Suelas gastadas miércoles, 18 de octubre de 2006

Me habían encargado ir a distintas universidades a pegar afiches con ofertas laborales, lo cual reemplazaría mi día de trabajo en las oficinas de Livra. Los puestos ofrecidos tenían que ver con programación y diseño web, y la búsqueda apuntaba a estudiantes avanzados en ingeniería de distintos centros de estudio diseminados por toda la Capital.
Varias de las facultades quedaban cerca de la mía, así que ni bien terminé de cursar "Derecho a la información", cerca de las diez y media, empecé a caminar. La lista era larga -tendría unas nueve sedes-, pero el día recién comenzaba.
Los taxistas escuchaban Radio 10 (o Blue, fenómeno reciente, aunque esperable ya que a la mañana les habla Antonio Laje), las señoras de Almagro miraban mal -porque ese es su papel: mirar mal-, los autos corrían al semáforo y lo pasaban levemente en rojo. Un día más.

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La mañana transcurrió con normalidad. Pasé por la UTN y por la sede Almagro del ORT. Cerca del mediodía llegué a la Universidad de Palermo, en la calle Mario Bravo. Pregunté a uno de los muchachos de la seguridad privada por alguna cartelera o similar, y me derivó a recepción. Allí me atendió un mocoso que no debía medir más de un metro sesenta. Vestido "informalmente formal" (camisita abierta y corbata desabrochada) y ostentando un corte-de-pelo-con-flequillito genérico, era todo un rebelde way en potencia. Me dijo que afiches no, que tenía que hablar con el Departamento de Desarrollo Profesional. Despedí a Felipe Colombo y me fui a un locutorio a hacer la llamada.
Me atendió otro zapallo, pero afortundamente era sólo una conversación telefónica y no pude verle la cara. "Mirá", me dijo, "te vamos a enviar un modelo de formulario, lo tenés que llenar, y después me lo tenés que mandar de vuelta. Así que, bueno, nada".
"Bueno, nada": esa fue la impresión que me llevé de la Universidad Simpson.

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Me bajé en Cabildo y Congreso y almorcé una milanesa en La Farola. Cometí el error de pedir, como acompañamiento, papas fritas y no puré: imperdonable.
Enfilé para Libertador: la próxima parada era el ORT. Mientras caminaba por una de las calles interiores, pasé por un Norte que tenía el logo plateado y me llamó la atención. (O no tanto: la segmentación zonal de los supermercados no es novedad: ¿nunca se preguntaron cómo es que hay un Coto en el Highland?) Las sucursales de Avellaneda y Hurlingham tienen colores; la de Coghlan, no: es plateado. Los precios son un poco más caros. Y seguro que está lleno de comidas anunciadas como "gourmet".

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Tomé el 152 y miré por la ventana. Veinte grados, día de sol, buen día para pasear. Lo mismo habrán pensado los dos extranjeros que acababan de subirse. Me di cuenta por el tamaño del mapa. (El 25% de los porteños también lleva un mapa de calles encima, pero es la Guia "T"). Eran jóvenes, los dos. La gallega estaba buena, el amigo/novio se supone que era fachero.
El bondi me dejó en Paseo Colón, a tres cuadras de la Facultad de Ingeniería. No me pudo acerca más ya que la avenida estaba cortada desde la mañana. ¿El motivo? Un acto de la CGT por el 17 de octubre. El paisaje mostraba decenas de micros naranjas que traían en su interior al aparato obrero oficial (algunos dirán "la burocracia sindical"), y miles de volantes en el suelo que leían "Perón cumplió, cumplamos con Perón". Pasé por entre los muchachos del sindicato de camiones. Algunos de ellos protagonizarían más tarde la guerra de patotas del aparato peronista. Disparos incluidos.
Esta tarde, el autor de los disparos en San Vicente declaró que abrió fuego "para evitar una masacre". En otras noticias, Bush dice que cagó a bombazos a Irak para "llevar la democracia a Medio Oriente".

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Crucé la coqueta avenida Alicia Moreau de Justo hacia mi próximo destino, la Universidad Católica Argentina. Allí no había actos: la única protesta que podrían llegar a organizar sus estudiantes sería alguna marcha pro-globalización (el lema sería "otro mundo es vendible"). Pero por ahora no, todos calladitos o riéndose en pequeños grupos portadores de iPods y anteojos de sol. El cartel en la entrada señalaba las reglas de vestimenta para el alumnado. ¿Chicos en musculosa? Dios no lo permita. (Qué horror, mostrar los músculos. Lo máximo que pueden ostentar es el Mini Cooper de papá. En el nombre del mercado, amén.)
Adentro, afiches multicolores del grupo Techint ofrecían pasantías en la multinacional. Hoy leí en Clarín que el presidente de Microsoft Argentina pidió la adecuación de currículas y la generación de carreras acordes con lo que "el mercado requiere". Se ve que con las privadas no les alcanza.

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Más tarde, cuando comentaba esto con un amigo, pensé que UCA y CGT, más allá de su aparente contraste inicial (autos lindos y chicos blancos, por un lado; transportes escolares y muchachos morochos, por el otro), tenían mucho que ver. Que eran como dos caras de una misma moneda: mientras unos recibían los beneficios de un cierto modelo de acumulación y eran educados para reproducirlo, otros lo defendían apoyando la política (económica, entre otras) del actual gobierno y poniéndole un tibio freno a la puja salarial. Los dos soñando con los bajos costos laborales. Un sólo corazón.

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Caminé hasta Alem, pasé por el puesto de los best-sellers baratos. Libros que en las librerías oficiales salen cuarenta, cincuenta pesos, acá estaban a veinticinco, treinta. No creo que sean robados; quizás, sí, ediciones truchas. Me tomé el 33 ramal Ciudad Universitaria. Me bajé en el Pabellón 1 y fui hasta la biblioteca a pegar algunos afiches. Había muchos llamados a la movilización por la desaparición de Julio López. En la planta baja, el comedor rebalsaba de grupos de estudiantes almorzando a precios populares; afuera, muchos neohippies y no tanto tomaban mate y sol al mismo tiempo.

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Mis zapatillas "Oxígeno" no hacían honor a su nombre y me estaban matando. Y todavía me faltaba pasar por la Universidad de Belgrano.
Hace algunos años Mario Pergolini, el empresario rebeldón, dijo que sus siglas podían ser UBB ("Universidad de Belgrano, boló"). No tuve tiempo de comprobarlo.
Por supuesto que afiches no -caca-, había que enviarles un mail a su Dirección de Empleos y Pasantías (parece el título de alguna subsecretaría estatal llena de ñoquis). Sin embargo, la chica se mostró muy amable. Salí del edificio y me encontré rodeado de chiquitos: horario de salida en el Washington School. Tenía que encontrar la parada del sesenta y cuatro.

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A esta altura no recuerdo el orden en el que hice el recorrido. Lo cierto es que me tomó desde la media mañana hasta las seis de la tarde. En ese lapso habré caminado no menos de diez kilómetros. Me tomé -ordenados cardinalmente- los colectivos 28, 33, 64, 68, 71 y 152, y el Subte B.
Cuando llegué a mi casa, no tenía ganas de nada. Me fui a dormir y me desperté diez horas más tarde.

9 comentarios:

Dandy dijo...

Este relato me hizo acordar a una época en mi vida.
Corría el año 2004, y era un estudiante más del CBC en la UBA de Martinez, no trabajaba fijo como hoy, sino que cada tanto me llamaba la madre de una amiga para ayudarla en lo suyo. La cuestión era agarrar un mapa (que podía ser, según el día, de algún barrio del oeste o del norte...Ituzaingó, Hurlimgam, Malvinas Arg, Tigre, etc.) y oficiar de copiloto. Asi era que la guiaba, le decía por dónde convenía ir, recorriamos todos los colegios q se podían, repartiendo material sobre los shows que promocionaba.
Claro que andabamos en auto (un Fiat Uno que parecía un karting) y no tenía que tomarme 6 o más bondis, pero si lidiaba con gente de recepción, seguridad y algún que otro portero que me miraban con cara rara cuando les dejaba los panfletos.
Te digo que no estaba nada mal para ese momento.

"Cuando llegué a mi casa, no tenía ganas de nada" -> Para escribir ganas no faltan.

Fede dijo...

Es que esto fue el martes, Dandy, y esto lo escribí ayer.

No, sí yo el martes me fui a dormir a las diez y media de la noche, no quería más lola...

Dark Tide dijo...
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Dark Tide dijo...

Casi todas las universidades privadas deben ser lo mas mierda de este país.
El ambiente ahí y el careteo es imbancable: todas llenas de nenes bien o de fracasados que no puedieron entrar a la universidad pública...O de algún cagón que le dió miedo el curso de ingreso (mi caso hace unos años...si, ya sé, fuí MUY idiota)

Lleno de caretas, de gente idiota...tan apolítico porque para doña rosa la política es sucia, la mayoría sin centros de estudiantes (porque para doña rosa, los centros de estudiantes solo sireven para rejuntar vagos) y así es que te cojen como quieren...

Si, podría pasarme el día hablando mierda de las fucking universidades privadas (Parece que cualquier boludo con plata va y se pone una universidad, para que otros boludos aburguezados -o sea, con no tanta plata...digamos de clase media mediopelo- compren un título en cuotas...)

Viniendo de un secundario en colegio público, yo no sé como permanecí años en uno de esos "antros" de la mediocridad (uno que no nombraste, por suerte, aunque hubiera sido bueno escracharlos porque son una cagada) y del conocimiento mercantilizado.

El asunto es que, cuando conocí la UBA (y vi que el CBC no es taaan imposible, como dicen muchos nenes bien fracasados que terminan en las aulas de las universiades privadas), me enamoré y ahora no la cambio por nada.

Es más: si hay algo que banco a muerte en este país, es la educación pública

Resumiendo: si yo hubiera sido tu jefe, te hubiera mandado a pegarlos solo en la UBA y en la UTN nomás. No en las privadas pedorras
Y ya que alguien ahí mencionó los panfletos, voy a contar un anécdota ocurrido en una clase de Teoría del Derecho:

Resulta que eran las elecciones en la facu y había una lista del PRO que prometía no mas afiches en las paredes...en donde, por cierto, ellos pegaban afiches (Muy coherentes). Entonces, la profesora hizo un comentario, muy acertado a mi entender, en donde recordó que en Francia hay universidades excelentes con afiches en las paredes, mientras que acá hay privadas que no tendrán afiches en las paredes, pero son francamente de terror (La Universidad Simpson, por ejemplo. La UAI, otro caso. La Kennedy, otro caso bien claro. Y así, podemos seguirla.)

En fín...

Fede dijo...

Bueno, yo no haría una distinción tan tajante.
Lo más radical que puede afirmarse, desde el vamos, es que un país que apuesta a la educación pública no debería necesitar de un ámbito privado. Al menos no "compitiendo" con la oferta educativa pública.
Por eso, hasta hace 20-30 años en la Argentina sólo existía educación privada (en todos los niveles) para lo estrictamente religioso, y -como comentaba mi vieja que había en la época- para algunos "burros" que querían aprobar rápido y fácil.
A medida que la educación pública se fue vaciando de financiamiento y de materia gris (1966 y 1976 como momento de fuertes exilios), proliferaron los establecimientos privados que fueron a suplir los aspectos en donde lo público comenzaba a fallar: personalización (por la masividad), infraestructura, equipamiento. (Todos problemas que se podrían haber resuelto en lo público con un mayor financiamiento.)
Y ahí es donde se complejiza el asunto, por ende me cuesta pararme en el mismo lugar que vos en este debate.

El año pasado ya tuvimos, en Livra, un debate al respecto, y no quiero aburrir con argumentos similares. (Podés ver mi opinión y los comentarios en http://ar.livra.com/review.php?r=585900).

Por lo pronto me parece que hablar de "las privadas" como un ente homogéneo es, al menos, simplista.
En la crónica yo me limité a describir algunas cosas que me llamaron la atención a primera vista de varias universidades. A algunas de ellas las conozco por otros lados, a otras no. Con lo cual me parecería apresurado emitir juicios tan tajantes ("las privadas pedorras").

Si nos remitimos simplemente al nivel de exigencia, debe haber privadas muy buenas (como el San Andrés) y otras cuyas referencias indican que la etiqueta de "flojo" se queda corta (Kennedy).
Ahora bien, si nos remitimos a su ambiente, la cosa se da vuelta: la Kennedy vendría a ser más "mediopelo" (nadie cae con un MiniCooper, digamos) mientras que la del San Andrés es una burbuja de exclusión en su campus de Victoria, y está claramente en la vereda opuesta.

Este ejemplo no hace sino confirmar que el mundo de la educación superior en la Argentina es un tanto más complejo que un esquema maniqueo de buenos o malos.
Aunque por otro lado la apuesta por una educación pública va mucho más allá de la "elección" individual, en base a una "oferta educativa", de tal o cual casa de estudios.

Saludos

Dark Tide dijo...

Obvio que hay de todo.

De todos modos el haber conocído una de esas asociaciones civiles que pretenden ser "universidades" (no lo digo peyorativamente...bueno, si, pero es que legalmente tienen ese estatus: no tienen autonomía, cogobierno, etc. cosa que si tienen las universidades nacionales) solo afianzó mi amor por la universidad pública.

Francamente no sé como terminé en uno de esos antros al terminar el secundario. O si, pero prefiero no acordarme.

Sé que hay algunas que zafan en algunas carreras y en otras son un desastre. Ejemplo de estos son la de Morón (que si bien escuché buenas referencias, también escuché comentarios en livra que hablaban mierda y me hacían acordar al antro al que asistía)

Por suerte, ahora soy un felíz estudiante de la UBA. Y, francamente, no volvería a una privada ni con una beca completa.

Dark Tide dijo...

Una cosa más:
A la UBA (o a cualquier universidad nacional grande) se le puede cuestionar muchas cosas, pero fijate que son pocos los que cuestionan el nivel. Y si lo hacen, lo hacen comparando con la misma institución en tiempos pasados (cosa que, lamentablemente, es cierto; ya que hubo gobiernos -dicatoriales, sobre todo: Onganía es el claro ejemplo-) a los que no les convenía tener una universidad pública de puta madre.

Con las privadas no pasa lo mismo, hay privadas que, francamente, dan lástima en cuanto al nivel (Kennedy, UAI, por nombrar dos que son lamentables) y hasta es vergonzoso que instituciones así den un título hablilitante

Bueno, ahora si, no molesto mas :)

Fede dijo...

No molestás! Está bueno el intercambio de ideas.

Yo tampoco cambiaría la UBA por alguna otra universidad, por los motivos que expuse en la opinión de Livra.
Pero no hay que reducir el tema solo a "la oferta" académica, sino inscribirlo en una discusión más general sobre la educación en Argentina.

Igual mi crónica no era ni palo ni alabanza para nadie, sólo una crónica diaria :)

Eliana dijo...

Hola fede bueno yo soy eliana y tengo 16 años y tengo blog y es muy interesante y muy pronto voy a poner cosas de nirvana y de the police por ahora te puedo decir eso y te dejo con la intriga a si q me voy despidiendo y agregame a si hablamos:eli_correo@telecentro.com.ar
Bueno espero que me agreges y sos lindo ehhh,te lo digo de cariño.
Bya.Bsos y suerte
Te quiere
Eliana.