Déjà vu viernes, 21 de octubre de 2005

Mirta Varela: (...) Una idea que aparece, a principios de la década del 20, con el desarrollo de Hollywood, es la idea del sistema de géneros. Es decir, la idea de que un modo de producción sistemático, a través de los estudios, implica la necesidad de los géneros. Una razón fundamental es la posibilidad de preveer económicamente los costos de una película. Esto es lo primero que aparece en el cine hollywoodense, ya que es mucho más fácil preveer costos a través de géneros que están organizados.
Lo otra, obviamente, es la idea de la relación directa con el público. Un cine que se relaciona sin mediación de la crítica, supone la necesidad de algunas pautas de conocimiento. (...) Es interesante notar cómo esto supone un reconocimiento para el que lee: la idea de que la repetición que se da en las pautas discursivas supone un horizonte de expectativas.

Alumno: ¿Cómo se explica que la repetición sea exitosa?

Mirta Varela: La novedad no siempre fue interesante. Hasta fines del siglo XIX, la novedad no era un valor interesante en el arte. De hecho, casi todo el arte universal se produjo mediante la idea de que la variación dentro de la repetición era un valor importante. (…) Lo que en todo caso aparece como nuevo, es la idea de que la ruptura con esa repetición sea un valor per se. (…) Lo que va a ocurrir, es que a partir de la ruptura que supone hacia mediados del siglo XIX, la emergencia de una esfera del arte conectada con otra esfera del arte que se autonomiza; aparece un distanciamiento fuerte en pautas de reconocimiento. Entonces, hay una zona del público que se va a reconocer en esa repetición; y hay otra zona del público que encuentra esto completamente banal. Esto es lo que se modifica.
Los públicos que se reconocen allí tienen que ver con (...) la consolación, con el placer de que todo se solucione, de que los finales sean apropiados a la justicia poética. Creer en la justicia poética, es una forma de creencia como cualquier otra. Yo siempre digo que en Dios no creo, pero en la justicia poética sí. Porque en algo hay que creer, y me parece bastante más entretenida la justicia poética donde el crimen paga, los buenos son buenos y los malos son malos. Si en alguna ley hay que creer, me parece mucho más interesante la justicia poética. Creer en la justicia poética es una forma de consolación. Los grandes públicos creen sin ningún conflicto en la justicia poética, y es sumamente tranquilizador creer en ello.

(Nota mental: bueno, Fede, por lo menos la materia es interesante.)

2 comentarios:

martín dijo...

che boludo, no entendí..nada

Fede dijo...

Iba a hacer un comentario a la Ortega y Gasset sobre la estupidez de las masas, pero después me di cuenta que (a) no soy elitista y que (b) es probable que no se haya entendido nada.

Así que no digo nada.