Ley de Medios: el cambio de estrategia del gobierno miércoles, 28 de noviembre de 2012

(...) A 45 días de haber sido señalado por CFK como el nuevo enviado del poder ejecutivo al sillón central de AFSCA, Martín Sabbatella ya logró lo que ninguno de sus dos predecesores -Gabriel Mariotto y Santiago Aragón- habían conseguido: dejar absolutamente solo a Clarín. Incluso divorciado de sus propios trabajadores que se reunieron con él para manifestarle su apoyo. Paradójicamente lo logró militando por la puesta en vigencia de todos los otros artículos que no atañen directamente al grupo. Y ese sí que es un viraje rotundo en la política de medios oficial, que hasta hace un tiempo manejaba niveles de iniciativa distintos según el caso y redundaba en expresiones sobre la reyerta judicial con Clarín; que por cierto también es escandalosa pero gira sobre dos artículos -45 y 161- de un total de 166.

En muy poco tiempo designó a Cynthia Ottaviano como Defensora del Público (Art 19), conformó el Consejo Federal (Art 15 y 16) con representantes de las 23 provincias -Pedro Báez de Entre Ríos fue electo presidente-, universidades, sindicatos y el arco comunicacional completo. Puso a funcionar la bendita Comisión Bicameral Permanente de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual (Art 18) con los integrantes de la oposición y logró el apoyo explícito de la ONU y la UNESCO. En 45 días incrementó rotundamente los niveles de aplicabilidad de la normativa y consiguió que la segunda y tercera minoria parlamentaria proponga a sus candidatos para integrar los directorios de RAE y AFSCA (Art 14). Estas cuestiones no formaban parte de la agenda de reclamos de Clarín pero sí de un variopinto de sectores ligados a las universidades y la comunicación en general que descalificaban la ley por la demora en la puesta en práctica real de estos artículos. (...)

dice Gonzalo Anzola acá.

Las cien mejores películas de la década 2000-2009. Puestos 50 a 41 martes, 27 de noviembre de 2012

# 50 | La Corporación
Le Couperet
de Costa-Gavras
con José Garcia, Karin Viard y Geordy Monfils
Bélgica / Francia / España, 2005, 122'
Posición anterior en el ranking: # 40

Bruno Davert, un químico de carrera que trabaja en una papelera, es despedido. Tres años más tarde sigue sin trabajo. Las entrevistas de trabajo a las que aplica no dan resultado, y sus chances de conseguir un empleo disminuyen mes a mes. Finalmente, la idea: deshacerse de sus posibles competidores. Literalmente. Matarlos.
Sólo Costa-Gavras podía convertir la premisa inicial (el fenómeno del desempleo en el mundo posindustrial) en una película de suspenso y humor negro: hacer "una de género", con tono de sátira, sobre la mayor tragedia provocada por el sistema que organiza el mundo del trabajo, y que tan bien sintetizó John Gray cuando escribió: "La clase media es un lujo que el capitalismo ya no se puede permitir".




# 49 | Sin City: La Ciudad del Pecado
Sin City
de Frank Miller y Robert Rodriguez
con Bruce Willis, Clive Owen y Jessica Alba
Estados Unidos, 2005, 124'
Posición anterior en el ranking: # 19

La Pulp Fiction de Robert Rodriguez, una obra inspirada en el mundo de los comics no sólo desde lo ético (noir hasta la médula) sino también lo estético. La primera vez, en cine, me sorprendió. En segunda mirada, el impacto fue menor, aunque posiblemente siga siendo -como varios recordaron- la película que mejor capta (y translada) el look del comic al séptimo arte. Grandes performances de Clive Owen (por entonces, apenas un actor en ascenso) y Mickey Rourke, que aquí comenzaba a delinear su comeback que consolidaría en The Wrestler.






# 48 | Historias Extraordinarias
de Mariano Llinás
con Mariano Llinás, Agustín Medilaharzu y Walter Jacob
Argentina, 2008, 245'
Posición anterior en el ranking: # 43

Mucho se ha escrito sobre Historias Extraordinarias. Que es ambiciosa; que se financió por fuera del circuito oficial de créditos del Incaa; que puede ser leída casi como un chiste interno... Cada uno de estos elementos da para una discusión individual, pero me quiero concentrar en la noción de riesgo (artístico, creativo) implícita en la idea de llevar adelante una película de cuatro horas, con tres historias principales pero infinidad de ramificaciones, con un presupuesto inferior a los 50 mil dólares. Y, sobre todo, que termine siendo el triple de vital, entretenida, movilizadora, que el último bodrio arty-festivalero de algún joven director porteño que gasta cuatro palos del Incaa y una productora alemana en 95 minutos del despertar sexual de un adolescente en algún escenario bucólico de la costa bonaerense. Situada en este contexto, lo que Llinás parece (querer) decir es: ¿ven que hay historias por todos lados? Es sólo cuestión de saber contarlas. Por último, quiero destacar el uso de la voz en off, que puede matar algunas películas pero que acá suma, porque lejos de ser redundante (narrar "en serio" algo que sucede "en serio"), aquí se usa de manera paródica, tal como ocurría en Dogville o en Balnearios, del propio Llinás (que, dicho sea de paso, es un actor bastante malo, al menos el peor de los tres protagónicos, lo que le resta algunos puntos a una película que igual merece un lugar por su capacidad de innovación y su espíritu aventurero).



# 47 | 4 Meses, 3 Semanas y 2 Días
4 luni, 3 saptamâni si 2 zile
de Cristian Mungiu
con Anamaria Marinca, Laura Vasiliu y Vlad Ivanov
Rumania / Bélgica, 2007, 113'
Posición anterior en el ranking: # 38

Hay un plano que molesta en la segunda película de Cristian Mungiu. Cualquiera que la haya visto sabrá a cuál me refiero. Sin ese plano, Mungiu podría haber sostenido, de principio a fin, un tono observacional aunque tenso, como en cualquier gran film de los hermanos Dardenne. Sin embargo, en ese momento el director sucumbe al impulso de señalar, subrayar. Por lo demás, esta historia es un drama hecho y derecho que supera el localismo (con el remanido tópico, en la filmografía rumana reciente, de los últimos años del régimen de Ceausescu) y logra una impresión de fragilidad individual -y de amistad, traición y corrupción- tan universal como el de cualquier obra maestra.





# 46 | Bucarest 12:08
A fost sau n-a fost?
de Corneliu Porumboiu
con Mircea Andreescu, Ion Sapdaru y Teodor Corban
Rumania, 2006, 89'
Posición anterior en el ranking: # 60

"¿Pasó o no pasó?", se pregunta el título original de esta comedia negra rumana. ¿Hubo o no hubo una revolución, un levantamiento popular, en la plaza al Este de Bucarest 16 años atrás, cuando Nicolae Ceausescu huyó del gobierno? Esto se propone resolver, o al menos proponer, el dueño de un canal de TV local, que invita a dos personas al estudio para que compartan ese momento de "gloria revolucionaria". Uno de ellos es un viejo jubilado que suele disfrazarse de Papá Noel en Navidad; el otro, un profesor de historia alcohólico y acorralado por las deudas. El mayor mérito de Bucarest 12:08 es que detrás de su puesta en escena seca y costumbrista deja mucha, muchísima tela para cortar, más cuando recrea la obsesión por la televisión, las lecturas periodísticas, los llamados de oyentes y una historia oficial que celebra y resignifica momentos recientes de la historia. Curioso espejo para una sociedad como esta argentina kirchnerista.



# 45 | Supercool
Superbad
de Greg Mottola
con Michael Cera, Jonah Hill y Christopher Mintz-Plasse
Estados Unidos, 2007, 113'
Posición anterior en el ranking: # 92

A mediados de los noventa, el mainstream cómico (Mi Pobre Angelito, Los Locos Addams, Wayne's World, por nombrar las primeras que me vienen a la mente) sucumbió ante los dictados de los hermanos Farrelly, que con películas como Tonto y Retonto y Loco por Mary reemplazaron cierta ingenuidad narrativa -y tendencia familiera- por chistes escatológicos y la llegada de nuevas figuras como Jim Carrey o Ben Stiller. La fórmula pasó a ser el nuevo paradigma y se mantuvo durante casi una década, hasta que el esquema comenzó a mostrar señales de agotamiento y fue reemplazada por quien se convertiría en el nuevo hombre de peso en la industria del entretenimiento: Judd Apatow. No por casualidad, la primera comedia de peso producida por el neoyorkino fue The Anchorman -ligada a ese otro gran director y renovador del campo cómico llamado Adam McKay-, a la que seguiría su debut detrás de cámaras con The 40-Year Old Virgin. En 2007, cuando ya era casi una marca, Apatow produjo la que para mí es una de las mejores comedias norteamericanas de los últimos veinte años (y tal vez la mejor película sobre el fin del secundario desde Dazed and Confused): Superbad. El cast es sencillamente inmejorable: Michael Cera es tan querible como inseguro, Jonah Hill es ese elefante en un bazar que todos conocimos alguna vez y Christopher Mintz-Plasse sabía que estaba pegando uno de los personajes del siglo con su encarnación de McLovin. Los dos primeros, además, haciendo una escena enorme mientras charlan de bolsa de dormir a bolsa de dormir, al borde del homoerotismo como en toda gran amistad teen. Aunque creo que la mejor escena viene antes. ¿Qué mejor representación de la adolescencia que estos chicos eufóricos y asustados yendo a una fiesta en colectivo, que se aferran a la botella de vodka que compraron para impresionar a una mina como si su vida dependiera de ello?


# 44 | Factotum
de Bent Hamer
con Matt Dillon, Lili Taylor y Marisa Tomei
Noruega / Estados Unidos / Alemania / Francia / Italia, 2005, 94'
Posición anterior en el ranking: # 76

El espíritu de Charles Bukowski ronda todo el film: su apatía, su visión cruda y directa, su desinterés por el alrededor. Chinaski (Matt Dillon) se la pasa busca trabajos que termina dejando en cuestión de días, si no horas. Necesita tiempo para escribir. Y fumar, y coger, y tomar. La facha de Dillon tal vez no le permita mimetizarse del todo con el arruinado alter-ego de Bukowski. Pero convence. Entre copas: no larga la botella en toda la película, y he aquí una (pequeña, simbólica) diferencia con cualquier otra película que protagonizaría el neoyorkino. Factotum y su clima low-key es fiel a Bukowski y fiel a sí misma. No irradia un brillo cegador, pero sí una contundente posición frente al mundo que le toca vivir. ¿Dije que, a su manera, también es muy divertida?




# 43 | The Fog of War
The Fog of War: Eleven Lessons from the Life of Robert S. McNamara
de Errol Morris
Estados Unidos, 2003, 95'
Posición anterior en el ranking: # 67

"La clase dominante no mantiene con su ideología una relación exterior y lúcida de utilidad o de astucia puras. (...) En realidad, la burguesía debe creer en su mito antes de convencer a los otros"
(Louis Althusser, Marxismo y humanismo)


Robert S. McNamara se desempeñó como Secretario de Defensa de los Estados Unidos de 1961 a 1968, durante la guerra de Vietnam. Antes había sido un exitoso empresario en la Ford, luego sería presidente del Banco Mundial. Su principal aporte al ejército norteamericano fue el de haber instalado una lógica matemática, eficiente y calculadora a la guerra. Si antes una bomba aliada mataba a dos o tres personas, a partir de sus ajustes los muertos comenzaron a contarse por decenas de miles. A él le debemos los bombardeos más precisos. Y a sus 87 años, en conversaciones con el documentalista Errol Morris, está dispuesto a confesar algunas cosas. "Bajo estándares actuales", dice, "nuestros actos hubiesen sido considerados crímenes de guerra". Sus lecciones son verdaderos ejemplos de la realpolitik más clara que ha dado la política exterior en Occidente, y bien vale la pena escucharlas. Ya que como escribe William Arnold: "McNamara finalmente consigue contar su versión de la historia -y de alguna manera sale humanizado en el proceso-, pero aún así termina apareciendo como un personaje trágico viviendo en un estado de negación".


# 42 | El Luchador
The Wrestler
de Darren Aronofsky
con Mickey Rourke, Marisa Tomei y Evan Rachel Wood
Estados Unidos / Francia, 2008, 109'
Posición anterior en el ranking: # 14

La película ganadora del Oscar 2009 narra la historia de un villero que se hace millonario. Es decir, otro exponente de la temática from rags to ritchies. Todos podemos llegar, desde lo más bajo hasta la cima: sólo hace falta esfuerzo y un poquito de suerte. Una inyección de confianza al relato dominante, hoy en crisis.
La contracara de ese sueño de fama y dinero es el film que no ganó nada: The Wrestler. Allí, el otrora célebre y exitoso Mickey Rourke encarna al otrora célebre y exitoso Randy "The Ram" Robinson, un veterano luchador de catch que tuvo su momento de gloria a mediados de los ochenta, y que veinte años después come, a duras penas, de las sobras de aquel momento. Aquellos que viven de tensar su cuerpo, su cara, su imagen durante un par de años, hasta que son marginados, poco a poco, del circuito. El camino inverso a Slumdog Millionaire: de la cima a lo más bajo. Los dos -persona, personaje- son un símbolo de la fugaz máquina de los sueños, de los quince minutos de fama, de la picadora de carne -literal. Un día sos el hombre del momento; al otro, te van a encontrar en el sector de verdulería de un supermercado, sólo para creer haber visto una cara conocida: "Sos igual a The Ram. Sólo que más viejo".
El círculo hubiese sido perfecto si la película ganaba el Oscar y los derrotados hubiesen ganado una segunda oportunidad, otro cuarto de hora. (La vieja astucia del sistema para integrar aquello que lo rechaza). Pero no. Por eso -y por sí misma-, The Wrestler es el cachetazo en la cara al American way of fame, a los mimos del mercado, a lo efímero y descartable. Y Mickey Rourke, si me permiten, quizás se convierta Gloria Swanson del nuevo siglo. A los golpes por Sunset Boulevard.


# 41 | La Cinta Blanca
Das weiße Band - Eine deutsche Kindergeschichte
de Michael Haneke
con Christian Friedel, Leonie Benesch y Ulrich Tukur
Alemania / Francia / Austria, 2009, 144'
Nueva en el ranking

Porque son esas películas que crecen en uno. Porque las señoras esas que leen la reseña y dicen "sí, así empezó el nazismo" no entienden nada. Porque acá no está la angustia primermundista que se sugiere en otras pelis de Haneke. Porque el crítico Leonardo D'Espósito (en una nueva moda snob que consiste en odiar a las películas cine-arte y encontrar maravillas en bazofias pochocleras como 2012) militó activamente en contra de esta película y alguien tenía que reivindicarla.




















Las cien mejores películas de la década 2000-2009. Puestos 60 a 51 lunes, 19 de noviembre de 2012

# 60 | Río Místico
Mystic River
de Clint Eastwood
con Sean Penn, Tim Robbins y Kevin Bacon
Estados Unidos / Australia, 2003, 138'
Posición anterior en el ranking: # 78

Un drama americano hecho y derecho. Reformulo: más que un drama, casi una tragedia griega (o shakespeariana, con algún guiño a Lady Macbeth al final). No hay distancia irónica o comic reliefs, apenas la historia de tres amistades y de cómo los hechos pasados, especialmente los más horribles, marcan las acciones del presente y persiguen como una sombra todas nuestras acciones. Después de unos años noventa flojitos (con la excepción de Unforgiven), vuelve el Clint Eastwood clásico, el que pide la gente, que en esta ocasión se corre y deja que brillen, en su lugar, algunos de los actores más talentosos de esta generación.






# 59 | Elefante
Elephant
de Gus Van Sant
con Alex Frost, Eric Deulen y John Robinson
Estados Unidos, 2003, 81'
Posición anterior en el ranking: # 28

En Cosmopolis de David Cronenberg, los títulos de apertura se reproducen sobre lo que parece ser un Pollock (manchas desparramadas, salpicadas sobre el lienzo). Al final de la película, luego del viaje -literal y metafórico- del protagonista, los créditos aparecen sobre un Rothko: como si Eric Michael Packer hubiera encontrado, al final, algo de orden.
Elephant recorre el camino opuesto. Es un día precioso de otoño en Portland, Oregon. Claro, hay problemas familiares y escolares, pero son parte del paisaje, aquello que minimizamos, normalizamos: el orden. Para cuando el film termina, pasamos de Rothko a Pollock. Aunque las nubes y el precioso día de otoño en Portland, Oregon no se detiene por nada del mundo.
Como señala Jonathan Rosenbaum, Gus Van Sant no tiene mucha más idea que cualquier otra persona sobre qué pudo haber pasado en la llamada masacre de Columbine y, de hecho, los únicos puntos flojos del film aparecen cuando esas ideas se materializan. Por lo demás, Elephant triunfa como una postal del horror post-industrial. Si pudiéramos simbolizarlo, diríamos: The Shining con adolescentes. Pero no podemos representar el vacío, el sinsentido, lo Real. Aquello que resiste simbolización, narrativas o re-creaciones. O como leí por ahí: los gritos del silencio.


# 58 | Alta Fidelidad
High Fidelity
de Stephen Frears
con John Cusack, Jack Black y Lisa Bonet
Reino Unido / Estados Unidos, 2000, 113'
Posición anterior en el ranking: # 44

La biografía de Twitter permite que te presentes en 160 caracteres. Tamaño desafío para cualquiera que espere contar de donde viene, de qué trabaja y cuáles son sus intereses. Así y todo, usé 51 de esos espacios para escribir: "Armo rankings compulsivamente como en High Fidelity". Es algo que me define, y este listado no es sino una muestra más de esta obsesión. Dicho esto, Rob Gordon podría matarme por no poner esta película entre las "Top 5 Movies of the Last Decade", pero tampoco creo que esta comedia romántica basada en la novela de Nick Hornby vaya a quedar en los anales del cine. Es, sí, muy divertida, querible, idiosincrática y, por momentos, sorprendente. Como cuando Rob Gordon nos sacude con el dilema que nosotros, adolescentes tardíos, post-adolescentes, casi adultos, nos hemos preguntado durante tanto tiempo: "Did I listen to pop music because I was miserable? Or was I miserable because I listened to pop music?"


# 57 | Yella
de Christian Petzold
con Nina Hoss, Devid Striesow y Hinnerk Schönemann
Alemania, 2007, 89'
Posición anterior en el ranking: # 63

Yella vive en una ciudad al este de Alemania. Acaba de terminar una relación sentimental y, en busca un cambio, consigue un trabajo situado en Hannover. Cuando está por salir, aparece su ex esposo y le ofrece acercarla hasta la estación: en el viaje tienen una discusión y el hombre se arroja desde un puente, con ambos adentro. La camioneta se hunde en el río. Yella consigue llegar a la costa, agarra sus cosas, se toma un tren y llega a Hannover, donde conoce a Philipp, un capitalista de medio pelo que pide que lo acompañe a una reunión... Como dice Maximilian Maier, "sabemos que algo más está sucediendo, pero no sabemos con exactitud qué es, lo que eleva la tensión durante la proyección y transforma aquello que sería una película del universo de los negocios en una especie de suspenso inexplicable". Una "de climas", pero ¡qué climas! Y con muchos ecos de Carnival of souls.



# 56 | Los Excéntricos Tenenbaum
The Royal Tenenbaums
de Wes Anderson
con Gene Hackman, Anjelica Huston y Ben Stiller
Estados Unidos, 2001, 110'
Nueva en el ranking

En diciembre se van a cumplir doce años del lanzamiento de The Royal Tenenbaums. Desde entonces, las películas de este director se fueron convirtiendo en parte de la "marca Wes Anderson", parecido a lo que a nivel local ocurrió con el humorista Liniers y su tira Macanudo. La comparación no es gratuita: ambos comparten una mirada querible, quirky, hasta un poco naïf sobre la niñez, la juventud e incluso el mundo adulto (algo que llegaría al paroxismo con Moonrise Kingdom). Sin embargo, detrás de sus obras hay mucho más que una mera hiperestilización retro. Wes Anderson tiene talento. Hace películas de personajes y logra que nos interesemos por ellos, que nos preocupemos por su devenir. En ese sentido, The Royal Tenenbaums es menos superficial (o posmoderna) que Life Acquatic o que la epiloguista The Darjeeling Limited. Narra la historia de un hogar con integrantes especiales, superdotados, marcados por tragedias. Aunque la principal de ellas sea el dolor de ya no ser, la triste historia de una familia que sabe que sus mejores tiempos ya pasaron.


# 55 | Promesas del Este
Eastern Promises
de David Cronenberg
con Viggo Mortensen, Naomi Watts y Vincent Cassel
Estados Unidos / Reino Unido / Canadá, 2007, 100'
Posición anterior en el ranking: # 17

Tal como Guillermo del Toro hizo en El Laberinto del Fauno, David Cronenberg creó aquí un drama con tintes de cuento de hadas,  con imágenes brutales y un brillante manejo del suspenso. Anna (Naomi Watts) trabaja en un hospital y sigue la pista de una adolescente rusa que muere al dar a luz. Sin embargo, sus descubrimientos conducen rápidamente a la mafia rusa de Londres, de la que Nikolai (Viggo Mortensen) parece formar parte... Una narración fluida, escenas memorables (la lucha en el sauna es one for the ages) y sólidas actuaciones hacen de Promesas del este un cuento moral complejo y logrado.







# 54 | Un Profeta
Un prophète
de Jacques Audiard
con Tahar Rahim, Niels Arestrup y Adel Bencherif
Francia / Italia, 2009, 155'
Nueva en el ranking

Cada vez que un director extranjero (esto es, por fuera Estados Unidos) logra una gran película de género, los críticos se desviven tratando de buscar su equivalente clásico de Hollywood. De esta manera, a Un prophète no le faltaron comparaciones con Scarface o El Padrino, paralelismos que a mi entender no están a la altura del film de Audiard. No porque este film francés sea mejor que Scarface (lo dudo) o El Padrino (imposible), sino porque aquí aparecen elementos surreales, juegos visuales y algunos guiños absolutamente distintivos que merecen una explicación propia, como hizo esta excelente crítica del New York Times, que desde sus primeros párrafos evitó las simplificaciones de las que hablo. Pocas "películas de prisión" son capaces de generar tantos climas distintos sin perder el tono. Impactante en todos los niveles, uno de los must de la década.



# 53 | Sin lugar para los débiles
No Country for Old Men
de Ethan y Joel Coen
con Tommy Lee Jones, Javier Bardem y Josh Brolin
Estados Unidos, 2007, 122'
Nueva en el ranking

Parafraseando a los políticos de la derecha argentina, creo que una de las tres o cuatro cosas en las que todos deberíamos ponernos de acuerdo es que los hermanos Coen forman parte del grupo de diez o doce directores fundamentales de las últimas décadas. En esa oportunidad, los Coen llevan a la pantalla de manera contundente, sin virtuosismos ni fuegos de artificio, una mirada seca, violenta (después discutimos la acepción) y sin dudas muy, muy norteamericana sobre las relaciones humanas en los Estados Unidos. Alguno apuntó que el punto de vista de la película se acerca al del personaje de Tommy Lee Jones, lo que vendría a demostrar una mirada reaccionaria, hasta decadentista, de la sociedad. Lo podemos debatir. Eso sí: tiene uno de los mejores villanos de la historia, que no hubiese desencajado en una buena película de terror. No puede ser de otra manera con Javier Bardem: un tipo alto, ancho, moreno, con un corte de pelo horrible, que entra a tu tienda polvorienta en West Texas y te llama "Friendo". Auxilio.


# 52 | La Escafandra y la Mariposa
Le scaphandre et le papillon
de Julian Schnabel
con Mathieu Amalric, Emmanuelle Seigner y Marie-Josée Croze
Francia / Estados Unidos, 2007, 112'
Posición anterior en el ranking: # 57

A sus 43 años, Jean-Dominique Bauby, el carismático redactor jefe de la revista Elle sufre una embolia masiva. Al salir del coma, descubre que está atrapado en su cuerpo: completamente paralizado, lo único que puede mover es su párpado izquierdo. En fin, uno lee la sinopsis y teme lo peor (esto es, que la película sea una "película de hospital", plagada de golpes bajos y lugares comunes). Nada de eso sucede: más que depresión, aquí encontramos escapismo. Sí: escapismo. Porque Bauby escapa a su mundo y Schnabel nos invita a conocerlo por medio de imágenes bellísimas, marcadas por la sutileza, tal como hizo en Berlin cuando documentó el primer recital en el que Lou Reed tocó, entero, el disco maldito del mismo nombre. Cine puro.



# 51 | Grindhouse
Grindhouse
de Robert Rodríguez y Quentin Tarantino
con Kurt Russell, Rosario Dawson y Mary Elizabeth Winstead (Death Proof); Rose McGowan, Freddy Rodríguez y Josh Brolin (Planet Terror)
Estados Unidos, 2007, 191'
Posición anterior en el ranking: # 66

Hay una palabra en inglés de difícil traducción que define el espíritu de este par de películas, homenaje a las cintas explotation de los sesenta y setenta: unapologetic. Pese a la paradoja que se esconde detrás del desafío de re-crear películas clase Z con presupuestos cercanos al mainstream, hay mucho de libertad (y de libertinaje) en las producciones de Quentin Tarantino y Robert Rodríguez. Ahora bien, esta libertad ¿no es más que diversión vacía, reproductivista? A estos directores, sobre todo a Tarantino, se los acusa de posmodernos, de no haber "inventado" nada, de abusar del pastiche, el collage, los homenajes y las comparaciones a campo cerrado. Más o menos lo que decía (hablando de otras obras) Cornelius Castoriadis, cuando se lamentaba de la ausencia de obras maestras posteriores a 1925. "Desde la Illíada hasta El Castillo, pasando por Macbeth, el Réquiem o Tristán, la obra conserva esa relación extraña, más que paradójica, con los valores de la sociedad: los afirma al mismo tiempo que los pone en duda y los revoca". Estoy de acuerdo con esta afirmación, pero mi hipótesis es que productos "posmodernos" como Death Proof o Planet Terror bien podrían pertenecen a este grupo de obras maestras por los mismos motivos por los que Castoriadis amaba a los clásicos: porque pertenecen al "espíritu de época". Dirá Tomás Binder en su excelente crítica en el número 203 de El Amante, cuando comparaba a Death Proof con otras buenas películas mainstream de los últimos años, de Legalmente Rubia a Zoolander, que la pieza de Tarantino es un síntoma, un emergente de un estado del mundo, al que "logran retratarlo con una mirada que no por hiperbólica deja de ser exacta". Sus protagonistas no disuelven los mundos frívolos que los rodean, pero logran "habitarlos afirmativamente, iluminando la posibilidad de la vitalidad y la inteligencia al interior de ese vacío". No celebran acríticamente el estado de cosas (como sí hacen otras películas que, además, reproducen el statu quo formal del cine de los grandes estudios) pero tampoco se colocan por fuera de un mundo que, en definitiva, es el suyo, para señalar con el dedo admonitorio. Lo bueno es que, con estos antecedentes, nada en Grindhouse (ni siquiera sus falsos trailers) es culposo o pide permiso. Unapologetic.














Las cien mejores películas de la década 2000-2009. Puestos 70 a 61 jueves, 8 de noviembre de 2012

# 70 | Casi Famosos
Almost Famous
de Cameron Crowe
con Patrick Fugit, Billy Crudup y Kate Hudson
Estados Unidos, 2000, 122'
Nueva en el ranking

1973. Con apenas quince años, William Miller aspira a convertirse en un crítico musical de San Diego. Las idas y vueltas de estas primeras incursiones en el rubro lo pondrán en un tour nacional junto a la banda Stillwater y su pack de groupies, entre ellas la preciosa Penny Lane (Kate Hudson). ¿Cuál es la historia pasada de esta chica? ¿Por qué se pelean los integrantes de esta banda de rock en ascenso? ¿Cómo terminará siendo la crítica que la Rolling Stone le pidió a William que haga? Subtramas que Crowe acompaña con elementos que serán fácilmente reconocibles por quienes alguna vez circularon por el campo (el concepto de selling out, la infructuosa batalla por el "regreso a los orígenes", las tensiones de aquellos periodistas que tienen que criticar a fuentes con las que compartieron muchas cosas), todo en los ojos de un muchacho que se ve obligado a crecer demasiado rápido. El director narra una historia sin fisuras donde la ingenuidad parece intencional, acaso reflejo de un tiempo en la que las cosas eran más sencillas. ¿O no tanto?

 
# 69 | La Reina
The Queen
de Stephen Frears
con Helen Mirren, Michael Sheen y James Cromwell
Reino Unido / Francia / Italia, 2006, 103'
Nueva en el ranking

Aquel que mire por encima algunos minutos de La Reina puede llegar a desdeñarla sin más. "Un docudrama en 35 mm", dirán. "Un estreno directo-a-Hallmark para un domingo a la tarde". Otro, con un vago recuerdo de haberla visto, argumentará que no hay mucho que pueda darnos una ficcionalización de la semana más agitada que vivió Elizabeth II, es decir, la que siguió a la muerte de Lady Di. El caso más extremo fue el de José Pablo Feinmann, que rechazó esta "humanización" de la monarca "porque no muestra el odio genuino que Isabel II le tenía a Di.".
Pero este no es el punto.
Más allá de los personajes involucrados en esta historia, cuyo parecido físico o intelectual con los reales debería ser apenas una anécdota, lo que Frears pone en escena es la lucha entre las instituciones "principistas" y el pragmatismo capitalista más duro. Hasta los miembros más incólumnes de La Comte deben empatizar con la situación en la que queda esta Elizabeth II cuando Tony Blair -el político sonriente de la Tercera Vía, el promotor del abrazo a Bono y los bombazos con rostro humano, economía "social" de mercado- le pide que por favor de una muestra al pueblo -traducción: a los medios- de su dolor. Que lo escenifique, bah. Reproduzco el diálogo porque no tieen desperdicio (insisto, su grado de veracidad con lo que efectivamente ocurrió es irrelevante):

Queen Elizabeth II: Prime Minister.
Tony Blair: Good morning, Majesty. Sorry to disturb, but I was just wondering whether you'd seen any of today's papers?
Queen Elizabeth II: We've managed to look at one or two, yes.
Tony Blair: In which case my... next question would be whether you felt some kind of response... might be necessary?
Queen Elizabeth II: No. I believe a few over-eager editors are doing their best to sell newspapers. It would be a mistake to dance to their tune.
Tony Blair: Under normal circumstances I would agree. But... well, my advisors... have been taking the temperature among people on the streets... and, well, the information I'm getting is that the mood is quite delicate.

La figura de Blair -y acá no me queda ninguna duda que los trazos gruesos marcados por el guionista Peter Morgan son históricamente exactos- simboliza todo lo que traen las democracias capitalistas posmodernas: encuestas minuto a minuto, montajes publicitarios, señales a los medios con asesores bailando al "pulso" de la opinión pública para satisfacer la cadena de reproducción económica e ideológica del capital. La lección de La Reina es que todos, hasta las instituciones más antiguas, sucumben a sus efectos. Y de pronto la película de Stephen Frears se convierte en mucho más que la humanización de una señora imperialista y mala (¡qué cuadrado, Feinmann!) hasta convertirse en una muestra de cómo el sistema subsume bajo su lógica a todas las estructuras. Sin buscarlo, quizás, Frears hizo una de las películas más críticas de los últimos diez años.


# 68 | El Señor de la Guerra
Lord of War
de Andrew Niccol
con Nicolas Cage, Jared Leto y Ethan Hawke
Francia / Estados Unidos / Alemania, 2005, 122'
Posición anterior en el ranking: # 42

Esta sátira posmoderna tiene algunos problemas de profundidad -vendría a ser a ser a la industria armamentística lo que Thank you for smoking al negocio del tabaco-, pero a diferencia del film de Reitman este mantiene su poder de impacto. Claro: imposible que sea de otra manera con tamaña secuencia de apertura. A veces, las "frases con información política" encajadas en medio de un diálogo casual suenan algo inverosímiles -más en boca de Nic Cage-, aunque pensándolo bien quizás parte de la potencia radique en la propia artificialidad de la puesta en escena: un blockbuster con armas y críticas y armas y chicas y armas y sexo y armas y droga y armas y rock y armas, armas, armas.





# 67 | 24 Hour Party People
de Michael Winterbottom
con Steve Coogan, Lennie James y John Thomson
Reino Unido, 2002, 117'
Nueva en el ranking

Tony Wilson es un periodista inglés de poca monta, que un día de 1976 presencia junto a otras 41 personas un concierto de los Sex Pistols que le vuela la cabeza. A partir de ese momento, dedicará su vida y su dinero a promover la movida local, con resultados dispares. 24 Hour Party People cuenta lo que pasó en Manchester entre 1976 y 1992, de Joy Division a New Order y los Happy Mondays, por medio de la historia de Factory Records. En palabras de Roger Ebert, la película "registra un tiempo en el que los locos mandaban en el asilo, cuando los amantes de la música se salían con la suya. Ama a sus personajes. Entiende qué es eso que los Sex Pistols iniciaron, y que los noventa mataron".






# 66 | Esplendor Americano
American Splendor
de Shari Springer Berman y Robert Pulcini
con Paul Giamatti, Hope Davis y Judah Friedlander
Estados Unidos, 2003, 101'
Posición anterior en el ranking: # 30

Por películas como estas es que queremos tanto a Paul Giamatti, que en esta oportunidad personifica a Harvey Pekar, autor del comic American Splendor. Aunque la actuación de Giamatti no es full-time: el propio Pekar (murió en 2010) también aparece... comentando junto a su mujer el fenómeno de estar en una película. Pero, ¿quién es este empleado administrativo de Ohio que tras treinta años en el mismo puesto apenas terminó dos escalones por encima del salario mínimo? Sus comics (también autorreferenciales) y esta película hacen mucho por develar el misterio, al contar la historia de aquellos superhéroes cotidianos que, sin la prensa de un Batman o un Spiderman, también logran salvarse -y salvarnos- cada día, a su manera cascarrabias y depresiva. Y de paso nos cuentan sobre el reverso obsceno del sueño americano.



# 65 | Four Shades of Brown
Fyra nyanser av brunt
de Tomas Alfredson
con Robert Gustafsson, Maria Kulle y Karl Linnertorp
Suecia, 2004, 192'
Nueva en el ranking

Cuatro historias se cruzan en distintos lugares de Suecia. ¿El tono? Melancólico, con toques de humor negro. Escrita y protagonizada por el grupo cómico Killinggagets, famoso en su país, los distintos relatos funcionan como una suerte de Short Cuts nórdico, con actuaciones descollantes y sucesivos cambios de registro que nunca traicionan el espíritu original del trabajo. Como detalle, el film de Alfredson (más conocido en nuestro país por Let the Right One In) fue financiado por Sveriges TV, la tevé pública sueca.








# 64 | Touching the Void
de Kevin Macdonald
Reino Unido / Estados Unidos, 2003, 106'
Posición anterior en el ranking: # 54

Un motivo por el cual incluyo documentales en las listas de mejores películas de la década es por que en los últimos años la frontera entre documental y ficción se fue volviendo cada vez más borrosa y la relación entre ambas, indisoluble. Antes de dirigir El último rey de Escocia, Kevin Macdonald se animó a contar la historia real de Joe Simpson y Simon Yates, dos montañistas británicos que en 1985 escalaron el Siula Grande en los Andes del Perú. Mientras bajaban, Simpson cayó y se rompió una pierna; horas después, volvió a caer al interior de una cueva y su compañero lo dio por muerto antes de continuar el descenso. Pero Simpson estaba vivo, y ahora debía encontrar una manera de salir de la trampa de hielo, llegar a la base y encontrar el campamento, que quedaba a diez kilómetros. No tenía comida ni agua y, para colmo, al borde del delirio, empezó a escuchar canciones en su cabeza...



# 63 | La Caída
Der Untergang
de Oliver Hirschbiegel
con Bruno Ganz, Alexandra Maria Lara y Ulrich Matthes
Alemania / Austria / Italia, 2004, 156'
Posición anterior en el ranking: # 35

Antes de convertirse en un meme de YouTube ("Hitler se entera que le bannearon la cuenta en Xbox Live", "Hitler se entera que Usain Bolt batió el récord mundial en 100 metros llanos", "Hitler se entera que el FBI cerró MegaUpload"), La Caída era recordada como una película "seria" por mérito propio, y suscitó no pocas polémicas por haber "humanizado" a Hitler. Pero fue justamente el tratamiento que Hirschbiegel hizo del líder alemán lo que colocó a este drama hecho y derecho por encima de todos los intentos anteriores, en los que Hitler aparecía como una especie de supervillano (dotado de una maldad intrínseca y absoluta) cuyo poder e ideología parecían ser la única característica del Estado nazi. Decía Ian Kershaw que el nazismo fue un fenómeno extraordinario cuya excepcionalidad partía de la situación concreta en la que se encontraba la joven República de Weimar, un equilibrio de fuerzas encaminado hacia la catástrofe en la que a una gran personalidad se le confía una misión de arbitraje. Que el Estado fascista luego haya actuado como mediador en el restablecimiento de la dominación y la hegemonía de los grupos dirigentes, está claro. Pero también está claro que el tipo de poder que ejerció Adolf Hitler, dentro de un Estado capitalista moderno (hay que recordar), "culminó gradualmente en el predominio de objetivos puramente ideológicos que, en el fondo, iban en contra de la reproducción del orden socioeconómico y, de hecho, del propio sistema político". En este marco se desata La Caída, con un Hitler humano, sí, pero también enceguecido y rodeado. Las contradicciones están, bienvenidas sean.


# 62 | Entre los muros
Entre les murs
de Laurent Cantet
con François Bégaudeau, Agame Malembo-Emene y Angélica Sancio
Francia, 2008, 128'
Posición anterior en el ranking: # 61

Todos los que alguna vez dimos clases entendemos ese sentimiento único que pasa por nuestras cabezas cuando estamos frente a un aula. También entendemos -mejor dicho: creemos entender- qué piensan los mocosos. Todos, desde la que se leyó todos los textos, hasta el grupito del fondo que nunca viene (y que, cuando viene, se la pasa charlando). ¿Qué hacemos intentando compartir nuestra pasión por los clásicos cuando estos pibes laburan a otra velocidad, descreen de la educación formal, buscan los atajos y no el encierro regular, controlado, atento, evaluado? De esto trata Entre les murs, un microcosmos conocido que le pasa al trapo a los demás intentos de retratar este tipo especial de lucha de clases.





# 61 | Los Infiltrados
The Departed
de Martin Scorsese
con Leonardo DiCaprio, Matt Damon y Jack Nicholson
Estados Unidos / Hong Kong, 2006, 151'
Posición anterior en el ranking: # 58

Claro, a mí también me encantó Infernal Affairs. Pero la remake de Martin Scorsese tiene los mejores actores, los mejores chistes y a Jack Nicholson con un consolador de plástico. No es el Scorsese de Means Streets o Taxi Driver -que tanto nos fascinó con su economía de recursos-, sino más bien una película sólida de un director "profesional", sin dudas más entretenida y potente que Gangs of New York o la chata The Aviator.