genialidad de The Host consiste en colocar una furiosa crítica social en un producto extremo pero accesible gracias a su disfraz genérico. El abuelo, sus tres hijos y su nieta luchan contra un monstruo carnívoro, viscoso y visible... pero más aún, contra las bucocracias y el desinterés del gobierno propio y ajeno. ¿Cómo leemos que en la "escena de destrucción del monstruo" no participen grandes ejércitos occidentales ni grupos paramilitares liderados por tipos musculosos, sino un estudiante furioso con una bomba molotov? Digo: una familia laburante coreana cargándose a todos los monstruos de la era de la globalización financiera. ¿Un Godzilla contrahegemónico, quizás?













Las cien mejores películas de la década 2000-2009. Puestos 40 a 31 martes, 4 de diciembre de 2012

# 40 | Tideland
de Terry Gilliam
Jodelle Ferland, Jennifer Tilly y Jeff Bridges
Reino Unido / Canadá, 2005, 120'
Posición anterior en el ranking: # 24

La crítica odió esta película. "Cruel", sentenció el Washington Post. "Creepy, and not in a good way", lanzó el New York Times. "Demasiado inquietante para chicos y demasiado rara para la mayor parte de los adultos", cerró Variety. Me extrañó, porque mi recuerdo de ella (en un BAFICI, sentado en la tercera fila del hoy extinto Atlas Santa Fe) era muy bueno. Por eso volví a verla este año, y no hice más que confirmar mis impresiones iniciales: la película es un clásico del futuro. Retorcida, grotesca, tensa y con un ritmo desigual (pero que no hace más que aportar a su clima pesadillezco), la película es mucho más que un vehículo para Jodelle Ferland, la talentosísima protagonista que encarna a Jeliza-Rose. Más bien vendría a ser un alegato, en clave de género, sobre la locura como única forma de escapismo. Y qué final explosivo...




# 39 | El Aura
de Fabián Bielinski
con Ricardo Darín, Pablo Cedrón y Dolores Fonzi
Argentina / Francia / España, 2005, 138'
Posición anterior en el ranking: # 34

A lo largo de la última década, el cine argentino se debatió entre dos polos opuestos, aparentemente irreconciliables. En esta esquina, la pedorrada comercial mal actuada, peor dirigida, de la que fueron exponentes como Incorregibles o Bañeros 3. En la otra esquina, con premios y sin espectadores locales, las bazofias festivaleras "de autor", material como para un corto pero con formato de largo, noventa y cinco minutos con "climas" pero sin una puta idea. Estoy esquematizando, por supuesto, ya que la idea es destacar a la -reducida- camada de directores argentinos que han intentado unir masividad y calidad. Me refiero a Adrián Caetano (Crónica de una fuga), Pablo Trapero (Leonera), Daniel Burman (El abrazo partido), Damián Szifron (Tiempo de valientes) y, por supuesto, Fabián Bielinski, que ya en Nueve reinas había demostrado que con un millón y medio de pesos y una buena historia alcanzaba para hacer buen cine de género en Argentina. En esta, su última película, hace una suerte de Noches blancas patagónica, con un antihéroe genial lleno de elucubraciones, ataques de epilepsia y el robo a un casino. No puede fallar.


# 38 | El Gran Pez
Big Fish
de Tim Burton
con Ewan McGregor, Albert Finney y Billy Crudup
Estados Unidos, 2003, 125'
Posición anterior en el ranking: # 12

Tim Burton es un delincuente. No es una metáfora o una provocación: digo que mucho de lo que este director produjo en la última década y media puede encuadrarse objetivamente dentro de las figuras penales del hurto y el (auto) plagio. Puesto de otra forma: no se me ocurre otro director del mainstream hollywoodense que haya vivido, durante tanto tiempo, adentro del mismo "mundo" (ficcional) que él mismo contribuyó a crear entre, digamos, 1988 y 1994 (Bettlejuice, Ed Wood, las dos primeras Batman). Desde entonces, Burton ha vivido en piloto automático, una zona de comfort caracterizado por jugosas regalías y proyectos "fantasiosos", "oscuros", "infantiles pero con un toque adulto" protagonizados, en general, por la dupla Depp-Bonham Carter.
La excepción a esta hipótesis (que sigue probándose, año tras año) es Big Fish, que el guionista John August adaptó a partir de una novela de Daniel Wallace. Más allá de la historia de amor, el encanto visual y los toques fellinescos, la clave está en cómo la película aborda una temática tan universal como la relación entre padres e hijos, y de cómo los relatos terminan teniendo un peso real, concreto ("no fantasioso", justamente) en nuestras vidas y en la forma en la que procesamos aquello que nos ocurre.


# 37 | Goodbye Lenin!
de Wolfgang Becker
con Daniel Brühl, Katrin Saß y Chulpan Khamatova
Alemania, 2003, 121'
Posición anterior en el ranking: # 31

En Goodbye Lenin, un joven alemán se encuentra con que su madre, una honesta creyente en la RDA, sufre un ataque al corazón y entra en un profundo coma. Al despertar, el doctor le advierte que nada debe sobresaltarla, y es a estos fines que el muchacho pronto monta todo un escenario para que ella crea que aún está viviendo en un país socialista. Según Slavoj Zizek, la escena más notable del film -aquella que habilita una gran lectura política- es el noticiero falso que el protagonista le arma a su madre: "Cuando [según el informativo] el nuevo líder de Alemania Oriental decide abrir el Muro, permitiendo que los ciudadanos alemanes de occidente escapen del terrorsmo de consumo, la vida y el racismo, está claro que la necesidad por un escape utópico semejante es verdadero".
Lo que opera aquí es lo mismo que hace funcionar a Bombita Rodríguez: la idea de "repetir" la experiencia de Montoneros o de los comunistas a destiempo, en un momento donde la hegemonía capitalista es incontestada. Lo que se respira en estas obras es que más allá de los (trágicos) fracasos de los proyectos socialistas queda la idea (inocente, por eso divierte; subversiva, por eso incomoda) de que la sociedad puede ser otra.
Además, ya lo dijimos: el mejor humor es, siempre, de izquierda.



# 36 | My Winnipeg
de Guy Maddin
con Ann Savage, Louis Negin y Amy Stewart
Canadá, 2007, 80'
Posición anterior en el ranking: # 51

En dos de cada tres folletos del Bafici, el nombre de Guy Maddin aparece irremediablemente unido al de David Lynch. El lugar común cobra sentido si entendemos que tanto el canadiense como el norteamericano son de los pocos cineastas reconocidos de la actualidad cuya filmografía transita una especie de revival surrealista, elección bienvenida en tiempos donde la película más celebrada de los últimos años (Inception) cree que lo más radical que puede producir un sueño es un tren sobre el asfalto o una ciudad que se dobla. Frente a estas (sobre)explicaciones racionales y cerebrales, cualquier producción que experimente un poco con la lógica de ensueño es, a priori, bienvenida.
En esa oportunidad, Guy Maddin nos trae una especie de documental sobre Winnipeg, la ciudad en la que nació, en el que su familia está representada por actores (salvo su madre, que hace de sí misma). Si tuviera que elegir un punto de contacto local vendría a ser Balnearios, de Llinás: esta idea de que todo pueblo esconde secretos, pactos comunes, historias compartidas, peleas privadas que se materializan en políticas públicas y otros hitos que van tejiendo la memoria colectiva de un grupo social. La clave es que este espíritu irreverente (de por sí destacable) del formato mockumentary se apoya en una indudable maestría en la forma de contar. No es sólo un homenaje al cine mudo (que Maddin ensaya película tras película, incluso en aquellas que no funcionan tan bien, como Archangel o Keyhole; y que en este caso no termina de ser totalmente muda por la omnipresente voz en off, en tono de poema) sino además un uso mágico de las posibilidades del celuloide, que genera en los espectadores un sentido de escape que pocas películas nos pueden brindar a esta altura.


# 35 | Imperio
Inland Empire
de David Lynch
con Laura Dern, Justin Theroux y Jeremy Irons
Estados Unidos / Francia / Polonia, 2006, 180'
Posición anterior en el ranking: #33

No hay mucho que pueda decirse sobre esta película que no se haya dicho ya. Se sabe que es el film más inescrutable de David Lynch, su magnum opus, en el que el director condensa ideas y motivos que vienen dando vueltas desde Lost Highway. "El aumento de complejidad respecto a su predecesora estriba, principalmente, en la inclusión del tercer plano espacial -la ficción, la película dentro de la película- en los dos que ya enloquecían Mulholland Drive: realidad y sueño", escribe Daniel Quinn, y suscribimos. La actuación de Laura Dern es monumental y nos hace pensar que está tan loca como Lynch (me arriesgaría a decir que la sociedad Lynch-Dern en Inland Empire vendría a ser lo que el dúo Tarantino-Thurman a Kill Bill). Pero lo más increíble de todo esto es que el director de El Hombre Elefante logró hacer cine puro con Final Cut Pro y una cámara (la Sony PD150) que se consigue en cualquier local de electrónica. En otras palabras, algo de talento tiene que tener un tipo que te mantiene al borde de la butaca en una película de ¡tres horas! en la que no sabes qué carajo está pasando durante todo el metraje y que te pega unos cuantos sustos y otras tantas emociones con apenas una habitación, una lamparita y luces que titilan. Radical.


# 34 |  El Viaje de Chihiro
Sen to Chihiro no kamikakushi
de Hayao Miyazaki
Japón, 2001, 125'
Nueva en el ranking

Todos recordamos la primera vez que nos subimos al viaje de Chihiro. Dueña de una riqueza visual envidiable, la película de Hayao Miyazaki es una de esas experiencias entre ensoñadoras y pesadillezcas, como El mago de Oz, que nos transportan automáticamente a otro mundo con reglas propias. Huelga señalar que la calidad de la animación es algo no visto desde la época de oro de Disney (o de películas anteriores del propio Miyazaki). Sólo hay que sentarse y dejarse llevar.










# 33 | Un maldito policía en Nueva Orleans
The Bad Lieutenant: Port of Call - New Orleans
de Werner Herzog
con Nicolas Cage, Eva Mendes y Val Kilmer
Estados Unidos, 2009, 122'
Nueva en el ranking

No vamos a hablar mucho de Werner Herzog porque tal vez lo encontremos más adelante en esta cuenta regresiva. Vamos a hablar, en cambio, de Nicolas Cage, el workaholic de Hollywood, el tipo que te hace cinco papeles cinematográficos al año y que, además, suele elegir bastante mal las películas que protagoniza. Vamos a hablar de él porque acá tiene un papel a medida de su sobreactuación, un policía drogadicto y sacado en la New Orleans post huracán Katrina. Vamos a hablar él porque su papel de teniente corrupto es pura desmesura en un film que, se supone, debería transitar los carriles previsibles del género. Vamos a hablar de él, también, porque hacia el final lanza una de las mejores líneas cinéfilas de los últimos diez años: "Shoot him again. His soul is still dancing".



# 32 | Ratatouille
de Brad Bird y Jan Pinkava
Estados Unidos, 2007, 111'
Posición anterior en el ranking: # 70

A lo largo de la década que nos ocupa (2000-2009), Pixar Animation Studios produjo siete largometrajes. Todos ellos (con la excepción, quizás, de las flojitas Cars y Los Increíbles) son grandes trabajos y merecen un reconocimiento mayor al que usualmente reciben por ser películas animadas (un "género menor", se dirá). En este contexto, Ratatouille aparece no no sólo como la mejor película de los estudios Pixar, sino también como uno de los grandes clásicos que dio el cine en estos últimos cinco o seis años. La historia es querible, movilizante; los personajes están muy bien delineados; el conflicto es sólido, nos involucra como espectadores; y hasta se puede adviertir un subtexto casi autorreferencial vinculado a la crítica y los críticos. ¿Qué más pedirle a una película?






# 31 | Triángulo
Jerichow
de Christian Petzold
con Benno Fürmann, Nina Hoss y Hilmi Sözer
Alemania, 2008, 93'
Posición anterior en el ranking: # 77

Conocí a Christian Petzold en el Bafici 2007, cuando el director era apenas una de las promesas del nuevo cine alemán. No recuerdo qué me llevó hasta Yella, pero luego de aquella película me decidí seguir su trabajo más de cerca. Jerichow confirmó que estábamos frente a un artista top-notch, aunque aún me cuesta definir con exactitud qué es eso que Petzold hace para lograr trabajos tan atrapantes. Su lenguaje es clásico pero intenso; sus técnicas (desde el uso de la música hasta la paleta de colores, pasando por los sonidos más imperceptibles) están al servicio de un tono; las manchas temáticas presentes en sus películas -vinculadas sobre todo a esa herida abierta en la Unión Europea o entre las dos Alemanias- se repiten en otros clásicos del cine alemán reciente (Goodbye Lenin, La vida de los otros), pero aquí dejan de ser el trasfondo para cobrar vida propia. "Para mí no se trataba de la RDA -dijo Petzold en una entrevista reciente- sino de sistemas que se derrumban y de cómo se puede sobrevivir en ellos".













Las cien mejores películas de la década 2000-2009. Puestos 50 a 41 martes, 27 de noviembre de 2012

# 50 | La Corporación
Le Couperet
de Costa-Gavras
con José Garcia, Karin Viard y Geordy Monfils
Bélgica / Francia / España, 2005, 122'
Posición anterior en el ranking: # 40

Bruno Davert, un químico de carrera que trabaja en una papelera, es despedido. Tres años más tarde sigue sin trabajo. Las entrevistas de trabajo a las que aplica no dan resultado, y sus chances de conseguir un empleo disminuyen mes a mes. Finalmente, la idea: deshacerse de sus posibles competidores. Literalmente. Matarlos.
Sólo Costa-Gavras podía convertir la premisa inicial (el fenómeno del desempleo en el mundo posindustrial) en una película de suspenso y humor negro: hacer "una de género", con tono de sátira, sobre la mayor tragedia provocada por el sistema que organiza el mundo del trabajo, y que tan bien sintetizó John Gray cuando escribió: "La clase media es un lujo que el capitalismo ya no se puede permitir".




# 49 | Sin City: La Ciudad del Pecado
Sin City
de Frank Miller y Robert Rodriguez
con Bruce Willis, Clive Owen y Jessica Alba
Estados Unidos, 2005, 124'
Posición anterior en el ranking: # 19

La Pulp Fiction de Robert Rodriguez, una obra inspirada en el mundo de los comics no sólo desde lo ético (noir hasta la médula) sino también lo estético. La primera vez, en cine, me sorprendió. En segunda mirada, el impacto fue menor, aunque posiblemente siga siendo -como varios recordaron- la película que mejor capta (y translada) el look del comic al séptimo arte. Grandes performances de Clive Owen (por entonces, apenas un actor en ascenso) y Mickey Rourke, que aquí comenzaba a delinear su comeback que consolidaría en The Wrestler.






# 48 | Historias Extraordinarias
de Mariano Llinás
con Mariano Llinás, Agustín Medilaharzu y Walter Jacob
Argentina, 2008, 245'
Posición anterior en el ranking: # 43

Mucho se ha escrito sobre Historias Extraordinarias. Que es ambiciosa; que se financió por fuera del circuito oficial de créditos del Incaa; que puede ser leída casi como un chiste interno... Cada uno de estos elementos da para una discusión individual, pero me quiero concentrar en la noción de riesgo (artístico, creativo) implícita en la idea de llevar adelante una película de cuatro horas, con tres historias principales pero infinidad de ramificaciones, con un presupuesto inferior a los 50 mil dólares. Y, sobre todo, que termine siendo el triple de vital, entretenida, movilizadora, que el último bodrio arty-festivalero de algún joven director porteño que gasta cuatro palos del Incaa y una productora alemana en 95 minutos del despertar sexual de un adolescente en algún escenario bucólico de la costa bonaerense. Situada en este contexto, lo que Llinás parece (querer) decir es: ¿ven que hay historias por todos lados? Es sólo cuestión de saber contarlas. Por último, quiero destacar el uso de la voz en off, que puede matar algunas películas pero que acá suma, porque lejos de ser redundante (narrar "en serio" algo que sucede "en serio"), aquí se usa de manera paródica, tal como ocurría en Dogville o en Balnearios, del propio Llinás (que, dicho sea de paso, es un actor bastante malo, al menos el peor de los tres protagónicos, lo que le resta algunos puntos a una película que igual merece un lugar por su capacidad de innovación y su espíritu aventurero).



# 47 | 4 Meses, 3 Semanas y 2 Días
4 luni, 3 saptamâni si 2 zile
de Cristian Mungiu
con Anamaria Marinca, Laura Vasiliu y Vlad Ivanov
Rumania / Bélgica, 2007, 113'
Posición anterior en el ranking: # 38

Hay un plano que molesta en la segunda película de Cristian Mungiu. Cualquiera que la haya visto sabrá a cuál me refiero. Sin ese plano, Mungiu podría haber sostenido, de principio a fin, un tono observacional aunque tenso, como en cualquier gran film de los hermanos Dardenne. Sin embargo, en ese momento el director sucumbe al impulso de señalar, subrayar. Por lo demás, esta historia es un drama hecho y derecho que supera el localismo (con el remanido tópico, en la filmografía rumana reciente, de los últimos años del régimen de Ceausescu) y logra una impresión de fragilidad individual -y de amistad, traición y corrupción- tan universal como el de cualquier obra maestra.





# 46 | Bucarest 12:08
A fost sau n-a fost?
de Corneliu Porumboiu
con Mircea Andreescu, Ion Sapdaru y Teodor Corban
Rumania, 2006, 89'
Posición anterior en el ranking: # 60

"¿Pasó o no pasó?", se pregunta el título original de esta comedia negra rumana. ¿Hubo o no hubo una revolución, un levantamiento popular, en la plaza al Este de Bucarest 16 años atrás, cuando Nicolae Ceausescu huyó del gobierno? Esto se propone resolver, o al menos proponer, el dueño de un canal de TV local, que invita a dos personas al estudio para que compartan ese momento de "gloria revolucionaria". Uno de ellos es un viejo jubilado que suele disfrazarse de Papá Noel en Navidad; el otro, un profesor de historia alcohólico y acorralado por las deudas. El mayor mérito de Bucarest 12:08 es que detrás de su puesta en escena seca y costumbrista deja mucha, muchísima tela para cortar, más cuando recrea la obsesión por la televisión, las lecturas periodísticas, los llamados de oyentes y una historia oficial que celebra y resignifica momentos recientes de la historia. Curioso espejo para una sociedad como esta argentina kirchnerista.



# 45 | Supercool
Superbad
de Greg Mottola
con Michael Cera, Jonah Hill y Christopher Mintz-Plasse
Estados Unidos, 2007, 113'
Posición anterior en el ranking: # 92

A mediados de los noventa, el mainstream cómico (Mi Pobre Angelito, Los Locos Addams, Wayne's World, por nombrar las primeras que me vienen a la mente) sucumbió ante los dictados de los hermanos Farrelly, que con películas como Tonto y Retonto y Loco por Mary reemplazaron cierta ingenuidad narrativa -y tendencia familiera- por chistes escatológicos y la llegada de nuevas figuras como Jim Carrey o Ben Stiller. La fórmula pasó a ser el nuevo paradigma y se mantuvo durante casi una década, hasta que el esquema comenzó a mostrar señales de agotamiento y fue reemplazada por quien se convertiría en el nuevo hombre de peso en la industria del entretenimiento: Judd Apatow. No por casualidad, la primera comedia de peso producida por el neoyorkino fue The Anchorman -ligada a ese otro gran director y renovador del campo cómico llamado Adam McKay-, a la que seguiría su debut detrás de cámaras con The 40-Year Old Virgin. En 2007, cuando ya era casi una marca, Apatow produjo la que para mí es una de las mejores comedias norteamericanas de los últimos veinte años (y tal vez la mejor película sobre el fin del secundario desde Dazed and Confused): Superbad. El cast es sencillamente inmejorable: Michael Cera es tan querible como inseguro, Jonah Hill es ese elefante en un bazar que todos conocimos alguna vez y Christopher Mintz-Plasse sabía que estaba pegando uno de los personajes del siglo con su encarnación de McLovin. Los dos primeros, además, haciendo una escena enorme mientras charlan de bolsa de dormir a bolsa de dormir, al borde del homoerotismo como en toda gran amistad teen. Aunque creo que la mejor escena viene antes. ¿Qué mejor representación de la adolescencia que estos chicos eufóricos y asustados yendo a una fiesta en colectivo, que se aferran a la botella de vodka que compraron para impresionar a una mina como si su vida dependiera de ello?


# 44 | Factotum
de Bent Hamer
con Matt Dillon, Lili Taylor y Marisa Tomei
Noruega / Estados Unidos / Alemania / Francia / Italia, 2005, 94'
Posición anterior en el ranking: # 76

El espíritu de Charles Bukowski ronda todo el film: su apatía, su visión cruda y directa, su desinterés por el alrededor. Chinaski (Matt Dillon) se la pasa busca trabajos que termina dejando en cuestión de días, si no horas. Necesita tiempo para escribir. Y fumar, y coger, y tomar. La facha de Dillon tal vez no le permita mimetizarse del todo con el arruinado alter-ego de Bukowski. Pero convence. Entre copas: no larga la botella en toda la película, y he aquí una (pequeña, simbólica) diferencia con cualquier otra película que protagonizaría el neoyorkino. Factotum y su clima low-key es fiel a Bukowski y fiel a sí misma. No irradia un brillo cegador, pero sí una contundente posición frente al mundo que le toca vivir. ¿Dije que, a su manera, también es muy divertida?




# 43 | The Fog of War
The Fog of War: Eleven Lessons from the Life of Robert S. McNamara
de Errol Morris
Estados Unidos, 2003, 95'
Posición anterior en el ranking: # 67

"La clase dominante no mantiene con su ideología una relación exterior y lúcida de utilidad o de astucia puras. (...) En realidad, la burguesía debe creer en su mito antes de convencer a los otros"
(Louis Althusser, Marxismo y humanismo)


Robert S. McNamara se desempeñó como Secretario de Defensa de los Estados Unidos de 1961 a 1968, durante la guerra de Vietnam. Antes había sido un exitoso empresario en la Ford, luego sería presidente del Banco Mundial. Su principal aporte al ejército norteamericano fue el de haber instalado una lógica matemática, eficiente y calculadora a la guerra. Si antes una bomba aliada mataba a dos o tres personas, a partir de sus ajustes los muertos comenzaron a contarse por decenas de miles. A él le debemos los bombardeos más precisos. Y a sus 87 años, en conversaciones con el documentalista Errol Morris, está dispuesto a confesar algunas cosas. "Bajo estándares actuales", dice, "nuestros actos hubiesen sido considerados crímenes de guerra". Sus lecciones son verdaderos ejemplos de la realpolitik más clara que ha dado la política exterior en Occidente, y bien vale la pena escucharlas. Ya que como escribe William Arnold: "McNamara finalmente consigue contar su versión de la historia -y de alguna manera sale humanizado en el proceso-, pero aún así termina apareciendo como un personaje trágico viviendo en un estado de negación".


# 42 | El Luchador
The Wrestler
de Darren Aronofsky
con Mickey Rourke, Marisa Tomei y Evan Rachel Wood
Estados Unidos / Francia, 2008, 109'
Posición anterior en el ranking: # 14

La película ganadora del Oscar 2009 narra la historia de un villero que se hace millonario. Es decir, otro exponente de la temática from rags to ritchies. Todos podemos llegar, desde lo más bajo hasta la cima: sólo hace falta esfuerzo y un poquito de suerte. Una inyección de confianza al relato dominante, hoy en crisis.
La contracara de ese sueño de fama y dinero es el film que no ganó nada: The Wrestler. Allí, el otrora célebre y exitoso Mickey Rourke encarna al otrora célebre y exitoso Randy "The Ram" Robinson, un veterano luchador de catch que tuvo su momento de gloria a mediados de los ochenta, y que veinte años después come, a duras penas, de las sobras de aquel momento. Aquellos que viven de tensar su cuerpo, su cara, su imagen durante un par de años, hasta que son marginados, poco a poco, del circuito. El camino inverso a Slumdog Millionaire: de la cima a lo más bajo. Los dos -persona, personaje- son un símbolo de la fugaz máquina de los sueños, de los quince minutos de fama, de la picadora de carne -literal. Un día sos el hombre del momento; al otro, te van a encontrar en el sector de verdulería de un supermercado, sólo para creer haber visto una cara conocida: "Sos igual a The Ram. Sólo que más viejo".
El círculo hubiese sido perfecto si la película ganaba el Oscar y los derrotados hubiesen ganado una segunda oportunidad, otro cuarto de hora. (La vieja astucia del sistema para integrar aquello que lo rechaza). Pero no. Por eso -y por sí misma-, The Wrestler es el cachetazo en la cara al American way of fame, a los mimos del mercado, a lo efímero y descartable. Y Mickey Rourke, si me permiten, quizás se convierta Gloria Swanson del nuevo siglo. A los golpes por Sunset Boulevard.


# 41 | La Cinta Blanca
Das weiße Band - Eine deutsche Kindergeschichte
de Michael Haneke
con Christian Friedel, Leonie Benesch y Ulrich Tukur
Alemania / Francia / Austria, 2009, 144'
Nueva en el ranking

Porque son esas películas que crecen en uno. Porque las señoras esas que leen la reseña y dicen "sí, así empezó el nazismo" no entienden nada. Porque acá no está la angustia primermundista que se sugiere en otras pelis de Haneke. Porque el crítico Leonardo D'Espósito (en una nueva moda snob que consiste en odiar a las películas cine-arte y encontrar maravillas en bazofias pochocleras como 2012) militó activamente en contra de esta película y alguien tenía que reivindicarla.