Mauricio ya tiene bajas jueves, 25 de octubre de 2007

Clarín, 25-10-2007

LUIS HERNAN RODRIGUEZ FELDER GENERO RECHAZO EN EL MUNDO DE LA CULTURA
Macri bajó a su ministro de Cultura antes de asumir el Gobierno porteño
Sus dichos sobre el arte conceptual y el Centro Recoleta dañaron su imagen.





Página/12, 25-10-2007

El editor titiritero fue eyectado como futuro ministro de Cultura
Macri retiró la nominación del pintoresco editor, filósofo, pintor aficionado y enemigo del arte moderno Luis Rodríguez Felder. El candidato había protagonizado un rally mediático lleno de ripios que generó fuerte oposición en los medios culturales.

Luis Hernán Rodríguez Felder, exitoso editor, ex titiritero, filósofo y autor de novelas, libros de manualidades e infantiles, no será ministro de Cultura del inminente gobierno de Mauricio Macri. Después de una semana en que protagonizó un rally mediático y se hizo súbitamente famoso por sus peculiares opiniones sobre arte, su nominación fue retirada ayer. Rodríguez Felder había quebrado repetidamente la instrucción a todos los ministros designados de no hacer declaraciones y había generado un escándalo innecesario por su enemistad con el arte moderno y su evidente desconocimiento de la industria cultural. Los papelones se apilaron, el pulgar terminó bajando y la cartera queda vacante.

La nominación de Rodríguez Felder como futuro ministro de Cultura de la ciudad causó asombro, porque su nombre era perfectamente desconocido en ese ámbito. (...) Una vez anunciado su nombre, Rodríguez Felder comenzó a dar reportajes y exhibió una obvia inexperiencia en el tema y opiniones abundantes y pernósticas sobre arte y cultura. Al parecer, su elección se basó en su “éxito” como editor y fundador de Imaginador, firma que produce libros de manualidades, primeras letras, maquillaje, bricolage, chistes, infantiles y de cocina, con alguna antología de cuentos policiales o de misterio y una colección de clásicos que recién arranca. Según su dueño, Imaginador se caracteriza por sus canales de venta, centrados en catálogos de productos no culturales como electrodomésticos y líneas de belleza, y en supermercados. (...)

Rodríguez Felder no pensaba ser uno de esos ministros que reclaman más presupuesto, porque un pilar de sus ideas era lograr una ley de mecenazgo para conseguir donaciones privadas. (...)

Pero el centro de lo que podrían llamarse las ideas culturales del frustrado candidato era un profundo disgusto por el arte moderno más conceptual y experimental. Incapaz al parecer de entender que un ministro no debe guiarse sólo por sus gustos personales –su rol es el de manejar una amplia estructura pública, no su colección particular–, Rodríguez Felder mostraba una inquina notoria hacia el Centro Cultural Recoleta. Casado con la artista plástica Graciela Genovés, el editor llegó a explicar que el arte conceptual gira alrededor de la ganancia, ya que si “se pega una curita en un lienzo” se termina una obra rápidamente, mientras que “mi mujer, que es una colorista excepcional, puede a lo sumo hacer veinte cuadros por año”. (...)

Su logro más notable fue generar una acción para reunir firmas contra su nombramiento y el primer desgaste político en la larga transición del PRO.

5 comentarios:

*Pat-* dijo...

Andá a laburar a Utilísima, ladrón!
:P

Anónimo dijo...

GRACIAS POR TU BLOG FEDERICO

Anónimo dijo...

Hoy Aliverti tiró que posiblemente Macri lo nombró precisamente por ser impresentable... para que cuando el establishment cultural saliera a putear, él demostrara sensibilidad por la cultura y lo sacaba carpiendo. Me parece una jugada demasiada astuta para un tipo que en política no creo que tenga más de dos dedos y necesita esconderse detrás de una silla de ruedas para darle consistencia a su proyecto.
Igual seamos claro, nadie puede ser tan cínico para decir que voto al PRO con la expectativa de vivir una primavera cultural.

Dante dijo...

http://www.perfil.com/contenidos/2007/11/03/noticia_0008.html

Maraña dijo...

Buenísimo el blog...
Que podemos decir de este ministro fallido?
Para hacer una analogía diría que intentar designar a un empresario editorial como Ministro de Cultura
sería como poner en ese cargo a un
empresario discográfico de alguna empresa multinacional o subsidiaria o, por qué no, un dueño de una red de locales de ventas de discos muy conocida y exitosa como aquella editorial...