Néstor Kirchner, un año después jueves, 27 de octubre de 2011
























No weak men in the books at home
The strong men who have made the world
History lives on the books at home
The books at home

Gang of four, "Not great men"


A veces me alegro. Cada tanto me asusto al pensar qué hubiese sido del país durante estos años de haber seguido en el gobierno Fernando de la Rúa o Eduardo Duhalde. O si hubiese ganado Menem. O Reutemann. O López Murphy.

Personas, no procesos. Pero inmediatamente después me olvido de los nombres propios y me pongo a pensar en términos de procesos históricos. Con el diario del lunes (o con cualquiera de 2004 o 2005) podemos entender a Néstor Kirchner como el mejor representante que encontró la clase dominante para cerrar "por izquierda" lo que Eduardo Duhalde no había podido cerrar "por derecha", es decir, el proceso abierto por las enormes movilizaciones de 2001-2002. Movilizaciones que, como bien sabemos, fallaron en tener una conducción definida y grupos políticos capaces de encauzarla. El reclamo unificador fue tan light, tan lanatero, tan "qué se vayan todos (los políticos malos y sucios)" que el resultado no podía ser otro que un presidente que, como bien sostuvo Carlos Altamirano, al llegar actúo "como un presidente del Frepaso".

¿Entonces es lo mismo Kirchner que Menem, alla Martín Caparrós? De ninguna manera. No sólo por las medidas concretas, que todos conocemos, y las simbólicas --que también. (Cuántos cometimos el error de comernos las fotos de Kirchner con Bush, tomándolo por socio imperialista, sin entender que lo que Néstor estaba haciendo, después de todo, era negociar con Lula y Chávez la patada en el culo al ALCA).
Quiero insistir sobre algo no menor: la misma autoproclamación de "progresista" permite una legítima impugnación por izquierda y abre el espacio para la crítica. ¿Quién le podía achacar algo a Menem en 1997, frente a un discurso cínico y posmoderno? Incluso si Néstor Kirchner hubiese ejecutado las mismas políticas que el menemismo (y, como dijimos más arriba, no fue el caso), siempre voy a preferir al impostor de centroizquierda porque al menos lo puedo correr en sus propios términos.

No es cierto que mientras peor, mejor. En otras palabras: Bush sirve para llenar un estadio en Mar del Plata con anarquistas, chavistas, maradonas, humanistas, hippies, kusturicas. Menem sirve para armar un frente electoral con radicales, chachos, progresistas, conservadores, meijides, intelectuales, frepasistas, sarlos, ex comunistas, delarúas. En suma, algutinar "los anti" sin demasiado proyecto a la vista. ¿Y Kirchner? Kirchner partió las aguas porque permite pensarse en sus propios términos "progresistas". Encabezó un proyecto de alianza de clases con un estilo original, con más rosca que "consenso" (primero te meto la medida y después la discutimos). Pero hay que reconocer que esas batallas, por más imperfectas, tramposas o incompletas que fueran, abrieron el campo de lo posible. El ejemplo es remanido pero vale: el tipo te instaló la Asignación Universal por Hijo. Después me podés decir que "no es universal", que "habría que extenderla a los chicos que van a colegios religiosos gratuitos", que "habría que sacarla por ley y no por decreto". Pero fijate que al criticar eso (y no su misma existencia) lo que pedís es ampliar un derecho, no volarlo a la mierda.

¿No es un avance?

La izquierda frente al kirchnerismo
(1) Algunos creen que la tan mentada "profundización del modelo" se dará si uno insiste con lo mismo (ahora con menos actores sociales "enemigos", con algunas victorias culturales ganadas). Que el voto a los candidatos del Frente para la Victoria es un "premio" por haber impulsado algunas cosas, "resistido en las malas", negociado tales otras.
(2) Otros, que el tema pasa por acompañar el proceso nacional general pero intentar meter algunos cambios progresistas en el ámbito legislativo. Allá los Raimundi, los Sabbatella, el "progresismo" a secas, el modelo con rostro humano. La agroexportación sojera con matrimonio gay y Canal Encuentro.
(3) Por último, están los que piensan que la opción ciudadana no se agota en el voto cada dos años a Feletti o a Sabbatella sino que, más que un acompañamiento, lo que hace falta es un permanente estímulo o sacudón por izquierda, en forma no sólo de votos legislativos (que hoy no tengamos ningún diputado de izquierda es, de verdad, una cagada) sino también de marchas, campañas, debates, ocupaciones del espacio público, conflictos diversos y el laburo constante de grupos de presión que intenten resolver contradicciones puntuales -inherentes a todo proyecto policlasista- a favor de las grandes mayorías.
En ese grupo, donde mi incluyo, entendemos que uno de grandes los méritos de Néstor Kirchner fue el de tomar temas que estaban flotando en la agenda y tener la valentía / inteligencia / timing de impulsarlos pero que, frente a eso, no alcanza con alegrarse ("qué bueno, tenemos un gobierno que hace esto, me voy a sentar a ver cómo el país mejora en los próximos años") sino utilizar esa característica en provecho propio, alimentando minorías intensas y disputando la famosa, vieja y peluda batalla cultural.

Política, economía, política económica. Ahora bien: una batalla es la pelea política como comúnmente se la concibe: los 47 puntos en ese distrito, la inutilidad de Macri como cuadro, la renovación de la Corte, la denuncia contra Cecilia Pando, el triunfo de transversales en el sur, Chiche Duhalde perdiendo su banca de senadora, que si Canal 7 pasó o no el juicio a la ESMA, el ocaso de Julio Cobos, la crisis del radicalismo. En general, los periodistas escribimos sobre eso. Muchas veces, incluso, discutimos enardecidamente sobre eso. Pero detrás de estos conflictos también está la política económica: el blanqueo de trabajadores, la disputa por la renta, la defensa al consumidor, la tasa de ganancia.

El kirchnerismo se anotó varias victorias en el primer apartado. En el segundo exhibe, apenas, un modelo neodesarrollista que detuvo la sangría neoliberal y se anotó algunos triunfos a favor de los trabajadores registrados. Lo complejo es poder entender que la situación de la primera categoría --las victorias culturales y políticas, la no represión federal de la protesta social, la apertura intelectual-- abonan el espacio para que esa propia crítica exista.

Una lectura del movimiento kirchnerista miércoles, 26 de octubre de 2011

Escribe el Colectivo Editorial Crisis:

(...) Al kirchnerismo le costó consolidarse como máquina de administración y poder. Durante un tiempo, su difusión como proyecto se asemejó a una silenciosa explosión radioactiva que producía mutaciones misteriosas en los cuerpos que afectaba. Deslizamientos, horadaciones, desfiguraciones que podían percibirse en un plano sensible pero que no habían encontrado otro relato que el setentismo y los derechos humanos. Un discurso débil para sostenerse en el tiempo, limitado como idea-marca original. No obstante, poco a poco fue refinando su retórica y su ingeniería simbólica. En el camino, tuvo que sacrificar su alianza primigenia con Clarín.

Tras el fracaso de la transversalidad y en paralelo con la derrota política que le propinaron los sectores rurales, el kirchnerismo fortaleció su capacidad de ser narrado en el pantanoso delta de la web, en la vida cotidiana de los menos favorecidos, en la euforia del consumo blando distribuido desigualmente pero de forma capilar. Una inteligencia social y una madeja de narraciones que la corporación política, determinada por sus intereses materiales e ideológicos, muy lejos estuvo (y está) de poder enhebrar. Y que el periodismo afín o reactivo, da igual, no termina de representar con ingenio.

El cóctel compuesto por la Asignación Universal por Hijo, la Ley de medios, la estatización de los Fondos de Pensiones, el Fútbol para Todos y el matrimonio igualitario permitió coagular una nueva batería de significados que hicieron eclosión entre los festejos del Bicentenario y Tecnópolis, verdaderos acontecimientos masivos y policlasistas articulados en torno a la espectacularidad, una historiografía latinoamericana / popular / progresista, y el imaginario desarrollista de una Argentina otra vez potencia. Por primera vez en mucho tiempo, el Estado se constituía como un productor de mitos que sobrepasaban en vitalidad –e incluso imponían agenda– a las aceitadas máquinas de la publicidad tradicional. Como signo de una fragilidad que resulta ineludible (y frente a la que el ex presidente siempre eligió fugar hacia adelante), la muerte de Néstor Kirchner le aportó dosis de religiosidad y épica a este heterodoxo movimiento.

Fue así que el kirchnerismo se encontró con una hagiografía propia y se consolidó como el primer partido político posmoderno de la Argentina, articulado en torno a un aparato tradicional, pero siempre excediéndolo, en base a una promesa que nunca dejó de ser restitutiva y que le ha impedido dotarse de un margen de innovación para la construcción de un lenguaje político propio. (...)

El resto, prometen, en revista Crisis #7

Breve reflexión sobre el voto a Binner martes, 25 de octubre de 2011

Mucho se ha dicho -he sido uno de sus impulsores, allá por agosto- sobre el supuesto voto ABC1 a Hermes Binner y al Frente Amplio Progresista, especialmente en la Capital Federal. Un nuevo vistazo a los resultados (cortesía del excelente blog de Andy Tow, que recomiendo) confirma la hipótesis, pero arroja ciertos matices.

Voto a Binner




























Voto a Duhalde




























Las diferencias son sutiles, pero apreciables. El voto a Duhalde alcanza su techo en toda la franja este de la Capital (Belgrano, Nuñez, Palermo, Puerto Madero, Recoleta), zonas en las que llega al 21%, cuadruplicando su media nacional.
El voto a Binner, en cambio, se encuentra más diseminado entre las clases medias. Claro que también se impone en las zonas más ricas de Buenos Aires (ojo que en Puerto Madero, la distancia con Duhalde -que superó el 20%- fue menor). Pero a diferencia del voto duhaldista, el componente "progresista" se hace visible en núcleos como el centro de la ciudad (Villa Crespo, Caballito, Almagro) y el oeste mediopelo (Devoto, Villa Pueyrredón, Villa del Parque). En esos distritos, el lomense no pasó del 8-10%.

Primeras impresiones a la velocidad del pensamiento lunes, 24 de octubre de 2011

El 15 de agosto, horas después de las PASO, escribí el siguiente punteo de datos favorables:

- No hay escenario de ballotage con la derecha
- No hay un claro segundo que pueda llamar a una polarizacion "voto útil" tipo el votemos-a-Carrio-para-que-no-gane-Cristina de 2007
- Entró el Frente de Izquierda con más de medio millón de votos; la izquierda vuelve a tener el peso electoral/legislativo de 1999-2003. Esperemos que esta vez lo aprovechen.
- Binner está en alza y puede haber una "final de progresistas" en octubre

Dos meses después, las elecciones generales han ratificado estas percepciones, con algunos agregados.

1. Un escenario indudablemente más "progresista". Durante todos estos años, el kirchnerismo creció (y ocupó el espacio asignado al progresismo) defendiéndose de un supuesto avance de "la derecha", enemigos a los que elegía sistemáticamente. Esto tuvo un costo: en ciertos temas sensibles, como el tópico de la seguridad ciudadana, el gobierno nacional siempre apareció a la defensiva. El cómodo rédito político de quedar como la "nueva política" frente a dinosaurios como Eduardo Duhalde parece haber desaparecido, y en su lugar la oposición hoy queda liderada por otro "progresista", Hermes Binner, cuyo socialismo también tendrá que revalidar. Como ya hemos dicho alguna vez, esta es la ventaja de tener gobernantes pretendidamente progresistas: que, a diferencia de los Bush y los Menem de este mundo, siempre se les puede intentar hacer cumplir sus propios mitos fundadores, su componente social.

2. Frente Amplio No Kirchnerista. Por supuesto que los votos del FAP no son sólo "suyos", ni necesariamente progresistas. Recordemos que Binner se impuso entre el ABC1 urbano, parte del cual -sin dudas- había votado al propio Duhalde en las primarias (que pasó de 12% de los votos nacionales en las PASO a poco más del 5%). Y eso nos lleva al próximo problema...

3. Un problema de representatividad. No hace falta salir demasiado del microclima políticamente correcto para darse cuenta que la Argentina no se convirtió, de pronto, en un enorme Frepaso. No comemos vidrio. Sabemos que en la sociedad argentina existe un núcleo duro, de al menos un 30%, que se identifica con la agenda de la derecha. ¿Dónde están hoy esos votos? ¿Duhalde, Scioli, Pinedo, Urtubey, Insfrán, no fueron, votaron en blanco, Macri 2015? Hay que pensarlos. Y hay que pensar qué puede pasar ahora que no existen figuras "de masas" acordes con esos porcentajes que puedan canalizar, en el día a día, una centroderecha en el país.

4. Balances K. Hay que poder leer las ambigüedades, entender los procesos. No quiero arriesgar un balance de los ocho años de kirchnerismo -no faltará el momento y el lugar-, pero convengamos que estos fueron años tanto de errores, transas, amagues, agaches, roscas y acuerdos con la derecha como de extensión de una "agenda social", que se dio en especial a partir de 2008-2009. Quienes criticamos por izquierda al gobierno a medida le achacamos que haya "hecho poco y nada" por cambiar una matriz (energética, de transporte, extractiva, del mercado de trabajo) preexistente, pero no que haya avanzado sistemáticamente en contra de los intereses de las grandes mayorías (como sí lo hicieron, de manera feroz, el menemismo y el delarruísmo). En algún lugar de la memoria colectiva retumba esa idea y eso explica, en buena parte, ese 53,6% que se expresó en las urnas. Ese necesario componente imaginario que los teóricos del "voto bolsillo" olvidan tan a menudo.

5. Fin de ciclo. Sigo expectante con respecto a cuál puede ser el resultado del Frente de Izquierda, que por estas horas peleaba por sendas diputaciones en Capital y provincia de Buenos Aires, pero la noticia más feliz de los comicios, me parece, es haber dado otro paso más en cierta purificación generacional e ideológica en términos de quiénes nos representan.
Al cierre de esta edición, "Chiche" Duhalde estaba perdiendo su banca en el Senado. El propio ex presidente Eduardo Duhalde, el mismo que había anunciado su retiro en 2003, también recibía un cachetazo en las urnas: estamos hablando del matrimonio que en pleno siglo XXI hablaba de los "subversivos" en el poder y se despachaba contra "la moda del aborto". Mientras tanto, Francisco de Narváez, el que pedía hacer "justicia por mano propia" por medio del voto, perdía por paliza en territorio bonaerense, y Ricardito Alfonsín fracasaba como presidenciable y hundía a la UCR. Por último, Elisa Carrió se despidió con el 1,8% de los votos jurando encarnar "la resistencia al régimen" como en París, 1942.

6. Pasar la pantalla. En octubre de 2011 este país ya es otro. No en la exacta dirección que uno podía reclamarla. No con la intensidad que uno hubiese querido. Con enormes deudas sociales y económicas. Pero si yo regreso la película a 2009 (enemigo: De Narváez), a 2007 (enemigo: Carrió), a 2005 (enemigo: el duhaldismo) o a 2003 (enemigo: Carlos Menem), me parece que el país hoy tiene una dirigencia, si acaso, un poco mejor.
El desafío sigue, claro. Pero pasamos de pantalla.

Voten por mí viernes, 21 de octubre de 2011

















En los pasillos de la villa se comenta que este servidor ha sido nominado para uno de los Premios Estímulos TEA 2011, en la categoría "Labor periodística en revistas".
Otras ternas cuentan con la presencia de grandes amigos como Angela Lerena (ESPN 107.9), Alejandro Bercovich (Metro 95.1) y Sebastián Abrevaya (Página/12).
Dado que al parecer estos comicios se dirimen vía voto web-popular, los invito a votar haciendo click aquí.

A un año del asesinato de Mariano Ferreyra jueves, 20 de octubre de 2011

El 20 de octubre de 2010 una patota de la Unión Ferroviaria asesinó al militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra e hirió a Elsa Rodríguez, Nelson Aguirre y Ariel Pintos, quienes participaban de una protesta de empleados tercerizados del ferrocarril Roca en reclamo por su pase a planta permanente. La Policía Federal, presente en el lugar desde el inicio de la manifestación, tuvo, por acción u omisión, una responsabilidad insoslayable en tanto colaboró para liberar la zona de la agresión y no fue capaz de evitar la muerte del joven de veintitrés años ni logró identificar a los agresores. Por eso es fundamental que ambos procesos sean analizados como parte del mismo hecho en el que tuvieron participación tanto los miembros de la Unión Ferroviaria como los policías implicados.

La investigación por los hechos ocurridos en el barrio porteño de Barracas recayó en el Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción N°38, a cargo de la jueza Wilma López. La fiscal que intervino en primer término fue Cristina Caamaño, quien luego fue reemplazada por Fernando Fiszer. El CELS se presentó como querellante en la causa en representación de los familiares de Mariano.

La jueza y los fiscales realizaron allanamientos, tomaron testimonios, recolectaron pruebas y garantizaron un proceso judicial serio y transparente. Su primer resultado fue el procesamiento con prisión preventiva de los siete presuntos autores materiales: Cristian Favale, Pablo Díaz, Juan Carlos Pérez, Gabriel Sánchez, Guillermo Uño, Salvador Pipitó y Jorge Daniel González, todos ellos por los delitos de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, homicidio calificado en grado de tentativa (tres hechos) y coacción agravada. Esta resolución fue confirmada el 28 de diciembre por la Sala I de la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional, que estableció que Favale y Sánchez debían ser considerados coautores, Pérez y Uño como partícipes necesarios, Díaz como instigador, y Pipitó y González como partícipes secundarios.

Por otra parte, el 11 de marzo de 2011 López dictó el procesamiento del secretario general de la Unión Ferroviaria, José Ángel Pedraza y de sus colaboradores, Juan Carlos Fernández y Claudio Alcorcel, por los mismos hechos. Esta medida fue confirmada por la Cámara, en un fallo del 4 de abril que estableció que Pedraza y Fernández debían ser procesados como instigadores, mientras que Alcorcel debía ser considerado partícipe secundario.

La investigación judicial demuestra que la patota de la Unión Ferroviaria se organizó para disciplinar de manera violenta a los tercerizados y evitar que se repitieran sus reclamos. Gabriel Sánchez y Cristian Favale efectuaron los disparos; Claudio Alcorcel facilitó la llegada de Favale al lugar y controló su accionar, a la vez que alentó al grupo de la Unión Ferroviaria para atacar a los manifestantes; las armas fueron ocultadas por Juan Carlos Pérez y Guillermo Uño; entretanto, Jorge González y Salvador Pipitó liberaron el escenario frente a la presencia de los periodistas del canal de noticias C5N. Mientras tanto, Díaz coordinó al grupo desde el lugar de los hechos y mantuvo comunicación constante con Fernández y Pedraza.

El 24 de mayo la jueza López elevó a juicio oral la causa que recayó en el Tribunal Oral en lo Criminal N°21, a cargo de los jueces Carlos María Bossi, Diego Barroetaveña y Horacio Días. Las audiencias comenzarán el 20 de febrero de 2012.

La responsabilidad de la Policía Federal

La investigación por la responsabilidad de los policías involucrados en el operativo se encuentra todavía en etapa de instrucción en el mismo juzgado. El 22 de junio la jueza López dictó el procesamiento de seis efectivos de la Policía Federal que participaron en el operativo del 20 de octubre de 2010: los comisarios Jorge Ferreyra, Luis Mansilla y Hugo Lompizano, el subcomisario Rolando Garay y los efectivos Luis Alberto Echavarría y Gastón Conti. En la misma resolución, la jueza sobreseyó al agente David Villalba, al considerar que no existían pruebas suficientes para involucrarlo en el hecho y atribuyó la falta de registro del ataque al cumplimiento de órdenes de sus superiores que le impidieron acercarse al lugar. El procesamiento fue por los delitos de abandono de persona agravado seguido de muerte, en el caso de Mariano Ferreyra, y de grave daño a la salud por las heridas que sufrió Elsa Rodríguez. Si bien el CELS había pedido que los policías fueran considerados partícipes del homicidio de Ferreyra, la decisión de la jueza representó un nuevo avance para el esclarecimiento del caso.

Los jefes del operativo, comisarios Ferreyra, a cargo de la División Roca de la Policía Federal y Mansilla, jefe del Departamento de Control de Líneas, permitieron que los efectivos liberaran la zona para hacer posible el ataque. El subcomisario Garay, presente en el lugar de los hechos, fue quien dejó que los agresores se acercaran a los militantes que se estaban desconcentrando y luego ordenó efectuar el cerco para proteger al grupo de la Unión Ferroviaria. Por su parte, el agente Villalba tenía a cargo la filmación de los hechos, función que cumplió durante todo el operativo, a excepción de los cinco minutos en los que se produjo el ataque, que no quedaron registrados. En tanto, el comisario Lompizano y los efectivos Echavarría y Conti se ocupaban del monitoreo y control del operativo en la Sala de Situación ubicada en el Departamento Central de Policía de la ciudad de Buenos Aires, donde recibían las imágenes en tiempo real. Desde ese lugar, con la anuencia de sus superiores, Conti ordenó el repliegue de las fuerzas policiales que hizo posible el ataque a los manifestantes.

El asesinato de Mariano marcó el traspaso de una frontera que había sido fijada de manera expresa por el gobierno nacional, en cuanto a la gestión de los conflictos sociales en el espacio público. Desde 2003, las fuerzas federales habían recibido una conducción ante este tipo de situaciones que incluía en todos los casos la presencia de interlocutores civiles y la prohibición total del uso de armas de fuego. Sin embargo, esas directivas no se plasmaron en normas institucionales ni formaron parte de una reforma estructural de las policías que pusiera fin al autogobierno y garantizara la conducción civil para impedir la reaparición de este tipo de prácticas. El crimen del militante del Partido Obrero mostró también la cara más violenta de las luchas que tienen lugar en distintos gremios para democratizar la representación sindical, un aspecto clave en la transición hacia formas más abarcadoras de protección de los derechos de los trabajadores.

A un año de estos hechos el CELS reitera su reclamo por la identificación y sanción de todos los responsables. Estas medidas, a cargo del Poder Judicial, deben ir acompañadas por reformas estructurales destinadas a impedir que se repitan hechos de esta naturaleza.

Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)

Hay que estar siempre on-line miércoles, 19 de octubre de 2011

por Juan Pablo Ringelheim

























Sería posible hacer una historia de dos regímenes de dominación a partir de los modelos telefónicos hegemónicos.

Hubo un tiempo en que el teléfono ocupaba un lugar central y estable en la casa, como el santuario o la cocina-comedor. Cuando sonaba, los miembros de la familia se entregaban a una sutil carrera, como si llegaran noticias del otro mundo. Alguien preguntaba: “¿Quién es?”. Una voz desde el otro lado respondía: “Soy Ricardo, el doctor”. Un nombre y una función social. Había, entonces, un lugar en la casa desde el cual se hacía una pregunta por el ser, y se encontraba una respuesta con una identidad estable. Y también había otro mundo. Un mundo de plena realización religiosa o política: utópico, del que se esperaba una palabra. Esa palabra, si llegaba, regiría la vida de la familia, hoy diríamos: de modo “autoritario”.

En la actualidad nadie pregunta “¿quién es?”. La respuesta a la pregunta por el ser la devela el CallerID. En cambio se le pregunta “¿dónde está?”. Si antes se decía la identidad, ahora se dice el lugar. Estoy yendo, llegando, subiendo: la obsesión por la localización se da en el contexto de un sistema económico en el cual la valorización del producto se da en el movimiento: te mando el trabajo adjunto, está yendo, modificá lo que quieras, enviámelo, lo retoco y se lo envío a los brasileños. Producir es poner en movimiento. La circulación incrementa el valor, y la policía de los gobiernos neoliberales lo indicó tempranamente: circule.

En aquella casa el teléfono permanecía fijo como el lugar del trabajador en la fábrica. En la actualidad, el teléfono es móvil y el trabajador no permanece sino que se mueve, rota en la empresa.

La identidad ya no la da el nombre y la función social sino el lugar en la red: el nick. Y el nick varía de acuerdo con el contexto, las plataformas, el color de la pantalla; varía como un electorado maleable y “transmediático”, surfeando por las ondulaciones de la prensa amarillo PRO.

Quizás el teléfono fijo correspondía a un modelo autoritario donde un más allá metafísico, religioso o político determinaba las acciones familiares. Ahora aquel mundo fue reemplazado por un lenguaje publicitario que evangeliza acerca de lo veloz y lo viejo, de lo limpio y lo peligroso, lo último y lo off-line.

El riesgo del teléfono fijo era el malentendido. Un silencio de más, una palabra de menos, y ¡clack! El teléfono antiguo dio lugar al corte fuerte, relacionado con el teléfono roto. El riesgo del teléfono móvil es el accidente automovilístico. Un volantazo de menos, y ¡crash! El accidente está relacionado con el caos de tránsito, que es un obstáculo a la libre circulación.

El teléfono fijo imponía el reposo del hablante en una silla y un diálogo amplio. El teléfono celular impone el movimiento, se habla caminando y el lenguaje se contrae hasta el calambre. ¿Hay una pérdida de la capacidad reflexiva? Se dirá que asistimos a un cambio de época que deja atrás toda una cultura de lectura y escritura grave, profunda, que pretendía crear una humanidad más reflexiva, pacífica y libre. Y que ese proyecto basado en la palabra fracasó. Se dirá que quienes fabricaron las bombas atómicas habían concurrido a la escuela y leído textos antiguos y modernos; más aún: un mismo cable telefónico puede haber unido a la antigua Atenas con los laboratorios del Proyecto Manhattan. Esto indicaría que la palabra no es un eficaz antídoto contra la barbarie humana. En cambio, las tecnologías digitales, que serían capaces de prescindir de la palabra, del logocentrismo, darían lugar al nacimiento de una nueva cultura fundada en la cooperación.

Pero las tecnologías como el teléfono celular o Twitter no prescinden de una ilustración pesada. Hay manuales tácitos de instrucción cívica destinados a educar sobre la circulación de mensajitos deserotizados, sin el cuerpo, sin la voz del emisor y el destinatario. Manuales tácitos destinados a educar sobre dónde poner el signo de exclamación, que sería la forma vicaria de los órganos sexuales. La mayor instrucción la dan los discursos acerca de la conexión constante: hay que estar siempre on-line: un servicio de disponibilidad obligatorio. Y hay una onda eléctrica que puede estar uniendo la vibración del celular con el cuerpo que se estremece de pánico por una saturación de la atención.

Claro que los teléfonos celulares pueden ser útiles para derrocar a un tirano en Africa o para coordinar la asistencia a una marcha. Habrá quienes vean en las nuevas tecnologías digitales herramientas de formación de comunidad. ¿Quién podría decir lo contrario? Si hasta lo dice la televisión: Comunidad Movistar.

Mundo Twitter jueves, 6 de octubre de 2011


















@tunykollmann
Después de acceder a detalles sobre la causa judicial, ratifico que la detención de Sobrero se hizo sobre la base de un armado grotesco. En ese armado participaron tres policías federales que recordaron cuatro meses más tarde que dos detenidos dijeron que les pagaron por quemar

@fernandosolanas
La detención de Sobrero fue tan aventurada como la afirmación de Aníbal Fernández de que yo había incendiado los trenes.

@nestorpitrola
Excarcelaron a Sobrero y Portorreal. Una victoria. Exijamos su desprocesamiento, porque deben ser limpiados de la mugre de Anibal Fernandez

@AnguloMartin
Ahora el juez tiene 10 días para resolver si procesa a Sobrero y al resto. Mientras tanto, quedan libres.

@PabloRFerreyra
La truchada que se mandaron con Sobrero es inexplicable. Por ahora.

@adrianmurano
Lo de Sobrero huele más a típico caso de incompetencia judicial que a tramoya política. Insisto: demasiado costo político por tan poca cosa

@Sietecase
Yalj está a punto de ser nombrado camarista. Junto a Oyarbide, que hizo lo mismo con el Momo Venegas, revelan el estado de la justicia argentina

Análisis del modelo (educativo) chileno viernes, 30 de septiembre de 2011

por Sebastián Lacunza
Ámbito Financiero, 21-07-2011

Desde el punto de vista del financiamiento, la educación universitaria estatal es prácticamente inexistente en Chile. Estudiar una carrera «económica» cuesta unos 5.000 dólares al año, incluso en las universidades llamadas públicas que, en rigor, a la hora de buscar fondos, compiten con las privadas casi en pie de igualdad.

Esta realidad explica parte de las masivas manifestaciones callejeras que desde 2006 vienen jaqueando a los gobernantes, primero a la socialista Michelle Bachelet, y ahora al conservador Sebastián Piñera.

Con sólo un 0,3% del PBI de aporte del Estado a la educación superior, el país se ubica entre los que menos destina a ese rubro en el mundo, indica un estudio de la docente especializada en el tema María Olivia Monckeberg.

El dato deja en offside a Chile incluso comparado con países con larga tradición privada en el mercado universitario. En EE.UU. -según un informe de la Universidad de Chile (UCH)-, el Estado aporta cerca del 50% del presupuesto global en el rubro, mientras que del otro lado de los Andes no llega al 15%.

El sistema universitario chileno está conformado por cerca de 60 casas, 16 de las cuales son de propiedad estatal o de algún tipo de titularidad pública. Sin embargo, medida en términos de la matrícula general de estudiantes, la participación de las universidades públicas en el «mercado» es claramente minoritaria.

El buque insignia de la educación superior estatal es la UCH, surgida con la formación de la República, que cuenta sólo con 23.000 estudiantes (el 10% del padrón de la Universidad de Buenos Aires), sobre un universo de unos 800.000 estudiantes en el país. Es decir, la principal casa estatal alberga a cerca del 3% del alumnado global.

Más allá de su prestigio, forma de Gobierno y algunas facilidades para sectores más humildes, estudiar en la UCH no representa mayor diferencia a la hora de pagar la cuota. Por caso, la carrera de Cine y TV tiene un costo anual de más de u$s 6.100 en esa casa. Otras que requieren más insumos son más caras, algunas un poco más económicas, pero todas se rigen por una lógica de oferta y demanda. El Estado cubre sólo entre el 12% y el 15% del presupuesto total de la UCH, en tanto que el resto se financia con donaciones de empresas y, sobre todo, pago de cuotas.

En cuanto a las privadas, las hay para todos los gustos. Buenas y onerosas, como la de Los Andes (Opus Dei), que recibe en un 92,4% a estudiantes de secundarios privados; y mediocres y (un poco) más baratas. Entre estas últimas, se cuentan las que optan por no acreditar su nivel ante el Estado (no es obligatorio) y no realizan pruebas de selección.

La universidad más poblada de Chile es privada. El fondo estadounidense Laureate International Universities posee en su cartera, entre otras, a las casas Andrés Bello, De las Américas y Viña del Mar, y juntas superan los 50.000 alumnos.

El sistema, que sigue casi intacto de acuerdo con el diseño realizado por el régimen de Augusto Pinochet, se encuentra en plena ebullición.

Pese a las críticas que impulsan a los jóvenes a las calles de Santiago, el modelo tiene méritos. Uno de ellos es que multiplicó por ocho la cantidad de estudiantes desde que, en 1981, el régimen de Pinochet diseñó el esquema que casi borró al Estado de la educación superior. Cierto es que no se trata de una comparación genuina, ya que aquella dictadura aplastó premeditadamente a la educación universitaria aún después de la reforma.

Hasta 1973, año del golpe de Estado, existían en Chile ocho universidades estatales o creadas por ley y financiadas con fondos públicos. La UCH, Técnica del Estado, Austral, Concepción, Católica, Católica de Valparaíso, Del Norte y Técnica Federico Santa María. Las ocho fueron intervenidas por la Junta militar en 1973, lo que desató el consabido proceso de represión y exilio de alumnos y docentes.

En medio de la desolación y una baja pronunciada de la matrícula de alumnos, comenzó en los 70 el primer ensayo de un módico arancelamiento, pero el cambio sustancial no entraría a regir hasta 1981, año clave de la dictadura, en el que también se creó el sistema de las AFJP, los colegios secundarios se municipalizaron y se instauró el modelo de medicina prepaga (ver aparte).

Al cabo de la primera década del Gobierno de Pinochet, la UCH pasó a ser metropolitana de Santiago, mientras la Católica se transformó en una casa de elite económica y cultural.

Sin embargo, la dictadura celaba de la posibilidad de que se crearan casas de estudio privadas que escaparan a su órbita, por lo que exigía la aprobación del Ministerio del Interior, todo un dato. Es así que, tras una primera ola de universidades privadas como la Gabriela Mistral, Diego Portales y Central, la eclosión que perdura hasta hoy tomaría impulso hacia el final de aquel régimen y, especialmente, durante los primeros gobiernos de la Concertación de centroizquierda. Hoy el sector es uno de los primeros anunciantes publicitarios de Chile.

«La dictadura dejó todo muy amarrado, y a ello se suma que hay intereses creados», explicó Monckeberg a Ámbito Financiero en su despacho de Periodismo de la UCH, consultada sobre por qué la Concertación no modificó el sistema.

Otro dato llamativo es el denominado aporte fiscal indirecto (AFI), que consiste en un bono que otorga el Estado a las universidades públicas o privadas en virtud de la cantidad de mejores promedios del secundario que matriculen. Es decir, de los pocos fondos públicos que invierte el Estado chileno, parte termina en empresas privadas.

El Estado chileno otorga créditos ventajosos a alumnos pobres y con buen promedio en el secundario. Además, ofrece garantía estatal para préstamos privados a estudiantes humildes en general. «El sistema ha implicado una universidad para todos los que la puedan pagar. Eso genera una cosa delicada. Hoy día, una persona de los sectores más pobres, que no fue al mejor liceo (secundario) tiene que pasar muchas vallas. Si recibe un crédito fiscal y abandona porque no puede seguir el ritmo o porque debe trabajar, se queda con una deuda», describe Monckeberg.

Mundo Twitter jueves, 22 de septiembre de 2011












Durante los últimos días tuvo lugar cierta demora en la importación de libros al país. El tema ya fue solucionado, pero mientras duró dejó algunos mensajitos ingeniosos en la red del pajarito; los primeros, relacionados con la histeria que rápidamente asoció una traba aduanera con las políticas de "Polémico" Moreno o denuncias de intentos de un modelo autárquico difícil de defender en la era de las Acer, las Mac y los envíos de Amazon.


elbathombre
Me causa mucha gracia como muchos asumen que los politicos son villanos que se acomodan el bigote pensando en como embrutecer a los niños.

rayovirtual
Primero fueron por Barbie pero no me importó porque no juego con muñecas, luego fueron los libros, ahora vienen por el wasabi: ya es tarde.

TomiOlava
No termino de googlear soterramiento que ya son todos expertos en política arancelaria.

mparadalopez
Si prohiben la entrada de libros, fomentamos la industria de la fotocopia. Sería otro #milagroparaaltamira

Malaquias80
Ojalá los libros de Marcos Aguinis vengan del extranjero.

Estado de campaña miércoles, 21 de septiembre de 2011

"La vuelta carnero después de la 125 y la crisis internacional, despejó el panorama, limpió el terreno para que detrás de la “batalla cultural” asomen las agencias estatales. Las nuevas estrellas de la política argentina. La Anses y Planificación Federal, como los nuevos ministerios de economía. Cada día que pasa, las falencias del kirchnerismo se miden por las dificultades o las taras, o las tardanzas por llevar ese proceso de “estatalidad” a los demás rincones de gobierno. ¿Qué grita el accidente de las vías de Flores? Que se viene, o se debería venir, el Ministerio de Transporte. El trabajo en negro está clavado arriba del 30%. El servicio de telefonía móvil sigue desregulado. Entonces, el nivel de “profundización del modelo” debería ser medido por el grado de creación de Estado, por el aumento de inteligencia estatal para resolver los problemas a la gente. Pero ojo, es algo bien pesado y de gran contenido ideológico, porque implica una disputa por los recursos."

El resto de la entrada, por acá.

Decretazo / 5 lunes, 19 de septiembre de 2011

CONSIDERANDO:

Que en 2008 el Parlamento Europeo discutió las lesiones auditivas relacionadas a la escucha de música con auriculares y advirtió sobre posibles "riesgos sanitarios".

Que dicho informe probó que la salida de audio de los auriculares intraurales o "ear-bud" es entre 7 y 9 decibeles (dB) superior al de los auriculares envolventes.

Que los auriculares "ear-bud" de marcas no autorizadas no cumplen con los pisos mínimos de seguridad estipulados por las leyes internacionales.

Que las lesiones auditivas provocadas por el uso de auriculares no autorizados le genera costos millonarios al sistema de salud pública y, por ende, al Estado


Por ello y en uso de facultades que le son propias:

El Tribunal Revolucionario de la República Argentina

DECRETA:

Artículo 1:
Dese inicio a la campaña "Auriculares de calidad para todos", a cargo del Ministerio de Salud y del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.

Artículo 2:
A los efectos del presente decreto se consideran:
* Auriculares de mala calidad: aquellos que a la fecha no cumplan con los requisitos mínimos de calidad y salud contemplados por la Unión Europea y el Ministerio de Salud.
* Auriculares de buena calidad: pares nuevos de auriculares del tipo envolventes de las marcas Philips, Panasonic y Sony, además de todas aquellas que cumplan con las normas internacionales y superen las pruebas correspondientes.

Artículo 3:
Establézcanse puestos de recepción de auriculares de mala calidad en las oficinas de la Anses de todo el territorio de la República Argentina en un plazo no superior a los 60 (sesenta) días. Los mismos operarán en el horario de 8 a 18 horas y otorgarán a cada usuario 1 (un) par de auriculares de buena calidad de industria argentina por cada par de auriculares malos entregados al Estado.

Artículo 4:
Establézcase las condiciones logísticas y económicas para la producción nacional de auriculares Philips, Panasonic, Sony y Bosé en el territorio de Tierra del Fuego en un plazo inferior a los 12 (doce) meses en el marco de un plan conjunto de reducción de ruidos -urbanístico y de transporte- que instale a la República Argentina en la vanguardia de la batalla por la calidad auditiva.

Artículo 5:
Comuníquese, publíquese y archívese.

Kirchnerismo y progresismo domingo, 18 de septiembre de 2011

-El antiperonismo impugnaba moralmente al peronismo, en particular, por su avance sobre las libertades cívicas. ¿Qué ha pasado con este sector de las clases medias progresistas que parecen haber olvidado esos cuestionamientos frente a un kirchnerismo sobre el que hay denuncias y comprobaciones de corrupción y de avances sobre las instituciones?
-En el discurso público oficial esas cosas no se asumen, sino que se dice que es el enemigo buscando erosionar a un gobierno popular. Por parte de las clases medias, yo no sé si se trata de insensibilidad, porque es el mismo sector que fue muy sensible a las denuncias de inmoralidad del menemismo. Pero sí creo que es un sector social que piensa que, aun cuando todas esas denuncias sean ciertas, hoy no harían más que lesionar a un gobierno que en líneas generales es mejor que cualquiera de los otros gobiernos posibles. Los políticos o los columnistas que dicen que con el kirchnerismo vivimos en el peor de los mundos van contra el sentido común de las personas en la Argentina. Hablar de "países serios" en un mundo revuelto, en el que países que hace unos años eran ejemplo hoy se hunden, es pagar tributo a una ideología, no a la experiencia. Toda interpelación al ciudadano que adopte este enfoque está condenada al fracaso.

Carlos Altamirano en La Nación, 18-09-2011

Dos impugnaciones a Sarlo martes, 13 de septiembre de 2011

Cuando tenga un poco más de tiempo pienso reseñar el comentado libro de Beatriz Sarlo, La audacia y el cálculo, que terminé de leer hace unas horas.

La obra tiene toda la apariencia de ser un libro por encargo y lleva como subtítulo "Kirchner 2003-2010", aunque del ex presidente habla bastante poco en comparación con las páginas que la intelectual le dedica a Facebook, Twitter, 678, el conflicto agrario, los blogs o Nacha Guevara. Parece escrito a las apuradas, se repite a sí mismo, pero aún así es -junto con Argentinismos de Martín Caparrós- el best-seller más polémico del año, en el mejor sentido de la palabra.
Claro que, al igual que Caparrós, la crítica de Sarlo comete algunos groseros errores de lectura histórica y para muestra estas dos pequeñas apostillas.


Página 205:
A diferencia de los radicales, los peronistas "se meten" con los medios, los favorecen, los acosan o los cortejan, fundan medios y los financian.
Sarlo olvida que en la época de Alfonsín todos los canales abiertos menos el 9 pertenecían al Estado y era más gubernamentales que la criticada TV Pública del kirchnerismo. Y la distribución de la pauta oficial, ya discutida por entonces. Y el (otro) diario oficialista Tiempo Argentino.

Página 171:
Duhalde encaró el camino de salida [de la crisis], armó acuerdos parlamentarios, eligió un ministro de Economía no improvisado, practicó la moderación, hasta que la policía, en un episodio oscuro, asesinó a los militantes Kostecki [sic] y Santillán
Este no merece mayores comentarios. Sólo llama poderosamente la atención le separación absoluta que Sarlo traza entre Eduardo Duhalde y la brutalidad policial (en especial la de la bonaerense, de aceitada inspiración duhaldista en todos los años en los que el lomense gobernó la provincia). Relean la oración y díganme si no es la pintura de un estadista "moderado" sorprendido por un cuerpo extraño y asesino.

Eso por ahora.

Cuatro datos positivos de la eleccion miércoles, 24 de agosto de 2011

Un punteo que escribí el 15 de agosto, a horas de finalizadas las primarias.
Discutamos matices en los comentarios.

1. No hay escenario de ballotage con la derecha
2. No hay un claro segundo que pueda llamar a una polarizacion "voto útil" tipo el votemos-a-Carrio-para-que-no-gane-Cristina de 2007
3. Entró el Frente de Izquierda con más de medio millón de votos; la izquierda vuelve a tener el peso electoral/legislativo de 1999-2003. Esperemos que esta vez lo aprovechen.
4. Binner está en alza y puede haber una "final de progresistas" en octubre

¿Por qué nos concentramos en Libia? lunes, 22 de agosto de 2011


















Slavoj Zizek: Lo que pasó en Egipto no solo fue auténticamente democrático sino además un llamado a la justicia económica. Y aun así, lo que encuentro más interesante es que los egipcios y otros africanos están demostrando algo mucho más importante: aunque en occidente nuestro sueño oficial presupone la democracia occidental, en el fondo no queríamos que los otros se convirtieran como nosotros. Hasta ahora la reacción racista clásica de los europeos occidentales fue que nos encantaría que los árabes se hicieran democráticos pero ¡ey!... son primitivos. La única forma en la que podés levantar a las masas es con fundamentalismo religioso o con nacionalismo antisemita. Entonces ahora obtuvimos exactamente lo que deseábamos: un levantamiento secular, que en algunos casos incluso elimina las divisiones religiosas (coptos y musulmanes rezando juntos en Egipto). Pero en lugar de felices, estamos ansiosos. "¿A dónde va a llevar todo esto?". No sólo tenemos una prueba de que nuestra desconfianza en el potencial democrático árabe es falsa, pero lo que es más importante, también quedó probado que la democracia es universal, no solo nuestra. Tratamos desesperadamente de leer lo que queremos en los eventos que ellos quieren llevar adelante.

Ahora debemos repensar eventos viejos, como la revolución islámica en Irán. Ahora está claro que la revolución de 1979 no fue simplemente un golpe de Estado fundamentalista. Debemos recordar que durante más de un año y medio hubo una dura lucha internacional que permitió la llegada al poder de los clérigos fundamentalistas. Esa revolución también fue una explosión emancipadora, que ahora regresa a través del Movimiento Verde y Musaví. Esa es la lección más valiosa: debemos salir de este círculo donde nuestras opciones son el liberalismo pro-occidental o el fundamentalismo religioso. Y aquí viene el eje central: ¿por qué ahora nos concentramos en Libia? Porque permite volver a normalizar la crisis. Encaja en nuestros clásicos clichés occidentales. Gadafi es un líder loco, uno de los ejes del mal, etcétera. Sabemos dónde nos paramos. Podemos traducir esto en términos de la vieja batalla anti-fundamentalista, y entonces los medios pueden dejar de hablar de lo que está pasando en Bahréin, donde el ejército saudí está interviniendo directamente en otro país para aplastar una lucha democrática como la de Egipto. ¿Dónde está Obama en este caso, dónde están los líderes occidentales? Mi única esperanza es que este movimiento llegue hasta el final. Y el nombre del final es claro: Arabia Saudita.

Greek Left Review: Debo agregar que esta idea de la re-normalización tiene también otra cara y es que Libia le dio a las potencias occidentales la posibilidad de volver a hablar, como en los noventa, de "intervenciones humanitarias", que venían en picada debido a las catástrofes de Irak y Afganistán. Ahora, lo que Sarkozy, Cameron y -quizás en menor medida- Obama nos dicen es que estamos ahí para salvar civiles. Este tipo de retórica cosmopolita puede ahora reorganizar o reestructurar el campo ideológico en torno a la imagen de Occidente como un poder humanitario.

Costas Douzinas: Pero el movimiento popular encuentra sus límites cuando las bombas caen y la gente muere. ¿Cómo debemos encarar este problema?

Slavoj Zizek: En Libia la situación está objetivamente mezclada. No creo que tengamos aquí un caso claro y simple. No tengo ninguna simpatía por Gadafi, pero de todas formas no creo que lo que está pasando en Libia sea lo mismo que en Egipto o en otras partes. No podemos decir que se trata solo y simplemente de un tirano malo opuesto al pueblo. Hay muchísimas tensiones, como relaciones tribales, y es por ello que occidente adora este escenario, tal como le gustaba el mismo fenómeno en la ex Yugoslavia. No es política, sino tribus que se enfrentan entre sí. Lo único que podemos hacer es simplemente ignorar Libia, dejarla de lado. Para mí lo que está pasando en Egipto es mucho más importante.

Publicado en Greek Left Review el 28 de marzo de 2011. 
Traducción propia con la ayuda de juannoart.

Luces y sombras del modelo educativo chileno miércoles, 17 de agosto de 2011

Comparto la nota que publiqué hoy en el suplemento Clarín Educación. Click para agrandar.

"Salvador, este es tu amigo Augusto" viernes, 12 de agosto de 2011

A propósito de los países que progresan y practican diálogo y consenso.



Dos niños del jardín infantil "Copito de nieve" de la comuna Cerrillos, disfrazados de Salvador Allende y Augusto Pinochet, son abrazados por el presidente de la República Sebastián Piñera en el Palacio de La Moneda.

Foto © UPI / Israel Chávez

Mensaje del presidente a los niños jueves, 11 de agosto de 2011

























La Tercera, 11 de agosto de 2011
Piñera dice que "nada es gratis en esta vida" y que la educación no puede ser gratis para todos

Los condenados de la tierra martes, 9 de agosto de 2011

Tres de tales salvajes, ignorantes de cuanto habría que costar a su dicha y reposo el conocimiento de las corrupciones de aquí (¡tristes de ellos, que, dejándose engañar del ansia de novedades, abandonaron su dulce cielo para ver el nuestro!), estuvieron en Ruán en tiempos en que el difunto rey Carlos IX se hallaba en esa población. Hablóles el rey buen rato. Se les hicieron ver nuestra pompa y maneras, y la disposición de una ciudad importante. Tras esto, alguien les preguntó qué habían encontrado más admirable. Tres cosas respondieron, y mucho siento haber olvidado la tercera, aunque recuerdo las otras dos. Dijeron ante todo que hallaban muy extraño que tantos hombres barbudos, corpulentos y armados (debían referirse a los suizos de la guardia del rey) se sometiesen a obedecer a un niño, y que no se eligiera más bien a uno de ellos para el mando. Luego, como en su lengua se llaman a los hombres "la mitad", los unos de los otros, expusieron que habían adviertido que existían entre nosotros personas llenas y hartas de toda clase de comodidades, mientras sus mitades mendigaban por las puertas, demacrados por el hambre y la pobreza. Y lo que asombraba a aquellos extranjeros era que esas miradas menesterosas tolerasen tal injusticia y no asiesen a los otros por el cuello y les quemaran sus casas.

Michel de Montaigne (1595), Ensayos I, Buenos Aires, Orbis, 1984, p. 160
















Londres, 9 de agosto de 2011
© AP / PA / Lewis Whyld