Nueva Orleans, Haití, Concepción... Los nombres cambian, pero la esencia es la misma. Comparto con ustedes un texto de Slavoj Zizek de su libro Sobre la violencia (Paidós, 2009) en el que el filósofo analiza el discurso racista sobre la "violencia" de la chusma y define elementos del actual orden mundial que quedan al desnudo con los desastres naturales.
(También recomiendo las "posibles respuestas de un desharrapado que saquea" de Roberto Gargarella)
Un extraño caso de comunicación fática
(...) Durante unos pocos días Nueva Orleans experimentó la regresión a un salvaje coto de saqueos, asesinatos y violaciones. Se convirtió en una ciudad de muertes y asesinatos, una zona postapocalíptica donde aquellos que Giorgo Agamben llama homini sacer -personas excluidas del orden civil- vagaban sin rumbo. Existe un temor creciente de que este tipo de desintegración de la entera estructura social pueda llegar en cualquier momento, que algún accidente natural o tecnológico -sea un terremoto, un fallo eléctrico o el famoso efecto Y2K- reducirá nuestro mundo a un primitivo estado salvaje. Este sentido de la fragilidad de nuestro vínculo social es en sí mismo un síntoma social. Precisamente cuando y donde uno esperaría un surgimiento de la solidaridad frente al desastre, hay un miedo de que explote el egoísmo más desesperado como sucedió en Nueva Orleans. (...)
En un análisis más profundo, lo primero que hay que advertir es su extraña temporalidad, una suerte de reacción a destiempo. Inmediatamente después de la irrupción del huracán hubo un alivio momentáneo: su ojo pasó a una veintena de kilómetros de Nueva Orleans. Tan sólo se contabilizaron diez muertes, asíque lo peor, la temida catástrofe, se había eludido. Después, con la resaca tras el huracán, las cosas comenzaron a ir mal. Parte del dique de contención de la ciudad se rompió, con lo que la ciudad se inundó y el orden social se desintegró... La catástrofe natural, el huracán, reveló estar "mediado socialmente" de múltiples maneras. En primer lugar, hay buenas razones para sospechar que Estados Unidos recibe más huracanes de los habituales debido al calentamiento global producido por el hombre. En segundo lugar, el inmediato efecto catastrófico del huracán, la inundación de la ciudad, fue en gran parte debido a un error humano: las presas de protección no eran lo suficientemente buenas y las autoridades estaban pocos preparadas para enfrentarse a las predecibles necesidades humanas que siguieron. Pero el golpe auténtico y más grande tuvo lugar tras el acontecimiento, bajo la forma del efecto social de la catástrofe natural. La desintegración del orden social llegó como un especie de acción diferida, como si la catástrofe natrual se repitiera a sí misma como catástrofe social.
¿Cómo leer este colpaso social? La primera reacción es conservadora. Los acontecimientos de Nueva Orleans confirman de nuevo cuán frágil es el orden social, cuánto necesitamos un refuerzo estricto de la ley y una presión ética para prevenir la explosión de pasiones violentas. La naturaleza humana es esencialmente malvada, el descenso al caos social es una amenaza permanente... Este argumento puede recibir también una vuelta de tuerca racista: los que cayeron en la violencia eran casi todos negros, así que aquí tenemos de nuevo la prueba de su falta de civilización. Las catástrofes naturales hacen aflorar a la chusma que en tiempos de paz normalmente se mantienen oculta y bajo control.
Desde luego, la respuesta obvia a esta línea de argumentación es que el descenso al caos de Nueva Orleans hizo visible la división racial persistente en Estados Unidos. Nueva Orleans era negra en un 68%. Los negros son los pobres y los menos privilegiados: no tuvieron medios para huir de la ciudad a tiempo. Fueron abandonados, murieron de hambre y desprotegidos. No sorprende que estallasen. Su reacción violenta debería verse como un eco de los disturbios de Rodney King en Los Ángeles, o incluso las revueltas de Detroit y Newark a finales de la década del 60.
De un mundo más fundamental, ¿y si la tensión que llevó al estallido de violencia en Nueva Orleans no era la tensión entre la "naturaleza humana" y la fuerza de la civilización que la mantiene a raya, sino la tensión entre dos aspectos de nuestra civilización? ¿Y si, en el esfuerzo por controlar estallidos como el de Nueva Orleans, las fuerzas de la ley y el orden se enfrentaron con la auténtica naturaleza del capitalismo en su forma más pura, la lógica de la competencia individualista, de la autoafirmación más despiadada, una "naturaleza" mucho más amenazadora y violenta que todos los huracanes y terremotos juntos?
En su teoría de lo sublime, Immanuel Kant interpretó nuestra fascinación por las acometidas del poder de la naturaleza como una prueba negativa de la superioridad del espíritu sobre la naturaleza. No importa cuán brutal sea el despliegue de la ferocidad de la naturaleza, no puede afectar a nuestra propia ley moral. ¿No proporciona la catástrofe de Nueva Orleans un ejemplo similar de lo sublime? No importa la brutalidad del vórtice del huracán, no puede interrumpir la espiral de la dinámica capitalista.
El sujeto que se supone saquea y viola
Hay, no obstante, otro aspecto de los sucesos de Nueva Orleans que es crucial respecto a los mecanismos ideológicos que regulan nuestras vidas. De acuerdo con una anécdota antropológica bien conocida, los "primitivos" a quienes se atribuye ciertas creencias supersticiosas (que descienden de un pez o de un pájaro, por ejemplo), cuando son interrogados directamente por estas creencias, responden: "¡Desde luego que no, no somos tan estúpidos! Pero algunos de nuestros ancestros efectivamente lo creían...". En pocas palabras, transfieren su creencia a otro. Nosotros hacemos lo mismo con nuestros hijos. Pasamos por el ritual de Santa Claus, puesto que a nuestros hijos se les supone la creencia en él y no queremos decepcionarlos. Ellos fingen creelo para no decepcionarnos a nosotros y a nuestra creencia en su inocencia (y para recibir regalos, por supuesto). ¿No es ésta también la excusa habitual del político deshonesto que se vuelve sincero? "No puedo decepcionar a la gente que cree en mí (o en ello)". ¿No es esta la necesidad de encontrar a otro que "realmente cree" lo que impulsa nuestra necesidad de estigmatizar al otro como "fundamentalista" (religioso o étnico)? De modo extraordinario, algunas creencias siempre parecen funcionar "a distancia": para que funcione la creencia debe haber un garante final de ella, aunque este garante sea siempre diferido, desplazado, nunca esté presente en persona. La clave, desde luego, está en que este otro sujeto que cree de modo absoluto no necesita existir para que la creencia sea operativa. Es suficiente con presuponer su existencia, esto, es, creer en ella, tanto en la forma del otro primitivo como en la forma del "se" impersonal ("se cree..."). (...)
Los acontecimientos de Nueva Orleans después de ser sacudida por el huracán Katrina proporcionan un nuevo añadido a esta serie de "sujetos que se presuponen...": el sujeto que se supone saquea y viola. Todos recordamos los reportajes sobre la desintegración del orden público, la explosión de violencia entre la población negra, los saqueos y las violaciones. Con todo, investigaciones posteriores demostraron que en la gran mayoría de los casos estas supuestas orgías de violencia simplemente no ocurrieron: los rumores no comprobados se reprodujeron como hechos probados por los medios de comunicación. Por ejemplo, el 4 de septiembre el jefe del Departamento de Policía de Nueva Orleans fue citado en el New York Times, en un texto sobre las condiciones en las que se encontraba la ciudad: "Los turistas pasean por aquí, y en cuanto estos individuos los ven, se convierten en sus presas. Los golpean, los violan en la calle". En una entrevista dos semanas posterior, reconoció que algunas de sus afirmaciones más chocantes eran falsas: "No tenemos datos oficiales que documenten asesinato alguno. Ningún informe de violación o asalto sexual".
La realidad de los negros pobres abandonados y dejados a su suerte sin medios de supervivencia se transformó entonces en el espectro de un estallido de violencia negra, de turistas asaltados y asesinados en las calles, que habían degenerado en anarquía, en un enorme coliseo llenos de bandas que violaban a mujeres y niños... Estos informes no eran palabras vacías, eran palabras que tenían efectos materiales precisos: generaron miedos que llevaron a las autoridades a frenar el despliegue de tropas, ralentizaron las evacuaciones médicas, llevaron a los oficiales de policía a abandonar la ciudad, prohibieron despegar a los helicópteros. Por ejemplo, los coches de la compañía de ambulancias Acadian quedaron guardados bajo llave cuando llegó el rumor de que las reservas de agua de un parque de bomberos de Covington habían sido saqueadas por asaltantes armados, noticia que resultó ser totalmente infundada.
Desde luego, el sentido de amenaza fue activado por un desorden y una violencia geniunos: los saqueos comenzaron en el momento en que la tormenta pasó sobre Nueva Orleans. Abarcaron desde robos menores a asaltos a mano armada, impulsados por la necesidad de sobrevivir. Sin embargo, la (limitada) realidad de los crímenes de ningun modo condena los "informes" del colapso total de la ley y el orden; y no porque tales datos fueran "exagerados", sino por una razón mucho más radical. Jacques Lacan afirmó que, incluso si la mujer del paciente está acostándose realmente con otros hombres, los celos del paciente deben ser tratados como una condición patológica. De modo parecido, incluso si los judíos ricos en la Alemania de los últimos años de la década del 30 "realmente" explotaban a los trabajadores alemanes, seducían a sus hijas, dominaban la prensa popular y demás, el antisemitismo nazi seguía siendo radicalmente "no verdadero", una condición ideológica patológica. ¿Por qué? Lo que la hacía patológica era la inconfesada inversión libidinosa de la figura del judío. La causa de todos los antagonismos sociales fue proyectada en el "judío", el objeto de un amor-odio perverso, una figura espectral de fascinación y repugnancia. Exactamente lo mismo se aplica a los saqueos en Nueva Orleans: incluso si TODOS los informes acerca de la violencia y saqueos fueran probados como fácticamente verdaderos, las historias que circulaban sobre ellas seguirían siendo "patológicas" y racistas, pues lo que motivó esas historias no eran hechos, sino prejuicios racistas, la satisfacción sentida por quienes fueran capaces de decir: "¡Ves, los negros son realmente así, bárbaros violentos sin ningún sentido de civilización!". En otras palabras, podríamos estas viéndonoslas con lo que podría denominarse mentir bajo la forma de la verdad: incluso si lo que estoy diciendo es fácticamente cierto, los motivos que me hacen decirlo son falsos.
¿Y qué hay del obvio contraargumento derechista-populista? Si decir la verdad fáctica implica una mentira subjetiva -la actitud racista-, ¿no significa esto, más allá de la corrección política, que no podemos expresar los meros hechos empíricos cuando los negros cometen un crimen? La respuesta está clara: la obligación no es mentir, falsificar o ignorar los hechos en nombre de alguna verdad política mayor, sino -y esto es algo mucho más difícil de hacer- cambiar la posición subjetiva propia de modo que decir la verdad fáctica no implique la mentira de la posición subjetiva de enunciación. (...)
Pero aquí no tratamos sólo del viejo racismo. Está en juego algo más, una característica fundamental de nuestra sociedad "global" emergente. El 11 de septiembre de 2001 fueron atacadas las Torres Gemelas. Doce años antes, el 9 de noviembre de 1989, cayó el muro de Berlín. Esa fecha señala el comienzo de la "feliz década de 1990", el sueño de Francis Fukuyama del "fin de la historia", la creencia de que, en principio, la democracia liberal había ganado, de que la búsqueda había acabado, de que la llegada de una comunidad global liberal estaba a la vuelta de la esquina, de que los obstáculos a este superfinal made in Hollywood eran meramente empíricos y contingentes (focos locales de resistencia donde los líderes no se habían percatado aún de que su tiempo había acabado). A diferencia de entonces, el 11 de septiembre es el símbolo principal del fin de la feliz década clintoniana del 90. La era en la que surgieron nuevos muros en todas partes, entre Israel y Cisjordania, alrededor de la Unión Europea, en la frontera con México. El auge de la nueva derecha populista es sólo el más eminente ejemplo de la urgencia por construir nuevos muros.
Hace un par de años pasó casi desapercibida una siniestra decisión de la Unión Europea: el plan de establecer una policía de fronteras europea para asegurar el aislamiento del territorio de la Unión y prevenir así el flujo de inmigrantes. Ésta es la verdad de la globalización, la construcción de nuevos muros que defienden a la próspera Europa de la marea inmigrante. Uno se ve tentado a resucitar aquí la vieja oposición "humanista" marxista entre las "relaciones entre las cosas" y las "relaciones entre personas": en la celebrada libre circulación desplegada por el capitalismo global, son las "cosas" (mercancías) las que circulan libremente, mientras que la circulación de "personas" está cada vez más controlada. No estamos tratando aquí de la "globalización" como un proyecto inacabado, sino con la auténtica "dialéctica de la globalización": la segregación de las personas es la realidad de la globalización económica. Este nuevo racismo de los desarrollados en en cierto modo mucho más brutal que los anteriores: su legitimación implícita no es naturalista (la superioridad "natural" de Occidente) ni tampoco culturalista (en Occidente nosotros también queremos preservar nuestra identidad cultural), sino desvergonzado egoísmo económico. La división fundamental es la que hace entre los incluidos en la esfera de la prosperidad económica (relativa) y los excluidos de ella.
Esto nos lleva de vuelta a los rumores y a las noticias acerca de "sujetos que se suponen saquean y violan". En Estados Unidos, Nueva Orleans se cuenta entre las ciudades más marcadas por el muro interno que separa a los ricos de los negros recluidos en guetos. Y es sobre quienes están al otro lado del muro sobre los que fantaseamos: viven cada vez más en otro mundo, en una tierra de nadie que se ofrece como pantalla para la proyección de nuestros miedos, ansiedades y deseos secretos. El "sujeto que se supone saquea y viola" está al otro lado del muro. (...) Más que cualquier otra cosa, los rumores y noticias falsas de los resultados del Katrina atestiguan la profunda división de clase de la sociedad estadounidense.
Cuando, a comienzos de octubre de 2005, la polícia española se enfrentó al problema de cómo detener el flujo de inmigrantes africanos desesperados que intentaban penetrar en el pequeño territorio español de Melilla, en la costa africana del Rif, desplegó el plan de construir un muro entre el enclave español y Marruecos. Las imágenes presentadas -una compleja estructura con la última tecnología- tenían una extraña semejanza con el muro de Berlín, sólo que con la función opuesta. Este muro estaba destinado a impedir a la gente entrar, no salir. La cruel ironía de la situación es que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, el líder del gobierno europeo probablemente más antirracista y tolerante de la actualidad, se ve forzado a adoptar estas medidas de segregación. He aquí una señal clara del enfoque multiculturalista "tolerante" que predica abrir fronteras y acoger al otro. Si se abriesen las fronteras, los primeros en rebelarse serían las clases trabajadoras locales. Está cada vez más claro que la solución no es "derruir los muros y dejar entrar a todos", que es la exigencia fácil y vacua de los bondadosos liberales progresistas "radicales". La única solución auténtica es derruir el auténtico muro, no el del Departamento de Inmigración, sino el socioeconómico: cambiar la sociedad de modo que la gente no intente escapar desesperadamente de su propio mundo.
Sobre saqueos y fantasías proyectadas martes, 2 de marzo de 2010
por Fede / Billie a las 3:21 p.m. 1 comentarios
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Variación ideológica lunes, 1 de marzo de 2010
Have you walked with the dead?
There's a hundred thousand children being killed for their bread
And the figures don't lie, they speak of human disease
But we do what we want and we think what we please
"Punk rock song", Bad Religion, 1996
¿Cómo reorganizó el siglo XX los tres grandes significantes de la Revolución Francesa: libertad, igualdad, fraternidad? La tesis hoy dominante, bajo el nombre impuesto de "democracia", es que lo único que cuenta es la libertad. Libertad, por lo demás, tan afectada por el desprecio que recae sobre los otros dos términos (la igualdad es utópica y antinatural, la fraternidad conduce al despotismo de "nosotros"), que resulta puramente jurídica o reguladora: "libertad" de hacer todos las mismas cosas, de acuerdo con las mismas reglas.
La libertad así concebida fue objeto de una denigración constante durante el pequeño (en el sentido de breve) siglo XX, extendido desde 1917 hasta 1980. Se la denominaba "libertad formal" y se oponía a la "libertad real"; adviértase la pertinencia del adjetivo. "Libertad formal" quiere decir: libertad que no se articula con un proyecto global igualitario ni se practica subjetivamente como fraternidad.
Durante el siglo, la igualdad es la meta estratégica. Políticamente con el nombre de comunismo, científicamente con el nombre de axiomática, artísticamente bajo el imperativo de la fusión del arte y la vida, sexualmente como "amor loco". La libertad, como poder ilimitado de lo negativo, es simplemente lo real mismo, única atestación subjetiva de la novedad de las experiencias, porque la igualdad sigue siendo programática y la libertad, instrumental.
por Fede / Billie a las 4:26 p.m. 3 comentarios
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"¡Más / Me ingresa cada día más...!" jueves, 25 de febrero de 2010
Crece la rentabilidad de los bancos en Argentina, titula Infobae, y explica: "Los balances oficiales de las firmas bancarias que operan en el país revelan que sus ganancias se incrementaron con fuerza en los últimos tres años, casi sin padecer efecto alguno por los coletazos de la crisis financiera internacional."
Comentaba hace algunos días Mario Wainfeld:
"Una evaluación sensata sobre los desempeños de la banca privada en Argentina en los últimos treinta años demostraría que jamás cumplieron sus funciones específicas. (...) El curioso sistema financiero argentino funciona sin cumplir su tarea esencial. Sobrevive, y bien, por los “servicios” que presta. Es chocante, en un sistema de baja bancarización e ínfimo nivel de otorgamiento de crédito. Cobrar comisiones carísimas les basta a bancos de primer nivel para cumplir el sueño del pibe: vivir bien sin laburar. Superfluo es el periodismo de investigación: mire usted, lectora o lector, la rendición de cuentas de su banco amigo, observe cuánto le sacan por tareas irrisorias (a menudo no solicitadas) y saque sus conclusiones. Una extracción de un cajero automático se cobra como si se hubiera enviado una patrulla de custodia para el cliente, los extractos valen como si los hubiera redactado García Márquez.
Conseguir que ese colectivo tan perezoso y parásito (en el que dormitan muchas cuentas estatales, para facilitarles las cosas) modifique sus hábitos es un desafío enorme."
por Fede / Billie a las 3:37 p.m. 5 comentarios
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Pensamientos sobre las inundaciones lunes, 22 de febrero de 2010
Mauricio Macri, Jefe de Gobierno
Dice Nacho: "¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que las inundaciones sean responsabilidad de la gestión actual y no de la 'pesada herencia' de la anterior?"
Mientras tanto, el arquitecto Osvaldo Guerrica Echevarría expone su mirada sobre las últimas inundaciones en Buenos Aires:
Contrariamente a lo que muchos “expertos” citados por importantes diarios piensan y dicen, no son las grandes obras de infraestructura las que evitarán que Bs. As. se inunde sino la toma de conciencia sobre cómo se contruye la ciudad. La sistemática impermeabilización del suelo absorbente junto con la construcción indiscriminada de viviendas en torres o propiedad horizontal son sólo algunos de los factores que posibilitan que la ciudad se inunde, al margen de los efectos produccidos por el cambio climático.
Cita ocho puntos que, por supuesto, exceden -en cierto punto- al actual Jefe de Gobierno, pero lo involucran directamente en muchos otros. No se explica, por ende, la ausencia de críticas en los grandes medios, que parecen operar como voceros de Rodríguez Larreta o empeñados en echarle la culpa a acciones divinas.
Martín Caparrós decía que en Clarín "las cosas suceden sin que nadie las haga". (Yo agregaría: salvo cuando "Cristina necesita más plata"). Empezar una nota con "Cayeron X mm en Y minutos..." es la mejor manera de decir que lo ocurrido fue un acto de Dios y olvidarse de las responsabilidades terrenales. Comenta Luciano Dolber: "Admiro los malabares que hace Clarín para no vincular a Macri con las inundaciones".
Mientras tanto, Joaquín Morales Solá elige lo que es a su entender el tema de la semana y titula su columna Una tormenta perfecta. ¡Ah, pero no habla de eso! Sino que continúa con esto de que el Gobierno "manotea las reservas" y propone "recortar las cosas innecesarias del gasto público". Ni una mención a Macri, con quien parecen coincidir en que las cosas en la Ciudad son lo más perfectas posibles. Y cuando Buenos Aires colapsa y mueren dos personas, de repente la moderna B.A. es un humilde poblado medieval sometido a las inclemencias del clima. Nada que ver con Darío Santilli.
por Fede / Billie a las 1:24 p.m. 5 comentarios
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Periodismo, a marzo viernes, 19 de febrero de 2010
En sus ediciones de ayer, Clarín y Crítica metieron púa y tergiversaron el resultado de las negociaciones paritarias.
El miércoles, el Ministerio de Educación estableció, luego de una serie de reuniones con todos los sindicatos docentes, la elevación del piso salarial. El acuerdo setea una cifra determinada y ningún docente del país podrá ganar menos que lo allí indicado. Esto no es nuevo: lo instaló la ley de educación durante la gestión de Daniel Filmus. (Después, claro, habrá provincias que paguen por encima de esa cifra, pero no están obligadas a seguir el porcentaje del acuerdo).
Justamente: por estos días hablaba con voceros del Ministerio y con representantes los gremios docentes, y ambos evitaron hablar de porcentajes. Todos subrayaron que lo que se acuerda con la Nación es un piso, en términos absolutos. Que el año pasado estaba en torno a los $1.500 y que para este año sube, en dos tramos, hasta $1.840.
¿Qué salió a decir Clarín? Que hay un acuerdo de aumentarle 23% los salarios a los maestros. "El aumento a los docentes complica a las provincias", tituló el gran diario argentino, y explicó en la bajada que "los gremios acordaron una suba de 23,4% de referencia".
Esto es inexacto.
Crítica tituló: "El nuevo mínimo para los docentes: $ 1.740", lo cual es correcto, pero en la bajada se equivocan al decir que "Macri, Scioli, Binner y Schiaretti, entre otros gobernadores, anticiparon que no podrán pagarlo". Sucede que en estos distritos los docentes ya están cobrando cifras superiores. La confusión se da justamente por estar agitando a los Gobernadores con que -como dice textual, la cabeza informativa- "se aplicará un 23,4% de incremento en los sueldos de los maestros" lo cual -insistimos- no es cierto.
Por última vez, entonces: lo acordado el miércoles setea un piso salarial de $1.740 para marzo para el cargo testigo que deben cobrar, como mínimo, todos los maestros del país. Otros distritos (como Buenos Aires o Santa Fe) ya están pagándole a los docentes más que esa cifra. En tal caso, deberán tener discusiones individuales sobre a qué monto llevarlo.
Pero decir que la Nación los obliga a aumentar 23,4% es un ejemplo cabal de periodismo malintencionado.
por Fede / Billie a las 2:00 a.m. 3 comentarios
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Me gustaba Le Carré miércoles, 17 de febrero de 2010
(...) Y vuelo hacia tantos lugares que es lo mismo que decir ninguno: no voy a ningún lado. Por ahora trato de pensar en París, lo más cercano: el almuerzo de mañana y una cena, antes de seguir viaje. Trato de pensar en París pero en la pantallita del asiento miro una película sobre un libro del viejo Le Carré. Me gustaba Le Carré cuando armaba aquellas conspiraciones imposibles de Smiley contra Karla, brittons versus commies, espías versus espías que se entendían y engañaban y entendían otra vez porque todos eran, antes que nada, espías: los intérpretes de aquellos tiempos donde todo debía ser conspiración -y donde había, por lo tanto, un saber secreto que valía cualquier pena. Ahora ya no hay conspiración; ahora, tratan de decirnos, hay nada más violencia, porque la conspiración requiere un obejtivo, la idea de una construcción, y esta violencia, quieren decirnos, no la tiene: es pura.
Hay algo puro, tratan de decirnos.
Es curioso cómo se ha desarrollado la idea contemporánea: esa violencia -la violencia del terror, el terror de la violencia- no tiene fin. Digo: no tiene meta. Se habla de sus medios, pero se discute tan poco para qué lo hacen, qué tipo de sociedad armarían si derrotaran al demonio impío, qué proyectan. Una violencia sin fin ni fin, nos dicen -y pretenden que en general "la violencia" es así, pura maldad en acto, un medio sin un fin o un fin en sí mismo. Y nos resulta más cómodo creerles.
No hay nada más vulgar y torpe y pasado de moda que las teorías conspirativas. Sólo la conspiración las sobrevive.
Pero viajar sigue siendo un gesto de desesperación: rozar, por un momento o unos días, todas esas vidas que nunca podré. No hay nada más brutal, más cruel que entender que podría haber sido tantos otros.
Y, a veces, el alivio.
Más Le Carré en la pantallita. Cuando se le acabó la guerra fría, el mundo feliz significante de las conspiraciones, Le Carré buscó alternativas: Panamá, el espionaje industrial: intentos fracasados. Ahora, veo, es África: África llevada al lugar de peor lugar, propuesta como espacio de conflicto -para el consumo biempensante. La pelea, ahora, es por definir el espacio de conflicto: los reaccionarios occidentales y orientales, cristianos y musulmanes, tratan de establecer el choque de civilizaciones como conflicto principal, modernidad versus tradiciones, Euramérica versus Asia profunda. Los progres, mientras, ofrecen África: el espacio de la pobreza, de las matanzas y las hambres y el sida, de las desigualdades más extremas. La famosa lucha de clases -las contradicciones, dentro de cualquier sociedad, incluidas las más prósperas, entre pobres y ricos- ya no tienen lugar en el imaginario colectivo. Bebo un bordeaux de siete años, bastante extraordinario, y miro en mi pantalla personal una película hollywood de la mirada progre -donde los malos, los políticos y la gran industria farmacéutica siguen conspirando y matan a los buenos ecologistas antiglobalización. Hay, por supuesto, crítica al orden establecido, el orden del dinero global; no hay -yo no la veo, hace tanto que no consigo verla- ninguna pista de cómo sería el orden que lo reemplazaría. Salvo que sería bueno, bien intencionado y no envenenaría ríos ni niños ni mataría pingüinos. (...)
También en Also sprach
por Fede / Billie a las 1:34 a.m. 0 comentarios
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El Superman del Conurbano y el papel de las cámaras de seguridad sábado, 13 de febrero de 2010
Todo muy lindo con el Superman del Conurbano, lo banco, pero... ¿vieron la foto de la nota de hoy en La Nación? Detrás del hombre está la barrera baja... ¡y un auto cruzando! ¡Igual que el otro día!
Entonces, digo: ¿Para qué le sirve filmar todo esto a la Municipalidad de Tigre? ¿Para mejorar la seguridad, o para venderle tapes insólitos en formato "reality" a los noticieros?
por Fede / Billie a las 1:50 a.m. 2 comentarios
Klein, Zizek y la doctrina del shock domingo, 7 de febrero de 2010
Hace dos años, cuando la crisis económica mundial aún no había tomado las dimensiones que ahora tiene, reseñamos en este espacio el libro La Doctrina del Shock, de Naomi Klein, en donde señalábamos aciertos y flaquezas en su argumentación. (Si aún no leyeron la crítica, les recomiendo que lo hagan.)
Algunas semanas atrás, el amigo de la casa Slavoj Zizek publicó un artículo que retoma la principal tesis de la canadiense y nos confronta con algunos de los principales desafíos de nuestro tiempo. Me pareció oportuno compartir algunos de sus principales pasajes.
Partimos de la tesis del esloveno, publicada allá por noviembre, en donde se preguntaba a propósito del caso chino:
¿Qué pasa si este tipo de capitalismo autoritario se demuestra más eficiente, más capaz de producir ganancias que nuestro capitalismo liberal? ¿Qué pasa si la democracia ya no es más el acompañamiento necesario y natural del desarrollo económico, sino su impedimento?
La crisis vivida como electroshock
por Slavoj Zizek, 24-01-2010
Salvar especies en peligro, salvar al planeta del calentamiento global, salvar a los chicos que se mueren de hambre... todo eso puede esperar, pero el llamado "¡salven a los bancos!" es un imperativo que exige atención inmediata. Para el filósofo esloveno Slavoj Zizek, es ingenuo confiar en efectos positivos de las crisis económicas. La última exhibe las fisuras del neoliberalismo y parece encaminarse hacia la imposición de drásticas medidas para perpetuar el capitalismo salvaje.
¿La crisis actual va a ser un momento aleccionador, el despertar de un sueño? Todo depende de cómo se lo simbolice, de que relato o interpretación ideológica se imponga y determine la percepción general de la crisis. Cuando se interrumpe el normal transcurrir de las cosas de forma traumática, se abre el terreno a una competencia ideológica "discursiva": en la Alemania de fines de los años 20, por ejemplo, Hitler ganó la competencia por la narración que explicaría a los alemanes las razones de la crisis de la República de Weimar y la salida de la misma (su trama fue el plan judío); en la Francia de 1940 fue la narración del mariscal Petain la que ganó en lo relativo a explicar los motivos de la derrota de Francia. La expectativa optimista izquierdista de que la crisis económica y financiera actual dé una oportunidad a la izquierda radicalizada es, por lo tanto, de una miopía peligrosa: el principal efecto de la crisis no va a ser el auge de la política emancipatoria radicalizada sino el apogeo del populismo racista, más guerras, más pobreza en los países más pobres del Tercer Mundo, mayores divisiones entre ricos y pobres.
Si bien las crisis sacan a la gente de una actitud de complacencia y la llevan a cuestionar los fundamentos de su vida, la primera reacción espontánea es el pánico, que lleva a un "retorno a las cosas básicas": las premisas básicas de la ideología imperante no se ponen en duda, sino que se afirman de manera aun más violenta. El peligro es, por lo tanto, que la crisis actual se utilice según los lineamientos de lo que Naomi Klein llamó la "doctrina de shock". Las reacciones hostiles predominantes en relación con el nuevo libro de Naomi Klein son mucho más violentas de lo que cabría esperar; hasta los benévolos liberales de izquierda, que ven con simpatía algunos de sus análisis, deploran la forma en que "el griterío oscurece su razonamiento" (como señaló Will Hutton en su reseña del libro en The Observer). Es evidente que Klein tocó algún nervio muy sensible con su tesis principal: "La historia del libre mercado contemporáneo se escribió mediante shocks. Algunas de las más graves violaciones de los derechos humanos de los últimos 35 años (...) se cometieron con la deliberada intención de aterrar a la gente o estuvieron destinados a preparar el terreno para la introducción de reformas drásticas de libre mercado"
Esa tesis se desarrolla a través de una serie de análisis concretos, entre los cuales la guerra de Irak desempeña un papel central: el ataque de los Estados Unidos a Irak se basó en la idea de que, luego de la estrategia militar de "conmoción y pavor", el país podía organizarse como un paraíso de libre mercado, dado que el país y la población estarían tan traumatizados que no ofrecerían oposición... La imposición de una economía de mercado se facilita mucho si lo que allana el camino a la misma es algún tipo de conmoción (natural, militar, económica) que obliga a la gente a abandonar las "viejas costumbres", convirtiéndola en una tabula rasa ideológica, en sobreviviente de su propia muerte simbólica, dispuesta a aceptar el nuevo orden una vez barridos los obstáculos. La doctrina del shock de Klein también es válida para la ecología: lejos de poner en peligro el capitalismo una gran catástrofe ecológica bien podría fortalecerlo con la apertura de nuevos espacios de inversión capitalista.
¿Y si la crisis actual también se usa como un "shock" que cree las condiciones ideológicas para una terapia liberal más profunda? La necesidad de esa terapia de shock surge del núcleo utópico (con frecuencia olvidado) de la economía neoliberal. (...) Si bien el liberalismo se presenta como la encarnación de la antiutopía, y el neoliberalismo como señal de la nueva era de la humanidad que dejó atrás los proyectos utópicos responsables de los horrores totalitarios del siglo XX, ahora se hace evidente que los tiempos de la verdadera utopía fueron los felices años 90 de Clinton, con su creencia de que llegamos al "fin de la historia" (Fukuyama), de que la humanidad por fin encontró la fórmula para el orden socioeconómico óptimo. La experiencia de las últimas décadas demuestra que el mercado no es un mecanismo benigno que funciona mejor cuando se lo deja trabajar en paz, sino que exige mucha violencia paralela al mercado para crear las condiciones para su funcionamiento. La forma en que los fundamentalistas del mercado reaccionan a los resultados destructivos de la instrumentación de sus recetas es típica de los "totalitarios" utópicos: responsabilizan del fracaso a las concesiones de quienes concretaron sus visiones (todavía hay demasiada intervención del estado, etc.) y exigen una instrumentación aun más drástica de la doctrina de mercado. Ese anverso violento de la fórmula liberal es el mensaje inquietante del libro de Klein, y la crisis financiera actual demuestra lo difícil que es perturbar el denso fondo de premisas utópicas que determinan nuestros actos, como dice Alain Badiou: "Se exige a los ciudadanos que "entiendan" que no es posible cubrir la brecha financiera de la Seguridad Social, pero que, sin ponerse a contar los miles de millones, debe cubrirse la brecha de los bancos. Debemos aprobar seriamente que nadie quiera nacionalizar una fábrica en problemas por la competencia, fábrica en la que trabajan miles de personas, pero que resulte evidente nacionalizar un banco que se desplomó debido a sus especulaciones".
Habría que generalizar la siguiente afirmación. Cuando combatimos el sida, el hambre, la falta de agua, el calentamiento global, etc., si bien reconocemos la urgencia de esos problemas, siempre hay tiempo para reflexionar, postergar decisiones (la principal conclusión de la última reunión de los gobernantes de las superpotencias en Bali, considerada un éxito, fue que volvería a reunirse en dos años para seguir conversando...), pero en la crisis financiera la urgencia de actuar fue categórica y de inmediato se encontró una suma que excedió todo lo imaginable. Salvar especies en peligro, salvar al planeta del calentamiento global, a los enfermos de sida, a los que mueren por falta de fondos para operaciones y tratamientos caros, salvar a los chicos que se mueren de hambre... todo eso puede esperar, pero el llamado "¡salven a los bancos!" es un imperativo categórico que exige y recibe atención inmediata. El pánico se hizo omnipresente y enseguida se estableció una unidad transnacional no partidaria: todos los enconos entre gobernantes se olvidaron en el acto para evitar LA catástrofe. Hasta los métodos democráticos quedaron suspendidos de facto: no había tiempo para la metodología democrática y quienes se opusieron al plan en el Congreso pronto fueron obligados a marchar con la mayoría. Bush, McCain y Obama se apresuraron a unirse; no había tiempo para prolongados debates; estamos en emergencia y hay que actuar ... No hay que olvidar que la inmensa suma de dinero no se gastó por una tarea "real" clara, sino para restablecer la confianza en los mercados, o sea ¡por una cuestión de fe! ¿Necesitamos otra prueba de que el Capital es el Real de nuestras vidas, el Real cuyas exigencias son mucho más absolutas que hasta la más acuciante de las exigencias de nuestra realidad natural y social? (...)
por Fede / Billie a las 7:02 p.m. 0 comentarios
Etiquetas: El Mundo
Si creyeras otra cosa, no estarías ahí sábado, 6 de febrero de 2010
Mi buen amigo Nacho compartió conmigo este video: una histórica entrevista, altamente recomendable, a propósito de lo que comentábamos el otro día sobre el control social en los medios de comunicación.
El periodista de la BBC intenta afirmar que la prensa en Occidente es increíblemente democrática y que en los medios ingleses y norteamericanos hay opiniones anti-establishment para todos los gustos. Se come una goleada.
Andrew Marr: How can you know that I'm self-censoring? How can you know that journalists are--
Noam Chomsky: I don't say you're self-censoring - I'm sure you believe everything you're saying. What I'm saying is, if you believed something different, you wouldn't be sitting where you're sitting.
por Fede / Billie a las 2:35 a.m. 3 comentarios
Etiquetas: Medios
Censuran en Jujuy una muestra de la revista Barcelona jueves, 4 de febrero de 2010
La muestra de arte Contratapa's, de la revista Barcelona que iba a ser inaugurada anoche en la ciudad de San Salvador de Jujuy, bajo la organización de ATE Jujuy, fue censurada por la dirección del Centro de Exposiciones CULTURARTE, que pertenece a la Secretaría de Turismo y Cultura de esa ciudad.
Los organizadores contaban con la autorización requerida para exponer en ese lugar, desde el miércoles 3 hasta el sábado 13 de febrero, pero la directora de CULTURARTE, Leonor Calvo cambió de idea en cuanto llegaron las obras a la provincia, según sus propias palabras, “por el contenido de las contratapas de la revista”.
La muestra censurada es una selección de las mejores contratapas de la revista Barcelona. Son veinte gigantografías que recorren el país convocadas por universidades, sindicatos, organizaciones sociales, secretarías de cultura municipales y provinciales y entidades públicas.
Si bien ya hubo anteriormente incidentes con Contratapa's (en San Miguel de Tucumán fue secuestrada por personal municipal y fueron golpeados sus organizadores; en San Luis, grupos ultracatólicos se robaron tres obras), es la primera vez que la muestra es prohibida en su totalidad.
ATE Jujuy montará la muestra en la escuela “Germán Abdala”, ubicada en Alvear al 1100, que pertenece a la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), desde el 5 hasta el 12 de febrero. El jueves 11, a las 20, se realizará una charla con Pablo Marchetti, director de Barcelona, tal como estaba previsto, sin censura.
por Fede / Billie a las 11:47 p.m. 3 comentarios
Haití y la "contención democrática" martes, 2 de febrero de 2010
En agosto de 2008, Slavoj Žižek reseñó el libro de Peter Hallward Damming the Flood: Haiti, Aristide and the Politics of Containment (Encauzando la inundación: Haití, Aristide y la política de la contención), crítica que vale la pena repostear, especialmente luego de los hechos de público conocimiento en el país caribeño, y que echan luz sobre un aspecto poco escuchado en tiempos de discursos de victimización y apoliticidad.
Democracia contra el pueblo
por Slavoj Žižek
Noam Chomsky señaló una vez: "Sólo cuando se supera la amenaza de la participación popular se contemplan con tranquilidad las formas democráticas". Él señalaba el "pasivizante" núcleo de la democracia parlamentaria, que la vuelve incompatible con la auto-organización y el fortalecimiento del pueblo. La agresión colonial directa o el ataque militar no son las únicas maneras de pacificar una población "hostil": mientras estén respaldados por niveles suficientes de fuerza y coerción, las misiones de "estabilización" internacional pueden vencer la amenaza de la participación popular, por medio de las tácticas -aparentemente menos abrasivas- de la "promoción de la democracia", "intervención humanitaria" y la "protección de los derechos humanos".
Esto es lo que hace del caso de Haití un perfecto ejemplo. Como Peter Hallward escribe en Damning the Flood, una detallada historia de la "contención democrática" de la política radical haitiana de las últimas dos décadas, "las gastadas tácticas de 'promoción democrática' nunca fueron aplicadas con un efecto tan devastador como en Haití entre 2000 y 2004". Uno no puede dejar de mencionar la ironía de que el nombre del movimiento político emancipatorio que sufrió esta presión internacional es Lavalas, o "inundación" en criollo: es la inundación de los expropiados que desborda las comunidades cerradas que protegen a aquellos que los explotan. Es por eso que el título del libro de Hallward es bastante apropiado, inscribiendo los eventos de Haití en la tendencia global de nuevas represas y muros que han surgido en todos lados desde el 11 de septiembre de 2001, confrontándonos con la verdad interna de la "globalización", las líneas subyacentes de división que la sostienen.
Haití fue una excepción desde el principio, desde su lucha revolucionaria contra la esclavitud, que terminó en enero de 1804 con la independencia del país. "Sólo en Haití", señala Hallward, "fue la declaración de la libertad humana universalmente consistente. Sólo en Haití fue esta declaración sostenida a toda costa, en directa oposición al orden social y a la lógica económica de turno." Por este motivo, "no hubo un sólo evento en toda la historia moderna cuyas implicancias fueran más amenazantes al orden mundial dominante". La Revolución Haitiana merece realmente el título de repetición de la Revolución Francesa: diriga por Toussaint-Louverture, fue claramente "adelantada a su tiempo", "prematura", y destinada a fracasar. Sin embargo, precisamente como tal, fue quizás un evento mayor que la propia Revolución Francesa. Fue la primera vez que una población esclava se rebeló no como una forma de regresar a sus "raíces" precoloniales, sino en nombre de principios universales de libertad e igualdad. Y un signo de la autenticidad de los jacobinos fue que rápidamente reconocieron el levantamiento esclavo -la delegación negra de Haití fue recibida con entusiasmo en la Asamblea Nacional en París. (Como era de esperarse, las cosas cambiaron luego de Termidor; en 1801, Napoleón envió una enorme fuerza expedicionaria para intentar recuperar el control de la colonia.)
Denunciado por Talleyrand como "un espectáculo horrible para todas las naciones blancas", la "mera existencia de un Haití independiente" era, en sí misma, una amenaza intolerable para el status quo propietario de esclavos. Haití, entonces, debía convertirse en un caso ejemplar de fracaso económico, para disuadir a otros países de tomar el mismo camino. El precio -el precio literal- por la independencia "prematura" fue realmente extorsivo: luego de dos décadas de embargo, Francia, el antiguo amo colonial, estableció relaciones comerciales y diplomáticas recién en 1825, luego de obligar al gobierno haitiano a pagar 150 millones de francos en "compensación" por la pérdida de sus esclavos. Esta suma, casi equivalente al presupuesto anual francés de aquel momento, fue luego reducida a 90 millones, pero continuó siendo un fuerte drenaje de recursos haitianos: al final del siglo XIX, los pagos de Haití a Francia consumían prácticamente el 80 por ciento del presupuesto nacional, y la última cuota se pagó recién en 1947. Cuando en 2003, en anticipación del bicentenario de la independencia nacional, el presidente Lavalas Jean-Baptiste Aristide demandó que Francia devuelva aquel dinero extorsionado, su solicitud fue rechazada de plano por una comisión francesa (encabezada, irónicamente, por Régis Debray). En un momento en el que algunos liberales de Estados Unidos reflexionaban sobre la posibilidad de indeminizar a los estadounidenses negros por la esclavitud, la demanda de Haití de ser compensados por la enorme suma que los antiguos esclavos debían pagar para que su libertad sea reconocida fue ampliamente ignorada por la opinión liberal, incluso cuando la extorsión aquí era doble: los esclavos fueron primero explotados, y luego tuvieron que pagar por el reconocimiento de su libertad duramente ganada.
La historia continúa hoy. El movimiento Lavalas ha ganado todas las elecciones presidenciales libres desde 1990, pero ha sido víctima -dos veces- de golpes militares patrocinados por Estados Unidos. Lavalas representa una combinación única: un agente político que obtuvo el poder estatal mediante elecciones libres, pero que mantuvo sus raíces en los órganos de la democracia popular local, de organización directa. Aunque la "prensa libre" dominada por sus enemigos nunca fue obstruida, aunque las protestas violentas que amenazaban la estabilidad del legítimo gobierno fueron plenamente toleradas, el gobierno de Lavalas fue demonizado sistemáticamente en la prensa internacional y tildado de ser excepcionalmente violento y corrupto. El objetivo de los Estados Unidos -y sus aliados Francia y Canadá- fue la de imponer en Haití una democracia "normal" -una democracia que no tocara el poder económico de la reducida élite; eran bien conscientes de que, si la idea era que funcionara de esa manera, la democracia debía cortar sus vínculos con la organización popular directa.
Resulta interesante observar que esta cooperación franco-americana tuvo lugar poco después de la discordia pública sobre el ataque a Irak en 2003, y fue celebrada -de manera bastante apropiada- como la reafirmación de una alianza básica que estabilizaba conflictos ocasionales. Hasta el Brasil de Lula aprobó el derrocamiento de Aristide en 2004. Una alianza así de impura fue utilizada para desacreditar el gobierno de Lavalas como una forma de ley de la calle que amenazaba a los derechos humanos, y al presidente Aristide como un dictador fundamentalista enfermo de poder -una alianza que iba desde ex militares, escuadrones de la muerte y "frentes democráticos" patrocinados por Estados Unidos a las ONG humanitarias e incluso algunas organizaciones de la izquierda "radical" que, financiadas por Estados Unidos, denunciaron con entusiasmo la "rendición" de Aristide al FMI. El propio Aristide dio una perspicaz caracterización de esta superposición entre izquierda "radical" y derecha liberal: "En algún lugar, de alguna manera, hay una pequeña satisfacción secreta, quizás una satisfacción inconsciente, en decir cosas que los blancos poderosos quieren que digas".
La lucha de Lavalas es un ejemplo de heroísmo de principios que enfrenta los límites de lo que se puede hacer hoy en día. Los activistas de Lavalas no se retiraron a los intersticios del poder estatal para "resistir" a una distancia segura, sino que heroicamente asumieron el poder del Estado, plenamente conscientes de que estaban tomando el poder en las circunstancias más desfavorables, cuando todas las tendencias de la "modernización" capitalista, el "ajuste estructural", pero también de la izquierda posmoderna, estaban en su contra. Limitados por las medidas ipuestas por los Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional, destinadas a establecer "necesarios ajustes estructurales", Aristide persiguió una política de pequeñas y precisas medidas pragmáticas (construyendo escuelas y hospitales, creando infraestructura, aumentando el salario mínimo) al tiempo que alentaba la movilización política de las clases populares en directa confrontación con sus enemigos más inmediatos -el ejército y los paramilitares.
Lo más controvertido de Aristide, aquello que le valió comparaciones con Sendero Luminoso y Pol Pot, fue su negativa a condenar las medidas adoptadas por el pueblo para defenderse contra el ataque militar o paramilitar, un ataque que habría diezmado por décadas al movimiento popular. Un par de veces en 1991, Aristide pareció tolerar el recurso a la más notoria de estas medidas, conocida localmente como "Père Lebrun", una variante de la práctica del "necklacing" adoptada por los militantes anti-apartheid en Sudáfrica -matar un policía asesino o un informante con un neumático en llamas. En un discurso el 4 de agosto de 1991, le aconsejó a una multitud entusiasta recordar "cuándo usarla [Père Lebrun], y cómo usarla", señalándoles que "nunca podrán volver a usarla en un Estado donde prevalezca la ley".
Más tarde, los críticos liberales intentaron trazar un paralelismo entre las llamadas "quimeras" -es decir, los miembros de los grupos de autodefensa de Lavalas- y los Tontons Macoutes, las notorias pandillas asesinas de la dictadura de Duvalier. El hecho de que no exista base numérica alguna para comparar los niveles de violencia política bajo Aristide y bajo Duvalier, no puede interponerse en el camino de la cuestión política esencial. Cuestionado sobre estos "quimeras", Aristide subrayó que "la misma palabra lo dice todo. 'Quimeras' son personas empobrecidas, que viven en un estado de profunda inseguridad y desempleo crónico. Ellos son víctimas de la injusticia estructural, de la violencia social sistemática (...) No sorprende que deban hacerle frente a aquellos que siempre se han beneficiado de esa misma violencia social".
Sin duda, los raros hechos de auto-defensa popular cometidos por los partidarios de Lavalas son ejemplos de lo que Walter Benjamin llamó "violencia divina": ellos deben ser colocados "más allá del bien y del mal", en una especie de suspensión político-religiosa de la ética. A pesar de que estamos tratando con lo que puedenn parecer sólo "inmorales" actos de asesinato, uno no tiene ningún derecho político a condenarlos, porque son una respuesta a años, incluso siglos, de explotación y violencia, estatal y económica.
Como afirma el propio Aristide: "Es mejor equivocarse con el pueblo que tener razón contra ellos". A pesar de algunos errores demasiado evidentes, el régimen de Lavalas fue, en efecto, una de las formas de cómo la "dictadura del proletariado" podría ser hoy en día: mientras participa de manera pragmática en algunos compromisos impuestos desde el exterior, siempre se mantuvo fiel a su "base", a la multitud de desposeídos y gente común hablando en su nombre, no "representándolos" sino directamente basándose en sus auto-organizaciones locales. Aún respestando las reglas democráticas, Lavalas dejó bien claro que la lucha electoral no es el lugar donde se deciden las cosas: que es mucho más crucial el esfuerzo en complementar la democracia con la auto-organización política y directa de los oprimidos. O, para ponerlo en nuestros términos "posmodernos": la lucha entre Lavalas y la élite capitalista-militar de Haití es un caso de antagonismo genuino, un antagonismo que no encaja en el marco del "pluralismo agonista" democrático-parlamentario.
Es por eso que el sobresaliente libro de Hallward no es sólo sobre Haití, sino sobre qué significa ser de izquierda hoy: preguntale a un izquierdista cómo se posiciona frente a Aristide, y quedará claro al instante si es un partidario de la emancipación radical o simplemente un liberal humanitario que quiere una "globalización con rostro humano".
por Fede / Billie a las 1:50 a.m. 5 comentarios
Etiquetas: El Mundo
He dicho lunes, 1 de febrero de 2010
Si el ballotage 2011 es Reutemann-Cobos, me voy del país
por Fede / Billie a las 6:54 p.m. 5 comentarios
Etiquetas: Boludeces
Salud, Howard Zinn viernes, 29 de enero de 2010
"Tener esperanza en tiempos difíciles no es sólo tontamente romántico. Está basado en el hecho de que la historia humana es una historia no sólo de crueldad, pero también de compasión, sacrificio, coraje y amabilidad. Aquello que elegimos enfatizar en esta compleja historia determinará nuestras vidas. Si vemos sólo lo peor, destruye nuestra capacidad para hacer algo. Si recordamos aquellos tiempos y lugares -y hubo tantos- donde las personas se comportaron de manera magnífica, esto nos da la energía para actuar, y al menos la posibilidad de enviar este estado indeciso del mundo en una dirección totalmente diferente. Y si actuamos, aunque sea de manera mínima, no tenemos que esperar un gran futuro utópico. El futuro es una sucesión infinita de presentes, y vivir ahora como creemos que las personas deberían vivir, desafiando todo lo que está mal alrededor nuestro, es en sí misma una maravillosa victoria."
Howard Zinn murió anteayer a los 87 años.
Nacido en Brooklyn en 1922, Zinn fue uno de los grandes historiadores del siglo pasado. Su libro más recordado, A people's history of the United States (La otra historia de los Estados Unidos), narra la historia de Norteamérica desde el punto de vista de los oprimidos y vendió casi dos millones de ejemplares. Zinn es, además, el protagonista del notable documental You Can't Be Neutral on a Moving Train y la inspiración detrás del "poema fúnebre" Profit Motive and the Whispering Wind, que ya reseñara durante el BAFICI 2008.
Hace algunos meses, Zinn había lanzado en History Channel The People Speak, un documental que recuperaba las batallas de los luchadores anónimos de la historia estadounidense. Aparecían, entre otros, Josh Brolin, Marisa Tomei, Danny Glover, Viggo Mortensen, Morgan Freeman, Matt Damon, Sandra Oh, Sean Penn y había actuaciones vivo de Eddie Vedder, Bruce Springsteen y Bob Dylan.
La historia que contó en vida fue la lucha del pueblo norteamericano, más allá de los flashes y de las narraciones oficiales del Estado y el mercado. Una historia de coraje y resistencia que abona, justamente, la "esperanza en tiempos difíciles".
Salud, Howard Zinn.
por Fede / Billie a las 1:49 p.m. 2 comentarios
Etiquetas: El Mundo, Pensamientos
Separados al nacer viernes, 22 de enero de 2010
Carlos Tevez, fútbol / H.P. Lovecraft, literatura / Michael Phelps, natación
* El de Lovecraft - Phelps lo había sacado originalmente Fede Abad
por Fede / Billie a las 12:59 p.m. 3 comentarios
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Videoteca lunes, 18 de enero de 2010
La modesta colección DVD de un servidor, que ya presentáramos hace un año y medio, cuando todavía la videoteca estaba en pañales. Algunas pelis no aparecen en la foto porque falta que me las devuelvan. (No me quejo: nada más lindo que compartir una buena película y oficiar de pequeño videoclub.)
El listado:
Gone With the Wind (1939), de Victor Fleming
How Green was my Valley (1941), de John Ford
Casablanca (1942), de Michael Curtiz
Shadow of a Doubt (1943), de Alfred Hitchcock
Sunset Blvd. (1950), de Billy Wilder
The Killing (1957), de Stanley Kubrick
12 Angry Men (1957), de Sidney Lumet
The Night of the Hunter (1957), de Charles Laughton
Vertigo (1958), de Alfred Hitchcock
Psicosis (1960), de Alfred Hitchcock
Repulsion (1962), de Roman Polanski
Carnival of Souls (1962), de Herk Harvey
The Birds (1962), de Alfred Hitchcock
8½ (1963), de Federico Fellini
Dr. Strangelove (1964), de Stanley Kubrick
Un dólar marcado (1965), de Giorgio Ferroni
Django (1966), de Sergio Corbucci
Il Buono, il brutto, il cattivo (1966), de Sergio Leone
In the Heat of the Night (1967), de Norman Jewison
2001: A Space Odyssey (1968), de Stanley Kubrick
C'era una volta il West (1968), de Sergio Leone
Monterey Pop (1968), de D.A. Pennebaker
Z (1969), de Costa-Gavras
Il conformista (1970), de Bernardo Bertolucci
The Godfather (1972-1974-1990), de Francis Ford Coppola
Mean Streets (1973), de Martin Scorsese
Chinatown (1974), de Roman Polanski
Taxi Driver (1976), de Martin Scorsese
The Deer Hunter (1978), de Michael Cimino
Apocalypse Now (1979), de Francis Ford Coppola
The Elephant Man (1980), de David Lynch
Reds (1981), de Warren Beatty
Escape from New York (1981), de John Carpenter
The Wall (1982), de Alan Parker
Videodrome (1983), de David Cronenberg
Scarface (1983), de Brian De Palma
Rumble Fish (1983), de Francis Ford Coppola
Stranger Than Paradise (1984), de Jim Jarmusch
This is Spinal Tap (1984), de Rob Reiner
Children of the Corn (1984), de Fritz Kiersch
Blue Velvet (1986), de David Lynch
Wall Street (1987), de Oliver Stone
RoboCop (1987), de Paul Verhoeven
They Live (1988), de John Carpenter
The Last Temptation of Christ (1988), de Martin Scorsese
Do the Right Thing (1989), de Spike Lee
Crimes and Misdemeanours (1989), de Woody Allen
Goodfellas (1990), de Martin Scorsese
Mo' Better Blues (1990), de Spike Lee
Wild at Heart (1990), de David Lynch
Jungle Fever (1991), de Spike Lee
Reservoir Dogs (1992), de Quentin Tarantino
León (1994), de Luc Besson
Crooklyn (1994), de Spike Lee
The Usual Suspects (1995), de Bryan Singer
12 Monkeys (1995), de Terry Gilliam
Before Sunrise (1995), de Richard Linklater
Clockers (1995), de Spike Lee
Trainspotting (1996), de Danny Boyle
Lost Highway (1997), de David Lynch
L.A. Confidential (1997), de Curtis Hanson
The Straight Story (1999), de David Lynch
Being John Malkovich (1999), de Spike Jonze
Magnolia (1999), de Paul Thomas Anderson
Memento (2000), de Christopher Nolan
Nueve Reinas (2000), de Fabián Bielinsky
High Fidelity (2000), de Stephen Frears
American Psycho (2000), de Mary Harron
Lord of the Rings (2001-2002-2003), de Peter Jackson
Mulholland Drive (2001), de David Lynch
Cidade de Deus (2002), de Fernando Meirelles
Big Trouble (2002), de Barry Sonnenfeld
800 Balas (2002), de Alex de la Iglesia
24 Hour Party People (2002), de Michael Winterbottom
The Pianist (2002), de Roman Polanski
Big Fish (2003), de Tim Burton
The Saddest Music in the World (2003), de Guy Maddin
Goodbye Lenin! (2003), de Wolfgang Becker
Capturing the Friedmans (2003), de Andrew Jarecki
Kill Bill (2003-2004), de Quentin Tarantino
Rois et Reine (2004), de Arnaud Desplechin
The Aviator (2004), de Martin Scorsese
Diarios de Motocicleta (2004), de Walter Salles
2046 (2004), de Wong Kar Wai
La Niña Santa (2004), de Lucrecia Martel
Batman Begins (2005), de Christopher Nolan
El Aura (2005), de Fabián Bielinsky
Good Night and Good Luck (2005), de George Clooney
The Weather Man (2005), de Gore Verbinski
Tideland (2005), de Terry Gilliam
Der Untergang (2004), de Oliver Hirschbiegel
Caché (2005), de Michael Haneke
Still Life (2006), de Jia Zhang Ke
Children of Men (2006), de Alfonso Cuarón
Bobby (2006), de Emilio Estevez
A Scanner Darkly (2006), de Richard Linklater
The Departed (2006), de Martin Scorsese
La Crisis Causó 2 Nuevas Muertes (2006), de Patricio Escobar y Damián Finvarb
El Laberinto del Fauno (2006), de Guillermo del Toro
Inland Empire (2006), de David Lynch
The Host (2006), de Bong Joon-ho
There Will Be Blood (2007), de Paul Thomas Anderson
Planet Terror (2007), de Robert Rodríguez
Death Proof (2007), de Quentin Tarantino
My Winnipeg (2007), de Guy Maddin
The Dark Knight (2008), de Christopher Nolan
por Fede / Billie a las 12:46 a.m. 22 comentarios
Etiquetas: Cine
Know your enemy sábado, 16 de enero de 2010
What? The land of the free?
Whoever told you that is your enemy
Rage Against the Machine, Know your enemy
(...) Vivimos en una sociedad en la que se da una especie de identidad especulativa de los opuestos. Ciertas características, actitudes y normas de la vida no son ya percibidas como si estuvieran marcadas ideológicamente, sino que parecen ser neutrales, no ideológicas, naturales, de sentido común. [Solo] designamos como ideología lo que se mantiene fuera de este contexto: el celo religioso extremo o la dedicación a una orientación política determinada. La clave hegeliana sería aquí que es precisamente la neutralización de algunas características en un contexto aceptado espontáneamente lo que define la ideología en su grado más puro y efectivo. Ésta es la "coincidencia de los opuestos" dialéctica: la actualización de una noción o una ideología en su grado más puro coincide con, o más precisamente, aparece como su opuesto, como no ideología. Mutatis mutandis, lo mismo ocurre con la violencia. La violencia socio-simbólica en su grado más puro aparece como su opuesto, como la espontaneidad del medio en el que vivimos o del aire que respiramos.
Ésta es la razón de que los delicados comunistas liberales -asustados, preocupados, contrarios a toda violencia- y la explosión de rabia fundamentalista sean las dos caras de la misma moneda. Mientras que luchan contra la violencia subjetiva, los comunistas liberales son los auténticos agentes de la violencia estructural que crea las condiciones para las explosiones de violencia subjetiva. Los mismos filántropos que donan millones para la lucha contra el sida o la educación tolerante han arruinado la vida de millones de personas por medio de la especulación financiera, creando así las condiciones del surgimiento de la misma intolerancia contra la que se luchaba.
En las décadas de 1960 y 1970 se podían comprar postales eróticas de una chica en bikini o en camisón. Cuando se movía un poco la postal o se miraba desde una perspectiva ligeramente diferente, su ropa desaparecía como por arte de magia y mostraba el cuerpo desnudo de la chica. Cuando nos bombardean con noticias esperanzadoras sobre cancelaciones de deudas o grandes campañas humanitarias para erradicar una peligrosa epidemia, simplemente debemos girar un poco la postal para echar un vistazo fugaz a la obscena figura del liberal comunista que actúa por debajo.
No deberíamos hacernos ilusiones: los comunistas liberales son en la actualidad el enemigo de cualquier lucha progresista. El resto de los enemigos -fundamentalistas religiosos y terroristas, ineficaces y corruptas burocracias de Estado- son personajes concretos cuyo auge y caída dependen de circunstancias locales contigentes. Precisamente porque quieren resolver todas las disfunciones secundarias del sistema global, los comunistas liberales son la encarnación de lo que está mal en el sistema como tal. Es necesario tener esto presente en todas las alianzas tácticas y compromisos que se hacen con los comunistas liberales en su lucha contra el racismo, el sexismo y el oscurantismo religioso.
¿Qué debe hacerse entonces con nuestro comunista liberal, que es sin duda un buen hombre y está realmente preocupado por la pobreza y la violencia en el mundo y puede afrontar estas preocupaciones? En realidad, ¿qué hacer con un hombre que no puede ser sobornado por los intereses de las corporaciones, puesto que es copropietario de ellas, que sabe lo que dice acerca de la lucha de la pobreza porque se aprovecha de ella, que expresa con sinceridad su opinión puesto que es tan poderoso que puede permitírselo, que es valiente y sabio a la hora de llevar adelante de forma despiadada sus empresas y no considera sus ventajas personales, puesto que todas sus necesidades están ya satisfechas, y que además es un buen amigo, en especial de sus colegas de Davos? Bertolt Bretch proporcionó una respuesta en su poema "La pregunta sobre el bien":
Da un paso al frente: oímos
que eres un buen hombre.
No pueden comprarte, pero el relámpago
que golpea la casa tampoco
puede ser comprado.
Mantienes tu palabra.
Pero ¿qué dijiste?
Eres sincero, das tu opinión.
¿Qué opinión?
Eres valiente.
¿Contra quién?
Eres sabio.
¿Para quién?
No persigues tu beneficio personal.
¿Qué persigues entonces?
Eres un buen amigo.
¿Eres también un buen amigo de la gente buena?
Escúchanos: sabemos
que eres nuestro enemigo. Por ello
te pondremos frente al muro. Pero en consideración
a tus méritos y buenas cualidades
te pondré frente a un buen muro y te dispararemos
con una bala buena de un arma buena y te enterraremos
con una pala buena en la buena tierra.
Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales
por Fede / Billie a las 3:10 p.m. 3 comentarios
Etiquetas: El Mundo, Pensamientos
Convocatoria en apoyo a los trabajadores de Crítica lunes, 11 de enero de 2010
Los trabajadores de Crítica, en situación crítica
Desde mañana martes, el diario Crítica de la Argentina se verá distinto: los trabajadores decidimos retirar las firmas de todas las notas hasta que la empresa editora Papel 2.0 abone los salarios de diciembre de 2009, todavía impagos. Junto a esta medida, este miércoles 13 de enero, a las 13.30, nos movilizaremos a la sede del Ministerio de Trabajo en Callao 114 (esquina Bartolomé Mitre).
Las únicas notas que aparecerán firmadas en los próximos días serán las escritas por colaboradores externos, quienes también reclaman pagos atrasados pero cobran por nota publicada.
Estas medidas, votadas por unanimidad en la Asamblea de Trabajadores del lunes 11 de enero, se realizan en reclamo de:
— Pago en término de los salarios y aguinaldo. Pese a que la empresa avisó el 5 de enero que pagaría los sueldos fuera del plazo legal y en cuotas a partir de la fecha, los trabajadores nos encontramos hoy con un nuevo incumplimiento y otra promesa de pago de una "primera cuota" recién para el viernes 15. Así se repite lo ocurrido con los haberes de noviembre, que fueron pagados con demora y en tres cuotas. Además, Papel 2.0 tampoco abonó aún el medio aguinaldo de diciembre y sólo prometió que lo haría el 22 de enero.
— Firma del acuerdo por la recomposición salarial de 2009. La patronal se niega a firmar un acuerdo salarial, a pesar de que el anterior caducó el 31 de octubre pasado y de que los trabajadores habíamos iniciado las negociaciones con la suficiente antelación, a fines de septiembre de 2009. Ya hubo un acuerdo verbal sobre las sumas y los porcentajes, pero la empresa pretende prolongar su vigencia por un plazo de diecisiete meses (hasta el 31 de marzo de 2011), algo insólito e inédito en nuestro país.
— Regularización de la situación de los colaboradores. Quienes facturan por sus notas —varios de ellos en condiciones de ser «blanqueados» según las normas que rigen la actividad periodística — no cobran desde agosto de 2009, con una deuda acumulada de $144.000. La empresa no respondió siquiera a la propuesta realizada por los mismos colaboradores de establecer un plan de pagos para saldar esa deuda.
Convocamos para este miércoles, a las 13.30, a todas las comisiones internas de medios de comunicación, a todos los sindicatos, a todas las organizaciones sociales y políticas a acompañar nuestro reclamo en el Ministerio de Trabajo. Allí los delegados de la Comisión Interna asistirán a una nueva audiencia de conciliación de partes convocada por la cartera laboral.
por Fede / Billie a las 11:20 p.m. 4 comentarios
Conversación domingo, 10 de enero de 2010
(Viernes a la noche. 25° C, cielo despejado. Casa de P, jardín. Mesa y sillas de plástico. Quilmes Bock, Stella Artois, fernet y Coca-Cola)
P:- ¿Quieren meterse a la pileta? Igual no está muy limpia...
M:- Ah, le hubieses prestado el limpiafondos de N: le da al piso, a los costados, todo. Es bárbaro
F:- ¿Cómo es eso?
N:- Es un robot. Lo metés en la pileta y le limpia el fondo, las paredes de la pileta
F:- Pará, pará, vos me estás jodiendo. ¿Un robot?
N:- ¡Sí! Se mete en la pileta, hace su trabajo...
F:- "El futuro / ya llegó..."
M:- ¿Es en serio?
F:- Pero pará, ¿vos te metés al agua y el coso ese está ahí, "vivo", mientras vos estás?
E:- (Imitando a Susana Giménez) "¿¿Vivo??"
N:- No, bueno, cuando nos metemos lo sacamos
F:- A mí me da un poco de miedo
E:- ¿Qué tipo de robot es? ¿Un R2D2?
N:- Sí, es como un coso así, cuadradito. Es re lindo
F:- ¿Lindo? ¿Dónde se compra eso?
N:- No sé, lo trajo mi viejo
F:- Tengo miedo
P:- Es que está para hacer una película de terror
M:- Hay como todo una onda medio sensual ahí: te metés al agua, te limpia toda...
F:- Y la última escena es que te va a buscar al cuarto y te pega una cepillada
N:- Te toca la puerta y...
P:- Sí, hay que pensar en un título
M:- De los creadores de "Actividad paranormal" llega...
N:- ... "Arturito: la cepillada final"
M:- Totalmente
Actualización: M. hizo el afiche de la película, "la historia de un robot barrefondo y violador" (sic). Lo pueden ver acá.
por Fede / Billie a las 5:13 p.m. 3 comentarios
Etiquetas: Boludeces
Separados al nacer *
Martín Sabbatella, técnico del centroizquierda / Rafa Benítez, técnico del Liverpool
* Via Orgullozombie
por Fede / Billie a las 4:59 p.m. 0 comentarios
Etiquetas: Separados al nacer
El affaire Redrado y los errores no forzados del gobierno sábado, 9 de enero de 2010
Luego de algunos meses en donde logró reponerse parcialmente de la derrota electoral de junio pasado -tomando la posta y marcando los temas de la agenda política- el gobierno de Cristina Fernández volvió a caer en otro de sus errores no forzados y generó una crisis política absurda.
Al igual que en otros momentos centrales de su mandato, el kirchnerismo tomó una decisión apresurada que intentó hacer pasar como una muestra de su fortaleza... pero que, por el contrario, terminó siendo un signo de su debilidad.
Cómo llegamos hasta acá: aciertos y erorres de las medidas de CFK
En marzo de 2008, un decreto mal comunicado que instalaba retenciones móviles a las exportaciones culminó con el abroquelamiento de la oposición y las corporaciones agrarias, en una discusión no menor sobre el papel del Estado para intervenir en la economía. Ciclo que finalizó en las últimas elecciones legislativas con una derrota del oficialismo en los principales centros urbanos, y una caída notable de la imagen positiva del Gobierno nacional.
En las semanas que siguieron a aquel golpe electoral, el Gobierno se aprovechó de la patética división de la oposición política y volvió a tomar las riendas de la agenda. Primero le arrebató el monopolio del fútbol a TyC, instalándolo en la TV abierta en una accidentada campaña. Acto seguido, impulsó y promulgó -por amplia mayoría en ambas cámaras- la Ley de Servicios Audiovisuales. Y ya hacia fines de año, cuando la oposición y la Iglesia venían rasgándose las vestiduras porque las urgencias venían siendo dejadas de lado, el Gobierno hizo suya la idea y anunció, por decreto, un audaz proyecto de asignación universal por hijo, que hoy cobran más de 3,5 millones de chicos.
El gobierno estaba todavía lejos de recomponer la relación con la clase media -resentida por el abroquelamiento del Gobierno en el PJ y destrozada tras los conflictos con "el campo" y las corporaciones mediáticas de mensaje mesocrático-, pero si quería levantar la imagen sin dudas estaba dando algunos pasos en la dirección correcta. (Por otra parte, la clase media -al menos la de Capital y GBA- nunca supo valorar cómo se benefició, durante mucho tiempo, de los subsidios estatales a la luz, el gas y el transporte público. Algo que guarda estrecha relación con lo que comento algunas líneas más abajo*.)
Como si fuera poco, el cierre del año mostraba que los efectos locales de la crisis económica mundial habían sido, cuanto menos, amortiguados, y que las estimaciones para el 2010 prometían el regreso del crecimiento "a tasas chinas". Datos que hacen al bolsillo y que determinan, en gran medida, la base electoral y el triunfo -o no- de un gobierno.
En suma, mientras la oposición terminaba el 2009 desunida y el gobierno de la ciudad de Mauricio Macri daba sus propios pasos en falso, la gestión CFK cerraba el año con una nota alta.
Problemas cuando no debería haber problemas. El riesgo de una mala comunicación de las acciones de gobierno
Esta semana, volvieron los errores no forzados.
Una decisión que a los ojos de las grandes mayorías es, sencillamente, una huevada -el papel institucional que debe jugar el Banco Central en cuanto al uso de las reservas del país- desencadenó una crisis política de cierta magnitud que volvió a erosionar la credibilidad del Gobierno.
Una vez más, el Gobierno intentó jugarse a todo o nada, esperando a que su plan A (que Redrado dijera "bueno, ufa, me voy") funcionara. No contaron con la astucia del Golden Boy, que con apenas un poco de hacerse desear ya generó una tapa en Clarín tildándolo de "resistente" y el apoyo de toda la oposición. Ni siquiera pensaron en el Plan B -intentar sacarlo vía el Congreso Nacional-, en donde la derecha lleva las de ganar. Un nuevo enfrentamiento con la derecha en donde, para colmo, ni siquiera se juega algo realmente progresista -sino que parece ser apenas "una pelea por ver quién paga más deuda" -como sostuvo con simplificadora ironía el diputado del SI Eduardo Macaluse.
* Hace algunos días, una de las personas más directamente abocadas a la defensa legal de uno de los proyectos progresistas del Gobierno, me comentaba off the record algo que -entiendo- es la instancia clave que decide el éxito o fracaso de las medidas de este gobierno. Ella me decía: "El kirchnerismo es torpe para comunicar las medidas, pero las medidas son correctas. De acá a diez años, nadie se va a acordar del malhumor de Kirchner, pero sí de la asignación universal."
Más allá del análisis de la jugada política: la cuestión de fondo
Independientemente de cómo siga lo de Redrado no Redrado (y las ventajas políticas que pueda extraer la derecha de esto), el fondo de la cuestión es claro: ¿Con qué pagamos la deuda pública?
¿Puede pagarse con las reservas del Banco Central, tal como se hizo en 2005 con el visto bueno del propio Redrado? ¿O el pago tiene que salir de los gastos del Presupuesto Nacional?
La discusión es central porque, en el primer caso, el Gobierno puede expandir la base monetaria y aumentar la inversión en salud y educación. En la segunda opción, cada peso más en el pago de la deuda es un peso menos en lo social. Esta es la jugada de la derecha: "Los pagos a acreedores se hacen sin chistar: el tema es que las reservas no se toquen. La plata tiene que salir del Estado, que debería dejar de aumentar el gasto público".
También podría aprovecharse la hecatombe para abrir una comisión del Congreso que discuta, de una vez por todas, la legitimidad de la deuda externa, tal como lo hizo Ecuador. Pero eso sería pedirle demasiado a un Gobierno como este, cuya última pelea con los grandes grupos resulta ser a ver quién deja más tranquilo a los mercados financieros.
por Fede / Billie a las 3:50 p.m. 5 comentarios
Etiquetas: El País
Apuntes sobre Papel Prensa jueves, 7 de enero de 2010
Leemos: el Gobierno ordenó unificar los precios de venta en Papel Prensa.
La Nación y Clarín -dueños, junto al Estado, en esta sociedad anónima- calificaron como "una nueva embestida del oficialismo".
¿De qué se trata este cambio y por qué lo resisten?
El columnista de La Nación Adrián Ventura afirma (casi con voz de locutor) que "Papel Prensa tiene una política de precios clara, transparente y que beneficia a todos los compradores de papel por igual..."
Pero aclara: "...según los volúmenes de compra".
O sea que no los beneficia a todos por igual.
De hecho, según datos del propio Ventura -insospechado de kirchnerismo- de las 160.000 toneladas de papel anuales que produce Papel Prensa, 110.000 son absorbidas por Clarín y La Nación. Está claro quienes se benefician de los descuentos por volumen y quienes no.
De acuerdo con Boudou, la medida "no tiene nada que ver con fijar o regular el precio de venta del papel, pero sí que el precio que la firma fije al contado para el comprador más grande del producto sea el que le cabe a todos los demandantes del insumo". El Ministro de Economía afirmó que "no es una medida regulatoria de precios sino regulatoria de igualdad de acceso a un insumo fundamental para la prensa escrita como es el papel". Precisó que "procuramos que los medios más chicos no se encuentren con una barrera a su tarea, mejorar el nivel de competencia, y también de acceso de los ciudadanos a la libre información, permitiendo que haya mas jugadores en condición de igualdad de precios".
Más allá de cómo nos caigan otras medidas económicas del actual gobierno (en lo personal resisto varias de ellas), este anuncio de Boudou tiene un claro corte progresista. Interviene la política de precios de la empresa en beneficio de los diarios más pequeños. Punto. Sin embargo, Clarín y La Nación niegan que lo sea, mediante
(a) la repetición del argumento oficial de la empresa y
(b) el ocultamiento del apoyo de los diarios pequeños y medianos a la medida.
En una marcada decisión editorial, Clarín omite mencionar quiénes asistieron a la conferencia del Ministro de Economía en la que se anunció la medida. La Nación, por su parte, se limita a mencionar que fue "aplaudido por un puñado de representantes de diarios del interior", sin citar ninguna de sus declaraciones.
Una omisión interesante, ya que la Asociación de Diarios Cooperativos de la República Argentina (ADICRA) apoyó explícitamente la medida. Su titular, el chaqueño Juan Diego Turraca, sostuvo que "lo que el gobierno impulsa es que todos los compradores de Papel Prensa puedan acceder en igualdad de precios al papel producido en esa empresa".
Al mismo tiempo, antes del anuncio el ministro había mantenido una reunión con editores de diarios pequeños de la provincia de Buenos Aires nucleados en DyPRA (Diarios y Periódicos Regionales Argentinos), "que viene reclamando en distintos ámbitos oficiales... que el Estado nacional, por sí y como segundo accionista de Papel Prensa, garantice la provisión de papel en cantidad suficiente y a precio competitivo".
Estas declaraciones fueron recogidas, únicamente, por los diarios Río Negro y Chaco Día por Día. Este último ya había cubierto el reclamo de los diarios cooperativos el pasado 21 de diciembre.
Por lo pronto, resulta notable que con solo rascar un poco detrás de los titulares de los grandes medios, el temido "avance oficial" ya se haya transformado en una intervención positiva en repuesta a un reclamo cooperativo.
por Fede / Billie a las 2:02 a.m. 2 comentarios
Separados al nacer
Jason Lee, actor / Jason Reitman, director
Nótese que en la foto de la derecha, Reitman también tiene "un aire a Keanu Reeves" con "un toque de Dave Grohl"
por Fede / Billie a las 1:55 a.m. 3 comentarios
Etiquetas: Separados al nacer
Cómo sigue la Ley de Servicios Audiovisuales lunes, 4 de enero de 2010
Autor de la foto
En el medio de la puja judicial
Las recientes medidas cautelares contra la Ley de Servicios Audiovisuales son parte de una estrategia corporativa que sólo busca demorar su instrumentación, según las nuevas autoridades. Tras el receso parlamentario, la norma sería reglamentada.
por Federico Poore
Página/12, 04-01-2010
A pesar de las últimas medidas judiciales, la vigencia de la Ley de Servicios Audiovisuales no corre peligro. Así lo aseguraron a Página/12 especialistas en derecho y miembros de las nuevas autoridades, que subrayaron la fortaleza de la norma frente a las medidas cautelares presentadas recientemente. “Son un obstáculo, no un impedimento”, consideran en la Coalición por una Radiodifusión Democrática, el conjunto de organizaciones sociales que impulsó la Ley 26.522. Mientras se libra la batalla judicial, la implementación de la norma avanza: nuevas entidades como el Consejo Federal de Comunicación Audiovisual y Radio y Televisión Argentina ya comenzaron a trabajar, se espera la designación de representantes opositores para la Autoridad de Aplicación, y el próximo paso se dará cuando sea reglamentada la ley, tras el reinicio de la actividad parlamentaria.
El capítulo judicial de la nueva Ley de Servicios Audiovisuales comenzó el 16 de diciembre, cuando el juez federal Edmundo Carbone suspendió la vigencia de los artículos 41 y 161 de la norma a instancia de una demanda del Grupo Clarín. Para Carbone, los apartados citados –que fijan reglas para la transferencia de licencias y plazos para la adecuación a la nueva ley– conducen a un “menoscabo de los derechos de propiedad”. El mismo día, el magistrado salteño Miguel Medina aceptó una acción de la organización Codelco e interrumpió la aplicación de seis artículos.
A estas medidas siguieron dos más, relacionadas esta vez con el Grupo Vila-Manzano. El lunes 21, un fallo de la jueza mendocina Olga Pura de Arrabal indicó la suspensión de toda la ley a instancias de una medida cautelar del diputado cobista Enrique Thomas, que aducía irregularidades en el proceso legislativo. Y el 30 llegó un cuarto fallo por parte de Leopoldo Rago Gallo, juez de San Juan, a pedido del multimedio.
“Se trata de medidas provisorias que seguro serán rápidamente revertidas”, afirmó Néstor Busso, titular del flamante Consejo Federal de Comunicación Audiovisual. Para Busso, que también preside el Foro Argentino de Radios Comunitarias (Farco), “estas causas revelan la pobreza de los argumentos en contra de la ley y serán revertidas con las apelaciones”.
Omar Turconi, presidente de la Asociación de Radios Universitarias, opinó que las recientes medidas judiciales “tienen como única intencionalidad postergar la aplicación de la ley, tratar de correr los tiempos”. En el mismo sentido se pronunció Alejandro Verano, decano de la Facultad de Periodismo y Comunicación de la Universidad de La Plata: “Esto no es más que una nueva excusa de los grupos mediáticos, que ahora recurren a la judicialización”, opinó.
El coordinador general del Comfer, Luis Lazzaro, comentó que si bien “ninguna de estas medidas tiene fundamentos jurídicos suficientes para impedir la vigencia de la ley”, la estrategia era esperable. La estrategia de los demandantes –aseguró– pretende demorar la implementación plena de la ley esperando poder sancionar una nueva reglamentación con el Congreso que asumió en diciembre pasado.
¿Tiene chances esta jugada? Busso cree que no. “La actual oposición política no cuenta con un proyecto común. En caso de intentar votar una nueva ley, el PRO y la Coalición Cívica no van a estar junto al Partido Socialista o Nuevo Encuentro, que en todo caso pretenderán avanzar –y no retroceder– en algunos aspectos de la ley”, opinó el titular de Farco.
El actual camino judicial, por sí mismo, tampoco parece tener demasiado futuro. Como resumen en el ambiente: “Ir por las cautelares es fácil: la cuestión es ir después al fondo de la ley”. Esto parece aún muy lejano.
Los fallos de las últimas semanas tienen escasas posibilidades de llegar hasta la máxima instancia. “Lo que te firma un juez asustado de provincia no te lo firma un miembro de la Corte”, comentó una de las fuentes oficiales, que prefirió el anonimato. Las cuestiones de fondo, coinciden los consultados, irán surgiendo a medida que avance la conformación de la Autoridad de Aplicación (que reemplazará al Comfer) y en tanto la ley tenga una reglamentación efectiva. Algo que avanza de a poco debido a los obstáculos que marca la propia oposición.
El directorio de la Autoridad de Aplicación ya cuenta con 4 de sus 7 miembros designados: Jorge Capitanich y Eduardo Seminara, por el Consejo Federal, y Manuel Baladrón y Gabriel Mariotto, por el Poder Ejecutivo. La postulación por parte de la primera minoría del quinto miembro –el abogado Claudio Schiffer– quedó en un limbo jurídico luego de que el 9 de diciembre la oposición se retirara del recinto. Los opositores aún no designaron a sus dos representantes.
En una situación similar se encuentra el directorio de Radio y Televisión Argentina (RTA). Alejandro Verano afirmó que en RTA vienen trabajando “sin alteraciones” desde el 10 de diciembre, pero que aún están a la espera de que la Comisión Bicameral envíe los nombres de sus representantes.
El Consejo Federal también está funcionando. Ya se reunió tres veces y se espera un próximo encuentro para el 16 de febrero. Para Busso, que preside el Consejo, el próximo paso es la reglamentación de la ley, algo que tendrá lugar luego de la reapertura de las sesiones en el Congreso.
Mientras tanto, el primer fallo –el del juez Carbone– ya fue apelado por el Gobierno. Al cierre de esta edición la notificación formal de las demás medidas aún no había llegado a los despachos.
***
En el recuadro está, también, el pronóstico y comentario de Gustavo Arballo, del blog Saber Leyes No Es Saber Derecho.
por Fede / Billie a las 5:23 p.m. 1 comentarios
20 años de colapso jueves, 31 de diciembre de 2009
20 años de colapso
por Slavoj Zizek
The New York Times, 09-11-2009
Hoy es el vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín. En este tiempo de reflexión, se suele resaltar la naturaleza milagrosa de los acontecimientos que se iniciaron ese día: un sueño parecía hacerse realidad, los regímenes comunistas colapsaban como un castillo de naipes, y de pronto el mundo cambiaba de modos que unos pocos meses antes parecían inimaginables ¿Quién podía haber imaginado, en Polonia, elecciones libres que llevaran a la presidencia a Lech Walesa?
Pero cuando la nueva realidad capitalista democrática disipó la neblina sublime de las revoluciones de terciopelo, la reacción popular fue de un inevitable desencanto, que se manifestó a su vez en la nostalgia por los “buenos viejos tiempos” comunistas; en un populismo nacionalista de derechas; y en una renovada y tardía paranoia anticomunista.
Es fácil entender las dos primeras reacciones. Ahora se suele escuchar a los mismos derechistas que décadas atrás gritaban “¡Mejor muerto que rojo!” farfullar un “Mejor rojo que comiendo hamburguesas”. Pero no hay que tomar demasiado en serio la nostalgia comunista: lejos de expresar un deseo real de retorno a la gris realidad socialista, es más bien una especie de velatorio, un elegante modo de sacarse de encima el pasado. El ascenso del populismo de derecha no es una particularidad de Europa Oriental, sino un rasgo común de los países atrapados en el vórtice globalizador.
Mucho más interesante es el reciente resurgir del anticomunismo, desde Hungría hasta Eslovenia. Durante el otoño de 2006, vastas protestas contra el Partido Socialista, en el gobierno, paralizaron a Hungría por varias semanas. Los manifestantes vinculaban la crisis económica del país al hecho de que lo gobernaban sucesores del Partido Comunista. Negaban toda legitimidad al gobierno, por más que había llegado al poder en elecciones democráticas. Cuando la policía intervino para restablecer el orden social, se hicieron comparaciones con el Ejército Rojo y el aplastamiento de la rebelión anticomunista de 1956.
Este nuevo terror anticomunista va incluso a la caza de los símbolos. En junio de 2008, se aprobó en Lituania una ley que prohíbe el despliegue público de imagines como la hoz y el martillo, o la ejecución del himno soviético. En abril de 2009, el gobierno polaco propuso ampliar una prohibición de la propaganda totalitaria para que incluya libros, ropa y otros productos comunistas: se podría caer preso por usar una remera con la cara del Che.
No es para maravillarse que en Eslovenia el principal reproche de la derecha populista a la izquierda es que en ella reside la “fuerza de la continuidad” del viejo régimen comunista. En una atmósfera tan asfixiante, se reducen los nuevos problemas y desafíos a la repetición de viejas luchas, hasta la absurda pretensión (que a veces aparece en Polonia y Eslovenia) de que la defensa de los derechos de los homosexuales y de la legalización del aborto forman parte de un oscuro plan comunista para desmoralizar al país.
¿De dónde brota la fuerza de esta resurrección del anticomunismo? ¿Por qué resucitan los viejos fantasmas en países donde buena parte de la juventud ni siquiera recuerda los tiempos del comunismo? El nuevo anticomunismo da una respuesta sencilla a la pregunta: “¿Si el capitalismo es realmente tanto mejor que el socialismo, porqué entonces llevamos una vida tan miserable?”
Muchos creen que se debe a que en realidad no estamos en el capitalismo: todavía no tenemos una verdadera democracia, sino su máscara distractiva, y las mismas fuerzas siguen tirando de las cuerdas del poder, una estrecha secta de antiguos comunistas disfrazados de dueños y gerentes: nada cambió, en realidad, así que necesitamos otra purga, hay que repetir la revolución...
Lo que estos anticomunistas tardíos no perciben es que la imagen que dan de su sociedad se acerca increíblemente a la más trillada imagen izquierdista del capitalismo: una sociedad donde la democracia formal no hace más que encubrir el dominio de una minoría adinerada.
Se puede plantear también que al momento del colapso de los regímenes comunistas los antiguos comunistas desilusionados estaban, efectivamente, en mejores condiciones de manejar la nueva economía capitalista que los disidentes populistas. Mientras los héroes de las protestas anticomunistas siguieron en sus sueños de una nueva sociedad de justicia, honestidad y solidaridad, los antiguos comunistas pudieron acomodarse despiadadamente a las nuevas reglas capitalistas y al nuevo y cruel mundo de la eficiencia del mercado, con todas sus trampas y su corrupción, antigua y nueva.
Los países donde los comunistas permitieron la explosión capitalista mientras se mantenían en el poder parecen más capitalistas que los propios capitalistas liberales de Occidente. En una loca doble reversión, el capitalismo venció al comunismo, pero el precio que ha pagado por su victoria es que los comunistas lo están derrotando en su propio terreno.
Es por eso que la China actual es tan inquietante: el capitalismo, siempre, pareció estar inextricablemente vinculado a la democracia. Frente a la explosión capitalista en la República Popular, muchos analistas siguen suponiendo que la democracia política terminará por afirmarse allí.
Pero… ¿qué pasa si este tipo de capitalismo autoritario se demuestra más eficiente, más capaz de producir ganancias que nuestro capitalismo liberal? Qué pasa si la democracia ya no es más el acompañamiento necesario y natural del desarrollo económico, sino su impedimento?
Si éste es el caso, entonces quizás no haya que descartar el desencanto con el capitalismo en los países postcomunistas como un mero signo de expectativas “inmaduras” de gente que no tenía una imagen realista del capitalismo.
Cuando el pueblo protestaba contra los regímenes comunistas de Europa Oriental, la gran mayoría no pedía capitalismo. Pedía la libertad de vivir sus vidas fuera del control del estado, la de reunirse y conversar de lo que se le diera la gana. Quería una vida de simplicidad y sinceridad, libre del primitivo adoctrinamiento ideológico y de la hipocresía cínica prevaleciente.
Muchos comentaristas observaron que las ideas que movían a los manifestantes venían en gran medida de la propia ideología socialista del gobierno: la gente aspiraba a algo que se podría definir con la mayor precisión como “socialismo con rostro humano”. Quizás esta actitud merece una segunda oportunidad.
Esto trae a la memoria la vida y muerte de Víctor Kravchenko, un ingeniero soviético que se pasó de bando durante una misión comercial a Washington, en 1944, y escribió luego unas memorias que se convirtieron en un best séller: “Elegí la libertad”. Su informe en primera persona de los horrores del stalinismo incluyó un relato detallado de la hambruna masiva de principios de la década de 1930 en Ucrania, donde Kravchenko –por entonces aún un creyente sincero en el sistema- ayudó a imponer la
colectivización.
Todo lo que la gente sabe sobre Kravchenko termina en 1949. Ese año, inició una acción legal contra el semanario comunista francés Les Lettres Françaises después de que este difundiera que era un borracho, que golpeaba a su esposa, y que sus memorias eran el resultado de la acción de propaganda de espías estadounidenses. En la corte prisina, generales soviéticos y campesinos rusos dieron testimonio para discutir la veracidad de los escritos de Kravchenko, y el juicio que había empezado como una acción privada terminó transformándose en una acusación espectacular contra todo el sistema stalinista.
Pero inmediatamente después de su victoria en el juicio, cuando a Kravchenko todavía se lo aclamaba en todo el mundo como un héroe de la guerra fría, tuvo el coraje de expresarse pública y apasionadamente contra las cacerías de brujas de Joseph McCarthy. “Creo profundamente”, escribió, “que en la lucha contra los comunistas y sus organizaciones... no podemos, no debemos, recurrir a los métodos y formas utilizadas por los comunistas”. Advertía a los estadounidenses: combatir al stalinismo de ese modo era cortejar el peligro de empezar a parecerse al oponente.
Kravchenko también empezó a obsesionarse cada vez más con las desigualdades de Occidente, y escribió una continuación a “Elegí la libertad”, que significativamente llevó el título “Elegí la justicia”. Se dedico a encontrar formas menos explotadoras de colectivización, y terminó en Bolivia, donde despilfarró todo su dinero tratando de organizar a los campesinos pobres. Fracasó y, aplastado por ese fracaso, se retiró a la vida privada. En 1966 se suicidó de un tiro en su casa de Nueva York.
¿Cómo llegamos aquí? Engañados por el comunismo del siglo XX y decepcionados con el capitalismo del siglo XXI, lo único que nos cabe esperar es que surjan nuevos Kravchenkos... y que tengan final más feliz. En la búsqueda de la justicia, tendrán que empezar desde cero. Tendrán que inventar sus propias ideologías. Se los denunciará como utopistas peligrosos, pero solo ellos habrán despertado del sueño utópico que nos tiene a todos los demás bajo su dominio.
por Fede / Billie a las 5:40 p.m. 0 comentarios
Etiquetas: El Mundo
