Apuntes sobre el cacerolazo viernes, 14 de septiembre de 2012



















1. No es un tema de cantidades. El kirchnerista que jugó a descalificar los cacerolazos de junio porque tuvieron escasa convocatoria, ayer quedó en offside: con idénticas consignas, el cacerolazo se hizo sentir, con matices, en los principales centros urbanos del país. "Sabemos que hay un núcleo de gente -que es muy importante en cantidad- que está enojada con el Gobierno hoy. No es 'mayoría' ni 'primera minoría' pero es muy importante en cantidad", resumió Nicolás Tereschuk antes de la movilización. Todo debate sobre si La Nación convocó, si Página ocultó, si Muy tituló "La marcha de la bronca" como en la dictadura es inconducente, menor, acaso otro pie de página en la decadente historia del #findelperiodismo.

2. El doble destinatario. Esta protesta no se agota en su destinatario explícito (el gobierno, el Ejecutivo nacional, la Presidenta). Es casi imposible pensar que quienes salieron a manifestarse ayer votaron al Frente para la Victoria apenas once meses atrás. Más aún: me arriesgo a afirmar que ni siquiera el (improbable) viraje de políticas del gobierno nacional hacia algunas de las consignas concretas (libre compra y venta de dólares para atesoramiento, menor o nula injerencia del Estado en ciertos sectores de la economía) los convierta algún día en potenciales votantes. El sector que ayer se expresó no votó, no vota ni votará al kirchnerismo.
De allí que parece más productivo concentrarse en lo que se adivina como el destinatario implícito, no dicho (o dicho recién cuando se les preguntó por ello) de las protestas: los políticos y candidatos de la oposición. Con las enormes diferencias de contexto (comparar la situación económica y política de 2001 con la de 2012 sería algo inexacto y temerario), todos los cacerolazos comparten un núcleo conceptual, que es algún tipo de rechazo al sistema representativo de gobierno. Con un agregado: la principal figura que expresaba una oposición frontal al "régimen" kirchnerista, con su idea sobre la "fase final de la destrucción de la República" y una mirada psicologista sobre la primera mandataria, Elisa Carrió, salió última en octubre. Desde 2007, cuando obtuvo el 23 por ciento, perdió cuatro millones de votos. Difícil no encontrar a sus ex votantes (y a los de Duhalde, De Narváez, la lista sigue) entre los que ayer marcharon. "Es un reclamo generalizado donde todos tenemos algo de culpa", reconoció Binner.
La crisis de representatividad salpica a todo el sistema político, no sólo a un oficialismo que, sin dudas, deberá revisar algunos de sus últimos pasos. La pregunta es, ¿cuáles?

3. ¿Alcanza con emprolijar el modelo? Damos por hecho que el kirchnerismo ha incurrido en groseros errores de comunicación y de implementación de políticas acaso válidas o esperables en un contexto de crisis. ¿Se soluciona sólo con gestión? ¿No será que en la parte más fuerte de este reclamo se está librando un nuevo capítulo de la batalla cultural, una venganza aquellos que la perdieron en 2010 (el año del Bicentenario, la muerte de Néstor Kirchner) y hoy vuelven a correr por derecha?

4. The angry mob. En Much Apu about nothing, la turba ciudadana de Springfield se manifiesta frente al alcalde Diamante porque no quiere pagar el impuesto de cinco dólares por la Patrulla Anti Osos -medida que habían reclamado con anterioridad-, simbolizado en el conocido grito de Helen Lovejoy: "¿Alguien por favor puede pensar en los niños?". Diamante culpa a los inmigrantes ilegales y crea la Propuesta 24, para deportarlos. Lo que veo con las manifestaciones post "54 por ciento" es que son los propios ciudadanos los que están proponiendo sus chivos expiatorios (vagos, planes, netbooks, chorros) como respuesta a problemas reales e ineludibles como inflación y seguridad ciudadana.

5. Un problema. Muchas de estas personas están completamente al margen del sistema político. Pero a diferencia de 2001, donde las clases medias y los sectores populares corrían por izquierda a las coordenadas ideológicas de los partidos mayoritarios (FMI, deuda externa, déficit cero), hoy asistimos a la estrategia de algunos sectores medios y medios altos de instalar un núcleo duro que corre por derecha no sólo al gobierno sino a todo el consenso parlamentario de los últimos cuatro años. Dice Alejandro que "el diagnóstico según el cuál hay, en la sociedad, sectores 'huérfanos de representación' encalla contra el hecho de que no hay nada que pueda ser representado. No hay demandas, intereses, reclamos. Sólo el exceso de una totalidad imposible. En Callao y Santa Fe no hay Federico Pinedo que valga".

6. Balanceando el mapa. Defender a un gobierno al que ni siquiera voté en su momento, cuando la actual crisis se detonó en su mayor parte por errores propios, no está en mis planes. ¿Y si corremos al gobierno por izquierda un poco, aunque sea para emparejar? ¿Qué tal una reforma tributaria progresiva, una campaña contra el laburo en negro y la precarización, o la nunca bien ponderada Ley de Alquileres?

Las cien mejores películas de la década 2000-2009. Puestos 100 a 91 miércoles, 12 de septiembre de 2012



# 100 | La felicidad de los Katakuri
Katakuri-ke no kôfuku
de Takashi Miike
con Kenji Sawada, Keiko Matsuzaka y Shinji Takeda
Japón, 2001, 113'
Posición anterior en el ranking: #90
 
Una familia abre un pequeño hotel en pleno monte Fiji, pero se encuentran con un problema: ninguno de los huéspedes sale vivo de los cuartos. Para cuidar el negocio, los dueños deciden hacer lo que haría cualquier hostería, es decir, enterrar los cuerpos en el patio, uno al lado del otro. Lo mejor que se puede decir sobre esta comedia musical dirigida por el prolífico Takashi Miike es que no le falta nada: tiene risas, sustos, canciones, zombies y hasta un volcán en erupción.









#99 | Volviendo a casa
Garden State
de Zach Braff
con Zach Braff, Natalie Portman y Peter Sarsgaard
Estados Unidos, 2004, 102'
Posición anterior en el ranking: #41

"Love ain't the answer, nor is work / the truth eludes me so much it hurts / But I'm still having fun and I guess that's the key / I'm a twentysomething and I'll keep being me", cantaba Jamie Cullum, joven referente del jazz pop que entendió algunas cosas sobre aquel período difuso entre la adolesencia y el mundo adulto. Me acuerdo de esta melodía cada vez que veo Garden State ya que con ella Zach Braff, por entonces protagonista de la serie Scrubs, parece haber entendido algunas cosas en su debut detrás de cámaras.
New Jersey, el Garden State, es la sede de esta historia, universal como tantas, singular como pocas. Los puntos nodales están allí: la vuelta al hogar, la relación con los amigos de la infancia, aquella noche hipnótica. Después, claro: el clímax no es particularmente climático y el cierre es algo más edulcorado de lo que uno hubiese esperado. Pero la película termina siendo menos autoconsciente -y artificiosa en cuanto a su construcción narrativa- que otros exponentes del genéro como la sobrevalorada (500) days of Summer. No sé si es, como dicen, "El Graduado del siglo XXI". Pero como postal generacional es bastante indispensable.


# 98 | Una guerra de película
Tropic Thunder
de Ben Stiller
con Ben Stiller, Robert Downey Jr., Jack Black y Tom Cruise
Estados Unidos, 2008, 107'
Nueva en el ranking

Hay quienes valoran las comedias únicamente por el número de risas que provocan, una ecuación del estilo a-más-carcajadas-mejor-la-película ("después de todo, es solo una comedia"). Esta lectura deja afuera todos los elementos que pueden servir para separar una cinta divertida de una gran película. Un pequeño ejercicio para quienes van al cine seguido: ¿cuál es la diferencia entre -supongamos- Scary Movie 3 y Tropic Thunder, suponiendo que ambas nos provocaron el mismo número de carcajadas? Ante todo, la diferencia entre una parodia y una sátira. La saga de Scary Movie se burla indistintamente de películas y publicidades de los últimos seis meses con un mínimo nivel de distancia irónica --cuando termina la película, no tenemos nada que no nos podría haber dado una mala noche de Saturday Night Live. ¿Cuál es el subtexto de Tropic Thunder, qué es lo que se adivina detrás de los tiros y las risas? Una "crítica" radical, explosiva, desbordada y nada solemne sobre el estado del arte en Hollywood, un certificado de jubilación o defunción a los actores del Método ("I don't read the script: the script reads me", lanza Kirk Lazarus, un Robert Downey Jr. negro) y un escupitajo a los ejecutivos encarnado en Les Grossman, otro enorme personaje en la piel de Tom Cruise. Hay enojo en esta película, desde los trailers falsos hasta las ceremonias de premiación. Tropic Thunder o el cine como lugar de sublimación.


# 97 | Nueve Reinas
de Fabián Bielinsky
con Ricardo Darín, Gaston Pauls y Leticia Brédice
Argentina, 2000, 114'
Posición anterior en el ranking: #49

Si digo que el debut cinematográfico de Fabián Bielinsky funciona como una pieza de relojería no estoy diciendo demasiado. Se dirá, con razón, que muchas películas son así de "redondas" y no por eso merecen un lugar en ningún panteón. Pero aquí hay algo más. En un repaso rápido, se me ocurren: el dosificado relato de Juan sobre su padre; el brillante personaje de Sandler, compuesto por Oscar Núñez; la secuencia en la que Marcos señala los distintos tipos de estafas en una esquina cualquiera de Buenos Aires; esa canción de Rita Pavone que insiste en distintos momentos. En cuanto a la historia, ¿hay algo más profético que una película presentada en el año 2000 que termina con una protesta de ahorristas frente a un banco insolvente y la sensación de que, por las dudas, hay que salir del cine tocándose los bolsillos?




#96 | Perdidos en Tokio
Lost in Translation
de Sofia Coppola
con Bill Murray, Scarlett Johansson y Giovanni Ribisi
Estados Unidos / Japón, 2003, 101'
Posición anterior en el ranking: #81

Una comedia que no intenta ser una comedia, al menos no con tanta fuerza. Una película romántica que no busca serla, al menos no con semejante intensidad. Dos protagonistas que se lucen casi sin intentarlo. Todo es low-key en Lost in translation, incluso su marco global, especie de ensayo visual y emocional sobre la soledad, la tristeza, la melancolía, en fin, sobre esa sensación de extrañeza que sólo puede tener lugar cuando es de noche y estás solo en tu cuarto de hotel mirando por la ventana del Park Hyatt Tokyo.








# 95 | Vivir al Límite
The Hurt Locker
de Kathryn Bigelow
con Jeremy Renner, Anthony Mackie y Brian Geraghty
Estados Unidos, 2008, 131'
Nueva en el ranking

Me gusta pensar que The Hurt Locker se lee mejor a partir de la figura del coronel Kurtz. Dice el filósofo Slavoj Zizek que, lejos de ser el recuerdo de algún bárbaro pasado, Kurtz se presenta “como el resultado necesario del propio poder occidental moderno”. El personaje de Apocalypse Now era el soldado perfecto, “y como tal, a través de su sobreidentificación con el sistema de poder militar, acaba convirtiéndose en un exceso que el propio sistema debe eliminar”. ¿Qué lo acerca y qué lo aleja a esta cinta, situada ya no en Vietnam sino en Irak? Veamos: el sargento William James es, también, un protagonista arriesgado, sobreidentificado con la misión. Pero el resultado de su trabajo no es trágico, sino exitoso, y para el sistema no es un exceso, sino un ejemplo. ¿Permite esto una lectura distanciada, crítica? ¿O simplemente pone en escena lo peor de la corrección política, “respetando” las decisiones y roles de los soldados del ejército de ocupación bajo la trampa de la “psicología de los personajes”?. Eso me preguntaba dos años atrás. También me permito pensar la distancia entre una obra y las intenciones de su creadora: Bigelow ganó el Oscar y felicitó a las tropas, sí, pero la película seguía teniendo a un desquiciado que salteaba protocolos, se perdía en una ciudad ocupada, se agarraba a trompadas con otros soldados y, en última instancia, no estaba ahí más que por sí mismo, porque era un adicto, un adicto a la guerra. ¿Entonces celebra o critica? Lo que más me gusta de The Hurt Locker es su ambigüedad.


# 94 | Borat
Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan
de Larry Charles
con Sacha Baron Cohen y Ken Davitian
Estados Unidos, 2006, 84'
Posición anterior en el ranking: #84

Un periodista de Kasajstán (Sacha Baron Cohen) viaja a los Estados Unidos para rodar un documental sobre las "destacadas" costumbres de ese país. La película es un falso documental y Borat es un personaje, pero los norteamericanos con los que se topa en el camino son personas reales, lo cual hace que los resultados del experimento son aún más asombrosos. "En este juego de espejos entre culturas (una inventada), él no será el más retrógrado", dice Miguel Frías, y da en el clavo: Borat es xenófobo, machista y chauvinista. Pero al menos es un personaje. ¿Se ve la estrategia? El tipo dice que viene de Kasajstán, despliega en público su arsenal de "atraso cultural", y sus interlocutores (en especial los sureños) se encuentran más en sintonía con él que con muchos de sus compatriotas. Un grupo de jóvenes rednecks que afirman que las minorías controlan el país y que declaran "no respetar" a las mujeres; un texano en un rodeo que dice que colgaría a los homosexuales; un vendedor de armas al que Borat le pregunta cual es la mejor arma para matar judíos y el hombre responde "una nueve milímetros, o una 45". El breve road trip también expone los agujeros argumentativos de las feministas posmodernas. Y no es una cámara oculta: en todo momento, sus interlocutores creerán que están hablando para la TV kasaja. Al igual que con The Dictator, muchos de los que se rieron en las salas son, en realidad, el objeto de burla.


# 93 | La crisis causó 2 nuevas muertes
de Patricio Escobar y Damián Finvarb
Argentina, 2006, 85'
Posición anterior en el ranking: #27

La Masacre de Avellaneda fue uno de los hechos políticos centrales de la década pasada. Aquel 26 de junio de 2002, respondiendo a la orden de reprimir, la policía arremetió contra una protesta de desocupados y asesinó a Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. El incidente provocó una aguda crisis política y aceleró la salida de Eduardo Duhalde. Este documental conforma no sólo una brillante reconstrucción cronológica de un hecho que en su momento se mostró esquivo, fragmentado, sino que apunta a algo más: una vez que Escobar y Finvarb muestran cómo los piqueteros fueron asesinados a sangre fría por la policía, se proponen indagar por qué algunos de medios de comunicación (en especial, pero no solamente, el diario Clarín) no informaron correctamente a su público lector, aún cuando contaban con datos inequívocos acerca de los responsables. Los encargados editoriales del "gran diario argentino" recibieron, ese mismo día, una contundente secuencia fotográfica de los asesinatos (que fue publicada recién a los dos días, cuando la difundida teoría del enfrentamiento entre piqueteros era insostenible). Mientras tanto, la tapa del día siguiente fue “La crisis causó 2 nuevas muertes” y su volanta leía: “aún no se sabe quienes dispararon contra los piqueteros”. Lo que este documental demuestra es que sí lo sabían. Las declaraciones de varios de estos personajes -muchos de ellos, aún en sus puestos como verdaderos formadores de opinión- sirven como postales del estado del periodismo.


# 92 | Hacia rutas salvajes
Into the Wild
de Sean Penn
con Emile Hirsch, Vince Vaughn and Catherine Keener
Estados Unidos, 2007, 148'
Nueva en el ranking

Luego de graduarse de una de las universidades más distinguidas de los Estados Unidos, Chris McCandless abandonó su hogar, donó todos sus ahorros a caridad e hizo dedo hasta Alaska para vivir entre la naturaleza. La historia podría ser una especie de llamado de atención sobre el dinero, los círculos sociales y la reproducción de las clases altas, si no fuese porque luego de su decisión McCandless se puso a hacer lo que en general hacen los conversos: sermonear, ponerse insoportables y actuar como iluminados. Pero la simpatía que nos provoca (o no) el protagonista no importa cuando vemos la maestría con la que Penn lleva la pantalla grande esos momentos únicos de adrenalina y felicidad, encarnados en el mejor papel cinematográfico de Emile Hirsch. Además, a diferencia de lo que Herzog hizo con Timothy Treadwell en Grizzly Man, Penn no tiene intenciones de hacer chocar sus visiones con las de McCandless.


# 91 | Las cinco obstrucciones
De fem benspænd
de Jørgen Leth y Lars von Trier
Dinamarca/Suiza/Bélgica/Francia, 2003, 90'
Nueva en el raking

El director Lars von Trier es conocido, entre otras cosas, por fundar la escuela danesa Dogma 95, que pretendió imponer una serie de reglas que marcaran una ruta posible a un cine alejado de los excesos de Hollywood. Las obras del Dogma resultaron ser bastante dispares en cuanto a sus resultados, pero había algo estimulante en el camino de los límites. Cinco obstrucciones no es un film del dogma, pero avanza en esa hipótesis. El punto de partida es El hombre perfecto, un corto de 1967 dirigido por Jørgen Leth. El creador de Dogville llama a Leth y le propone rehacer su corto cinco veces, cada vez con una "obstrucción" nueva. Las cosas vienen bastante bien hasta que, en una de las tareas, von Trier ordena: "la regla de este es: no hay reglas". El mejor documental para entender cómo funcionan los procesos creativos.















Estoy martes, 11 de septiembre de 2012

Estoy escuchando: Broken Bells (Broken Bells)
Estoy leyendo: De la cultura rock (Claude Chastagner)

Y en el blog también estoy, eh.
Prometo retomarlo.

Ecce homo miércoles, 29 de agosto de 2012

Ya lo decía Andy Warhol: "En el futuro, todos seremos restauradores por quince minutos"



























Entrad y cread en http://www.ceciliaprize.com

Mil horas lunes, 6 de agosto de 2012























Hace frío y estoy cerca de casa
Hace tiempo que estoy parado en esta mierda
Yo me pregunto para qué sirvió la "tregua"...

Tengo la SUBE en el pantalón,
cuido la tarifa,
pero la gente a mi alrededor
está tan molesta
que ya no sé qué hacer...

La otra tarde viajé en el 140 dos horas,
mil horas, como un perro
Y cuando llamaste me gritaste y me dijiste
loco, a los funcionarios le chupa un huevo

Y el macrismo que no se desentienda,
desentienda del acta traspaso que firmó su amigo
Si le preguntan él no lo conocía, no, no

Tengo la SUBE en el pantalón,
cuido la tarifa,
pero la gente a mi alrededor
está tan molesta
que ya no sé qué hacer...


La otra tarde viajé en el 140 dos horas,
mil horas, como un perro
Y cuando llamaste me gritaste y me dijiste
loco, a los funcionarios le chupa un huevo
Ah, ah, ah

Que la crisis la paguen los... martes, 24 de julio de 2012

La entrada más interesante de la semana lo publicó un tal Osvaldo en el blog Artepolítica. En el post, titulado 11 preguntas para los kirchneristas, el autor explica: 

Soy dueño de una pyme tecnológica/industrial. Tengo 32 empleados en mi empresa, la mitad son ingenieros. Desarrollamos soluciones de control industrial para grandes industrias, casi todas para el mercado interno. Este tipo de proyecto contiene una buena dosis de desarrollo en software, pero su principal costo es en hardware. Que es muy especifico, caro (...) y por supuesto, no se fabrica ni remotamente en Argentina. Para poder importar estas placas, indispensables para que pueda seguir vendiendo proyectos, el gobierno me exige que las compense con exportaciones. A mí me encantaría poder vender mis soluciones afuera, pero hace 2 años que vendí mi último proyecto. No puedo competir con empresas similares de otros países. Somos caros para México, Brasil y Chile por lo menos.
(...) La única solución que me queda para subsistir y seguir manteniendo la empresa (y seguir pagando los 32 sueldos) es asociarme con alguna otra pyme dedicada a la exportación de algún producto y hacer pasar esa exportación como mía. Vinos, caracoles, algodón, cualquier cosa vale. Por este servicio, estas empresas me cobran un 10% de comisión de lo exportado. Cabe aclarar que la ganancia de la exportación no me la quedo yo, sino ellos. Solo a nivel burocrático, para que el Estado me apruebe importar, la exportación figura al nombre de mi empresa, pero en los hechos prácticos, la hace la otra empresa. O sea, en resumen, si yo necesito importar placas controladoras por 100.000 USD, mi costo final es un 10% más caro. El gobierno que se dice ser tan pro industrial, aumenta el costo de producir manufacturas industriales a costa de beneficiar a exportadores de productos de altísimo valor agregado, como caracoles… Esta medida no es más que un simple asiento contable. No se exporta realmente más. 
Las preguntas que Osvaldo copió a continuación apuntaron a medidas como la restricción a las importaciones, el férreo control de cambios, el nivel inflacionario.

Nicolás Tereschuk, aludido en la entrada, recoge el guante y responde 
Mi impresión es que, sí, el Estado a veces se parece a un elefante en un bazar. Te reitero, tengo 35 años y nunca vi un Estado que se parezca a un elefante en un bazar hacia “los empresarios”, como parecemos ver ahora, sin que a la vez se parezca a un “elefante en un bazar” en términos sociales, por lo que veo. (Porque vos sos pyme, todo bien, pero las mismas críticas que vos se le escuchan a muchos más arriba en la cadena alimenticia). (...) Lo que también está en juego es qué pasa con un menor nivel de crecimiento. Si la economía crece 10 puntos por año, todos ganamos, todo bien. Si la economía crece 3, 4 puntos, de esos 3 o 4 puntos “de más” ¿cuánto te llevás vos que sos empresario -y tooodos los demás empresarios que tanto más que vos ganan- y cuánto se van a llevar tus empleados ultracalificados? ¿Y cuánto se van a llevar nuestros conciudadanos bastante peor calificados que se cuentan por millones? 

Hay más claves en la entrada, pero el debate es bueno.

Pequeños grandes momentos de Twitter: Baby Etchecopar jueves, 19 de julio de 2012

Hoy: Baby Etchecopar

Una realidad multicolor miércoles, 11 de julio de 2012


























"Hay una lectura equivocada desde los medios críticos de la supuesta uniformidad que tiene el oficialismo tanto en los medios que le son proclives como en sus cuadros políticos. El peronismo es un ámbito en el que siempre existieron diferencias grandes y el kirchnerismo, en particular, alberga tensiones políticas y comunicacionales. El programa 678, que es reluctante a la diferencia y al matiz de opiniones, representa un modelo muy distinto al de Visión 7 Internacional o a Con sentido público, siendo todos programas emitidos por Canal 7. Lo mismo puedo decir sobre Página 12, que cultiva una lógica poco afín a Tiempo Argentino. Tampoco CN23 es lo mismo que 360. Radio del Plata, Radio Nacional y Radio 10 son oficialistas, pero muy distintas entre sí. Creo que sucede lo mismo en el campo periodístico adverso al Gobierno” (...) “Muchos análisis simplificadores nos invitan a renunciar al esfuerzo de detección y comprensión de esas diferencias. Y veo colegas que, cansados porque han sido injustamente maltratados por uno u otro lado, se rinden, abandonan ese esfuerzo para comprender lo que sucede y recolectan de la realidad sólo aquellas evidencias parciales que confirman sus prejuicios y descartan todo elemento que pueda relativizar su postura. Considero que lo más valioso que hoy podemos aportar es el ejercicio cotidiano de no reducir una realidad multicolor a un enfoque en blanco y negro. Los periodistas son en buena medida alimentadores de las visiones conspirativas al decir que el adversario está comprado, que es un vendido"

Martín Becerra en suplemento Enfoques, La Nación, 08-07-2012

Separados al nacer lunes, 9 de julio de 2012













Sylvester Stallone, integrante del Hollywood Walk of Fame / Carlos Melconián, integrante de la planta permanente de Todo Noticias

Once miércoles, 4 de julio de 2012

El tren que chocó contra la estación de Once era un rejunte de ocho coches eléctricos fabricados en Japón entre 1955 y 1961, que llevaban andados, desde que en 1962 comenzaron a traquetear sobre vías argentinas, unos seis millones seiscientos mil kilómetros: 165 vueltas a la Tierra.
Hacía veinte años que habían cumplido su vida útil. Hacía veinte años que debían haber sido chatarra.
En esos veinte años –desde que pasaron de propiedad estatal a concesión privada (los ferrocarriles argentinos fueron privatizados a comienzos de los noventa)–, no habían recibido las reparaciones profundas necesarias (y obligatorias por contrato) para compensar el desgaste y la antigüedad. Los trenes eran apenas parchados, sus componentes recauchutados hasta el infinito.
El tren que chocó contra la estación de Once tenía cinco frenos de fábrica, construidos como un sistema de respaldos de seguridad, pero tres de ellos estaban anulados y un cuarto funcionaba con capacidad reducida.
Estaba construído para alcanzar 140 kilómetros por hora, pero el estado de las vías era tan dramático (rieles abollados y mal asentados, durmientes podridos, bulones faltantes) que los conductores tenían orden de no superar, durante la mayor parte del recorrido, los 40 kilómetros por hora.
No tenía velocímetro –ninguno de los trenes de TBA tienen velocímetro– , por lo que el conductor debía adivinar la velocidad a ojo.
Llevaba el triple de pasajeros para los que tenía capacidad, unas 2000 o 2200 personas. Era una manada de viejos elefantes que pesaba unas 560 toneladas.
El amortiguador hidráulico contra el que se estrelló estaba roto hacía años. No amortiguaba.
Desde el 22 de febrero, una pregunta dominó la conciencia nacional –y la investigación judicial, todavía en marcha: ¿por qué chocó el tren en Once?
Creo que la pregunta estaba mal formulada. La verdadera pregunta es otra: ¿por qué no hay más choques?
Cada mañana, cada tarde, cada noche, cuando un tren cargado de pasajeros llega a destino, se produce un milagro.

Graciela Mochkofsky

Las luchas de clases en Alemania

El otro lado del boom
Muchos países del mundo envidian el modelo económico alemán y lo toman como ejemplo a seguir. Pero un 
análisis profundo revela una imagen más sombría. Sólo 
unos pocos se benefician con 
la prosperidad de esa nación.

por Sven Böll, Markus Dettmer, Catalina
 Schröder, Janko Tietz y Florian Zerfass, de Der Spiegel
Debate, 09-06-2012


























Fue un gran año para la automotriz Audi y su personal, en el que se obtuvieron las ganancias más importantes de la historia de la compañía. Su presidente, Rupert Stadler, fue laureado con una prima millonaria y muchos de sus empleados, con bonificaciones muy generosas. Pero quienes cobran los salarios más bajos de la compañía recibieron poco y nada como premio.
En términos técnicos, Nadja Klöden, de 28 años, no ocupa los puestos más bajos de la jerarquía de Audi, cuyo principal centro de producción se encuentra en Ingolstadt, cerca de Munich. Klöden tiene un puesto secundario, aunque con grandes responsabilidades a su cargo. Estudió gestión empresarial y ahora trabaja como asistente en administración de proyectos. Pero su empleador es BFFT, un proveedor de servicios que organiza la distribución de autopartes entre las subsidiarias del Grupo Volkswagen, que incluye a Audi. Por eso, Klöden gana 800 euros (1.050 dólares) menos que los empleados de Audi por el mismo trabajo de cuarenta horas a la semana. En otras palabras, aunque Klöden contribuye al éxito de la compañía, no recibe beneficios de parte de ella. Su remuneración no está al nivel de los empleados de Audi ni tampoco recibe ningún tipo de bonificación.
Helen Kozilek, de 26 años, está en una situación similar. Trabaja jornada completa en la línea de montaje de Audi, pero la automotriz no le paga su salario. Lo hace Tuja, una agencia de empleo temporario y subsidiaria del gigante Adecco. Sin embargo, si se la compara con Klöden, Kozilek puede considerarse mejor paga. La tasa promedio para los trabajadores temporarios en su grupo salarial es normalmente de 10 euros la hora. Pero IG Metall, el principal sindicato de los trabajadores metalúrgicos de Alemania, firmó un acuerdo con Adecco que le permitió elevar sus ingresos a 16 euros la hora. No obstante, Kozilek no recibe ningún tipo de bonificación.
Por otro lado, a Franz Wolff, un mecánico calificado de 57 años, le está yendo muy bien. Hace 32 años que trabaja en mantenimiento, en la división de pintura de automóviles en la planta de Audi de Ingolstadt. Wolff trabaja 35 horas a la semana y cobra un salario bruto de 3.300 euros por mes, basado en un acuerdo industrial entre varios empleadores. Mediante un acuerdo salarial interno entre el comité de empresa (el cuerpo que representa los intereses de los trabajadores) y la patronal, Wolff también recibe ingresos por el reparto de utilidades. Este año, Audi le abonará una bonificación de 10 mil euros. La bonificación promedio en Audi es de 8.251 euros, todo un récord. La automotriz valora la contribución de Wolff en el éxito de la empresa, y por eso lo premia con un proporcional de sus dividendos.
Entretanto, el salario de Rupert Stadler, el CEO de Audi, probablemente haya roto todos los récords, cuando el último año aumentó un 73 por ciento y así alcanzó los 7,6 millones de euros anuales. Una compañía, cuatro empleados y cuatro mundos distintos.

PROMESAS ROTAS
“Prosperidad para todos” fue una vez el credo de Ludwig Erhard, el primer ministro de Economía de la Alemania de posguerra. Esa promesa determinó el futuro del país durante décadas y lo diferenció de muchas otras economías. Pero, ¿qué vigencia tiene en la actualidad esa promesa?
El mundo laboral se está desintegrando. Por un lado, están los directivos, los especialistas y los miembros del grupo de trabajadores “centrales”, quienes reciben grandes beneficios porque escasean los trabajadores altamente calificados. Del otro lado, se ubica el conjunto de trabajadores que pueden ser utilizados cuando sea necesario y luego prescindirse de ellos, como los trabajadores por contrato o mediante contratos de obra, de media jornada o temporarios. Muchos de ellos se quedan sin las ventajas de los acuerdos de las negociaciones colectivas.
Los expertos del mercado del trabajo consideran este aumento de la flexibilidad como el precio del éxito, un mal necesario que transformó la economía alemana del “hombre enfermo de Europa” a un ejemplo económico para el resto del continente. De hecho, la economía alemana está en mejores condiciones que nunca. Las compañías informan ganancias sin precedentes, el tamaño de la población ocupada alcanzó un nuevo pico en 2011 y, según la Agencia Federal de Empleo de Alemania, la cantidad de de-sempleados cayó a sólo tres millones de personas. En marzo, el país tenía una tasa de desocupación del 7,2 por ciento.
Algunas compañías permiten que sus empleados obtengan réditos del crecimiento económico, mediante modelos de participación en las ganancias. Una de ellas es Sedus Stoll, una mediana empresa de la ciudad de Dogern, al sudoeste de Alemania, que fabrica muebles para oficina y hace sesenta años que comparte sus ganancias con el personal. El objetivo es asegurarse que los 950 empleados “se identifiquen con la compañía” y aprendan a pensar por sí mismos, aunque sean parte de una organización más amplia, dice Carl-Heinz Osten, su director de finanzas. Una parte se paga directamente, pero la mayor parte del dinero va al plan de jubilación de la compañía. Herbert Ebner, presidente del comité de empresa, señala que “en los buenos tiempos” los empleados se llevaban a sus casas el equivalente a 15 o 16 salarios mensuales por año.
De todos modos, es raro encontrar condiciones tan favorables como ésas. Contrariamente a lo que sugieren los titulares periodísticos sobre las bonificaciones récords en la industria automotriz y química, pocos empleados se benefician con ellas, puesto que sólo el nueve por ciento de las empresas alemanas tiene acuerdos de reparto de utilidades con su personal.
La mayoría de los trabajadores se siente al margen de lo que The Economist ha denominado “el milagro económico alemán”. Durante décadas, los empleados tuvieron que conformarse con salarios reales estancados o en retroceso. “En ningún otro país europeo ha crecido tanto la desigualdad social como en Alemania”, asegura Gerhard Bosch, especialista en sociología industrial que dirige el Instituto de Trabajo, Competencias y Capacitación (IAQ) de la Universidad de Duisburg-Essen.

SINDICATOS EN APRIETOS
Las ruedas de negociaciones colectivas en curso no alterarán esencialmente nada de lo mencionado. Ver.di, el sindicato del sector de servicios, logró su mejor acuerdo en mucho tiempo en las negociaciones laborales para los trabajadores municipales y federales del sector público. Sin embargo, su responsable, Frank Bsirske, no pudo aprobar el deseado “componente social”, un incremento mínimo mensual de 200 euros en los asalariados de menores ingresos.
Mientras tanto, el poderoso gremio IG Metall está luchando para asegurarles a sus miembros un incremento del 6,5 por ciento en sus salarios. En las últimas semanas, fracasó la tercera rueda de negociaciones, y ahora es posible que se produzcan huelgas y que se endurezca la disputa laboral. Por otra parte, si bien las mujeres calificadas pueden recibir aumentos, no son alentadoras las perspectivas para quienes ocupan la base de la pirámide salarial. Los representantes patronales han dejado en claro que resistirán la demanda de IG Metall.
Los sindicatos se encuentran ante un dilema. Tienen poca representación entre los empleados en circunstancias precarias, precisamente quienes más necesitan su ayuda. Con la clientela que más gana, sin embargo, se enfrentan con la competición de nuevos sindicatos especializados, que prometen condiciones especiales para los grupos profesionales privilegiados, como los maquinistas de trenes o los controladores de tráfico aéreo. Uno de los “lados oscuros del boom”, dice el sociólogo laboral Bosch, es que los que menos ganan no se llevan una “parte justa” del éxito económico alemán.

UNA SOCIEDAD FRACTURADA
En una época en que las elites económicas de Estados Unidos y Gran Bretaña recurren a las recetas alemanas del éxito industrial como modelo a seguir, la estructura social alemana tiende cada vez más a ser una sociedad de tres clases. Se trata de un cambio fundamental para una economía social de mercado cuyas políticas estaban dirigidas fundamentalmente a asegurar que la prosperidad del país se distribuyera equitativamente en todos los niveles sociales. Ahora, ese sistema parece estar erosionándose rápidamente.
En la actualidad, con sus compensaciones multimillonarias, la punta de la pirámide la ocupan los ejecutivos. El segundo nivel está conformado por las legiones de oficinistas capacitados y trabajadores calificados bien pagos de la moderna sociedad industrial y de la información. Cerrando la lista se encuentran los grupos profesionales que una vez fueron considerados parte fundamental del tradicional mundo del trabajo: vendedores, cocineros, mozos y maestros, por ejemplo, quienes a menudo ganan menos que una década atrás.
En su discurso inaugural, el nuevo presidente alemán, Joachim Gauck, elogió a su país por “hacer posibles la justicia social, la participación y las oportunidades para el progreso”. Pero advirtió que los alemanes no deberían aceptar que “la gente tenga la impresión de que el progreso está lejos de su alcance a pesar de todos sus esfuerzos”.
No obstante, eso es lo que sucede ahora y, como resultado, se plantean nuevamente las viejas preguntas sobre la distribución de la riqueza: ¿cómo reducir la brecha entre los ricos y los pobres?, ¿de qué manera beneficiar a todos los empleados con la creciente prosperidad? Y, principalmente, ¿qué papel deben jugar los políticos y los trabajadores en los acuerdos de negociaciones colectivas?
No solamente se sienten marginados los desempleados que hace tiempo buscan trabajo, sino también, cada vez más, las personas que trabajan en industrias y obtienen pequeños márgenes de ganancias. También están quienes trabajan en el sector público, donde a menudo hay pocas oportunidades para el ascenso profesional.

LA DIVISIÓN DEL TRABAJO
En diciembre de 2011 se celebró una pequeña fiesta para conmemorar el aniversario de Sabine Rieckermann en su trabajo, aunque difícilmente se hayan reducido sus frustraciones. “Hace 25 años que trabajo para la ciudad-estado de Hamburgo, y estoy atascada en el mismo trabajo hace 16 años”, cuenta Rieckermann. Y agrega: “Para mí, prácticamente no hay oportunidades de progresar. Ya no puedo crecer más”.
Rieckermann, miembro del sindicato Ver.di, ha desempeñado muchos trabajos a lo largo de los años. “Aprendí mucho, me desarrollé personal y profesionalmente y gané experiencia en gestión. Pero, en cierto punto, me di cuenta de que toqué el techo. Es muy angustiante”, relata. Como directora de escuela, no puede ingresar a un grupo con salarios más altos. “No hay ninguna diferencia en absoluto: da lo mismo hacer mi trabajo bien o hacer evaluaciones erróneas. Mi verdadero desempeño simplemente no importa”, agrega. Siente que se encuentra en un callejón sin salida, a pesar de ser relativamente una privilegiada, con un trabajo bastante seguro e ingresos bastante aceptables. Varios millones de empleados envidiarían su situación.
Pero ahora hay cerca de un millón de trabajadores temporarios en Alemania y, a veces, hacen el mismo trabajo que sus compañeros de jornada completa por un salario significativamente menor. En muchos casos, no saben dónde trabajarán la semana siguiente o si podrán mantener sus puestos si su empleador no tiene suficiente trabajo para ellos.
El auge comenzó, en 2003, con la desregulación por ley del trabajo temporario. Antes, las restricciones legales altamente prohibitivas hacían casi imposible el trabajo temporario a escala masiva. Desde 2003, el número de trabajadores temporarios casi se triplicó, de poco más de 300 mil a más de 900 mil. Sus ingresos son bajos, a pesar de que ahora existe un salario mínimo. En 2010, los empleados normales de jornada completa -que tenían que hacer contribuciones a la seguridad social- cobraban un salario bruto mensual de 2.700 euros, en comparación con los escasos 1.400 euros que recibían los empleados temporarios. “Es el signo más visible de la degradación de las convenciones del mercado laboral”, afirma Detlef Wetzel, el vicepresidente del sindicato IG Metall.
Pero los trabajadores temporarios son sólo una parte del sector de más bajos ingresos. Según el centro de estudios IAQ de Duisburg, en Alemania trabajan cerca de ocho millones de personas por menos de 9,15 euros por hora, mientras que 1,4 millones reciben menos de cinco euros por hora.

TRABAJAR MÁS PARA GANAR MENOS
Como nadie puede sobrevivir con este nivel de salarios, muchos trabajadores tienen que depender de la asistencia pública para complementar sus ingresos. Muchos son también trabajadores de media jornada, pero unas 329.000 personas con empleos de jornada completa también encuentran dificultades para llegar a fin de mes.
Jens Vandrei, de 43 años, es una de ellas. Después de casi seis años de trabajo y varios ascensos, volvió a su punto de partida: “el club”, dice, en referencia a la oficina de empleo local adonde van los alemanes desempleados para recibir sus beneficios y también para buscar un nuevo trabajo. Vandrei recibía beneficios de asistencia social del programa Hartz IV para los desempleados de largo plazo cuando, en junio de 2006, lo destinaron a una escuela secundaria de Hamburgo para trabajar en los denominados “trabajos de un euro”, que pagaban ese monto por hora mientras le permitían seguir recibiendo regularmente la asistencia social. En la escuela, trabajó como factótum, y le iba muy bien. La escuela le aumentó sus horas de trabajo hasta que le ofrecieron una posición de media jornada y luego, de jornada completa. Su historia es admirable, puesto que estuvo fuera del mercado laboral muchos años antes de conseguir el trabajo en la escuela. Pero Vandrei y su familia -que incluye su esposa, sus tres hijos y otro hijo más de una relación previa al matrimonio- no pueden vivir con un ingreso bruto de cerca de dos mil euros por mes. A fines de febrero, Vandrei volvió al “club” para aplicar por beneficios suplementarios del programa Hartz IV. “El ajuste de 217 euros de fin de año de la factura de electricidad nos destruyó”, dice, y agrega que va todos los días al trabajo “hecho un manojo de nervios” por los problemas económicos que tiene que afrontar. Vandrei y su esposa usan ropa de segunda mano que les regalan sus familiares y conocidos, pero encontrar indumentaria para sus hijos es naturalmente un problema mayor.
Cuando Vandrei, miembro del sindicato, pasó al trabajo de jornada completa en la escuela hace dos años, su situación no mejoró en absoluto. Al contrario, “tenía el doble de trabajo pero ganaba menos dinero”, señala. Puesto que su trabajo era de jornada completa, no lo aceptaron más en el servicio de asistencia suplementaria Hartz IV que ofrecía la oficina de empleo. Y, como estaba ganando más dinero, la cuota de la guardería de sus hijos aumentó significativamente. A fin de cuentas, su ingreso mensual cayó 25 euros. “Nuestro sistema tiene grandes fallas”, dispara Vandrei.

TRABAJADORES CONTRA TRABAJADORES
Dado que la situación es tan precaria en los grupos que obtienen los salarios más escasos, Bsirske, el presidente de Ver.di, está empeñado en establecer un “componente social”. Berthold Huber, titular de IG Metall, también quiere luchar por algo más que un incremento salarial en la actual disputa de los trabajadores. A principios de marzo, cuando recién empezaban las negociaciones, Huber expresó que IG Metall “no es sólo una máquina de hacer dinero”. En el pasado, esa declaración habría generado un inmenso escándalo, luego de décadas en que IG Metall se dedicó a servir a su clientela más acaudalada. Pero, ahora, el sindicato también está haciendo hincapié en las necesidades de los trabajadores más relegados, intentando darles un punto de apoyo. El gremio ya convenció a más de 1.200 compañías para que a los trabajadores temporarios se les pague el mismo salario negociado para los miembros de IG Metall. Y, finalmente, la organización de los trabajadores está intentando convencer al sector de empleo temporario para que les exija a las compañías pagos extra para los trabajadores que se dedican a las industrias metalúrgica y electrónica.
El objetivo del sindicato es hacer que el trabajo temporario sea muy poco atractivo para las compañías, de forma tal que empiecen a considerar la posibilidad de emplearlos en períodos regulares. También busca evitar cualquier reducción de la fuerza de trabajo primaria.
Pero los grandes gremios están atrapados en un dilema. A la hora de presentar sus exigencias salariales -y especialmente cuando firman acuerdos salariales colectivos-, siempre han tenido que ofrecer concesiones a las industrias y compañías que no son tan rentables como otras. Este tipo de consenso requiere la solidaridad de todas las partes involucradas. Pero en la actualidad, no todos los grupos profesionales están dispuestos a ofrecer concesiones. De hecho, quieren más, y hay nuevos sindicatos interviniendo para llenar el vacío.
El establishment sindical les tiene pánico a las personas como Dirk Vogelsang, de 55 años. Este abogado de Bremen, al norte de Alemania, es el estratega detrás de varios sindicatos especializados que sólo representan a los miembros de profesiones específicas dentro de una compañía, como los pilotos o los maquinistas de trenes. Los separatistas han obtenido muchos logros en los últimos años con su atención puesta sobre unos pocos y, a veces, lograron importantes aumentos salariales para su clientela. Los miembros de estos minisindicatos parecen disfrutar de un crecimiento constante, independientemente de las fluctuaciones de la economía. Vogelsang se beneficia con la debilidad de los grandes gremios y analiza su crisis con deleite. Simplemente da vuelta la acusación de que sus sindicatos especializados carecen de solidaridad. “Urgidos por la obediencia, la mayoría de los sindicatos abona a la idea de que sólo se negocie un salario fijo en las negociaciones colectivas. Es falso decir que algunos empleados estén luchando contra otros empleados. Todos peleamos contra los empleadores, y a ese oponente queremos sacarle lo máximo que podamos”, señala.
Aun así, Vogelsand no se atreve a afirmar que sea mejor que cada grupo profesional luche por separado y no por el bien de todos. En cambio, destaca que los sindicatos especializados seguirán siendo la excepción, porque hay muy pocos empleados que puedan ser una amenaza potencial tan fuerte como los pilotos y los maquinistas de trenes, por ejemplo. Dicho de otro modo, los poderosos se impondrán y recibirán más compensaciones en las buenas épocas, mientras que los sustituibles se tendrán que conformar con menos incluso en las épocas de prosperidad. “Hasta ahora, los sindicatos especializados surgieron principalmente en lugares donde la competición es débil”, cuenta Justus Haucap, economista de la Universidad Heinrich Heine y director de la Comisión Alemana de Monopolios, que asesora al gobierno alemán en políticas competitivas. Como Vogelsang, observa una tendencia a favor de los mini sindicatos que representan a grupos profesionales que no pueden ser reemplazados por otros empleados de la compañía. También cree que, si la presión aumenta, el poder de negociación de los especialistas es mayor que el de los grandes sindicatos. Pero, a diferencia de Vogelsang, Haucap está convencido de que la torta salarial no crecerá si aparecen más sindicatos reclamando una parte de ella, sino más bien al contrario, se reducirá. “La batalla por la distribución ya no se lucha solamente entre el trabajo y el capital”, asegura, “sino también entre los empleados mismos”.

LAS TAREAS DE LOS POLÍTICOS
Si no se hace nada, la brecha entre los que pueden participar de la creciente prosperidad y aquéllos que están excluidos de ella, no parará de crecer. Las reformas de los últimos años no han logrado uno de sus dos objetivos: la creación de más trabajo temporal. A corto plazo, buscaba que el mercado laboral se volviera más flexible y se generara más empleo, lo cual se ha logrado. Pero, también, se intentaba crear un puente desde el desempleo hasta puestos de trabajo bien remunerados, lo cual no ha sucedido.
“Los deseos de los trabajadores periféricos y de los temporarios de entrar a la fuerza de trabajo central, y así participar en la prosperidad, hasta ahora no se han alcanzado para nada”, asegura Lutz Bellmann, especialista del mercado laboral del Instituto de Investigación de Empleo (IAB) de Nüremberg, una división de la Agencia Federal de 
Empleo. Sólo el ocho por ciento de los trabajadores temporarios obtiene al año un contrato permanente en las compañías donde trabaja -explica- y muy pocos negocian exitosamente la transición de los mini trabajos y los contratos a corto plazo hacia el mundo de los acuerdos salariales y las bonificaciones. Como en la sociedad en general, dice Bellmann, “la permeabilidad decrece a medida que se asciende en la escala social”.
Ulrich Walwei, vicedirector del IAB, acaba de examinar toda la información disponible sobre el mercado laboral. Los resultados son claros: a menos calificación, el riesgo del desempleo se multiplica. En otras palabras, la educación aumenta exponencialmente las posibilidades laborales. Como señala Walwei, la brecha “entre los salarios de las personas con buena y mala calificación ha crecido en los últimos años”. Aquéllos que no ostentan una buena formación tienen muchas más probabilidades de terminar en precarias situaciones laborales.
De hecho, este creciente abismo entre la punta y la base de la pirámide no sólo está aumentando en Alemania, sino también en muchos países del mundo, según organizaciones como el Fondo Monetario Internacional y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). De acuerdo con los expertos, la progresiva división resulta una amenaza para el crecimiento económico a largo plazo. “Sólo alcanzaremos esa meta si la prosperidad se distribuye más equitativamente en los ingresos”, sentencia Peter Bofinger, economista y asesor gubernamental.

DIFERENTES ÉPOCAS, DIFERENTES DESAFÍOS
Pero, ¿cómo hacer para que los empleados reciban una parte de la creciente prosperidad? Diez años atrás, cuando Alemania estaba atascada en el cuello de botella de la reforma y se perdían miles de trabajos que se trasladaban a países de bajo costo, se necesitaban políticas que promovieran más trabajo y competitividad económica. Hoy, los desafíos son diferentes. Para reducir la brecha entre los ricos y los pobres, hay que modificar el mercado del trabajo y los sistemas impositivos y sociales:
• Una razón que explica el gran crecimiento del sector de bajos salarios en los últimos años es que el sueldo mínimo por ley sólo existe en algunos sectores. Si se impusiera un mínimo de 8,50 euros por hora en toda Alemania, el 25 por ciento de todas las mujeres empleadas ganarían instantáneamente más dinero, y un 15 por ciento de los trabajadores masculinos también recibiría un aumento.
• La carga impositiva para quienes ostentan grandes salarios se ha reducido significativamente en los últimos años. Primero fue Helmut Kohl, miembro de la Unión Demócrata Cristiana, que ejerció como canciller alemán entre 1982 y 1998, quien eliminó el impuesto sobre la riqueza. Y luego Gerhard Schröder, canciller de Alemania por el Partido Socialdemócrata entre 1998 y 2005, redujo el impuesto sobre la renta. Pero tanto el FMI como la OCDE dicen que esas medidas fueron excesivas y recomiendan que el gobierno imponga nuevamente gravámenes impositivos sobre los más ricos, posiblemente a través de mayores impuestos sobre la propiedad y la herencia. • Los trabajadores de salarios bajos y normales se llevan la carga más importante del sistema de seguridad social alemán porque, por ejemplo, los recargos sobre el seguro de salud se pagan progresivamente hasta un salario bruto anual de 45.900 euros. Todos los ingresos que superen ese umbral no están sujetos a un pago con recargos. Como resultado, un ingeniero senior con un ingreso anual de 150 mil euros sólo debe abonar el 6,6 por ciento de su ingreso total en contribuciones a la seguridad social, mientras que un trabajador que gana el décimo de esa cifra tiene que destinar el 20,7 por ciento de sus ingresos para el seguro de salud. Sin embargo, las compensaciones de desempleo o la pensión que obtengan en proporción a sus ingresos no tienen esas restricciones. Para contrarrestar esa desventaja, la Federación Alemana de Sindicatos (DBG) exige un sistema de exenciones impositivas que alivie la carga sobre los salarios más precarios.

LA NECESARIA AGENDA 2020
Quienes quieran reducir la brecha entre los ricos y los pobres no pueden poner toda la confianza en el poder de los sindicatos y en las fuerzas del cambio demográfico. También tienen que hacer hincapié en las reformas políticas. Se necesita más inversión en educación y cambios en el sistema de impuestos y de transferencias para beneficiar a quienes ganan menos.
La serie de reformas del mercado laboral conocidas como “Agenda 2010” -y promovidas por el canciller Schröder en 2003-, reorganizaron completamente el Estado de bienestar, y fueron necesarias para que la economía alemana fuera competitiva a nivel mundial nuevamente. Pero para lograr mayor igualdad social, ahora se necesita una “Agenda 2020”.
En efecto, lo que se precisa no es ni más ni menos que un cambio tan radical en el sistema que haga que las dolorosas reformas de Hartz (que llevan el nombre del ex ejecutivo de Volkswagen Peter Hartz, quien asesoró de cerca al gobierno de Schröder en sus ambiciosas reformas estructurales) parezcan en comparación apenas una cirugía estética. Hilmar Schneider, director de políticas del mercado laboral del Instituto para el Estudio del Trabajo (IZA, por sus siglas en alemán) y uno de los expertos en empleo más reconocidos de Alemania, está de acuerdo en que las medidas tienen que ser de fondo y agrega: “Se terminaron los días de los pequeños cambios”.

Traducción: Ignacio Mackinze

Los adaptados (al sistema) de siempre martes, 19 de junio de 2012


"Llega gacetilla de jornadas sobre Deporte y Sociedad que organiza una diputada del PRO en el Congreso. El jueves. Hablarán sobre violencia", arranca el periodista Alejandro Wall, ex redactor del diario Crítica de la Argentina. "Ojalá se cuente en esas charlas cómo La Doce creció durante el gobierno de Mauricio Macri en Boca. Ojalá, quién sabe, alguien ahí lo dicen. Ojalá se hable en esas charlas sobre los lazos de Ritondo con la barra de Chicago. Porque no sólo Moreno contrata barras, eh.", enumera en una serie de tweets publicados en la tarde del jueves.

"Habría menos jornadas de debate sobre violencia en el Congreso si los partidos mayoritarios no contrataran barrabravas", es su hipótesis. "Sería más efectivo que la diputada del PRO le pidiera a los que tejen en su partido que corten lazos con la barra. ¡Lo mismo para el FpV! Pero es más barato hacer una charla en el Congreso, llamar a especialistas, indignarnos, decir que los barras son inadaptados. Bla bla bla".

Así estamos.

Know your rights 2012 lunes, 18 de junio de 2012



This is a public service announcement
with guitar!

Know your rights all three of them
I say

Number 1:
You have the right to job opportunities
Unless your country has
balance of payments deficit!

Know your rights
These are your rights

Number 2:
You have the right to take the streets
Providing of course you
don't mind a little
humiliation, investigation
And if you cross your fingers
rehabilitation

Know your rights
These are your rights
Number 3:
You have the right to free elections
As long as you're not dumb enough to actually try it!

Know your rights
These are your rights

Humanity is OK lunes, 11 de junio de 2012

"For me, the idea of hell is the American type of parties. Or, when they ask me to give a talk, and they say something like, ‘After the talk there will just be a small reception’ – I know this is hell. This means all the frustrated idiots, who are not able to ask you a question at the end of the talk, come to you and, usually, they start: ‘Professor Žižek, I know you must be tired, but …’ Well, fuck you. If you know that I am tired, why are you asking me? I’m really more and more becoming Stalinist. Liberals always say about totalitarians that they like humanity, as such, but they have no empathy for concrete people, no? OK, that fits me perfectly. Humanity? Yes, it’s OK –some great talks, some great arts. Concrete people? No, 99% are boring idiots" 

Slavoj Zizek en G2, The Guardian, 11-06-2012

"Un desafío a la muerte" martes, 5 de junio de 2012


























Escriben los integrantes de la revista de cultura villera La Poderosa:

Tras un informe de Facundo Pastor, que vendió a Zavaleta como "un desafío a la muerte", presentando a nuestros vecinos como "jefes narcos" y a nuestros pibes como "pirañas", Olga perdió su empleo. Y ya no consiguió otro. Tal vez por eso, mirando la entrega de los Martín Fierro, se le llenaron los ojos de lágrimas con la estatuilla para Documentos América. Sí, lloró más que ningún otro ganador. Pero su foto, seguramente, no saldrá en Caras, ni en Gente. Días después de aquel documental, el director del SAME se atrevió a anunciar públicamente que las ambulancias no entrarían a nuestros barrios por la "inseguridad", como si algo fuera más inseguro que vivir sin ambulancias. Y los colectivos dejaron de parar de madrugada, con todo lo que eso representa en barrios donde casi nadie tiene auto, las bicisendas no llegan, los taxis no son opción y el presentismo llena la panza, completando un salario que igual no alcanza. Aterrados por ese terrorismo televisivo, los autos vuelan por la avenida Iriarte, que tiene prefectos, pero no tiene semáforos. Y tampoco tiene lomos de burro, “porque el paso de los camiones haría tambalear la precariedad de las casillas”. Entonces, 48 horas después de aquel informe, un auto a 160 km por hora arrancó a Leila de la mano de su mamá, cuando estaba por cumplir 8 años. ¿Y adivinen qué? Sobre su muerte, no vimos nada en América TV. Desde acá, La Poderosa, los familiares de víctimas del SAME y todos los que extrañamos a Leila, compartimos la impotencia de Olga, frente al circo mediático que avala, celebra y condecora la estigmatización de la pobreza. Porque hoy, casi todos los canales agradecen sus premios y llaman “periodismo” al racismo del Pastor Alemán. Pero nosotros, no: preferimos agradecer la evidencia y llamar a la reflexión. ¿Cuántos villeros integrarán la Asociación de Periodistas de Radio y Televisión?
Gracias, APTRA.

Los escenarios de Clarín tras el fallo de la Corte lunes, 4 de junio de 2012

Clarín, juego contrarreloj

El fallo de la Corte delimita un nuevo panorama judicial y económico para el conglomerado de medios más grande del país. Qué hará el Grupo y en qué consiste su estrategia de “control de daños”.

por Federico Poore
Debate, 02-06-2012

























El futuro de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual descansa en una carpeta. En la jerga se lo conoce como cuaderno de pruebas, suma cerca de dos mil carillas y contiene toda la documentación que el Estado nacional presentó en la Justicia sobre la posición dominante que ostenta en el mercado el Grupo Clarín. Poco leído por los jueces, este anexo que entregó (y volverá a entregar) la Procuración tiene las cifras que tal vez logren destrabar el artículo que obliga a la empresa a desprenderse de sus licencias.
Los representantes del Estado jugarán un rol fundamental durante los próximos seis meses, ahora que la Corte Suprema estableció límites a la cautelar que ponía al Grupo a salvo del impulso desconcentrador de la 26.522. En el fallo, los jueces dejaron en claro que este tipo de medidas es precario y que no pueden sustituir la solución de fondo, por lo que dispusieron que el 7 de diciembre de este año caerán todas las cautelares, lo que habilita al Estado a exigir la adecuación de licencias que establece el artículo 161.
En otras palabras, la Corte le dijo al conglomerado que si quiere seguir demorando la ley deberá conseguir que la Justicia la declare inconstitucional, un objetivo más difícil que el simple pedido de “no innovar”. ¿Esto significa que el Grupo deberá comenzar a desprenderse de sus licencias en diciembre? Debate consultó a representantes de la empresa, funcionarios de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) y especialistas en la materia. Todos negaron que las ventas vayan a comenzar antes de fin de año. A diferencia de multimedios como Vila-Manzano -que admiten públicamente que “hoy lo único que queda es cumplir la ley”-, Clarín parece decidido a agotar la batalla judicial, ahora en torno al fondo de la cuestión, que según algunos cálculos podría extenderse hasta 2015.
Martín Becerra, doctor en Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, dice que el multimedios nunca tuvo plan alternativo porque creyó en la infalibilidad de su estrategia (hacer que caiga toda la ley), algo en lo que hasta ahora fracasó. “Estuvieron tratando de demoler judicialmente algo que la Corte ya les dijo que no van a poder demoler, con lo cual recién ahora empiezan a pensar en el plan B”. Es decir, la eventual desconcentración de sus propiedades.

UNA SEÑAL DE ARRIBA
La Corte dijo que el plazo de tres años otorgado por la Cámara en lo Civil y Comercial “no resulta irrazonable”, pero modificó el cómputo del plazo. Para la Cámara, la cuenta regresiva comenzaba cuando el Estado fue notificado de la demanda (noviembre de 2010), lo que hubiera mantenido la cautelar hasta fines de 2013. El máximo tribunal confirmó la extensión de la medida, pero precisó que debería correr desde que obtuvo la cautelar (diciembre de 2009). Es decir, “adelantó” la aplicación unos once meses.
En la Casa Rosada interpretan la decisión como un paso adelante. “Termina con la estrategia meramente dilatoria de Clarín, que especulaba con que la cautelar se extendiera, y marca la necesidad de una medida de fondo que impugne la 161 por inconstitucional”, explica a Debate el subsecretario general de la Presidencia, Gustavo López, en el reportaje que acompaña esta edición. El jueves 31 de mayo, la presidenta Cristina Kirchner resumió la sensación oficial: “tres años es mucho tiempo”, sostuvo en un acto en Casa de Gobierno.
El multimedios, en cambio, cree que la batalla judicial recién empieza. Martín Etchevers, gerente de Comunicaciones Externas de Grupo Clarín, recuerda que la cautelar había sido pedida “no de manera autónoma, sino justamente para acompañar la demanda de fondo, que es la inconstitucionalidad de determinados artículos de la ley. Ése es el juicio central y se encuentra en pleno trámite”.
Los especialistas consultados hacen una lectura más amplia del fallo y de sus consecuencias. “Ahora queda claro que Clarín va a tener que desconcentrarse. Esto, que parece elemental, no era una certeza hace uno o dos años. También queda claro que eso no va a pasar en diciembre: será un camino lento, lleno de chicanas judiciales y administrativas”, sostiene Martín Becerra. Para Gustavo Arballo, profesor de Derecho Público de la Universidad Nacional de La Pampa, el máximo tribunal optó por una solución razonable ya que “les da a todos los actores, inclusive al propio Estado, un tiempo breve pero interesante para pensar cómo sigue la película de acá a diciembre. Lo que cambia es que la pelota empieza a estar del lado del Estado”.

LA FAMOSA “CUESTIÓN DE FONDO”
La causa vuelve ahora a primera instancia con el mandato de resolver el fondo de la cuestión: la supuesta inconstitucionalidad del artículo 161. La argumentación de Clarín se basa en cuatro elementos:

- Los efectos retroactivos de la ley.
- El hecho de que el Estado decidiera la “anulación” de licencias que ese mismo Estado habían otorgado con anterioridad.
- La vulneración del derecho de propiedad.
- La vulneración al derecho a la libertad de expresión.

Cuesta imaginar cómo podría prosperar una demanda por la retroactividad de la 26.522. Tal como señala Arballo en su blog Saber leyes no es saber derecho, dos puntos impugnan este argumento. Primero, nadie tiene derecho al mantenimiento de una legislación determinada. Segundo, si ése fuese el alcance de la garantía de irretroactividad, ninguna ley antitrust del mundo podría tener efecto. “Puedo haber comprado legítimamente una empresa que tiene el cuarenta por ciento del mercado, y luego comprar otra que tiene el cuarenta por ciento del mercado. Pero en cualquier parte del mundo la ley de defensa a la competencia me puede decir que tengo un problema”, ejemplifica Arballo.
Argumentos similares esgrimen en la Afsca. “¿Qué sentido tendría una ley antimonopólica si dijera ‘lo que existe como monopolio se queda’?”, se preguntan. En las oficinas de Suipacha 765 se apoyan en la legislación comparada y confían en la jurisprudencia sentada por los casos de Estados Unidos contra Bell y Standard Oil.
La respuesta de Clarín es que acciones como las que llevó adelante el gobierno norteamericano (en el caso de la gigante petrolera, tras un fallo del Tribunal Supremo) tuvieron lugar luego de un análisis realizado por un organismo ad hoc, “que es lo que pide la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”. Argumentan que en el caso argentino no hubo ninguna comisión competente e independiente que analizara su situación de monopolio. (Lo cual no quiere decir que, en caso de recibir una sentencia adversa, el Estado no pueda conformar una).
Las recomendaciones internacionales parecen estar del lado de la Ley de Medios. En un informe titulado Indicadores de Desarrollo Mediático, la Unesco alentó a los Estados a “hacer desinvertir” grupos de medios de comunicación “cuando se amenace la pluralidad o se alcancen niveles inaceptables de concentración” y detalló que la forma exacta de esa regulación “dependerá del tamaño y el nivel de desarrollo del mercado mediático nacional, regional o local al cual se aplica”.
En cuanto al segundo argumento (el Estado “rescindiendo” licencias que había otorgado antes), el Grupo jugó en la Justicia una carta más “política”: adujo que el mismo Estado que en 2005 prorrogó por diez años el cómputo de los plazos de las licencias gracias al decreto 527 fue el mismo que cuatro años más tarde impulsó la sanción de la actual ley, que las condiciona.
Sin embargo, en el oficialismo no creen que el episodio sea una violación de la seguridad jurídica. Que el Estado les haya prorrogado las licencias a todos los medios, sostienen, funciona como una suerte de “compensación económica” por la ley de medios audiovisuales: permite que los jugadores grandes -justamente aquéllos que deben desprenderse de sus excedentes- puedan venderlas a un mejor precio. “Si ofertás hoy, estás vendiendo una licencia que en algunos casos dura hasta 2018 o 2019”, ejemplifican en la Afsca, subrayando lo obvio: nadie compraría una licencia a la que sólo le quedan tres meses.
Otro de los argumentos de la Afsca es que el decreto 527 afecta la extensión de las licencias, no su propiedad. Para el organismo, la norma que aprobó el Congreso actúa sobre la propiedad de los medios y no sobre su duración. Arballo precisa esta definición: la nueva ley no supone de por sí la caducidad automática de ninguna licencia conferida en particular, sino la imposibilidad de seguir explotando conjuntamente un número equis de ellas. Aquél que compre una licencia excedente de Clarín también estará adquiriendo su prórroga, que no resulta afectada.
Un dato juega en contra de la empresa liderada por Héctor Magnetto: muchas de sus licencias (en especial las empresas de cable del interior del país que fue absorbiendo a lo largo de la década del noventa) nunca fueron aprobadas por el Comfer. A la compañía le resultará complicado defenderlas como propias ante la Justicia.
Posiblemente el punto más conflictivo sea el derecho de propiedad supuestamente afectado con la nueva legislación. La postura oficial es que las licencias no son equiparables a la propiedad “a secas” sino un privilegio temporal que el Estado le concede a un particular, prerrogativa que puede ser revisada en casos de interés público. En el Grupo Clarín, en cambio, sostienen que “toda la jurisprudencia que hemos leído las asocia a la propiedad en sentido estricto”.
Los especialistas dicen que por esa vía el Grupo cuenta con más chances, sobre todo cuando el último argumento -los perjuicios a la libertad de expresión- fue prácticamente desestimado por la Corte cuando aseguró, en el décimo considerando del fallo, que “no existen argumentos que relacionen directamente la norma de desinversión con la libertad de expresión”. El mensaje entrelíneas es que, al agitar un reclamo semejante, el Grupo debió haber probado de qué manera concreta la concentración de medios en sus manos garantiza la libertad de expresión y cómo la desinversión la afecta, algo que hasta el momento no sucedió y que, en cualquier caso, sería complejo demostrar.
Clarín insiste en que la libertad de expresión es un capítulo central de su demanda, y que en la cautelar el eje sólo estuvo puesto “en que la protección de los derechos constitucionales no llegue tarde, cuando las licencias ya hayan sido desconocidas”, según explica Etchevers. La empresa planea profundizar argumentos vinculados a la sustentabilidad de los medios privados, remarcando que durante los años posteriores a la sanción de la ley las principales compras del mercado estuvieron vinculadas a medios afines al gobierno nacional. El punto a probar por los abogados del Grupo es que la “fragmentación” supuestamente propugnada por la ley es la que genera una “prensa dependiente” y, con ello, una menor libertad. Resulta difícil saber de qué manera Clarín puede llenar esta denuncia con pruebas concretas, más cuando esté obligado a vincular este panorama a la acción puntual de la Ley de Medios.

UN TEMA DE PLATA
Según los expertos, Clarín debería ceñirse al derecho de propiedad, ya que así lo entendió el máximo tribunal cuando dijo que la línea inicial de defensa del Grupo fue exclusivamente patrimonialista. “La Corte define, muy acertadamente a mi juicio, el artículo 161 como una ‘norma de regulación de la competencia’”, explica Luis Lozano, docente e investigador de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. “Más allá de algún ornamento, la Corte le dijo que ‘para ustedes es un caso de plata’, y en ese sentido está ubicada fatalmente la cuestión”, confirma Arballo.
Por esta vía se vislumbran posibles soluciones. Clarín dirá que si se lo obliga a desprenderse de sus licencias en un año está condenado a malvender: el Estado podrá pedirle que lo cuantifique y pagarle ese valor, en una vena similar a la disputa que el Estado mantiene con Repsol tras la expropiación de la petrolera. De producirse este caso, incluso los jueces de la Corte más cercanos a la defensa del derecho de propiedad podrán decir que tal derecho se preservó, porque se tradujo en una compensación justa.
La chance más fuerte del Grupo ante los Tribunales -que explicaría, además, el cambio de estrategia comunicacional- es probar que el Gobierno está ejerciendo una discriminación económica en contra de sus medios. Sus abogados denuncian que la ley contiene “normas abusivas” que nada tienen que ver con mejorar la competencia y que ciertas cláusulas están puestas “con nombre y apellido” para perjudicarlos. Las páginas del matutino aprovecharon para destacar que el enojo de la Corte también alcanzó a la Afsca por no haberse mostrado “demasiado apresurada en el proceso de implementación de la normativa”, lectura sobre la que se apoyará la empresa para argumentar que la norma no se está aplicando de manera pareja.
Consultado sobre por qué los demás grupos se vieron beneficiados con dos prórrogas, López dijo que la Afsca recurrió al mecanismo “para que la ley sea pareja para todos”. “Si no, obligaba a desinvertir a todos menos al grupo más grande”, explicó. Los especialistas creen que la autoridad de aplicación deberá dar señales claras de celeridad y profesionalismo, intimando por igual a todos los grupos excedidos, especialmente ahora que el mayor jugador dejó de estar exento del cumplimiento de la ley. Becerra recuerda que la Afsca aún no se expidió sobre la transferencia de Radio 10, C5N y cuatro FM del Grupo Hadad a Cristóbal López ni resolvió la venta de las radios del holding mexicano CIE a Matías Garfunkel y Raúl Moneta. El jueves pasado, Cristina Kirchner dio una fuerte señal en ese sentido al advertir que “el 7 de diciembre todos deberán cumplir la desinversión que dispone la Ley de Medios”.

TRES ESCENARIOS
Los analistas sostienen que, bajo circunstancias normales y en vistas a que cae la cautelar, Clarín debería sentarse con el Gobierno a negociar un plan de adecuación para desprenderse de sus licencias excedentes. Claro que para que esto suceda la empresa debería desistir de una demanda que -según entiende- recién ahora le está siendo atendida, algo que a esta altura resulta idílico. “Clarín no va a desistir de la demanda, el Estado tampoco: esto es una controversia sin mediación”, sintetiza Arballo.
Becerra cree que Clarín viene desarrollando una mala estrategia corporativa. “Esta historia de no estar acostumbrados a perder nunca los encegueció de tal manera que no vieron cosas que el común de los mortales ya entiende, que es tiempo de nuevas regulaciones”, dice, y arriesga un cambio de actitud para la nueva etapa de su batalla contra el Estado: “Este baño de realidad que aún le falta al Grupo va a empezar a producírsele de manera violenta de acá a diciembre. Estoy seguro de que van a ir a la Corte por vías informales y van a empezar a rebotar”.
¿Cómo sigue la historia? Ante todo, la Afsca buscará que la causa pase de la Cámara Civil y Comercial al fuero contencioso administrativo. El Gobierno lleva las de perder, pero tiene motivos para intentarlo: “El Contencioso no es favorable al Estado, pero al menos entiende la lógica de los actos administrativos: en Civil les hablo de licencias y piensan que hablo de casas”, define una fuente con varios años en el organismo.
Hasta el momento, la decisión sobre la constitucionalidad o no del artículo 161 está en manos del Juzgado N° 1, vacante tras la renuncia de Edmundo Carbone. Las autoridades de la Cámara creen que una decisión tan importante no puede quedar en manos de un juez temporal, que se ocupe del expediente apenas una semana al mes, pero aún no encontraron un candidato para ocupar el juzgado. Cuando esto suceda, pueden pasar tres cosas:

Primer escenario: no hay un fallo en primera instancia sobre la inconstitucionalidad del 161 antes del 7 de diciembre. Es tal vez la situación más probable, en cuyo caso, ni bien caiga la demanda se podrá intimar a Clarín a que se adecúe mediante simple resolución. La empresa podría entonces pedir cautelares que protejan la situación de cada una de las licencias. ¿Prosperará esa vía? “No necesariamente, pero tampoco imagino un escenario en el que el Grupo Clarín quede desmantelado el 8 de diciembre”, analiza Arballo. En tal caso, la responsabilidad de la Afsca será tener a mano un adecuado censo de medios, incluyendo las licencias que Clarín hoy explota de hecho, sin aprobación estatal.
De no mediar un fallo, Clarín puede arriesgarse a pedir una prórroga de la cautelar que hoy tiene. No le será fácil, dado que la Corte precisó los límites específicos de esa medida y amonestó a la empresa por demostrar “un interés más centrado en lo provisional que en la resolución definitiva del pleito”.

Segundo escenario: el juez de primera instancia falla antes de diciembre y confirma la constitucionalidad del 161. Aquí las aguas se dividen. Hay quienes sostienen que de llegar a esta instancia Clarín comenzaría a perder el juicio, por lo que le costaría conseguir una nueva cautelar con el solo argumento de la apelación. Otros, en cambio, dicen que -de acuerdo con la jurisprudencia- un fallo así recién quedaría firme con la confirmación de la Cámara. La duda no es si llegará o no a la Corte (algo que se da por descontado) sino en qué momento el Estado tendrá las manos libres para comenzar a exigir la desinversión.

Tercer escenario: la Justicia declara que el artículo es anticonstitucional dentro de los próximos seis meses. En la Afsca dicen que, de producirse una situación semejante (incluso suponiendo que luego de varias apelaciones la propia Corte se pronuncie en contra del 161), Clarín continuaría rigiéndose según la nueva Ley de Medios, pero con la cantidad de licencias que permitía la vieja norma y sus modificaciones (veinticuatro), sin poder tramitar ninguna nueva licencia. En el organismo entienden que este Frankenstein jurídico, una “muerte lenta y dolorosa” del grupo de medios, sería directamente absurdo. “¿Cómo vas a tener una norma antimonopólica sin cláusula de desmonopolización?”, argumentan.
La lectura aquí excede lo jurídico. “Incluso asumiendo que la Corte se cargara el 161, la única manera en la que Clarín ‘gane’ es que cambie bruscamente la política, que Cristina renuncie y venga otro Duhalde que anule la ley”, opinan en la Afsca. Aquéllos que dicen que la empresa sólo busca ganar tiempo creen que éste es el objetivo de máxima del grupo: llegar a 2015 y esperar que para entonces gobierne alguien más favorable a sus intereses.

Volviendo a lo probable, el fallo permite pensar en soluciones intermedias. “Atento a la historia de esta causa, el juez de primera instancia podría optar por una solución salomónica y darle a Clarín un plazo razonable para vender”, arriesga Arballo. Así, Clarín deberá desconcentrarse, pero se le pediría al Estado que maneje de buena fe el proceso de desinversión. Otra opción es que los jueces digan -a tono con la intención antimonopólica de la norma- que no existe ningún problema con el número de licencias de cable que maneja la empresa pero sí con sus procesos de integración vertical. Las posibilidades son infinitas.

¿QUÉ VA A HACER CLARÍN?
Esto no significa que Clarín haya perdido el principio de litigar, se apura a aclarar Arballo. “En algún caso podrá tener razón o conseguir alguna suspensión, pero empieza un nuevo proceso que, si se quiere, es el más aburrido, con menos mística, pero donde se resuelve si vamos a tener un cambio real o meramente formal en la propiedad de los medios”. De acuerdo con el jurista, la modificación más importante que se produjo en los últimos treinta meses es que Clarín “ha pasado de buscar una nulificación in totum de la ley a una política de control de daños”. Ahora, el objetivo del holding será buscar que la exposición a las desinversiones sea lo menos traumática posible.
Dispuestos a ensayar posibles alternativas económicas, los especialistas en medios creen que Clarín debería privilegiar el cable, al que consideran su “vaca lechera”. Los ingresos provenientes de Cablevisión-Fibertel superan hoy con creces a los del resto de sus productos: en el primer semestre de 2011, el cable y la banda ancha facturaron casi tres mil millones de pesos, cuando las ventas de todo el holding durante el mismo período fueron de 4.430 millones. De ahí la recomendación de Becerra. “Si fuera ellos, me quedaría con el cable de Gran Buenos Aires y parte de Rosario, así como las emisoras abiertas de Capital Federal, de manera tal de seguir dando Fibertel”. Así, evitaría las superposiciones prohibidas por la 26.522 (ver aparte). No obstante, cabe recordar que tanto la presentación contra Fibertel como la fusión entre Cablevisión y Multicanal se encuentran hoy en la Justicia, pendientes de sentencia definitiva.
En suma, el futuro de la empresa se pondrá en juego en la próxima etapa con el fallo en primera instancia, una situación impensada para aquéllos que impulsaron la ley desde 2004. “Una arquitectura legal construida a lo largo de casi tres décadas, a medida de las necesidades de quienes debían ser controlados por el Estado, refuerza ese diagnóstico y alcanza para demostrar la magnitud de los intereses que enfrentó y deberá enfrentar la democratización de las comunicaciones en la Argentina”, sintetiza Luis Lozano. La contienda principal aún deberá librarse, pero el Grupo Clarín está un poco más comprometido.


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CÓMO SE LLEGÓ A ESTA SITUACIÓN
La resolución de la Corte fue el final provisorio de un camino que comenzó en octubre de 2009, cuando Clarín solicitó una cautelar para evitar que la Ley de Medios se discutiera en el Congreso, aduciendo “irregularidades y transgresiones reglamentarias”. Ya en primera instancia, la Justicia descartó el planteo al afirmar que de hacerse lugar a la pretensión se estaría avanzando “en desmedro de las facultades de otro poder”, lo que supondría “la mayor gravedad para la armonía constitucional”. Aprobada la ley, Clarín cambió su estrategia y buscó que todo el Grupo quedara a salvo del plazo de desinversión. Para ello, solicitó que se dictara una medida de “no innovar” pidiendo la suspensión de los artículos 41 (que prohíbe la transferencia de licencias) y 161 (el plazo de un año para desprenderse de las licencias excedentes), medida que le fue concedida por el juez Edmundo Carbone; el Estado apeló y la Cámara confirmó parcialmente la cautelar, manteniendo la suspensión del 161. En octubre de 2010, el Estado interpuso un recurso extraordinario que la Corte desestimó por falta de sentencia definitiva, no sin antes observar que la cautelar debía tener “un plazo razonable”. Carbone, hoy jubilado, se negó a fijar una fecha, tarea que recayó en la Cámara, que en mayo del año pasado impuso un plazo de 36 meses para la cautelar, a contar desde que el Estado fuera notificado. Finalmente, en diciembre, el ex procurador general de la Nación Esteban Righi propuso al máximo tribunal que objetara de plano la cautelar, basándose en el “interés público de la ley”. La respuesta a ese recurso fue el fallo del 22 de mayo.


Martín Etchevers, gerente de Comunicaciones Externas del Grupo Clarín
“HAREMOS TODO LO POSIBLE PARA QUE EL JUICIO DE FONDO AVANCE SIN DEMORAS”

¿Qué lectura hace Clarín del fallo de la Corte Suprema en torno a las medidas cautelares contra el artículo 161 de la ley de medios?
La Corte ha reiterado su postura de que las cautelares no pueden reemplazar a los juicios de fondo y que son medidas temporales, pensadas para resguardar los derechos mientras se debate la legalidad de su afectación. En nuestro caso, la cautelar fue pedida no de manera autónoma, sino justamente para acompañar la demanda de fondo, que es la inconstitucionalidad de determinados artículos de la ley de medios. Ése es el juicio central y se encuentra en pleno trámite.

La Corte indica una situación de demora por parte del Estado, pero también señala que Clarín obtuvo una medida cautelar el 7 de diciembre de 2009, demandó el 4 de febrero de 2010 y recién notificó el 17 de octubre, lo que mostraría “un interés más centrado en lo provisorio”. ¿Coincide con esta lectura?
No, Clarín siempre impulsó activamente la causa. Si uno compulsa el expediente se observa claramente que el transcurso de ese tiempo obedece exclusivamente a conductas dilatorias del Estado. El 17 de febrero de 2010 el Estado pidió que no se tenga por interpuesta la demanda, y este recurso demoró el trámite de la causa por cuatro meses. Luego planteó un recurso de queja que atrasó la notificación por tres meses más. O sea que ese año el expediente estuvo en Cámara durante más de siete meses por culpa del Estado. 

En su fallo, la Corte dijo que hasta ahora “no existen argumentos que relacionen directamente la norma de desinversión con la libertad de expresión”. ¿Van a incorporarse en futuras demandas o Clarín abandonará esa estrategia para concentrarse en los daños patrimoniales?
La Corte se refirió a la medida cautelar, no a la demanda de fondo que aún no llegó a la Corte. En la cautelar, como medida provisoria, el eje está puesto en el peligro en la demora, o sea en que la protección de los derechos constitucionales no llegue tarde, cuando las licencias ya hayan sido desconocidas. En la demanda de fondo, la libertad de expresión es uno de los ejes principales, junto con otros derechos constitucionales. Está muy fundamentada en los puntos cuatro y cinco de la demanda. Si el Estado les quita sustentabilidad a los medios privados, desconociéndoles licencias legalmente otorgadas, los medios quedarán a merced de la publicidad oficial, de negocios extraperiodísticos, como concesiones estatales, o de transacciones regulatorias. Esto restringe la pluralidad y la libertad de expresión, como lo demuestra la enorme colonización oficial de medios de los últimos dos años.

¿En qué consistiría, para Clarín, la inconstitucionalidad del artículo 161?
Hemos analizado exhaustivamente la legislación y la jurisprudencia internacional sobre medios y en ningún caso hemos hallado un desconocimiento retroactivo de licencias otorgadas por el Estado, en muchos casos pocos meses antes. Ese desconocimiento no sólo al derecho de propiedad, sino incluso a la teoría de los propios actos, es claramente inconstitucional. Pero además, no se trata de normas de regulación de mercado ni de competencia, sino de vulneración de principios generales del derecho con un objetivo muy claro: ahogar a los medios no dependientes del poder político, debilitar el rol de la prensa en la democracia, reducir los espacios de libertad. Es obvio, por otra parte, que las regulaciones de mercado no pueden ser arbitrarias, discriminatorias, ni tampoco desconocer derechos, como sucede con el artículo 161 y numerosos puntos del artículo 45.

¿Cuántas licencias maneja hoy el Grupo Clarín?
El Grupo posee once licencias de radiodifusión, de las cuales cuatro son de televisión abierta y siete de radio, menos que gran parte de los grupos que hoy deberían adecuarse a la ley. Éstas son las únicas licencias que usan un bien limitado, como el espectro radioeléctrico. El cable no es radiodifusión porque no usa espectro. Las licencias de cable no tienen restricciones físicas y cualquiera puede acceder a ellas. Cablevisión brinda servicio a través de 158 licencias en doce provincias, muchas menos que DirecTV o Telefónica-Telecom, por ejemplo, que llegan a 2.200 localidades en las 24 provincias, con televisión, telefonía e Internet en paquetes combinados, que a nosotros no nos permiten. Y lo hacen con una sola licencia nacional, lo que resulta discriminatorio. En el mundo, tanto el cable como Internet tienen licencias nacionales.

El subsecretario general de la presidencia, Gustavo López, sostuvo que 2012 es “el año clave”. ¿Clarín maneja tiempos parecidos o augura un escenario de mayores litigios en el futuro? ¿Cuándo cree que puede resolverse la cuestión de fondo?
El Grupo hará todo lo posible, como lo viene haciendo, para que el juicio de fondo avance sin demoras, pese a las trabas del Estado. Los tiempos no dependen de nosotros.


LOS NÚMEROS DEL GRUPO
En un comunicado enviado a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires a mediados de marzo, el Grupo Clarín informó una ganancia de casi 522,3 millones de pesos durante el último año, similar al ejercicio 2010, en el que ganó 533,7 millones. El directorio de la empresa destinó 135 millones de pesos al pago de dividendos en efectivo y creó una reserva para futuros dividendos tasada en más de trescientos millones de pesos.
El conglomerado comprende el diario homónimo y los matutinos La Voz del Interior (Córdoba), Día a día (Córdoba), Los Andes (Mendoza), el deportivo Olé, el gratuito La Razón y Muy. Es socio en la impresión y distribución de El Litoral (Santa Fe), Época (Corrientes) y posee, entre otras, las revistas Genios, Ñ, Elle y Pymes. En televisión es dueña de Canal 13, Canal 12 (Córdoba), Canal 7 (Bahía Blanca), Canal 6 (Bariloche) y representa a los canales 10 (Tucumán), 10 (Mar del Plata), 9 (Santa Fe), 9 (Resistencia) y 10 (Río Negro). Opera Radio Mitre, Mitre Mendoza, Mitre Córdoba, Mía y FM 100, así como las señales de cable TN, Metro, Quiero, Volver, entre otras. Tiene una participación en TyC Sports y un porcentaje de las productoras Pol-ka, Ideas del Sur y Carburando, según los datos que manejan Martín Becerra y Sebastián Lacunza en el libro Wiki Media Leaks.
De acuerdo a su propia presentación ante la Bolsa, Clarín posee el 56 por ciento del mercado del cable, cuando el máximo es el 35. Su número de licencias -ya sean las 169 que reconoce Etchevers o las más de 270 que calcula la Afsca- supera holgadamente el máximo permitido tanto por la nueva ley (diez) como por la anterior (24). Según la legislación, en aquellas localidades en las que posea una licencia de cable y un canal de aire, deberá optar por una (por ejemplo, no podrá quedarse con Cablevisión y Canal 13). Además, podrá conservar una sola señal de cable y no deberá repetir en el resto de sus radios la programación generada por la emisora de cabecera.


OTROS CONGLOMERADOS
Más allá de la situación de Clarín, existen otros grupos de medios que han crecido desmedidamente al amparo de los decretos modificatorios de la vieja ley de radiodifusión, fortaleciendo una situación de hecho que, en muchos casos, fue convalidado por sucesivas legislaciones. Si a esto se le suma que algunas ventas y adquisiciones jamás fueron notificadas o aprobadas por el Comfer (hoy Afsca), hoy se asiste a un mapa mediático que incluye, entre otros, a los siguientes jugadores:
Grupo Vila-Manzano: Posee total o parcialmente de los diarios Uno de Mendoza, La Capital de Rosario, Uno de Santa Fe y Uno de Entre Ríos, así como las radios Nihuil, La Red, Rosario y Cerealista. Tiene el canal de televisión abierta América y la empresa de cable Supercanal, con cerca de 500 mil abonados. “Para ajustarse a derecho tiene que vender al menos una AM en Rosario, una AM en Entre Ríos, un canal en Mendoza, las repetidoras mendocinas y los cables de la Patagonia, para luego ver en qué otros lugares tiene conflicto por Supercanal”, explica Claudio Andrés De Luca, fundador de la radio Aire Libre de Rosario. Días atrás, el propio Daniel Vila reconoció que está fuera de la ley. “Tengo 70 ó 90 licencias en todo el país”, admitió, aunque aclaró que “hoy lo único que queda es cumplir la ley, nos guste o no nos guste”. Vila argumenta que pronto su participación accionaria en Supercanal, hoy en concurso de acreedores, se reducirá al mínimo. En la Afsca sostienen que, para cumplir con la ley, deberá salir por completo de la empresa de cable.
Grupo Telefónica: posee los canales de TV abierta Telefé, Canal 5 (Rosario), Canal 7 (Neuquén), Teleocho (Córdoba), Canal 8 (Mar del Plata), Canal 8 (Tucumán), Canal 9 (Bahía Blanca), Canal 11 (Salta), Canal 13 (Santa Fe), más 57 repetidoras en el resto del país. La transferencia de los canales de TV abierta nunca fue resuelta por la autoridad de aplicación, que ahora deberá limitar la presencia de sus distintas operadoras a 24 localidades y desarrollar contenidos locales acordes a cada uno de los distritos donde hoy posee una repetidora.
Grupo Prisa: Maneja Radio Continental, FM Imaginaria, FM 40 principales y una red de radios en el Interior del país. El organismo de aplicación podrá intimarla a no repetir la programación de una de sus radios en el resto.
Grupo Moneta-Garfunkel: tras la adquisición de las radios de CIE, hoy maneja en Capital las AM Splendid y Belgrano y las FM Rock & Pop, Blue y Metro. Para cumplir con el nuevo tope, deberá vender una de las AM y una de las FM, y evitar repetir programación en su red de radios en el interior.
Grupo Cristóbal López: posee el Canal 9 de Comodoro Rivadavia, C5N y las radios TKM, Vale, Pop, La Mega y Radio 10 (todas en Capital Federal) más Radio del Mar. Para cumplir con el tope exigido, deberá vender al menos dos licencias de FM.