Yo también quiero ser periodista musical sábado, 15 de marzo de 2008

Quién pudiese haber derribado de un plumazo la intocable historia de los Estados Unidos (“With god on our side”), inaugurar dos géneros (el folk rock y el rap) en un solo disco, Bringing it all back time (1965), y contestarle a sus detractores, los puristas, con otro aún más alucinado, provocador y reventado como Highway 61 Revisited?


El que cree que el disco de Bob Dylan Bringing it all back home se llama "Bringing it all back time" se llama Cristian Vitale y se supone que es periodista y que escribe en Página/12.
También estuvieron los que creyeron que cuando Dylan tocó en Córdoba hace unos días lo hizo en el Chateaux Carreras y no en el Orfeo, como efectivamente fue. ¿La diferencia? 25.000 espectadores de capacidad, ponele. En fin.

Por el Estado jueves, 13 de marzo de 2008

La historia del día lee: las entidades del campo argentino se alzaron contra las retenciones y anunciaron un paro. El Gobierno subió los impuestos para los derivados del agro y dice que igual ganan mucha plata. Y Caparrós -que aún escribiendo a diario puede parar la pelota y mirar un poquito más allá de la anécdota, del cuentito cotidiano- da su versión del asunto.

Por el Estado
por Martín Caparrós

Soy anarquista. Quiero decir: creo que cualquier poder es un abuso de poder, creo que los gobiernos no deberían existir, creo que los Estados son un invento nefasto -casi como los dioses-, creo que algún milenio los hombres se reirán nerviosos, su vergüenza, recordando esos tiempos en que creían que sólo con estructuras de poder podían funcionar los países, las empresas, los clubes de barrio, los medios, las parejas. Creo que va a suceder alguna vez y que yo no voy a estar ahí.

Pero soy un anarquista en tiempos tristes, tan tristes que me veo reducido a querer, ahora, que el Estado argentino sea más fuerte. Es un caso clásico: el campesino que quería ser libre pero debía apoyar al rey para que lo defendiese de su señor feudal, gozador insaciable.

Así estamos. El gran proyecto noventista fue la destrucción sistemática del Estado: primero la ofensiva ideológica -lo público es caca culo pis- y después la político-económica: vendamos todo, el mercado es el rey, y sálvese quien pueda. El proyecto kirchnerista, tímido, apocado, consistió básicamente hasta ahora en la reconstrucción parcial de ese Estado ruinoso. No quiero entrar en juicios de intención: si lo reconstryen porque creen que tienen que mediar en los conflictos sociales a favor de los débiles, o porque sin Estado el gobierno -ellos- tienen muy poco para gobernar y aprovechar, o por una sabia combinación de ambas. Pero lo cierto es que ahora hay mucho más Estado que hace diez años, y ese Estado a veces interviene, sobre todo en conflictos económicos, como el tema del famoso campo.

Siempre pensé que, en ese tema, era urgente alguna intervención. Alcanza con andar por la Argentina: la soja enriquece a algunos, expulsa a muchos, agota las tierras, cambia el paisaje socioeconómico hacia el monocultivo más primario. El grano no crea empleo y, exportado tal como se lo exporta, es un granero que no agrega valor a sus plantitas. El Gobierno dice que sus retenciones ayudarían a mejorar ese sistema: a mantener el precio interno, a alentar la diversificación, a promover el procesamiento del grano para exportar algo más trabajado.

Puede que sea: habrá que verlo. Pero, de mientras, se trata de dinero y cuesta y se discute. Los que tienen que pagar esas retenciones ahora se quejan de la intromisión del Estado: son los mismos que le piden a gritos que se entrometa para sacar cartoneros de la ciudad, villas del conurbano, ladrones y ladronas, parientes de los ladrones y ladronas.

El Estado interviene, regula y, por supuesto, recauda. El problema es que no dice para qué. Otra cosa habría sido si se hubieran comprometido a destinar los 3.000 millones que ganaron anteayer a la construcción de cien hospitales o de mil escuelas. Las arcas rebosan y los servicios básicos que ese Estado tendría que prestar -salud, educación, seguridad- no funcionan.

Soy anarquista. Creo que el Estado tiene que desaparecer y va a desaparecer, alguna vez. Mientras tanto, es la única herramienta que permitiría que unos pocos no se queden con todo, muchísimos con nada. Pero, para eso, el Estado debe ser controlado: ése sería el rol de la política. Qué pena que ya tampoco haya.


Publicado en Crítica, 13-03-2008

The cable guy

Tres películas para quedarse viendo cada sábado a la tarde en el cable: "Happy Gilmore", "Mentiroso Mentiroso" y la remake con Al Pacino de "Perfume de Mujer". Como dicen los yanquis, it never gets old.

El Clima No Perdona jueves, 6 de marzo de 2008



El calentamiento global ha hecho estragos en los fenómenos meterológicos, y Argentina en particular -tierra que desde tiempos inmemoriales ha generado señoras con tiempo libre y porteros charlatanes- corremos el riesgo de que en el futuro TODAS nuestras conversaciones sean sobre el clima.

Pero como dijo el Dr. Grondona, en una guerra uno siempre tiene que estar del lado del vencedor, asíque ahora, más que nunca, debemos ocuparnos de cubrir este intrascendente tema y dedicarle un blog entero, de actualización diaria, en donde Ud. señor y Ud. señora podrán enterarse si mañana hay granizo rompecoches, nieve histórica o tornado inofensivo. Desde ayer y hasta derretirnos, El Clima No Perdona opera en la siguiente dirección

http://elclimanoperdona.blogspot.com

Los esperamos,
Fede y las Weather Girls

Separados al nacer martes, 4 de marzo de 2008

Técnicamente no es un "separados al nacer", pero sí un afano de looks.


Al Pacino, barba candado claramente neoliberal / Billie Joe, barba candado claramente neoliberal

¿Quién es el nuevo galán? lunes, 3 de marzo de 2008

El Twingo chocado avanzaba por la Panamericana y la gran ciudad empezaba a quedar atrás. El clima anunciado para la costa no prometía maravillas -de hecho ya se estaba poniendo feo el asunto- pero a veces gana lo más simple, como un alojamiento gratuito y el querer huirle a lo cotidiano. Y en eso andábamos los tres mientras en el auto sonaba Ace of Base grabado en un CD conectado al pasacasette gracias a un viejo casetito adaptador.

Al volante iba Agus, tirando papeles por la ventanilla del acompañante porque la suya no bajaba. (El auto acababa de pasar una verificación técnica oficial y solo acusaba un ruidito extraño, lo cual era una enorme mejoría con respecto al 505 con el que habíamos ido a la costa en enero para luego comprobar que tenía una "autonomía sin necesidad de grúa" de 150 kilómetros.) A su lado viajaba quien suscribe, que continuando un chiste interno marcaba la presencia de los patrulleros al grito de "eh gato" o algún insulto marginal equivalente. En el asiento de atrás viajaban los bolsos -mochilas con tres mudas de ropa- y Felipe -alias El Tio-, que cámara en mano registraba las curiosidades del viaje, como por ejemplo la colectora inundada por la que intentamos pasar (nos mandamos detrás de un camión que nos separaba las aguas mientras El Tío gritaba "¡es Moisés, es Moisés!") y el corte de ruta que nos tuvo clavados tres horas y media en el kilómetro 35.

El Twingo de Agus era un modelo anfibio, no sé si sabían

Autos anfibios 0 kilómetro

La próxima nos llevamos el DVD portátil para el embotellamiento

Ehh rati cobani ehh loco ehh gato

Miramar a esta altura del año y con la pesada lluvia que caía era casi una ciudad fantasma, así que el primer día nos encontró viendo el DVD de la superlativa The Host (que a Agus no le gustó por "bizarra", punta de lanza para todo un debate sobre las reglas de lectura) y algunos partidos de Primera División. Agus estaba en modo "Pedro Picapiedra recién llegado del laburo", viendo TV con las patas arriba de la mesa y lanzando ocasionales pedidos de comida que sonaban como cuando Pedro dice "¡Vilmaaa!". La Vilma de este viaje resultó ser Felipe, que no solo hacía la comida sino que también hacía las compras y lavaba la vajilla. Este servidor, mientras tanto, se ponía el delicioso soundtrack de Kill Bill y Felipe, entusiasmado, servía la mesa cantando "Malagüeña Salerosa".

Esto es vida (burguesa). Nótese los cigarrillos, las botellitas de Stella Artois, la TV 29 y la incipiente buzarda del muchacho Felipe

Buena vista social club

A la noche salimos a la peatonal para comprobar la teoría que sostiene que, en Miramar, quienes cumplen los 15 años son obligados a irse de la ciudad y solo se les permite regresar al cumplir cuarenta. Aburridos, a la una de la mañana agarramos el Twingo y vencimos la niebla y el estado monstruoso de la ruta provincial número uno para llegar a Mar del Plata en tiempo récord, y salimos a un buen bar/boliche. Algunos terminaron la noche un poco más arriba, incluso. Regresamos a "la ciudad de los niños" a un horario más bizarro aún, y cerca de las seis de la mañana comenzó el campeonato de siesta que tuvo por claro ganador a Augusto, que marcó 8 horas 30 y se despertó pasado el mediodía para poner, una vez más, al fútbol televisado. ¿Un sábado a la mañana? Claro: Agus -no conforme con el partido de Arsenal de Sarandí del día anterior- encontró el partido del otro Arsenal, el de la Premier League.

Agus durmió como un chancho todo el viaje

Le siguió un almuerzo gasolero con sendos sandwiches de jamón, queso y tomate y la promesa de meterse al agua sin importar el frío o el clima. El día resultó ser el menos peorcito de la semana, asíque a los diez minutos estábamos toalla en mano y pies en la arena. Dejamos las cosas y corrimos al agua, previo establecimiento de una multa para quien arrugara y no se metiera. El agua estaba... como decirlo... congelada. Tan fría que parecía caliente, o que ya no sabíamos qué parecía, porque no sentíamos nada. Algunos gritos medios histéricos y a los cuatro minutos ya estábamos afuera, secándonos al sol que amagaba con salir.

Cumplida nuestra misión volvimos a La Feliz, esta vez refugiados en la casa del tío de Agus, en donde la previa de la cena incluyó un Carrera de Mente Turista y algún comentario a propósito del peluche de Winnie Pooh que parecía un levantador de pesas de la Unión Soviética. Nueva salida a la noche para terminar, otra vez, descosiendo el colchón a puro ronquido. El domingo nos despertamos cerca de la una, desayunamos unas Variedad con Coca-Cola y emprendimos una vuelta a casa que incluyó todos los climas conocidos en Occidente y más canciones en CD que pusieron en tela de juicio nuestras orientaciones (piensen en una seguidilla del tipo "Girls just want to have fun" - "Lovefool" - "Just a girl"). Aunque la canción oficial del viaje fue la cortina de la serie "Harvey Birdman, Abogado", que a continuación reproducimos en su versión a capella cortesía del Trío Salchicha:

Separados al nacer * jueves, 28 de febrero de 2008


Natalia Lobo, la de "Chiquititas" / Minnie Driver, de "Good Will Hunting"

* Propuesto por Luquitas

«La inseguridad social será el tema del futuro» lunes, 25 de febrero de 2008

Les acerco un reportaje con uno de los grandes discípulos de Pierre Bourdieu. Especial atención al texto marcado en itálica.

Entrevista a Louis Wacquant
por Laura Di Marco para La Nación, 28-11-2007



La tesis central de sus trabajos sobre los guetos urbanos resulta inquietante: “Al contrario de lo que se supone, el crecimiento económico fabricará más y más pobres. La solución a la desigualdad ya no pasará exclusivamente por generar más empleos y que la gente pueda vivir de su trabajo. Eso ya no será posible, porque la supervivencia no podrá garantizarse sólo a través del mercado laboral. Se deberá pensar en nuevas maneras de distribuir los derechos sociales y económicos, porque la inseguridad social será el gran tema del siglo XXI”.

Louis Wacquant, de 47 años, es el principal discípulo del sociólogo francés Pierre Bourdieu, uno de los más influyentes y conocidos del siglo XX. Con él escribió Una invitación a la sociología reflexiva.

- Usted dice que el crecimiento económico no sólo traerá bienestar, sino también más marginalidad. Pero la verdad es que no me imagino a los políticos argentinos proponiendo un retroceso. ¿Qué solución potable sugiere?

-La solución no pasa por frenar el crecimiento, sino por dejar de ilusionarse con que remediará la marginalidad, porque es al revés: traerá más pobres si nos quedamos esperando que el mercado laboral mejore y que la gente consiga trabajo. La expansión del trabajo precario asalariado, con baja remuneración, hecho que ya estamos viendo en los países más desarrollados, generaliza la inseguridad social. Es necesario buscar políticas públicas que ataquen la marginalidad en forma más directa.

- ¿Cómo es eso? Si no es del trabajo, ¿de qué vamos a vivir?

-La principal fuente de marginalidad es el desempleo y la proliferación del trabajo part time y en negro, y eso no se resolverá con el crecimiento económico. La precariedad no es un fenómeno pasajero ni del pasado: está en nuestro futuro. En adelante, ya no podremos depender del salario para garantizar lo básico. Se requerirá un mayor compromiso del Estado para distribuir los principales bienes sociales: tener un techo sobre la cabeza, no morir de una enfermedad curable, poder trasladarse, tener acceso al entrenamiento laboral...

- ¿Propone algo así como un piso mínimo de derechos básicos, garantizado por el Estado?

-Sí, pero cuando hablo de una política pública igualadora no es porque ame el Estado. No debe ser entendido el Estado como la teología de la izquierda. Precisamente a mí me parece que el desafío del siglo XXI es salir de la discusión de Estado versus mercado, como si fuera un debate religioso. El punto es que hasta ahora no se ha inventado un instrumento mejor para reducir la desigualdad. Mientras los pobres afrontan una inseguridad objetiva, la clase media sufre otro tipo de inseguridad social. Se trata de la inseguridad subjetiva, porque los trabajos son cada vez menos seguros. Entonces se comienza a sentir incertidumbre por el futuro, la ansiedad de no saber si se podrá transmitir a los hijos el propio estatus social. Eso lleva a la clase media a sentir hostilidad por los marginales, que aquí pueden ser los piqueteros. El rechazo esconde un temor profundo, que dice: "Ese podría ser yo". El piquetero es una amenaza concreta. (...)

- Algunos dicen que a ciertos sectores del poder, incluso a cierta dirigencia política, les conviene que haya pobres, porque son manejables.

-Yo diría, más bien, que no les importa. Hay un enorme egoísmo social que hace que los que más tienen digan: a mí me va bien, yo estoy haciendo plata. Es tu problema... Hay un individualismo que lleva, incluso, a echarles la culpa a los pobres por su condición.

- Muchas veces el poder político ha usado los planes sociales para generar redes de clientelismo y atacar la dignidad de las personas, en lugar de fortalecerlas.

-Yo creo, sin embargo, que este tema de la dependencia es un prejuicio contra los pobres. Se cree que si a los pobres se los ayuda con subsidios no van a trabajar, pero no se piensa lo mismo de quienes tienen bonos y participan en la Bolsa. Nadie dice que a quienes viven de rentas no les gusta trabajar. El trabajo implica participar en la corriente de la vida, hace a la identidad de las personas. Que se reciba un subsidio en forma de ayuda social no implica que la gente deje de trabajar. Ese es un mito.

- Mi pregunta apuntaba al uso del clientelismo político. En la Argentina, al menos, hay una fuerte conexión entre las políticas sociales y los aparatos políticos tradicionales que buscan perpetuarse en el poder a cualquier precio.

-El tema es complejo, porque el discurso de la dependencia es dual. Hay una larga tradición latinoamericana según la cual las grandes firmas reciben grandes subsidios del gobierno o ventajas fiscales. ¿Nadie piensa que esas empresas son dependientes? (...)

Las ganancias de las empresas tras la devaluación viernes, 22 de febrero de 2008

La noticia más importante de los últimos días a nivel nacional es la "pelea" salarial, término que quizás haya que poner en tela de juicio desde que la burocracia sindical reclama incluso menos de lo que le aconsejan desde el gobierno.

Comencemos desde el principio: todos conocemos el grosero aumento del costo de vida de los últimos meses. Viajamos en transporte público, compramos en el supermercado o en el almacén, vamos al cine, si podemos comemos afuera o de vez en cuando tomamos un taxi o un micro. ¿Cuanto aumentó todo esto en los últimos tiempos? ¿30 por ciento? ¿40 por ciento? Pongamos una cifra, igual nos vamos a quedar cortos: ese número va a ser sólo el trailer de una película más larga que venimos viendo desde 2002, una de suspenso en donde venimos persiguiendo, sin éxito, al señor Costo de Vida.
Pues bien: llega 2008 y es hora de sentarse a negociar aumentos, en medio de un anunciado crecimiento económico ininterrumpido que ahora lleva más de cinco años. Los sindicatos más combativos (como por ejemplo los docentes, agrupados en la CTA) piden 34,6%. Las empresas salen a decir que como mucho van a dar ¡12%!, un número increíble por dos motivos:

1) Es un divorcio patológico de la realidad, evidentemente los tipos viven en otro país y no en este.
2) Así y todo, bajísimo como es, es un reconocimiento implícito de que el Indec es una mentira, ya que por primera vez en la historia las empresas proponen más que lo que el gobierno dice que fue la inflación (el dibujado 8% de inflación para todo 2007; sí, a mí también me da gracia).

El gobierno, colocado desde que asumió en una supuesta posición populista-peronista de conciliación de clases, "sugiere" un 20%. Y Hugo Moyano, el "gordo" burócrata, dirigente camionero y titular de la tibia CGT, sale diciendo que arregló un aumento del ¡19,5%! Y hace unas horas la UOCRA de Gerardo Martínez anunció lo mismo para su gremio. Lo digo de vuelta por si todavía no lo creen: el sindicato reclama menos que lo que le ofrece el gobierno (que a su vez se acercaba mucho al pedido empresarial). Una cosa de locos.



***

Volvamos a revisar por qué las empresas dicen que no pueden dar más aumentos.

- En primer lugar, porque With a Little Help From My Friends... in the Government salen a decir que "resulta fundamental que las negociaciones salariales en el sector industrial en el 2008 no excedan la inflación anual proyectada" (textual del comunicado de prensa de la Unión Industrial), que según los númeritos hechos en paint por el Indec será del ¡12%! para todo 2008.
- En segundo lugar, el costo laboral es alto -dicen-, y los hace perder rentabilidad. ¿Rentabilidad, dijeron? Vamos a los bifes: revisemos los números.

***

En una nota publicada hoy en iEco y firmada por Mara Laudonia se expone con datos concretos lo que ya es un secreto a voces: desde la devaluación, los empresarios argentinos gozan de altos niveles de rentabilidad, mayores incluso a los de los 90.

Un estudio realizado por los investigadores del Cenda, un think tank del que participan profesores de las universidades de la UBA, Quilmes y Sarmiento, e Investigadores del Conicet, estimó que, desde 2001 hasta el 2006, la masa de ganancias del conjunto de la economía creció 30%, gracias al crecimiento de la producción y al nuevo modelo económico. En cambio, el incremento de la masa salarial fue de sólo 18%.

¿Los ganadores del modelo? El agro, la industria textil, metalúrgica, automotriz, los bancos y los grupos concesionarios. Todos estos sectores sufrieron "un verdadero desplome en el costo laboral", aún considerando la recomposición salarial que se inició desde 2004.

Asimismo, se produjo un proceso de concentración donde las 500 empresas más importantes del país explican hoy 26% del PBI, mientras que previo a la devaluación producían 16% del valor agregado total de la economía local, indica el texto. Dentro del universo de las 500 empresas privilegiadas, el costo laboral descendió sin pausa desde 1993

El informe concluye que "el sector empresario goza en la actualidad de elevados niveles de ganancia, lo que habilita a la posibilidad de un mayor crecimiento de los salarios".

Así, sostiene que, pese a que el costo laboral creció 20% entre 2003 y 2006, el costo por unidad de producto disminuyó 14% durante el mismo período: "ello no significó ningún estrangulamiento". De hecho, agrega el texto, la rentabilidad se ubico por encima de 2001 y fue mayor a la de la década de los '90.

Cecilia Nahón , del Cenda, indicó a iEco que "si bien es difícil estimar con precisión como evolucionan las variables del 2007 por dificultades con las estadísticas públicas, se puede suponer que se mantuvo la tendencia verificada en 2006: un crecimiento de la masa salarial, de ganancias y sostenimiento de la rentabilidad promedio por encima de la vigente en la década del '90 y colapso de la convertibilidad".

¿No contrasta esta información con la que brindó el último martes la Unión Industrial, al buscar poner un tope de 12% a los incrementos salariales de 2008?

La nota concluye: "Pese a la preocupación expresada por los grandes capitales, los aumentos salariales de los últimos años están muy lejos de poner en peligro la rentabilidad empresaria, que supera holgadamente a los niveles de la convertibilidad".

Disco jueves, 21 de febrero de 2008



(...) Me gusta el Compact Disc. No es que sea conservador, ni nostálgico, ni amigo de las discográficas diabólicas, pero me gusta el Compact Disc y punto. Los que ahora me miran con desdén son los pobres infelices que nunca en sus vidas - igualmente infelices - supieron lo que es ansiar un álbum, esperar ardorosamente para comprarlo, buscarlo incansablemente de sucucho en sucucho como un tesoro perdido. No saben lo que es acopiar varios vueltos hasta llegar a unos mugrosos veinticinco pesos, lo que es salir en bicicleta o en colectivo a la disquería amiga más cercana, lo que es encontrarlo de pronto radiante (esa sensación de triunfo) entre los demás discos anónimos - o simplmente explorar afanosamente entre mil tapas y leer mil tracklists para elegir solo uno - lo que es volver a casa con el amado paquetito todo apretujado en el bolsillo, lo que es abrirlo (el apuro al comprobar que ese plástico de mierda no se rompe), ver la tapa con sus detalles, los colores, los títulos de las canciones, los nombres de sus autores entre paréntesis, el olor a nuevo de los libritos. Y después, quedarse escuchando hasta la medianoche, absorbiendo cada nota, sorprendiéndose con cada momento. Y despertarse al día siguiente y seguir, y seguir, y seguir dándole vueltitas al circulito ese hasta saber cantárselo de memoria, hasta que todos esos días, esas sensaciones, esos pensamientos sin lenguaje quedaran para siempre fosilizados en ese álbum particular, no como un mero recuerdo sino como un deja-vu carnal que nos rejuvenece un segundo o dos cuando, mucho tiempo después, se nos ocurre desempolvarlo. Pero todos esos infelices no saben de lo que hablo, porque nunca en sus vidas compraron un disco.

Esos infelices arrancaron directamente con el kazaa, el audiogalaxy, el emule y toda la pindonga del mp3, para atiborrarse el winamp de playlists histéricos, remixes cuadrúpedos, temas huérfanos de contexto, algunos incluso mal nombrados, con clicks, saltos y mala calidad de sonido, para escucharlos dos o tres veces antes de olvidárselos para siempre, sin saber ni el año ni el álbum, o siquiera el artista o el mismísimo título de la canción. La música, para esos infelices, no es más que un silencio adornado, un batifondo que suena mientras revisan el mail o chatean por msn o miran gratis una secuencia de sexo oral en el Windows Media. (...)


(Discurrires de mi amigo Fede Fernández, mientras se prepara para reseñar el último disco de Radiohead. La crítica, y el resto de la nota, a un click de distancia.)

Separados al nacer miércoles, 20 de febrero de 2008


Juan Miceli, periodista con "corte ventana" / Diego Peretti, actor con "corte ventana"

Luquitas, no nos olvidamos de tus separados. Se viene el de Andrizzi y el de Natalia Lobo. Estamos buscando buenas fotos.

Cuba y el futuro



Fidel Castro renunció al poder tras 49 años al frente de la Revolución
Clarín, 20-12-2008


Faltaban apenas diez meses para que cumpliera 50 años en el poder. Pero no llegará a celebrar ese récord. Convaleciente tras la compleja operación intestinal que lo mantiene en las sombras desde hace más de un año y medio, Fidel Castro anunció ayer su renuncia a la presidencia de Cuba y abrió el camino a una era de cambios en la isla que parecen inevitables.

"A mis entrañables compatriotas, que me hicieron el inmenso honor de elegirme en días recientes como miembro del Parlamento, en cuyo seno se deben adoptar acuerdos importantes para el destino de nuestra Revolución, les comunico que no aspiraré ni aceptaré -repito- no aspiraré ni aceptaré el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe", afirmó el líder de 81 años en un mensaje publicado ayer en el diario oficial Granma.

Concluye así una era en Cuba, y se disparan las expectativas de cambio que ha dejado entrever Raúl Castro, hermano menor de Fidel y ministro de Defensa, a cargo del poder "en forma provisional" desde el 31 de julio de 2006, cuando por primera vez desde la revolución de enero de 1959 Fidel debió soltar las riendas por una complicada cirugía.


El largo adiós de uno de los grandes y polémicos estrategas del siglo XX
por María Seoane

Ni sus amigos ni sus enemigos discuten ya su talento para guiar a los cubanos a través de utopías, guerras, crisis, paraísos y desiertos; para conquistar el respeto de pueblos y dirigentes de Oriente y Occidente. Fidel Castro Ruz fue uno de los productos más depurados de un mundo que aún existe: la injusticia y la pobreza rampante en América latina. Pero también, de un mundo que ya no existe: el del capitalismo y socialismo enfrentados a lo largo del siglo XX, con su última batalla durante la Guerra Fría. Pero el bloqueo al que Estados Unidos sometió y somete a Cuba luego de medio siglo -contra la postura de toda la comunidad internacional- parece su prolongación indeseada. Fidel mantuvo, para muchos, la utopía socialista en la isla porque creyó siempre que el dilema era la persistencia en la revolución o que Cuba volviera a ser el prostíbulo de mafiosos y traficantes norteamericanos y europeos que ya habían asolado la isla en tiempos del dictador Fulgencio Batista antes de que en enero de 1959 las tropas conducidas por Fidel, Raúl Castro y el Che Guevara lo derrocaran.

Castro parece condensar la historia rebelde de América latina. Su biografía sólo puede comprenderse en esa espesura y dilemas americanos que Rubén Darío cantó en su oda al presidente norteamericano Theodore Roosevelt, promotor de las invasiones para anexar a Cuba y Nicaragua a principios del siglo XX: "Este pueblo aún cree en Jesucristo y aún habla en español... donde pones el ojo, pones la bala: no." Fidel nació en Birán en agosto de 1926. Hijo de inmigrantes españoles dedicados a la producción azucarera, fue formado en el universalismo profundo de los jesuitas que lo prepararon como parte de la elite que aspiraba a dirigir los destinos de la isla. Se formó como orador y agitador con las ideas de los pensadores de la independencia americana, entre ellos José Martí y Antonio Maceo. Se recibió de abogado en la Universidad de La Habana porque quería pelear contra las dictaduras de la hora: la de Trujillo en Dominicana y la de Batista en Cuba. Fundó el Partido Ortodoxo para enfrentarse a Batista que dio un golpe de Estado y se alzó con el gobierno: su opresión y crueldad forzó la lucha armada de muchos jóvenes. Fidel los dirigió con su hermano Raúl en el célebre asalto al cuartel Moncada en julio de 1953, que fracasó. Fue a la cárcel y allí escribió un alegato que revelaba su estirpe cultural y política."Condenadme, no importa. La historia me absolverá", desafió a los jueces batistianos, en un texto que se transformará en guía de rebelión contra las dictaduras latinoamericanas. En México organizó la rebelión. Conoció al Che Guevara y desembarcó en la isla para iniciar la guerrilla en Sierra Maestra. Lo demás es historia conocida a partir de 1959 guió los destinos de Cuba, primero con los EE.UU. como aliado y luego como enemigo. Se alió con la URSS, vio con simpatía las guerrillas latinoamericanas guevaristas en los setenta pero se opuso a su militarismo como se opuso a las provocaciones políticas contra los EE.UU. -mientras sumó diplomáticamente al mundo a la defensa de Cuba- mientras marchaba a una apertura económica controlada después de la caída del Muro de Berlín.

Ahora, que Fidel se despide del gobierno pero no del tremendo poder simbólico que mantiene en la cabeza de su gente, Cuba ya no parece condenada a ese destino prostibular, con los mayores índices de educación y salud de latinoamérica, aunque aún sea incierto su decurso. Muchos prevén ahora un futuro de capitalismo de estado, con ingreso de capitales, con un sólo partido de gobierno y con base a una organización popular tal como ahora. EE.UU., enfrente, con millones de cubanos en Miami parece exigir una rendición total del sistema. Será el turno de ver si existe una sola forma de democracia en Occidente y si la era imperial prolonga su voracidad. De ver, en fin, a quién la historia absolverá.

The times they are a-changin' martes, 19 de febrero de 2008

All Filler No Killler lunes, 18 de febrero de 2008



¡Ah! La imposible tapa de los lunes... Reconstruyendo infructuosamente un domingo de verano en donde, por definición, nunca pasa nada. Habría que tomar en serio la propuesta de Uriarte del diario aperiódico, que saliera sólo "cuando hubiera novedades, cuando hubiera algo nuevo que decir". Hasta entonces, quédense con los titulares nunca trascendentales del "Gran Diario Argentino". Es lo que hay:


  • BOCA FUE UNA FIESTA DE GOLES
  • BAJÓ A 25 AÑOS LA EDAD PROMEDIO DE LAS MUJERES QUE SE HACEN CIRUGÍA ESTÉTICA
  • PINAMAR: BATALLA CAMPAL ENTRE ADOLESCENTES
  • INCIDENTES CON TURISTAS EN EL PUENTE DE COLÓN
  • EL AUMENTO ARRANCA EN LA SEGUNDA MITAD DE MARZO
  • UN SALTO FATAL DE DOS PARACAIDISTAS
  • PUERTO MADERO: LIBERAN AL CAMIONERO
  • EL MISTERIO DE LA MUJER ESTRANGULADA (a propósito, buen título para un libro de "Elige tu propia aventura")

¿Periodismo o traducción de cables de noticias? martes, 12 de febrero de 2008

Arriba la nota de Clarín, abajo el cable oficial de NBA.com:

"Su rebote más importante llegó en los últimos 20 segundos, cuando falló un disparo y atrapó él mismo el balón, antes de recibir una falta."
"Ginobili's biggest rebound came in the final 20 seconds when he rebounded his own miss and was fouled with the Spurs clinging to a three-point lead."

"Tim Duncan añadió 22 puntos y 13 rebotes por los Spurs, que nunca estuvieron en desventaja..."
"Tim Duncan added 22 points and 13 rebounds for the Spurs, who never trailed and were able to withstand a fourth-quarter rally."

"... y cosecharon su quinto triunfo en los últimos seis partidos. La única derrota de San Antonio en esta racha se registró el domingo, en Boston. "
"...the Spurs their fifth win in six games. Their only defeat in that span was a 98-90 loss at Boston on Sunday."


¿Acaso siguen tomando periodistas en El Gran Diario Argentino? ¿O ahora solo buscan traductores de cables de noticias?

Oda al Nokia 1100 lunes, 11 de febrero de 2008

Qué me vienen con tapitas, colorcitos, jueguitos y demás gansadas para la pendejada cool.
Qué me vienen con camaritas incorporadas, lectura de cancioncitas conchetas o navegación online en una pantalla de dos pulgadas.
Qué me vienen con telefonitos que salen cien, doscientos, trescientos dólares.

Señores, el que bate el viejo y peludo Nokia 1100 les bate la justa. Con un menú simple y directo, una sensacional antena y una batería eterna, es todo lo que van a necesitar en un celular.



Este modelo fue vendido 200 millones de veces, lo cual lo convierte en uno de los aparatos electrónicos más populares de la historia, por delante de la Playstation o el iPod. En tiempos de intensa segmentación mercadotécnica y targets específicos, el Nokia 1100 es como un regreso al Ford T: el producto útil, barato y masivo, sin espejitos de colores.

La gilada saltará como leche hervida y, en su afán por vender novedades, sus voces mutarán y sus discursos comenazarán a parecerse a aquellos pronunciados por los grandes gerentes de marketing. Pero firmes al pie del cañón como buenos soldados, los fieles usuarios de la posta-posta resistiremos los cantos de sirena con el 1100 en el bolsillo. Y así, las tapitas, colorcitos y melodías polifónicas de los otros aparatos se desvanecerán tal como lo hacen todas las fantasías, tarde o temprano, en la la incesante, frenética y posmoderna renovación hacia la nada.

Entrevista a Slavoj Žižek jueves, 7 de febrero de 2008

por Sabine Reul y Thomas Deichmann
Spiked, 15-11-2001



- ¿Arrojó el 11 de septiembre nueva luz sobre su diagnóstico de lo que está ocurriendo en el mundo?

- Una de las frases que oímos repetirse sin cesar en las últimas semanas es que nada volverá a ser igual luego del 11 de septiembre. Me pregunto si hay de verdad un cambio tan sustancial. Hay, por cierto, un cambio en el nivel de percepción o publicidad, pero no creo que podamos hablar todavía de una ruptura fundamental. Se confirmaron actitudes y miedos preexistentes, y ahora ocurrió realmente lo que los medios nos decían sobre el terrorismo.
En mi obra, pongo un fuerte énfasis en lo que usualmente se llama virtualización o digitalización de nuestro medio ambiente. Sabemos que el 60% de la gente en el planeta no ha hecho siquiera un llamado telefónico en toda su vida, pero hay un 30% de nosotros que vive en un universo digitalizado construido y manipulado artificialmente, que se distingue de modo creciente de los medios naturales o tradicionales. Parece como si en todos los niveles viviéramos cada vez más una vida desprovista de sustancia. Se consume cerveza sin alcohol, carne sin grasa, café sin cafeína, y eventualmente, sexo virtual... sin sexo.
La realidad virtual, para mí, representa el clímax de este proceso: hay ahora realidad sin realidad.. o una realidad absolutamente regulada. Pero hay otra faceta más. A lo largo de todo el siglo XX, veo una tendencia en sentido contrario, para la que mi buen amigo el filósofo Alain Badiou inventó un bello nombre: la passion du réel, la pasión por lo real. Es decir, dado precisamente que el universo en que vivimos es un universo de convenciones muertas y artificialidad, la única real experiencia auténtica debe ser algo extremadamente violento, una experiencia desgarradora. Y lo sentimos de alguna manera como una vuelta a la vida real.

- ¿Sería eso lo que estamos viendo ahora?

- Creo que eso puede ser lo que ha definido al siglo XX, un siglo que comenzó en realidad con la Primera Guerra Mundial. Todos recordamos los escritos de Ernst Jünger, donde ensalza la experiencia del combate cara a cara y la define como la más auténtica. O en el nivel del sexo, el film arquetípico del siglo XX sería El imperio de los sentidos, de Nagisa Oshima, donde la idea es que no se es verdaderamente radical si no se va hasta el fin en un encuentro sexual, si no se torturan el uno al otro hasta que no sobrevenga prácticamente la muerte. Debe hacer extrema violencia para que el encuentro sea auténtico.
Otra figura emblemática en este sentido sería el así llamado ‘cutter’, un fenómeno patológico muy difundido en los EEUU. Debe haber alrededor de dos millones de personas, en su mayoría mujeres, pero varones también, que se cortan con navajas. ¿Por qué? No tiene nada que ver con masoquismo o impulsos suicidas. Es simplemente que no sienten ser personas reales, de modo que la idea básica es que sólo a través del dolor y cuando se siente la tibieza de la sangre es posible volver a conectarse. Me parece que esta tensión es el trasfondo contra el que se puede apreciar el efecto de aquel acto de que hablamos.

- ¿Se relaciona esto con sus observaciones sobre la muerte de la subjetividad en El Espinoso Sujeto? Allí dice Ud. que el problema es de lo que llama ‘forclusión’: la articulación del sujeto es forcluída por la evolución de la sociedad en los últimos años.

- El punto de partida de mi libro sobre el sujeto es que, incluso si se encuentran en neta oposición unas respecto de la otras, casi todas las orientaciones filosóficas actuales concuerdan en una suerte de posición antisubjetivista básica. Por ejemplo, Jürgen Habermas y Jacques Derrida estarían ambos de acuerdo en que el sujeto cartesiano debe ser desconstruido, o, en el caso de Habermas, introducido en una dialéctica subjetiva más amplia. Cognitivistas, hegelianos... todos concuerdan en esto.
Siento la tentación de decir que debemos retornar al sujeto, aunque no a un sujeto puramente racional al modo cartesiano. Mi idea es que el sujeto es inherentemente político, en el sentido en que ‘sujeto’, para mí, denota una partícula de libertad, uno ya no hunde sus raíces en una sustancia firme cualquiera, sino que se encuentra en una situación abierta. No es posible hoy en día seguir aplicando simplemente las viejas reglas. Enfrentamos paradojas que no nos ofrecen salidas inmediatas. En este sentido, la subjetividad es política.

- Pero este tipo de subjetividad política parece haber desaparecido. En sus libros habla Ud. de un mundo post-político.

- Cuando digo que vivimos en un mundo post-político, me refiero a una impresión ideológica errónea. En realidad no vivimos en un mundo así, pero el universo existente se presenta como post-político en el sentido de que hay una suerte de pacto social básico según el cual ya no se percibe a las decisiones sociales elementales como decisiones políticas, y no se las discute como tales. Se han vuelto simples decisiones de gesto y de administración. Y los conflictos restantes son en su mayoría conflictos entre diferentes culturas. Tenemos la forma presente de capitalismo global, más algun tipo de democracia tolerante como el último exponente de esa idea. Y, paradójicamente, sólo muy pocos están preparados para cuestionar este mundo.

- ¿Y qué hay de malo en eso?

- Este mundo post-político parece conservar todavía la tensión entre lo que usualmente llamamos liberalismo tolerante y multiculturalismo. Para mí –y esto a pesar de que nunca me gustó Nietzsche– la vieja oposición nietzscheana entre nihilismo activo y pasivo es la definición que más se adapta a este estado de cosas. Nihilismo activo, en el sentido de no querer nada por sí mismo, es esta auto-destrucción activa que sería precisamente la pasión por lo real, la idea de que, para vivir completa y auténticamente, hay que comprometerse en la auto-destrucción. Por otro lado, está el nihilismo pasivo, lo que Nietzsche llama “el último hombre”, que vive una vida estúpida y autocomplaciente, sin grandes pasiones.
El problema con un universo post-político es que tenemos estos dos aspectos enfrentados en una suerte de dialéctica mortal. Me parece que para romper el círculo vicioso hay que reinventar la subjetividad.

- Dice Ud. también que las élites en nuestro mundo occidental están perdiendo los estribos. Que quieren abandonar viejos conceptos como humanismo o subjetividad. Contra eso, dice Ud. que es importante considerar todo lo que puede ser importante conservar de lo viejo.

- Por supuesto, no estoy en contra de lo nuevo. De hecho, me siento casi tentado de repetir lo que decía Virginia Woolf. Creo que fue en 1914 que dijo que era como si la eterna naturaleza humana hubiera cambiado. Ser humano no significa ya lo mismo. No deberíamos, por ejemplo, subestimar el impacto social intersubjetivo del ciberespacio. Lo que estamos presenciando hoy es una redefinición radical de lo que significa el concepto de ser humano.
En internet, por ejemplo, se dan fenómenos extraños. Están los sitios llamados ‘cam’, donde la gente expone sus secretos más íntimos en el sentido más vulgar a un público anónimo. Hay sitios donde –incluso yo, con mis gustos decadentes, sufrí un golpe al enterarme de esto– la gente pone una cámara de video en el baño, de modo que se los pueda ver defecar. Es una situación totalmente nueva. No es privado, pero tampoco es público. No es el viejo gesto exhibicionista.
Comoquiera que sea, está ocurriendo algo radical, y hay una cierta cantidad de nuevos términos que se nos proponen para describirlo. El más comúnmente usado es ‘cambio de paradigma’, denotando que vivimos en una época de paradigmas cambiantes. Así, los cultores de la New Age nos dicen que no tenemos ya un individualismo cartesiano, mecanicista, sino una nueva mente universal. En sociología, los teóricos de la segunda modernidad dicen cosas similares. Y los teóricos del psicoanálisis dicen que ya no rige más el complejo de Edipo, sino que vivimos una era de perversión universalizada.
No creo que debamos aferrarnos a lo viejo, pero estas respuestas son erróneas y no registran verdaderamente el quiebre que está teniendo lugar. Si juzgamos lo que está ocurriendo hoy según los estándares de lo viejo, podemos advertir el abismo de lo nuevo que emerge.
Aquí me gustaría referirme a Pascal, cuyo problema también era la confrontación con la modernidad y la ciencia moderna. Su dificultad era que él quería seguir siendo un cristiano viejo y ortodoxo en esa era nueva, moderna. Es interesante que sus resultados sean mucho más radicales e interesantes para nosotros hoy que los resultados de superficiales filósofos liberales ingleses, que se limitaban simplemente a aceptar la modernidad.
Se advierte lo mismo en la historia del cine, si nos detenemos en la época en que aparece el sonoro. Bien, se podría decir, “¿cuál es el problema?”. Adicionando el sonido a la imagen simplemente logramos una reproducción más realista de la realidad. Pero esto no es cierto en modo alguno. Es interesante que los directores que fueron más sensibles a lo que la introducción del sonido representaba realmente fueran generalmente los conservadores, los que lo miraban con excepticismo: Charlie Chaplin (hasta cierto punto), y Fritz Lang. El testamento del Dr. Mabuse, de Lang, presentaba de modo maravilloso esta dimensión espectral, fantasmal, de la voz, mostrando que la voz no es una simple cualidad secundaria de un cuerpo. Lo que no es más que otro ejemplo de cómo un conservador, como si estuviera temeroso del nuevo medio, tiene una comprensión mucho más profunda de su inquietante potencial de radicalidad.
Lo mismo se aplica hoy. Hay gente que dice: “¿Cuál es el problema? Zambullámonos en el mundo digital, en internet, o en lo que sea.” No ven realmente lo que está ocurriendo.

- ¿Por qué entonces la gente declara el inicio de una nueva era cada cinco minutos?

- Precisamente, se trata de un intento desesperado para evitar el trauma de lo nuevo. Un profundo gesto conservador. Los verdaderos conservadores de hoy son los seguidores de los nuevos paradigmas. Tratan desesperadamente de evitar enfrentarse con lo que realmente cambia.
Déjenme volver a mi ejemplo. En El gran dictador, de Chaplin, se satiriza a Hitler con el personaje de Hinkel. La voz es percibida como algo obsceno. Hay una escena maravillosa en que Hinkel da un gran discurso compuesto sólo por palabras obscenas, sin sentido. Sólo cada tanto reconocemos alguna palabra vulgar alemana como ‘Wienerschnitzel’ o ‘Kartoffelstrudel’. Se trataba de una genial intuición: de cómo la voz es una suerte de fantasma espectral. Esto se reveló a los conservadores que eran sensibles a la ruptura de lo nuevo.
De hecho, todos los grandes quiebres ocurrieron de esa manera. Nietzsche era, en este sentido, un conservador, y creo poder decir que también Marx lo era. Marx siempre subrayaba que podemos aprender más de los conservadores inteligentes que de los simples liberales. Hoy, más que nunca, debemos mantenernos en esta actitud. Cuando algo sorprende, golpea, no se puede simplemente aceptarlo. No está bien decir: “Bueno, listo, juguemos los juegos digitales.” No deberíamos olvidar nuestra capacidad real de ser sorprendidos. Creo que el peligro mayor de estos tiempos es el de nada más dejarse llevar. (...)

- En su libro sobre el sujeto, habla Ud. de un “verdadero universalismo”, que se opondría a este falso sentido de armonía global. ¿A qué se refería con eso?

- Aquí tengo que hacerme una simple pregunta habermasiana: ¿cómo podemos fundar la universalidad en nuestra experiencia? Naturalmente, no acepto este juego posmoderno según el cual todos vivimos en una suerte de universo particular nuestro. Creo que hay una universalidad. Pero no creo en una universalidad a priori de reglas fundamentales o nociones universales. La única verdadera universalidad a la que tenemos acceso es la universalidad política, que no equivale a cierto sentido idealista abstracto, sino a una solidaridad en la lucha.
Si estamos comprometidos en la misma lucha, si descubrimos que –y éste para mí es el auténtico momento de solidaridad– feministas y ecologistas, o feministas y obreros, todos tenemos de repente esta misma revelación: “Oh Dios, ¡pero si nuestra lucha era en última instancia la misma!” Esta universalidad política sería la única auténtica universalidad. Y esto, claro, es lo que falta hoy, porque hoy la política no es más que una mera negociación de compromisos entre diferentes posiciones.

- ¿Lo post-político subvierte la libertad de la que se ha venido hablando tanto en las últimas semanas? ¿Es eso lo que quiere decir?

- Lo que digo es que lo que nos venden hoy como libertad es algo de lo que se ha vaciado esta más radical dimensión de libertad y democracia. En otras palabras, la creencia de que las decisiones básicas respecto del desarrollo social se discuten o son zanjadas involucrando a la mayor cantidad de gente posible, una mayoría. En este sentido, no tenemos hoy una experiencia real de libertad. Nuestras libertades se reducen crecientemente a la libertad de elegir nuestro estilo de vida. Hasta cierto punto se puede elegir incluso la identidad étnica.
Pero este nuevo mundo de libertad descrito por gente como Ulrich Beck, que dice que todo es asunto de negociación reflexiva, de elección, puede incluir nueva no-libertad. Mi ejemplo favorito es éste (y aquí tenemos ideología en estado químicamente puro): sabemos que es hoy muy difícil, en cada vez más dominios profesionales, obtener un trabajo duradero. Académicos o periodistas, por ejemplo, firman contratos de dos o tres años, que luego deben renegociar. Por supuesto, la mayoría de nosotros siente esto como algo traumático, perturbador, con lo que nunca se puede estar seguro. Pero entonces viene el ideólogo posmoderno: “Bueno, pero ésta es tu nueva libertad... ¡Puedes reinventarte cada dos años!”
El problema para mí, es el modo en que se oculta la falta de libertad, se la enmascara precisamente en aquello que se nos presenta como libertades nuevas. Me parece que la explosión de estas nuevas libertades, que caen en el dominio de lo que Michel Foucault llamó el “cuidado de sí”, implica mayor falta de libertad social.
Veinte o treinta años atrás, todavía estaba la discusión de si el futuro sería fascista, socialista, comunista o capitalista. Hoy nadie siquiera se molesta en discutirlo. Estas elecciones sociales fundamentales ya no son percibidas como materia de decisión. Un cierto dominio de cuestiones radicalmente sociales fue simplemente despolitizado.
Me parece muy triste que, precisamente en una época en que tienen lugar cambios enormes, y en que de hecho se transforman profundamente las coordenadas sociales, no sintamos que esto es algo sobre lo que podemos decidir libremente.

De acuerdo lunes, 4 de febrero de 2008

Kirchner hizo un acuerdo con Cobos y los Radicales K. Los Otros Radicales hicieron un acuerdo con Lavagna, que quiso hacer un acuerdo con Macri (que hizo un acuerdo con Sobisch y Blumberg) y con Carrió. Macri quiso hacer un acuerdo con Carrió pero Carrió solo hizo un acuerdo con Lopez Murphy (que hizo un acuerdo con Macri), aunque buena parte del ARI (que hizo un acuerdo con Carrió) hizo un acuerdo con Kirchner. ¿Hasta ahí estamos? Bueno, ahora Lavagna hizo un acuerdo con Kirchner.



En esta foto me parece que están todos "de acuerdo".
Se me hace que quienes puedan ofrecer algo al país que no sea más de lo mismo... están por fuera de esta red.

El hit del verano mediático jueves, 31 de enero de 2008

"El hit del verano"
por Ernestina y sus medios



Este es el tema el hitazo del verano
el que vas a leer
y escuchar en todos lados

Te habla del sol
de los robos y de las colas
Y tiene un estribillo
que se les pega
que se les pega
que se les pega y nunca despega

Muertos en los countries y en las villas
Muertos en los countries y en las villas


Este es el tema el hitazo del verano
el que vas a leer
y escuchar en todos lados

Y que siempre dice robos, robos, moto-chorros

Quiero de verdad una noticia
No me interesa la Claringrilla

Quiero que yo quiero que yo quiero que yo quiero que yo quiero
...de verdad una noticia

Blogs Amigos: Juli miércoles, 30 de enero de 2008



My Little Corner of the World

Con el título tomado de una bonita canción de Yo La Tengo, el blog de Juli (online desde 2005) estructura historias breves, párrafos de estudios en psicología, letras de canciones, manchitas de Cortázar y hasta -sí- rankings de películas (como el que observan en la captura). Es un blog ecléctico y con una barra lateral muy linda que parece tener iconitos para todo. Hay bastantes cosas para recomendar pero me quedo con una graciosa, el Homenaje al Factor 30.
A Juli -mi novia hace algunos años- también la pueden ver al costadito, en el apartado "Nosotros".

http://superjuchi.blogspot.com

Reseña: La Doctrina del Shock, de Naomi Klein viernes, 25 de enero de 2008


La doctrina del shock: el auge del capitalismo del desastre
Naomi Klein
Ed. Paidós, 2007


Lo único libre son los precios. En nuestras tierras, Adam Smith necesita a Mussolini. Libertad de inversiones, libertad de precios, libertad de cambios: cuando más libres andan los negocios, más presa está la gente. La prosperidad de pocos maldice a todos los demás. ¿Quién conoce una riqueza que sea inocente? En tiempos de crisis, ¿no se vuelven conservadores los liberales, y fascistas los conservadores? ¿Al servicio de quienes cumplen su tarea los asesinos de personas y países?
Orlando Letelier escribió en The Nation que la economía no es neutral ni los técnicos tampoco. Dos semanas después, Letelier voló en pedazos en una calle de Washington. Las teorías de Milton Friedman implican para él el Premio Nobel; para los chilenos, implican a Pinochet.
Un ministro de economía declaraba en el Uruguay: “La desigualdad en la distribución de la renta es la que genera el ahorro”. Al mismo tiempo, confesaba que le horrorizaban las torturas. ¿Cómo salvar esa desigualdad si no es a golpes de picana eléctrica?



Eduardo Galeano, Días y noches de amor y guerra



Only a crisis –actual or perceived– produces real change.

Milton Friedman, Capitalism and freedom



La historia oficial dice que el triunfo del capitalismo desregulado nació de la libertad, y que los mercados libres irrestrictos van de la mano con la democracia. En La Doctrina del Shock, la periodista canadiense Naomi Klein desmonta este discurso y propone otra lectura. El sistema capitalista -sostiene- se aprovecha de las crisis para imponerse, utilizando indiscriminadamente todas las formas conocidas de coerción.

En este trabajo, la autora de No Logo describe uno por uno los “triunfos” del libre mercado de los últimos treinta años y las situaciones en donde se dieron: golpes militares, hiperinflaciones, desastres naturales, ataques terroristas... y en el medio, un grupo de economistas ortodoxos que aplica una receta de shock económico: despidos, recortes en educación y salud --una batería de medidas tan antipopulares que resulta imposible concebirlas si no es en medio de un escenario caótico.

***

Milton Friedman, el principal ideólogo del capitalismo de libre mercado, fundó su movimiento a mediados del siglo XX, un momento en donde el keynesianismo dominaba la escena y que Klein intenta describir. Pero aquí, ni bien comenzado, se encuentra la principal flaqueza del libro: una pintura parcial, ingenua sobre el momento keynesiano. La autora sostiene que, gracias a los regímenes desarrollistas, “el Cono Sur empezó a parecerse más a Europa y Norteamérica que el resto de Latinoamérica y otras partes del Tercer Mundo.” Y agrega:

El desarrollismo fue tan sorprendentemente exitoso en su época que el Cono Sur de Latinoamérica se convirtió en un potente símbolo para los países pobres de todo el mundo: aquí existía la prueba de que con políticas inteligentes y prácticas, implementadas valientemente, la brecha entre el Primer y el Tercer Mundo podía ser cerrada efectivamente.

Esto es una falacia. Es más: como sostiene Walden Bello, “si los neoliberales pudieron llegar desde el páramo del que procedían y quedarse fue porque fueron percibidos como representantes de una alternativa, aunque aún no probada, a unos sistemas económicos en crisis.” Klein omite referirse a la crisis de superproducción de los países desarrollados que desembocó en la crisis del petróleo de 1973, casualmente al año en donde comienza el programa neoliberal. (1)

De cualquier manera, a partir de allí el libro va bien encarrillado. Decíamos: 1973. En aquel momento Friedman tuvo su primera oportunidad en Latinoamérica: la dictadura chilena. Actuando como asesor económico de Pinochet, hizo lo que haría más tarde con tantos otros países: "esperar a que se produjera una crisis de primer orden o estado de shock, y luego vender al mejor postor los pedazos de la red estatal a los agentes privados mientras los ciudadanos aún se recuperaban del trauma, para rápidamente lograr que las 'reformas' fueran permanentes", como describe Klein. ¿Las reformas en Chile? El gasto en salud se recortó al 50%, fueron privatizadas quinientas empresas y bancos estatales, se perdieron 177 mil puestos de trabajo. Su experimento de libre mercado fue tan brutal que incluso el periódico liberal The Economist lo calificó como “una orgía de automutilación”.

La mejor manera de entender el movimiento que Milton Friedman, dice Klein

es concibiéndolo como una ofensiva del capital multinacional destinada a reconquistar la "frontera" colonial, aunque imprimiéndole un nuevo giro. En lugar de hacer campaña por las "naciones salvajes y bárbaras" de las que hablaba Adam Smith y en las que no imperaba la ley occidental (una opción que ya no resultaba practicable en los años setenta del siglo XX), el nuevo movimiento se fijó como propósito el desmantelamiento sistemático de las leyes y las regulaciones existentes para recrear esa alegalidad anteriores. Y allí donde los colonos de Smith obtenían su lucrativa rentabilidad de la apropiación de "terrenos baldíos" a cambio de "una insignificancia", las multinacionales actuales consideran territorio a conquistas y del que apropiarse toda una serie de programas estatales, activos públicos y bienes y servicios que no estén todavía en venta: los servicios postales, los parques nacionales, las escuelas, la seguridad social, la ayuda para los damnificados en los desastres y cualquier otro ámbito que pueda estar administrado públicamente.

Cada capítulo de su libro prueba su tesis en los distintos escenarios en donde avanzó la privatización neoliberal. En Argentina (2), Chile y Uruguay, luego de golpes que lideraron militares asesorados por los Chicago Boys. En Bolivia y Sudáfrica, por gobiernos elegidos democráticamente pero que recurrieron a medidas de emergencia como el estado de sitio, el arresto y el aislamiento de líderes sindicales. En Estados Unidos, con un Reagan inicialmente favorable al control de precios pero comenzando con medidas neoliberales luego de un explosivo combo de desempleo, inflación y recesión (3). En Gran Bretaña, donde Thatcher aprovecha la guerra de Malvinas para elevar su popularidad del 25% al 59% y comenzar a desmantelar el estado inglés.

El caso de Europa del Este es aún más interesante. Allí, no alcanzó con el impacto provocado con la caída del sistema comunista. Los líderes surgidos de aquellos años turbulentos querían una economía socialista democrática (el sindicato Solidaridad en Polonia) o incluso una economía mixta de tipo escandinavo (Gorbachov en Rusia), pero los think tanks occidentales creyeron necesario ir aún más allá: querían derrumbar lo que ellos llamaban “el Segundo Muro de Berlín”, es decir, los elementos estatales aún remanentes para implantar así una economía de mercado sin restricciones.

Ahí radicó la verdadera tragedia de la promesa hecha a los polacos y a los rusos: el hacerles creer que si seguían la terapia de shock, se despertarían pronto en un "país europeo normal". Esos países europeos normales (con sus sólidos sistemas de protección social y laboral, sus potentes sindicatos y su sanidad socializada) surgieron, precisamente, del compromiso entre comunismo y capitalismo. Cuando la necesidad de llegar a un compromiso desapareció, todas esas políticas sociales moderadoras se vieron sometidas a un auténtico asedio...

Los resultados están a la vista: en ocho años, Rusia hundió en la absoluta pobreza a 75 millones de personas. Al mismo tiempo, creó algunos de los empresarios más ricos del mundo.

Drásticas decisiones económicas que hubiesen llevado años de intenso debate (recordemos: se trata de echar a millones de personas, eliminar jubilaciones, privatizaciones escandalosas, otorgar jugosos contratos a multinacionales) aquí se imponen sin más. Klein sabe cuál es el común denominador: “La crisis son, en cierto sentido, zonas 'ademocráticas', paréntesis en la actividad política habitual dentro de los que parece no ser necesario el disentimiento ni el consenso.”

A pesar de lo intrincado de su tesis, la autora se aleja de las teorías conspirativas. Jamás habla de un grupo minúsculo de personajes diabólicos con planes secretos, sino que refiere a una compleja red de sectores empresarios, organizaciones tecnocráticas, políticos débiles o fácilmente corrompibles y un modelo que fomenta el corporativismo y el ascenso individual. Como afirma Klein, la economía neoliberal

parece ser especialmente susceptible de desembocar en procesos de corrupción. En cuanto se acepta que el lucro y la codicia practicados en masa generan los mayores beneficios posibles para cualquier sociedad, no existe prácticamente ningún acto de enriquecimiento personal que no pueda justificarse como contribución al gran caldero creativo del capitalismo porque supuestamente genera riqueza y espolea el crecimiento económico (aunque sea sólo el de la propia persona y sus colegas más próximos). (3)

Klein concluye: “Lo que se busca precisamente con la terapia de shock es abrir una oportunidad para la obtención inmediata de enormes y lucrativos beneficios, pero no a pesar de las ilegalidades, sino, justamente, gracias a ellas.”

Este descenso a los infiernos tiene su capítulo final levemente optimista. Para la autora, hay salida.

Cualquier estrategia basada en la explotación de la ventana de oportunidad que surge a raíz de un shock traumático descansa en gran medida en el elemento sorpresa. Un estado de shock, por definición, es un momento en el que se produce una pausa entre acontecimientos que se están sucediendo a gran velocidad y la información existente acerca de ellos. Jean Baudrillard describió los actos terroristas como un "exceso de realidad": en ese sentido, en Norteamérica, los atentados del 11 de septiembre fueron al principio un acontecimiento en estado puro, realidad rabiosa, aún no procesada por la historia, la narrativa o cualquier cosa que pudiera recortar la distancia entre realidad y entendimiento. Sin una historia, somos intensamente vulnerables frente a aquellos dispuestos a aprovecharse del caos para su propio beneficio: muchos de nosotros fuimos vulnerables después de aquel 11 de septiembre. Tan pronto como disponemos de una nueva historia, una nueva forma de entender la realidad... recuperamos nuestro sentido de la orientación y el mundo vuelve a ser comprensible.

Y si bien su esperanza está depositada en factores tan heterogéneos como los sindicatos democráticos, los movimientos antiglobalización e incluso los líderes de centroizquierda opuestos al Consenso de Washington... está claro que el propósito del libro es ser, precisamente, la narrativa que vuelva inteligible los últimos treinta años de historia económica. Y he aquí su mayor triunfo.




Lectura suplementaria:

  • Los Felices 90, Joseph Stiglitz, Ed. Alfaguara, 2003. Reseña.
  • Enemigos: Argentina y el FMI, Ernesto Tenembaum, Ed. Norma, 2004. Reseña.


(1) Klein también omite referirse a los factores locales como los sectores medios en EEUU y Gran Bretaña para quienes "la experiencia de tener que ver cómo sus salarios y ahorros disminuían a causa de una inflación de dos dígitos hizo a las clases medias receptivas al mensaje friedmanita", según agrega Bello, quien concluye: "En prácticamente todos los casos, el neoliberalismo encontró una clase media que estaba desencantada con el estado keynesiano o de desarrollo, o que se sintió amenazada por la izquierda, o ambas cosas." Link al artículo de Walden Bello.

(2) En Argentina, los militares remataron buena parte del patrimonio nacional, pero no llegaron a desguazar ni a YPF ni al sistema ferroviario. Esto llegaría con Menem, quien consiguió vender las joyas de la abuela a precio de ganga sólo después de una traumática hiperinflación. Menem se refirió al proceso como de "cirugía mayor".

(3) El libro también dedica su buen espacio a medidas neoliberales que se profundizaron luego del 11 de Septiembre, la Guerra en Irak y el huracán Katrina.

(4) Así Klein desmonta lo que denomina "el mito del tecnócrata", el cerebro economista partidario del libre mercado que, supuestamente, impone modelos de manual "por pura convicción teórica": en Chile, en China, en Rusia, en Argentina, la terapia económica de shock y la corrupción galopante fueron de la mano, y varios de los afiliados a la corriente de la Escuela de Chicago terminaron perdiendo sus puestos en escándalos de corrupción del más alto nivel. Lo mismo cuenta para los supuestos "benefactores" como el filántropo George Soros. Soros estaba comprometido con la causa de la "democratización" del bloque oriental, "pero también estaba poniendo en juego sus propios y evidentes intereses económicos cuando apoyaba el tipo concreto de reforma económica que acompañaba a esa democratización. Tratándose del más poderoso comprador y vendedor de divisas del mundo, tenía mucho de lo que beneficiarse cuando los países instauraran monedas convertibles y levantaran los controles sobre la circulación de capitales. Y cuando los compañías estatales fueron eran puestas a subasta, él era uno de los compradores potenciales".

Separados al nacer jueves, 24 de enero de 2008


Jamie Cullum, el del piano pop / Matt Damon, el del partido demócrata

Un salvataje para los grandes bancos miércoles, 23 de enero de 2008

por Daniel Muchnik

El primer ministro británico Gordon Brown aseguró que su Gobierno plantea seriamente la posibilidad de nacionalizar Northern Rock, el banco inglés que se hizo famoso, a fines de 2007, por la larga fila de depositantes queriendo retirar sus depósitos, una tensa imagen que recordaba los graves momentos vividos en la Argentina hace no demasiado tiempo.





Brown reconoció que, aunque varias empresas privadas expresaron su interés por el banco, la nacionalización sería necesaria para preservar la estabilidad de la economía británica. El Northern Rock no pudo recomponer sus activos y está fuertemente endeudado con sus depositantes y con el Banco de Inglaterra que salió presuroso en su auxilio.

Estas declaraciones se dan en un momento en que los bancos centrales de Europa y Estados Unidos están inyectando fuertes sumas de dinero (cientos de miles de millones) para mantener la liquidez del sistema financiero, a sabiendas incluso de que muchas instituciones nunca podrán devolver esos redescuentos o préstamos o salvavidas o socorros sofocantes.

El dinero de los depositantes -que no es de los banqueros, por supuesto- y de los contribuyentes -que no es el de los Gobiernos- se está destinando al salvataje de grupos privados que lucraron con las tasas de interés y la hipotecas. Ahora, al revelarse los préstamos irresponsables que otorgaron, reclaman la "ayuda" de los Bancos Centrales y de los Estados. El pedido de ayuda urgente es atronador e insistente.

¿Y la economía de mercado? ¿En qué quedó? ¿Y las diatribas contra el intervencionismo estatal, que ahoga la iniciativa privada? ¿Adónde se refugió la famosa "mano invisible" que oficiaría de elemento equilibrador de las fuerzas económicas y sociales?


Fue la "libertad del mercado", la "apertura irrestricta de la economía", el desguace del Estado por su mentada "ineficiencia", la "privatización de los activos del Estado" la ola ortodoxa y avasalladora que llegó del Norte del planeta y que se constituyó como paradigma en las naciones periféricas. Los gobiernos en la Argentina, a partir del golpe militar de 1976 se aferraron a esa ideología y la aplicaron a rajatabla en los noventa dando vuelta como una media la estructura productiva, creando masas de desocupados y empresas quebradas.

Hoy no se conocen ni editoriales ni declaraciones de los partidarios de las economías desreguladas en contra del intervencionismo estatal que recorre Estados Unidos y Europa. Aunque los detalles serán seguramente tema de debate en el Congreso en Washington, el desprestigiado y vapuleado presidente George Bush anunció a fin de la semana pasada una reducción impositiva de 145.000 millones de dólares para estimular la economía de su país, seriamente golpeada por la crisis hipotecaria, los bancos exhaustos, la acumulación de las deudas de los ciudadanos y los voluminosos déficit estatales.

Como siempre, el Republicano Bush se preocupó de las empresas en un paquete de medidas que incluye reducciones impositivas, también respaldado por algunos dirigentes del Partido Demócrata. Ofrece, del mismo modo, exenciones fiscales a los particulares.

Es importante, pese a todo, su olvido de impulsar imprescindibles programas sociales para los que nada o poco tienen o para los desocupados o para frenar la inflación, ya en las alturas. Hay millones de desamparados sin destino y vastos sectores de clase media paralizados por el miedo.

Al momento de la verdad, de correr las cortinas del escenario donde el sistema aparece seriamente herido, la intervención estatal es reclamada.

Buzones lunes, 21 de enero de 2008

Encuesta: ¿Cuál es la mentira más grande de los últimos 20 años?

a. El capitalismo con rostro humano
b. La web 2.0
c. La teoría del derrame

«La democracia es muy valiosa, pero se convirtió en prostituta» miércoles, 16 de enero de 2008



La Nación, 16-01-2008

“La democracia es algo muy valioso, pero, por desgracia, en nuestros días se ha convertido en una prostituta.” Con barba blanca y hablar pausado, Seyyed Hossein Nasr, uno de los máximos expertos en ciencia y espiritualidad islámica, tiene el aspecto de un apacible sabio oriental.

Sus palabras, sin embargo, son como lanzas. Este reconocido intelectual iraní que dirige el Instituto de Estudios Islámicos de la Universidad George Washington considera que la democracia se ha transformado en un eslogan. Dice que es democrático quien es bien visto por los poderosos (léase Estados Unidos) y antidemocrático quien no lo es. (...)

Nacido en Teherán en 1933, Seyyed Hossein Nasr, hijo de un médico de la familia real persa, se educó desde pequeño en Estados Unidos. Estudió matemática y física en el MIT, de Boston, e historia de la ciencia y de la filosofía en Harvard. Después de especializarse en ciencias islámicas, regresó a Irán, donde fue rector de la Facultad de Letras y de la Universidad de Teherán, y fue presidente de la Academia Iraní de Filosofía. En 1979, la revolución islámica de Khomeini lo forzó a emigrar a Estados Unidos. (...)

-Desde el 11 de septiembre de 2001, en muchas partes de Occidente los musulmanes son sistemáticamente asociados al terrorismo. ¿Cree que esa percepción está creciendo o disminuyendo?

-Ni una cosa ni la otra. Lo que creo es que esa percepción está ayudando a muchos políticos occidentales a mantener a sus poblaciones sumidas en un estado de miedo. La ocupación de países musulmanes ha dado lugar a muchísimas más muertes que las que provocaron los atentados de Nueva York, Londres y Madrid. En segundo lugar, con frecuencia se llama terroristas a aquellas personas que lo único que hacen es defender sus derechos. Imagínese que alguien atacara Italia y los italianos trataran de contraatacar: según la definición actual, serían terroristas. Ese es el calificativo que se da a la gente del sur del Líbano, a los palestinos y a muchos otros grupos que no están atacando a ningún país, sino que se están limitando a protegerse. A los musulmanes que cometen actos terroristas en Cachemira, en Gaza o en otros lugares se los puede comprender desde el punto de vista psicológico. Pero desde el punto de vista religioso, esos ataques terroristas son inaceptables para la ley islámica.

- Pero no parece que sea casualidad que se cometan esos atentados en nombre del islam y no de otras creencias religiosas, como el cristianismo

- La respuesta es que el islam sigue siendo muy poderoso en el mundo musulmán. Cuando el cristianismo era fuerte en el mundo occidental, todo se hacía en su nombre. Cuando se conquistaba una ciudad o se lanzaba una cruzada, se hacía en nombre de Cristo. Numerosas masacres se cometieron en nombre del cristianismo. Cuando los conquistadores españoles, por ejemplo, mataron a miles y miles de indios sudamericanos, lo hicieron empuñando la cruz. El hecho de que Occidente ya no cometa ese tipo de matanzas en nombre de Cristo se debe a que el cristianismo se ha hecho muy débil, no a que la gente ya no esté interesada en matar. De hecho siguen matando, sólo que en nombre de otras cosas: nacionalismo, petróleo, economía. Esos son los nuevos dioses de Occidente. (...)

- ¿Cree que el modelo occidental de democracia puede exportarse a los países islámicos?

- Creo que el modelo occidental de democracia no se puede exportar a ningún lado, porque es algo que tiene que nacer del interior de la sociedad, como ocurrió en Occidente. Estados Unidos no exportó la democracia a Alemania tras el nazismo. Fue la sociedad alemana la que la abrazó, la que aceptó a Eisenhower y el nuevo orden político tras sufrir una dictadura despiadada y una tremenda derrota militar que causó la muerte de millones de alemanes. En la historia no hay un solo caso en el que la democracia haya sido exportada y aceptada.

- ¿Pero es compatible la democracia con el islam?

- Depende de lo que entendamos por democracia. En la actualidad la palabra democracia se ha convertido en un eslogan: quien nos gusta es democrático y a quien no nos gusta lo tachamos de antidemocrático. El pueblo palestino, en elecciones libres supervisadas por la ONU, eligió a Hamas para que lo gobernara. Pero Occidente rechazó ese resultando y alegó que era antidemocrático. En Egipto, Mubarak gana las elecciones con el 99,9% de los votos y es obvio que no es democrático, pero dado que es pro norteamericano, nadie dice nada. La democracia es algo muy valioso, pero, por desgracia, en nuestros días se ha convertido en una prostituta. Lamento decirlo, pero es así. Si entendemos la democracia como la participación libre de la gente en su propia vida, creo que es algo que todos los seres humanos desean. No es que a los españoles y a los ingleses les guste y que los birmanos la odien. Eso es una estupidez. Pero para que las instituciones democráticas crezcan, deben hacerlo desde el interior de una sociedad. (...)

World Oil Awards lunes, 14 de enero de 2008



¿No les parece re bueno que Halliburton haya ganado el premio mayor en los World Oil Awards? Es como ganar el Oscar de los negocios turbios

(No dejen de entrar a la página de los premios, la cual anuncia que desde la invención de la ceremonia, "miles de dólares han sido donados a las siguientes universidades" y la lista enumera una serie de casas de estudios entre las cuales se encuentra una en Angola de donde seguro salen tipos re humanistas, y otra en Libia que tiene el mismo pomposo nombre oficial del país: Great Socialist People of Libyan Arab Jamahiriya --pero que de socialista no tienen ni jota)

Ah, a continuación un extracto de un manifiesto humanista conocido como el Reporte Anual de Halliburton 2003:

We’re assisting Iraqis in their daily lives, too, by importing and delivering massive amounts of fuel for driving, cooking and heating. These are tough, demanding assignments in a dangerous region. Just 72 hours after the first troops entered Iraq, KBR followed with water and meals. Our people have been under fire and some have lost their lives. To all of the brave men and women who put their lives on the line to get the job done, I give my thanks and sincerest admiration.

Firma David J. Lesar, el presidente de Halliburton. ¡Pero qué importan los caídos en acción si al fin y al cabo nos traen la papota! Lesar se enorgullece de anunciarle a sus accionistas que

the increase in consolidated revenues for 2003 compared to 2002 was largely attributable to activity in our government services projects, primarily work in the Middle East.

En 2002 se habían llevado u$s 1.1 billones, en 2003 fueron u$s 1.8 billones. En 2006, tres años después de la ocupación, el trabajo relacionado con Iraq ya rendía u$s 4.7 billones anuales. ¡A bombardear que se acaba el mundo!

Ralph Nader: An Unreasonable Man sábado, 12 de enero de 2008



"The reasonable man adapts himself to the world: the unreasonable one persists in trying to adapt the world to himself. Therefore all progress depends on the unreasonable man."


Con esta cita de George Bernard Shaw arranca este eximio documental que cuenta y discute el legado de una de las grandes figuras de la política norteamericana.

Ralph Nader nació en 1934 en el seno de una familia libanesa muy politizada. Se graduó con honores en la prestigiosa Escuela de Leyes de Harvard, y comenzó a trabajar como abogado en varias ciudades del país. Pronto se sintió preocupado por la indiferencia de las corporaciones ante las consecuencias de sus acciones, y empezó una incansable batalla contra el abuso del poder corporativo.

En 1965 edita su primer libro, Unsafe at Any Speed, en el que ataca a la industria automotriz por producir autos inseguros. El trabajo se vuelve un best-seller y consigue, al año siguiente, que el congreso apruebe una ley al respecto (la National Traffic and Motor Vehicle Safety Act). De la misma manera, milita a favor de otras leyes que también consiguen ser aprobadas, como el Clean Air Act y el Freedom of Information Act.

Con una creciente popularidad, Nader funda un movimiento de consumidores que deviene en el grupo Public Citizen. Como tantos otros progresistas, comienza a alertar a la población de su país acerca de la preocupante fusión y confusión entre poder gubernamental y poder corporativo.

Nader sostiene que tanto demócratas como republicanos son prácticamente lo mismo. Que aunque a priori haya una serie de temas en las cuales los dos partidos plantean diferencias, la experiencia termina demostrando que los demócratas, una vez en el poder, aplican idénticas medidas, maniatados por las corporaciones que financian sus campañas. Por este motivo, sostiene, hacen falta romper el bipartidismo con terceras fuerzas que representen a algo más que las clases dominantes.

Al respecto viene el documental An Unreasonable Man, presentado en Sundance en 2006, el cual recomiendo fervientemente.

Lo pueden bajar de esta dirección y sacar los subtítulos de esta otra (se requiere el programa BitComet, que pueden obtener de acá.)

Estoy jueves, 10 de enero de 2008

Estoy escuchando: "The Black and White Album" (The Hives)
Estoy leyendo: "La Doctrina del Shock" (Naomi Klein)

Diccionario para Tiempos Difíciles miércoles, 9 de enero de 2008

Error de interpretación: euf., Avivada empresarial.

Ejemplo: "El funcionario explicó que la distorsión de la tarifa puede deberse a "un error de interpretación" de las nuevas tarifas por parte de los empresarios." (Télam, 8 de enero)

¡Abajo el precio de la entrada de cine! lunes, 7 de enero de 2008

Los datos son inequívocos: cada vez menos gente va al cine.

Martín Bidegaray, de iEco, señala con preocupación los números de este fenómeno: "La asistencia a las salas, que había alcanzado los 35,6 millones de boletos en 2006, bajó un 4% el año pasado." Sin embargo, comete el error de adjudicárselo a "la piratería" y a la ausencia de "títulos gancheros en el segundo semestre". Se olvida de mencionar, como causa necesaria, el precio de las entradas, las cuales este año subieron en promedio un 20% -según admite más tarde en el artículo. Bidegaray se limita a repetir el argumento de las grandes distribuidoras (Disney, Warner-Fox, UIP y Sony), en donde la culpa la tiene "la bajada ilegal de películas desde Internet o su adquisición a través de DVD truchos."

La piratería no explica por sí sola la caída de asistenes al cine. Veamos: en el caso de la industria musical, el declarado "flagelo" es el mismo, y sin embargo las ventas de CDs aumentaron este año. La diferencia es que, desde la devaluación, los discos subieron un 40% de promedio (incluso varios títulos se mantienen por debajo de la franja de los 20 pesos). Así, "el 2007 fue el mejor año para las discográficas desde 2001". El cine, en cambio, aumentó sus tarifas el doble.

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Ir al cine es una salida, una escapada: no es lo mismo que ver desde el sillón un DVD en un veinte pulgadas. Pero, ¿como puede sobrevivir como acto social cuando cada entrada cuesta $17?

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"¿Recuerdan cuando con 22 pesos, lo que costaba un CD, podían ir tres veces al cine un viernes a la noche? Ahora, con lo que vale un CD promedio no llegan a pagar una entrada y media. Es cierto, los CDs subieron poco de precio luego de la devaluación, porque si suben mucho más se van a vender aún menos y el negocio no cierra. El problema es que en el cine la entrada sube y el negocio cierra. A las empresas les da lo mismo que vayan dos personas a $17 cada una que cuatro a $8,50. (...) Y aquí entramos en otra discusión: ¿es ir al cine lo suficientemente importante como experiencia social, cultural, vital como para preocuparse por garantizar el acceso a más cantidad de gente? Nosotros creemos que sí. Y creemos que el precio de la entrada debe bajar", afirma un editorial reciente de la revista El Amante.

Dice Gustavo Noriega en Hipercrítico: "...me parece que lo prioritario es hacer más barato el precio de las entradas, estimular la asistencia a las salas (¿se acuerdan de El día del cine?), mejorar las mismas, generar un circuito de cine alternativo con calidad de proyección y, en el caso de los medios, generar una agenda propia que no siga perezosamente lo que se supone que la gente pide sino que ofrezca alternativas."

The Salchicha Times - Edición Especial domingo, 6 de enero de 2008

"Dos salchichas toman champagne, y otros dos toman la pelota del fondo de la red"

Eran como los Pumas en la Publicidad Pelotuda de Medicus, "cuatro amigos unidos por el corazón". Pero en este mediodía de verano, el volley en la pileta los separó para siempre. El Tío y Fede, por un lado; y Agus y Mante, por el otro. Estos últimos, apodados "los Pechofríos", tuvieron algo de suerte en el volley acuático, y debido a eso el Tío ajustició a Manteca con un tiro seco en los patis que le dejó rojito. Pero no estaba nada dicho: todo se definiría a la tarde, en Unifutbol.

El Equipo retador, los Champagne, formaba con: El Tio, Fede, Nico, Fede El Novio de Vico y Agustín. El conjunto Pechofrío tenía a: Mante, Agus, Ariel, Emi y Gato (juramos que ese es su apodo). Pero de principio a fin, los Champagne no dieron respiro. "Les pasamos tanto el trapo que Agus se fijaba el en codigo penal para ver si era un 'abuso deshonesto o una violacion agravada', por el baile que le dimos", declaró El Tío después del encuentro. Aquellos volleybolistas que se hacían los locos en el agüita casi no dijeron presente: Agus metió un solo gol; Mante, ni uno. Para el equipo ganador, El Tío tapó varios tiros a quemarropa, Fede metió sus buenos goles y Agustín y Fede El Novio de Vico hicieron una química imparable arriba, marcando desde todos los ángulos y armando una dupla ofensiva temible. Entre Fede, Fede El Novio de Vico y Agustín en total les clavaron 12 pepas a los Pechofríos, que en ningún momento estuvieron arriba en el marcador.

Mante y Agus tendrán que levantar su nivel porque por como están jugando actualmente corren el riesgo de no ser convocados para la pretemporada salchicha. Agus, aún entusiasmado, niega esos rumores al tiempo que afirma en la Comisión Directiva le dijeron que iba a ocupar un lugar importante en la institución... de burlete en la ventana de la recepción de Unifutbol, que entra una rechifla que hay que solucionar antes que venga el invierno.

El Tío, que después del partido estaba muy contento haciendo declaraciones, definió el partido de la siguiente manera: "Agus y Mante en el agua eran como sirenitas, pero en la cancha de fútbol fueron como dos jugadores de golf, porque estaban clavados al piso". Y dijo que tuvo algunas paradas espectaculares, "como por ejemplo la parada del 71 ramal Maipú que me traje para el living room de mi casa".

Cerramos esta nota con una imagen tomada por el fotógrafo del equipo, Tito Bessone, que grafica de manera inequívoca las sensaciones pospartido de salchichas derrotados.


The Final Cut / 1 sábado, 5 de enero de 2008

A propósito del peso de los productores en los cortes del cine comercial o la televisión:


“Con Tumberos terminé con capítulos absolutamente políticos, donde tocaba temas como la guerrilla, la revolución y de fondo ponía canciones de Daniel Viglietti. Creo que en el último capítulo Tinelli me llamó y pidió que controláramos un poco lo que estábamos poniendo en el aire, porque lo habían llamado por teléfono comentándole algunas cosas que le parecían demasiado fuertes. Lo que pasa es que Tinelli no veía Tumberos y si lo veía no lo entendía. De hecho, mucha gente no la entendió. Se quedaron con la cuestión de la marginalidad en las cárceles, cuando eso era lateral. Tumberos trató de ser una metáfora de la historia argentina.

[Con Disputas] había pensado en una serie volcada por completo a la comedia, y mis referencias eran los uruguayos de Telecataplum, Matrimonios y algo más, Moria, Olmedo. Pero los otros pensaban algo distinto. Sebastián Ortega quería hacer una cosa muy oscura con las putas drogándose todo el tiempo. Y Tinelli quería hacer una comedia costumbrista. A esa altura eso era realmente un puterío. Entonces, aproveché e hice lo que quise. Y ahí me cortaron las piernas, como diría el Diego. Me rebotaron los dos primeros capítulos y frené el rodaje porque me estaban internando pidiéndome todos cosas distintas. [..] Presenté la renuncia. Y no me la quisieron aceptar. Para mí el primer capítulo quedó bien pero el dos y el tres son definitivamente una porquería. Y los guiones cada vez se ponían más ordinarios.” (Adrián Caetano)

Página/12, 06-10-2007

Amor líquido (al dinero) jueves, 3 de enero de 2008



"La futura desaparición de los cables es mucho más que un avance tecnológico, es todo un símbolo: ya nada estará atado a nada. No se necesitará afincarse en ningún lado para poder estar donde todos están, es decir, en el espacio virtual."

El que anuncia esto, contento, es Guillermo Oliveto, presidente de la Asociación Argentina de Marketing y CEO de la consultora CCR. Sus declaraciones -siempre jugosas- ya protagonizaron un posteo anterior, pero ahora que se volvió un "especialista" en la materia y que todos los empresarios lo buscan, me parece interesante recuperar algunas de sus frases más recientes. Es que Oliveto, como buen propagandista del mercado, celebra novedades y grandes rupturas en donde el pensamiento crítico lee una profundización del sistema capitalista. Los pilares de su argumentación son los celulares, YouTube y el wi-fi.

"La lógica del progreso se expresa en la tecnología como en ninguna otra parte. Siempre la nueva versión es mejor que la anterior", afirma. La periodista de La Nación no se queda atrás, y se entusiasma:
- Ahora todos pueden generar contenidos.
- Lo estamos viendo, el cambio es impresionante. Gracias al desarrollo de la tecnología, en este momento todos pueden ser fotógrafos, directores de cine, publicistas, novelistas, periodistas.

¿Leí mal o este tipo dijo todos?

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Un trabajo realizado por su consultora determinó que

La estructura social argentina de 2007 es muy distinta a la de la década pasada. Ahora está compuesta por una “clase top” que en su ápice concentra a las familias que suman más de $10.000 de ingresos mensuales y no confían en el futuro del país. Debajo hay varias clases medias que esperan, aunque pueden comprarse televisores no llegan al techo propio. En el fondo, los menos favorecidos, que reclaman su lugar en la sociedad de consumo.

"En ese esquema", dice Oliveto, "el país tiene varias fronteras; la ciudad de Buenos Aires puede ser Suecia, el conurbano, Singapur, y Santiago del Estero, Jamaica." El trabajo sentencia: la Argentina está escindida, y la sociedad tiende a polarizarse cada vez más. Oliveto conoce estas realidades. Pero solo le interesan algunas. Su análisis en ExpoManagement se basó en que "a pesar de que todavía un tercio de los argentinos tiene un poder de compra limitado, el país está viviendo un boom de consumo".
Y claro: el pretendido boom argentino "mira al ABC1", tal como se titula la nota de la revista Fortuna que lo entrevistó en mayo de este año. El artículo destaca el surgimiento de supermercados con productos "premium" aptos para consumidores "sofisticados", en donde se venden "verduras orgánicas, productos importados y delicatessen" y donde sus estantes están dotados de "un surtido más cool". Otro mundo es posible -parece afirmar Oliveto-, pero es más caro.

Según la misma revista, la cadena Farmacity -y su par Zona Vital, objeto de un post reciente en este blog- también pueden exhibir "buenos" reflejos para el segmento. "Su business plan era de locales de farmacia y perfumería. Pero actualmente, excepto carne, sus góndolas ofrecen prácticamente todo. Y los remedios quedaron relegados en sus locales al mostrador del fondo." Nuestro garca concluye: "El consumidor busca nuevos productos por acceder a algo distinto, más valorizado nutricionalmente, mejor estéticamente o por simple snobismo".

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El anunciado crecimiento económico -medido siempre en términos macroeconómicos, con el PBI como máxima estrella- ilusiona a los sectores que esperan, como en los noventa, un derrame que nunca llega. La casa propia sigue siendo, para una enorme cantidad de argentinos, un simple sueño pregonado por las publicidades posmo del Banco Hipotecario. Pero nos dicen que crecemos, y entonces por momentos parece volver un cierto tufillo primermundista que se vislumbra -cuando no- en la propaganda comercial. Oliveto lo destaca: "el marketing local está volviendo a recuperar el brillo en sus mensajes, algo que sonaba agresivo en el pico de la crisis". Todo esto, sumado a la incertidumbre de los ciclos económicos, le da a más de uno para concluir "ma' si, a comprar que chocan los planetas". Recién ahí llegamos a su conclusión sobre la tendencia del consumo local: "la vocación por el disfrute, que se traduce en hedonismo en cada vez más niveles: en el Faena y en La Farola." Por supuesto que se refiere a sus clientes. Y es que Oliveto habla mucho, pero nunca de pobreza e indigencia. El marketing adhiere a la teoría estefaniana: "no consumen, no existen".

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Oliveto sabe bien que su pretendida ciencia es el discurso hegemónico de la economía de mercado. Pero vislumbra discursos contrarios a la actual religión y, por las dudas, se defiende: "Sería irresponsable permitir que, cuando hay que desprestigiar algo, se lo defina como puro marketing. (...) Hay que sacar al marketing de la cosa medio chanta en la que lo encasilló la gente común. Se merece un reconocimiento de otro orden."

Coincido, excepto en un punto. Él espera un reconocimiento positivo.