¿Uno o dos escenarios a futuro? lunes, 2 de febrero de 2015

por Luis Tonelli
Debate Nº 511, agosto 2014

El país está dividido. Sí, entre los pesimistas y los recontra pesimistas. Ah, cierto, también están los kirchneristas. Aquellos que, más que confiar en el relato, tienen absoluta fe en las decisiones que toma la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Desde cierto punto de vista, mal no les ha ido. Los que se les han colocado enfrente con el mismo nivel de fogosidad política se han equivocado en anunciar los apocalipsis que nunca se dieron y, en contraste, apostar por la supervivencia del kirchnerismo pagó en ventanilla.

Tan funcional a los que están en el poder fue esa oposición desmedida que ahora, siguiendo el teorema de Baglini, el de que la “irresponsabilidad opositora es directamente proporcional a la distancia del poder”, sobresalen los candidatos presidenciales moderados y centristas. A tal punto que el kirchnerismo, ávido del enemigo-constituyente-de-sí-mismo, ha tenido que salir por su propia cuenta a denunciar un nuevo golpe destituyente, pero esta vez en forma de una fabulosa conspiración interna y externa que incluso se propone cometer un magnicidio contra la mismísima Presidenta.

Pareciera que aquí el teorema de Baglini se invierte y la distancia a abandonar el gobierno es directamente proporcional a la irresponsabilidad política. Hay un curso de polarización que el kirchnerismo ha elegido y del cual la oposición no se hizo eco, lo cual lo obliga a polarizar más y tomar su posición pasiva como reaccionaria. Y por lo tanto, el “kirchnercristinismo” se asume en su última fase directamente como revolucionario.

No se sabe de qué revolución, sin embargo, ya que el famoso modelo de acumulación inclusivo y con matriz diversificada en sus estertores exhibe con crudeza que fue sólo un changüí que nos dio el mismo capitalismo global al que se dice combatir, aprovechado por los precios de liquidación internos, producto de la Gran Crisis del 2001/2. Desapareciendo ambos factores, el externo y el interno, volvemos a la típica economía estrangulada, inflacionaria y con su clase media y aparato productivo demandando dólares para importar sus deseos consumistas.

Por lo tanto, se ha llegado al fin del experimento kirchnerista de sustitución de inversiones extranjeras, y se vuelve imprescindible volver al odiado, denostado, y del que se había dicho “nunca más”, endeudamiento. Fase que inició Axel Kicillof, el ministro más heterodoxo (en términos ideológicos) por lo menos desde Ber Gelbard o Bernie Grinspun si se quiere, aunque haya sido quien negoció -es una forma de decir- las jugosas reparaciones al Club de París, a Repsol, a Aerolíneas, y que desembocaría -se decía y “el mercado” lo creyó- en un cafecito con los buitres y sanseacabó.

Nadie esperaba que el lobby del congresista por Florida y furioso anticastrista Mario Díaz-Balart sobre el secretario del Tesoro Jacob Lew diera sus frutos, y que Estados Unidos desistiera de enviar al amicus curiae a la comparecencia ante la Corte Suprema, lo que determinó que ésta mantuviera el fallo de Griesa y lo que prometía ser un paseo terminara en una pesadilla.

Y aquí se abren dos escenarios muy diferentes: según uno, escuche los discursos cada vez más incendiarios de la Presidenta, o bien converse discretamente en los despachos con sus funcionarios (incluso con los que integran el equipo económico, que supuestamente serían los que le dan letra “rupturista” a CFK).

El primer escenario es el de extremar el “vivir con los nuestros”,  afianzar la relación con los aliados poderosos que provienen de “Oriente”, China y Rusia. Reducir al máximo las importaciones, obligar a liquidar los dólares a los exportadores al precio que sea -total, ya perdieron muchísimo por amarrocar los granos en los silobolsas, y haberse derrumbado el precio y la demanda de la soja. Seguir bombeando la economía para que no decaiga la fiesta y subir la intensidad en el plan Precios Cuidados sin aumentar las tasas para tratar de evitar que la inflación no se espiralice. Ejercer todo el poder policial sobre cuevas y afines, con tal de que el blue no se vaya demasiado arriba (y romper las expectativas devaluatorias, incluso bajando el dólar oficial). El relato aquí seguirá siendo que el dólar paralelo es cocaína -y claro, aquí no se aplicaría la liberación del consumo de drogas que propugna el curita de la Sedronar.

Para quien quiera más pruebas de que la Presidenta está embarcada en este curso político extremo tenemos el durísimo discurso en la ONU, donde le dijo “in his face” a un atribulado Obama que “sus enemigos de ayer pasaban a ser rápidamente sus amigos de hoy”, y que no había que hacer “sonar los tambores de la guerra” sino evitar la injusticias que estaban en la base de la emergencia de la violencia en el mundo, siendo la más evidente la disparidad de poder entre los miembros comunes de la ONU y los miembros permanentes de su Consejo de Seguridad. Palabras que se radicalizaron todavía más en una seguidilla de actos, llegando incluso a mencionar que “si a Ella le pasara algo, no había que mirar a Oriente sino al Norte”, generando el paroxismo de los imberbes que gritaban (¡y cómo!) en el reducido Patio de las Palmeras.

Siguiendo el relato, el kirchnerismo entonces llegaría con todas sus banderas desplegadas a las elecciones, incluso se permitiría presentar un candidato camporista por fuera de las PASO del FPV para clavar pica en Flandes y transformarse en el fiscal Nac & Pop del próximo gobierno. Quien volaría bajo desde el comienzo, necesitado como está de hacer un ajuste muy fuerte. Y desde El Calafate, Cristina Fernández, junto a Máximo y el resto del Núcleo, tramaría el regreso.

Claro que hay un pequeño problema con este “relato”. Y es que la economía así no llega hasta la entrega del poder. Entonces aparecen los funcionarios que anuncian otro escenario: “La Presidenta les está bajando el precio a los Buitres diciéndoles que preferirá incendiar el país antes que darles lo que quieren”. Al punto tal de sacar una ley cerrojo donde les anuncia que no les pagará un peso más. Pero, después de enero, ya sea a través de la recompra de privados, o una apertura discreta de negociaciones del Gobierno, o un mix de ambos, se arreglará la cuestión y, volviendo al mercado, la Bolsa volará, el blue bajará y se descomprimirán las cosas. Plan que contaría con la bendición de ricachones como Soros y David Martínez, el “buitre bueno”. Presumiblemente Scioli ganará las PASO del FPV, y La Cámpora se adueñaría de su lista de diputados, aunque el búnker cristinista se ilusiona con que luego gane Macri y, así siguiendo el expediente chileno, Ella vuelva al poder, después de un período en el banco de suplentes.

Sin embargo, hay un problema inmediato con este escenario que mira hacia febrero del año que viene: los meses que siguen. La salida de Juan Carlos Fábrega ha generado muchas dudas porque, mientras él estuviera, los funcionarios moderados podían decir “tapate los oídos y mirá los hechos: en la ONU finalmente se apoyó la moción de Estados Unidos de la guerra contra el terrorismo, y aquí sigue el presidente del Banco Central”. Ya ese argumento no existe más, y el blue sube y las reservas caen. De nada sirve decir que es un “mercado pequeño e ilegal” dado que la enorme masa de los que tienen dólares tampoco los vende, siquiera a semejante precio, con semejante desfasaje.

O sea, el escenario uno y el escenario dos podrían converger en una escena crítica, fulminante e inminente, a la que el ministro Kicillof confía en contener gracias al swap chino, las inversiones rusas y la plata por el 4G. Expectativas que, como siempre, esa verdad llamada realidad confirmará o no, aunque esta vez no haya que esperar el juicio de la historia, sino meses, o incluso días.

Nada es sagrado martes, 13 de enero de 2015

EN LAS TIERRAS DEL ENEMIGO
por Esteban Podetti


“Papá, ¿puedo jugar con el abuelo?” “Bueno, pero después volvelo a guardar en el cajón”

El humor es degradación. Trabaja con la degradación de los valores, de las personas, del lenguaje y hasta de la autoestima. Al contrario del poeta, que trata de hacer al mundo más bello de lo que es, la misión del humor es rebajar al mundo a un nivel más bajo posible. ¿Por qué? Porque nos hace reir. Porque recordar que nada es tan sagrado nos produce un alivio y (si insistimos en encontrarle un lado noble) de alguna manera nos hermana.
Lo contrario de la degradación es, justamente, el homenaje. El homenaje y la elegía son el terreno del principal enemigo del humor, que es la solemnidad. Y de sus cultores, los recitadores de discursos y los ensalzadores de los valores y los nobles sentimientos. Porque aunque al humorista le gusta sentirse un filósofo o un revolucionario, en realidad es una especie de pibe medio rompepelotas en la edad del pavo: sus enemigos son el jefe tiránico y el dictador, pero también lo son el héroe, el santo, el poeta, el trabajador, la maestra de grado, la madre abnegada y hasta la víctima: la tarea del humor es encontrar el detalle estúpido en la cruzada más intachable y la tragedia más espantosa. En el camino se ofende a un montón de gente y nuestras abuelas nos quitan el saludo, claro, pero esa es la cruz que carga nuestra tarea.
Que un humorista homenajee a otro humorista es completamente contradictorio; va contra la naturaleza misma de nuestro trabajo. El humorista que se presta a un homenaje ha claudicado. Porque entramos a jugar el juego del enemigo (el juego de la frente surcada de arrugas y las palabras altisonantes), con sus armas, sus estrategias y sus ceremonias. He visto suficientes películas de artes marciales para saber que esto es un grave error. Durante un homenaje, el humorista debería ocuparse de lanzar ingeniosas ironías y, si esto no funciona, imitar al difunto con una voz graciosa, o tal vez bajarse los pantalones y mostrar el culo.
Pero claro, somos humanos. El otro día fueron asesinados humoristas por el hecho de hacer su trabajo (sea a causa del fanatismo o de una diabólica estrategia política pro-OTAN, el tiempo dirá) y que yo recuerde es la primera vez que pasa algo así en la historia de nuestro gremio. Y nuestra primera reacción es “¡Homenaje! ¡Homenaje! ¡Duelo! ¡Elegía! ¡Dibujo de lápiz ensangrentado!”
Atribuyamos esta claudicación al shock y el espanto, pero tratemos de recordar que este no es el orden natural de las cosas: Hemos entrado al reino de los plomos alegremente y entregado las armas, la armadura y el rosquete.
¿Qué puedo decir ante esta derrota? Lo único que debería decir un humorista en estos casos: ¡Patapúfete!
(Escribí esto junto al chiste adjunto publicado en Página 12, porque desde luego formo parte del ejército de entregadores del rosquete, quevachaché)

Readymades viernes, 9 de enero de 2015

I do not say that all Muslims are terrorists, but I have noticed that an alarmingly high proportion of terrorists are Muslim. A paranoid or depressive person —of whom we have many millions in our midst— does not have to end up screaming religious slogans while butchering his fellow creatures. But a paranoid or depressive person who is in regular touch with a jihadist 'spiritual leader' is presented with a ready-made script that offers him paradise in exchange of homicide.

Christopher Hitchens, "Hard Evidence", Slate, 16-11-2009

Los mejores tweets de 2014 lunes, 22 de diciembre de 2014

He aquí mi listado con los mejores posteos de Tuiter Argentina de los pasados doce meses, arrancando por el último del año pasado, que entró por la ventana. Criterio de selección: tuits en español, redactados por argentinos, no famosos.
Una observación: todos los años la lista viene siendo un poquito más graciosa que la anterior, pero este año nos fuimos a la mirta. Parece que es fuerte el deseo de escapar de la devaluación, el default y el era por abajo, Palacio.
El autor se autoexcluye aunque recuerda este mensaje a nuestros mayores.
Sugerencias y recomendaciones en los comentarios.







































































































































































Tour de force jueves, 27 de noviembre de 2014

























El periodista gráfico y la maestra de inglés alquilan. La maestra de inglés, además, recibe su sueldo en efectivo y sus empleadores la hacen facturar. (A fines prácticos y legales, digamos que está en negro.) Digamos que la pareja es una fiel exponente del modelo, "un país de inquilinos eternos que se mudan con sus LCDs a cuestas".

Las anteriores vacaciones no fueron precisamente tales. El periodista se la pasó escribiendo su primer libro, los ingresos extra no abundaban, la inmobiliaria venía de robarnos quince luquitas taka taka para poner un pie en el tres ambientes. El asunto vacacionil se resolvió con tres días en Miramar en departamento prestado. En el otro extremo del mediano plazo de la curva de la vida, fines de 2015 sonaba como un período de fuertes gastos. Había que renovar alquiler (ya lo decía John Lennon, la vida es aquello que pasa entre mudanzas y trámites asociados), mi hermana le puso fecha a su casamiento, todos con el culo en la pared. Y en el medio, una devalueta. Una linda, profusa devaluación que hasta hace apenas un par de meses amenazaba con convertirse en el "dólar a diez pesos" del Laje circa 2002.

Fue entonces que el periodista gráfico y la maestra se inglés dijeron: se van todos a la concha de la lora, si no tenemos plata nos endeudamos, si no tenemos valija pedimos prestada, si no tenemos seguro de viaje esperamos el 2x1, pero nos vamos a ir de vacaciones a Europa del Este.

Fueron arduos meses de ahorro, llegando con lo justo (o en rojo) a fin de mes, deliveries y salidas reducidas a la mínima expresión, préstamos y autopréstamos para tapar las cuentas en un año de descongelamiento de tarifas. Las compras en el Coto se convirtieron un mix entre descuentos con tarjetas y Precios Ciudados, el 70 por ciento sus cuerpos con agua Sierra de los Padres envase familiar, en fin. Pero hasta entonces, pensaban, el que viaja a Europa no llora y seguramente al final del día todo esto habrá valido la pena.
Luego empezaron los verdaderos quilombos.

***

El periodista no cree en nada que no sea demostrable por evidencia. Ni el cuentito de Jebús, Jehová, el Renault 5 del Papa Francisco o el karma. Pero está empezando a pensar que lo que llamamos estar meado por los elefantes existe científicamente, y que viene por oleadas.

El periodista pensaba contar aquí toda su odisea con su factura de gas de seiscientos pesos, los trámites en las oficinas de Metrogas, el empleado tercerizado cortándole el suministro, el reclamo al consorcio, a la inmobiliaria, el desembolso de miles de pesos cash a proveedores con irrefrenables tendencias al pedido de coima, los trece días sin gas bañándose como en el Vietcong, el corte de luz que echó a perder la (poca) comida que quedaba en la heladera, el padre internado por una infección, dentistas de urgencia, la guerra fría de mails con la empresa en la que trabaja por una disputa de 137 pesos, la obra social de la maestra negreada diciendo que no podían cubrirla por ser monotributista a pesar de figurar en la página de la AFIP como una de las opciones, pero la verdad es que no revisten mayor interés para el lector que, suponemos, también tiene sus propios mambos, y en caso de querer asistir a un festival de frustraciones privadas puede ingresar cualquier día a Tuiter Argentina.

***

Lo cierto es que a medida que el viaje se acercaba, las cosas se fueron solucionando como al final de la Bad Lieutenant de Herzog. El gas volvió (a solo dos días de viajar), la luz volvió (provisoriamente, suponemos: un país de desarrollo medio como Argentina aún no logró, en 2014, garantizar un servicio regular de energía eléctrica para todos sus habitantes), los demás trámites se fueron solucionando de una manera o de otra. Ahora al periodista y la maestra solo tienen por delante el "SE VAN TODOS A LA CONCHA DE LA LORA EASTERN EUROPEAN TOUR 2014"*, que durante las próximas dos semanas tendrá de estaciones las ciudades de Amsterdam, Berlin, Potsdam, Cracovia y Budapest.
So long and thanks for all the shoes.

* Todos menos la gente a la que quieren, por supuesto. Al resto, ni justicia. Y a las inmobiliarias, Metrogas y Edenor, la Santa Trinidad de los Hijos de Puta, expropiación sin juicio previo ni derecho a indemnización.

Euros al jamón lunes, 27 de octubre de 2014



















¿Por qué un empresario español con una compañía de juegos multinacional con negocios en todo el mundo y dueño de los dos mejores casinos de Capital querría vender su participación a un empresario argentino que solo buscaba competir con él en el mismo mercado? La misma pregunta se hicieron muchos el día en que Lao Hernández permitió el ingreso de Cristóbal López en el negocio de los casinos flotantes a cambio de un “negocio” a futuro: su participación en el Casino de Rosario.
Aunque esto sería como empezar por el final. ¿Qué sucedió antes? Un conflicto sindical hizo que los casinos flotantes cerraran sus puertas, provocando pérdidas millonarias por minuto, y una precisa (y llamativa) inspección de la AFIP en la Aduana en momentos en que ingresaba al país el presidente de la compañía española en un avión privado con quinientos mil euros sin declarar envueltos en jamones ibéricos. Luego de este episodio, Cristóbal se asoció con Cirsa.
Retomemos la historia desde el principio. Jueves 14 de diciembre de 2006. Lao Hernández aterriza en el aeropuerto Jorge Newbery en un vuelo privado de Executive Airlines proveniente de España, que había hecho escala en Recife. Viaja con él su jefe de seguridad, Fermín Ferrán. Personal de la Aduana revisa los bolsos y encuentra, dentro de regalos navideños, quinientos mil euros sin declarar.
“Cuando los bolsos de los ejecutivos pasaron por los escáneres, los agentes aduaneros detectaron que había dinero. Entonces los abrieron y hallaron 130.000 euros. Después revisaron las cajas que supuestamente tenían regalos navideños y, oculto entre los objetos, hallamos el resto”, explicó a Clarín Gustavo Mignone, director de la Aduana Metropolitana. La ley aduanera es muy clara: cuando la suma supera los diez mil dólares, el viajero debe declararlos. Los españoles no lo hicieron.
Santiago Blanco Bermúdez, apoderado de la firma, fue el encargado de dar su curiosa versión de los hechos.
—¿No es demasiado llevar para un viaje medio millón de euros? ¿No es más cómoda la tarjeta de crédito o la chequera?—le preguntó Página/12.
—Puede ser demasiado para una persona como usted o como yo, pero no para un multimillonario que, además, puede ir a ciudades que no estén bancarizadas. Imagínese que tienen que cargar combustible y pueden sufrir diversas contingencias en el camino, como un problema de salud, que tendrán que afrontar.
Bermúdez se refirió a un error del personal de tripulación “que no sabía que ese equipaje debía quedar a bordo”. El dinero fue incautado pero las patas de jamón se llevaron la peor parte: fueron destruidas por personal del Senasa, ya que está prohibido el ingreso de alimentos de origen animal o vegetal.
Lao, en tanto, respondió las preguntas del juez en lo Penal Económico Jorge Brugo, argumentó una molestia estomacal, se subió a su avión particular y voló a España. Él también compartiría su particular versión de lo sucedido.
“Siempre que viajo llevo dinero en efectivo por si surge algún imprevisto de tipo, por ejemplo, sanitario, o si, por ejemplo, tengo que llenar el tanque del avión en el que viajo. ¿Sabe cuánto cuesta llenar el depósito del avión? Pues mucho dinero, y hay que pagar al contado, ¿eh?”, se justificó. “Siempre en diciembre suelo llevar algunos regalos a mis directivos en la Argentina, Santo Domingo, Panamá... Para ellos eran las cestas. Pero ¿de verdad cree alguien que yo necesito esconder quinientos mil euros en la Argentina? ¡Pero si tengo allí dos negocios que me dan sesenta millones de euros de beneficios al año!”
¿Tuvo algo que ver Cristóbal López, quien luego entraría a su negocio? El patagónico lo niega. “Yo también fui víctima [de la requisa]. En ese vuelo, Lao me traía un jamón de Jabugo para comer durante las fiestas.”

(*) NB: Una versión anterior de esta entrada, siguiendo información contenida en el portal El Confidencial, consignaba erróneamente que Joaquín Agut figuraba entre los viajeros al aeropuerto Jorge Newbery. El portal El Confidencial ha corregido la noticia, por lo que hacemos lo propio con el párrafo citado.

Tres tonos de mierda y a cobrar a SADAIC sábado, 20 de septiembre de 2014

No quiero caer en teorías decadentistas -después de todo, la música popular tiene sus exponentes baratos desde los Monkees- pero el mainstream del rock y del pop está en uno de sus puntos más bajos desde que tengo memoria. Concedo que la fragmentación de las audiencias (MTV no marca tendencias con la misma intensidad con la que lo hacía en 1994) generó nichos más o menos interesantes, y cualquiera que haya escuchado Arcade Fire o TV On the Radio sabe que los últimos quince años han producido grandes artistas. El problema, insisto, es el Top 20. Abandonada la pelea por meter grandes temas entre los más escuchados (el modelo de negocios es otro, alcanza con una audiencia estable de 500-900 mil tipos que de tanto en tanto vayan a tus recitales y "fuck selling records") en los últimos años emergió una nueva ola de singles producidos en base al a ley del menor esfuerzo que hasta comparten una serie de comunes denominadores: bobitos, alegres, semi-inspiracionales (algunos sobre "touch the sky", otros de "tonight's gonna be a good night") con todos los trucos de feria posibles, desde los coritos de cancha ABC1 en los primeros versos hasta esa percusión tipo batucada pasteurizada.

La antigua preocupación de los fanáticos para que su tema favorito no terminara en una publicidad de telefonía celular ha devenido abstracta: las nuevas bandas ya suenan, desde el vamos, como publicidades de Movistar.



Historias extraempresarias lunes, 1 de septiembre de 2014
















Cuando estés así, sacate el diablo de tu corazón
Fito Páez

I. El intenso debate en torno a las historias de Relatos Salvajes llega alimentado por su éxito comercial, fenómeno que excede a su campaña publicitaria (otras películas con similar despliegue propagandístico han tenido una peor performance en la taquilla) y que, a mí entender, tiene que ver con uno de los éxitos indiscutidos del film: que varios de sus relatos tocan una fibra sensible en el espectador local.
Lo primero que se me ocurre es que esta película viene a llenar un vacío. Un vacío de historias sobre "el porteño que dice basta", el equivalente al John Doe going postal que los norteamericanos ya trazaron, con distintos niveles de calidad, en Un día de furia o Breaking Bad. El cine (en especial el cine de ficción) no tiene por qué "reflejar" nada, pero el nivel de estrés, mala sangre, mala leche, prepotencia y dolor psicológico con el que convivimos a diario en Buenos Aires es una especie de enfermedad sin síntomas cinematográficos. Y Relatos Salvajes es el primer síntoma de esta enfermedad.

II. Las seis historias tienen un sesgo de clase (media): no por nada el cuento en las rutas salteñas con aires a Duel revisita los mismos tópicos que el debut de Spielberg — si bien el personaje de Duel era el típico lower-middle class y el personaje de Sbaraglia proyecta la suma de todos los miedos de la clase media-alta porteña.
En este contexto, el más divertido y efectivo (¿efectista?) de todos los relatos, aquel que tiene a Darín como vengador anónimo, es también el más problemático en términos ideológicos. Y no me refiero por "el contenido" de sus acciones o su discurso: toda película puede leerse más allá de lo que dicen sus personajes (existe la distancia irónica) o más allá de las intenciones de su director (The Fountainhead, basada en el libro de Ayn Rand, me parece tan apegada al discurso capitalista puro que es imposible no recibirlo en clave crítica).
El problema con Bombita, el personaje de Darín, es que su pasaje al acto contra el sistema de grúas del GCBA y los pedidos de la ciudadanía (en el relato) para que le ponga una bomba a la AFIP (la escena más festejada de la película por el público en cualquier cine Hoyts, hagan la prueba) no es más que eso: un acting out que convierte el individualismo anti-estado del tipo común y corriente en una especie de justicia poética, un V de Venganza que en lugar de torturar militantes y volar el Parlamento británico se contenta con reventar su propio auto en un estacionamiento municipal mientras Szifrón aclara, mediante uno de los diarios imaginarios que cubre la noticia, que, ojo, "no hubo heridos".

III. Si Relatos Salvajes es la gran película argentina sobre las personas que pierden el control, ¿dónde están las oficinas de Movistar, el servicio de atención al cliente de Fibertel, la cola del Rapipago, los 35 minutos de espera en Santander Río, el Answer Seguros que no responde por los daños de los autos que estaban al lado del Chevrolet de Darín? Suponiendo (como creo yo) que no hay nada malo en dedicarse a contar exclusivamente las historias de la clase media porteña (después de todo, las clases medias como tales llevan muy pocas décadas en ese planeta y desde entonces han echado mano al séptimo arte para ir forjando su identidad) hay un gran ausente acá y son las marcas, las empresas. Todo lo otro que se cuenta es un primer síntoma sobre el malestar en la cultura argentina. Pero faltan otros. Como diría la novia del último relato: también filmame esto, Néstor.

Apuestas online en Argentina: el problema es la improvisación miércoles, 6 de agosto de 2014






















Ayer estuvimos junto a Ramón Indart en el Congreso de la Nación hablando sobre un secreto a voces: el proyecto de la AFA y Lotería Nacional de instalar un Prode bancado, es decir, regular las apuestas deportivas.
Palabras más, palabras menos, esto fue lo que dijimos:


"Quiero que conozcan a Matt Le Tissier.
Le Tissier, ex futbolista del Southampton de Inglaterra, una vez tiró la pelota afuera de la cancha en el saque desde el medio. Años después contó que lo hizo para ganar una apuesta de 12.000 euros.
En Europa se puede apostar por todo, hasta por los conceptos más insólitos, lo que hace más complicado detectar los posibles arreglos.
Según datos de la Unión Europea, las apuestas online en aquel continente crecen a un ritmo del 15 por ciento anual. Hay 6,8 millones de "apostadores online" y en 2015 los ingresos por esta actividad superarán los 13,000 millones de euros. Los cinco mercados más grandes son el Reino Unido, Alemania, Italia, Francia y Suecia.
Cabe destacar que para evitar los arreglos de partidos, las principales casa de apuestas crearon hace casi una década la Asociación de Seguridad en los Deportes Europeos (ESSA, en sus siglas en inglés), que vigila que no haya apuestas ilegales ni arreglos en las diferentes competencias.
Como ya se ha señalado en esta audiencia, nuestro país hasta ahora no ha regulado el juego online. Los motivos son varios, pero uno de los principales es que muchas loterías provinciales prefieren privilegiar su vínculo con los operadores físicos: prefieren, de momento, evitar la entrada de nuevos actores.
Esto no quiere decir que los argentinos no estén haciendo apuestas deportivas. Cualquiera puede ingresar ahora mismo a la página de Bwin y apostar que Atlético Rafaela le va a ganar a Independiente este domingo (paga 3,90 a 1). El problema es que Bwin está registrado en Gibraltar y entonces esa plata que hoy sale de Argentina solo paga impuestos (bajísimos) al otro lado del océano. Es decir que esta actividad disvaliosa existe, pero la AFA, los clubes y los gobiernos argentinos no ven ni un centavo.
Nuestra postura frente al debate aquí planteado es clara: el enemigo no es el juego online en sí, sino la improvisación, quiero decir, la improvisación con la que históricamente se ha movido este sector en Argentina y las posibles consecuencias sociales de esta irresponsabilidad.
Déjenme darles el ejemplo de los bingos de la provincia de Buenos Aires, que hemos tratado en profundidad este año en el libro El poder del juego.
En 1990, una ley habilitó el funcionamiento de "loterías familiares" (el famoso bingo de cartón) en 32 distritos de la provincia. En 1998, un grupo de empresarios colocó de facto una serie de máquinas electrónicas en estas salas. Amparo va, amparo viene, una resolución precaria del Instituto de Loterías terminó habilitando los tragamonedas en bingos, desvirtuando por completo la ley original. Finalmente en 2003, en medio de una apremiante crisis económica, el gobierno pasa una ley que blanquea este esquema a cambio de mayores impuestos. En 2007, nuevas dificultades económicas terminan con la instalación de un mecanismo para renovar automáticamente licencias antes que venzan, con la excusa de recibir fondos anticipados. Hoy la provincia tiene la friolera de 46 salas de bingo (la mayor parte de ellas en el conurbano) llenas de máquinas tragamonedas, un fenómeno único en el mundo.
Decimos que nos preocupa la improvisación porque portales especializados indicaron en julio pasado que las loterías provinciales nucleadas en ALEA (la Asociación de Loterías, Quinielas y Casinos Estatales de Argentina) resolvieron elaborar una propuesta para regular las apuestas online en todo el país en apenas 60 días. Al mismo tiempo, fuentes del sector nos aseguraron que Lotería Nacional tenía un proyecto de "Prode Bancado" prácticamente listo para salir a la cancha (si se me permite la metáfora).
El propósito de esta audiencia debería servir para insistir en lo siguiente: tenemos la oportunidad única de pensar un sistema desde cero.
Nuestro aporte es invitarlos a revisar las mejores prácticas de aquellos países donde esta actividad ya está regulada para pensar una posible versión local. ¿El gobierno otorgará adjudicaciones directas o celebrará licitaciones transparentes? ¿A qué gobiernos, y en base a qué control, van a tributar los operadores por sus ganancias? ¿Los jugadores podrán apostar desde la PC, en las agencias, en los hipódromos, en los bares? ¿Se abrirá la caja de Pandora de las apuestas deportivas involucrando a clubes en crisis, muchos de cuyos dirigentes están sospechados de corrupción, sin crear, en paralelo, una entidad independiente que vigile los intentos de arreglar partidos? Una vez definido el proyecto, ¿se discutirá en el Congreso y tendrá fuerza de ley o pasará por simple resolución como tantos otros "juegos" inventados por Lotería Nacional?
Estas líneas, y estas preguntas, son nuestro aporte al debate. Muchas gracias."

El poder del juego. El gran negocio de la política argentina (Aguilar, 2014) se consigue en librerías o en eBook (a solo $79).

El abrazo partido martes, 5 de agosto de 2014

El mejor mundial de mi historia martes, 15 de julio de 2014























No sé si fue el mejor mundial de la historia porque a México '70 lo vi en compilados de la historia de la Copa del Mundo en VHS. No sé si fue el mejor mundial de la historia, pero sí de los que tengo memoria, o sea, de mi historia. (Vuelvo sobre lo escrito y dos clicks me llevan a un texto de Santiago Llach que dice casi lo mismo. Se amplían las coincidencias). También podemos ir por partes: decir, por ejemplo, que fue la mejor primera ronda de la historia. Que no hubo empates en los primeros trece partidos. Que el promedio de gol -cifra más o menos indiscutida para evaluar el nivel de emociones en un torneo- fue altísimo, uno de los más altos de los que se tenga memoria, a pesar de que ya no existen más los cinco delanteros, que los equipos juegan más cerrados, en fin, todo lo que conocemos sobre la era hiperprofesional del fútbol. De paso, se termina la mentira de Galeano de que el consumismo mató al fútbol y que por eso todos los partidos terminan 0-0.
Sé que hubiese dicho todo esto a pesar de que la selección Argentina, siguiendo la lógica, se hubiese quedado afuera en cuartos (como en 2006 y 2010), a pesar de que en la memoria colectiva el mundial y la performance de la selección en el mundial suelen dejar una misma huella. Pero lo primero que tendremos para la posteridad es la sentencia de Nico Lantos: fuimos finalistas del mejor mundial de la historia.
Esto requiere insistir sobre algo obvio: la selección cumplió con creces su objetivo inicial, que era colocarse entre los cuatro mejores, para lo cual había que perforar la barrera (psicológica) de los cuartos de final por primera vez en casi tres décadas. Lo hizo, además, con un plantel que -al menos en los papeles- no era mejor, en promedio, que Italia, España, Holanda o Brasil. (Teníamos al mejor del planeta, es cierto, pero hace un cuarto de siglo más o menos que un mundial no te lo gana un solo jugador, ¿o me equivoco?).
Por mucho que me haya gustado la selección de José Pekerman -que en cuartos empató y perdió por penales un partido que podría haber estado para cualquiera-, esta fue la primera que me emocionó genuinamente. Los motivos son infinitos, casi todos tocan una fibra muy personal (advertencia para los sub-25: con los años uno llora más fácil), no vale la pena explicitarlos. Lo que sí podemos agregar, sin temor a equivocarnos, es que hay más orgullo en las derrotas que en las victorias. Y esta selección enfrentó en la final al mejor equipo del mundial, un combinado que había metido casi tres goles por partido (a rivales, en promedio, más difíciles: Portugal, Francia, Estados Unidos, Brasil...) y que llegaba como el claro favorito. Alemania tenía la mejor escuadra del torneo y acababa de clavarle siete goles a Brasil en uno de los partidos más increíbles de la historia de los mundiales, performance solo comparable (y recurro nuevamente a los VHS del altillo, tatarabuelos de YouTube) al totaalvoetbal, el fútbol total, de Holanda en el '74. Era un partido que íbamos a perder. Y lo perdimos. Pero vendimos muy cara la derrota. Y estuvimos tan cerca del milagro que duele de solo pensarlo.

Lo otro que duele: nada suena tan lejano como Rusia 2018 o Qatar 2022. Y ni hablar si finalmente el capo-mafia local arregla un Argentina-Uruguay 2030: para entonces este cronista tendrá 45 años. ¿Qué hacemos, mientras tanto, con este vacío?

Por lo pronto, una idea: la cápsula del tiempo. El cajón de los recuerdos. El listado de instantes para revisitar si este sitio sigue en pie dentro de diez años (ojo, ya va casi una década). La palomita de Van Persie; la rabona de Rojo en el debut; Campbell alejándose del tumulto (gateando) después de la patada que le pegó Maxi Pereira; el golazo de Cahill a Holanda; uno de puntín a España; el 5-2 de Francia a Suiza y el sexto tanto no cobrado porque había ya sonado el silbato, cual partido de la NBA; Messi frotando la lámpara contra Irán en el minuto 91; el zapatazo de James Rodríguez contra Uruguay; Lavezzi tirándole agua a Sabella; la mordida de Suárez sancionada por la AFIP (sic); el gol de Di María a Suiza cuando los penales eran casi un hecho (relato insistente, imborrable: "Messi. Messi. Messi. Di MaríaAAAAAAAAAALLL"), con microinfarto posterior incluido (el palo en el minuto 120); la sorpresa de Costa Rica, que salió octavo con recursos limitadísimos; el arquero nigeriano pidiéndole al árbitro que por favor no le de más tiros libres a Messi ("Encima siempre le quiere pegar. Es muy bueno"); el fatídico 1-7 en Belo Horizonte; el quite de Mascherano a Robben en tiempo adicional; las dos tapadas gigantes de Romero; y sí, el gol de Götze.

Cierro el cajón y miro adelante.