Los sueldos de miseria son demasiado altos, dice la UIA martes, 28 de julio de 2009



Al ser consultado sobre cuál debe ser el nivel del salario mínimo, el empresario textil se quejó de que “hoy, en dólares, es el mayor de América latina”

José Ignacio de Mendiguren, secretario de la Unión Industrial Argentina, citado en Página/12


Hace algunas semanas vio la luz una investigación del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello, al que no se le puede acusar de chavismo precisamente, que confirmó el dato oficial bolivariano: Venezuela es el país con mayor salario mínimo en dólares de América Latina -372 dólares contra 324 dólares ($1240) del salario mínimo en Argentina-... pero que éste es un número aislado, que no tiene en cuenta otros datos como la inflación y el poder adquisitivo real.

Argumenta el estudio:

"¿En qué beneficia a la persona que recibe un salario mínimo el hecho de que su salario en dólares sea el más alto de América Latina? Probablemente en nada, a menos que viaje al exterior o realice compras por Internet, lo cual seguramente no es el caso de una persona que vive con un salario mínimo y que además lo tiene que compartir con algunos familiares." Lo más probable es que un alto porcentaje del salario mínimo se destine a la compra de alimentos. Si esto es así, vamos a comparar entonces los salarios mínimos de cada país con las respectivas Canastas Normativas de Alimentos en lugar de compararlos con el dólar. Esto permite determinar con qué porcentaje del salario mínimo se cubre la Canasta de Alimentos. El país que cubra la Canasta de Alimentos con el menor porcentaje del salario mínimo será el país con el mejor salario mínimo".

¿Entonces? En primer lugar: el salario argentino medido en dólares no es el más alto de Latinoamérica. En segundo lugar: muy bien, utilicemos esta herramienta de extracción opositora-republicana-venezolana para analizar la situación Argentina. Pero vayamos más allá: nadie vive sólo de comer. Con el mismo sueldo uno también debe transportarse, vestirse, curarse... Utilicemos entonces la Canasta Básica Total (CBT). ¿Qué es la Canasta Básica Total? Aquella que permite trazar la llamada Línea de Pobreza. Se compone de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y se amplía con la inclusión de bienes y servicios no alimentarios.
Hecha la aclaración, la canasta básica para una familia tipo, según datos publicados por Ecolatina el 20 de julio pasado, es de $1667,3. Es decir que el salario mínimo argentino representa menos de tres cuartas partes de la canasta básica. Con el dólar a $3,82 y un contexto inflacionario que no cede por alzas de tarifas pendientes y la tasa de devaluación esperada por el empresariado, es altamente probable que otros países de Latinoamérica -sin ser precisamente paraísos del poder adquisitivo- posean en la actualidad un salario mínimo que cubra más necesidades.

***

Analicemos, a la luz de estos datos, cómo queda el escenario para la Comisión del Salario Mínimo Vital y Móvil que comenzó por estos días:

- La CTA intentará imponer un salario mínimo de $1800. Demanda, además, una asignación universal por hijo y un seguro de empleo.
- La CGT liderada por Hugo Moyano intentará elevar el salario mínimo de $1240 a $1500, es decir un salario que cae por debajo de la línea de pobreza en más de un 10 por ciento.
- Los empresarios dicen que no están en condiciones de afrontar siquiera la suba propuesta por la CGT y que "en medio de la crisis... hay que dejar que cada sector negocie". Algo que, por otra parte, es contrario a la normativa vigente. Su postura es que el mínimo ya es mucho, y pretenden congelar y desarticular los aumentos.

Total, el empresariado latinoamericano ya cuenta con una vasta experiencia en esto de igualar hacia abajo. Y nada mejor que una crisis (¿provocada por quiénes?) para exigirle sacrificios a los trabajadores, la misma variable de ajuste de siempre.

5 comentarios:

Marco Mustapic dijo...

Claro, el sueldo en dólares es el que más interesa a la UIA, porque son ellos los que viajan al exterior, compran propiedades, etc.
Increíble que no sean más disimulados, es casi como utilizar departamentos o autos importados 0km como escala.

1+ dijo...

-Lo que pasa es que las cosas están bravas y queremos salvar el boliche...
-¡Bien, don José Ignacio!

César dijo...

El problema que tiene el estudio es que habla en valores nominales, bien se hace en aclarar que no se toma en cuenta la inflación y el poder adquisitivo real, que creo yo, son los parámetros que más importan si realmente queremos darle a esos valores nominales los valores reales que indican la situación de tendencia.

Un elemento que no me parece menor es el de la vivienda, el acceso a la vivienda propia y su correspondiente impacto en los precios de alquiler de vivienda.

En mi opinión, el número otorgado a la canasta básica, sea cual fuere, parcial o total, empezó a tener cierta irrelevancia, no por no ser un parámatro importante o sustancial sino por la confiabilidad de la información en sí ya que el índice es desactualizado en varias formas, de hecho, creo que el análisis de Ecolatina se queda corto.

Para finalizar, más allá de los números, si hay algo que sí es cierto, es que los empresarios siempre ajustan mirando al suelo, es algo que al menos yo, veo todos los días en mi trabajo.

Un saludo!!

César dijo...

Perdón, me olvidé, agrego el blog a mi lista de blogs, venir desde el del Sir es como mucho viaje.

Saludos!

Fede dijo...

Gracias a todos por los comentarios.

Al cierre de esta edición (¿?) se cerraba el acuerdo por $1500 de básico, algo que conformó a los empresarios y a la CGT. Los laburantes... bien, gracias.

Lo que se confirma aquí es algo que aprendimos a naturalizar pero que es, a todas luces, una miseria social y un contrasentido: que el sueldo de un trabajador de tiempo completo no alcanza para cubrir la canasta básica.