2011: termina la maldición de los gobiernos débiles viernes, 28 de octubre de 2011

por Ignacio Zuleta
Ambito Financiero, 28-10-2011

Que el segundo mandato de Cristina de Kirchner sea el primer Gobierno de la década con fuerza y poder propio es el dato más saludable del proceso que se abre el 10 de diciembre. Desde la crisis de la Alianza en el año 2000 -renuncia de Chacho Álvarez a la vicepresidencia- la Argentina ha padecido la maldición de los gobiernos débiles. Lo fueron todos, desde el de De la Rúa de ese año hasta el que Cristina de Kirchner termina en diciembre. Que un Gobierno sea débil es malo porque impide que la administración tome medidas que puedan ser antipáticas para el público en el momento aunque en el largo plazo se justifiquen. Un Gobierno débil termina siendo un Gobierno que se asusta ante las puebladas y busca esconderse en demagogias o en el frenesí de la propaganda; suele terminar confundiendo programa de Gobierno con campaña publicitaria. Suele explotar las herramientas de la alienación, que ha condenado la modernidad como manera de gobernar en democracia, como el culto a la personalidad.
Un Gobierno tiene la obligación de ser fuerte, un mandatario tiene la obligación de pelear por su estabilidad, y más en un país como la Argentina en donde los gobiernos se caen cada tanto. Lo entiende el público que consiente que sus mandatarios cometan excesos en la protección de su estabilidad; el público en la Argentina le tiene horror al espectáculo de 2001 de las presidencias seriales y ha buscado quebrar esa cadena de desgracias que hace que cada diez años caigan gobiernos, cambie la moneda, haga más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Ésta una de las explicaciones del voto del 23 de octubre, que revela una finísima comprensión por parte de los votantes de lo que quieren.
Hizo ganar a todos los oficialismos en todo el país a los largo de 2011, incluyendo al oficialismo nacional. La instala a Cristina de Kirchner en otro mandato con un 54% de los votos, pero a la vez respalda a los legisladores de la primera oposición, el radicalismo, que no perdió ninguna banca ni en Diputados y ni en el Senado. Sostiene a esa fuerza en el control, pero la ha barrido de todas las provincias, salvo Corrientes. Quizás para que siga alimentando la UCR el método que le permite al peronismo realimentarse en el poder.

Iniciativa radical
Con melancolía y resignación, Ricardo Alfonsín le arrojó ayer otra flor al Gobierno al cual dice oponerse: dijo que el decreto que obliga a petroleras y mineras a liquidar sus dólares de exportación en el país es una vieja iniciativa radical que sostuvieron las administraciones de Arturo Illia y de su padre -no la de Fernando de la Rúa, que consintió la libre disponibilidad que les había dado Carlos Menem a esas actividades-. Se entiende que lo festeje el diputado, como Elisa Carrió que se cansó de repetir que la asignación universal por hijo era un invento de ella, pero que terminaron aplicando sus adversarios más jurados. También la privatización de Aerolíneas, la de los fondos de pensión y la ley de medios habían sido en el pasado iniciativas radicales que instrumentó el kirchnerismo. ¿Quién había privatizado aviones y jubilaciones? El peronismo, con la oposición del radicalismo. ¿Para quién se hizo la ley de medios de Gustavo López sino para Fernando de la Rúa?
Esos tres proyectos los movilizó Néstor Kirchner después de perder la elección legislativa del 28 de junio y antes de que asumiera la nueva Legislatura. Con eso logró hacer músculo, arrinconar a adversarios que no podían oponerse con sinceridad y convicción a proyectos que habían sostenido contra el peronismo. Con eso, como ahora Cristina de Kirchner con el decreto para la liquidación de los dólares, aplicó silenciosamente el método del peronismo para asegurarse la permanencia en el poder: interpretar el humor colectivo en torno a una agenda que la sociedad mantiene firme por lo menos desde 1995 -en la elección de ese año la expresó la fórmula Bordón-Álvarez-.
Acomodarse a esa agenda es lo que le ha dado a Cristina de Kirchner el principal producto de la elección del 23 de octubre: el suyo es el primer Gobierno fuerte de la última década. En 2003 su marido asumió después de perder la elección ante Carlos Menem y con el 22% de los votos. En 2005 -elecciones legislativas con Cristina candidata a senadora nacional por Buenos Aires- el kirchnerismo y el PJ que adhería al matrimonio sacó el 26,1% de los votos del padrón general. En 2007 la fórmula presidencial para el primer mandato cristinista sacó el 45,29% de los votos sostenidos por su alianza con una importante porción de la UCR -ponía el vicepresidente- y con el aporte de Daniel Scioli como candidato ganador en la gobernación de Buenos Aires. La alianza con esos radicales estalló pronto y sus consecuencias se vieron en las legislativas de 2009, cuando la dupla Kirchner-Scioli fue derrotada en Buenos Aires por un aficionado -Francisco de Narváez-, cuya habilidad fue traducir el humor antigobierno parado sobre dos apoyos ajenos, el duhaldismo provincial y el macrismo.
Entre 2003 y 2009, con esos números, las gestiones Kirchner debieron gobernar con apoyos frágiles que los obligaron a aplicar el mismo método que el peronismo -fuerza a la que le importa antes mantener el poder y después decidir para qué proyecto- empleó en 1973, cuando tradujo el viento de un sector de la burguesía en favor de las consignas insurgentes (el Perón usando a la «juventud maravillosa» a la que dejó en manos, al final, del lopezrreguismo). En los años 90, Menem supo expresar el hastío de las clases medias frente a un Estado que había fracasado y que parecía haber perdido la justificación misma de su existencia, que había producido en las décadas recientes miles de desaparecidos, había destruido riqueza a mansalva con crisis que terminaron en picos de hiperinflación y que había generado una deuda pública descomunal.


Lemas
Al Menem desregulador se le opuso un Raúl Alfonsín que importó al país las consignas contra el neoliberalismo y el consenso de Washington. Lo azotó al menemismo con esos lemas que en 1995 expresó el peronismo disidente del Frepaso, en 1997 la Alianza UCR-Frepaso que permitió que Graciela Fernández Meijide la tumbase a Chiche Duhalde nada menos que en el bastión más sólido del peronismo, la provincia de Buenos Aires.
En 1999 Eduardo Duhalde, candidato oficial, trató de reconvertir el discurso del peronismo apropiándose de esas banderas contra el neoliberalismo que tenía como emblema la convertibilidad. Fracasó en convencer a los votantes, fascinados con la dupla De la Rúa-Álvarez. Cuando el peronismo reasumió el Gobierno en 2002 para que Duhalde terminase el mandato para el cual le había ganado De la Rúa en 1999, el discurso antineoliberal ya era propiedad de los peronistas, como otras consignas de coyuntura que habían sido de los radicales, como el ataque a la integración de la Corte Suprema de Justicia que el propio peronismo había designado pocos años antes. El final del Gobierno provisional de Duhalde no se entiende sin este ingrediente de la pelea con la Corte, que lo amenazó siempre con convalidar la dolarización de la economía a cambio de que le diera estabilidad en los cargos.
Esa pelea con la Corte la retomó Néstor Kirchner desde 2003 traduciendo desde su debilidad de origen el humor colectivo que habían instalado desde la década anterior los radicales que jugaron otra vez un rol que explica su declinación electoral: compran la carne, encienden el fuego, pero al asado se lo comen otros.
Con ese método de apropiación de proyectos ajenos para asegurarse la identificación del público logró Néstor Kirchner transitar su débil mandato. Lo fue tanto que rechazó una reelección; no creía que tuviera la fuerza suficiente para que el peronismo se mantuviera en el poder. Antes, había dado giros rotundos para evitar colisiones con la opinión pública, como cuando cambió la política de seguridad al enfrentar el fenómeno de Juan Carlos Blumberg. Lo echó a Gustavo Béliz, identificado en su momento con el garantismo, y lo reemplazó por Alberto Iribarne, que venía de ser el viceministro de Carlos Corach. El mismo pagó la deuda con el FMI sin que el organismo se la reclamase -u$s 10 mil millones- en un momento en el que las reservas no eran las de hoy fue la respuesta del Gobierno a encuestas que anotaban como un pasivo de la gestión la imagen de que los funcionarios tomaban medidas ordenadas por el FMI. Ese pago obedeció también a un gesto de hacer músculo aplicando proyectos ajenos; según el manual de la economía peronista, pagar -y menos deuda externa- y morir es lo último. Pero se trataba de expresar poder desde el no poder.
Cuando el kirchnerismo quiso quebrar el método de expresar a la burguesía a través de consignas radicales, perdió. Fue en 2008 en la pelea con el campo, a la que le puso el broche la derrota en las legislativas de 2009. Se dio cuenta rápido Kirchner y precipitó entre julio y diciembre de ese año la aprobación en serie de los proyectos más emblemáticos de la agenda radical (Aerolíneas, AFJP y medios) con lo cual terminó de vaciar a sus adversarios.
Tampoco se explica el resultado del 23 de octubre sin esto: que dejó a los opositores como Alfonsín reclamando, como gran iniciativa, que la asignación universal fue sancionada por ley. Una minucia decorativa.
La oposición, que se creyó la leyenda de que los gobiernos desde 2003 fueron fuertes, dice temer ahora a esta fortaleza que le dan los votos al nuevo Gobierno. Lo primero era una simplificación; también lo segundo porque usar la fuerza tiene costos si no hay una construcción equivalente al mensaje de un votante que ha demostrado ser exigente y preciso en sus demandas.

Néstor Kirchner, un año después jueves, 27 de octubre de 2011
























No weak men in the books at home
The strong men who have made the world
History lives on the books at home
The books at home

Gang of four, "Not great men"


A veces me alegro. Cada tanto me asusto al pensar qué hubiese sido del país durante estos años de haber seguido en el gobierno Fernando de la Rúa o Eduardo Duhalde. O si hubiese ganado Menem. O Reutemann. O López Murphy.

Personas, no procesos. Pero inmediatamente después me olvido de los nombres propios y me pongo a pensar en términos de procesos históricos. Con el diario del lunes (o con cualquiera de 2004 o 2005) podemos entender a Néstor Kirchner como el mejor representante que encontró la clase dominante para cerrar "por izquierda" lo que Eduardo Duhalde no había podido cerrar "por derecha", es decir, el proceso abierto por las enormes movilizaciones de 2001-2002. Movilizaciones que, como bien sabemos, fallaron en tener una conducción definida y grupos políticos capaces de encauzarla. El reclamo unificador fue tan light, tan lanatero, tan "qué se vayan todos (los políticos malos y sucios)" que el resultado no podía ser otro que un presidente que, como bien sostuvo Carlos Altamirano, al llegar actúo "como un presidente del Frepaso".

¿Entonces es lo mismo Kirchner que Menem, alla Martín Caparrós? De ninguna manera. No sólo por las medidas concretas, que todos conocemos, y las simbólicas --que también. (Cuántos cometimos el error de comernos las fotos de Kirchner con Bush, tomándolo por socio imperialista, sin entender que lo que Néstor estaba haciendo, después de todo, era negociar con Lula y Chávez la patada en el culo al ALCA).
Quiero insistir sobre algo no menor: la misma autoproclamación de "progresista" permite una legítima impugnación por izquierda y abre el espacio para la crítica. ¿Quién le podía achacar algo a Menem en 1997, frente a un discurso cínico y posmoderno? Incluso si Néstor Kirchner hubiese ejecutado las mismas políticas que el menemismo (y, como dijimos más arriba, no fue el caso), siempre voy a preferir al impostor de centroizquierda porque al menos lo puedo correr en sus propios términos.

No es cierto que mientras peor, mejor. En otras palabras: Bush sirve para llenar un estadio en Mar del Plata con anarquistas, chavistas, maradonas, humanistas, hippies, kusturicas. Menem sirve para armar un frente electoral con radicales, chachos, progresistas, conservadores, meijides, intelectuales, frepasistas, sarlos, ex comunistas, delarúas. En suma, algutinar "los anti" sin demasiado proyecto a la vista. ¿Y Kirchner? Kirchner partió las aguas porque permite pensarse en sus propios términos "progresistas". Encabezó un proyecto de alianza de clases con un estilo original, con más rosca que "consenso" (primero te meto la medida y después la discutimos). Pero hay que reconocer que esas batallas, por más imperfectas, tramposas o incompletas que fueran, abrieron el campo de lo posible. El ejemplo es remanido pero vale: el tipo te instaló la Asignación Universal por Hijo. Después me podés decir que "no es universal", que "habría que extenderla a los chicos que van a colegios religiosos gratuitos", que "habría que sacarla por ley y no por decreto". Pero fijate que al criticar eso (y no su misma existencia) lo que pedís es ampliar un derecho, no volarlo a la mierda.

¿No es un avance?

La izquierda frente al kirchnerismo
(1) Algunos creen que la tan mentada "profundización del modelo" se dará si uno insiste con lo mismo (ahora con menos actores sociales "enemigos", con algunas victorias culturales ganadas). Que el voto a los candidatos del Frente para la Victoria es un "premio" por haber impulsado algunas cosas, "resistido en las malas", negociado tales otras.
(2) Otros, que el tema pasa por acompañar el proceso nacional general pero intentar meter algunos cambios progresistas en el ámbito legislativo. Allá los Raimundi, los Sabbatella, el "progresismo" a secas, el modelo con rostro humano. La agroexportación sojera con matrimonio gay y Canal Encuentro.
(3) Por último, están los que piensan que la opción ciudadana no se agota en el voto cada dos años a Feletti o a Sabbatella sino que, más que un acompañamiento, lo que hace falta es un permanente estímulo o sacudón por izquierda, en forma no sólo de votos legislativos (que hoy no tengamos ningún diputado de izquierda es, de verdad, una cagada) sino también de marchas, campañas, debates, ocupaciones del espacio público, conflictos diversos y el laburo constante de grupos de presión que intenten resolver contradicciones puntuales -inherentes a todo proyecto policlasista- a favor de las grandes mayorías.
En ese grupo, donde mi incluyo, entendemos que uno de grandes los méritos de Néstor Kirchner fue el de tomar temas que estaban flotando en la agenda y tener la valentía / inteligencia / timing de impulsarlos pero que, frente a eso, no alcanza con alegrarse ("qué bueno, tenemos un gobierno que hace esto, me voy a sentar a ver cómo el país mejora en los próximos años") sino utilizar esa característica en provecho propio, alimentando minorías intensas y disputando la famosa, vieja y peluda batalla cultural.

Política, economía, política económica. Ahora bien: una batalla es la pelea política como comúnmente se la concibe: los 47 puntos en ese distrito, la inutilidad de Macri como cuadro, la renovación de la Corte, la denuncia contra Cecilia Pando, el triunfo de transversales en el sur, Chiche Duhalde perdiendo su banca de senadora, que si Canal 7 pasó o no el juicio a la ESMA, el ocaso de Julio Cobos, la crisis del radicalismo. En general, los periodistas escribimos sobre eso. Muchas veces, incluso, discutimos enardecidamente sobre eso. Pero detrás de estos conflictos también está la política económica: el blanqueo de trabajadores, la disputa por la renta, la defensa al consumidor, la tasa de ganancia.

El kirchnerismo se anotó varias victorias en el primer apartado. En el segundo exhibe, apenas, un modelo neodesarrollista que detuvo la sangría neoliberal y se anotó algunos triunfos a favor de los trabajadores registrados. Lo complejo es poder entender que la situación de la primera categoría --las victorias culturales y políticas, la no represión federal de la protesta social, la apertura intelectual-- abonan el espacio para que esa propia crítica exista.

Una lectura del movimiento kirchnerista miércoles, 26 de octubre de 2011

Escribe el Colectivo Editorial Crisis:

(...) Al kirchnerismo le costó consolidarse como máquina de administración y poder. Durante un tiempo, su difusión como proyecto se asemejó a una silenciosa explosión radioactiva que producía mutaciones misteriosas en los cuerpos que afectaba. Deslizamientos, horadaciones, desfiguraciones que podían percibirse en un plano sensible pero que no habían encontrado otro relato que el setentismo y los derechos humanos. Un discurso débil para sostenerse en el tiempo, limitado como idea-marca original. No obstante, poco a poco fue refinando su retórica y su ingeniería simbólica. En el camino, tuvo que sacrificar su alianza primigenia con Clarín.

Tras el fracaso de la transversalidad y en paralelo con la derrota política que le propinaron los sectores rurales, el kirchnerismo fortaleció su capacidad de ser narrado en el pantanoso delta de la web, en la vida cotidiana de los menos favorecidos, en la euforia del consumo blando distribuido desigualmente pero de forma capilar. Una inteligencia social y una madeja de narraciones que la corporación política, determinada por sus intereses materiales e ideológicos, muy lejos estuvo (y está) de poder enhebrar. Y que el periodismo afín o reactivo, da igual, no termina de representar con ingenio.

El cóctel compuesto por la Asignación Universal por Hijo, la Ley de medios, la estatización de los Fondos de Pensiones, el Fútbol para Todos y el matrimonio igualitario permitió coagular una nueva batería de significados que hicieron eclosión entre los festejos del Bicentenario y Tecnópolis, verdaderos acontecimientos masivos y policlasistas articulados en torno a la espectacularidad, una historiografía latinoamericana / popular / progresista, y el imaginario desarrollista de una Argentina otra vez potencia. Por primera vez en mucho tiempo, el Estado se constituía como un productor de mitos que sobrepasaban en vitalidad –e incluso imponían agenda– a las aceitadas máquinas de la publicidad tradicional. Como signo de una fragilidad que resulta ineludible (y frente a la que el ex presidente siempre eligió fugar hacia adelante), la muerte de Néstor Kirchner le aportó dosis de religiosidad y épica a este heterodoxo movimiento.

Fue así que el kirchnerismo se encontró con una hagiografía propia y se consolidó como el primer partido político posmoderno de la Argentina, articulado en torno a un aparato tradicional, pero siempre excediéndolo, en base a una promesa que nunca dejó de ser restitutiva y que le ha impedido dotarse de un margen de innovación para la construcción de un lenguaje político propio. (...)

El resto, prometen, en revista Crisis #7

Breve reflexión sobre el voto a Binner martes, 25 de octubre de 2011

Mucho se ha dicho -he sido uno de sus impulsores, allá por agosto- sobre el supuesto voto ABC1 a Hermes Binner y al Frente Amplio Progresista, especialmente en la Capital Federal. Un nuevo vistazo a los resultados (cortesía del excelente blog de Andy Tow, que recomiendo) confirma la hipótesis, pero arroja ciertos matices.

Voto a Binner




























Voto a Duhalde




























Las diferencias son sutiles, pero apreciables. El voto a Duhalde alcanza su techo en toda la franja este de la Capital (Belgrano, Nuñez, Palermo, Puerto Madero, Recoleta), zonas en las que llega al 21%, cuadruplicando su media nacional.
El voto a Binner, en cambio, se encuentra más diseminado entre las clases medias. Claro que también se impone en las zonas más ricas de Buenos Aires (ojo que en Puerto Madero, la distancia con Duhalde -que superó el 20%- fue menor). Pero a diferencia del voto duhaldista, el componente "progresista" se hace visible en núcleos como el centro de la ciudad (Villa Crespo, Caballito, Almagro) y el oeste mediopelo (Devoto, Villa Pueyrredón, Villa del Parque). En esos distritos, el lomense no pasó del 8-10%.

Primeras impresiones a la velocidad del pensamiento lunes, 24 de octubre de 2011

El 15 de agosto, horas después de las PASO, escribí el siguiente punteo de datos favorables:

- No hay escenario de ballotage con la derecha
- No hay un claro segundo que pueda llamar a una polarizacion "voto útil" tipo el votemos-a-Carrio-para-que-no-gane-Cristina de 2007
- Entró el Frente de Izquierda con más de medio millón de votos; la izquierda vuelve a tener el peso electoral/legislativo de 1999-2003. Esperemos que esta vez lo aprovechen.
- Binner está en alza y puede haber una "final de progresistas" en octubre

Dos meses después, las elecciones generales han ratificado estas percepciones, con algunos agregados.

1. Un escenario indudablemente más "progresista". Durante todos estos años, el kirchnerismo creció (y ocupó el espacio asignado al progresismo) defendiéndose de un supuesto avance de "la derecha", enemigos a los que elegía sistemáticamente. Esto tuvo un costo: en ciertos temas sensibles, como el tópico de la seguridad ciudadana, el gobierno nacional siempre apareció a la defensiva. El cómodo rédito político de quedar como la "nueva política" frente a dinosaurios como Eduardo Duhalde parece haber desaparecido, y en su lugar la oposición hoy queda liderada por otro "progresista", Hermes Binner, cuyo socialismo también tendrá que revalidar. Como ya hemos dicho alguna vez, esta es la ventaja de tener gobernantes pretendidamente progresistas: que, a diferencia de los Bush y los Menem de este mundo, siempre se les puede intentar hacer cumplir sus propios mitos fundadores, su componente social.

2. Frente Amplio No Kirchnerista. Por supuesto que los votos del FAP no son sólo "suyos", ni necesariamente progresistas. Recordemos que Binner se impuso entre el ABC1 urbano, parte del cual -sin dudas- había votado al propio Duhalde en las primarias (que pasó de 12% de los votos nacionales en las PASO a poco más del 5%). Y eso nos lleva al próximo problema...

3. Un problema de representatividad. No hace falta salir demasiado del microclima políticamente correcto para darse cuenta que la Argentina no se convirtió, de pronto, en un enorme Frepaso. No comemos vidrio. Sabemos que en la sociedad argentina existe un núcleo duro, de al menos un 30%, que se identifica con la agenda de la derecha. ¿Dónde están hoy esos votos? ¿Duhalde, Scioli, Pinedo, Urtubey, Insfrán, no fueron, votaron en blanco, Macri 2015? Hay que pensarlos. Y hay que pensar qué puede pasar ahora que no existen figuras "de masas" acordes con esos porcentajes que puedan canalizar, en el día a día, una centroderecha en el país.

4. Balances K. Hay que poder leer las ambigüedades, entender los procesos. No quiero arriesgar un balance de los ocho años de kirchnerismo -no faltará el momento y el lugar-, pero convengamos que estos fueron años tanto de errores, transas, amagues, agaches, roscas y acuerdos con la derecha como de extensión de una "agenda social", que se dio en especial a partir de 2008-2009. Quienes criticamos por izquierda al gobierno a medida le achacamos que haya "hecho poco y nada" por cambiar una matriz (energética, de transporte, extractiva, del mercado de trabajo) preexistente, pero no que haya avanzado sistemáticamente en contra de los intereses de las grandes mayorías (como sí lo hicieron, de manera feroz, el menemismo y el delarruísmo). En algún lugar de la memoria colectiva retumba esa idea y eso explica, en buena parte, ese 53,6% que se expresó en las urnas. Ese necesario componente imaginario que los teóricos del "voto bolsillo" olvidan tan a menudo.

5. Fin de ciclo. Sigo expectante con respecto a cuál puede ser el resultado del Frente de Izquierda, que por estas horas peleaba por sendas diputaciones en Capital y provincia de Buenos Aires, pero la noticia más feliz de los comicios, me parece, es haber dado otro paso más en cierta purificación generacional e ideológica en términos de quiénes nos representan.
Al cierre de esta edición, "Chiche" Duhalde estaba perdiendo su banca en el Senado. El propio ex presidente Eduardo Duhalde, el mismo que había anunciado su retiro en 2003, también recibía un cachetazo en las urnas: estamos hablando del matrimonio que en pleno siglo XXI hablaba de los "subversivos" en el poder y se despachaba contra "la moda del aborto". Mientras tanto, Francisco de Narváez, el que pedía hacer "justicia por mano propia" por medio del voto, perdía por paliza en territorio bonaerense, y Ricardito Alfonsín fracasaba como presidenciable y hundía a la UCR. Por último, Elisa Carrió se despidió con el 1,8% de los votos jurando encarnar "la resistencia al régimen" como en París, 1942.

6. Pasar la pantalla. En octubre de 2011 este país ya es otro. No en la exacta dirección que uno podía reclamarla. No con la intensidad que uno hubiese querido. Con enormes deudas sociales y económicas. Pero si yo regreso la película a 2009 (enemigo: De Narváez), a 2007 (enemigo: Carrió), a 2005 (enemigo: el duhaldismo) o a 2003 (enemigo: Carlos Menem), me parece que el país hoy tiene una dirigencia, si acaso, un poco mejor.
El desafío sigue, claro. Pero pasamos de pantalla.

Voten por mí viernes, 21 de octubre de 2011

















En los pasillos de la villa se comenta que este servidor ha sido nominado para uno de los Premios Estímulos TEA 2011, en la categoría "Labor periodística en revistas".
Otras ternas cuentan con la presencia de grandes amigos como Angela Lerena (ESPN 107.9), Alejandro Bercovich (Metro 95.1) y Sebastián Abrevaya (Página/12).
Dado que al parecer estos comicios se dirimen vía voto web-popular, los invito a votar haciendo click aquí.

A un año del asesinato de Mariano Ferreyra jueves, 20 de octubre de 2011

El 20 de octubre de 2010 una patota de la Unión Ferroviaria asesinó al militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra e hirió a Elsa Rodríguez, Nelson Aguirre y Ariel Pintos, quienes participaban de una protesta de empleados tercerizados del ferrocarril Roca en reclamo por su pase a planta permanente. La Policía Federal, presente en el lugar desde el inicio de la manifestación, tuvo, por acción u omisión, una responsabilidad insoslayable en tanto colaboró para liberar la zona de la agresión y no fue capaz de evitar la muerte del joven de veintitrés años ni logró identificar a los agresores. Por eso es fundamental que ambos procesos sean analizados como parte del mismo hecho en el que tuvieron participación tanto los miembros de la Unión Ferroviaria como los policías implicados.

La investigación por los hechos ocurridos en el barrio porteño de Barracas recayó en el Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción N°38, a cargo de la jueza Wilma López. La fiscal que intervino en primer término fue Cristina Caamaño, quien luego fue reemplazada por Fernando Fiszer. El CELS se presentó como querellante en la causa en representación de los familiares de Mariano.

La jueza y los fiscales realizaron allanamientos, tomaron testimonios, recolectaron pruebas y garantizaron un proceso judicial serio y transparente. Su primer resultado fue el procesamiento con prisión preventiva de los siete presuntos autores materiales: Cristian Favale, Pablo Díaz, Juan Carlos Pérez, Gabriel Sánchez, Guillermo Uño, Salvador Pipitó y Jorge Daniel González, todos ellos por los delitos de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, homicidio calificado en grado de tentativa (tres hechos) y coacción agravada. Esta resolución fue confirmada el 28 de diciembre por la Sala I de la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional, que estableció que Favale y Sánchez debían ser considerados coautores, Pérez y Uño como partícipes necesarios, Díaz como instigador, y Pipitó y González como partícipes secundarios.

Por otra parte, el 11 de marzo de 2011 López dictó el procesamiento del secretario general de la Unión Ferroviaria, José Ángel Pedraza y de sus colaboradores, Juan Carlos Fernández y Claudio Alcorcel, por los mismos hechos. Esta medida fue confirmada por la Cámara, en un fallo del 4 de abril que estableció que Pedraza y Fernández debían ser procesados como instigadores, mientras que Alcorcel debía ser considerado partícipe secundario.

La investigación judicial demuestra que la patota de la Unión Ferroviaria se organizó para disciplinar de manera violenta a los tercerizados y evitar que se repitieran sus reclamos. Gabriel Sánchez y Cristian Favale efectuaron los disparos; Claudio Alcorcel facilitó la llegada de Favale al lugar y controló su accionar, a la vez que alentó al grupo de la Unión Ferroviaria para atacar a los manifestantes; las armas fueron ocultadas por Juan Carlos Pérez y Guillermo Uño; entretanto, Jorge González y Salvador Pipitó liberaron el escenario frente a la presencia de los periodistas del canal de noticias C5N. Mientras tanto, Díaz coordinó al grupo desde el lugar de los hechos y mantuvo comunicación constante con Fernández y Pedraza.

El 24 de mayo la jueza López elevó a juicio oral la causa que recayó en el Tribunal Oral en lo Criminal N°21, a cargo de los jueces Carlos María Bossi, Diego Barroetaveña y Horacio Días. Las audiencias comenzarán el 20 de febrero de 2012.

La responsabilidad de la Policía Federal

La investigación por la responsabilidad de los policías involucrados en el operativo se encuentra todavía en etapa de instrucción en el mismo juzgado. El 22 de junio la jueza López dictó el procesamiento de seis efectivos de la Policía Federal que participaron en el operativo del 20 de octubre de 2010: los comisarios Jorge Ferreyra, Luis Mansilla y Hugo Lompizano, el subcomisario Rolando Garay y los efectivos Luis Alberto Echavarría y Gastón Conti. En la misma resolución, la jueza sobreseyó al agente David Villalba, al considerar que no existían pruebas suficientes para involucrarlo en el hecho y atribuyó la falta de registro del ataque al cumplimiento de órdenes de sus superiores que le impidieron acercarse al lugar. El procesamiento fue por los delitos de abandono de persona agravado seguido de muerte, en el caso de Mariano Ferreyra, y de grave daño a la salud por las heridas que sufrió Elsa Rodríguez. Si bien el CELS había pedido que los policías fueran considerados partícipes del homicidio de Ferreyra, la decisión de la jueza representó un nuevo avance para el esclarecimiento del caso.

Los jefes del operativo, comisarios Ferreyra, a cargo de la División Roca de la Policía Federal y Mansilla, jefe del Departamento de Control de Líneas, permitieron que los efectivos liberaran la zona para hacer posible el ataque. El subcomisario Garay, presente en el lugar de los hechos, fue quien dejó que los agresores se acercaran a los militantes que se estaban desconcentrando y luego ordenó efectuar el cerco para proteger al grupo de la Unión Ferroviaria. Por su parte, el agente Villalba tenía a cargo la filmación de los hechos, función que cumplió durante todo el operativo, a excepción de los cinco minutos en los que se produjo el ataque, que no quedaron registrados. En tanto, el comisario Lompizano y los efectivos Echavarría y Conti se ocupaban del monitoreo y control del operativo en la Sala de Situación ubicada en el Departamento Central de Policía de la ciudad de Buenos Aires, donde recibían las imágenes en tiempo real. Desde ese lugar, con la anuencia de sus superiores, Conti ordenó el repliegue de las fuerzas policiales que hizo posible el ataque a los manifestantes.

El asesinato de Mariano marcó el traspaso de una frontera que había sido fijada de manera expresa por el gobierno nacional, en cuanto a la gestión de los conflictos sociales en el espacio público. Desde 2003, las fuerzas federales habían recibido una conducción ante este tipo de situaciones que incluía en todos los casos la presencia de interlocutores civiles y la prohibición total del uso de armas de fuego. Sin embargo, esas directivas no se plasmaron en normas institucionales ni formaron parte de una reforma estructural de las policías que pusiera fin al autogobierno y garantizara la conducción civil para impedir la reaparición de este tipo de prácticas. El crimen del militante del Partido Obrero mostró también la cara más violenta de las luchas que tienen lugar en distintos gremios para democratizar la representación sindical, un aspecto clave en la transición hacia formas más abarcadoras de protección de los derechos de los trabajadores.

A un año de estos hechos el CELS reitera su reclamo por la identificación y sanción de todos los responsables. Estas medidas, a cargo del Poder Judicial, deben ir acompañadas por reformas estructurales destinadas a impedir que se repitan hechos de esta naturaleza.

Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)

Hay que estar siempre on-line miércoles, 19 de octubre de 2011

por Juan Pablo Ringelheim

























Sería posible hacer una historia de dos regímenes de dominación a partir de los modelos telefónicos hegemónicos.

Hubo un tiempo en que el teléfono ocupaba un lugar central y estable en la casa, como el santuario o la cocina-comedor. Cuando sonaba, los miembros de la familia se entregaban a una sutil carrera, como si llegaran noticias del otro mundo. Alguien preguntaba: “¿Quién es?”. Una voz desde el otro lado respondía: “Soy Ricardo, el doctor”. Un nombre y una función social. Había, entonces, un lugar en la casa desde el cual se hacía una pregunta por el ser, y se encontraba una respuesta con una identidad estable. Y también había otro mundo. Un mundo de plena realización religiosa o política: utópico, del que se esperaba una palabra. Esa palabra, si llegaba, regiría la vida de la familia, hoy diríamos: de modo “autoritario”.

En la actualidad nadie pregunta “¿quién es?”. La respuesta a la pregunta por el ser la devela el CallerID. En cambio se le pregunta “¿dónde está?”. Si antes se decía la identidad, ahora se dice el lugar. Estoy yendo, llegando, subiendo: la obsesión por la localización se da en el contexto de un sistema económico en el cual la valorización del producto se da en el movimiento: te mando el trabajo adjunto, está yendo, modificá lo que quieras, enviámelo, lo retoco y se lo envío a los brasileños. Producir es poner en movimiento. La circulación incrementa el valor, y la policía de los gobiernos neoliberales lo indicó tempranamente: circule.

En aquella casa el teléfono permanecía fijo como el lugar del trabajador en la fábrica. En la actualidad, el teléfono es móvil y el trabajador no permanece sino que se mueve, rota en la empresa.

La identidad ya no la da el nombre y la función social sino el lugar en la red: el nick. Y el nick varía de acuerdo con el contexto, las plataformas, el color de la pantalla; varía como un electorado maleable y “transmediático”, surfeando por las ondulaciones de la prensa amarillo PRO.

Quizás el teléfono fijo correspondía a un modelo autoritario donde un más allá metafísico, religioso o político determinaba las acciones familiares. Ahora aquel mundo fue reemplazado por un lenguaje publicitario que evangeliza acerca de lo veloz y lo viejo, de lo limpio y lo peligroso, lo último y lo off-line.

El riesgo del teléfono fijo era el malentendido. Un silencio de más, una palabra de menos, y ¡clack! El teléfono antiguo dio lugar al corte fuerte, relacionado con el teléfono roto. El riesgo del teléfono móvil es el accidente automovilístico. Un volantazo de menos, y ¡crash! El accidente está relacionado con el caos de tránsito, que es un obstáculo a la libre circulación.

El teléfono fijo imponía el reposo del hablante en una silla y un diálogo amplio. El teléfono celular impone el movimiento, se habla caminando y el lenguaje se contrae hasta el calambre. ¿Hay una pérdida de la capacidad reflexiva? Se dirá que asistimos a un cambio de época que deja atrás toda una cultura de lectura y escritura grave, profunda, que pretendía crear una humanidad más reflexiva, pacífica y libre. Y que ese proyecto basado en la palabra fracasó. Se dirá que quienes fabricaron las bombas atómicas habían concurrido a la escuela y leído textos antiguos y modernos; más aún: un mismo cable telefónico puede haber unido a la antigua Atenas con los laboratorios del Proyecto Manhattan. Esto indicaría que la palabra no es un eficaz antídoto contra la barbarie humana. En cambio, las tecnologías digitales, que serían capaces de prescindir de la palabra, del logocentrismo, darían lugar al nacimiento de una nueva cultura fundada en la cooperación.

Pero las tecnologías como el teléfono celular o Twitter no prescinden de una ilustración pesada. Hay manuales tácitos de instrucción cívica destinados a educar sobre la circulación de mensajitos deserotizados, sin el cuerpo, sin la voz del emisor y el destinatario. Manuales tácitos destinados a educar sobre dónde poner el signo de exclamación, que sería la forma vicaria de los órganos sexuales. La mayor instrucción la dan los discursos acerca de la conexión constante: hay que estar siempre on-line: un servicio de disponibilidad obligatorio. Y hay una onda eléctrica que puede estar uniendo la vibración del celular con el cuerpo que se estremece de pánico por una saturación de la atención.

Claro que los teléfonos celulares pueden ser útiles para derrocar a un tirano en Africa o para coordinar la asistencia a una marcha. Habrá quienes vean en las nuevas tecnologías digitales herramientas de formación de comunidad. ¿Quién podría decir lo contrario? Si hasta lo dice la televisión: Comunidad Movistar.

Mundo Twitter jueves, 6 de octubre de 2011


















@tunykollmann
Después de acceder a detalles sobre la causa judicial, ratifico que la detención de Sobrero se hizo sobre la base de un armado grotesco. En ese armado participaron tres policías federales que recordaron cuatro meses más tarde que dos detenidos dijeron que les pagaron por quemar

@fernandosolanas
La detención de Sobrero fue tan aventurada como la afirmación de Aníbal Fernández de que yo había incendiado los trenes.

@nestorpitrola
Excarcelaron a Sobrero y Portorreal. Una victoria. Exijamos su desprocesamiento, porque deben ser limpiados de la mugre de Anibal Fernandez

@AnguloMartin
Ahora el juez tiene 10 días para resolver si procesa a Sobrero y al resto. Mientras tanto, quedan libres.

@PabloRFerreyra
La truchada que se mandaron con Sobrero es inexplicable. Por ahora.

@adrianmurano
Lo de Sobrero huele más a típico caso de incompetencia judicial que a tramoya política. Insisto: demasiado costo político por tan poca cosa

@Sietecase
Yalj está a punto de ser nombrado camarista. Junto a Oyarbide, que hizo lo mismo con el Momo Venegas, revelan el estado de la justicia argentina

Análisis del modelo (educativo) chileno viernes, 30 de septiembre de 2011

por Sebastián Lacunza
Ámbito Financiero, 21-07-2011

Desde el punto de vista del financiamiento, la educación universitaria estatal es prácticamente inexistente en Chile. Estudiar una carrera «económica» cuesta unos 5.000 dólares al año, incluso en las universidades llamadas públicas que, en rigor, a la hora de buscar fondos, compiten con las privadas casi en pie de igualdad.

Esta realidad explica parte de las masivas manifestaciones callejeras que desde 2006 vienen jaqueando a los gobernantes, primero a la socialista Michelle Bachelet, y ahora al conservador Sebastián Piñera.

Con sólo un 0,3% del PBI de aporte del Estado a la educación superior, el país se ubica entre los que menos destina a ese rubro en el mundo, indica un estudio de la docente especializada en el tema María Olivia Monckeberg.

El dato deja en offside a Chile incluso comparado con países con larga tradición privada en el mercado universitario. En EE.UU. -según un informe de la Universidad de Chile (UCH)-, el Estado aporta cerca del 50% del presupuesto global en el rubro, mientras que del otro lado de los Andes no llega al 15%.

El sistema universitario chileno está conformado por cerca de 60 casas, 16 de las cuales son de propiedad estatal o de algún tipo de titularidad pública. Sin embargo, medida en términos de la matrícula general de estudiantes, la participación de las universidades públicas en el «mercado» es claramente minoritaria.

El buque insignia de la educación superior estatal es la UCH, surgida con la formación de la República, que cuenta sólo con 23.000 estudiantes (el 10% del padrón de la Universidad de Buenos Aires), sobre un universo de unos 800.000 estudiantes en el país. Es decir, la principal casa estatal alberga a cerca del 3% del alumnado global.

Más allá de su prestigio, forma de Gobierno y algunas facilidades para sectores más humildes, estudiar en la UCH no representa mayor diferencia a la hora de pagar la cuota. Por caso, la carrera de Cine y TV tiene un costo anual de más de u$s 6.100 en esa casa. Otras que requieren más insumos son más caras, algunas un poco más económicas, pero todas se rigen por una lógica de oferta y demanda. El Estado cubre sólo entre el 12% y el 15% del presupuesto total de la UCH, en tanto que el resto se financia con donaciones de empresas y, sobre todo, pago de cuotas.

En cuanto a las privadas, las hay para todos los gustos. Buenas y onerosas, como la de Los Andes (Opus Dei), que recibe en un 92,4% a estudiantes de secundarios privados; y mediocres y (un poco) más baratas. Entre estas últimas, se cuentan las que optan por no acreditar su nivel ante el Estado (no es obligatorio) y no realizan pruebas de selección.

La universidad más poblada de Chile es privada. El fondo estadounidense Laureate International Universities posee en su cartera, entre otras, a las casas Andrés Bello, De las Américas y Viña del Mar, y juntas superan los 50.000 alumnos.

El sistema, que sigue casi intacto de acuerdo con el diseño realizado por el régimen de Augusto Pinochet, se encuentra en plena ebullición.

Pese a las críticas que impulsan a los jóvenes a las calles de Santiago, el modelo tiene méritos. Uno de ellos es que multiplicó por ocho la cantidad de estudiantes desde que, en 1981, el régimen de Pinochet diseñó el esquema que casi borró al Estado de la educación superior. Cierto es que no se trata de una comparación genuina, ya que aquella dictadura aplastó premeditadamente a la educación universitaria aún después de la reforma.

Hasta 1973, año del golpe de Estado, existían en Chile ocho universidades estatales o creadas por ley y financiadas con fondos públicos. La UCH, Técnica del Estado, Austral, Concepción, Católica, Católica de Valparaíso, Del Norte y Técnica Federico Santa María. Las ocho fueron intervenidas por la Junta militar en 1973, lo que desató el consabido proceso de represión y exilio de alumnos y docentes.

En medio de la desolación y una baja pronunciada de la matrícula de alumnos, comenzó en los 70 el primer ensayo de un módico arancelamiento, pero el cambio sustancial no entraría a regir hasta 1981, año clave de la dictadura, en el que también se creó el sistema de las AFJP, los colegios secundarios se municipalizaron y se instauró el modelo de medicina prepaga (ver aparte).

Al cabo de la primera década del Gobierno de Pinochet, la UCH pasó a ser metropolitana de Santiago, mientras la Católica se transformó en una casa de elite económica y cultural.

Sin embargo, la dictadura celaba de la posibilidad de que se crearan casas de estudio privadas que escaparan a su órbita, por lo que exigía la aprobación del Ministerio del Interior, todo un dato. Es así que, tras una primera ola de universidades privadas como la Gabriela Mistral, Diego Portales y Central, la eclosión que perdura hasta hoy tomaría impulso hacia el final de aquel régimen y, especialmente, durante los primeros gobiernos de la Concertación de centroizquierda. Hoy el sector es uno de los primeros anunciantes publicitarios de Chile.

«La dictadura dejó todo muy amarrado, y a ello se suma que hay intereses creados», explicó Monckeberg a Ámbito Financiero en su despacho de Periodismo de la UCH, consultada sobre por qué la Concertación no modificó el sistema.

Otro dato llamativo es el denominado aporte fiscal indirecto (AFI), que consiste en un bono que otorga el Estado a las universidades públicas o privadas en virtud de la cantidad de mejores promedios del secundario que matriculen. Es decir, de los pocos fondos públicos que invierte el Estado chileno, parte termina en empresas privadas.

El Estado chileno otorga créditos ventajosos a alumnos pobres y con buen promedio en el secundario. Además, ofrece garantía estatal para préstamos privados a estudiantes humildes en general. «El sistema ha implicado una universidad para todos los que la puedan pagar. Eso genera una cosa delicada. Hoy día, una persona de los sectores más pobres, que no fue al mejor liceo (secundario) tiene que pasar muchas vallas. Si recibe un crédito fiscal y abandona porque no puede seguir el ritmo o porque debe trabajar, se queda con una deuda», describe Monckeberg.

Mundo Twitter jueves, 22 de septiembre de 2011












Durante los últimos días tuvo lugar cierta demora en la importación de libros al país. El tema ya fue solucionado, pero mientras duró dejó algunos mensajitos ingeniosos en la red del pajarito; los primeros, relacionados con la histeria que rápidamente asoció una traba aduanera con las políticas de "Polémico" Moreno o denuncias de intentos de un modelo autárquico difícil de defender en la era de las Acer, las Mac y los envíos de Amazon.


elbathombre
Me causa mucha gracia como muchos asumen que los politicos son villanos que se acomodan el bigote pensando en como embrutecer a los niños.

rayovirtual
Primero fueron por Barbie pero no me importó porque no juego con muñecas, luego fueron los libros, ahora vienen por el wasabi: ya es tarde.

TomiOlava
No termino de googlear soterramiento que ya son todos expertos en política arancelaria.

mparadalopez
Si prohiben la entrada de libros, fomentamos la industria de la fotocopia. Sería otro #milagroparaaltamira

Malaquias80
Ojalá los libros de Marcos Aguinis vengan del extranjero.

Estado de campaña miércoles, 21 de septiembre de 2011

"La vuelta carnero después de la 125 y la crisis internacional, despejó el panorama, limpió el terreno para que detrás de la “batalla cultural” asomen las agencias estatales. Las nuevas estrellas de la política argentina. La Anses y Planificación Federal, como los nuevos ministerios de economía. Cada día que pasa, las falencias del kirchnerismo se miden por las dificultades o las taras, o las tardanzas por llevar ese proceso de “estatalidad” a los demás rincones de gobierno. ¿Qué grita el accidente de las vías de Flores? Que se viene, o se debería venir, el Ministerio de Transporte. El trabajo en negro está clavado arriba del 30%. El servicio de telefonía móvil sigue desregulado. Entonces, el nivel de “profundización del modelo” debería ser medido por el grado de creación de Estado, por el aumento de inteligencia estatal para resolver los problemas a la gente. Pero ojo, es algo bien pesado y de gran contenido ideológico, porque implica una disputa por los recursos."

El resto de la entrada, por acá.

Decretazo / 5 lunes, 19 de septiembre de 2011

CONSIDERANDO:

Que en 2008 el Parlamento Europeo discutió las lesiones auditivas relacionadas a la escucha de música con auriculares y advirtió sobre posibles "riesgos sanitarios".

Que dicho informe probó que la salida de audio de los auriculares intraurales o "ear-bud" es entre 7 y 9 decibeles (dB) superior al de los auriculares envolventes.

Que los auriculares "ear-bud" de marcas no autorizadas no cumplen con los pisos mínimos de seguridad estipulados por las leyes internacionales.

Que las lesiones auditivas provocadas por el uso de auriculares no autorizados le genera costos millonarios al sistema de salud pública y, por ende, al Estado


Por ello y en uso de facultades que le son propias:

El Tribunal Revolucionario de la República Argentina

DECRETA:

Artículo 1:
Dese inicio a la campaña "Auriculares de calidad para todos", a cargo del Ministerio de Salud y del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.

Artículo 2:
A los efectos del presente decreto se consideran:
* Auriculares de mala calidad: aquellos que a la fecha no cumplan con los requisitos mínimos de calidad y salud contemplados por la Unión Europea y el Ministerio de Salud.
* Auriculares de buena calidad: pares nuevos de auriculares del tipo envolventes de las marcas Philips, Panasonic y Sony, además de todas aquellas que cumplan con las normas internacionales y superen las pruebas correspondientes.

Artículo 3:
Establézcanse puestos de recepción de auriculares de mala calidad en las oficinas de la Anses de todo el territorio de la República Argentina en un plazo no superior a los 60 (sesenta) días. Los mismos operarán en el horario de 8 a 18 horas y otorgarán a cada usuario 1 (un) par de auriculares de buena calidad de industria argentina por cada par de auriculares malos entregados al Estado.

Artículo 4:
Establézcase las condiciones logísticas y económicas para la producción nacional de auriculares Philips, Panasonic, Sony y Bosé en el territorio de Tierra del Fuego en un plazo inferior a los 12 (doce) meses en el marco de un plan conjunto de reducción de ruidos -urbanístico y de transporte- que instale a la República Argentina en la vanguardia de la batalla por la calidad auditiva.

Artículo 5:
Comuníquese, publíquese y archívese.

Kirchnerismo y progresismo domingo, 18 de septiembre de 2011

-El antiperonismo impugnaba moralmente al peronismo, en particular, por su avance sobre las libertades cívicas. ¿Qué ha pasado con este sector de las clases medias progresistas que parecen haber olvidado esos cuestionamientos frente a un kirchnerismo sobre el que hay denuncias y comprobaciones de corrupción y de avances sobre las instituciones?
-En el discurso público oficial esas cosas no se asumen, sino que se dice que es el enemigo buscando erosionar a un gobierno popular. Por parte de las clases medias, yo no sé si se trata de insensibilidad, porque es el mismo sector que fue muy sensible a las denuncias de inmoralidad del menemismo. Pero sí creo que es un sector social que piensa que, aun cuando todas esas denuncias sean ciertas, hoy no harían más que lesionar a un gobierno que en líneas generales es mejor que cualquiera de los otros gobiernos posibles. Los políticos o los columnistas que dicen que con el kirchnerismo vivimos en el peor de los mundos van contra el sentido común de las personas en la Argentina. Hablar de "países serios" en un mundo revuelto, en el que países que hace unos años eran ejemplo hoy se hunden, es pagar tributo a una ideología, no a la experiencia. Toda interpelación al ciudadano que adopte este enfoque está condenada al fracaso.

Carlos Altamirano en La Nación, 18-09-2011

Dos impugnaciones a Sarlo martes, 13 de septiembre de 2011

Cuando tenga un poco más de tiempo pienso reseñar el comentado libro de Beatriz Sarlo, La audacia y el cálculo, que terminé de leer hace unas horas.

La obra tiene toda la apariencia de ser un libro por encargo y lleva como subtítulo "Kirchner 2003-2010", aunque del ex presidente habla bastante poco en comparación con las páginas que la intelectual le dedica a Facebook, Twitter, 678, el conflicto agrario, los blogs o Nacha Guevara. Parece escrito a las apuradas, se repite a sí mismo, pero aún así es -junto con Argentinismos de Martín Caparrós- el best-seller más polémico del año, en el mejor sentido de la palabra.
Claro que, al igual que Caparrós, la crítica de Sarlo comete algunos groseros errores de lectura histórica y para muestra estas dos pequeñas apostillas.


Página 205:
A diferencia de los radicales, los peronistas "se meten" con los medios, los favorecen, los acosan o los cortejan, fundan medios y los financian.
Sarlo olvida que en la época de Alfonsín todos los canales abiertos menos el 9 pertenecían al Estado y era más gubernamentales que la criticada TV Pública del kirchnerismo. Y la distribución de la pauta oficial, ya discutida por entonces. Y el (otro) diario oficialista Tiempo Argentino.

Página 171:
Duhalde encaró el camino de salida [de la crisis], armó acuerdos parlamentarios, eligió un ministro de Economía no improvisado, practicó la moderación, hasta que la policía, en un episodio oscuro, asesinó a los militantes Kostecki [sic] y Santillán
Este no merece mayores comentarios. Sólo llama poderosamente la atención le separación absoluta que Sarlo traza entre Eduardo Duhalde y la brutalidad policial (en especial la de la bonaerense, de aceitada inspiración duhaldista en todos los años en los que el lomense gobernó la provincia). Relean la oración y díganme si no es la pintura de un estadista "moderado" sorprendido por un cuerpo extraño y asesino.

Eso por ahora.

Cuatro datos positivos de la eleccion miércoles, 24 de agosto de 2011

Un punteo que escribí el 15 de agosto, a horas de finalizadas las primarias.
Discutamos matices en los comentarios.

1. No hay escenario de ballotage con la derecha
2. No hay un claro segundo que pueda llamar a una polarizacion "voto útil" tipo el votemos-a-Carrio-para-que-no-gane-Cristina de 2007
3. Entró el Frente de Izquierda con más de medio millón de votos; la izquierda vuelve a tener el peso electoral/legislativo de 1999-2003. Esperemos que esta vez lo aprovechen.
4. Binner está en alza y puede haber una "final de progresistas" en octubre

¿Por qué nos concentramos en Libia? lunes, 22 de agosto de 2011


















Slavoj Zizek: Lo que pasó en Egipto no solo fue auténticamente democrático sino además un llamado a la justicia económica. Y aun así, lo que encuentro más interesante es que los egipcios y otros africanos están demostrando algo mucho más importante: aunque en occidente nuestro sueño oficial presupone la democracia occidental, en el fondo no queríamos que los otros se convirtieran como nosotros. Hasta ahora la reacción racista clásica de los europeos occidentales fue que nos encantaría que los árabes se hicieran democráticos pero ¡ey!... son primitivos. La única forma en la que podés levantar a las masas es con fundamentalismo religioso o con nacionalismo antisemita. Entonces ahora obtuvimos exactamente lo que deseábamos: un levantamiento secular, que en algunos casos incluso elimina las divisiones religiosas (coptos y musulmanes rezando juntos en Egipto). Pero en lugar de felices, estamos ansiosos. "¿A dónde va a llevar todo esto?". No sólo tenemos una prueba de que nuestra desconfianza en el potencial democrático árabe es falsa, pero lo que es más importante, también quedó probado que la democracia es universal, no solo nuestra. Tratamos desesperadamente de leer lo que queremos en los eventos que ellos quieren llevar adelante.

Ahora debemos repensar eventos viejos, como la revolución islámica en Irán. Ahora está claro que la revolución de 1979 no fue simplemente un golpe de Estado fundamentalista. Debemos recordar que durante más de un año y medio hubo una dura lucha internacional que permitió la llegada al poder de los clérigos fundamentalistas. Esa revolución también fue una explosión emancipadora, que ahora regresa a través del Movimiento Verde y Musaví. Esa es la lección más valiosa: debemos salir de este círculo donde nuestras opciones son el liberalismo pro-occidental o el fundamentalismo religioso. Y aquí viene el eje central: ¿por qué ahora nos concentramos en Libia? Porque permite volver a normalizar la crisis. Encaja en nuestros clásicos clichés occidentales. Gadafi es un líder loco, uno de los ejes del mal, etcétera. Sabemos dónde nos paramos. Podemos traducir esto en términos de la vieja batalla anti-fundamentalista, y entonces los medios pueden dejar de hablar de lo que está pasando en Bahréin, donde el ejército saudí está interviniendo directamente en otro país para aplastar una lucha democrática como la de Egipto. ¿Dónde está Obama en este caso, dónde están los líderes occidentales? Mi única esperanza es que este movimiento llegue hasta el final. Y el nombre del final es claro: Arabia Saudita.

Greek Left Review: Debo agregar que esta idea de la re-normalización tiene también otra cara y es que Libia le dio a las potencias occidentales la posibilidad de volver a hablar, como en los noventa, de "intervenciones humanitarias", que venían en picada debido a las catástrofes de Irak y Afganistán. Ahora, lo que Sarkozy, Cameron y -quizás en menor medida- Obama nos dicen es que estamos ahí para salvar civiles. Este tipo de retórica cosmopolita puede ahora reorganizar o reestructurar el campo ideológico en torno a la imagen de Occidente como un poder humanitario.

Costas Douzinas: Pero el movimiento popular encuentra sus límites cuando las bombas caen y la gente muere. ¿Cómo debemos encarar este problema?

Slavoj Zizek: En Libia la situación está objetivamente mezclada. No creo que tengamos aquí un caso claro y simple. No tengo ninguna simpatía por Gadafi, pero de todas formas no creo que lo que está pasando en Libia sea lo mismo que en Egipto o en otras partes. No podemos decir que se trata solo y simplemente de un tirano malo opuesto al pueblo. Hay muchísimas tensiones, como relaciones tribales, y es por ello que occidente adora este escenario, tal como le gustaba el mismo fenómeno en la ex Yugoslavia. No es política, sino tribus que se enfrentan entre sí. Lo único que podemos hacer es simplemente ignorar Libia, dejarla de lado. Para mí lo que está pasando en Egipto es mucho más importante.

Publicado en Greek Left Review el 28 de marzo de 2011. 
Traducción propia con la ayuda de juannoart.

Luces y sombras del modelo educativo chileno miércoles, 17 de agosto de 2011

Comparto la nota que publiqué hoy en el suplemento Clarín Educación. Click para agrandar.

"Salvador, este es tu amigo Augusto" viernes, 12 de agosto de 2011

A propósito de los países que progresan y practican diálogo y consenso.



Dos niños del jardín infantil "Copito de nieve" de la comuna Cerrillos, disfrazados de Salvador Allende y Augusto Pinochet, son abrazados por el presidente de la República Sebastián Piñera en el Palacio de La Moneda.

Foto © UPI / Israel Chávez

Mensaje del presidente a los niños jueves, 11 de agosto de 2011

























La Tercera, 11 de agosto de 2011
Piñera dice que "nada es gratis en esta vida" y que la educación no puede ser gratis para todos

Los condenados de la tierra martes, 9 de agosto de 2011

Tres de tales salvajes, ignorantes de cuanto habría que costar a su dicha y reposo el conocimiento de las corrupciones de aquí (¡tristes de ellos, que, dejándose engañar del ansia de novedades, abandonaron su dulce cielo para ver el nuestro!), estuvieron en Ruán en tiempos en que el difunto rey Carlos IX se hallaba en esa población. Hablóles el rey buen rato. Se les hicieron ver nuestra pompa y maneras, y la disposición de una ciudad importante. Tras esto, alguien les preguntó qué habían encontrado más admirable. Tres cosas respondieron, y mucho siento haber olvidado la tercera, aunque recuerdo las otras dos. Dijeron ante todo que hallaban muy extraño que tantos hombres barbudos, corpulentos y armados (debían referirse a los suizos de la guardia del rey) se sometiesen a obedecer a un niño, y que no se eligiera más bien a uno de ellos para el mando. Luego, como en su lengua se llaman a los hombres "la mitad", los unos de los otros, expusieron que habían adviertido que existían entre nosotros personas llenas y hartas de toda clase de comodidades, mientras sus mitades mendigaban por las puertas, demacrados por el hambre y la pobreza. Y lo que asombraba a aquellos extranjeros era que esas miradas menesterosas tolerasen tal injusticia y no asiesen a los otros por el cuello y les quemaran sus casas.

Michel de Montaigne (1595), Ensayos I, Buenos Aires, Orbis, 1984, p. 160
















Londres, 9 de agosto de 2011
© AP / PA / Lewis Whyld

¿Y si se cierran los bancos? lunes, 8 de agosto de 2011

























por Justin Rowlatt
BBC, 06-08-2011

Islandia no parece un país en medio de una crisis.

En mi primer día allá, el sol brillaba y en el centro de Reikiavik las tiendas y boutiques, cafés y restaurantes estaban llenos. De hecho, Reikiavik se veía como cualquier otra próspera ciudad del norte europeo.
Sin embargo, Islandia fue el país que recibió el golpe más fuerte cuando se disparó la crisis económica de 2008. Y su recuperación es la razón por la cual el país se presenta ahora como un modelo alternativo para lidiar con la deuda que acosa a tantas economías en la actualidad.

Los bancos islandeses quebraron de una manera espectacular, pero en vez de inyectarles millones de dólares de los contribuyentes para reforzarlos, Islandia sencillamente los cerró.

Sus deudas eran tan enormes que, sinceramente, el país no tenía mucha opción. No obstante, fue una estrategia radical. Islandia efectivamente le dijo a los acreedores "váyanse al diablo". Deudas externas fueron canceladas, incluyendo US$8.000 millones en depósitos de ahorradores británicos y holandeses. Al proceso se le ha llamado "Quebrándose para recuperarse".

La gente por encima de los bancos

Como dice la municipalidad, Reikiavik es la capital más norteña del mundo, y en esta crisis algunos la proponen como modelo.

El presidente islandés está convencido de que la estrategia está funcionando. Cuando me reuní con él en su austera mansión en una imponente lengua de tierra que sobresale en una bahía en las afueras de Reikiavik, Ólafur Ragnar Grímsson recita una serie de estadísticas económicas impresionantes.

Me contó que la economía está creciendo más rápido que la de la mayoría de los países europeos, y con un déficit presupuestario en el sector público menor. El desempleo está bajando e Islandia acaba de conseguir mil millones de dólares con intereses favorables en el mercado internacional.

Pero la estrategia de Islandia abarca más que sólo reorganizar su sector bancario, me dice el mandatario. Se trata también de afirmar la voluntad del pueblo sobre las instituciones financieras. "En Europa hay un conflicto entre la voluntad democrática de la gente y los intereses de los mercados financieros", señalo Grímsson con mucha seriedad, inclinándose sobre su escritorio antiguo. Para él, si Europa no defiende la democrácia, el proyecto europeo no tiene sentido.

Las dos caras de la corona

Islandia desolló las funestas advertencias de desastre inminente que disparaban las agencias de calificación crediticia y otras instituciones, recordó el presidente, y el país está bien, aseguró. Tener su propia moneda le trajo ventajas y problemas a los islandeses en la crisis.

La implicación es clara: los demás países deberían seguir el ejemplo de Reikiavik.

Pero Islandia contaba con un arma clave en su armería que no está disponible en otras endeudadas naciones europeas: su propia moneda -la corona islandesa-. Y, cuando los bancos colapsaron, lo mismo le pasó a la corona.

Esa es la principal razón de que haya tanto movimiento en Reikiavik. Los precios efectivamente se redujeron a la mitad para la mayoría de los turistas. La capital islandesa pasó de ser una de las ciudades más caras del mundo a, bueno, sólo un poquito cara.

Pero como Gunnar, el taxista que me recogió en la mansión presidencial, me explicó, el colapsó de la corona le costó caro a los islandeses.

Virtualmente todo lo que se vende aquí es importado así que cuando la moneda se devaluó, los precios de todo -desde autos hasta materiales de construcción, pasando por los alimentos- se infló. Al mismo tiempo, los sueldos bajaron.

Fue un apretón tremendamente doloroso, me dijo Gunnar, que se sintió aún peor por el hecho de que durante los años de auge muchos islandeses fueron seducidos para que sacaran préstamos en monedas extranjeras y sus cuotas se doblaron o triplicaron. "Nunca lograré pagar mis deudas", me dijo Gunnar. "Es mejor abandonarlas y dejar que me embarguen la casa".

Atrapados por la deuda

Gunnar parecía resignado a la pérdida, y es sólo uno de los miles de islandeses en esa situación. En una modesta oficina, en las afueras de Reikiavik, conocía a otro de ellos, Guomundur Andri Skulason.

Skulason asegura que ni los bancos ni el país han salido de la bancarrota. A diferencia de Gunnar, no se resigna, así que fundó una asociación de deudores para luchar por sus derechos.Skulason citó las cifras del banco central que revelan que 25.000 hogares están atrasados con sus deudas. Eso es casi un 25% de todos los hogares en el país. En marzo pasado, el ministro de Finanzas dijo que realmente era el 40% de los hogares, me dijo.

Las hipotecas y otros préstamos representan una gran parte de los activos de los nuevos bancos que Islandia creó de las ruinas de los viejos. Skulason piensa que cuando los islandeses se den cuenta de que nunca podrán pagar sus deudas, las abandonarán. Y entonces se hará el verdadero ajuste de cuentas.

"Yo no creo que Islandia se escapó de sus problemas", dijo. "Este país y sus bancos todavía están en la bancarrota".

La vigilia del vikingo

El vikingo que fundó Islandia ahora vigila su banco.

De regreso a la ciudad, subí a una colina azotada por el viento que se encuentra en el centro de Reikiavik, para ver de cerca la magnífica estatua de Ingólfur Arnarson, el primer colono de Islandia. Se mantiene erguido, con su ropaje vikingo, al lado de la proa de su barco, con una enorme espada al lado.

En el pasado, podía ver sin ningún obstáculo las feroces aguas del Atlántico norte, en dirección a la costa de Groenlandia. Pero ya no. El poderoso vikingo ahora observa desde las alturas una fortaleza cuadrada y negra. El feo edificio es la sede del Banco Central de Islandia.

Al parecer, a pesar de todos esfuerzos de Islandia, no es fácil escaparse de la trampa de la deuda. Que el vikingo Ingólfur vele sobre el banco quizás es más pertinente de lo que parece a primera vista.

Son tiempos difíciles para Piñera sábado, 6 de agosto de 2011


















La agenda del gobierno para sortear la crisis
La Tercera, 06-08-2011

El fin de semana pasado, todos los ministros, subsecretarios, seremis y parlamentarios de la Alianza recibieron el mismo correo electrónico. El email -enviado desde La Moneda- contenía la última parte del discurso que el Presidente Sebastián Piñera pronunció el martes 26 de julio en el aniversario de La Segunda. La idea del gobierno era unificar el mensaje oficialista en torno a una nueva agenda, que, según afirman en Palacio, representa un cambio en el sello de gobierno: la prioridad por el crecimiento económico y el salto al desarrollo también contemplará ahora -mediante un paquete de reformas y medidas- el combate a las desigualdades y a los abusos contra los consumidores.

Ese día, Piñera leyó su discurso desde un block de notas, donde plasmó de su puño y letra lo que venía conversando con un grupo de ministros, asesores y su círculo familiar y de amigos más cercanos. Así, el Presidente intentaba encontrar una respuesta a un diagnóstico de malestar ciudadano. Este comenzó a asomarse tras la aprobación de HidroAysén y se reforzó con las movilizaciones estudiantiles que comenzaron en mayo y en la sostenida caída en las encuestas que experimentó el gobierno desde marzo pasado.

Ambos elementos explotaron con más fuerza el pasado jueves, poniendo a prueba la incipiente agenda que buscaba instalar el gobierno. Estudiantes secundarios y universitarios desataron una severa crisis de orden público y expresaron su rechazo a la propuesta educacional del Ejecutivo. La encuesta del Centro de Estudios Públicos, en tanto, marcó los peores índices de aprobación (26%) y rechazo (53%) presidencial desde 1990. A esto se sumó un factor nuevo, que hasta fines de esta semana no era aquilatado con precisión en el gobierno: la inestable situación de la economía mundial, que ese día comenzaba a repercutir con fuerza en la Bolsa santiaguina. (...)

La suma de episodios llevó a Piñera a la convicción de que lo que estaba en entredicho era el camino que se había trazado para su gobierno. Que el nivel de 15 mil dólares de ingreso per cápita en el que se encuentra Chile no era suficiente para alcanzar el desarrollo si las desigualdades seguían acentuándose. Una idea que plasmó en su intervención del 26 de julio, en el aniversario del diario La Segunda, a partir de la frase pronunciada por Enrique Mac Iver en su discurso ante el Ateneo en 1900: "Me parece que no somos felices".

"Los chilenos ya no toleran los grados excesivos de desigualdad que han cruzado a nuestra sociedad durante tanto tiempo", dijo el Presidente, quien dio a entender que ya no sólo había que mirar el modelo norteamericano, sino también el "desarrollo integral" de naciones europeas, "ese selecto y pequeño club de países sabios que han logrado compatibilizar democracia, desarrollo, igualdad y paz". (...)

Hora de pasar al ataque jueves, 4 de agosto de 2011
























Santiago de Chile, 4 de agosto de 2011
© AP / Roberto Candía

La eficacia de un relato político-religioso miércoles, 3 de agosto de 2011

... sobre el terreno fértil de la nueva economía Néstor Kirchner insertó, con el oportunismo de los líderes, un relato político-religioso adecuado, cuya síntesis expresó con estas palabras, que fijaban un trayecto y un tempo: estamos yendo, paso a paso, del Infierno al Purgatorio. El discurso contenía un elemento central de las teodiceas religiosas: la explicación del sufrimiento del justo y la asignación de culpas a los responsables del mal. Los argentinos fueron absueltos, el poder económico condenado. Nada más pertinente para el trágico final de la convertibilidad, cuando las empresas despidieron masivamente personal y los bancos se quedaron con el dinero de los ahorristas.

Eduardo Fidanza en La Nación, 03-08-2011

Un pantallazo a la ley de medios audiovisuales




















Ana Manfrinatto me entrevistó para Open Business Latin America acerca de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Recupero mis respuestas a modo de un conciso resumen sobre el origen, las características y el estado actual de la ley de medios.

La nueva Ley de Medios habla de la democratización y la universalización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. ¿A través de cuáles medidas planteadas por la ley se intentará democratizar y universalizar el acceso a la información y comunicación?

FP: Lo primero que hay que tener en cuenta es que esta ley de medios audiovisuales reemplaza la anterior norma sobre radiodifusión de 1980, sancionada durante la última dictadura militar. De acuerdo con aquella, sólo podían acceder a licencias las organizaciones con fines de lucro y había un férreo control sobre contenidos. Sucesivas reformas vía decretos durante los gobiernos neoliberales de Carlos Menem (1989-1999) y Fernando de la Rúa (1999-2001) levantaron algunas de las prohibiciones que pesaban sobre lo que se podía decir en radio y televisión, pero aumentaron el carácter privatizador del sistema al permitir a un mismo licenciatario tener hasta 24 licencias en todo el país. Al mismo tiempo, el gobierno intentó privatizar el canal estatal y se mantuvo bloqueado el acceso a nuevas licencias televisivas. Las nuevas radios, en tanto, sólo recibieron permisos provisorios otorgados por decreto o por resoluciones del Comité Federal de Radiodifusión (COMFER), el organismo encargado de la radiodifusión, intervenido por el gobierno desde 1984.

A comienzos de 2004, una serie de organizaciones sociales comenzaron a impulsar una campaña a favor de los “21 puntos básicos por el derecho a la comunicación”. Varios de esos reclamos fueron recogidos en 2008 por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner e incorporados a un proyecto de ley presentado en el Congreso. Luego de un extenso debate –que incluyó foros en todo el país en donde se escuchó la voz de actores privados, organizaciones sociales e independientes–, la norma fue sancionada por amplias mayorías en ambas cámaras del Congreso (diputados y senadores) y cobró vigencia el 10 de diciembre de 2009.

¿Qué cambia con la nueva ley?

FP: En primer lugar, se reserva un tercio del espectro radioeléctrico para organizaciones sin fines de lucro, en consonancia con las recomendaciones de la Relatoría de Libertad de Expresión de la ONU. Otra de las medidas anti-monopólicas establece que una misma persona jurídica no podrá tener más de diez licencias de televisión abierta o radio en todo el país, ni más de tres en una misma zona de cobertura; además, los operadores de TV por cable no podrán funcionar en más de 24 ciudades. También se instalan cuotas mínimas de producción nacional e independiente, para fomentar la industria local, y se limita la publicidad al interior de los programas. Por último, la autoridad de aplicación de esta norma (el antiguo COMFER, hoy Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, AFSCA) deja de ser intervenida y pasa a tener una composición más plural, de acuerdo a mayorías y minorías legislativas.

En cuanto a la adecuación a internet, la ley se propone regular todos los “servicios de comunicación audiovisual” (contra las “emisiones sonoras y de televisión” de la anterior norma) y el artículo 4° detalla que ahora incluye “la radiodifusión televisiva, hacia receptores fijos, hacia receptores móviles así, como también servicios de radiodifusión sonora, independientemente del soporte utilizado, o por servicio satelital; con o sin suscripción en cualquiera de los casos”. Las interpretaciones legislativas son diversas, pero algunos especialistas aseguran que dentro de esta nueva regulación entrarían las radios por internet.

¿Cómo ves el proceso en el cual está la ley de medios?

FP: Es un sano signo de estos tiempos que se haya decidido discutir un tema tan espinoso como la regulación de la radiodifusión, que se tiende a identificar apresuradamente con la censura. En Argentina, y durante muchos años, los medios de comunicación estuvieron acostumbrados a presionar a los gobernantes para recibir leyes cada vez más favorables a sus intereses. La supuesta “desregulación” (que el especialista Guillermo Mastrini considera más bien una “re-regulación”: nuevas herramientas legales que favorecen a las empresas) terminó creando grandes imperios mediáticos que, como probó el caso de News of the World, terminan teniendo más poder que los propios gobiernos.

La nueva ley argentina, que respetó los principales lineamientos de la ONU y la UNESCO y propone medidas anti-monopólicas como las que hay en el Primer Mundo, fue discutida y atacada por los medios afectados en una verdadera batalla por el significado.

Cuando estos grupos y los políticos que los apoyaban perdieron la pelea en el Congreso, intentaron trabar la norma con distintas medidas judiciales. Una de ellas, presentada por el diputado opositor Enrique Thomas, suspendió la ley hasta junio de 2010, cuando un fallo unánime de la Corte Suprema ordenó restablecerla. Otras medidas solicitadas por privados consiguieron “congelar” algunos artículos puntuales (como el límite a la publicidad o la exigencia de un mínimo de producción propia) para los demandantes. Pero tal vez el mayor obstáculo a la real concreción de la ley es la demanda del Grupo Clarín –principal grupo de medios del país– en contra del artículo 161, aquel que establece un plazo de un año para que los grandes grupos se desprendan de las licencias “excedentes” (aquellas por encima del tope permitido por ley). Es decir que hasta el momento el principal imperio mediático del país –estimaciones de la AFSCA indican que tendría más de doscientas licencias– permanece inmune a los efectos “desconcentradores” de la ley. La medida también podría llegar al máximo tribunal a fin de año.

¿Qué cambia para mejor?

FP: Un poco lo que expliqué en el recorrido de la ley: se termina el control sobre contenidos, se garantiza el acceso a entidades sin fines de lucro, y se impulsa la producción nacional y la programación independiente. Me parece que es una buena manera de marcar reglas claras, con un amplio consenso político y social, para los próximos veinte o treinta años.

¿Qué puede empeorar o ser malinterpretado?

FP: Quedaría por aprobar alguna medida que explique de dónde van a salir los fondos para que las radios y canales del interior puedan producir programas propios. De otra manera, se condena a los medios más chicos a trabajar con el (escaso) ingreso publicitario que puedan recibir, lo que los coloca en inferioridad de condiciones para competir con los principales medios de Buenos Aires. Por último, debería completarse un llamado a concurso público (licitación) para la asignación de nuevas frecuencias, de manera tal de evitar la discreción de la AFSCA.


Autor de la última foto: Gustavo Facci. Licencia Creative Commons.

Macri en calzoncillos o el error de lectura del progresismo lunes, 1 de agosto de 2011
















Nuestra idea predominante y espontánea de la identificación es la de imitar modelos, ideales, fabricantes de imagen: es notorio (en general desde la perspectiva condescendiente "madura") cómo los jóvenes se identifican con héroes populares, cantantes, actores de cine, deportistas... Esta noción espontánea es doblemente engañosa. En primer lugar, la característica, el rasgo con base en el cual nos identificamos con alguien, habitualmente está oculto -no es necesariamente una característica encantadora.

Si no damos la importancia debida a esta paradoja podemos llegar a graves errores de cálculo político; recordemos únicamente la campaña presidencial austríaca de 1986, con la controvertida figura de Waldheim en el centro. Empezando por el supuesto que Waldheim atraía votantes a causa de su imagen de gran hombre de estado, los izquierdistas se dedicaron a probar al público en su campaña que no sólo Waldheim era un hombre con un pasado sospechoso (probablemente implicado en crímenes de guerra), sino también un hombre que no estaba preparado para enfrentar su pasado, un hombre que evadía las preguntas cruciales que se le hacían con respecto a ese pasado, en suma, un hombre cuyo rasgo característico era el rechazo a "contemplar" su pasado. Lo que los izquierdistas pasaron por alto es que era precisamente este rasgo con el que la mayoría de los votantes centristas se identificaban. La Austria de posguerra es un país cuya existencia misma está basada en un rechazo a "contemplar" su tramático pasado nazi -al demostrar que Waldheim evitaba la confrontación con su pasado se destacaba el rasgo de identificación preciso de la mayoría de los votantes.

La lección teórica que hay que aprender de esto es que el rasgo de identificación puede ser también una cierta falla, debilidad, culpa, del otro, de modo que cuando destacamos la falla podemos reforzar la identificación sin saberlo. La ideología derechista, en particular, es experta en ofrecer a la gente la debilidad o la culpa como un rasgo de identificación (...)

Slavoj Zizek (1989), El sublime objeto de la ideologia, México, Siglo XXI, pp. 147-148

Adquisiciones sábado, 16 de julio de 2011

























Transference, de Spoon
All That Is Solid Melts into Air, de Marshall Berman
Goodbye Cinema, Hello Cinephilia: Film Culture in Transition, de Jonathan Rosenbaum

Y felices vacaciones de invierno para mí.

Vos jueves, 14 de julio de 2011
























Santiago de Chile, 14 de julio de 2011
Foto: UPI / Edgard Cross-Buchanan

La diferencia entre popular y pop lunes, 11 de julio de 2011


















La diferencia entre popular y pop
Libre y Muy representan formatos novedosos de prensa popular diaria que alternan servicios con chimentos y alguna que otra noticia policial. De las vidas “anónimas”, poco y nada.

Un medio no siempre refleja la vida cotidiana de sus lectores. Así lo demuestran la mayor parte de las revistas de viajes, estilo de vida y farándula, que se venden a un público que tiene dinero para comprar la publicación pero no siempre para acceder al mundo del que hablan. De hecho, tienen un nombre: “aspiracionales”. Ahora bien, ¿qué sucede cuando un diario que pretende ser “la voz de la calle” o “un diario compinche” termina siendo un medio generalista o una vidriera de ricos y famosos?

Los editores de Libre y Muy dejaron en claro que ellos querían hacer “un periodismo popular” (así lo expresó Ricardo Roa en una entrevista televisiva), pero una mirada detenida revela que si ése ese el propósito declarado, aún están lejos de alcanzarlo.

Se necesita una poca de gracia
Luego de investigar durante algún tiempo los diarios sensacionalistas chilenos, Guillermo Sunkel vio que éstos presentaban tres características:
- Logran conectarse con el lenguaje oral de los sectores populares.
- Capturan experiencias de violencia urbana que el lector conoce de cerca (intrafamiliar, sexual, crímenes pasionales).
- Presentan un cierto modo narrativo de contar las noticias.

Los artículos de este dossier [N. del A.: el artículo formó parte de una investigación presentada en la UBA en forma de dossier periodístico] revelan que Libre y Muy presentan pocos de estos elementos, comenzando por las palabras. Títulos como “Los autos más cómodos para hacer el amor” o “La marihuana viaja por las rutas 12 y 14”, en el caso del diario de Gallo, o el genérico “Adiós maestro” en el que Muy enmarca la muerte del escritor Ernesto Sábato, revelan un excesivo apego a las fórmulas clásicas y un escaso manejo de la oralidad popular. El lenguaje más coloquial e irónico recién reaparece en la sección deportiva de Muy, lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta que el grupo Clarín viene practicando –y en parte definiendo– ese formato desde 1996.

(La excepción a la regla: En las últimas páginas del primer número de Libre se encuentra quizás la única nota del periódico editado por Darío Gallo que penetra exitosamente en el imaginario popular. Cuenta, con un poco de picardía, la historia de Raúl Saavedra, “el jugador que descendió cuatro veces consecutivas”. “Mis compañeros dicen que soy mufa”, titula el diario en una nota firmada por Mariano Verrina, que con un buen hilo narrativo se presta rápidamente al comentario cómplice.)

Más pantalla que barrio
Si bien para la investigadora Stella Martini el modelo de diario popular se maneja habitualmente “en términos de cercanía” (algo tiene más chance de ser noticia si sucede cerca del público al que se dirige), las páginas precedentes revelan que tanto Muy como Libre han desarrollado un periodismo bien lejos del barrio.
Salvo las páginas de la sección Muy de Buenos Aires –que, por otra parte, separa claramente las noticias “del barrio” de las del resto del diario–, los personajes que protagonizan las noticias están más cerca de los programas televisivos de chimentos que del pulso cotidiano del conurbano. Poco queda de las historias anónimas, violentas o simplemente insólitas, con las que los referentes del mercado –Crónica y Popular– nutren sus páginas, y que apuntan al público trabajador con su información de la vida política y gremial, la realidad económica, en fin, el día a día. De hecho, estamos casi en las antípodas de un periodismo que hable “de y sobre” la cotidianeidad de los sectores populares.
“Lo que quedó claro en las primeras ediciones de ambos diarios es el tipo de público al que suponen como destinatario: cholulo, televidente, amante de la espectacularización de la información y la vida privada de los otros siempre y cuando los otros sean famosos”, concluye la periodista Victoria Linari.

Conclusión: Pop no significa popular
Es allí cuando resurge la pregunta del millón: ¿logran Libre y Muy recuperar los sucesos que ocurren en el ámbito local-popular? Depende. Aquellos que creen que la vida de las grandes mayorías comienza y acaba en lo que la televisión tiene para ofrecerles, sí. Estos medios incorporaron exitosamente el star system local a sus páginas y dedican tres cuartas partes de cada número, de lunes a viernes, a sus riñas y escándalos. Los que creemos que los sectores populares también viven un mundo más allá de los medios masivos, tal vez tengamos otra respuesta.

"Grecia aprueba el ajuste y alivia a todo el mundo" lunes, 4 de julio de 2011


















You have meddled with the primal forces of nature, Mr. Beale, and I won't have it! Is that clear? You think you've merely stopped a business deal. That is not the case! The Arabs have taken billions of dollars out of this country, and now they must put it back! It is ebb and flow, tidal gravity! It is ecological balance! You are an old man who thinks in terms of nations and peoples. There are no nations. There are no peoples. There are no Russians. There are no Arabs. There are no third worlds. There is no West. There is only one holistic system of systems, one vast and immane, interwoven, interacting, multivariate, multinational dominion of dollars. Petro-dollars, electro-dollars, multi-dollars, reichmarks, rins, rubles, pounds, and shekels. It is the international system of currency which determines the totality of life on this planet. That is the natural order of things today. That is the atomic and subatomic and galactic structure of things today!

Network, Paddy Chayefsky (1976)



Ted: We're both stumbling around together in this unformed world, whose rules and objectives are largely unknown, seemingly indecipherable or even possibly nonexistent, always on the verge of being killed by forces that we don't understand.
Allegra: That sounds like my game, all right.
Ted: That sounds like a game that's not gonna be easy to market.
Allegra: But it's a game everybody's already playing.

eXistenZ, David Cronenberg (1999)



Son tiempos difíciles para los propagandistas del libre mercado. Aún así, son (siguen siendo) tiempos fáciles para el libre mercado. Gran paradoja, cuya persistencia queda confirmada por dos ejemplos recientes.

Lima, Perú. Elecciones presidenciales. El candidato de la izquierda nacionalista, Ollanta Humala, logró una trabajosa victoria: obtuvo más votos que la postulante de la derecha, Keiko Fujimori, a pesar de los voceros del empresariado (que pronosticaban catástrofes si Humala se imponía) y de la prensa mainstream (que armó una campaña sucia en su contra con los mismos argumentos). Los comicios fueron transparentes y concurridos: un verdadero triunfo de la democracia.
Pero las grandes mayorías no tuvieron la última palabra.

Una nota de la BBC publicada horas después de las elecciones destacó la tan importante reacción empresarial: "Los malos augurios de algunos analistas se cumplieron", comienza diciendo la bajada. "Pocas horas después de que se confirmara la victoria de Ollanta Humala en las elecciones presidenciales celebradas en Perú, la Bolsa de Valores de Lima registró la caída más importante de su historia". ¡Oh no! ¿Qué debemos hacer? "Se va a mantener este tipo de volatilidad hasta que el presidente electo no dé señalas más claras al mercado de su intención en política económica", es la sugerencia de Luis Oganes, jefe de investigación económica de la firma JP Morgan. ¿Qué esperan "los mercados"? Sin medias tintas, que Humala haga "nombramientos de tecnócratas, con tendencia ortodoxa y moderada que generen confianza".

Resumiendo: la mayor parte de los peruanos votó por un candidato de izquierda, para que lleve adelante un plan heterodoxo, mientras que unos tipos de Nueva York a los que nadie votó le reclaman (mejor dicho: lo extorsionan, mediante golpes de mercado) un masivo plan ortodoxo. Lo mismo opina el escritor Mario Vargas Llosa, para quien "una izquierda genuinamente democrática" debe mantener "el sistema de libre empresa": es decir, no ser izquierda. Cito el párrafo porque no tiene desperdicio
El sistema de libre empresa y de mercado vale más que ellos y por eso el nuevo gobierno debe mantenerlo y perfeccionarlo, abriéndolo a nuevos empresarios, que entiendan por fin y para siempre que la libertad económica no es separable de la libertad política y de la libertad social, y que la igualdad de oportunidades es un principio irrenunciable en todo sistema genuinamente democrático. Si el gobierno de Ollanta Humala lo entiende así y procede en consecuencia por fin tendremos, como en Chile, Uruguay y Brasil, una izquierda genuinamente democrática y liberal y el Perú no volverá a correr el riesgo que ha corrido en estos meses, de volver a empantanarse en el atraso y la barbarie de una dictadura.

Atenas, Grecia. Todos los países de la zona euro adhieren al "pacto de estabilidad y de crecimiento", una cláusula monetarista y ortodoxa que marca un límite del déficit público de un máximo del 3% del PBI. Desde su ingreso al euro, Grecia falló al cumplir con ese objetivo -en 2011 su déficit será tres veces mayor- y por eso perdió "credibilidad" frente a sus financiadores, es decir, que los capitalistas creen posible que Grecia no pueda pagar su deuda.

¿Pero por qué está tan endeudado el país? En primer lugar, por los préstamos concedidos décadas atrás a dictadores y coroneles (similar al salto que pegó la deuda externa argentina en la última dictadura); en segundo lugar, recuerda Eric Toussaint, "el recurso al préstamo sirvió desde los años noventa para rellenar el agujero producido en las finanzas públicas por la reducción del impuesto de sociedades y sobre las rentas más altas".

¿A quién le debe todo ese dinero? Principalmente a bancos extranjeros y sociedades financieras del resto de Europa: Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo. ¿Qué pasa cuando un país relativamente débil le debe dinero a un grupo de poderosos países europeos? Pues claro: vienen la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional con un plan de "rescate". Pero si leemos entre líneas más que rescatar al país vienen a rescatar sus fondos. ¿Y cómo los obtendrán? Mediante un bonito préstamo. De allí los "paquetes" que el FMI le ofrece a Grecia a cambio de una serie de medidas de "austeridad": despidos masivos de trabajadores municipales, cierre de empresas públicas, aumento de los impuestos directos (el IVA pasó del 19 al 23%), privatización de aeropuertos, ferrocarriles, distribución de agua y electricidad, reducción y congelamiento de pensiones, aumento de la edad de jubilación, aumento del transporte público... Terapia de shock, recordaba Naomi Klein.

Estos "paquetes" de leyes de ajuste fueron impulsadas por el gobierno socialista (risas) de Grecia. El parlamento aprobó los recortes en el marco de una huelga general, la cuarta del año, y una verdadera pueblada en las principales ciudades con choques con la policía, represión a mansalva y cientos de heridos en las calles.

¿Cómo tituló el diario La Nación al día siguiente? "Grecia aprueba el ajuste y alivia a todo el mundo". Juro que recordaré esa tapa por mucho tiempo. Sobre todo, porque el título muestra a las claras cómo funciona la ideología, incluso en su versión más burda: disfrazando un interés particular (el de banqueros y capitalistas) como el interés general, que ciertamente no lo era.

Así es precisamente como se "vende" -se fabrica el consenso, diría Chomsky- la "necesidad objetiva" de un recorte: naturalizándolo. El capitalismo representa una forma de organizar la producción y las sociedades: hoy hegemónica, por supuesto, pero antes y después hubo y habrá otros. Ésta es la visión histórica que se pierde cuando algo se vende como dado, de una vez y para siempre.

En algún momento debemos haber comprado este buzón de que el capitalismo is here to stay, de alguna manera nuestras coordenadas ideológicas no conciben otra cosa que no sea el avance del mercado y la mundialización capitalista. Somos los Jensen de la película de Sidney Lumet, que creen -realmente creen- que las fuerzas del mercado son las fuerzas de la naturaleza. Si no, no se explica cómo se filtran, incuestionados, conceptos como estos "paquetes", "rescates" o "planes de ayuda".

¿Qué tenemos que oponer a esta visión? Apenas un poco de historicismo, ya que como decía Slavoj Zizek
uno siempre debe de tener en cuenta que entre la "causa" (el gasto social creciente) y el "efecto" (la crisis económica) no hay una relación causal objetiva directa: ésta siempre se halla inserta en una situación de lucha y antagonismo social: El hecho de que si uno no obedece los limites impuestos por el capital "verdaderamente se desencadena" una crisis, no "prueba" en modo alguno que esos límites sean una necesidad objetiva de la vida económica. Mas bien debería verse como una prueba de la posición privilegiada que tiene el capital en la lucha económica y política, como ocurre cuando un compañero mas fuerte te amenaza con que si haces X, vas a ser castigado por Y, y luego, cuando estas haciendo X, efectivamente resulta Y.
La modesta sugerencia es leer entre líneas y cuestionar, cada vez que se pueda, el núcleo de estas proposiciones. Porque, en última instancia, ¿para qué organizamos como humanos un sistema económico? ¿Para garantizar las necesidades y el bienestar de miles de millones de personas? ¿O para cuidar, mantener y velar por la "salud" de "los mercados"?

Vivimos en una época donde ambas visiones comienzan a ser cada vez más contrapuestas. Por eso me pareció más honesta la mirada del diario El Cronista, que sin medias tintas resumió la noticia griega, acaso el mejor ejemplo actual de por qué la democracia y el libre mercado son, en última instancia, incompatibles.

La nota se titulaba: "Arde Grecia pero suben los mercados".