BAFICI 2008: En la ciudad de Sylvia jueves, 17 de abril de 2008



En la ciudad de Sylvia
de José Luis Guerín
España, 2007
84'


[Este film reemplazó a Import/Export en la función de ayer a la noche en el Cine Cosmos -la programada originalmente nunca llegó-, así que nos tuvimos que conformar con la película suplente].

Me fascinan las ciudades. Soy un ser urbano por definición -o por costumbre, quién sabe. Amo las callecitas, los pasajes, la mezcla de sonidos, el espacio público, el ritmo, los sonidos, el conflicto.
Antes de que entregara mi alma al ritmo monótono y acelerado de la vida industrial, me encantaba sentarme en alguna plaza y ver las personas pasar. Me hipnotizaba verlos entrar y salir de mi encuadre, de propia mi película en vivo. Si hoy me preguntan -desde el actual lugar de frenesí y cafeina- qué carajo me atrae de las ciudades, me costaría explicarlo. Porque se conjuga una paradoja que es: cómo los distintos cotidianos anónimos -posiblemente aburridos para cada uno de los actores- a mí me parecen fascinantes.

Quizás haya algo de eso en esta película. Un protagonista joven, cuya historia previa no se nos presenta, sale de su piecita de hotel en Estrasburgo y se sienta en un café. Y observa. Y dibuja. Y observa de nuevo. Hay algo en esa mirada -que es, por momentos, nuestra mirada como espectadores-: Algo fresco, abierto, envolvente. Todo En la ciudad de Sylvia son climas. Atmósferas. Ambientes. Y mujeres, claro. La actriz, Pilar López de Ayala, vale por sí sola el precio de la entrada: una muchacha que derrocha serenidad, sencillez, belleza y elegancia.

El argumento no avanza mucho más. El muchacho en cuestión busca -sin éxito- a una mujer a la que amó hace seis años. Hay pocos diálogos y una tensión silenciosa. (Me hizo acordar a La Coleccionista, única peli de Eric Rohmer que vi hasta el momento).

Me cuesta encontrar qué no me gustó en la historia. Ensayo alternativas. Quizás tanto minimalismo se vaya a veces un poco de mambo. Quiero decir: me da la impresión de que al film le sobre el último tercio, ¿puede ser?. Por otra parte, la historia es tan mínima que incluso sus mayores logros son, justamente, triunfos pequeños.

Aunque no puedo dejar de pensar en lo bueno que es que exista una celebración así de lo urbano-femenino.


6 billies

6 comentarios:

Chino dijo...

Menos mal que no te tocó la del filipino :P

barbie dijo...

"hey wouldn't be hilarious if he literally is just looking at one girl and then another for the ENTIRE movie?"
buena critica, igual ya hablamos.. los mios son 5 barbines.
beso!

Nacho dijo...

Chino: o, peor, ¡la del caballo!

Chino dijo...

¿La del caballo? Ah, ahí me mataste.

Fede dijo...

El término "increíble", tan bastardeado en las citas publicitarias, es el más indicado para este film. Zoo es increíble desde el suceso real que le da origen: en 2005, en una granja cerca de Seattle, un hombre fue penetrado por un caballo y murió por una hemorragia interna masiva. El difunto era un profesional de buen pasar, dueño de la granja y también anfitrión de un grupo de hombres que tenían relaciones sexuales con los equinos. Se conocieron por Internet y se llaman a sí mismos "zoos".

(SIC)

Chino dijo...

Aaaah... ¡Zoo, el documental de los zoofílicos... y sí, tenías que tener estomçago para verla.