Disco jueves, 21 de febrero de 2008



(...) Me gusta el Compact Disc. No es que sea conservador, ni nostálgico, ni amigo de las discográficas diabólicas, pero me gusta el Compact Disc y punto. Los que ahora me miran con desdén son los pobres infelices que nunca en sus vidas - igualmente infelices - supieron lo que es ansiar un álbum, esperar ardorosamente para comprarlo, buscarlo incansablemente de sucucho en sucucho como un tesoro perdido. No saben lo que es acopiar varios vueltos hasta llegar a unos mugrosos veinticinco pesos, lo que es salir en bicicleta o en colectivo a la disquería amiga más cercana, lo que es encontrarlo de pronto radiante (esa sensación de triunfo) entre los demás discos anónimos - o simplmente explorar afanosamente entre mil tapas y leer mil tracklists para elegir solo uno - lo que es volver a casa con el amado paquetito todo apretujado en el bolsillo, lo que es abrirlo (el apuro al comprobar que ese plástico de mierda no se rompe), ver la tapa con sus detalles, los colores, los títulos de las canciones, los nombres de sus autores entre paréntesis, el olor a nuevo de los libritos. Y después, quedarse escuchando hasta la medianoche, absorbiendo cada nota, sorprendiéndose con cada momento. Y despertarse al día siguiente y seguir, y seguir, y seguir dándole vueltitas al circulito ese hasta saber cantárselo de memoria, hasta que todos esos días, esas sensaciones, esos pensamientos sin lenguaje quedaran para siempre fosilizados en ese álbum particular, no como un mero recuerdo sino como un deja-vu carnal que nos rejuvenece un segundo o dos cuando, mucho tiempo después, se nos ocurre desempolvarlo. Pero todos esos infelices no saben de lo que hablo, porque nunca en sus vidas compraron un disco.

Esos infelices arrancaron directamente con el kazaa, el audiogalaxy, el emule y toda la pindonga del mp3, para atiborrarse el winamp de playlists histéricos, remixes cuadrúpedos, temas huérfanos de contexto, algunos incluso mal nombrados, con clicks, saltos y mala calidad de sonido, para escucharlos dos o tres veces antes de olvidárselos para siempre, sin saber ni el año ni el álbum, o siquiera el artista o el mismísimo título de la canción. La música, para esos infelices, no es más que un silencio adornado, un batifondo que suena mientras revisan el mail o chatean por msn o miran gratis una secuencia de sexo oral en el Windows Media. (...)


(Discurrires de mi amigo Fede Fernández, mientras se prepara para reseñar el último disco de Radiohead. La crítica, y el resto de la nota, a un click de distancia.)

21 comentarios:

SirThomas dijo...

Está muy bien. Vale rescatar esas sensaciones, pero mejor me dirijo al post original y le comento a Federer.

Saludos.

Dante dijo...

La verdad que lo que dice el tipo sobre el cd vs el mp3 me parece una hueva total. Puro fetichismo.
Si le cabe comprarse cds, todo bien, pero descalificar lo otro me parece una cavernicolada total.

"que no se me acuse de tecnofóbico",y, flaco, leete...

Fede dijo...

¿Puro fetichismo? El mp3 es el nombre silvestre de lo que se dio en llamar como "archivo de audio comprimido". La "compresión" de este nombre más descriptivo está no sólo en el tamaño del archivo, sino también en la calidad del audio. En la red existen muchos Discos (así, con mayúsculas) disponibles en 128 kbps o incluso 96 kbps, lo cual en criollo quiere decir que NI POR CASUALIDAD se escuchan igual que un CD. Para que te des una idea, el audio sin comprimir tal cual se graba en un compact tiene un bitrate de 1.411 kbps... De ahí que en mayor o menor medida, TODOS los archivos mp3 presentan un sonido más granulado y -especialmente en los discos grabados en formato digital- esto se nota. Hay otros detalles como por ejemplo que en un archivo MP3 el sonido estereo se hace "frame by frame" y por ende termina sonando distinto que en el disco original.

Probá escuchar un disco de Pink Floyd o -justamente- Radiohead, en un CD y después escuchá ese mismo disco en un MP3...

Con lo cual reducir la postura de Fedefer -que más allá de la humorada de descalificar al "21st century digital boy"- a un "fetichismo" me parece una exageración grosera.

Nacho dijo...

Ehhhhh???

Qué te agarró, Fede? :P

Justamente el otro día hablábamos de que cada vez se van haciendo más pesados los archivos que uno descarga de la red, al pedo. Yo sinceramente soy incapaz de diferenciar 192 de 300 y pico kbps. Bah, cuando yo empecé a bajar el estándar era 128 y 192 era la calidad "grosa".

Para el oído humano (bueno, al menos para el mío) la mayoría de esas diferencias son casi indetectables a partir de cierto límite. Es algo marginal para el oído. Se pierde información? Sí. Pero información redundante. Es la gracia de las buenas compresiones.

No sé, yo en general pienso como lo que dice Dante, y por ende no me compro un CD desde el año 82 más o menos (?).

Sí entiendo esto de que la saturación informativa, la enorme cantidad de música disponible, puede finalmente hacer que el que la baja no la termine escuchando sino más bien acopiando, acumulando sin saber bien por qué, pero eso se soluciona con un poco de cultura musical (?), de... de lo que sea el equivalente sonoro a aprender a degustar vinos o comidas.

Sinceramente, yo prefiero 1000 veces el acceso gratuito y casi ilimitado de internet por encima de tener que pagar 25 pesos para elegir un disco que ni siquiera sé si me va a gustar, qué quieren que les diga.

Fede dijo...

Acá hay dos temas, asíque vamos de a partes.

1) El tema de la calidad de sonido. Además de insistir en la efectiva diferencia en la calidad de sonido (que en muchas de las descargas disponibles es de una pobreza notoria, mucho más que "imperceptible"), la red está llena de archivos corruptos, mal nombrados, con cortes o desniveles en el volumen, etc... Mientras que en el CD uno accede, sin excepciones, al sonido que el artista buscó al componer la obra.

2) El tema del uso social del medio. Esto es lo que más me interesa de la pieza de Fedefer, que rescata el formato CD como centro frente al cual giran toda una serie de actos sociales entrañables, a saber: el placer de entrar a una buena disquería y recorrer con los dedos los distintos álbumes, el arte de tapa, el libro con las letras. Y otro tipo de actos que tienen que ver con la escucha en sí como el hecho de que el "formato álbum" genera obras que pretenden ser escuchadas de principio a fin y no un conjunto de singles disponibles en iTunes ("esta canción me la compro, esta no, esta me la compro, esta no"): el mp3 es un fiel representante de la cultura de lo efímero. Lo cual no quiere decir que no haya bajado cantidades astronómicas de música digital, pero tampoco que cuando sale el nuevo álbum de alguna de mis bandas favoritas no vaya como buen samaritano a adquirirlo a mi disquería amiga. ¿Que le doy de comer a las discográficas y a Truchimundo? Mala leche: efectos colaterales de mis ganas de sentarme -como Fedefer- a disfrutar un buen Disco, con mayúsculas.

(Esto es lo mismo que quien cree que está viendo "cine" cuando se baja un DivX de 600 MB y lo ve en un 15 pulgadas. Cuando tengo que ver el -inconseguible- documental de Ralph Nader, fantástico, venga el DivX. Pero si sale la última de David Lynch o Paul Thomas Anderson, lo lamento por todos los rebeldones virtuales: pagaré por ir a verla al cine, como corresponde.) Como diría el antichavista insufrible de Ale Sanz: NO ES LO MISMO

SirThomas dijo...

Pero qué debate se ha armado aqui :P.

Yo lo que resaltaba del post en cuestión, el hecho de rescatar aquel viejo y olvidado ritual alrededor de la compra de un disco, con todos esos ingredientes que cuenta el muchacho. Es algo que una enorme mayoría de gente casi ya no hace, exceptuando, como dice Fede, o en el caso de Federer, los discos de las bandas que más nos gustan. Aquellas por las cuales vale la pena pagar y tenerlos en nuestra discoteca.

En cuanto a lo de la calidad, está claro que se pierde en el formato mp3, pero creo que la gran mayoría no lo nota, sea por desconocimiento, sea por no tomarse el "trabajo" de simplemente compararlos, o porque en muchos casos es imperceptible, salvo aquellas obras en las que quizás sí es más notoria (sea pink floyd, radiohead, o beatles).

Como sea, lo que me pareció a mi, es que en el artículo en cuestión, se hacía hincapié justamente en el ritual de comprar el Disco, con todo lo que eso incluye. Incluso él reconocer ser poseedor de una gran cantidad de álbums, pero se reserva para su banda favorita el dinero para poder tener el cd en formato físico y revivir aquel ritual.

Si apareciera alguien mayor diría que los vinilos tenían aun mejor calidad de sonido y que los cds son una garompa, y peor aún los mp3s, claro.

Saludos.

Nacho dijo...

Pero es que yo no veo que se pierda una práctica social tan valiosa con el cambio de soporte en la música...

En el cine vos podés mencionar la pantalla gigante, la calidad de la imagen, el acto de ir a ver la peli con otros, las risas en la sala, qué sé yo. No es lo mismo que la PC, seguro (no es lo mismo, es decir, ni mejor ni peor: la PC tiene sus importantes ventajas también, empezando por la habilidar de pausar, repetir y rever la película en cuestión).

¿Pero en el CD? Lo de la calidad es muy discutible. Con el ancho de banda actual y la capacidad de almacenamiento que existe en los discos, ya no es un problema. El problema, además, viene cuando alguien ripea mal los discos y el sonido queda saturado, o bajo o algo así, pero si lo ripean bien la calidad queda prácticamente indistinguible del original me parece. Puede haber una pequeña diferencia para un oído suuuper entrenado, no lo sé. Y con respecto a la práctica, como decía, no encuentro nada tan valioso y único que se pierda. ¿Elegir entre muchas cosas para comprar, revolver el catálogo, ir mirando discos y tracklists y letras y tapas a ver cuál te convence de entre todo lo que hay en las bateas? Lo mismo se puede hacer cuando uno baja música, hay mil páginas donde uno puede ir revolviendo tracklists, discografías, biografías, tapas, críticas, etc. antes de decidir qué bajar. ¿El placer de descubrir algo nuevo? Con todo lo que hay en internet para elegir, dudo seriamente que eso se pierda, salvo que ya te hayas escuchado todos los discos que existen. (?) ¿El sentarte a escucharlo tranquilo, tirado en la cama, por horas? Sigue siendo posible, aunque ahí te concedí que lo de la fragmentación de la obra vista como "totalidad" (el paso al consumo efímero y descartable, digamos) es algo a lo que el winamp, las playlists y todo eso fomentan, pero yo por ejemplo no me compro un CD jamás y me sigue gustando bajar (siempre) y escuchar (cada tanto) discos enteros. Dudo que sea el único. El que escucha hits radiales sueltos que bajó del kazaa no es el que sin internet sería un melómano comprador de vinilos...
le están dando demasiado peso al tema del formato me parece, y yo no veo que tenga tanto. La mayor diferencia está en un lado nomás: el precio, la facilidad de acceso y el que se la lleva en pala gracias al interés del otro por la música.

Por lo menos así lo vivo yo. (?)

1+ dijo...

"Si apareciera alguien mayor diría que los vinilos tenían aun mejor calidad de sonido" dice SirThomas y eso me obliga a comentar, aunque no quería.
Hay dos temas: 1) la calidad de sonido: jamás defendería a los vinilos porque después de las primeras pasadas tenían el típico pochocleo que, en cierta manera, era entrañable, pero 2) el maldito "concepto de álbum" al que ya me referí hace tiempo y no voy a reincidir... Saludos.

fedefer dijo...

Yo escribí esto para armar debate y comerme un par de puteadas; está visto que necesito de mi agente de prensa Sr. Federico W.P. para que tal objeto llegue a buen puerto.

Al señor Dante le debo informar que sí, que lo mío ES fetichismo. Ha encontrado una definición útil que no se me había ocurrido. Soy un fetiche del soporte de audio material. Descalificar lo otro... es una opinión, no necesariamente una cavernicolada (sin contar que todo componente de "descalificación" del texto está pasado por un filtro de humor hiperbólico que espero no se le haya pasado por alto).

Al señor Nacho, respetado compañero y fundador del blog del Galpón, debo informarle que la calidad de audio no es el tema principal (aunque influye). El tema principal es el ritual perdido. Como usted, (y si lee el artículo original completo lo podrá comprobar) me bajo cantidades industriales de mp3's, y gracias a eso hoy conozco músicos imperdibles que de otra forma solo habría tenido que imaginar. Pero la abundancia, la inmediatez e incluso la gratuidad del mp3 pirata, en mi experiencia, le termina quitando al ritual de escucha ese valor místico, esa cosa de meta lograda, esa corporeidad de cinco sentidos que solía tener cuando era cosa de comprarse un CD con unos ahorros, o recibirlo de regalo después de esperas infinitas, seguir las letras en el librito y sumergirse desde el primer hasta el último tema en la primera escucha.

Hoy todo lo que es bajar música, aún cuando la disfruto, se me hace parte de una rutina compulsiva, mientras que cada CD comprado - semanalmente o cada tanto - representaba lo extraordinario. Me pregunto cuántos CD's habrá comprado usted en su vida y a qué edad. Tal vez no comparta mi historia simplemente porque no la vivió.

Y no sé porqué estoy tratando a todos de usted. Será para hacerme el canchero. En fin, que no se me malentienda. Escucho mp3 como cualquier hijo del vecino, solo que el CD da una exclusividad, exige una atención y una devoción, que en el mp3 se me pierde. Por lo menos, así me pasa a mí.

SirThomas dijo...

1+ Bueno, siempre hay alguien que opina distinto, digo con respecto a los vinilos, siempre vamos a encontrar gente que los defienda, aunque más no sea por razones sentimentales. Pero de las opiniones que recuerde sobr el tema (calidad de sonido en uno y otro formato), decían eso. Si es verdad, o no? Que se yo. Simplemente traje a colación ese comentario, porque puede aparecer alguien que justamente esté de acuerdo con eso.

Saludos para usted.

Nacho: no sé hasta que punto vos habrás vivido en carne propia la experiencia supernatural de ir a una disquería y comprar efectivamente un disco, cd, cassette, lo que fuere. Quizás esa importancia que vos no le das, sea justamente por esa falta, costumbre o experiencia. Tener el librito, ver las fotos, las letras de las canciones, los autores, los músicos que participaron y demases.

No una vez porque querés tener un disco en especial, como algo que se hacía con bastante asiduidad cada vez que querías escuchar un disco y que sea tuyo, tenerlo, pasarlo en el equipo, y todo eso.

Digo ... está rescantando una costumbre (humana, social, de interacción con otros seres similares, si queres) más allá de ser algo "individual", en ese proceso de búsqueda te cruzás con personas reales, tocas las cosas, preguntas el precio, te responden (?), lo pagás o no, te lo llevás o no, conoces a alguien en el medio... que se io...

Aparte, hizo una generalización. no olvidemos eso (?) y aca cada uno opina según sus conductas, lo cual no está mal tampoco. Yo vengo, doy mi opinión, que es distina a la expresada originalmente, pero él apunta a algo generalizado, a lo que la mayoría tiende a hacer, a lo que está masificado.

En fin... más allá de lo del sonido, lo que se rescata es eso, la costumbre, el acto de ir a la disquería bla bla bla y llevarte el disco.

Saludos para ti también y para Fede Billie The Pixies.

SirThomas dijo...

Sí, qué tal. Aclaro que no había visto el comment de Federer previo a la publicación del mío, pasa que me tardé en clickear. Salutes.

Fede dijo...

Bueno, vamos llegando a un acuerdo. Mi error fue agarrarme el tema de la calidad de sonido en la primer respuesta, que intenté minimizar en mi segunda entrada al señalar que lo más importante del post de Fedefer era el tema del ritual. Y en eso me parece que todos, en mayor o menor medida, coincidimos.
A propósito, el aporte de 1+ con sus líneas a propósito del "formato álbum" me parecieron esclarecedoras. Agregaría algo más: el estimado Grismar agrega en tu post que "la aparición del concepto de álbum promovió los LP temáticos, como La Biblia, The wall, Cristo Rock y tantos más, pero, como decís, nacieron por el formato y murieron con él."
Por más que la tendencia vaya en un sentido opuesto (y retomo mi afirmación acerca de que el mp3 es parte, para bien o para mal, de la posmoderna cultura de lo efímero), no creo que el formato álbum vaya a morir pronto, de la misma manera que los cuentos no terminaron con las novelas. Por algo cada tanto tenemos un "Zen Arcade" o un "American Idiot".

Marco Mustapic dijo...

Hay gente a la que simplemente no le interesa tanto la música, y escucha mp3 de baja calidad por el parlente del celular. Así como hay otros que nunca van a un museo a ver pinturas.

Por otro lado, gastarse 30000 pesos en un plasma de 50 y un home theater no es exactamente apreciar el cine.

Fede dijo...

Hay gente a la que simplemente no le interesa tanto la música, y escucha mp3 de baja calidad por el parlente del celular. Así como hay otros que nunca van a un museo a ver pinturas.

Es que justamente, lo que estoy tratando de señalar es que lo efímero y de mala calidad es una tendencia intrínseca al dispositivo y a sus promotores. Si hoy podés ir a iTunes y bajarte el tema 2, 7 y 9 del disco de Led Zeppelin... Me parecería equivocado poner todo una vez más del lado "del que le da de comer". si antes ni siquiera existía esa opción en el menu. ¿Me explico? Y sino mirá lo que opina Lynch del iPhone: http://www.youtube.com/watch?v=wKiIroiCvZ0

(Por otro lado, gastarse 30000 pesos en un plasma de 50 y un home theater no es exactamente apreciar el cine.

Esto es ridículo. ¿Alguien acá hablo de un plasma? Yo hablé del acto social de ir al cine. Puede ser el Village o el Cosmos. Nunca nadie dijo nada de un plasma en su casa.)

Dante dijo...

Firmo al final del último comentario del amigo nacho.

Y cuento algo. Durante todo mi año de CBC mi ritual de "ir a comprar un disco" consistió en salir del pabellón de exactas de ciudad y quedarme media hora mirando todo lo que tenía la tipa que tiraba el paño en las escalinatas y vendía piratas (con las tapas y contratapas impresas en calidad hogareña, agrego, por si a alguien le interesa). Los discos de esa mina costaban cinco pesos, y yo, que afortunadamente podía, le compraba uno o dos por semana. Y así conocí un montón (y cuando digo un montón digo UN MONTÓN) de bandas que me recoparon y sigo escuchando (y muchas bandas que no, lógico, pero bueno quizás ahí está un poco el chiste también). Obviamente que todo esto era posible gracias al mp3, porque si la tipa tenía que invertir en los originales de todo lo que vendía recuperaba la plata en el 2060. Todos esos discos los escucho de principio a fin y les reconozco el concepto de álbum y sarasa sarasa sarasa, y, de los que me interesa, miro las fotitos y los datos en internet.
Que las personas acumulen música sin escuchar en su compu no es culpa de la tecnología, es culpa de las personas. No seamos necios ni nos hagamos los boludos. Guns don't kill people, people kill people. Una prueba de esto es que también existe gente que compra más libros que los que lee. Y los compra con el ritual de ir a la librería, revolver, etc, etc, etc.
Y en cuanto a la calidad, si te bajaste un archivo que se escucha mal o se corta o está incompleto o lo que sea lo único que tenés que hacer es borrarlo y bajártelo de vuelta.
Y sobre la cuestión de bajarse temas sueltos, bueno... Si demonizamos eso también matemos a la radio. (Levante la mano el que tenga 20 años o más y nunca se haya grabado un cassette de la radio.)
"¿Que le doy de comer a las discográficas y a Truchimundo? Mala leche: efectos colaterales", dale Maestro, esta no te la creés ni vos.





pd: cómo pega el "(?)" =P

fedefer dijo...

Dante, yo no le hecho la culpa a la tecnología en sí misma por la trivialización de la música en mp3. Está claro que si hay un "culpable", soy yo. Por bajarme 700 cosas sin tener tiempo para oirlas. Pero justamente, con el CD original eso no me pasaba... y por eso digo que me gusta y lo siento diferente. Y en todo caso, la experiencia de comprar un CD trucho en la calle no tiene nada que ver con lo que yo digo. Está bien que la reivindiques, de todas formas. Insisto: YO TAMBIEN ESCUCHO MUSICA EN MP3. Sin mp3 no podría escuchar a Bob Dylan, con eso te digo todo. Pero me queda ese afecto con respecto a mis días de conocer música solo a través del CD. Quien nunca lo vivió, no va a entender.

Con respecto a la radio, soy consecuente con lo que reclamás. Eso sí que lo detesto y nunca en mi vida me grabé un casete de la radio. No hay nada más estúpido que la radio para escuchar música (salvo para entretenerte mientras manejás, o en el laburo, o salvo que existan radios muy buenas, que sabemos que no). Pero bueno, cada uno tiene sus costumbres. Entiendo que a alguien le pueda chupar un huevo el concepto de álbum. No es mi caso.

Saludos.

beto9 dijo...

Comparto 100% la postura de Fedefer respecto a la diferencia entre mp3 y disco. Es la misma que viví yo -noble anciano- cuando se pasó del vinilo al cassette. Puede sonar un poco fuerte descalificar como lo hace al niño mp3, aunque creo que esa descalificación es una premeditada exageración que busca marcar el punto.

beto9 dijo...

Además, el vinilo, el CD y el cassette, promovían el "salir a buscar", el mover el culo dela silla, muchas veces para patear de disquería en disquería, conversar, indagar. Era un acot social. Mientras que el mp3, nos olo promueve la cultura de lo efímero, como bien señala Fede, sino del aislamiento. Estás sentado ahí, con tu computadora, bajando canciones en solitario. Canciones que probablemente escuches malamente en tu computadora. En fin, tal vez para alguien que creció ya inmerso en la cultura mp3, es muy difícil comprender aquello de lo que Fedefer está hablando, como seguramente es difícil captar las bondades de los ritos digitales, para aquellos gerontes que seguimos amando esos viejos ritos. Salutti.

La niña santa dijo...

Dejo link a la opinión de Calamaro al respecto. Saludos!

http://www.rollingstone.com.ar/nota.asp?nota_id=990695

El Que Se Oculta dijo...

Un punto a tomar en cuenta, previo saludo, por supuesto. Yo he tenido vinilos, cartuchos, cassettes, cd´s y mp3. No tengo un oído privilegiado, pero sí buen gusto.
El problema en mi caso es económico, Sres. Así que no me quejo. En el milenio en el cual tal vez sólo sobrevivan las ratas, tomar algunas de sus costumbres no está mal visto por su servidor.

Anónimo dijo...

He pasado por diversos soportes, el grueso es cinta, musica grabada de la radio (compaginado luego) otras desde los vinilos y CD's (10 Unidades originales), 30 vinilos, 54 CD's y un 8track. De la calidad, bueno eso depende del tipo de musica,oido,equipo de audio. En si si nos referimos a la calidad preguntar a un audiofilo, especialmente oir como suena. A tanta señal digital preferi meterle el toque analogico con un amplificador valvular (12AU7 y 6BQ5) 2,5Watts RMS x canal, es poca potencia pero suficiente para oir todos los matices. Hay gustos los que escuchan por el celu todos sus MP3 o los que prefien un ipod original (son los audifonos los que dan la calidad). SOBRE GUSTOS NO HAY NADA ESCRITO.