Una canción que banco / 1 miércoles, 4 de octubre de 2006

Desviaciones sobre lo político en la música

No descubro la pólvora al afirmarlo, pero bien vale la aclaración: vivimos en un mundo posmoderno. Lo banal está al mando, la farandulización se extiende a todas las áreas de nuestras vidas, y el aquí y ahora no remite al hippismo sino al consumo inmediato.
Es así que, en estas últimas décadas, el arte fue perdido su función crítica. El rock, que comenzó como una contracultura (inmersa en un clima cultural con un potencial subversivo impresionante), se ha convertido en un mero estilo.
Las mismas ideologías juveniles que le dieron un impulso inicial al rock –movilización, resistencia, cambio social– están hoy en desuso. ¿Quién habla hoy de lo político? La palabra “compromiso” se utiliza para hacer aún más correctos los recitales a beneficio de Bono y el Live Aid.
En este contexto, quiero rescatar una canción que va a contramano con el discurso dominante y es una de mis tonadas favoritas del rock de nuestro país.
La melodía es tan buena que no importa que la banda que la cante no sea tan trascendental como otras que amo ni que su público esté compuesto principalmente por quinceañeras de colegios privados. La canción se llama “Setentistas” y la interpreta el grupo Attaque 77. Lanzada hace un par de años, puede considerarse como una clara toma de posición frente al clima en la Argentina post-2001.
Sus primeras líneas rezan: “Hasta que no te pase a vos / no vas a entender / siempre así, tan egoísta / clásico individualista”. Primera bandera: combatir el antipoliticismo reinante. En la línea del gran Bertolt Bretch, claro: “El peor analfabeto es el analfabeto político”.
El estribillo, lleno de ganchos, sigue dirigiéndose al interlocutor desinteresado: “Decíme que no me sirve luchar… / Si estaba en el Cordobazo hace un tiempo atrás / y estaba en el Rosariazo, y en Tucumán / Espíritu setentista vuelve hoy /Gente que no puede decir / ‘hey, hey, no te metas’.” Segunda bandera: apoyo a las luchas populares.
También se menciona la lucha de los obreros de la fábrica recuperada Zanón y se hacen otros llamados a la movilización y a la lucha obrera. Todo enmarcado en un tema punk-pop de tres minutos.
En un momento en el cual otros músicos se limitan a expresar nimiedades o simplemente a celebrar el actual estado de cosas, “Setentistas” obtuvo una fuerte rotación en radio y TV en todo el país, y logró plantar un gran relato en plena era posmoderna, volviéndose así una canción que banco.

10 comentarios:

fedefer dijo...

Gran canción. Solo le falta una versión a dúo con Guillermo Oliveto, el pensador del post de más abajo y quedaría en la historia.
Coincido con la desarticulación de los discursos vigentes donde "política" es el demonio y "politizar" el pecado mortal number one. De todas formas, no me parece que una canción que se embandere en protestas sociales sea por ello automáticamente más valiosa que otra que hable de, digamos, las pirámides de Egipto o los poemas de Tennyson. Reducir una movida tan variada y heterógenea artísticamente como el rock a lo "combativo" (salvo que tomemos un sentido amplio de la palabra) es un tanto arbitrario. De hecho, muchas veces este tipo de discursos "combativos" suelen caer en manos poco dotadas y apenas pueden disimular su carácter panfletario. No digo que sea el caso con esta canción en particular, cuya letra integraré con énfasis antes de emitir un juicio.

beto9 dijo...

Como hemos debatido en otras ocasiones, yo no creo que el rock deba ser combativo, o al menos que deba serlo desde la politización o la reivindicacion de la lucha. Es decir, no creo que el rock deba ser The Clash o Rage Against the Machine para validarse. Porque ante todo, es música. El jazz, el blues, también fueron contraculturas en su momento, y no reivindicaban un mensaje político, sino que expresaban sentimientos, que es para lo que la música existe. La psicodelia era tremendamente cultural, pero no tenía nada que ver con la política. Creo que el rock ha muerto hace rato como expresión contracultural pero no porque no reivindique la lucha, sino porque no hay la más mínima búsqueda artística. Se ha convertido en un elemento de entretenimiento funcional al sistema de consumo capitalista porque se volvió esquemático y fue vaciado de contenido artístico. El arte no debe estar politizado para ser válido, no porque la politización tenga algo de malo -está muy lejos de mí pensar eso- sino porque me parece que enfocarse solo en eso es limitar los alcances de algo (el arte) que nació espontáneamente para canalizar más sentimientos que ideas.

Fede dijo...

(Me parece genial que unas pocas líneas sirvan como provocación o como disparador. Una lástima que el posterior debate -quizás lo más jugoso- quede escondido en los comentarios.)
Esta discusión es parecida a aquella a propósito de U2 y los Rolling Stones.
Que quede claro: mi intención no es instaurar una definición de "rock genuino" y denostar a las bandas que no cumplan con el requisito. La idea, más bien, es ver qué bandas logran romper con la aplastante predictabilidad del mundo de la música hoy día. Y esto puede ser a causa de un discurso político fuerte... o no. Hoy rescato a Attaque por una canción que (aparte de ser, desde lo estrictamente musical, el mejor tema de su último disco, con potencia, buenos ganchos y yendo más allá de su Ramones-revival más clásico) es políticamente comprometida. Pero mañana puedo rescatar una canción de Arcade Fire o de TV on the radio, que de político no tienen un soto pero sí de cierta contracultura artística en tiempos en donde no hay nada nuevo bajo el sol.
(Yendo al caso inverso: hay canciones políticamente comprometidas que me parecen una garcha desde lo musical, y que NO me gustan. Un ejemplo es el corte del nuevo disco de La Mancha de Rolando. Muy lindas las letras -"fue la sangre de Simón Bolívar / fue la guerra, fue la mentira / en la radio digan lo que digan / hay miseria y viene de arriba"- pero la canción es desagradable. Y ese estribillo, hey cabrón, where are you from, me da verguenza ajena.
Con lo cual, insisto con algo que quizás no haya quedado muy claro: la canción no me parece más valiosa per se sólo por su contenido político.
Segundo punto, relacionado con la conclusión de recién: no creo que la presencia de un discurso político alcance, por sí mismo, para generar contracultura. Attaque y Rage están en Sony Music, y hay que ver hasta qué punto en esos casos "el medio es el mensaje" y el llamado movilizador de los temas no queda hundido entre promociones y clips de MTV.
Quizás una banda que en la superficie es absolutamente apolítica sea objeto de una lectura política, por caso bandas exitosas que siguen en sellos independientes o que se mantienen al margen del mercado masivo y los megafestivales auspiciados por las grandes marcas. Pienso en El Otro Yo, por ejemplo, banda que desde lo musical no tiene grandes aportes y que desde lo político cuenta con un 90% de canciones que nada que ver... pero que me parecen mucho mas contraculturales que la última canción de La Mancha de Rolando.
Y si a veces llamo "rockero" a algo que en principio es simplemente contracultural, es porque tiendo a pensarlo como una actitud. Pero puede haber otras definiciones, para qué (y desde qué lugar, un poco el ¿y vos quién sos?) arrogarse el derecho de definir qué es y qué no es rock.

dante dijo...

Hace un tiempito por estas pampas hubo otra discusión acerca del viejo "arte comprometido vs l'art pour l'art", y yo dije que recomendaba para esta cuestión el texto El artista como lugarteniente, de T. W. Adorno. Veo por los comentarios que nadie lo leyó y obviamente está todo bien porque no esperaba que todos fueran corriendo a comprarlo, pero me parece que estaría bueno dar ahora los puntos centrales del texto. Como para seguir dialogando, digo.
En la segunda posguerra se armó la ecatombe total porque todos los valores se habían ido al carajo y medio que nadie sabía muy bien cómo había quedado conformada después de semejante acontecimiento la concepción de sujeto, la concepción de arte, la función del arte, la función de la filosofía, etc.
En este marco conetxtual se publica El ser y la nada, de J. P. Sartre (un tratado filosófico estilo biblia de 900 páginas), y un par de años después, su conferencia El existencialismo es un humanismo, que funciona un poco a modo de panfleto-resumen del libro. Y que hiteó bastante.
Especialmente con ese segundo texto es que se difunden muchísimo las ideas satreanas, al punto que se podría decir que en la posguerra más inmediata lo que había era una Europa Sartreana.
Entre las ideas principales difundidas en esa conferencia, una de las más importantes fue la teoría del compromiso.
Entonces, para Sartre, el nuevo mundo necesitaba al arte comprometido con la realidad social y blablabla.
El debate arte comprometido vs. arte por el arte se acrecienta.
De repente llega Adorno (judío alemán compadre de Benjamin y Horkheimer, entre otros), y publica el texto El artista como lugarteniente donde dice que , en realidad, lo absurdo no es el arte comprometido, lo absurdo no es el arte por el arte, lo absurdo es el planteo del debate mismo.
Que el arte comprometido reproduce los mecanismos de dominación del capitalismo en tanto que se inserta en el campo de la contraposición de discursos. Entonces el receptor tiene un mosaico enorme de discursos del cual elige "compro esto" o "compro aquello".
Que no era posible producir conciencia social, por lo tanto el arte tampoco podía producir conciencia social.
PERO, que a través de la relación del sujeto con la técnica en las formas de arte de vanguardia, podía romperse con los mecanismos de dominación del capitalismo y crear así una conciencia individual que el sujeto cosificado del capitalismo había perdido. (Quiero hacer incapié en que lo más importante de esto es la relación del sujeto con la técnica, la relación del sujeto con la ténica).
Obviamente todo esto, aunque largo, queda corto. Yo personalmente he estudiado mucho sobre este tema y tengo algunas ideas y estudios propios. Lo que propongo es que algún día desvirtualicemos el blog y nos juntemos en algún café, plaza, bla, a charlar todas estas cosas en vivo y en directo.
Saludos.

dante dijo...

Pero si no quieren no...

Fede dijo...

Me parece que tu propuesta de un encuentro es muy sensata. Más sabiendo que fue la misma conclusión a propósito del debate a principios de año (ver último comentario)...

http://www.blogger.com/comment.g?blogID=11924732&postID=114135946880094606

Anónimo dijo...

Se nota que hay gente culta en este blog. Fede, te recomiendo a vos y a todos que escuchen a la banda ella es tan cargosa, son del Under de castelar. Buena gente, buen rock, y buenas letras.
Un saludo para todos.
Denle una oportunidad, sé lo que les digo.
www.ellaestancargosa.com.ar

Fede dijo...

Tomo nota de la página! Por estos días me pongo a escuchar algo.
Gracias por comentar.

Endor dijo...

Fede... una cancion que yo banco...
EL PAYASO CARAMBOLA
del Cuateto de Nos.
algo mas abarcativamente filosofico... pero vale la pena escucharla.
http://www.cuartetodenos.com.uy

la letra:
El payaso Carambola
en medio de su función
fue avisado que a su perro
algo malo le sucedió.
El lo había dejado atado
y los leones se lo morfaron
y el payaso dijo igual:
"el show debe continuar".

El payaso Carambola
en medio de su función
fue avisado que a su esposa
algo malo le sucedió.
Se escapó la muy maldita
con el enano Pildorita
y el payaso dijo igual:
"el show debe continuar".

El payaso Carambola
en medio de su función
fue avisado que a su hijita
algo malo le sucedió.
La aplastó el elefante
y murió en ese instante
y el payaso dijo igual:
"el show debe continuar".

El payaso Carambola
al terminar su función
se ahorcó y terminó con su vida
sin saber que todo era mentira
del payaso Escarbadiente
que en el circo era el suplente
y que ahora se le oye gritar:
"el show debe continuar"

Anónimo dijo...

Very nicce!