Lo que dejó el BAFICI 2009 lunes, 6 de abril de 2009



Si, hay mucha histeria cool. Si, hay mucho -demasiado- caretaje. Sí, el jet set del cine alternativo local lidia con lo triste. Sin embargo, ¿a quién le interesa eso? O en todo caso, ¿a quién le importa? Uno viene a buscar un cine diferente, alguna película que sorprenda, cinematografías emergentes, un poco de riesgo. Y a 6 pesos la entrada.
Después, si me encuentro con alguna veinteañera con anteojos de marco grueso, morral cruzado, corte Amélie y pollera verde a la Princess Fiona, ¿cual hay? Todo circuito más o menos cerrado tiene su fauna autóctona. Si en vez de preocuparnos por el zoológico nos ocupamos de las películas, vamos a poder disfrutar al BAFICI como lo que es, después de todo: una gran movida cultural.

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Me sigue sorprendiendo que los aplausos al final de cada película sean la regla y no la excepción. Se siente extraño: la última vez que los recuerdo al término de una obra en salas comerciales, fue con Bowling for Columbine, en 2003/2004.

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¿Quién no concoe al administrador del edificio, al tesorero de la cooperadora del colegio, al guardia del Musimundo? Esos tipos grises, mediocres, que hacen uso y abuso de su parcelita de poder, con orgullo desmedido y un desconocimiento absoluto de su papel subordinado, menor, ingnificante, negado (inútilmente) mediante gestos ampulosos y decisiones caprichosas. Pues bien: esta descripción pinta de piez a cabeza al prototipo de joven que labura para el BAFICI, en áreas de "control".
- No te puedo dejar entrar, son las 15:02
- No, no te puedo guardar la entrada
- No podés sentarte acá

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Es notable cómo los jubilados que van masivamente al BAFICI porque la entrada les sale solo 6 pesos. Ellos elijen las películas por título, o directamente por horario, ya que lo que dicen las sinopsis o comentarios les es, a esta altura, directamente ilegible.
Con el cine comercial con entradas a 20 mangos, no quedan demasiadas alternativas y el fenómeno se consolida. Habría que estudiarlo: miles y miles de jubilados y jubiladas cuyo gusto cinematográfico se va orientando, debido a motivos estrictamente económicos, hacia el cine coreano o al francés más independiente.

Mientras tanto, las pocas salas alternativas que quedan en Buenos Aires se empeñan en cobrar precios cercanos a los de los multipantallas, y entonces el gusto de los públicos se va orientando, cada vez más, hacia las películas seguras y las superproducciones. "Si voy a pagar 40 mangos por un par de entradas, que al menos sea Watchmen o Spiderman 3".

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Están cambiando las formas de exhibir y distribuir cine en la Argentina.
¿Tiene sentido estrenar un film indie en un multipantallas, y mandarla a competir con 300 por los veinte pesos que sale una entrada? (En el medio, crecen los rumores de que el Village Recoleta achicará su número de salas. Con menor oferta cinematográfica, adivinen cuáles películas van a ser las primeras en volar...) Las últimas películas argentinas independientes en lograr un número sorprendente de público -Río arriba e Historias extraordinarias-, tuvieron otra estrategia: estrenaron en una o dos salas -el Malba y en el 25 de Mayo-, durante varios meses, beneficiándose así del boca a boca. Pero para lograr eso habría que consolidar un circuito independiente, en vez de seguirlo matando con malas políticas, o con la absoluta falta de apoyo público.

9 comentarios:

Chino dijo...

A mí lo único que me quedó del BAFICI es la publicidad de Chungo y el hecho de que en el Abasto SIEMPRE te pasan el temita de Beverly Hills Cop (ese que Crazy Frog hizo mierda hace unos años).

Fede dijo...

La publicidad de Chungo es, claramente, un flagrante abuso comercial. La Cámara en lo Contencioso (de Calorías) debería fallar en su contra y obligarles a repartir cucuruchos gratis a la salida.

barbie dijo...

a mi me quedo el buho. me van a decir que a uds no?

Chino dijo...

Ah, el buho era una cosa de locos. Pero yo prefiero el corto de la bicicleta.

Y apoyo lo de los cucuruchos gratis de Chungo.

SirThomas dijo...

Me gustó el resumen final.

Cuando me anoticiaba del festival, y la (para mí) enorme repercusión que tuvo, con espacios generosos en medios "grandes" (no se muy bien si años atrás era tan así, pero me suena que no) me preguntaba ¿cómo se tomará este fenómeno Fede Billie the Pixies? La "explosión" que viene teniendo el BAFICI (bah, es la sensación que tengo) que va creciendo año tras año, y este en particular lo vi muy presente en varios lados. Bueno, esa respuesta la tuve en el primer párrafo básicmanete.

Lo de aplaudir al final, recuerdo que cuando era más pequeño solía darse más seguido, no se si tanto por la "calidad" de la película en sí, por su mensaje, su contenido, o por una costumbre (?) que se fue perdiendo... quizás algo de las dos.

El precio de la entrada no debería ser superior a los 10 pesos.

Saludos.

Fede dijo...

Me parece que este año fue el mayor en términos de convocatoria, sí, pero hay que tener en cuenta que creció el número de películas y el promedio de funciones: pensá que, por primera vez, el Hoyts Abasto dedicó TODAS sus salas al BAFICI -al menos hasta el 1° de abril. Si la memoria no me falla, en 2008 pasaron unas 370 películas con 2/3 funciones --en 2009 esta cifra pasó a 430 películas con 3/4 funciones. Eso también explica el aumento del público.

De todas formas la fauna no apareció este año, tampoco. Creo que es más bien un clásico del BAFICI y del pequeño ghetto cinéfilo, nutrido sobre todo de las escuelas de cine --que, ahí sí, vienen en franco ascenso de matrícula desde principios de la década. Por el contrario, una mayor masividad del festival hace que la fauna autóctona sea, en términos porcentuales, incluso menor. Y que por ende pase más desapercibida.

SirThomas dijo...

Excelente, Fede, gracias por la respuesta.

Saludos.

Pillow_of_Winds dijo...

Tengo que reivindicar a Constanza, una chica que estaba trabajando en el Abasto el día que pasaron Mes Petites Amoreuses.

Encargada yo de comprar las entradas para mí y mis 5 amigos, me dí cuenta al salir de mi casa de que ¡me había olvidado de comprar entrada para mí!

Apuré el paso, llegué al abasto, y vi que las entradas estaban agotadas.

Resignada, subí a esperar a mis amigos para darles sus entradas y quedarme afuera. De todas maneras, nunca perdí la esperanza de que alguien no fuera y quisiera vender su entrada in situ.

Eso no sucedió.

Y uno de mis amigos, no quería que me quedara afuera por mi distracción adquisitiva.

Discutiendo y discutiendo "entrá vos, yo me olvidé", "sí, pero eras vos las que quería ver la peli, yo vine porque venían uds", "no te das cuenta que no puedo dejarte afuera" y todo tipo de comentarios muy idishe mame, ahora que lo pienso, se hizo el horario de comienzo.

Nos acercamos a esta chica y le consultamos si no sabía de alguna devolución, de algún hueco de algo.

Nos dijo que no, que iba a averiguar y los puso a todos sus compañeros en aviso de que si aparecía algo, nos dejaran pasar.

Nada apareció, y la película empezó y ella nos hizo pasar, entrando a las corridas, aunque sólo teníamos una entrada.

Como la película estaba empezada y la sala llena, nos sentamos en el pasillo.

Constanza una genia y yo, contenta (mis amigos no tanto porque no les gustó mucho la película).

Después fuimos al kiosko y le compramos un super chocolate. Porque la gente buena onda, se merece reconocimiento.

Y colorín colorado...

Fede dijo...

Reivindicada Constanza, entonces!

A nosotros nos pasó que ibamos a ir con dos amigos a ver una peli.

Ya estaba con una amiga, la peli a punto de empezar, pero el tercero no llegaba. Le dijimos a un pibe si por favor nos podía aguantar esa entrada diez minutos, que tal persona se la iba a reclamar en la puerta. Nos dijo que no.

Al final terminámos dándosela a una tal ¿Romina? del stand de gaseosas...