Conflicto viernes, 18 de mayo de 2007

En uno de los ensayos compilados en el libro Pensamiento y acción, el sociólogo francés Pierre Bourdieu analizó la importancia del periodismo en las sociedades actuales:

Si consideramos que la lucha política apunta esencialmente a conservar o transformar los principios de visión y división heredados históricamente, producidos y reproducidos socialmente o modificar la visión del mundo social (…), los periodistas juegan un rol central, ya que entre todos los productores de discursos son quienes disponen de los medios más potentes para hacerlos circular e imponerlos.

Ahora bien: siendo periodista, a la hora de producir un discurso que hable de lo social se pueden elegir dos visiones del mundo, dos formas opuestas de concebir a la sociedad.

Una consiste en analizarla como conflicto, como lucha de intereses: es una visión dialéctica, compleja, más crítica. La otra consiste en ver a la sociedad de manera funcionalista, armónica: en este caso, la sociedad sería como un organismo, que anda bien cuando nada obstaculiza su funcionamiento cotidiano. Lo extraño aquí sería el conflicto, porque el conflicto hace “ruido” y si algo hace ruido debe ser algo malo.

Pues bien: los medios de comunicación en nuestro país –los noticieros, los flashes de noticias, los editores de los diarios, El Señor Que Traduce Los Títulos De Las Películas Para Clarín– consideran a lo social desde esta segunda visión. Para ellos, una huelga no es algo que forme parte de la lucha entre capital y trabajo en toda sociedad capitalista, sino un “ruido” que entorpece el normal funcionamiento de “la sociedad”. ¿Qué sería la sociedad? Un conjunto de personas englobadas bajo el término “la gente”. A veces se los llama “consumidores”, a veces “usuarios” (consumidores de un servicio). Casualmente, esta figura suele coincidir, también, aquella persona que compra el diario o la revista productora de ese discurso – los consumidores del discurso. Si estas personas “comunes” (una vez más, la idea de normalidad, de armonía) son “la gente”, evidentemente, para los medios, hay personas que no son gente.

La no-gente es aquella que hace ruido e impide que la sociedad (“el conjunto de gentes”) siga girando: trabajando, viajando, comprando. La no-gente son los manifestantes, los sindicalistas, los partidos de izquierda (nadie puso el grito en el cielo porque Blumberg interrumpiera el tránsito y volviera la ciudad un caos con sus marchas: y el tipo hizo cuatro). Hace dos años escribí en mi blog sobre algo parecido:

Ante tamaña interrupción de la apacible vida metropolitana, "la gente" (los manifestantes no son "gente") "teme" por su "seguridad" o reacciona con justa "bronca" porque al interrumpir el "tránsito normal" se le están violando sus "derechos individuales".

A ver si nos ponemos de acuerdo: un paro es una medida de fuerza contemplada en cualquier Estado moderno en donde lo central es la oposición entre el trabajo y el capital. Pero los medios, partiendo de donde parten, no están interesados en la esencia misma de la huelga: su importancia radica en que es un “algo” que paraliza el sigue girando. El énfasis –de acuerdo con su público consumidor y los intereses de sus anunciantes– está puesto en el “colapso”, el “caos”, en la “odisea” que viven los pasajeros, los automovilistas, los usuarios: la gente.

Los medios se inundan de videos de gente que narra sus desventuras y lo terrible que fue tardar una o dos horas más en regresar a sus hogares. Lo central es la medida de fuerza, pero los medios eligen una “historia de vida” que muestre a los ciudadanos “afectados”. Ellos son los que importan.

Destacar que la ciudad “es un caos” porque un día (de 365 que hay en el año) hubo un paro de 18 horas en uno de los transportes públicos es aceptar, implícitamente, que la ciudad no lo es cuando nadie protesta, cuando todos se tragan, sin más, su sueldo miserable*, sus condiciones deplorables, el desprecio de los otros, la violencia simbólica de la televisión.

En el mundo ideal de los medios, los conflictos son anomalías que se tapan debajo de la alfombra para garantizar el normal “tránsito” hacia el trabajo y el consumo.

Si me preguntan, prefiero el conflicto. Es más honesto.


* Y una aclaración más, porque ya me la veo venir. La gente que trabaja en el subte gana muy bien, es cierto. ¿Y saben por qué? En primer lugar, porque es un trabajo considerado insalubre por la OMS. Pero además, y esto quiero destacarlo, porque poseen un sindicato muy bien organizado. En tiempos donde los “gordos” de las centrales transan a la primera de cambio con la clase dominante (y calman a las fieras con un aumento del 17% en un país que vio crecer su costo de vida en casi un cien por ciento), estos trabajadores –agrupados a menudo en sindicatos de base o a en la CTA– la siguen peleando. Habría que ver hasta qué punto esta idea de “no puede ser lo estos tipos, yo soy un profesional recibido y gano menos que ellos” no sería la internalización de lo que sueña el establishment: una lucha entre los mismos trabajadores. Si vamos a igualar, ¿por qué igualar para abajo? ¿Por qué no pensar por qué yo no gano eso? ¿No estaremos apuntando nuestra bronca hacia el lugar equivocado?

8 comentarios:

Chino dijo...

Me gusta lo que señalás: que la sociedad es en realidad un eterno conflicto y dualismo. Por supuesto que a los medios les conviene pensar que vivimos en una sociedad armónica y que cada conflicto es un "estorbo", un "ruido" que atenta contra el "orden social existente" (¿cuándo en la historia existió tal cosa?)... sino, los medios no sabrían de qué alimentarse.

Otra cosa: la reacción de cierta gente (seguro que viste la nota que aparece en el blog de Beto) hacia el paro es totalmente patética. Cosas como "que dejen trabajar a los verdaderos trabajadores" es de una actitud tan despreciativa que da asco.

Saludos.

Anónimo dijo...

Tu materialismo histórico lo banco, pero con cosas como esta "siendo periodista, a la hora de producir un discurso que hable de lo social se pueden elegir dos visiones del mundo, dos formas opuestas de concebir a la sociedad", hay que tener cuidado. Ojo con metafísicas de presencia Maestro. Es un camino más peligroso de lo que parece.

Dark Tide dijo...

Che, en cunato al gremio, me gustaría afiliarme a la CTA, pero nunca lo hago ¿vos estás agremiado?
Hace rato que nos prometimos con otros compañeras de facultad (y compañeras de militancia) afiliarnos a la CTA, pero todavía no fui.
¿no sabés si puedo cambiár mi afiliación al fucking sindicato de empleados de comercio (regenteado por el transero, mafioso y crápula de Cavallieri) por una afiliación directa a la CTA?

Cinzcéu dijo...

Así es, Fede, coincido, la noticia es que un perejil tuvo que hacer la cola del bondi, nunca que una empresa incumple sus convenios laborales. Me hacía gracia (por no llorar) que Continental decía que paraban "los delegados" del Subte: es absurdo un paro de delegados. Sobre prensa, semántica y colectivos dije algo coincidente hace año y medio. Y una última cosa: ¿qué significa "gana muy bien"? Un trabajador medio del Subte apenas araña una canasta familiar; un gerente del Subte (de un área al pedo que vende espacios publicitarios o hace relaciones públicas a partir de infraestructura pública y financiamiento público) gana de 15 a 20 canastas. Ojo, porque por ahí nos acostumbramos a que "gana muy bien" significa "come a diario".
Saludos y ¡viva el conflicto!

Fede dijo...

Chino: me da tanto asco como vos la actitud despreciativa a la que referís. Incluso, pensé mi nota a partir del post de Beto.

Dante (anónimo): no estoy sosteniendo una metafísica de la presencia: no creo el acceso no-mediado a la realidad y es por eso que hablé (siguiendo a E. Verón) de la construcción de lo real en los medios y no del (mejor o peor) reflejo de alguna realidad objetiva en los medios.
En principio uno podría decir, desde Foucault: no hay una ideología desde la cual pararse sino varias (en este punto me alejo del marxismo más clásico). PERO ahí entra en escena Zizek, que critica a Foucault, vas a ver que para él lo ideológico lo es tal en cuanto apunta a sostener un orden social vigente, en tanto ocultamiento de una situación de poder. Y esto es lo que hacen los medios.

Dark Tide: no tengo la menor idea, dejáme que averigue con mi amigo Santi y después te comento (en tu blog, quizás).

Cinzcéu: excelente tu glosario de "prensa, semántica y colectivos". Es para completarla con la tapa de la Barcelona acerca de los "huelguistas salvajes" del Garrahan ;)
Y si me vi obligado a hacer una aclaración al final del post, es porque los sueldos promedios en el subte suelen superar con creces los de otros trabajadores igualmente calificados. Digo, el que maneja el subte 6 horas por día gana $4300, y el de la boletería no menos de $2300. Lo chequee en varias fuentes. Pero en cualquier caso repito lo que dije allí: si es asi, bien por ellos que están organizados y no transan por monedas como los "gordos" de la talla de Barrionuevo o Moyano: igualemos para arriba.

Fede dijo...

Dark Tide: acá me dice Santi que no hace falta que te desafilies del sindicato de empleados de comercio.
Y que a la CTA te afiliás en Carlos Calvo 2365, y sale $3 por mes.

Saludos.

Ricardo dijo...

Desde el último aumento,gran parte de los sueldos de los laburantes del Subte los paga el Estado(para que no aumente el cospel).
Lo que tenemos que preguntarnos es si es lógico que un boletero gane más que una maestra, cuando la plata sale del mismo bolsillo.
La respuesta puede ser positiva o negativa, depende de las prioridades que tenga cada uno en cuanto a como gastar el dinero del Estado.(Educación o transporte).

Fede dijo...

Entiendo el punto, pero para mí los dos tendrían que ganar $2400 por mes.
Me dirán "pero no hay plata". Hay millones de formas de financiarlo. Hay una que viene dando vueltas hace mucho: no puede ser que uno venda una empresa por miles de millones de dólares, que otro la pague y que toda la operación no dejé un peso de impuestos. Y ahora me pongo lopezmurphista: en un país serio, esto sucede. Y es una importante fuente de ingresos para el Estado.
Después hago un post al respecto.