El mito del apolítico / 3 viernes, 6 de enero de 2006

Un amigo comentó en el primer texto de la serie "El mito del apolítico":

Martín dijo...
y si no me gusta la política? y me repugnan los candidatos q hay? y las opciones son unas más iguales y malas q las otras? y la tercera opción es uno (o 15) partidos desorganizados q no pueden representars e asi mismo? hoy día la política es tranza, curro, salvarse, corrupción...no che, yo no, yo no voto. Prefiero no sentirme parte de eso


A lo cual contesté, o intenté hacerlo:

Fede dijo...
Estamos en un tren que se mueve. Si te bajás, o si no hacés nada, el tren se sigue moviendo.

***

Un texto que leí el otro día afirmaba:

Las ciencias del hombre actúan sobre una realidad que es producto de la acción del hombre y ante la cual es imposible no hacer juicios de valor y no tomar posición. Por ejemplo: al estudiar la esclavitud, el "no tomar partido" es tomar partido a favor (...).

Vivimos en sociedades complejas, jerárquicas, en donde las principales decisiones que afectan nuestra vida cotidiana son tomadas por un grupo reducido de personas. Luego de cientos de años de luchas sociales, se consiguió -en muchas ellas- implantar en ellas sistemas de organización social que permiten un cierto control sobre esta clase gobernante.
A medida que se expandieron las ciudades (y con ellas la distancia entre el hogar y los centros de decisión) surgieron diversos sistemas de comunicación que, de a poco, fueron sirivendo de "ventana al mundo" al hombre medio... consiguiendo, en muchos casos, instalar "temas" de discusión en donde, con diversas herramientas y en diferentes grados, los hombres pueden exponer sus argumentos en una suerte de debate público cuya relación de fuerzas termina afectando el carácter de las decisiones finales.
Todas las batallas que se dirimen en las sociedades en conflicto presentan una determina relación de fuerzas. Temas como el aborto, los impuestos, los piqueteros, la prostitución infantil, las retenciones a las exportaciones, las huelgas, las fábricas recuperadas, el hambre, jamás se encuentran en perfecto equilibrio, sino que presentan una determinada tendencia. A favor o en contra.
Y aquí llegamos al quid de la cuestión: frente a estos argumentos en permanente tensión, no tomar partido es tomar partido.
Existe la ideología de quienes no tienen ideología. Y en una sociedad con tendencias como las que actualmente presenta, tiene consecuencias muy claras.

El mito del apolítico consiste en creer que el no tomar partido es una posición objetiva, limpia, transparente, carente de consencuencias.

Decía George Orwell: "I have no particular love for the idealised 'worker' as he appears in the bourgeois Communist's mind, but when I see an actual flesh-and-blood worker in conflict with his natural enemy, the policeman, I do not have to ask myself which side I am on."

3 comentarios:

Martín (un pesimista desencantado) dijo...

cabe aclarar q no me considero un apolítico, trato de estar al tanto de lo q sucede, quizas no tanto como vos, pero calculo q mas q el argentino promedio. Lo q me pasa con la política, sobre todo la argentina q es la q vivo y veo, es un gran desencanto, una resignación por asi decirlo, soy pesimista? Si, señor. Lo soy, si hubiese algo o alguien q me dijera haciendo esto y aquello se llega a algo, bueno, lo sigo, lo banco, me involucro...pero como estan dadas las cosas hoy día, me quedo con mi desencanto (muy a mi pesar). Hace mucho q el pescado lo reparten unos pocos y no parece q vaya a cambiar.
Ahora dirás, "claro, con esa falta de compromiso va a ser dificil q cambie, si no haces nada OBVIO q no va cambiar", yo no creo q sea el compromiso o la participación el problema (porq si de compromiso se trata lo q no se cambio en los 70 no lo cambiamos más), el quid de la cuestión, y la razón por la q publique el primer comentario, es q desde mi posición lo unico q puedo hacer es votar por uno u otro, pero prefiero manifestarme no haciendolo porq me siento un boludo q le toman el pelo.
Y por favor no me digan q formando parte de una partido y participando directamente voy a cambiar algo porq me suena bastante inocente eso también.

Fede dijo...

Es que la participación no pasa solamente por militar en un partido. Y mucho menos por votar: me parece que es menor dentro de este esquema.
Pero hay cosas que uno habitualmente no relaciona con la política que son muy políticas, y que ayudan. Principalmente las estrategias de presión popular: difusión de información independiente, marchas a favor o en contra de una determinada medida, defensa al consumidor, alertas sobre las lo que está detrás de lo que ofrecen los distintos cantidatos. No todo pasa por postularse para concejal. A eso apunto.

(De todas maneras me parece que no lo aclaré bien y que entonces ahora lo menciono: te conozco personalmente y me parece que sos un tipo que se preocupa por debatir estas cosas, y que el desencanto en todo caso hacia "las elecciones" más que hacia el debate de cuestiones fundamentales. Y eso es lo que cuenta.)

Un saludo

martín (un pesimista de acuerdo) dijo...

absolutamente de acuerdo, yo lo apunte casi exclusivamente al tema eleccionario (si es q asi se dice). Pero concuerdo con el punto de difusión de información, la concurrencia a marchas, etc. Aunq, se sabe, no soy asiduo a ellas.