BAFICI 2009: Jerichow lunes, 6 de abril de 2009



Jerichow
Christian Petzold
Alemania, 2008


Uno podría pensar que, a esta altura del partido, a las artes narrativas no les queda mucho para decir sobre los llamados "Grandes Temas". ¿Existe alguna forma nueva de contar el amor, la traición, la ambición?

Sin dudas, respondería Christian Petzold. Este joven director alemán ya había resignificado, con Yella, varios de los motivos presentes en el clásico de culto Carnival of Souls en una obra con sabor y potencia propias, y en esta oportunidad se encarga de transformar libremente la novela El cartero siempre llama dos veces. Los elementos son reconocibles: acá están el matrimonio por conveniencia, los problemas de pareja, las infidelidades, los amantes, el deseo, el alcohol, el chantaje... Pero hay más.

Jerichow, un pueblo de Alemania del Este, es el escenario donde se cruzan por azar las vidas de Thomas -un alemán del este, ex-soldado en Afganistán- con la de un empresario turco (Ali) y su mujer (Laura). El nudo no está tanto en lo que sucede en la superficie -un melodrama policial, tal como lo definió Sergio Wolf al presentarla-, sino en las sutiles subtramas que se van tejiendo, conformando una particular visión del mundo transnacional moderno.

Petzold probablemente sea el mayor auteur actual del cine alemán y aquí construye un relato en apareiencia sencillo pero que admite varios niveles de lectura a propósito de la infidelidad, la traición, el poder y el deseo en el siglo XXI.


8 billies

5 comentarios:

Netomancia dijo...

Hola Billie, te quería felicitar por el informe que estás haciendo de la edición 2009 de BAFICI. Realmente es un gusto pasarme por el blog.

Lucas dijo...

¿Pero esta no era la peli para la cual no encontrabas las entradas?

probando html :P
Cartas a Diego

Fede dijo...

Neto: muchas gracias. Fue un laburito -pero un gran gusto- hacerlo :)

Lucas: para esta conseguí un pase de staff. Fui yo solo.

Chino dijo...

¿Un pase de staff? ¿Con quién te tuviste que acostar? :P

Fede dijo...

Con Catalina Dlugi

No, mentira. Me lo dio el primo de una amiga. Lo peor de todo es que ni siquiera cuenta técnicamente como una avivada: yo ya había pagado mi entrada (¡y tres más!) para esa función, y de un día para el otro desaparecieron. En fin...